La hipocresía y doble moral del PRI

Hola.

Durante el debate de los coordinadores de campaña de los candidatos presidenciales ayer, MVS Noticias con Carmen Aristegui, Luis Videgaray (coordinador de campaña de Peña Nieto) calificó como “autoritarios” a Ricardo Monreal y Roberto Gil por proponer que la SEGOB aplique el artículo 62, de la Ley Federal de Radio y Televisión (que dice que durante los eventos de relevancia nacional sean encadenadas las señales de televisión) y el debate presidencial sea transmitido en cadena nacional.

Más hipocresía y doble moral no puede haber en los dichos de Videgaray. Más allá de que, efectivamente, la SEGOB tiene esa facultad legal para que las señales sean encadenadas y transmitan el debate, lo cierto es que si alguien no tiene calidad moral para alegar autoritarismo es, precisamente, la gente del PRI.

Cabe señalar cómo, desde el propio nacimiento del radio y la televisión en México, el Estado (entonces gobernado por el PRI, en lo absoluto) interrumpió transmisiones, programas y señales a discresión para difundir informes presidenciales, actos oficiales, desfiles del Día del Trabajo (cuando el Presidente encabezaba el desfile oficialista de la CTM), desfiles militares, visitas al extranjero de trascendencia nacional, tomas de protestas de candidatos presidenciales, e incluso eventos partidistas del propio PRI. Tan sólo hay que recordar que la primera transmisión de televisión hecha en México fue, precisamente, un Informe de Gobierno del Presidente Miguel Alemán, a través de XHTV (Canal 4).

Sin embargo, no hay que ir tan lejos. Cuando Enrique Peña Nieto era Gobernador del Estado de México, en cada informe de gobierno y acto oficial que se le ocurriera encadenaban todo el Sistema de Radio y TV Mexiquense para que el Señor Gobernador pudiera hacer su campaña presidencial matizada y disfrazada. De la misma forma, 6 años de publicidad constante en Televisa y TV Azteca también tuvo que ser soportada por los televidentes.

Sin embargo, ésto no queda ahí, pues el término autoritario no puede ser aplicado a un sólo hecho, como lo quieren hacer ver los priístas.

Si hubo quienes tuvieron que soportar el autoritarismo del PRI, en todas sus formas y consecuencias, fueron los mexicanos. Mencionar todos los agravios que hizo el PRI durante sus periodos presidenciales sería copiar media Historia del Siglo XX mexicano. Sin embargo, basta recordar el fraude electoral de 1952, en contra de Lombardo Toledano y Henríquez; la represión a las huelgas de médicos, maestros y ferrocarrileros de 1958, al movimiento estudiantil de 1968, el Jueves de Corpus del 10 de Junio de 1971, y a la Izquierda Mexicana encabezada por el Partido Comunista; las incuantificables muertes a la Guerrilla de los 70’s, particularmente las de Genaro Vázquez y Lucio Cabañas; el fraude electoral de 1988; los muertos del PRD durante el salinato y el zedillato; así como matanzas como las de Aguas Blancas y Acteal, por sólo mencionar algunas.

El autoritarismo también tomo forma durante el sexenio de Enrique Peña Nieto como Gobernador del Estado de México. Los hechos no esclarecidos de San Salvador Atenco en 2006, la homofobia e intolerancia sexual característica en su periodo, así como la Ley Electoral promulgada por él donde acotó los espacios a la oposición, y organiza elecciones a modo al PRI, es parte del propio mal del que se quejan. Es decir, si existe quien no pueda quejarse de autoritarismo es el PRI, pues éste fue ejercido por ellos durante todo el tiempo que ostentaron el poder.

Luis Videgaray recurre a la victimización, cuando no les queda. Los mexicanos deberían ofenderse de la apuesta a la falta de memoria histórica que realiza el PRI hoy. Así, solicitar que el debate sea transmitido en cadena nacional, como marca el artículo 62 de la Ley Federal de Radio y Televisión es, en éste sentido, sólo la apuesta a utilizar las mismas herramientas que utilizaron para oprimir, en beneficio de la democratización del país y de la discusión de los proyectos de nación de cada candidato. Si su candidato queda exhibido por la ineptitud y su falta de capacidad durante el debate, no es motivo para no adoptar ésta medida.

Las televisoras tampoco podrán cuestionar demasiado de aplicarse ésta medida, pues si las señales de televisión son encadenadas para cuestiones menos importantes como lo son el Teleton o Iniciativa México, existen más y mejores motivos para encadenar las señales de radio y TV para difundir un debate presidencial. Sólo así lograremos obtener un voto razonado y consciente.

Saludos. Dejen comentarios.

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