Manipulación energética

Hola.

Cuando el neoliberalismo se implantó en México, hubo un cambio de régimen en cuanto a la tenencia de las gasolineras. Antes de Salinas, todas las gasolineras eran propiedad de PEMEX, y las que no, eran de empresas paraestatales del mismo gobierno. Sin embargo, con el cambio de paradigma, también cambiaron las reglas, y a partir del sexenio antes mencionado, Petróleos Mexicanos comenzó a otorgar concesiones y franquicias a particulares para operar gasolineras, siempre y cuando se respetara y se utilizara la marca corporativa PEMEX. Así, comenzó a haber una expansión de gasolineras en todo el país, pero con capital y dueños particulares.

Con la reforma energética de Enrique Peña Nieto, se quitó el monopolio a PEMEX sobre el mercado petrolero en México, de tal forma que ahora empresas particulares no sólo pueden extraer y procesar el petróleo, sino también pueden ya venderlo en establecimientos dedicados para tal fin. Es decir, abrir gasolineras.

Al respecto, cabe señalar algo más: al consumarse la Expropiación Petrolera decretada por el Presidente Cárdenas en 1938, hubo un hecho adicional: un gran embargo económico a todos los productos petroleros y a PEMEX, en general por parte de las grandes empresas petroleras trasnacionales, así como de los gobiernos de las principales naciones industrializadas. Durante la Segunda Guerra Mundial este embargo se levantó parcialmente, es decir, México y PEMEX comenzó a vender petróleo a otros países, sobre todo a los países de la Alianza: USA, Inglaterra y Francia, con tal de que no le abastecieran el petróleo que necesitaba Alemania.

Sin embargo, como mencioné antes, el embargo no se levantó del todo, por lo que PEMEX estaba impedido por acuerdos comerciales internacionales a extraer petróleo de campos petrolíferos fuera de México, así como a establecer centros de procesamiento de petróleo (refinerías) fuera del país, tampoco podía establecer asociaciones con otras compañías petroleras nacionales o multinacionales derivado de este embargo, y mucho menos podía tener establecimientos de venta de productos derivados del petróleo, es decir, tener gasolineras fuera de México.

Todo esto, como dije antes, cambió con la Reforma Energética. Lo que antes PEMEX tenía prohibido, como volvió a abrir su mercado petrolero a la iniciativa privada, también se levantó el embargo. ¿Porqué menciono esto? Por lo que expondré a continuación.

En los días pasados, hubo un gran furor combinado con indignación derivado de que la marca PEMEX abrió una gasolinera en Houston, Texas, estado de la Unión Americana. La indignación se derivó de que la gasolinera PEMEX está vendiendo el litro de gasolina a $7 pesos en Houston, mientras en México este producto está comercializado arriba de $13. A partir de entonces, hubo mucha indignación al respecto, al cuestionar el porqué en Estados Unidos PEMEX vende la gasolina más barata que en México, exigiendo que en debe venderse al mismo precio allá que acá y que, por tanto, debía venderse más barata. Hay razones para esto, y lo explicaré a continuación.

Como es de todos sabido, el gobierno mexicano tiene años enviando petróleo crudo a las refinerías de Estados Unidos, con el fin de procesarlo y convertirlo en gasolina, cada vez en mayor escala. Según los datos más recientes publicados por PEMEX, 52.2% del total de las ventas internas, equivalentes a 785,000 barriles de gasolina, son importados todos los días. Es decir, más de la mitad de la gasolina que se consumen en el país.

Esto es derivado de una mala política energética, la cual ha determinado deliberadamente no construir las refinerías que requiere el país. No al menos, con capital público y con administración de PEMEX. Y la única refinería anunciada en los últimos 10 años por Felipe Calderón en Tula, fue cancelada por Peña Nieto. Esto no es un mero capricho, pues están allanando el camino a las trasnacionales para que ellas sean las que construyan las refinerías para procesar su propio petróleo extraído de suelo mexicano.

Cabe señalar además que, curiosamente, las refinerías donde PEMEX procesa su gasolina están en Houston. Ciudad donde PEMEX acaba de abrir su nueva gasolinera. Si consideramos estos dos últimos datos juntos, vemos que hay congruencia en que el precio de la gasolina en la gasolinera de PEMEX en Houston sea la mitad de barata que el costo en México, dado que no es lo mismo el costo de transportar la gasolina dentro de Houston que traerla de allá al país. Eso explica la razón del porqué allá PEMEX está vendiendo la gasolina en $7, y en México la vendan en $13.

El que la gasolinera tenga la marca PEMEX es irrelevante. Como mencioné antes, las gasolineras de PEMEX trabajan actualmente bajo el sistema de concesiones y franquicias. Y en este caso no es la excepción: el dueño es un hombre paquistaní de nombre Mike Virani. Además, en Estados Unidos, el precio de la gasolina es fluctuante, pues se acomoda conforme la ley de la oferta y la demanda. En México, hasta fines de este año el precio de la gasolina está fijado por el gobierno (por eso los famosos gasolinazos) y, a partir del año que entra, se fijará conforme a la misma ley de la oferta y la demanda. Precisamente, cuando PEMEX comience a tener competidores.

La implementación de los gasolinazos a partir de la Reforma Energética de Calderón tenía como fin poner un tope en el precio de la gasolina, un precio máximo, con el que las empresas petroleras que compitan con PEMEX iniciarán la venta de gasolina y, una vez liberalizado el precio, este se vaya ajustando conforme a sus propios costos de extracción, procesamiento y transporte de gasolina. Esto hará que el precio de la gasolina varíe de gasolinera a gasolinera, dependiendo la empresa que distribuya el energético.

¿Qué relación tiene entonces lo que acabo de explicar con el costo de la gasolina más barata en Houston en la nueva gasolinera de «PEMEX»?

Que esto es un gran ejercicio de manipulación por parte del Gobierno Federal, donde mucha gente fue sorprendida, incluyendo a gente de «Izquierda» (que regularmente se va con la finta y caen siempre en las trampas de manipulación del gobierno). La manipulación consiste en introyectar sentimientos de enojo, impotencia y frustración contra la marca PEMEX, de tal forma que cuando entren las compañías petroleras trasnacionales al mercado gasolinero, y comiencen a vender la gasolina más barata en sus establecimientos, haya una aceptación tácita de los consumidores mexicanos a los nuevos competidores, generando una simpatía implícita y una animadversión contra PEMEX y todo lo que representa.

De esta forma, PEMEX, siendo incapaz de cubrir las expectativas de precio y consumo que requiere la población, irá disminuyendo sus ventas, hasta que su ya de por sí complicada situación financiera no le permita permanecer en el mercado, y pueda declararse en quiebra. Es decir, es una forma de quebrar y desaparecer PEMEX, con la aprobación de la población en general, y con el argumento perfecto de que es una empresa insolvente, ineficiente y costosa para los contribuyentes mexicanos.

Así, y considerando la nota del New York Times que salió hace algunas semanas, en el sentido de que durante la campaña presidencial de Enrique Peña Nieto se utilizó la neurociencia para inducir a la población a votar por el actual Presidente de México (http://www.nytimes.com/2015/11/04/universal/es/la-neuropolitica-leyendo-la-mente-de-los-votantes-con-nuevas-tecnologias.html?_r=0), podríamos casi asegurar que esta técnica de manipulación de la población no sólo fue utilizada durante su campaña, sino también durante su ejercicio de gobierno, por lo que perfectamente podríamos establecer que esto es uno de las muchos momentos en los que EPN ha inducido a la población para que de forma inconsciente acepten sus políticas de gobierno y sus planes.

Suena a película macabra de ciencia ficción, pero no lo es. Es la realidad, y son técnicas que están utilizando para manipular a la población. Analiza los spots de EPN, y encontrarás muchas de estas técnicas de manipulación que, de una u otra forma, están generando un gran respaldo de la población a las políticas de gobierno que aplica Peña Nieto, a pesar de la propia animadversión que su figura provoca.

Saludos. Dejen comentarios.

Diferencias abismales

Hola.

Tras la crisis económica de 2008, y después de los despidos masivos, los desalojos de viviendas (en España les llaman desahucios), y la ineptitud del gobierno para enfrentar la crisis, surgió un movimiento denominado el #15-M, que sacó a las calles a la clase media (pero no sólo a ella) para exigir a la clase política que resolviera el grave problema del que España, por cierto, aún no se recupera. Los medios de comunicación les llamaron los indignados, e hicieron una demostración de fuerza inusitada en el país Ibérico, que rebazó a los partidos políticos y que permitió, posteriormente, conformar una opción alternativa al bipartidismo que venía gobernando en España desde el Pacto de la Moncloa, encabezado por el Partido Popular (PP) y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE).

De este movimiento de «indignados» surgió Podemos, un partido político encabezado por Pablo Iglesias, que fue la opción alternativa que comenzó a consolidarse en España. De rápido crecimiento, Podemos comenzó a ganar espacios en la opinión pública, así como simpatías. Hace algunos días, Podemos triunfó en varios ayuntamientos en España, rompiendo la hegemonía del bipartidismo español, y convirtiéndose en un serio aspirante a obtener la Presidencia Española.

El caso de Podemos en España no es el único. Hace algunos meses, en Grecia, y tras el descalabro económico que también tuvo lugar en 2008, la Coalición de la Izquierda Radical Syriza ganó la Presidencia del país helénico. Este triunfo también fue sorpresivo para muchos, aunque explicable. Y en algunos meses que ya lleva la coalición gobernando, ha realizado un viraje en la política económica, ha reestructurado su deuda, y Grecia se perfila hacia un camino más próspero y fuera de la crisis que lo azotó.

Existen varios motivos por el que muchas personas se han sorprendido del triunfo de Syriza y Podemos, dado que estos triunfos han sido en países europeos, que habían tenido una larga tradición socialdemócrata tras la caída del Muro de Berlín, donde el socialismo vuelve a agarrar fuerza tras la declaratoria del «Fin de la Historia» hace 25 años, y que ha marcado un necesario viraje en la política económica neoliberal que venían arrastrando por años.

Sin embargo, ese viraje ya se dió por lo menos hace una década en América Latina, con el triunfo de Hugo Chávez en Venezuela, el de Rafael Correa en Ecuador, el de Evo Morales en Bolivia, el de los Kichtner en Argentina, y con Lula en Brasil. En México, el fraude electoral de 2006 impidió ese avance, aunque desde antes y aún ahora la ciudadanía viene manifestando un hartazgo por la política económica neoliberal, que cada día nos empobrece más, y por el autoritarismo que ha significado el PRI en estos 3 años de gobierno de Enrique Peña Nieto. Sin embargo, en muy pocas ocasiones, ese hartazgo ha beneficiado a verdaderas opciones alternativas, y simplemente ha generado una alternancia entre derechas.

El caso de Vicente Fox en el año 2000 es el caso más emblemático al respecto, pero no el único. El traspaso de la Presidencia de la República del PRI al PAN solamente significó una alternancia política, pero una continuidad en el modelo económico. No sólo eso: Vicente Fox y Felipe Calderón profundizaron el modelo económico neoliberal, antes de regresar la Presidencia de la República al PRI, encabezada ahora por Enrique Peña Nieto.

La llegada de los mal llamados candidatos independientes ha venido a fortalecer el espejismo, la utopía, de que las cosas podrán cambiar a partir de estas figuras «novedosas» de la política mexicana, puesto que lo de independientes sólo existe en la figura legal y en el membrete, pero de ninguna forma representan una independencia respecto a ciertos poderes fácticos o económicos que impulsan a estos candidatos.

Ejemplo de esto es Jaime Heliódoro Rodríguez Calderón, alias «El Bronco», quien podría convertirse en el primer candidato independiente en gobernar Nuevo León. Bien dice el dicho que dime con quién andas, y te diré quién eres. «El Bronco» es un político ex-priísta que durante mucho tiempo aspiró a gobernar Nuevo León. En esta última elección, impusieron en su partido a Ivonne Álvarez, una conductora de televisión sin gran trayectoria política (ni capacidad intelectual). Así, tras no quedar electo como candidato de su partido, mediante la figura del candidato independiente, logró aspirar a ser candidato, y está a punto de ganar la elección. Sin embargo, debido a sus antecedentes políticos, es fácil imaginar que no existirá un gran cambio en la forma y fondo de hacer política en ese estado. Habrá ganado un candidato independiente de membrete.

Otro caso, que podría considerarse cercano, pues atañe al Estado de Hidalgo, es el caso de Antonio Mota, candidato a Diputado Federal por Pachuca. Candidato independiente también de membrete, se le ha acusado de estar muy cerca del Grupo Universidad y de su principal dirigente, Gerardo Sosa Castelán (de quien se ha hablado mucho en este blog), y que hasta el momento ni se ha deslindado de dichos señalamientos, ni tampoco lo ha desmentido. Aunque no existen posibilidades reales de que Mota pueda ganar la elección, es cierto que tampoco representa una alternativa distinta a lo que existe en el Estado de Hidalgo.

Si bien es cierto que no todos los candidatos independientes tienen detrás un gran poder económico o fáctico detrás de ellos, lo cierto es que, hasta el momento, sólo los que cuentan con este tipo de apoyos son los que tienen posibilidades reales de ganar.

En cuanto a los partidos políticos, si bien es cierto que han perdido su legitimidad y credibilidad, existen candidatos que valen la pena, y que pueden representar algo distinto. Me viene a la mente Enrique Alfaro, candidato a la Presidencia Municipal de Guadalajara, Jalisco, por Movimiento Ciudadano; Amílcar Sandoval, candidato a Gobernador de Guerrero, por MORENA; David Razú, candidato a Jefe Delegacional en Miguel Hidalgo, Distrito Federal, por el PRD; o en el caso de Hidalgo, Armando Azpeitia, candidato a Diputado Federal por Ixmiquilpan; y Cristina de la Concha, candidata a Diputada Federal por Tulancingo, ambos de MORENA.

Sin embargo, estos personajes no representan la generalidad de los partidos. Y aunque MORENA generó muchas expectativas en su creación, se ha generado un desánimo entre compañeros que cuestionan la verticalidad de la organización, la falta de democracia al interior, el hecho de que sólo se reciben instrucciones, donde el análisis y la discusión están nulificadas, y donde las decisiones e imposiciones recaen y las decide Andrés Manuel.

MORENA pudo haber generado, y pudo haber tenido el papel que tuvo el Movimiento al Socialismo en Venezuela con Chávez, la Alianza País en Ecuador con Correa, el Partido del Trabajo en Brasil con Lula, Syriza en Grecia y Podemos en España, lo cierto es que hoy está muy lejos de ello, pues esos movimientos lograron triunfar, efectivamente, por la presencia de un gran líder, pero también gracias a una organización viva, consciente e incluyente, no sectaria ni dogmática, que logró arrastrar al resto de la población, y que ubicó en las clases medias el triunfo.

MORENA pudo ser y no lo es. No pudo o no supo estar a la altura de lo que México necesita. Quedó sólo como la promesa de la Tierra Prometida, antes de ser condenados a vagar 40 años en el desierto. Y eso marca diferencias abismales con respecto a los otros partidos, organizaciones y dirigentes, que supieron estar a la altura del momento histórico que les tocó vivir en sus respectivos países. Así, el cambio que México necesita no vendrá por esa vía, sino por una distinta, que aún está por emerger.

Sin embargo, mientras ese día llega, no podemos (ni debemos) anular el voto, o abstenernos. Eso sólo permite que el estado actual de las cosas se mantenga. Votemos perfiles y candidatos, no colores, filias o dogmas. Sin embargo, no hay que conformarnos con las instituciones partidarias que nos mal representan. Aunque fracasemos una y otra vez, tenemos que intentarlo hasta construir la organización que requiere el país. Tenemos que aprender de nuestros errores, y no repetirlos.

Días difíciles están por venir. Sin embargo, no todo es sombrío. La esperanza se asoma al horizonte, y estamos trabajando para transformar el estado actual de las cosas. No será en vano la lucha. Lograremos materializar y consolidar nuestros ideales, y venceremos. Que de eso no quepa la menor duda.

Saludos. Dejen comentarios.

La gran amenaza

Hola.

En la madrugada entre el 27 y 28 de febrero de 1933 (cuatro semanas después de que Hitler había sido nombrado Canciller), sucedió un incidente que, por su repercusión, está muy alejado de haber sido fortuito: el parlamento alemán (Reichstag) se incendió súbitamente. Entonces, Hitler culpó a los comunistas de haber sido quienes causaron el incendio, a quienes dos semanas antes acusó al asegurar que durante 14 años los partidos de la destrucción y de la Revolución de Noviembre, han desecho y destruido a nuestro pueblo.

Así, tras el incendio, Hitler publicó el Decreto del Presidente del Reich para la Protección de las personas y del Estado, que en su justificación argumentaba que era para repeler actos comunistas de violencia que ponen en peligro el Estado (sic), y que en su artículo 1 ordenaba que los artículos 114, 115, 117, 118, 123, 124 y 153 de la Constitución del Imperio Alemán se suspenden hasta nuevo aviso. Por lo tanto, habrá restricciones a la libertad personal, el derecho a la libertad de expresión, incluida la libertad de prensa, de reunión y el derecho de asociación, la intervención en el correo, postales, telegráficas, y las comunicaciones telefónicas, arreglos de registros domiciliarios e incautaciones, así como las restricciones a la propiedad fuera los límites legales prescritos otra manera permitida.

Así mismo, dicho decreto daba poderes máximos al Reich, obligaba a los estados y municipios a subordinarse a su autoridad, y castigaba con multas y cárcel a quien se insubordinara a sus órdenes. Sin embago, cabe señalar, Hitler no actuó solo, pues consiguió el apoyo del Zentrumspartei (Partido del Centro, de ideología católica) para consumar sus actos que pondrían a Alemania bajo un régimen dictatorial y tiránico.

Desafortunadamente, existen regímenes que siguen sus pasos, y más aún, que no están muy lejos de nosotros, ni de nuestra realidad. El gobierno actual encabezado por Enrique Peña Nieto ha pretendido regresarnos a los tiempos del gran autoritarismo priísta, al estado de las décadas de los 60’s y 70’s, y que ha buscado por medio de todos los cauces limitar o suprimir libertades y garantías individuales, para poder tener la menor resistencia a sus pretenciones.

Eso explica el porqué cooptó y compró a la oposición mediante el Pacto por México, que en la práctica ha convertido al Congreso en un mero trámite para la aprobación de sus iniciativas, leyes y reformas antipopulares. Explica, desde luego, el cerco que existe al Zócalo (sede del Poder Ejecutivo y Judicial) y de San Lázaro (sede del Poder Legislativo). Explica también el uso indiscriminado de los medios de comunicación (en particular del duopolio televisivo) como un gran instrumento propagandístico (donde Laura Bozzo es solo la punta del iceberg). Explica, bajo el pretexto de los desastres naturales, la militarización de diversas zonas clave en el país, aunada a la ya existente e iniciada por Felipe Calderón en el sexenio pasado. Y explica, por supuesto, la represión y criminalización a la protesta política y social, tan presente hoy en el país.

En estos días, el diputado del PAN Francisco Sotomayor presentó una iniciativa del ley (que ya había sido previamente rechazada) que busca criminalizar la protesta social, endurecer las penas en contra de quienes cometan actos violentos en marchas y acotar las manifestaciones para que éstas no se realicen en vías primarias. Sin embargo, a diferencia de otras ocasiones, esta iniciativa no va sóla, pues ya se han sumado diputados del PRI y del PVEM (que apoyan al presidente en turno). La iniciativa del PAN pretende que quienes quieran realizar una marcha notifiquen día y hora de su realización, el ‘‘objeto de la reunión, número aproximado de participantes, medidas de seguridad prevista por los organizadores y demandas sociales o de carácter político’’.

Sin embargo, no es la única iniciativa del mismo estilo. La senadora Gabriela Cuevas (PAN) propuso una iniciativa –ya publicada en la Gaceta Parlamentaria– para regular las movilizaciones, que faculta a la autoridad a disolver aquellas manifestaciones contrarias ‘‘a las buenas costumbres’’, a las normas de orden público, así como aquellas en que los manifestantes ‘‘profieran insultos o amenazas’’ o empleen violencia contra las personas y sus bienes; además, se faculta a la autoridad a imponer multas de hasta 30 días de salario mínimo y arresto de hasta 36 horas.

Lo grave del asunto no es que existan estas iniciativas, sino que en el momento actual existen las condiciones para que sea aprobada por el pleno del Congreso. Esto es lo de menos. Lo grave es que existen grandes posibilidades de que la opinión pública apruebe estas leyes.

Durante meses, han preparado a la opinión pública para que, voluntariamente y sin oponer resistencia, renuncien a una de sus principales garantías individuales: la libertad política, de manifestación, de inconformidad y de rebeldía al sistema político y económico actual. Incitar al odio contra los que difieren del poder actual, sus políticas y quienes lo representan ha sido una tarea hormiga de Televisa y sus tentáculos mediáticos.

Así, en un afán de mostrar como violenta a toda manifestación existente y cuestionable al status quo actual (disturbios de la Toma de Protesta de EPN el 1º de diciembre de 2012, los yaquis en Sonora, los maestros de la CNTE, las manifestaciones del SME, las protestas por el Informe de Gobierno, los anarquistas, etc.), los medios de comunicación, mediante un uso desvirtuado del lenguaje, utilizando la ignorancia de la gente y su deficiente utilización y deformación del idioma, y desvirtuando conceptos como «anarquista» (que miles de veces ha sido pronunciado en la televisión al tiempo que pasan imágenes de agresión y violencia entre manifestantes y la policía), han creado una percepción para justificar la represión a cualquier manifestación, el uso indiscriminado, indistinto e inmisericorde de la fuerza pública, y han conseguido que la misma gente, en vez de defender sus derechos, aplauda el atropello de los propios.

Y así los medios, en ese señalamiento público de los anarquistas como enemigos públicos número 1 (y que hace algunas semanas eran los profesores de la CNTE), han etiquetado a todo el que protesta como «anarquista» (asumiendo que este grupo es el que hace los disturbios), y han realizado detenciones «ejemplares» de estos grupos. Lo malo es que ni todos los detenidos son anarquistas, ni todos los anarquistas son detenidos.

Los medios de comunicación, en vez de analizar el fondo de las protestas, la creciente frustración por la falta de oportunidades de los jóvenes y de los no tan jóvenes que desemboca en violencia institucionalizada contra el estado, y las reformas estructurales dictadas desde afuera y que nos están llevando al despeñadero, legitiman los intereses fascistas y totalitarios de los gobernantes en turno para suprimir, de una vez por todas y para siempre, las pocas libertades que aún conservamos.

Los neoliberales mexicanos han ido tan lejos como la población se lo ha permitido, y más que cualquiera, pues nos han arrebatado todo con sus privatizaciones y, encima, quieren arrebatarnos la dignidad, la libertad y la esperanza. Lo malo es que el Pueblo ha interiorizado tanto lo que la televisión los ha malformado, que de pasar esta iniciativa de ley serán los primeros en aplaudirla, cuando serán los primeros afectados por ella.

Lo único que diferencia a Peña Nieto de Hitler es que uno era excelente orador, mientras que el otro no sabe hablar ni lee. Sin embargo, ambos ganaron con un gran respaldo popular (uno, derivado de la gran crisis económica que tenía Alemania, el otro porque compró los votos necesarios para hacerlo), tienen un gran aparato mediático que los respalda, y tal vez Peña Nieto no nos mande a una guerra contra el mundo, pero tiene las mismas intenciones que Hitler: que un pequeño grupo de privilegiados tengan el poder hegemónico y por siempre, y que nadie en su sano juicio ose cuestionarlo.

Esa es la gravedad del problema, y nosotros tenemos la solución: impedir, a toda costa, que nos arrebaten lo último de lo que disponemos: nuestra libertad, que al final es una de las cosas esenciales que nos distingue como humanos.

Saludos. Dejen comentarios.

El límite

Hola.

El pasado 1º de Diciembre, los mexicanos fuimos testigos de la manifestación más violenta en los últimos 30 años, motivada por la toma de posesión de Enrique Peña Nieto en la Presidencia de la República y el regreso del Partido Revolucionario Institucional (PRI) tras 12 años de gobiernos priístas.

En ésta manifestación, la cual fue una gran catarxis colectiva, con un saldo de varias decenas de heridos (algunos de gravedad) para ambos lados, y con un muerto de lado de los manifestantes, se demostró un nivel de violencia como tenía mucho que no había en México en protestas multitudinarias.

Más allá de que haya habido provocadores o no, lo cierto es que las distintas organizaciones que acudieron a la manifestación en sus distintos frentes tenían ganas de hacer lo que hicieron (pues definitivamente, no son niños chiquitos a los que asuraron para radicalizar las manifestaciones): una confrontación frontal y directa contra el Estado, representado ahora por Peña Nieto. Una demostración de lo que son capaces de hacer ante la cerrazón de la élite del poder por realizar un cambio de rumbo, el cual está destruyendo al país.

A diferencia de lo argumentado por Marcelo Ebrard (a nivel local, el cual, afortunadamente, ya se va en dos días) y Manuel Mondragón (a nivel federal), en efecto esperaban manifestaciones violentas. Los gases lacrimógenos, los gases rosas, los rehiletes, las balas de goma, y demás artefactos que utilizaron para dispersar y reprimir a los manifestantes, las vayas cercando los puntos clave, y el número de policías desplazados a las distintas sedes y alrededor de todo el cerco, indica que si lo esperaban, aunque quizá no de la magnitud y de la forma tan agresiva como se presentó.

Sin justificar la violencia, lo cierto es que el carácter y naturaleza de éstas manifestaciones, las cuales han pasado de lo pacífico a la confrontación, demuestran el cada vez mayor hartazgo de la sociedad, debido al desempleo, inseguridad, violencia, hambre, miseria, y falta de democracia que hoy prevalecen en el país. Se han rebasado los límites de la paciencia popular, y se ha hecho patente ya de forma tangible.

Ante la gran mentira teorizada por Weber, en el sentido de que la violencia justificable es la monopolizada por el Estado (y en el caso mexicano, por el narco-poder también), los medios de comunicación han desatado una campaña de odio y miedo criminalizando la protesta social, y a los participantes en ella. Han justificado el uso de la fuerza, la violencia y la represión del Estado, y han criminalizado (jurídica y mediáticamente) a aquellos que no tienen otra forma de demostrar su impotencia, rabia, frustración y desesperación por estar condenados a una vida llena de carencias y miseria, mientras unos pocos (que es la oligarquía de éste país, así como su régimen títere encabezado por Peña Nieto) disfrutan de todos los privilegios, siendo ellos los principales criminales beneficiados de la desfortuna del Pueblo.

Pareciera que se justifica la violencia del narco y del Estado, más no así la del Pueblo, que se encuentra en su legítimo derecho de manifestarse como le venga en gana, pues su trabajo y sus impuestos son los que alimentan a los criminales beneficiados del Estado, así como a los policías que los reprimen. Justifican el terrorismo de Estado realizado por Calderón durante 6 años, y condenan enérgicamente y «con todo el rigor de la ley» (sic Marcelo Ebrard) el derecho a manifestarse por las vías que el Pueblo crea conveniente.

La «violencia dirigida y planeada para atentar contra instituciones nacionales» (como lo describió Mondragón) es una demostración de que el modelo de Estado Mexicano y sus instituciones, en su forma actual, han perdido vigencia, se encuentra hoy por hoy caduco, y está en estado de putrefacción. Indica también que el Pacto Social actual (no se confunda con la tontería llamada ‘Pacto por México’, sino aquel realizado no formalmente entre gobiernantes y gobernados) necesita renovarse, así como incorporar nuevas reglas, para recomponer el tejido y la convivencia social, la cual actualmente se encuentra degradada totalmente.

Sin embargo, ésto no parece importar a Peña Nieto y la oligarquía totalitaria. Seguirán profundizando el modelo económico neoliberal y, por ende, la desazón y frustración del Pueblo, la cual se irá manifestando con una violencia creciente en las manifestaciones, las cuales también serán reprimidas cada vez con mayor fuerza, violencia y magnitud.

Sin embargo, todo llega a un límite, a un punto de quiebre. Y es en ese momento donde se darán las condiciones para cambiar el estado de las cosas y el status quo imperante. No tarda mucho en llegar ese instante. Puede ser pacífico o violento, y eso depende de la forma en la cual el Estado asuma su rol en la sociedad. Mientras tanto, resistiremos los que estamos inmersos en ésta lucha, algunos de los cuales hemos optado por una vía más moderada, en la cual únicamente difiere el método utilizado. Pero ésto no quiere decir que nuestras luchas sean distintas, sino son complementarias.

Exigimos la liberación de los presos políticos del pasado 1º de diciembre, pues para que no haya violencia del Pueblo, debe primero terminar la violencia del Estado hacia sus gobernados. Así, exigimos también el cese a la represión por parte del Estado. Y no me refiero únicamente a los macanazos, las balas de goma y los lacrimógenos. Me refiero también a la represión mediática, psicológica, jurírica, política, económica, social y cultural. A terminar con la máxima utilizada durante la firma del «Pacto por México», donde «todo aquel que no suscribe ese acuerdo está en contra de México», que es la misma política de Bush de «están conmigo o en mi contra».

Sólo así podremos estar como sociedad coexistiendo y en paz.

Saludos. Dejen comentarios.

La traición

Hola.

Uno de los principios fundamentales que tuvo el Partido de la Revolución Democrática fue precisamente ese: ser democrático. Ésto implicaba poner, en la praxis, esa máxima de Evelyn Beatrice Hall, mal atribuída a Voltaire: Estoy en desacuerdo con tus ideas, pero defiendo tu sagrado derecho a expresarlas. Así, comenzaron a convivir en el partido muchos grupos con posiciones encontradas e, incluso, muchas contradictorias. Sin embargo, todas eran toleradas bajo la unidad de la Izquierda.

El tiempo pasó, y arribistas (muchos arribistas) llegaron al PRD, principalmente desechos del PRI. Así, comenzó a corromperse el ya de por sí difícil ambiente que había en el PRD. Comenzaron a irse perredistas distinguidos y de toda la vida, y en su lugar comenzaron a llegar truhanes (verdaderos bandidos), principalmente traídos y seducidos por Nueva Izquierda. Sin embargo, hubo un sector que siguió siendo congruente a los principios del PRD, vinculado a las luchas sociales y de Izquierda. Unas de esas personas, sin duda, fueron los Batres.

Durante la campaña de Lázaro Cárdenas Batel en Michoacán (2001), tuve la oportunidad de visitar el rancho de los Cárdenas, en Jiquilpan. Llegamos previo a un mitin de campaña de Cárdenas, y conocí personalmente a Doña Amlia Solórzano (viuda del Gral. Lázaro Cárdenas y madre del Ing. Cuauhtémoc Cárdenas). Estuvimos un rato platicando, y posteriormente salimos al mitin que se realizaría en la plaza principal de Jiquilpan. No recuerdo el número de oradores exacto, pero lo que si recuerdo es que Martí habló antes que Cárdenas Batel. Y recuerdo más, aún, la reacción de Doña Amalia Solórzano cuando lo anunciaron, pues pese a que la traían en silla de ruedas (debido a su edad), se paró de inmediato y comenzó a gritar y echar porras a Martí como no pensé que alguien de su experiencia política lo hiciera. También recuerdo su comentario después de que se volvió a sentar en su silla: «Martí Batres es muy buen chico, y tengo mucha confianza en él».

Ese recuerdo se me quedó sumamente grabado en la mente, y desde entonces comencé a seguir a Martí. Aunque ha tenido sus altibajos, Martí es un hombre que ha permanecido congruente a sus ideas, algunas de las cuales lo llevó al rompimiento con Dolores Padierna para fundar la corriente Izquierda Social. Así, Batres ha tenido momentos de ostrascismo y brillantéz. Bien en la ALDF, bien como coordinador de la bancada del PRD en la Cámara de Diputados.

Por su parte, Marcelo Ebrard es un hombre que siempre ha estado a la sombra de Manuel Camacho Solís. Pariente de los fundadores de Liverpool, su roce nunca fue humilde, sino siempre rodeado de la aristocracia y burguesía mexicana. En 1992 llega a la Secretaría de Gobierno del entonces regente de la Ciudad de México, Manuel Camacho, y se va del PRi después de que Camacho no es electo candidato, primero, tras la sucesión de Luis Donaldo Colosio y, posteriormente, tras el asesinato del mismo.

En 1997 es electo diputado del Partido Verde, renunciando después a él para convertirse en diputado independiente. Junto a otros personajes del PRD, se une a la Comisión Especial para el FOBAPROA, principalmente motivado por sus ansias de venganza política contra el PRI, impulsada por Camacho. En 1999, funda con Camacho Solís el Partido del Centro Democrático (PCD), y es designado como candidato a Jefe de Gobierno del Distrito Federal por dicho partido. Durante el debate de candidatos a Jefe de Gobierno, Marcelo declina por López Obrador, a partir de lo cual se genera (supongo) un acuerdo para impulsar a Ebrard posteriormente.

Después de que Leonel Godoy renuncia a la Secretaría de Seguridad Pública para irse como Secretario de Gobierno de Lázaro Cárdenas Batel en Michoacán, Ebrard asume dicha secretaría. Es destituído por el entonces Presidente Vicente Fox por los linchamientos en Tláhuac. Sin embargo, es nombrado Secretario de Desarrollo Social por López Obrador a los pocos días.

Previo a su renuncia como Secretario de Desarrollo Social para ser precandidato a Jefe de Gobierno del DF, se le cuestionó a Marcelo su pertenencia al PRD, motivo por el cual será inelegible en la elección interna para definir al candidato del partido. Sin embargo, una jugarreta de Foro Nuevo Sol auspiciada por los órganos internos del Partido, lograron que Ebrard finalmente pudiera competir como precandidato contra Jesús Ortega, candidato de Nueva Izquierda. El resultado fue 40% para Ortega, 60% para Ebrard.

Así, tras la elección del 2 de julio de 2006, Ebrard se convirtió en el sucesor de López Obrador y Alejandro Encinas. Por su parte, Martí llegó al Gobierno del Distrito Federal. Batres fue de los únicos hombres que no era gente de Ebrard, pero que fue invitado a colaborar en su gobierno. De igual forma fueron invitados otros miembros del PRD y ex-funcionarios de la administración de López Obrador, como Arturo Herrera, ex-secretario de finanzas de AMLO posterior a Gustavo Ponce, quien fue invitado a ocupar la cartera de la Secretaría del Trabajo, cargo que rechazó.

Mucho se ha dicho de la política social de Marcelo Ebrard. Lo cierto es que sólo continuó la misma política social que López Obrador cuando fue Jefe de Gobierno. Perfeccionó algunos programas, empeoró otros, y creó pocos, pero gran parte de ello fue gracias a la genialidad de Martí Batres.

También se ha dicho que la política de derechos en la ciudad hacen hombre más de Izquierda a Marcelo que a Andrés Manuel. No puede existir mentira más grande. Ebrard es un hombre de centro, tildado hacia la derecha. Y si revisamos gobiernos de centro en Europa, encontraremos que muchos de éstos gobiernos han impulsado políticas como el matrimonio entre personas del mismo sexo, la despenalización del aborto, la eutanasia e, incluso, la legalización de la marihuana.

Sin embargo, al igual que en éstos gobiernos de centro se ha impulsado políticas liberales, en lo económico han impulsado medidas neoliberales, como también es el caso de Marcelo Ebrard. He hablado mucho al respecto sobre cómo Marcelo Ebrard ha ido privatizando servicios y espacios que antes eran comuncales o de servicio público (¡Vamos!, 25 de junio de 2010; El neoliberalismo de Marcelo Ebrard, 24 de febrero de 2011), así como de las simpatías que ha ganado con muchos empresarios por éste tipo de políticas, incluyendo las dos grandes televisoras de México: Televisa y TV Azteca (Fidel con AMLO, Televisa con Marcelo, 21 de agosto de 2010).

Así mismo, pese a que Ebrard desconoció incialmente el gobierno espurio de Felipe Calderón, lo cierto es que posterior a 2008 comenzó a reunirse con él en secreto en por lo menos 3 ocasiones hasta 2009. Precisamente después de 2009, ya pasada la elección intermedia y habiendo obtenido la mayoría en la ALDF, Marcelo comenzó a cambiar sobre todo su política económica y política, generando un alto contraste con la forma en cómo la Izquierda había gobernado hasta el periodo de Alejandro Encinas, y asemejando cada vez más la forma terrible y nefasta de gobernar del PRI, que dicho sea de paso, saqueó la Ciudad a más no poder. También, durante éste periodo, comenzó a impulsar a su delfín político para sucederlo: Mario Delgado, hombre del mismo grupo político.

Comenzó entonces el acercamiento más descarado con el cada vez menos espurio Felipe Calderón, con el PRI, y con Elba Esther Gordillo, llegando en ocasiones a acuerdos con ellos. Así, mientras por una parte pactaba con AMLO el método de selección del candidato por medio de una encuesta, por otra parte iba creando y afianzando nexos con aquellos que precisamente 4 o 5 años antes eran los enemigos acérrimos del Jefe de Gobierno. Comenzó a impulsar la política de alianzas del PAN con el PRD (donde Camacho tuvo qué ver en más de una), llegó a un acuerdo con sus antes archienemigos, los chuchos, e incluso llegó a ser bien visto por Calderón para ser candidato de una eventual y actualmente fallida alianza con el PAN para la Presidencia de la República. Éstos acercamientos culminaron el pasado 1º de septiembre de 2011, cuando Marcelo Ebrard fue al Informe de Gobierno, saludó y aplaudió a Felipe Calderón, dando por ende su reconocimiento final como presidente, so pretexto de la asistencia como Presidente de la CONAGO.

Al día siguiente, Martí Batres le pidió congruencia al Jefe de Gobierno, al recordarle que violaba los resolutivos del Congreso del partido al que está afiliado Marcelo, el PRD, que no reconoce a Calderón como presidente. Marcelo simplemente respondió que si no estaba conforme con el gobierno en el que trabajaba como secretario renunciara y, al no hacerlo, lo despidió injustificadamente bajo una base legaloide basada en la Constitución y el Estatuto de Gobierno del DF, al viejo estilo del PRI, donde todos se alinean bajo lo que dicte y mande el soberano y, el que ose desafiarlo, es decapitado. De ésta forma, Ebrard saca al descubierto al salinista que había guardado en el closet, se rompe la máxima de la tolerancia en el Partido por encima de todo y, por otra parte, se consuma la traición de Ebrard al movimiento que lo hizo Jefe de Gobierno de la Ciudad de México.

Así, el despido de Martí como Secretario de Desarrollo Social no es sino sólo una cadena de sucesos donde Ebrard, por una parte, ha ido acercándose a aquella mafia que, contradictoriamente, se quiere combatir y, por otra parte, busca desaparecer del plano político a uno de los hombres fuertes para ser candidato a Jefe de Gobierno del Distrito Federal, que desplazaría a su delfín, Mario Delgado, y que sin duda acabaría con el reinado del grupo Camacho en la Jefatura de Gobierno para hacer un gobierno nuevamente de Izquierda, de y para la gente.

El desenlace de ésta historia todavía es un poco lejano (cosa de algunos meses), pero sin quererlo, Ebrard ha catapultado la candidatura de Batres al Gobierno del DF y, por otra parte, Ebrard ha mermado sus fuerzas al interior de la Izquierda en su búsqueda (a costa de lo que sea) de la candidatura presidencial. También habrá que apreciar la reacción de López Obrador a ésto que podría significar una ruptura definitiva entre ambos hombres y, por ende, la división de la Izquierda rumbo al 2012.

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La ilegitimidad de Felipe Calderón

Hola.

López Obrador, en reiteradas ocasiones (y desde el 28 de agosto de 2006, fecha en que Andrés Manuel dio a conocer la convocatoria de la Convención Nacional Democrática) ha dicho, afirmado y reiterado que Felipe Calderón es un presidente espurio, ilegítimo y usurpador.

Independientemente de la violación flagrante que Calderón hace de los artículos 69 constitucional, así como del 7º de la Ley Orgánica del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos, la ausencia de Calderón a presentarse de forma física ante el Congreso de la Unión a rendir su Informe de Gobierno (cosa que ha hecho desde 2007 a la fecha), no confirma otra cosa más que el propio Calderón acepta, de facto, su ilegitimidad, producto de la usurpación que hizo de la Presidencia de la República.

Así, ante tal panorama, Calderón sólo volverá a presentarse el 1º de diciembre de 2012 a entregarle la banda presidencial a su sucesor que, dicho sea de paso, se la colocó el solito (literalmente, y si no me creen, chequen el video de su toma de protesta el 1º de diciembre de 2006).

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Las 12 palabras de Andrés Manuel de 2008 y los actuales contratos privatizadores del petróleo

Hola.

Desde finales de 2007 y principios de 2008, Andrés Manuel López Obrador había advertido a la población que se estaba cocinando una contrarreforma energética en las cúpulas del PRI-AN, con el objetivo de privatizar la industria petrolera. Comenzó a organizar entonces el Movimiento Nacional en Defensa del Petróleo, en respuesta a la avanzada que ya venía encima, meintras las cúpulas del PRI y del PAN (siempre prestas a la simulación) decían que no había tal reforma energética, que todo salía de la cabeza de Andrés Manuel, que era falso que se estuviera cociendo la privatización de PEMEX y del petróleo, y que sólo era afán protagónico de López Obrador porque «su movimiento va perdiendo fuerza» (como siguen diciendo hasta el día de hoy).

El 9 de abril de 2008, Felipe Calderón envió el paquete de contrarreformas al Senado con la intención de aprobarlas en fast-track. Sin embargo, la respuesta del Movimiento Nacional en Defensa del Petróleo fue inmediata: se cercó al Senado (con la respectiva represión por parte del gobierno espurio) y se consiguió que hubieran foros para discutir la viabilidad de la privatización, así como de la contrarreforma energética presentada por Calderón.

Así, tras varias semanas de debate (del 8 de mayo al 22 de julio, en el Senado de la República, y del 23 al 27 de junio, en la UNAM) hubo casi un consenso porque el Estado Mexicano mantuviera la rectoría sobre PEMEX y sobre el petróleo, que aquellos que hablaban de la desincorporación o, incluso de la privatización. Desafortunadamente, éstos debates fueron televisados por el Canal del Congreso y por TV UNAM, y suprimidos totalmente por Televisa y por Televisión Azteca de la televisión abierta, por lo que realmente sólo una pequeña parte de la población pudo darse cuenta de los puntos de vista y razones expuestos por los especialistas en la materia.

Después de los foros, vino la parte de debate legislativo. Sin embargo, pese a los foros habidos y organizados, en gran medida, por la presión que ejerció el Movimiento Nacional en Defensa del Petróleo, el debate se mantuvo en la discusión de la contrarreforma presentada por Calderón, y fue desechada la presentada por Andrés Manuel López Obrador por medio de la Secretaria del Patrimonio Nacional del Gobierno Legítimo, Claudia Sheimbaum, así como por medio de los Diputados y Senadores del Frente Amplio Progresista (FAP).

Los debates llegaron a octubre, y cuando López Obrador detectó que había una trampa en la Ley de Petróleos Mexicanos presentada por Calderón, tanto en movilizaciones como en una reunión con el entonces Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, César Duarte, presentó una solicitud para que se incorporaran (las a posteriori) 12 palabras de AMLO, al artículo 60 de la Ley de Petróleos Mexicanos, las cuales decían: No se suscribirán contratos de exploración y producción que contemplen el otorgamiento de bloque en áreas exclusivas.

Sin embargo, medios de comunicación (Televisa y TV Azteca, encabezando) y las cúpulas del PRI y del PAN dijeron que eso ya era un capricho de López Obrador, que sólo quería (decían) estancar al país, y que si los foros se habían organizado casi casi como un capricho de él, no cederían en incorporar esas 12 palabras al texto de la Ley de PEMEX.

El PRI encabezó entonces el rechazo a esas 12 palabras, que de facto acababan con la posibilidad real de realizar cualquier intento o simulación de privatizar el petróleo, bajo el argumento de que

«En nuestro orden jurídico no existe este régimen de bloques, y lo que se licita no es el bloque por sí mismo y sus reservas, sino un contrato de obras y servicios para realizarlos en un área determinada.

“No se otorga en exclusividad el bloque o área con el alcance de exclusividad del área estratégica que tiene la Nación en el área del Petróleo, simplemente se otorga un área a un determinado contratista, por lo tanto, en esa misma área no podrá trabajar otro contratista, es decir, no podrán concurrir dos contratistas mediante contratos distintos para una misma área».1

El PAN, por su parte, señaló que

«Sería atar a Pemex, prácticamente condenar a su fracaso. No podría desarrollar Pemex sus tareas.

«Hay un principio jurídico: nadie está obligado a lo imposible, conceder la inclusión de estas 12 palabras serían matar a Pemex, seria matar a la empresa pública»2

Así, las 12 palabras fueron desechadas, y aprobada la contrarreforma energética el 27 de Octubre de 2008, siendo publicada el 28 de noviembre del mismo año. Sin embargo, hay dos cosas a considerarse: primero, que discursivamente, siempre dijeron que ésta reforma energética no privatizaba PEMEX, lo cual es cierto, pero lo que no decían era que la finalidad no era privatizar PEMEX, sino sólo el producto que maneja PEMEX, es decir, el petróleo; y segundo, que la contrarreforma energética aprobada por los diputados y senadores del PRI-AN dejaba lagunas legales para que se pudiera llevar a cabo (como ahora se está haciendo) la privatización de ciertas áreas de la producción del petróleo, inclutendo la exploración, perforación, extracción y comercialización a empresas privadas.

Los contratos suscritos por PEMEX el pasado jueves 18 de Agosto a empresas privadas para la operación de 3 campos petroleros en Tabasco son sólo el desenlace de aquella controversial (en su momento) y olvidada (actualmente) Reforma Energética que Felipe Calderón envió al Congreso para su aprobación en 2008. Éstos contratos suponen la explotación por parte de empresas privadas de3 campos petroleros (de los cuales 2 [campos Magallanes y Santuario] serán operados por la empresa británica Petrofac Facilities Management Limited,  mientras que el Campo Carrizo será operado por la empresa mexicana Administradora en Proyectos de Campos), lo cual está expresamente prohibido por la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, la cual sostiene en su artículo 27, párrafo 4º:

Corresponde a la Nación el dominio directo de todos los recursos naturales de la plataforma continental y los zócalos submarinos de las islas; de todos los minerales o substancias que en vetas, mantos, masas o yacimientos, constituyan depósitos cuya naturaleza sea distinta de los componentes de los terrenos, tales como los minerales de los que se extraigan metales y metaloides utilizados en la industria; los yacimientos de piedras preciosas, de sal de gema y las salinas formadas directamente por las aguas marinas; los productos derivados de la descomposición de las rocas, cuando su explotación necesite trabajos subterráneos; los yacimientos minerales u orgánicos de materias susceptibles de ser utilizadas como fertilizantes; los combustibles minerales sólidos; el petróleo y todos los carburos de hidrógeno sólidos, líquidos o gaseosos; y el espacio situado sobre el territorio nacional, en la extensión y términos que fije el Derecho Internacional.3

Así mismo, se menciona en el artículo 28, párrafo 4º, del texto constitucional:

No constituirán monopolios las funciones que el Estado ejerza de manera exclusiva en las siguientes áreas estratégicas: correos, telégrafos y radiotelegrafía; petróleo y los demás hidrocarburos; petroquímica básica; minerales radioactivos y generación de energía nuclear; electricidad y las actividades que expresamente señalen las leyes que expida el Congreso de la Unión.4

En éste sentido, la Carta Magna es muy clara: las licitaciones y los contratos asignados a PEMEX son complemente ilegales y claramente anticonstitucionales, así como el paquete de contrarreformas aprobadas por el Senado y la Cámara de Diputados en 2008, incluyendo la Ley de PEMEX, sobre todo tomando en cuenta el Artículo 133, que dice:

Esta Constitución, las leyes del Congreso de la Unión que emanen de ella y todos los Tratados que estén de acuerdo con la misma, celebrados y que se celebren por el Presidente de la República, con aprobación del Senado, serán la Ley Suprema de toda la Unión. Los jueces de cada Estado se arreglarán a dicha Constitución, leyes y tratados, a pesar de las disposiciones en contrario que pueda haber en las Constituciones o leyes de los Estados.5

En éste sentido, habrá que revisar la licitación pública 18575062-512-11 de los Contratos Integrales para la Exploración y Producción (obviamente, de petróleo) otorgados a las empresas privadas británica y mexicana, pues aunque PEMEX (y el gobierno espurio) argumenten que todo fue hecho «conforme a derecho», lo cierto es que ésto representa una regresión a los tiempos del profiriato, donde tres compañías petroleras tenían el control y las ganancias del petróleo mexicano. De haberse aprobado las 12 palabras sugeridas por Andrés Manuel, ésta historia sería completamente diferente.

Lo cierto es que queda mucho por delante de ésta historia, la cual tiene, por una parte, las miradas voraces, imperialistas y expansionistas de los países del primer mundo hacia el petróleo mexicano (como ya lo hicieron con el petróleo iraquí, o lo quieren hacer con el petróleo libio) y, por otra parte, los tecnócratas neoliberales entreguistas que están dispuestos a seguirle entregando lo poco que nos queda a los mexicanos, y que estamos a punto de ser exclavos en nuestra propia tierra.

Saludos. Dejen comentarios.


1 y Rechaza el PRI las ’12 palabras’. El Mañana. 26 de octubre de 2008. http://www.elmanana.com.mx/notas.asp?id=85949

3, 4 y 5 Constitución Política de los Estados Unidos MexicanosH. Congreso de la Unión – Cámara de Diputados. Reforma del 17 de Agosto de 2011. http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/1.pdf