Soldados ¿de chocolate?

CRISOL Número 04, Febrero de 2007

En el programa ‘La verdad sea dicha’ transmitido el martes 9 de enero, Andrés Manuel López Obrador afirmó que el presidente espurio iba a Michoacán y Baja California ‘a disfrazarse como soldado de chocolate’. Sin embargo, parecieran existir menos elementos cada vez como asegurar que esto sea así.

En el Presupuesto 2007 presentado por FeCal llamaba la atención el gasto en seguridad pública. Revisando éste presupuesto, se proponía la adquisición de tanquetas antimotines ¡como si los narcotraficantes hicieran marchas para que les dejen vender sus productos! FeCal, bajo la triquiñuela de «combatir al crimen organizado», ha comenzado a sitiar al país a través de los operativos implementados para tal fin en ya cuatro estados: Sinaloa, Michoacán, Baja California y Guerrero. Estos operativos tienen un doble fondo: una efectivamente, intentar inhibir el crimen organizado, pero por otra parte (y es la que considero más peligrosa) militarizar al país para repeler cualquier brote de inconformidad surgido de las políticas antipopulares que el gobierno del pelele ha venido impulsando (como el aumento ya no digamos de la tortilla, sino de todos los precios en general).

Esto, en términos coloquiales, significa aumento en la represión y violación a las garantías individuales. Y no hay que ir muy lejos. En el número pasado de Crisol se publicó una carta que actualmente circula por Internet denunciando las múltiples y diversas violaciones a las garantías individuales y a los derechos humanos de los apresados por el conflicto magisterial de Oaxaca. Hechos que Diputados Federales han documentado y enviado a la Corte Internacional de La Haya denunciando a Ulises Ruiz por crímenes de lesa humanidad, sentando un precedente aplicable a cualquier mal gobernante de cualquier ámbito (llámese federal, estatal o municipal).

A más de 60 días de la imposición presidencial, la sociedad muestra ya signos notables de malestar por todas esta medidas, que puede irse profundizando debido al deterioro que está teniendo la calidad de vida de todas las clases sociales, en especial desde la media (si es que todavía existe) hasta aquellos que viven en pobreza extrema. De continuar las medidas económicas irresponsables que se han venido impulsando desde el 1º de diciembre de 2006, aumentará la inseguridad pública, la migración a Estados Unidos, el desempleo (pues un aumento en los costos de producción genera una disminución del empleo debido a los despidos que realiza el patrón para continuar generando los mismos márgenes de ganancia), e irá acabando con la poca paciencia que aún tiene el Pueblo, que puede derivar en una (o varias) manifestaciones de violencia generando una crisis política y social sin precedentes en México.

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