Gatopardismo electoral neoliberal

Hola.

Estas líneas son mi primer análisis de la jornada electoral del pasado domingo. Más que un diagnóstico y análisis elaborado y apoyado en datos duros, cuantitativos, numéricos, es un análisis político de la situación del estado y del país después del domingo.

El PAN logra ganar 6 de las 12 gubernaturas en juego (Aguascalientes, Chihuahua, Durango, Puebla, Tamaulipas y Veracruz), 1 el PRD (Quintana Roo), y sólo 5 el PRI (Hidalgo, Oaxaca, Sinaloa, Tlaxcala y Zacatecas).

En el Estado de Hidalgo, el resultado es aparentemente catastrófico para el PRI, pues este partido obtiene sólo 30 de los 84 ayuntamientos del estado (15 en coalición y 15 en solitario); el PAN obtiene 16 presidencias; el PRD 12; el PES 7; el PVEM 6; el PT 4; MC 3; y MORENA y los candidatos independientes 1 cada uno.

2016

Así, realizando el comparativo con respecto a la última elección de Presidentes Municipales (2011), nos encontramos con lo siguiente:

El PRI y el PT son los únicos partidos que, de 2011 a 2016, pierden Presidencias Municipales, con 21 y 1, respectivamente. Por su parte, el resto de los partidos ganan alcaldías: el PES es el partido que más Presidencias Municipales gana, con 7; el PAN obtiene 6; el PVEM 4; el PRD 2; y MC, MORENA y los candidatos independientes 1 cada uno.

Sin embargo, al revisar el comparativo de votos por partido de la elección de diputados federales de 2015 con la elección de Presidentes Municipales de 2016, nos encontramos con lo siguiente:

El PRI es el partido que más votos pierde en esta jornada electoral, con 87,742, seguido del Partido Verde Ecologista de México, con 15,703 votos, y de los votos nulos, con 8,006. Esto implica, en la práctica, que un porcentaje menor de la población anuló su voto nulo.

Por otra parte, el PAN es el partido que más votos gana en esta elección, con 117,367 votos; seguido del
PT, con 85,523; MC, con 63,894; PANAL, con 35,665; PRD, con 34,795; los candidatos independientes, con 28,444; PES, con 15,559; MORENA, con 2,205; y los candidatos no registrados, con 591 votos.

Por su parte, y dado la afinidad ideológica del Partido Humanista, así como la votación obtenida por el PAN, es muy probable que los 16,940 votos que obtuvo el PH en la elección de 2015, se hayan trasladado al PAN.

Con base en lo anterior, y sin hacer un análisis más profundo (que realizaré con posterioridad), encontramos lo siguiente a nivel nacional:

  1. Todo mundo lo ha dicho ha: el gran perdedor de la jornada electoral del domingo fue el PRI;
  2. Sin duda, considero que el gran ganador del pasado 5 de junio fue la derecha, el PAN;
  3. Aunque MORENA obtiene la mayor votación para la elección del Constituyente de la Ciudad de México, lo cierto es que no consigue las gubernaturas de Veracruz, Zacatecas y Oaxaca (como se anticipaba) y más allá de las especulaciones mediáticas y propagandísticas, lo cierto es que MORENA fue el partido que, pese a tener un gran avance electoral, quedó únicamente como la gran promesa;
  4. Este resultado habla mucho de lo que ha sido la gestión de Enrique Peña Nieto, pues el electorado hace un voto de castigo efectivo efectivo contra el PRI;
  5. El resultado en la Ciudad de México convierte al Jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, el gran perdedor (junto con el PRI) de la jornada electoral. Sin embargo, el resultado no termina por consolidar a MORENA, sino que pone al PRI dentro del escenario de la pelea por la Jefatura de Gobierno para el 2018; y
  6. A diferencia de lo que se esperaba, el electorado no vota hacia la Izquierda, sino hacia la derecha empresarial recalcitrante, mostrando esta un gran avance a nivel nacional y estatal.

A nivel estatal, podemos hacer las siguientes observaciones:

  1. El PRI pierde gran parte del terreno que tenía en el Estado. Si bien es cierto que gana la gubernatura, pierde 54 ayuntamientos y 6 diputados locales, resultado histórico para la oposición;
  2. Lo cierto es que, actualmente, el PRI tiene un proceso de balcanización y dispersión que continuará debilitando a este partido, pues si consideramos y sumamos la votación del PRI, del Verde, de Nueva Alianza y de Encuentro Social, esta es igual a la votación histórica del PRI avasallante y predominante. Sin embargo, este proceso de balcanización del PRI se explica por las dinámicas del poder regionales y locales;
  3. Hubo un importante voto de castigo en contra del PRI en las principales ciudades, pero más en Pachuca y en la Zona Metropolitana. Los parquímetros, la destrucción de la Plaza Independencia, el Tuzobus, la represión contra los vecinos, la cerrazón de Olvera, las tonterías de Eleazar y la ineficiencia de Filiberto ocasionaron la victoria del PAN en la capital del Estado;
  4. Hay destellos de alternancia en el Estado. Sin embargo, la alternancia se está dando hacia la derecha y no hacia la Izquierda, como esperábamos, pues el PAN es el partido que más avanza electoralmente, y considerando las características económicas, sociales, culturales e históricas que tiene el Estado, es inconcebible esto;
  5. El PRD continúa siendo la tercera fuerza electoral en el Estado, y llega a su piso electoral de 10% (lo que lo convierte en su voto duro después de la desbandada que hubo hacia MORENA del 2012 al 2015); y no bajará de esa posición en mucho tiempo;
  6. MORENA no logra crecer. Obtiene 2,500 votos más a nivel estatal, pero en términos relativos, obtiene el mismo 7% de la elección pasada. No baja, pero tampoco sube. Esto implica que MORENA no está convenciendo a nadie más de votar por su partido, sino que votaron práctica y exactamente los mismos electores que hace un año. Esto, en términos reales, representa una crisis como institución, pues la principal meta de un partido es el acceso al poder, y si MORENA no logra convencer a nadie más que a sus propios afiliados y militantes, no podrá acceder a él nunca.

Así, el 2018 se enfila hacia un crecimiento de la derecha panista, y un incierto panorama para la Izquierda electoral, MORENA, para Andrés Manuel López Obrador, y sus aspiraciones presidenciales, puesto que el gran ganador de esta jornada electoral, y quienes salen fortalecidos, son las candidaturas de Acción Nacional: Ricardo Anaya y Margarita Zavala, mientras que la candidatura de Andrés Manuel López Obrador (MORENA) queda en suspenso, dado que con la votación obtenida no alcanza a ganar, en un escenario hipotético, la Presidencia de la República en dos años más.

Llama la atención, además, el fortalecimiento que tuvo el PAN en este año, partido neoliberal por excelencia, por tradición y por ideología, y que es coincidente con el regreso del neoliberalismo a América Latina en los últimos meses, por las buenas y por las malas, en Argentina, Venezuela, y Brasil. Es decir, rumbo a 2018, sólo hay un gatopardismo electoral neoliberal entre el PRI y el PAN.

De no suceder nada extraordinario en la elección del Estado de México del año que entra, es probable que hacia fines del 2017 y principios de 2018 se complique el panorama de la Izquierda para la renovación del poder ejecutivo de este país, y entremos a un complicado escenario de bipardismo entre dos fuerzas de derecha y neoliberales (PRI y PAN disputando la Presidencia), mientras la Izquierda se encuentre atomizada y dividida, sin aspiraciones reales de ganar y gobernar este país, y con un emplazamiento por 6 años más del proyecto neoliberal para este país que, estoy seguro, no lo podría aguantar ni Obama.

Saludos. Dejen comentarios.

Análisis nacional de la elección constitucional de diputados federales 2015


Análisis nacional de la elección constitucional de diputados federales 2015

El retroceso de la Izquierda

Hola.

De verdad lo siento. Pero aunque lo intento, de verdad que no puedo comportarme como una foca, aplaudiendo todo lo que el líder dice, y engañarme a mí mismo pretendiendo pensar que no pasa nada. Vayamos por partes.

En el recién computado (y no finalizado) proceso electoral, MORENA se presentó como un partido de nueva creación, y su irrupción en el espectro político nacional fue sorpresiva, dado la importancia de algunos de los triunfos obtenidos en el Distrito Federal y en otras partes del país. De acuerdo al cómputo distrital, MORENA sería la cuarta política en el país, y estaría pisándole los talones al PRD. ¿Sensacional, no? Tal vez para López Obrador, pero no para la Izquierda. Y es tal vez, porque considero que no.

Conforme a los datos difundidos por el Instituto Nacional Electoral, en cuanto a los cómputos distritales y con el 99.2% de las casillas computadas, observamos la siguiente votación relativa:

 

Derivado de estas cifras, podemos apreciarque el PRI continúa siendo la primera fuerza política en el país, pese a Peña Nieto y sus traspiés. En el segundo lugar se coloca el PAN. El tercer lugar corresponde al PRD, colocándose por encima de MORENA, que queda en 4° lugar. Aquí abro un paréntesis. Una de las principales tesis que se estuvieron difundiendo en campaña es que MORENA quedaría muy por encima del PRD. No fue así. Retomaré esto más adelante. En 5° queda el PVEM, posteriormente en 6° MC, PANAL 7° y PES 8°. Hasta aquí los partidos con registro.

En cuanto a los candidatos independientes, sólo 1 obtuvo la victoria, Manuel Clouthier; PT y PH quedan sin registro, por no alcanzar el mínimo requerido por la ley, 3%; y los votos nulos obtuvieron el 4.76%.

Antes de pasar al siguiente gráfico, realizaré algunas consideraciones. Aunque resulta impactante el resultado que MORENA pudiera haber obtenido, no lo es tanto. Incluso, desde 2012 hasta el 7 de junio, siempre consideré que MORENA podría obtener entre el 9 y 12% de la votación en esta elección. Fui demasiado optimista.

El cálculo anterior lo hacía a «ojo de buen cubero», pero estadísticamente, el resultado tendría que haber sido otro. De hecho, el escenario hipotético ideal para MORENA era haber sacado en ésta elección aproximadamente 4,167,025 votos (10.56%), considerando los siguientes factores:

  1. Andrés Manuel López Obrador obtuvo en la elección presidencial de 2012, 15,535,117 votos a nivel nacional (31.64%). De estos, 10,933,302 votos correspondieron al PRD (22.27%), 2,522,927 al PT (05.13%), y 2,078,888 a MC (04.23%).
  2. De esta asignación de votos, para obtener la votación que debía obtener MORENA, se divide entre 2 la votación del PRD (50% para PRD y 50% para MORENA); de la votación del PT, se asigna el 10% para MORENA, y del voto de MC, se asigna el 20% (considerando que el voto del PT fue más duro históricamente que el de MC).
  3. Sin embargo, al hablar de dos elecciones distintas, hablamos de dos niveles de participación ciudadana también distintos. Así, mientras en 2012 la participación fue de 63.14%, en 2015 fue de 42.888%.
  4. Así, ponderando el factor participación ciudadana, aparte de que la votación de MORENA debió haber sido mayor, la del PRD debió disminuir a 3,413,112 votos (8.65%), al igual que la del PT a 2,270,634 votos (5.76%, que no le hacía perder el registro), y la de Movimiento Ciudadano 1,663,110 votos (4.22%).

Es decir, para que quede claro: con este proceso, asignamos a la votación relativa de 2012 (al porcentaje obtenido por cada partido) su valor en votos, conforme al porcentaje obtenido en 2012. O sea, cuánto vale un punto porcentual de 2015 con la votación de 2012.

Sin embargo, la realidad fue distinta. Del escenario hipotético ideal a la realidad, MORENA obtuvo 856,124 votos menos (casi 1 millón de votos menos), mientras que el PRD obtuvo 1,197,415 votos menos, el PT 1,151,820 votos menos, y MC 754,078 votos menos. Es decir, 3,959,437 votos menos. Casi 4 millones de votos menos, considerando a toda la Izquierda.

Si además a esto, consideramos que AMLo, en 2012, mencionó que según sus propias mediciones, MORENA (en los peores momentos de golpeteo político contra AMLO) tuvo al menos el respaldo del 20% la población (¿Qué falló?, Septiembre 5, 2012. http://www.hglc.org.mx/2012/09/05/que-fallo/), estamos hablando de una caída dramática de la preferencia de MORENA a la mitad.

¿Qué pasó entonces? Más allá de lo evidente que fue el retroceso electoral de la Izquierda en este proceso, el resto de los votos (con excepción del PAN, que también tuvo una caída potencial de 134,083 votos menos) el PRI, el PVEM, el PANAL, el PES y el PH ganaron, en conjunto, 4,458,961 votos (utilizando el mismo modelo de estimación que con la votación de la Izquierda). Y si sumamos los votos perdidos por el PAN con los de la Izquierda, obtenemos 4,093,520 votos que pierden en conjunto estos partidos, y ganan los aliados del PRI. En cuanto a los nulos, tenemos un incremento de 1,076,285 votos nulos, cifra considerablemente alta, que no afecta a los aliados del PRI, sino a los partidos de Izquierda.

En términos generales, este fue el comportamiento que tuvieron los partidos políticos del escenario hipotético al real:

2015b

Como podemos apreciar, el PES es el que más votación capitaliza de lo perdido por la Izquierda, al obtener 1,134,188 votos. Sin embargo, el Verde es el segundo partido que más capitaliza los votos perdidos por la Izquierda, lo que sigue contradice todas las tesis que se han formulado en cuanto a la votación del PVEM en esta elección, que consideran que pese a la campaña millonaria y fuera de la ley que realizó, no le alcanzó más que para alcanzar su votación histórica. Comprobamos que esas tesis son erróneas.

Posteriormente, y aunque no alcanzó el registro, ubicamos en tercer lugar al Humanista, que ganó 849,274 votos. En cuarto lugar, vemos que el PRI ganó 689,632 votos y finalmente Nueva Alianza gana 710,896 votos.

Repito: esto no es contrastando la votación de 2012 con la de 2015, haciendo simples sumas y restas. Estos resultados son resultado de una proyección realizada para cada partido, considerando la elección de 2012 como base, y la participación de 2015 como parámetro de medición. Pero regresemos al escenario real. Consideraremos nuevamente los resultados de la elección de 2015 (es decir, olvídense ya de la proyección que mencioné antes).

Si agrupamos los partidos en tres bloques conforme a su afinidad política (los tradicionales), obtenemos las siguientes cifras:

2015c

 

Es decir, porcentualmente hablando, los bloques de partidos se comportaron de la siguiente forma:

2015d

Como podemos observar, el bloque de aliados incondicionales del PRI es casi de la mitad de la votación, respecto al bloque tradicional de partidos de Izquierda y de derecha. Aquí cabría mencionar, además, que mientras en 2012 los aliados del PRI obtuvieron 40.44%, en 2015 obtienen el 45.67% de la votación (un aumento del 5.23%), mientras que los partidos de Izquierda obtuvieron en 2012 31.63%, en 2015 obtienen 29.81% en conjunto (es decir, 1.98% menos).

Si consideramos el espectro ideológico (es decir, derecha e Izquierda), el aumento en la influencia de la derecha es más dramático aún:

2015e

Es decir, en términos porcentuales, esto es:

2015f

Y si en este ejercicio, consideramos la votación de la derecha con el Pacto por México incluído, la Izquierda queda aún más orillada:

2015g

Esto, en términos porcentuales, es así:

2015h

Los distritos ganados por partido, fueron:

2015i

Es decir, mientras que en 2012 la Izquierda (PRD-PT-MC-MORENA) ganaron 70 distritos, en 2015 se obtuvieron sólo 57. Es decir, 13 distritos menos. En septiembre de 2012, cuando se anunció AMLO que se separaba de los partidos de Movimiento Progresista para conformar MORENA como partido político, advertí que al menos 16 distritos que había ganado la Izquierda estaban en riesgo por su decisión de fragmentar a la Izquierda (Equivocación desastrosa, Septiembre 12, 2012. http://www.hglc.org.mx/2012/09/12/equivocacion-desastrosa/)

Pero si además, consideramos (nuevamente) por bloques los distritos ganados (aliados del PRI + Pacto por México, dado que López Obrador ya declaró que con el PRD ni a la esquina), tenemos una distribución de diputados así:

2015j

Aún sin saber la asignación de diputaciones plurinominales, lo cierto es que Enrique Peña Nieto tiene el control total del Congreso, lo que le permitirá impulsar más reformas neoliberales (como la privatización de la salud o del agua), y tendrá a una «Izquierda» contenta con algunos triunfos pírricos (como sus diputados, o algunas delegaciones en el DF), pero sin el contrapeso real para frenar las reformas estructurales neoliberales que se avecinan, ni mucho menos con la posibilidad de revertir el modelo económico neoliberal.

Este escenario viene a complicar la elección de 2018, donde la Izquierda presentará (por primera vez en mucho tiempo) a tres candidatos presidenciales: Miguel Ángel Mancera, por el PRD; Marcelo Ebrard, por MC, y Andrés Manuel López Obrador, por MORENA.

Así, dividida y fragmentada la Izquierda, difícilmente podrá aspirar a gobernar este país en el siguiente periodo presidencial, y facilitará la perpetuación del PRI en el poder que, además, seguirá profundizando y consolidando el modelo económico.

Ojalá que cuando la Izquierda reaccione, todavía exista país y Patria.

Saludos. Dejen resultados.

Diferencias abismales

Hola.

Tras la crisis económica de 2008, y después de los despidos masivos, los desalojos de viviendas (en España les llaman desahucios), y la ineptitud del gobierno para enfrentar la crisis, surgió un movimiento denominado el #15-M, que sacó a las calles a la clase media (pero no sólo a ella) para exigir a la clase política que resolviera el grave problema del que España, por cierto, aún no se recupera. Los medios de comunicación les llamaron los indignados, e hicieron una demostración de fuerza inusitada en el país Ibérico, que rebazó a los partidos políticos y que permitió, posteriormente, conformar una opción alternativa al bipartidismo que venía gobernando en España desde el Pacto de la Moncloa, encabezado por el Partido Popular (PP) y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE).

De este movimiento de «indignados» surgió Podemos, un partido político encabezado por Pablo Iglesias, que fue la opción alternativa que comenzó a consolidarse en España. De rápido crecimiento, Podemos comenzó a ganar espacios en la opinión pública, así como simpatías. Hace algunos días, Podemos triunfó en varios ayuntamientos en España, rompiendo la hegemonía del bipartidismo español, y convirtiéndose en un serio aspirante a obtener la Presidencia Española.

El caso de Podemos en España no es el único. Hace algunos meses, en Grecia, y tras el descalabro económico que también tuvo lugar en 2008, la Coalición de la Izquierda Radical Syriza ganó la Presidencia del país helénico. Este triunfo también fue sorpresivo para muchos, aunque explicable. Y en algunos meses que ya lleva la coalición gobernando, ha realizado un viraje en la política económica, ha reestructurado su deuda, y Grecia se perfila hacia un camino más próspero y fuera de la crisis que lo azotó.

Existen varios motivos por el que muchas personas se han sorprendido del triunfo de Syriza y Podemos, dado que estos triunfos han sido en países europeos, que habían tenido una larga tradición socialdemócrata tras la caída del Muro de Berlín, donde el socialismo vuelve a agarrar fuerza tras la declaratoria del «Fin de la Historia» hace 25 años, y que ha marcado un necesario viraje en la política económica neoliberal que venían arrastrando por años.

Sin embargo, ese viraje ya se dió por lo menos hace una década en América Latina, con el triunfo de Hugo Chávez en Venezuela, el de Rafael Correa en Ecuador, el de Evo Morales en Bolivia, el de los Kichtner en Argentina, y con Lula en Brasil. En México, el fraude electoral de 2006 impidió ese avance, aunque desde antes y aún ahora la ciudadanía viene manifestando un hartazgo por la política económica neoliberal, que cada día nos empobrece más, y por el autoritarismo que ha significado el PRI en estos 3 años de gobierno de Enrique Peña Nieto. Sin embargo, en muy pocas ocasiones, ese hartazgo ha beneficiado a verdaderas opciones alternativas, y simplemente ha generado una alternancia entre derechas.

El caso de Vicente Fox en el año 2000 es el caso más emblemático al respecto, pero no el único. El traspaso de la Presidencia de la República del PRI al PAN solamente significó una alternancia política, pero una continuidad en el modelo económico. No sólo eso: Vicente Fox y Felipe Calderón profundizaron el modelo económico neoliberal, antes de regresar la Presidencia de la República al PRI, encabezada ahora por Enrique Peña Nieto.

La llegada de los mal llamados candidatos independientes ha venido a fortalecer el espejismo, la utopía, de que las cosas podrán cambiar a partir de estas figuras «novedosas» de la política mexicana, puesto que lo de independientes sólo existe en la figura legal y en el membrete, pero de ninguna forma representan una independencia respecto a ciertos poderes fácticos o económicos que impulsan a estos candidatos.

Ejemplo de esto es Jaime Heliódoro Rodríguez Calderón, alias «El Bronco», quien podría convertirse en el primer candidato independiente en gobernar Nuevo León. Bien dice el dicho que dime con quién andas, y te diré quién eres. «El Bronco» es un político ex-priísta que durante mucho tiempo aspiró a gobernar Nuevo León. En esta última elección, impusieron en su partido a Ivonne Álvarez, una conductora de televisión sin gran trayectoria política (ni capacidad intelectual). Así, tras no quedar electo como candidato de su partido, mediante la figura del candidato independiente, logró aspirar a ser candidato, y está a punto de ganar la elección. Sin embargo, debido a sus antecedentes políticos, es fácil imaginar que no existirá un gran cambio en la forma y fondo de hacer política en ese estado. Habrá ganado un candidato independiente de membrete.

Otro caso, que podría considerarse cercano, pues atañe al Estado de Hidalgo, es el caso de Antonio Mota, candidato a Diputado Federal por Pachuca. Candidato independiente también de membrete, se le ha acusado de estar muy cerca del Grupo Universidad y de su principal dirigente, Gerardo Sosa Castelán (de quien se ha hablado mucho en este blog), y que hasta el momento ni se ha deslindado de dichos señalamientos, ni tampoco lo ha desmentido. Aunque no existen posibilidades reales de que Mota pueda ganar la elección, es cierto que tampoco representa una alternativa distinta a lo que existe en el Estado de Hidalgo.

Si bien es cierto que no todos los candidatos independientes tienen detrás un gran poder económico o fáctico detrás de ellos, lo cierto es que, hasta el momento, sólo los que cuentan con este tipo de apoyos son los que tienen posibilidades reales de ganar.

En cuanto a los partidos políticos, si bien es cierto que han perdido su legitimidad y credibilidad, existen candidatos que valen la pena, y que pueden representar algo distinto. Me viene a la mente Enrique Alfaro, candidato a la Presidencia Municipal de Guadalajara, Jalisco, por Movimiento Ciudadano; Amílcar Sandoval, candidato a Gobernador de Guerrero, por MORENA; David Razú, candidato a Jefe Delegacional en Miguel Hidalgo, Distrito Federal, por el PRD; o en el caso de Hidalgo, Armando Azpeitia, candidato a Diputado Federal por Ixmiquilpan; y Cristina de la Concha, candidata a Diputada Federal por Tulancingo, ambos de MORENA.

Sin embargo, estos personajes no representan la generalidad de los partidos. Y aunque MORENA generó muchas expectativas en su creación, se ha generado un desánimo entre compañeros que cuestionan la verticalidad de la organización, la falta de democracia al interior, el hecho de que sólo se reciben instrucciones, donde el análisis y la discusión están nulificadas, y donde las decisiones e imposiciones recaen y las decide Andrés Manuel.

MORENA pudo haber generado, y pudo haber tenido el papel que tuvo el Movimiento al Socialismo en Venezuela con Chávez, la Alianza País en Ecuador con Correa, el Partido del Trabajo en Brasil con Lula, Syriza en Grecia y Podemos en España, lo cierto es que hoy está muy lejos de ello, pues esos movimientos lograron triunfar, efectivamente, por la presencia de un gran líder, pero también gracias a una organización viva, consciente e incluyente, no sectaria ni dogmática, que logró arrastrar al resto de la población, y que ubicó en las clases medias el triunfo.

MORENA pudo ser y no lo es. No pudo o no supo estar a la altura de lo que México necesita. Quedó sólo como la promesa de la Tierra Prometida, antes de ser condenados a vagar 40 años en el desierto. Y eso marca diferencias abismales con respecto a los otros partidos, organizaciones y dirigentes, que supieron estar a la altura del momento histórico que les tocó vivir en sus respectivos países. Así, el cambio que México necesita no vendrá por esa vía, sino por una distinta, que aún está por emerger.

Sin embargo, mientras ese día llega, no podemos (ni debemos) anular el voto, o abstenernos. Eso sólo permite que el estado actual de las cosas se mantenga. Votemos perfiles y candidatos, no colores, filias o dogmas. Sin embargo, no hay que conformarnos con las instituciones partidarias que nos mal representan. Aunque fracasemos una y otra vez, tenemos que intentarlo hasta construir la organización que requiere el país. Tenemos que aprender de nuestros errores, y no repetirlos.

Días difíciles están por venir. Sin embargo, no todo es sombrío. La esperanza se asoma al horizonte, y estamos trabajando para transformar el estado actual de las cosas. No será en vano la lucha. Lograremos materializar y consolidar nuestros ideales, y venceremos. Que de eso no quepa la menor duda.

Saludos. Dejen comentarios.

El punto de no retorno

Hola.

Han pasado muchísimas cosas desde que escribí por última vez en este blog. Mi ausencia no es en vano: ando escribiendo mi tesis, relacionada con la pobreza en México durante el neoliberalismo. Así, por causas de fuerza mayor, he tenido que alejarme de este espacio.

Sin embargo, han llegado esos momentos imprescindibles en la vida del país. Dentro de la farsa democrática en la que vivimos, hay momentos de luz que nos permiten cambiar nuestro destino como nación, darnos una oportunidad de que, mediante el cada vez más desprestigiado voto, demostrar nuestra inconformidad con el estado actual de las cosas e, incluso, aportar lo suficiente para realizar esa transformación que tanto necesitamos.

Si bien es cierto (y como es público) mi decepción hacia las prácticas internas en MORENA y, en general, del movimiento de López Obrador hecho partido se han hecho patentes, lo cierto es que tampoco podemos desperdiciar estos valiosos momentos que, como sociedad, tenemos. Algo también es cierto: López Obrador no es MORENA, y pese a las grandes incongruencias que ha mostrado en los últimos meses, existen candidatos (pocos, pero los hay) que valen la pena apoyar para que lleguen al Congreso de la Unión. Uno de ellos es Armando Azpeitia, en Hidalgo. Otro es Amílcar Sandoval, candidato a gobernador en Guerrero. Y así hay muchos por todo el país.

Es muy importante aclarar esto, porque estamos en un punto de quiebre para el país, en un punto de no retorno, un punto inflexible. Es importante no olvidar la privatización del petróleo, la reforma en telecomunicaciones (que permite la entrada del capital extranjero al negocio), la reforma laboral, la reforma hacendaria (que generó más impuestos), la reforma fiscal (que creo más ventajas para los bancos), la legalización de que agentes extranjeros porten armas en el país, y la iniciativa aún pendiente que pretende privatizar el agua.

No podemos olvidar tampoco a Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, la represión del 1° de diciembre (y otras más), Ayotzinapa, Tlatlaya, y no podemos olvidar que, aunque el PRI ha sido artífice de todos estos agravios en contra de nosotros, el PAN, el PRD, el PANAL y el Verde han servido de comparsa e, incluso, han apoyado y ayudado al PRI a cometer todos estos hechos vergonzosos.

Ahora, más que nunca, y pese a lo cuestionable que hay en todos los partidos, es importante ir a votar. Es importante generar otra dinámica en el Congreso de la Unión. Es importante quitarle poder al PRI.

Así, como siempre (y ahora más que nunca) no votar no es una solución. Anular el voto solamente beneficia al PRI, pues su voto duro si saldrá a sufragar por ellos y, aunque cada vez es menor ese voto duro, aún puede decidir elecciones.

Participemos, analicemos perfiles y candidatos, y votemos contra el PRI. Que se vaya Peña. Y que comencemos revertir el gran daño que le ha hecho a nuestro país desde el Congreso.

Y para los que piensan que me han perdido, no es así. Estoy más que nunca convencido que la salida es por la Izquierda. Pero no por la que se asume a sí misma como Izquierda sin serlo, sino por la de verdad. Por la verdadera Izquierda.

Saludos. Dejen comentarios.

Una historia (Parte 1)

Hola.

Fue una mañana de febrero de 2013. Había ido a platicar con Martí Batres sobre muchas cosas de MORENA Hidalgo. La situación muy difícil al interior. De pronto, me soltó que debíamos arreglar eso, pues teníamos que ir pensando en los candidatos para el 2015. Le pregunté entonces que cómo se iba a decidir. Me dijo que con una encuesta, el que saliera mejor posicionado.

Era tal cual la letra del estatuto. Le comenté que, debido a la campaña presidencial de 2012, yo había tenido una exposición en medios, y que en ese entendido podía ser el mejor posicionado. Me dijo que si era así, que entonces había que verlo en la encuesta. A mí me pareció bien, pues aunque no me pasaba por la cabeza ser candidato, eso significaba que con el arrastre de la campaña presidencial de 2012 en Pachuca, aunado al hecho de que logramos empatar con Peña Nieto (oficialmente quedamos 18 votos abajo), podíamos hacer crecer bien a MORENA en Pachuca.

Sin embargo, el destino a veces es cruel. Paulatinamente, me fui quedando sin dinero, pues ya llevaba algunos meses desempleado. Además, la ambición individual de algunos compañeros que habían trabajado conmigo en MorenaJE llevó a una fractura irreconciliable, sobre todo después de que en este muro, uno de ellos me agredió con cuestiones personales.

Esto sembró el ambiente ideal para dos grupos que comenzaban a participar en MORENA Pachuca: uno, encabezado por Francisco Patiño, quien no tiene una buena imagen hacia dentro ni hacia afuera. Varias veces ha sido acusado de muchas cosas que no mencionaré por no constarme, pero que son feas, gachas.
El otro grupo, el encabezado por José Arturo Islas, Tesorero Estatal de la organización, a quien apoyé por su perfil discursivo, sin saber la traición que generaría después en mi contra. Arturo ya había participado con nosotros en el Colectivo de Izquierda Hidalguense de 2008 a 2010, y se salió (dijo) «por la incongruencia de apoyar a Xóchitl Gálvez a la candidatura de Gobernador». Arturo es comunista de dientes para afuera (su discurso sobre Marx es muy elocuente, y convence a algunos cuántos bobos), pero capitalista de dientes para adentro.

Así pues, entre la rapiña de los dos grupos antes descritos, mi incapacidad económica y operativa para hacer algo en Pachuca, y una leyenda negra difundida por ambos grupos acerca de mí, comencé a mermarme en los trabajos de MORENA. Sin embargo, mi posicionamiento en medios era bueno: aún podía competir y ganar una encuesta.

En algún momento de 2013, fui designado por el Comité Ejecutivo Estatal para representar a Hidalgo ante una comisión modificatoria del estatuto, en particular del asunto de las candidaturas. Redacté una propuesta, la presenté y discutí con los compañeros de Hidalgo. Se realizaron adendum a mi propuesta, y se envió a López Obrador y a Martí Batres.

Un día antes de la reunión, Martí Batres habló conmigo por teléfono. Me pidió que no presentara la propuesta de Hidalgo, porque Andrés Manuel tenía la suya, y querían que fuera aprobada sin correcciones. A regañadientes, accedí. Incluso, platiqué con Andrés Caballero (Presidente de MORENA Hidalgo) la posibilidad de no ir a una simulación. Finalmente me convenció.

Fui a la reunión, y la propuesta de AMLO no difería mucho de la mía. Ambos proponíamos el sorteo como mecanismo de elección de los candidatos plurinominales, nada más que con métodos diferentes. En otra cosa que difería era en el porcentaje de externos: mi propuesta sólo contemplaba el 20%, la de AMLO 33% (así quedó en el estatuto final). Más adelante me referiré nuevamente a este método de selección.
Una vez que comenzó el 2014, mi salud comenzó a mermarse. Así, en abril me interné una semana por causa de la pancreatitis. Por esos días también, Martí Batres había indicado que se definieran cuáles distritos iban a ser para hombres, y cuáles para mujeres. Para ese momento, todo mundo dentro de MORENA sabía que yo quería ser candidato. En una maniobra de lo más perverso, ruin y canalla que pueda haber, el grupo de Arturo impulsó en el Consejo Estatal que el distrito de Pachuca fuera para mujer. Patiño apoyó la propuesta. El Consejo Estatal aprobó, y quedé fuera. Sin la posibilidad de defenderme por mi convalecencia, aprovecharon el momento para dejarme fuera de la carrera por las candidaturas. Meses más tarde, el Consejo Nacional consumaría la canallada.

Al Consejo Nacional donde se aprobó género para Pachuca, no asistí porque no tenía caso exponer argumentos. Con eso de que «en MORENA no importan los cargos, sino la lucha por México», era inverosímil querer plantear y exponer una cosa así. A pesar de esto, hubiera podido meter ante el Tribunal un juicio de derechos político-electorales del ciudadano, pero consideré que tampoco era la vía. Estaba dispuesto a disciplinarme, pues lo importante «es la lucha por México, no los cargos» y, finalmente, yo no ingresé a la política para hacerme rico o ser candidato, sino para luchar por un país mejor.

Comenzaron a mencionarse entonces nombres de precandidatas. Ninguna de las tres mencionadas cubría perfil o popularidad. Simplemente cubrían el género. Alerté sobre la posibilidad de ir a una contienda electoral con candidaturas a modo para el PRI. Nadie tomó el apunte.

Al mismo tiempo, comenzó la recolección de firmas para la Consulta sobre la Reforma Energética. Desde un principio me opuse porque sabía el final que le deparaba a las firmas: era una vil pérdida de tiempo. Incluso, dentro del Comité propuse hacer acciones de resistencia y lucha paralelas a la estrategia nacional. La respuesta del Comité fue un categórico «NO».

Así lo expuse, y me llovió cuanto pudo debido a mi posición. Eso ocasionó que la intolerancia hacia mi persona e ideas por parte de los miembros de MORENA se fuera a otros ámbitos, incluso el personal. En consecuencia, la respuesta era cuestionar más y más las acciones de MORENA no sólo en ese ámbito, sino en otros más.

Pese a esto, decidí hacer el Foro Estatal sobre la Reforma Energética, con Paco Ignacio Taibo y María Fernanda Campa en Agosto de 2013. Amén del boicot del Gobierno del Estado al foro, pues el lugar donde se realizaría (el Teatro Bartolomé de Medina) lo autorizó con menos de una semana antes, luché contra el boicot del Comité Estatal. La difusión (volanteo, pega de carteles, boletines de prensa, etc.) la realicé sin ayuda de nadie. Me dejaron solo con mi alma y mi foro. Aún así, el teatro se llenó. Y fue el único foro a nivel nacional que MORENA organizó en cuanto al asunto.

La estrategia de «no hacer nada» respecto a la Reforma Energética le costó caro a MORENA, sobre todo en el asunto de la credibilidad. El IPN y Ayotzinapa sacó a las calles a la gente con todo y su indignación, cosa que a AMLO le dió miedo, (o no sé por cuál motivo) no lo hizo.

Posteriormente, se propuso la organización de un Encuentro Estatal de Jóvenes en Ixmiquilpan en mayo de 2014. Se invitó a Luisa Alcalde, a Patricia Ortiz y a Andrés Manuel López Beltrán. De ellos, sólo asistió Luisa. Patricia no asistió, bajo el fallido argumento que «no estaba de acuerdo en el método de selección de los jóvenes» que acudirían al Encuentro Nacional de Jóvenes, en lugar y fecha por confirmar. ¿Cuál era el método? Sorteo, como en las candidaturas plurinominales. Andrés Manuel López Beltrán, una semana antes, confirmó que asistiría. El día del evento, jamás contestó el teléfono.
Posterior a esto, comencé a alejarme de los trabajos del Comité y a dejar de aparecer en prensa (que esa fue otra grilla al interior del comité «¿con qué autoridad sale Legorreta a dar declaraciones a la prensa?». Fácil: con la autorización de Caballero).

En octubre de 2014, Caballero me invitó a una reunión con Martí Batres. Después me enteraría que tenía que darle los nombres de las candidatas para realizar la encuesta. Le sugerí a Caballero que me incorporara en la encuesta, quizá ya no para ser candidato (en esos momentos, ya me daba igual), sino tan sólo por medirme. Caballero me respondió que ya se había decidido que fuera mujer, y que no me dejarían entrar de cualquier forma a la encuesta por tal motivo.

Asentí. Me di cuenta que los dados estaban cargados, y que nada que hiciera cambiaría ello. En ese momento, renuncié a cualquier aspiración política que tuviera, incluyendo entrar al sorteo de las plurinominales. Aunque impulsé la reforma al estatuto, caí en la cuenta que ese método sólo permitirá que oportunistas, arribistas y vividores lleguen a ser diputados por la vía fácil. Y sin responsabilidad de nadie, más que de la suerte.

Por eso he decidido no participar en el sorteo de las plurinominales de MORENA. No voy a entrarle a la simulación y a la farsa, ni quiero hacerme co-partícipe de las imposiciones en muchos lados del país, ni responsable por cierta gente nefasta que aspira a participar y que sería muy grave que fueran diputados.

Así, no me ha quedado otro recurso que alzar la voz, denunciar las prácticas autoritarias y sectarias al interior de la organización, y generar la consciencia necesaria al respecto.

Esa es mi historia. Algún día la ampliaré con más detalles, datos y hechos. Y así hay muchas en todo el país.

Saludos. Dejen comentarios

Razones para no alegrarse

Hola.

Leí con mucha atención la encuesta pre-electoral que publica El Economista en su edición de ayer. En esta encuesta, realizada por Parametría, se menciona que, de ser hoy las elecciones intermedias, los partidos políticos que conforman el espectro político nacional tendrían el siguiente resultado:

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De inmediato, los militantes de MORENA echaron las campanas al vuelo, pues esta encuesta arroja, de entrada, un empate técnico entre MORENA y el PRD. Sin embargo, no hay razones para alegrarse, , pues esta encuesta representa, en términos prácticos, un retroceso de la Izquierda en el país. Explicaré porqué.

De acuerdo a la encuesta de El Economista, el PRI continuaría teniendo la mayoría en el Congreso de la Unión, al obtener el 31% de las preferencias electorales. Le seguiría el PAN, con el 27%. Esto quiere decir que la dupla PRI-PAN tendría mayoría absoluta en la Cámara de Diputados, con el 58% de los escaños uninominales. Suficiente para seguir aprobando reformas estructurales neoliberales.

Sin embargo, este no es el retroceso más importante, sino la pérdida de votos que tendría la Izquierda rumbo a 2015. Haciendo un gráfico comparativo por partido político de la elección presidencial de 2012 (donde la Izquierda sale mejor librada) contra la encuesta pre-electoral de El Economista, encontramos lo siguiente:

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En esta gráfica apreciamos que, mientras el PAN sube votación, el PRI disminuye, el Verde aumenta 5 puntos, Movimiento Ciudadano disminuye 1 punto (aunque no suficiente para perder el registro), Nueva Alianza sube .7%, para raspar el registro de pansazo, y los dos partidos de nueva creación (PES y PH) apenas alcanzan el 1%, por lo que no alcanzan el registro.

Sin embargo, aquí viene la primera revelación: Mientras que el PRD obtuvo en 2012 22%, la proyección para 2015 es de 12%. Por otra parte, MORENA capitaliza ese 10% que el PRD pierde. Es decir, MORENA no gana más votos para la Izquierda, simplemente pasa de un partido al otro. Esto queda demostrado con el siguiente gráfico:

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Sin embargo, hay otra interrogante más. MORENA no gana votos ¿pero la Izquierda en general lo hace? Si revisamos ahora la votación por coalición de 2012 contra los datos agrupados de El Economista, encontramos lo siguiente:

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Aquí podemos apreciar perfectamente la pérdida de votos que tiene la Izquierda rumbo al 2015. El PAN logra recomponerse rumbo a la elección del año siguiente, al ganar 2 puntos respecto al 2012, que fue su piso de votación en los últimos 12 años. Sin embargo, la coalición PRI-Verde (que acompañó a Peña Nieto a llegar a la Presidencia) tiene una ganancia de 3 puntos respecto al 2012. Es decir, a pesar de la desaprobación presidencial (que reconoce la misma encuesta), el PRI-Verde obtiene una aprobación ciudadana (artificial, inducida o no, pero la obtiene) al aumentar su preferencia del voto. Lo mismo hace el PANAL, al obtener .7% más que en 2012.

Lo preocupante viene en el gráfico de la coalición de Izquierda. PRD/PT/MC/MORENA (juntos, en un caso hipotético) no logran la votación que alcanzaron hace 3 años, al perder casi 5 puntos. ¿A dónde se van esos votos que pierde la Izquierda? A la derecha: al PAN, al PRI, al Verde, al PANAL, al PH y al PES. Esto queda más ejemplificado con el siguiente gráfico:

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Es decir, MORENA no consigue ganar votos para la Izquierda, sino que la Izquierda en su conjunto los pierde y, además, de perder el PT su registro, perdería también espacios de representación y en las Cámaras.

La encuesta de El Financiero no es nada alentadora, ni para la Izquierda ni para el país, pues la votación de la Izquierda se encuentra estancada e, incluso, con riesgo de perder más votos, amén de estar dividida y atomizada.

Gran tarea se tiene por delante rumbo al 2015 y al 2018, donde de no cambiar el escenario, estamos frente a una máquina de comprar votos y consciencias imbatible llamada PRI, y donde la Izquierda en general no tiene mucho qué hacer.

Saludos. Dejen comentarios.