Pachuca de Soto, Hidalgo, Jueves 20 de Septiembre de 2012.

LIC. JESÚS ZAMBRANO GRIJALVA

PRESIDENTE DEL COMITÉ EJECUTIVO NACIONAL DEL
PARTIDO DE LA REVOLUCIÓN DEMOCRÁTICA

ING. ARTURO SÁNCHEZ JIMÉNEZ

PRESIDENTE DEL COMITÉ EJECUTIVO ESTATAL DEL
PARTIDO DE LA REVOLUCIÓN DEMOCRÁTICA EN HIDALGO

INTEGRANTES DE LA COMISIÓN DE AFILIACIÓN DEL
PARTIDO DE LA REVOLUCIÓN DEMOCRÁTICA

P R E S E N T E

Desde 1997, a mis 17 años, comencé a militar en éste instituto político. Entonces, era un partido diferente. Las decisiones eran compartidas, discutidas, analizadas y votadas; la militancia (aunque no siempre, pero por lo general) era escuchada, y los dirigentes estaban al pendiente de las necesidades de la población, y sus demandas.

Poco a poco se fue perdiendo el rumbo. Los priístas comenzaron a llegar, se comenzaron a regalar candidaturas por el simple hecho de cambiarse de partido (de hecho, era y es más fácil obtener una candidatura en el PRD siendo expriísta que miembro del partido); se comenzó a ignorar el perfil de la gente que venía a nuestro instituto político, en su voracidad de obtener votos que, paradójicamente, en muchos casos, el Partido disminuyó su preferencia electoral por la aparición de éstos priístas, e Hidalgo es el claro ejemplo de ésto: de 23% de preferencias que tenía del voto en 1997, bajó a 9% en la elección de 2009 por la inclusión en el Partido de personajes de dudosa reputación; y el partido se corrompió.

No fue el único factor. La reproducción de conductas que tantas veces denunciamos se hicieron presentes (la corporativización, la compra del voto, la sectarización, el fraude electoral) y, después de la elección fraudulenta de marzo de 1999, se cayó en la ilegalidad primero, al registrar la fórmula Amalia García-Jesús Ortega, cuando la convocatoria claramente decía que no se podía registrar un candidato que ya había competido en la pasada elección (recordemos que el fraude fue perpetrado entre éstos dos personajes) y, posteriormente, al quitarle de forma arbitraria e ilegal la Secretaría General del Partido a Félix Salgado Macedonio.

Esto llevó al reconocimiento legal de las corrientes en el Estatuto, durante la reforma realizada al estatuto en el VI Congreso Nacional realizado en Zacatecas, así como el método de elección de los cargos de dirección al interior, y los cargos de representación popular (antes, era mediante el sistemas de planillas de 128 miembros, ahora, lo era por fórmulas) lo cual perjudicó en gran medida la convivencia interna del Partido, al aumentar el poder de las corrientes, y disminuir el poder de los militantes.

No contentos con eso, comenzaron a despreciar a las minorías disidentes que existían en el Partido. Comenzó entonces un fenómeno de alejamiento de distintos grupos y personajes históricos de la Izquierda debido a las prácticas que se llevaban al interior del Partido, y en las cuales, pese a ser un partido de todos, no incluía a todos. Las decisiones cupulares comenzaron a permear como regla fundamental del Partido, alejándose de la base y de los grandes temas nacionales.

La centralización y concentración del poder se hizo total: comenzó a aplicarse esa máxima que no está en ningún documento básico, pero que debería colocarse en letras de oro a la entrada del edificio de Benjamín Franklin: Acuerdo mata estatuto. Con base en ésta regla no escrita pero si practicada, se hicieron toda clase de atropellos, imposiciones y deslealtades a los militantes.

Por si fuera poco, durante los últimos Congresos del Partido (que, según el estatuto, es la máxima instancia del Partido, y la más democrática), primero intentaron quitar o disminuir todas las acciones afirmativas para tener más pastel para repartir, e incluso intentaron desaparecer el Congreso Nacional como máxima autoridad del Partido, y cuando vieron la oposición y resistencia de diversos compañeros que, incluso, llegaron a ganar votaciones contra éstos atropellos, optaron por no discutir nada, y votar por consigna. Así, mediante planchas hechas con alianzas de las corrientes hegemónicas del Partido detuvieron cualquier intento de alterar cualquier planteamiento realizado por ellas, y aplastar cualquier intento de realizar algo distinto.

El acabose fue cuando permitimos que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación entrara a nuestra vida interna, al llevar un recurso de inconformidad para obtener por la vía de la negociación con los poderes fácticos lo que no pudieron ganar en las urnas, en una clara y desesperada maniobra por continuar teniendo el control político y económico del Partido, de la franquicia, las prerrogativas y el membrete.

La oligarquización y burocratización fue total. Se eliminaron las elecciones internas con el pretexto de “impedir los conflictos postelectorales”, se permitió que personajes como Jesús Ortega (el eterno candidato perdedor a la Presidencia del Partido, y también eterno Secretario General) se mantuvieran en la cúpula del Partido, al igual que personajes como Dolores Padierna, Martha Dalia Gastélum, Hortensia Aragón, Camilo Valenzuela, y otros personajes más que, por la extensión de la lista, no terminaríamos. Sin embargo, el más grotesco de todos es el de René Bejarano, que tiene un espacio en la Comisión Política Nacional cuando, por estatuto, está impedido, siquiera, de estar afiliado. Un claro ejemplo de la ilegalidad que permea en el PRD.

Así, el anuncio que el pasado 09 de Septiembre que hizo Andrés Manuel López Obrador en el Zócalo de la Ciudad de México no es un llamado a dividir a la Izquierda, sino es a recomponer lo que, durante mucho tiempo, intentamos hacer muchos hombres y mujeres que militamos en la Izquierda y que, pese a sus imperfecciones, vimos al PRD como una plataforma de transformación de la vida pública de México.

Sin embargo, pese a los muchos intentos que hicimos por la refundación y la recomposición de la Izquierda, nuestros reclamos jamás fueron oídos, por una sordera emanada de la cúpula que sólo vio por sus propios intereses y los de sus jefes de tribus, sectas o corrientes.

Así, por lo anteriormente expuesto, en mi carácter de miembro del Partido de la Revolución Democrática con número de registro 130400725F8ABA1043, solicito una licencia a mi militancia con carácter de indefinido por así convenir a mis convicciones personales, ideales y principios.

Cabe señalar que siempre, en todos los lugares, con todas las personas, y todas las circunstancias, defendí mi militancia partidista y lo que ello significaba, pese a estar inconforme con muchas de las cuestiones arriba mencionadas. Incluso, en la última campaña electoral realizamos campaña con la propaganda y los pocos recursos materiales a los que tuvimos acceso del PRD, pese a traer la representación de MorenaJE. Así, mi separación indefinida del Partido corresponde a una coyuntura de la que el propio Partido deberá aprender y, si quiere sobrevivir, realizar una gran reflexión interna que someta a una gran reforma que acabe con todos los males que aquejan al Partido, algunos de los cuales he mencionado arriba puntualmente.

Eso, en el entendido de que el PRD quiera sobrevivir como una opción viable para realizar la transformación del país. De continuar con las mismas prácticas, el PRD está condenado a subsistir en el ostracismo político, o bien, a la muerte indigna de lo que representó, alguna vez, la esperanza de millones de mexicanos.

Decía Albert Einstein: Locura es hacer la misma cosa una y otra vez esperando obtener diferentes resultados. Ojalá el PRD aprenda de sus propios errores, y corrija en función de las necesidades de la base y la población en general, y no de las necesidades de los líderes de las corrientes que, dicho sea de paso, bastante desprestigiados están ante la sociedad.

Así, sin más por el momento, y enviándole un cordial, afectuoso, fraterno y combativo saludo, quedo de usted.

A T E N T A M E N T E

 

HÉCTOR GABRIEL LEGORRETA CANTERA
COORDINADOR ESTATAL DEL MOVIMIENTO REGENERACIÓN NACIONAL JÓVENES Y ESTUDIANTES (MORENAJE) EN EL ESTADO DE HIDALGO

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