La liebre y la tortuga

Hola.

El presente texto está plagado de conjeturas. Pero es gracias a las conjeturas, que las Ciencias Sociales han conseguido explicar fenómenos sociales. Y la elección del próximo 1° de julio es eso: un fenómeno social digno de ser estudiado y analizado desde todos los ángulos posibles. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.

En la fábula de Esopo, hay una carrera entre la tortuga y la liebre. Todos dan por ganadora a la liebre, por su velocidad. Pero el exceso de confianza hace que la liebre duerma una siesta pensando en que cuando despierte podrá ganar a la tortuga con su velocidad.

En exactamente una semana, tendremos una idea de quién será el próximo Presidente de la República. Digo una idea, porque aunque formalmente los cómputos de la elección comienzan hasta el miércoles 4 de julio, el Programa de Resultados Preeliminares (PREP) a cargo del Instituto Nacional Electoral tendrá un informe sobre los resultados de las elecciones con base en lo capturado directamente de las actas de casilla.

Desde hace algunos meses, Andrés Manuel López Obrador (la liebre) ha lidereado casi todas las encuestas con un amplio margen. En las últimas, aparece con preferencias electorales cercanas al 50% de los votos, y con 20 puntos de diferencia en promedio respecto a su más cercano competidor, que ha cambiado según la casa encuestadora: José Antonio Meade, o Ricardo Anaya (ambos podrían personificar a la tortuga).

Sin embargo y a pesar de la amplia ventaja que aparentemente tiene el puntero, veo tres grandes riesgos que, conjuntamente, pueden significar, o bien un resultado distinto electoralmente hablando, o bien la operación de un fraude con base en los siguientes supuestos:

  1. Según los datos que proporciona el Instituto Nacional Electoral en su página, la lista nominal de electores (es decir, los ciudadanos que tienen credencial de elector y podrán ejercer su derecho al voto el próximo 1° de julio) es, al 30 de abril, de 89’393,959 electores.

En una elección donde aproximadamente el 70% de los ciudadanos votarán, estamos hablando que acudirán a las urnas, aproximadamente, 62’575,771 ciudadanos.

  1. En este escenario, y considerando los datos promedio que proporciona Oraculus al día de hoy, AMLO tiene una preferencia de voto promedio de 46.8%; Ricardo Anaya 27.6%; José Antonio Meade 22.4%; y el Bronco 3%.

En todas las encuestas hay un 20% de personas que no contestan su preferencia electoral, o bien no sabe aún o no manifiestan por quién votarán en la elección del próximo domingo.

Es decir, que del 70% de ciudadanos que acudirán a las urnas (los 62 millones y medio de electores aproximadamente), el 80% ya tiene definido su voto (es decir, 50’060,616), y 20% no sabe aún por quién va a votar (es decir, 12’515,154 aproximadamente).

Considerando los datos anteriores, estamos hablando que, en este momento, López Obrador tendría aproximadamente 23’428,368 personas que votarían por él; Ricardo Anaya 13’816,730 votos; José Antonio Meade 11’213,577 votos; y el Bronco 1,501,818 votos.

  1. Hay un dato más que no sabemos: cómo se van a comportar los indecisos. Sin embargo, lo que sí sabemos es que son más que la diferencia entre el primer lugar (AMLO) y el segundo (Anaya) que es de aproximadamente 9’611,638 votos de diferencia (19.2%). Es decir, hay casi 3 millones más de indecisos (2’903,516 personas) que lo que representa la diferencia entre el primero y segundo lugar.

Estos son determinantes para determinar el rumbo de la elección, ya que, si consideramos que estos regularmente votan de forma inversamente proporcional a las preferencias electorales, ya que se comportan de forma distinta al voto duro y al voto definido. Así, estaríamos hablando que, de los indecisos, aproximadamente 2’928,546 votarían por AMLO; 4,543,000 por Anaya; 4,292,697 por Meade; y 750,909 por el Bronco.

De esta forma, Andrés Manuel llegaría aproximadamente a 26’356,914; Ricardo Anaya a 18’359,730; José Antonio Meade a 15’506,274 y el Bronco 2’252,727 votos. Así, la diferencia entre el primer y segundo lugar se reduciría a casi 8 millones de votos (7,997,184), es decir, 12.8%.

  1. Hay que considerar, además, que el pasado 14 de junio, el dirigente de la CNOP, Arturo Zamora, declaró que el PRI necesita 6 millones y medio de votos para ganar la elección presidencial.

Aquí la pregunta sería ¿Esos 6 millones y medio de votos serían conseguidos en forma de convencimiento a la población? Evidentemente no.

Al respecto, quiero mencionar que, en diciembre y con los datos que tenía en ese momento, mencioné que el PRI necesitaba comprar de 5 a 7 millones de votos para ganar la elección. La cifra que da Arturo Zamora es parecida: 6 millones y medio de votos que, evidentemente, ya están operando desde ahorita para comprarlos y conseguirlos.

Aunque no sepamos con certeza de dónde va a comprar el PRI los votos (es decir, si de la gente de López Obrador, de Anaya, del Bronco o de los indecisos), es determinante ese dato, ya que Meade llegaría 21 millones de votos, una diferencia menor a 5 millones de votos.

¿Por qué hago todos estos números, que seguramente ya tienen estresado al lector? Porque lo que quiero hacer patente es que, tanto Meade como Anaya, estarían ejecutando una estrategia en estos días para reducir la diferencia de López Obrador con ellos (la guerra sucia que hemos visto en redes sociales y spots es parte de ello, pero también hay una operación de campo en marcha), y poder revertir el resultado mediante las siguientes estrategias:

  1. Intentar impedir que se coloquen más del 20% de las casillas a nivel nacional, pues de acuerdo a la ley, si no se instalan el 20% o más de las casillas de una elección, esta se anula y tendría que repetirse todo el proceso;
  2. Si fracasa esta primera estrategia, intentar realizar sus prácticas marrulleras de siempre como la siembra de boletas, carruseles, ratones locos, etc. en las casillas, o bien generar irregularidades en las casillas;
  3. Alterar las actas con el fin de poder manipular los paquetes electorales mientras estos se encuentran resguardados entre el día de la elección y los cómputos distritales, para de esta forma también utilizar el ya choteado algoritmo de cruce de votos durante los cómputos;
  4. Impugnar ante el Tribunal las casillas donde hubo mayor votación a favor de López Obrador para ser anuladas, ya sea para reducir aún más la diferencia (o incluso revertirla), o bien anularlas para completar el 20% que pide la ley para anular la elección.

¿A qué es a lo que voy? A que, pese a lo que ha habido estos 90 días de campaña, estamos ante varios hechos:

  1. La elección no está definida aún. Las plazas llenas y las encuestas exorbitantes no garantizan nada a nadie; y
  2. Existe una estrategia en curso para disminuir lo más posible la diferencia del puntero con los candidatos del PRI y del PAN, con el fin de poderla revertir posteriormente mediante diferentes estrategias legales y no legales.

El próximo 1° de julio veremos si al final, la liebre se vuelve a confiar y pierde ante la ventaja holgada que llevaba a la tortuga por dormirse debido a la confianza y la soberbia, que son muy malas consejeras.

Y sabemos que Andrés Manuel es de lo que principalmente adolece.

Saludos. Dejen comentarios

Estupidez piromaníaca, pestilente, venenosa y genocida

Hola.

Para el lector, la imagen que acompaña este texto podía hacerlo pensar que se trata de una ciudad remota en China, como Xingtai, Shijiazhuang o Linfen, que se caracterizan por ser de las ciudades más contaminadas en el mundo.

Desafortunadamente no. Se trata de una panorámica del sur de Pachuca, la cual ha estado sometida a una nube contaminante que ha cambiado nuestros hábitos diarios en la última semana, y que ha obligado a que cerremos puertas y ventanas de nuestras casas, y utilicemos tapabocas al salir a la calle. Toda por la imprudencia e irresponsabilidad criminal de un imbécil que, desde la sombra del anonimato, puso en riesgo la salud de miles con una sola acción.

El domingo pasado, 13 de mayo, comenzó una de las mayores catástrofes medioambientales que el Estado de Hidalgo ha tenido en su historia, sin exagerar: el incendio en el Relleno Sanitario en Mineral de la Reforma.

De acuerdo a testimonios diversos, la quema del basurero no fue fortuita, sino todo apunta a que fue provocado por manos siniestras, después de que este relleno fue clausurado por SEMARNAT unas horas antes.

Han sido días literalmente sofocantes para los vecinos que vivimos en la parte sur del Estado y, sobre todo, en La Providencia. Más allá de la pestilencia que existe en varios kilómetros a la redonda, los habitantes de estas colonias hemos respirado un cóctel venenoso de elementos tan peligrosos como mortíferos, de acuerdo a algunos expertos, como mercurio, cromo, cadmio, arsénico, plomo, berilio, hidrocarburos policíclicos, bencenos clorados, naftalenos policlorados, compuestos orgánicos volátiles, gases ácidos como óxidos de azufre, dióxidos de nitrógeno, ácido clorhídrico, y gases de efecto invernadero como dióxido de carbono, algunas de las cuales son cancerígenas.

Adicionalmente, ante la desgracia sanitaria que vivimos miles de mineralenses y pachuqueños, no ha faltado quien ha querido lucrar políticamente con esta tragedia, además de forma estúpida, inmoral y antiética. En redes sociales, comenzó a circular publicidad pagada acusando al Presidente Municipal de Mineral de la Reforma, Raúl Camacho, de iniciar el incendio en el basurero, además de comenzar una campaña para denunciarlo penalmente, por parte de gente que lo hace con claros fines políticos, pues es gente relacionada con el Partido Revolucionario Institucional (PRI).

No puedo defender a Camacho porque desconozco su nivel de responsabilidad en este acto criminal. Pero tampoco podemos convalidar las acciones de un grupo político y de interés que lo que menos le preocupa es la salud de nosotros, y lo que realmente les interesa es recuperar el poder y el poder político perdido hace dos años lucrando con nuestra tragedia.

Han sido ya varios días de emergencia ante la imprudencia de quemar ese basurero. Los daños son incuantificables: el daño medioambiental irreparable e irreversible, lo que significa un ecocidio sin precedentes; un gran problema de salud pública para la población que vivimos en los alrededores, que implica, de facto, un genocidio contra los vecinos mineralenses.

Es necesaria no sólo la presencia e intervención de los organismos municipales, estatales y federales en esta emergencia. Es necesaria la intervención de organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) ante esta catástrofe, de la cual sin duda desconocemos aún las secuelas, pero que indiscutiblemente, en algunos años, se manifestará en problemas respiratorios y cancerígenos y que nadie querrá atenderlos ni resolverlos.

¿Quién fue el imprudente e irresponsable criminal que inició el incendio en el basurero de Mineral de la Reforma? ¿Por qué todas las autoridades han sido omisas en este caso? ¿Quién responderá ante este desastre? ¿Quién garantizará la atención médica y sanitaria necesaria ante la población que todos los días estamos expuestos ante esta nube tóxica que inhalamos todos los días en nuestra casa? ¿Quién devolverá la calidad del aire que teníamos en este punto de la ciudad? ¿Quién reparará el grave e irreparable daño ecológico que se ha hecho en la región?

Preguntas que seguramente quedarán sin resolver que, al igual que el humo del basurero, es una maloliente tragedia del infierno pestilente en que vivimos día con día, y que huele a putrefacta impunidad.

Saludos. Dejen comentarios.

Entrega fatal

Hola.

En los últimos días se dio a conocer la lista de candidatos a diputados federales y locales de MORENA en Hidalgo. Gran sorpresa causó el hecho de que, a nivel federal, aparecieran dos personas vinculadas al Grupo Universidad de Gerardo Sosa (además de Cipriano Chárrez y una propuesta de Moisés Jiménez), y a nivel local, al menos 10 posiciones vinculadas a este grupo y personaje.

Así, una de las preguntas que ha realizado la opinión pública hidalguense es cómo y de qué manera llegó el Grupo Universidad a colarse a MORENA y logró hacerse de la mayoría de las candidaturas.

Para responder a esta pregunta tenemos que remontarnos al Consejo Nacional de MORENA, organizado el 9 de julio en la Ciudad de México. Ese día, MORENA definió los criterios para elegir a sus candidatos (aparecen sólo aquellos que son materia de este análisis, por lo que algunos se omiten), los cuales iré explicando y comentando uno por uno, pues sólo así se entenderá por qué ninguno de los que comenzaron el proceso para ser candidatos lo terminaron:

  1. Se descentralizarán las decisiones para nombrar a los representantes o coordinadores de organización ponderando el consenso en el menor tiempo posible.

Este punto indicaba que cada Comité Estatal sería el encargado de realizar dichos consensos, que no es otra cosa que una guerra de fuercitas en la que todos intentan cansar al de enfrente hasta que el más resistente queda como candidato. En el caso de Hidalgo, esto se llevó a cabo durante julio y agosto, de acuerdo al punto siguiente.

  1. Durante los meses de julio y agosto se realizarán Consejos Estatales para elegir, por consenso, representantes o coordinadores de organización por unanimidad.

Este punto indicaba que, una vez realizados los consensos mencionados en el punto anterior, el Consejo Estatal validaría las propuestas de representantes o coordinadores estatales/distritales/municipales, según el caso (que era la figura para que los candidatos evadieran la ley y pudieran hacer campaña fuera de los tiempos permitidos). Eso, siempre y cuando, fueran de unanimidad. Donde no hubo consenso (es decir, donde no lograron cansarse unos a otros) aplicaba el siguiente punto.

  1. En los casos en donde no haya consenso, se realizarán encuestas para que quede el mejor calificado por la ciudadanía. Tener muy presente que la encuesta es un procedimiento estatutario.

Pero surge la pregunta: ¿cómo se va integrar la encuesta? A continuación viene la respuesta.

  1. Si no existe consenso en algún distrito local, federal o municipio, el Consejo Estatal deberá hacer hasta tres propuestas para la encuesta; si el CEN lo considera necesario podrá proponer 2 más. Habrá máximo 5 en la encuesta.

Este es uno de los puntos más importantes, junto con el 7, al ser una de las claves para entender qué pasó. Ya quedamos que se buscaría consenso, y donde no lo hubiera, se aplicarí una encuesta. Y lo que dice este punto es que el Consejo Estatal es quien determina quién va a la encuesta. Bueno, sí y no.

Sí, porque el Consejo Estatal define a los integrantes de la terna que serán incluidos en la encuesta por la Comisión Nacional de Elecciones. Pero no, porque aunque el Consejo Estatal aprobó una terna para entrar a la encuesta, el Comité Nacional de MORENA puede proponer dos más, ya sea de los que no lograron entrar en la encuesta vía el Consejo Estatal, o incluso pueden ser incluidas personas que no participaron en los consensos, que no fueron votados en el Consejo Estatal, y que desde el Comité Nacional podrían ser incorporados a la encuesta.

Letras chiquitas que muchos no leyeron. Continuemos.

  1. Este procedimiento aplica para municipios, distritos locales y federales.

O sea, para todo. ¿Qué quiere decir esto? Que dejaron las posibilidades lo más abiertas posible para incorporar a más gente a cualquier altura del proceso. Prosigamos.

  1. En donde no haya consenso estatal, la definición la realizará el Comité Ejecutivo Nacional y será ratificada por el Consejo Nacional.

Esta es la clave de todo. Lo desmenuzo. Es decir, lleguen a consensos, pero si no lo hacen, el Comité Nacional define todo (que es donde está Andrés Manuel y la Comisión Nacional de Elecciones), y el Consejo Nacional (que sólo levanta el dedo y aprueba todo lo que Andrés Manuel presenta e indica) ratifica estas definiciones.

Letra chiquita nuevamente. Pero esta fue clave, ya que permitió a ya saben quién poner, mover y quitar candidatos a discreción a nivel nacional.

  1. La fórmula de senadores en 16 estados será encabezada por mujeres, y en los otros 16 por hombres, quedando de la siguiente manera:

En Hidalgo encabezó una mujer. Por eso, Angélica García Arrieta va al frente en la fórmula de senadores, y no Julio Menchaca.

  1. Se aprobó la conformación de una comisión del Comité Ejecutivo Nacional (CEN), integrada por Yeidckol Polevnsky, Gabriel García y Mauricio Hernandez, secretaria general y secretarios de organización y de formación política, respectivamente, para acompañar el proceso de selección de representantes o coordinadores de organización. También serán responsables de la conformación de la Comisión de Candidaturas.

Esta es la comisión de candidaturas. La Nomenklatura, como dijo Monreal. La que decidió todo el proceso, obviamente consultando a ya saben quién, ¿o de verdad creen que Andrés Manuel los dejó decidir todo absolutamente?

  1. Los acuerdos derivados de los Consejos Estatales se enviarán a la Comisión del CEN.

Todo lo que se acuerde a nivel estatal se lo hacen llegar a la Nomenklatura. Pero estos acuerdos no son definitivos ni vinculantes, pues como vimos antes, pueden ser modificados en cualquier momento.

  1. La Comisión del CEN enviará las propuestas para las encuestas a la Comisión Nacional de Encuestas. El resolutivo de las encuestas tendrá carácter de inapelable, como lo marca nuestro estatuto.

En muchos lugares se denunció que no hubo encuestas, o bien, hubo otros (como la encuesta para elegir candidato a jefe de Gobierno de la Ciudad de México) que no fue transparente, y que nadie quedó convencido del resultado final.

Pues bien, estas reglas fueron las que se implementaron a nivel nacional para elegir candidatos en todo el país. Y como vimos, en realidad el Comité Nacional de MORENA tuvo, en todo momento, el control del proceso en sus manos. El Comité Estatal sólo actuó como oficialía de partes, pero en ningún momento tuvo el poder de acordar y/o decidir sobre candidaturas.

Cabe señalar, además, que estas reglas fueron aprobadas por los consejeros nacionales de MORENA, los cuales son, en Hidalgo: Abraham Mendoza Zenteno (presidente del partido), Angélica García Arrieta (secretaria general), Marco Antonio Priego Saavedra (exsecretario de Organización, expulsado en 2017), José Antonio Vargas Olmedo, Martín Sandoval Soto, Luis Ángel Tenorio Cruz, Martha Elena Arias González, Carlos Alejandro Mendoza Álvarez y Marco Antonio Martínez Hernández.

Es decir, si el Grupo Universidad accedió a candidaturas (y Chárrez, y varios más) no es por la acción del Comité Estatal y de sus integrantes, sino por los acuerdos y decisiones en la cúpula de MORENA a nivel nacional. Incluso, en casi todas las ocasiones, los acuerdos se establecieron a nivel nacional, y se indicaba acatarlos a nivel estatal, sin margen de maniobra ni posibilidad de omisión.

En concreto: si alguien le entregó MORENA Hidalgo a Gerardo Sosa, no fue Abraham Mendoza, sino Andrés Manuel López Obrador y la Nomenklatura. Esta entrega puede significar, al final, una ganancia para Sosa y una pérdida para MORENA y Andrés Manuel, pues más allá del resultado electoral y de la Presidencia, lo cierto es que el Grupo Universidad llegó para quedarse con la franquicia de MORENA en Hidalgo y hacer, en 2022, a Gerardo Sosa candidato a gobernador por MORENA.

Si Abraham Mendoza es responsable de algo, es por omisión, por no haberlo señalado en su momento y no haber renunciado. Por eso, resulta de pronto irrisorio que haya una insurrección contra Abraham Mendoza, presidente de MORENA en Hidalgo, y más de risa aún es que circule un documento donde se pide a Andrés Manuel López Obrador la renuncia del dirigente, firmada por varios militantes y algunos consejeros nacionales, porque en el propio Consejo Nacional se aprobaron estas reglas y se le permitió, a la Nomenklatura y a ya saben quién, hacer y deshacer en el asunto de las candidaturas. Aquí caben sólo dos opciones: o no entendieron lo que aprobaron, o no se acuerdan de lo que aprobaron.

En resumen, hay varios tipos de militantes inconformes que piden la renuncia de Abraham Mendoza: los excluídos de las candidaturas, los que tienen un interés particular o grupal deliberado (como los firmantes de dicho documento), y los militantes malinformados o manipulados.

El mismo escenario que hay en Hidalgo se reproduce a nivel nacional, con distintos actores pero las mismas mañas y circunstancias, realizando alianzas que, al final, restan más de lo que suman. Pero finalmente, gran parte de la culpa recae en la feligresía, que ha sido permisiva con todo y con todos, ya sea por un amor ciego cuasi religioso a la figura de López Obrador, o bien por un interés político o laboral.

Para el militante de izquierda, es indigno e insultante compartir la misma trinchera con la gente contra la que se ha enfrentado toda su vida. Por tal motivo, la militancia de MORENA tiene sólo dos opciones: o manda al carajo las imposiciones y prácticas desleales a las que fue sometida desde el Comité Nacional boicoteando estas candidaturas o, incluso, renunciando a su militancia, o se somete y termina apoyando alegremente a su domador cual foca aplaudidora, renunciando a su dignidad e integridad.

George Orwell termina una de sus dos grandes obras, la “Rebelión en la Granja” (la otra es “1984”), con el siguiente párrafo:

Doce voces gritaban enfurecidas, y eran todas iguales. No había duda de la transformación ocurrida en las caras de los cerdos. Los animales asombrados, pasaron su mirada del cerdo al hombre, y del hombre al cerdo; y, nuevamente, del cerdo al hombre; pero ya era imposible distinguir quién era uno y quién era otro.

Tristemente, es la historia de MORENA. Se esmeró en diferenciarse en aquello que tanto combatió, que terminó convirtiéndose en lo que prometió no convertirse jamás.

Saludos. Dejen comentarios.

Regeneración Institucional

Hola.

Después del asesinato de Álvaro Obregón, en 1928, Plutarco Elías Calles ideó un mecanismo para contener las ansias de poder de los generales revolucionarios, repartiendo el poder entre ellos y aglutinándolos en un solo partido: el Partido Nacional Revolucionario (PNR).

Con la llegada de Lázaro Cárdenas al poder y el rompimiento entre el Presidente y Calles, el PNR sufre su primera refundación, con el fin de eliminar la influencia que el jefe del Maximato mantenía en el Partido, y fortaleciéndolo con los tres sectores que sería eje fundamental de aquí en adelante: el sector obrero, el sector campesino y el sector popular. Es aquí cuando nace el Partido de la Revolución Mexicana (PRM).

Hacia 1946, el partido sufre su tercera refundación, convirtiéndose en lo que desde entonces y hasta ahora conocemos como el Partido Revolucionario Institucional (PRI). Cabe señalar que esto se da durante el gobierno de Manuel Ávila Camacho, gobierno durante el cual el partido dio un giro hacia la derecha y renunció al legado e ideario de Lázaro Cárdenas. Este giro hacia la derecha se profundizó más durante el gobierno de Miguel Alemán, donde se hicieron importantes reformas para salvaguardar, entre otras cosas, los grandes latifundios que aún no habían sido expropiados como parte del reparto agrario convirtiéndolos en “pequeña propiedad” (de 100 hectáreas), y la permisividad de los “contratos-riesgo” en materia de hidrocarburos, prohibidos por la Constitución desde 1940.

Esta refundación es precisamente concebida como un intento de aglutinar a la mayor cantidad de fuerzas posible de todo el espectro político e ideológico en un solo lugar, de tal forma que dirigentes de derecha, centro o derecha podían convivir en el mismo partido sin ningún problema. Así, lo mismo podía convivir dentro del PRI derechistas acérrimos como Octavio Paz, que izquierdistas como Lázaro Cárdenas. Así, el PRI se convirtió en la casa de todos, excepto de los que no pudieron ser cooptados o sometidos.

No en balde, el politólogo italiano Giovanni Sartori definió al PRI en su obra Partidos y sistemas de partidos (1980) como una categoría única de todos los partidos políticos existentes en el mundo, al asegurar que “lo que importa es que la disposición hegemónica mantiene unido al PRI y que el paso a un sistema competitivo pondría en peligro su unidad, porque eliminaría las sanciones prohibitivas infligidas por la fórmula hegemónica a las escisiones y rupturas con el partido. Como democracia, México es, en el mejor de los casos, una ‘cuasi’ democracia o una democracia ‘esotérica’. Digo en el mejor de los casos, porque, de momento, México no es ni siquiera un falso sistema de partido predominante, sino un caso claro de partido hegemónico que permite partidos de segunda clase mientras, y en la medida en que, sigan siendo lo que son. Sin embargo, si el caso mexicano se avalúa por lo que es en sí mismo, merece por lo menos dos elogios: uno, por su capacidad inventiva, y el otro, por la forma tan hábil y feliz con que se lleva a cabo un experimento difícil”.

En 1982, tras la crisis económica causada por los desajustes en la política económica durante los sexenios de Luis Echevarría y López Portillo, el partido sufre su primera refundación programática, al renunciar al Nacionalismo Revolucionario y adoptar el Neoliberalismo como doctrina cuasi religiosa. Ese cambio programático es lo que genera un gran cisma en 1987, al separarse la Corriente Democrática del PRI y competirle directamente en las elecciones presidenciales.

30 años después, hay otro gran cisma en el PRI. A diferencia del primero, donde se confrontaron dos proyectos distintos (el Nacionalismo Revolucionario contra el Neoliberalismo), en esta elección presidencial de 2018 se confrontan distintas visiones de neoliberalismo: una, tecnócrata y ortodoxa, encabezada por Meade; otra, renovada, encabezada por Anaya; y finalmente, una tercera que solo busca corregir deficiencias y errores en el modelo, pero que al final seguirá siendo neoliberalismo, encabezada por López Obrador.

El gran cisma del PRI ha sido promovido y capitalizado por Andrés Manuel López Obrador, quien a la usanza de Plutarco Elías Calles y Miguel Alemán, ha decidido que las disputas por el poder se acaben y pueda haber gobernabilidad, aglutinando a actores de todas los actores, fuerzas e ideologías políticas en un solo lugar: MORENA, que se ha convertido en la nueva casa de todos, y está siendo, en los hechos, la cuarta refundación del PNR.

Esto explica por qué de pronto, en MORENA, confluyeron personajes tan diversos y distintos como Alfonso Romo, Esteban Moctezuma, Manuel Barlett, Gabriela Cuevas, Manuel Espino, Germán Martínez, Alfonso Durazo, Lino Korrodi, Ifigenia Martínez, Pablo Gómez, Félix Salgado Macedonio, Ricardo Monreal, y un largo etcétera. O en el caso hidalguense, donde conviven compañeros de Izquierda de toda la vida, con gente que hasta hace poco militaba en el PRI y en otros partidos como Julio Menchaca, Gerardo Sosa, Cipriano Charrez o, más recientemente, Canek Vázquez.

Sartori no sólo se volvería a sorprender, sino que quedaría estupefacto ante la posibilidad de que el que denominó la forma tan hábil y feliz con que se lleva a cabo un experimento difícil se está repitiendo nuevamente con éxito, con una máscara de Izquierda pero con actitudes y aliados a la derecha.

Ese segundo experimento difícil ya tiene nombre. Es la Regeneración Institucional.

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Shell, el nuevo socio

Hola.

Desde el momento en el que se validó el triunfo de Enrique Peña Nieto por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación el 5 de septiembre de 2012, advertimos con mucha anticipación que Peña buscaría impulsar una Reforma Energética regresiva y contraria al espíritu de la expropiación que realizaría el General Lázaro Cárdenas en 1938.

Esto no es nuevo: ya desde el sexenio de Ernesto Zedillo, hubo intentos fallidos por privatizar esta materia prima. Tampoco lo consiguieron Fox ni Calderón, pero si lograron avanzar algunos pasos para lo que años después materializaría Peña Nieto.

Posteriormente, y una vez presentada, Peña Nieto mintió palabra por palabra sobre el contenido de la Reforma Energética. Durante meses, los mexicanos fuimos testigos de un bombardeo mediático con una gran campaña de spots en radio y televisión “argumentando” sobre las bondades de la Reforma Energética, cómo cínicamente el Presidente de la República salió a mentir en diferentes cadenas nacionales de que esta, la madre de todas las reformas estructurales que impulsó mediante el Pacto por México, sería únicamente para “modernizar” a PEMEX, y no para privatizarla.

Finalmente, el 11 y 12 de diciembre de 2013 (día de la Virgen de Guadalupe), la Reforma Energética fue aprobada por ambas cámaras, y en la mayor operación política de la Historia, fue aprobada en fast-track por los congresos estatales, haciéndose la declaratoria de constitucionalidad 6 días después, el 18 de diciembre.

Entre otras cosas, la Reforma Energética abría el impedimento legal que existía para que empresas privadas nacionales y extranjeras pudieran invertir en todas las áreas de la cadena productiva del petróleo (exploración, perforación, extracción, almacenamiento, transportación, refinación, distribución, venta, renta y demás actividades comerciales asociadas a ella), y en el caso de los yacimientos de petróleo en plataforma continental, aguas someras y aguas profundas, que antes eran propiedad de la Nación (y que en el papel siguen siendo), podrían ser concesionadas mediante bloques licitados a PEMEX o estas empresas privadas en procesos “abiertos y transparentes” denominados “Rondas”.

Así, el pasado 31 de enero de 2018, se dio a conocer el resultado de la denominada “Ronda 2.4”, la cual licitó 29 bloques divididos en 3 áreas del Golfo de México: Área Perdido (9 bloques), Cordilleras Mexicanas (10 bloques) y Cuenca Salina (10 bloques). De estos 29 bloques, 10 se declararon desiertos (es decir, ninguna compañía mexicana o extranjera, pública o privada presentó alguna propuesta), y los 19 bloques restantes, fueron distribuidos de la siguiente forma a las siguientes compañías:

  • Shell (Holanda) con PEMEX (México): 1 bloque
  • Shell (Holanda) con Qatar Petroleum (Qatar): 4 bloques
  • Shell (Holanda) en solitario: 4 bloques
  • PEMEX (México) con Chevron (USA) e Inpex (Japón): 1 bloque
  • PEMEX (México) en solitario: 2 bloques
  • PC Carigari (Malasia) con Repsol (España): 1 bloque
  • PC Carigari (Malasia) con Ophir Energy (Reino Unido) y PTT Exploration and Production (Tailandia): 1 bloque
  • PC Carigari (Malasia) con Repsol (España) y Ophir Energy (Reino Unido): 1 bloque
  • PC Carigari (Malasia) con Repsol (España), Sierra Energy (USA) y PTT Exploration and Production (Tailandia): 1 bloque
  • PC Carigari (Malasia) en solitario: 2 bloques
  • Eni (Italia) con Qatar Petroleum (Qatar): 1 bloque

Más allá del regalo que le hicieron a las empresas extranjeras, al concesionarles 17 de los 19 bloques licitados, llama la atención el caso del gran ganador de la licitación, Shell, a quien le concesionaron 9 bloques: 4 en solitario, y 5 en asociación con otras compañías energéticas. Con esta licitación, Shell se convirtió en la compañía petrolera con mayor presencia en México, por encima de PEMEX.

La Royal Dutch Shell es una compañía petrolera trasnacional holandesa, creada en 1907, que en 2016 tuvo una producción de 3,979 millones de barriles de petróleo en 2016 a nivel mundial. Hago un paréntesis para realizar una comparación: en el mismo periodo (2016), PEMEX produjo 3,037 millones de barriles de petróleo, 942 mil barriles de petróleo menos que Shell. La diferencia es que mientras Shell obtuvo esa producción en varios pozos petroleros en el mundo, PEMEX la obtuvo sólo en México, a pesar de la abierta intención de quebrar a esta empresa por parte del gobierno mexicano.

¿Por qué llama la atención que tantos bloques hayan sido concesionados a Shell? Más allá de la cantidad, por los antecedentes que existen de esta empresa respecto a la contaminación de ecosistemas enteros en todo el mundo.
El caso más conocido es el de Nigeria, el cual desde 1960 hasta 2013, había sido afectado con el derrame de más de 1 millón y medio de toneladas en poblaciones enteras, siendo el problema más conocido el derrame en el Delta del Níger en 2007-2008, con lo que la empresa holandesa tuvo que indemnizar a los pescadores y pobladores afectados con una cifra de 80 millones de euros.

Sin embargo, pocos meses después, Amnistía Internacional denunció que Shell había mentido en cuanto al número de barriles derramados en el Delta del Níger para “tratar de reducir al mínimo las indemnizaciones”, según se lee en un comunicado del 13 de diciembre de 2014, pues mientras Shell declaró que sólo habían sido derramados 1,640 barriles de petróleo, Amnistía Internacional calculó que la cantidad total del vertido era superior a 100.000 barriles.

Así mismo, en Argentina, Shell derramó en 1999 aproximadamente 5 millones 300 mil litros de hidrocarburos en la Provincia de Magdalena sobre el Río de la Plata tras el choque de dos de sus barcos: Sea Paraná y Estrella Pampeana. Así mismo, en 2007, el gobierno argentino clausuró la refinería de Dock Sud, en la periferia de Buenos Aires, debido a la contaminación ambiental que producía la planta.

Así mismo, durante años la ONG Greenpeace realizó una campaña para frenar las intenciones de Shell de perforar en el Ártico, lo cual hubiera significado una devastación enorme para el ecosistema del Polo Norte. Finalmente, la empresa petrolera declaró no perforar el ártico hacia diciembre de 2015, debido a la oposición de la opinión pública mundial al respecto.

Sin embargo, llama la atención que el Gobierno de México le haya otorgado a Shell la concesión de 9 yacimientos petroleros en el Golfo de México, pese a los precedentes existentes respecto a la contaminación que ha dejado en varios países del mundo y donde, además, ha buscado minimizar las indemnizaciones derivadas de sus prácticas antiambientales.

Es evidente que el criterio principal de las licitaciones a Shell no fue ambiental, sino económico. Y también es previsible que, en el futuro, habremos de presenciar desastres medioambientales similares a los que hubo en Nigeria y Argentina por parte de Shell, pues es obvio que el gobierno mexicano no supervisará las prácticas ni métodos con los que Shell haga la perforación y extracción de petróleo en el Golfo de México.

Así, la Reforma Energética comienza a ser una historia que, en un futuro, hablará de contaminación medioambiental, muerte de ecosistemas, y destrucción de comunidades. Y para entonces, los responsables del actual gobierno quedarán impunes, y ricos al amparo del poder público.

Saludos. Dejen comentarios.

Tambores de guerra

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial y después de la repartición del mundo en tres por los tres presidentes de mayor poder a nivel mundial (Truman, Stalin y Churchill), comenzó ese largo periodo de tensión mundial denominado Guerra Fría que, en teoría, mantuvo una tensa calma entre el bloque capitalista (liderado por Estados Unidos) y el socialista (encabezado por la Unión Soviética).

Y dije “en teoría” porque en la praxis esta tensa calma tuvo momentos bélicos importantes (como la Guerra de Corea y la Guerra de Vietnam), y algunos muy cercanos de desatar una Tercera Guerra Mundial (como la Crisis de los Misiles en 1962), donde la humanidad hubiera ido a su primera y única guerra nuclear, de la cual muy pocos (sino es que nadie) hubiera sobrevivido debido a los efectos inmediatos y posteriores de grandes detonaciones en todo el mundo.

Sin embargo (y también en teoría), la Guerra Fría concluyó tras la caída del Muro de Berlín en 1989, y la disolución de la Unión Soviética en 1991, al ser proclamado “el fin de la Historia” por parte de Francis Fukuyama, con lo que el capitalismo se autoproclamó el vencedor de ese largo periodo de la historia y se propuso venderlo así al resto del mundo en forma de receta neoliberal.

Sin embargo, y al paso de los acontecimientos de los últimos años, podemos apreciar que esos acontecimientos ni marcaron el fin de la Historia, ni mucho menos de la Guerra Fría. Podemos decir, a la distancia, que sólo hubo una tregua no planeada y un reacomodo de fuerzas políticas económicas y militares.

Las tensiones que han ido en aumento en las últimas semanas, debido en gran parte a la irresponsabilidad e irracionalidad con la que Donald Trump se dirige al mundo (y a sus propios ciudadanos), nos han colocado en el punto más cercano a la Tercera Guerra Mundial desde 1962, y a un cercano y peligroso futuro próximo de comenzar una guerra nuclear como nunca antes.

Los ataques recientes de Estados Unidos en Siria, y el desplazamiento de tropas en las inmediaciones de la Península Coreana, son algunos de los motivos que podrían desencadenar este nuevo conflicto armado que pondría en entredicho la supervivencia de la Humanidad.

Los dos grandes bloques militares, encabezados una vez más por Estados Unidos y Rusia, ponen en vilo la relativa paz que había vivido el mundo en los últimos 25 años. Decía Fidel Castro, en un texto titulado “El deber de evitar una guerra en Corea”, firmado el 4 de abril de 2013, que era “para explicar la gravedad de un hecho tan increíble y absurdo como es la situación creada en la península de Corea, en un área geográfica donde se agrupan casi 5 mil de los 7 mil millones de personas que en este momento habitan el planeta. Se trata de uno de los más graves riesgos de guerra nuclear después de la crisis de octubre en 1962 en torno a Cuba, hace 50 años”.

Continuaba Fidel: “Si allí estalla una guerra, los pueblos de ambas partes de la Península serán terriblemente sacrificados, sin beneficio para ninguno de ellos. […] No sería justo olvidar que tal guerra afectaría de modo especial a más del 70 % de la población del planeta.

“Si allí estallara un conflicto de esa índole, el gobierno de Barack Obama en su segundo mandato quedaría sepultado por un diluvio de imágenes que lo presentarían como el más siniestro personaje de la historia de Estados Unidos. El deber de evitarlo es también suyo y del pueblo de Estados Unidos”.

Hemos cambiado de presidente: de Obama a Trump, pero continúan las mismas prácticas e imprudencias.

Existen muchos textos de Fidel, además, escritos desde hace años alertando sobre una paz muy frágil, y sobre la posibilidad real de una guerra nuclear, tal y como si estos textos hubieran sido escritos ayer, y con los mismos actores involucrados: Estados Unidos, Israel, Rusia, Irán, Siria, Corea, Afganistán.

Por su parte, el español Cao de Benós, único representante de Corea en Occidente, ha declarado y asegurado en varios medios de comunicación que el país para el que trabaja, Norcorea, tiene en su poder el arsenal militar y nuclear que han presentado ante los medios de comunicación internacionales, tales como la Bomba H, así como varias bombas termonucleares. Adicionalmente, ha declarado que Corea no está dispuesto a tolerar ningún ataque “preventivo”, es decir, que un misil estadounidense impacte con algún objetivo civil o militar dentro del territorio coreano, y que de lo contrario, contestaría de inmediato con un ataque “fulminante” en contra de Estados Unidos.

En 1962 se resolvió la Crisis de los Misiles gracias a las habilidades diplomáticas y a la voluntad de Kennedy, por parte de Estados Unidos, y de Kruschev, por la URSS, y de la disponibilidad de Castro por Cuba y Gürsel por Turquía. Pero a diferencia de 1962, tenemos como presidente de Estados Unidos a Trump, que es irresponsable, estúpido y bocón; a un presidente ruso, Putin, frío, calculador y firme en sus decisiones; a un Kim Jong-Un impulsivo y visceral, y a un Erdogan radical y sumiso a los intereses estadounidenses.

Días cruciales se avecinan en las próximas semanas. Ojalá quepa la prudencia en alguna de las partes, pues el futuro de la Humanidad dependerá, en gran medida, de la habilidad que tenga un puñado de gente para resolver esta crisis diplomática que afecta con desaparecer de la faz de la Tierra a nuestra especie.

El libre mercado, el libre comercio y el libre albedrío

Aproximadamente en 1986, y derivado de la falla en las medidas correctivas a la crisis económica de 1981-82, el gobierno de Miguel de la Madrid firmó un Convenio de Crédito Contingente con el Fondo Monetario Internacional una carta-intención el 22 de julio de 1986, con la cual el FMI se comprometía a realizar un préstamo de 1,400’000,000 DEG’s (Derechos Especiales de Giro) con duración de 18 meses, que se juntaban a otros préstamos realizados en 1982, 83, 84 y 85.

Con esta carta-intención, el gobierno mexicano se comprometió a implementar un modelo económico de corte neoliberal, para pasar de una economía mixta con un gran control estatal a una economía de libre mercado.

Algunas de las condiciones que se firmaron en esta carta-intención eran (y siguen siendo para cualquier país) indignas e inaceptables, pues tan sólo en política comercial, las exigencias eran, entre otras: realizar políticas estructurales a la oferta; continuar con el proceso de liberalización comercial, eliminando aranceles y derechos aduaneros; y revisión de subsidios y derechos compensatorios, según acuerdos con Estados Unidos [sic] (SER, 1986).

Con el fin de apoyar las políticas de apertura comercial y de reducción (y posteriormente, desaparición) del proteccionismo, que significó un cambio estructural importante antes de la apertura total de nuestra economía a la inversión privada, sobre todo con las privatizaciones en marcha, pero además para garantizar que esta fuera efectiva, en noviembre de 1985 el gobierno mexicano inició las negociaciones para su ingreso al GATT (General Agreement on Tariffs and Trade / Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio), siendo admitido el 24 de agosto de 1986, y participando activamente en la ronda de negociaciones comerciales de septiembre de 1986. Posteriormente, el GATT se convertiría en la Organización Mundial de Comercio (OMC), el 1° de enero de 1995.

El 10 de junio de 1990, ya durante el periodo de Salinas, sexenio en el que aceleró y profundizó el neoliberalismo, inician las negociaciones para incluir a México en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN o NAFTA, en inglés). Estas concluyen el 17 de diciembre de 1992, y entra en vigencia el 1° de enero de 1994, fecha emblemática para México, pues ese mismo día irrumpe el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en la vida pública del país.

¿Qué contiene dicho tratado? Entre otras cosas, la eliminación arancelaria de miles de bienes que cruzan las fronteras en América del Norte; reducciones arancelarias escalonadas – ya terminadas – y reglas especiales para productos de los sectores agropecuario, automotriz y bienes textiles y del vestido; protección a la inversión extranjera y a la propiedad intelectual; acceso a compras del sector público; y compromisos en materias medioambientales y laborales.

En resumen, son las bases de lo que denominaron “libre comercio”. Un libre comercio donde uno sólo es beneficiado (Estados Unidos), y donde otro es perjudicado y explotado (México). Un “libre comercio” donde sólo las empresas y productos estadounidenses tienen ventajas competitivas sobre los mexicanos. Así siempre fue.

Así, a partir de ese momento, el destino de México (que ya de por sí estaba escrito no por el dedo de Dios, sino por el Tío Sam y sus brazos financieros globales), estuvo condenado a la hecatombe. Se murió el campo, se acabó la industria nacional, se establecieron las corporaciones trasnacionales abaratando y pauperizando la mano de obra, y aumentó la inmigración, la violencia, la delincuencia y el narcotráfico.

Los siguientes gobiernos no fueron distintos. Zedillo, Fox y Calderón continuaron el guion escrito previamente sin cambiarle ni una sola coma, y nuestra dependencia del exterior creció considerablemente, al punto de convertirnos en un parásito de las grandes potencias, pero principalmente de Estados Unidos.

Los alimentos que comemos son importados, la gasolina que consumimos es importada, las empresas del sector privado donde trabaja la mayoría son extranjeras, y así podemos mencionar mil ejemplos más.
Con Peña Nieto, se profundizó el neoliberalismo. El impulso y aprobación de las 14 reformas estructurales que consolidó gracias al Pacto por México son fruto de ese proceso de consolidación que el neoliberalismo tenía pendiente desde hace 20 años. Sin embargo, ya cuando habían terminado la receta neoliberal para comenzar a gozar los “beneficios”, Donald Trump.

La tragedia para los oligarcas y neoliberales mexicanos no es que haya llegado Donald Trump, sino que haya ganado la Presidencia de USA y esté cumpliendo todas y cada una de las promesas que mencionó en su campaña. Eso explica, además, la saña con la que los medios de comunicación mexicanos trataron a Donald Trump. Como nunca, las principales cadenas mexicanas (Televisa, Azteca e Imagen) hicieron proselitismo descarado a favor de Hillary, pues aunque no se trataba de un proceso electoral en el país, si estaban en juego los intereses e inversiones de sus principales accionistas, socios y patrocinadores que financian estos medios.

Por esto mismo, durante el posicionamiento de Enrique Peña Nieto en materia de política exterior con el gobierno de Trump realizado el pasado 23 de enero, el Presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), Juan Pablo Castañón, fue enfático con Peña al casi exigirle que debe defender, ante Trump, el modelo de libre mercado del que han salido beneficiados por varios años. Es decir, no están dispuestos a cambiar el modelo, a dar su brazo a torcer, aunque es evidente que están equivocados, y que el país está peor con neoliberalismo que sin él.

Más allá de las políticas xenofóbicas y racistas que está implementando Trump en los primeros días de gestión (que merecerían otro artículo aparte), las políticas proteccionistas que están cerrando la economía de Estados Unidos son benéficas para México.

El retiro de Estados Unidos del Tratado TransPacífico (TPP), que en realidad buscaba beneficiar a los grandes corporativos trasnacionales estadounidenses en materia arancelaria, laboral, de propiedad intelectual y de arbitraje inversionistas-Estado, así como el anuncio de renegociación del TLCAN por parte del Gobierno de Donald Trump, es una muy buena noticia para México, aunque no para los oligarcas, beneficiarios directos de dichos tratados.

Que México no esté sujeto a esos alevosos tratados de libre comercio puede permitir que nuestro país tenga libre albedrío por primera vez en mucho tiempo, que pueda decidir sobre su propio destino, que cambie de modelo económico, y que termine esta pesadilla de más de 30 años llamada neoliberalismo. Permitirá reinvertir en el campo y tener soberanía alimentaria, reinvertir en el motor industrial, generar empleos y consolidar la producción de diversos productos en general, a expropiar y recuperar los sectores estratégicos de la economía en beneficio de todos, y a generar un modelo de desarrollo acorde a nuestras propias necesidades, y no a las necesidades de otros.

Así, haciendo una transición del libre mercado y del libre comercio al libre albedrío, es como México puede hacer frente a los retos que enfrenta ante el embargo económico que, tal como en Cuba, nos está imponiendo Donald Trump. De otra forma, solo continuaremos en la caída libre que tenemos actualmente en el despeñadero y del que, entre más caigamos, más nos costará salir.