Rumbo al III Imperio Mexicano

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Agustín de Iturbide: Traicionó el acuerdo contraído con Guerrero en el Abrazo de Acatémpan, ignora a la I Legislatura del Congreso Mexicano, e instaura el Sacro Imperio Mexicano, conocido históricamente como el I Imperio Mexicano. Ha sido uno de los Presidentes más ineficaces (por no decir pendejos) en la Historia de México, junto con Guadalupe Victoria  y algunos más de os siglos XIX y XX.

Antonio López de Santa Ana: Es el presidente que más ha durado en el poder. Más de 30 años en un ir y venir de la Presidencia. Le faltaron huevos para defender Texas, y firmó la Independencia de dicho país después de haber sido capturado dormido. Además, vendió los estados de California, Arizona, Nevada, Utah, y parte de Nuevo México, Colorado, Wyoming y parte de Tamaulipas por la grandiosa suma de 15 millones de dólares. No quiso fundar una monarquía, ni mucho menos un Imperio. Solamente se hacía llamar Su Alteza Serenísima, y sepultó a su pierna con honores tras perderla en la Batalla del Álamo, donde incluso le hicieron un desfile (a la pierna) por todas las calles de la Ciudad de México, y organizaron un banquete con la pierna pudriéndose enmedio.

Maximiliano de Habsburgo: Político fracasado en Europa, a quien Luis Bonaparte envía a México para quitárselo de encima, auxiliado por los Conservadores quienes lo engañan asegurando que México se moría por tener una monarquía. II Imperio Mexicano.

Porfirio Díaz: El segundo Presidente que más ha durado en el poder, 33 años. Fue héroe nacional debido a su participación como General durante la intervención francesa. Por medio del Plan de Tuxtepec, se rebeló contra Juárez bajo el slogan de Sufragio Efectivo, No Reelección, quien ya buscaba su 3ª reelección (afortunadamente se murió, porque si no, se hubiera reelegido no sé cuántas veces). Llegó al poder en 1876 por medio del sufragio popular. Después, Lerdo de Tejada lo prosiguió. En 1884 volvió a regresar al poder, y una vez allí promovió la reelección indefinida, misma que aplicó hasta que los mismos políticos que lo rodeaban y que ya querían que se muriera, junto con la inestabilidad social que propició en el país, hizo que renunciara en 1911, después de un fraude electoral en contra de francisco I. Madero, en 1910. Tampoco fundó un Imperio, pero convirtió a una clase oligárquica en noble (los hacendados), y enquistó en el poder a ésta clase dominante.

Carlos Salinas de Gortari: Hipotecó y vendió el país al mejor postor: el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM), la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y el G-7. Vendió la mayor cantidad de empresas públicas que el país haya tenido memoria. Nos condenó al subdesarrollo total al firmar el Tratado de Libre Comercio para América del Norte (TLCAN) y liberar, en condiciones totalmente inequitativas y desiguales, cuanto producto le pasó por la mente. Incluso, cuentan que incluyó el apartado agrícola cuando USA y Canadá le decían que no era necesario. Devaluó la moneda más que un perro, desapareció el Ejido Mexicano, dio un gran retroceso a las Leyes de Reforma, y convirtió a México en un país maquilador y exportador de migrantes. Tampoco fundó un Imperio, pero ganas no le faltaron, pues intentó promover su reelección sin éxito.

Felipe del Sagrado Corazón de Jesús Calderón Hinojosa: Usurpó la Presidencia de la República en 2006, tras un fraude electoral cometido en contra de Andrés Manuel López Obrador. Tomó protesta en medio de una inestabilidad política y social sin precedentes. Reformó los derechos de los trabajadores del Estado, privatizando sus jubilaciones y pensiones. Intentó privatizar lo que quedaba de la Industria Petrolera, aunque consiguió la privatización en aguas profundas. Intentó desaparecer la Secretaría de la Reforma Agraria, pues el Campo y los Campesinos no son indispensables para él. Extinguió la Compañía de Luz y Fuerza del Centro, dando un golpe mortal al sindicalismo independiente mexicano, y abriendo la privatización disfrazada de la industria eléctrica vía CFE. Ahora, propone crear una clase política enquistada en el poder e inamovible, desde el Municipio hasta la Federación. En el papel no ha creado el III Imperio Mexicano, pero ganas no le faltan: su contrarreforma regresiva le da poder omnipotente y omnipresente al Presidente, sin importar lo que el Congreso haga; tiene un país militarizado desde Tijuana hasta Tapachula; tiene el control político del Congreso vía PRI-AN (y una parte del PRD, junto con el PVEM, y PANAL); tiene el control político en los Estados vía gobernadores de todos los partidos; tiene el control de los medios de comunicación y de la información que llega a la gente, vía el duopolio Televisa-Azteca…

Felipe Calderón, consolidando su contrarreforma regresiva, no necesitará que le llamen Mi Lord, pero estará teniendo, en los hechos, su Imperio. Así mismo, se convertirá en el único presidente que ha logrado reunir a todos los anteriores en uno solo. ¡Pobre México, si FeCal cumple su objetivo!

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