Problemas e irreponsabilidad

Hola.

El día de ayer hubo elecciones locales en 14 estados del país. Sorpresivamente (o no tanto, realmente) el PRI obtuvo casi un carro completo. Esto es, ganó casi todos los cargos que estaban sujetos a renovación en el país. Esto significa que el poder omnipresente y omnipotente se ha expandido y consolidado, con las ya conocidas consecuencias que tendrá esto para el país y su vida política,económica y social.

Sin embargo, cuando comienzan a aparecer los malos gobiernos, el tráfico de influencias, el saqueo del erario, el enriquecimiento ilícito, las extravagancias, y todos los males que aquejan a la política nacional tradicional, el ciudadano se queja e inconforma, pero sólo se queda ahí: no hace nada para resolverlo.

Y el ciudadano entonces le echa la culpa al político, al sistema político, a la “maldita partidocracia”, y a todo el que puede transladarle su propia culpa sobre el acontecer nacional, en muchas ocasiones por una gran influencia de los medios de comunicación. Porque una cosa es cierta: el verdadero problema e irresponsable es el ciudadano, no el político, el sistema, o los partidos.

Así, eludiendo nuestra responsabilidad ciudadana, resulta más fácil traspasarle la culpa de la corrupción en la mordida al policía, cuando el ciudadano generalmente es que la ofrece. De la misma forma es fácil maldecir al legislador que aprobó una ley contraria al interés general, que aceptar que esta pudo ser impedida si se hubieran apoyado las protestas generadas por esta ley. Condenamos que el diputado no se vuelve a parar en el distrito después de haber pedido el voto, pero tampoco vamos a buscarlo para que cumpla la responsabilidad que le adjudicamos. Así, es fácil condenar al político que se gasta millones en casas en Miami y Europa, que asumir que nosotros pudimos haber contribuído a que ese político fuera electo por nuestra decisión, o por nuestra omisión. Optamos por disculparnos aludiendo nuestra ignorancia o estupidez, que asumir que nos dejamos influenciar por un comentarista de radio o TV o un “especialista” político (que generalmente analiza conforme a sus preferencias políticas personales) para votar equivocadamente por un político o partido. Preferimos obtener una despensa o una tarjeta Soriana a cambio de un voto en favor de un candidato a Presidente de la República, en un claro soborno y acto de corrupción, que denunciarlo porque a la siguiente elección “ya no me van a tomar en cuenta, y ya no me van a volver a dar”. Preferimos echarle la culpa al sistema político o a la “maldita partidocracia”, que asumir nuestra falta de participación en la conformación de dicho sistema o partidos y, que en consecuencia, le hemos delegado a otros las decisiones colectivas.

En este sentido, tenemos que comportarnos como mayores de edad, y asumir las decisiones ciudadanas que tomamos. Porque el abstencionista está dejando irresponsablemente en manos de quien vota la decisión del futuro colectivo y, así mismo, el que vota está asumiendo que su decisión personal puede influir y afectar a la sociedad entera, pues conoce a cada candidato, sabe sus propuestas, y entiende la postura política (derecha, izquierda, centro) de cada partido que encabeza a dicho candidato, y en consecuencia sabe la actitud probable que tendrá ese individuo en el ejercicio del poder.

Así, que el PRI obtenga el carro completo en el país no es culpa de los políticos, ni del sistema, ni mucho menos de los partidos, sino del ciudadano irresponsable que deja en manos de otros el futuro del país. Y así, mientras le echemos la bolita a otros, los políticos continuarán con su impune actuar, y los ciudadanos seguirán quejándose, en un círculo vicioso interminable, eludiendo infantilmente su responsabilidad en estado actual de las cosas y en la actual descomposición social que, día a día, sigue creciendo en el país. Pues, al fin y al cabo, los políticos, el sistema político, y los partidos que lo conforman, únicamente reflejan a la sociedad y a los individuos que la conforman.

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Ilegalidades, abusos y costumbres

Hola.

Hace dos días, el Presidente de la República de Bolivia, Evo Morales (quien por cierto tiene un gran respaldo popular en su país) fue detenido ilegalmente en Viena, Austria, tras un contexto muy peculiar: tras la sospecha de que transportaba al ex-agente de la CIA, Edward Snowden, a quien presuntamente transportaba de Rusia a Bolivia después de la solicitud formal de asilo político de este a la nación pluriétnica, le fue negado el acceso al espacio aéreo de Portugal, España, Francia e Italia, países lacayos incondicionales de USA.

Así, prácticamente mantuvieron secuestrado a un Jefe de Estado durante poco más de 24 horas, donde violaron inmunidad diplomática, tratados y acuerdos internacionales so pretexto de que el Presidente Morales no dejó revisar su avión por las autoridades austríacas. Y después de una enérgica protesta de los gobiernos latinoamericanos (que motivó una cumbre emergente de UNASUR, y donde por supuesto que México no protestó, fiel a su alineación a los intereses estadounidenses) Evo Morales voló a Bolivia.

Otro escenario de ilegalidades se presentó lejos de Austria, pero muy cerca de nosotros. En Hidalgo, el día de ayer (en el filo del cierre de las camañas electorales a diputados locales) fue encontrada evidencia del modus operandi tradicional del PRI..

En la bodega de LitoImpresos Bernal, sobre el Boulevard Everardo Márquez, en Pachuca, contracampaña en contra de los candidatos del PAN, PRD y PANAL fue encontrada por profesores del PANAL. Tras avisar a los compañeros del PAN y PRD, asistieron estos acompañados de un Ministerio Público para hacer la indagatoria. Se realizaba el recorrido a puertas cerradas en la bodega, cuando golpeadores a sueldo del Partido Revolucionario Institucional (PRI) llegaron a la bodega, golpeando a todo el que se encontraba a su paso, y dejando varios heridos, incluso algunos de gravedad.

Tal fue la persecusión y la violencia generada por los golpeadores, que periodistas y el propio Ministerio Público tuvo que salir corriendo del lugar, por ventanas, azotea e, incluso, un pasadizo secreto que daba a una colonia aledaña. El colmo fue que inmediatamente después llegó el Secretario de Seguridad Pública estatal, Alfredo Ahedo Mayorga, quien a pregunta expresa de los reporteros aseguró que se acababa de meter a la bodega, “y no había nadie” (sic).

Aunque es detestable la actitud sumisa y servil del PAN, PRD y PANAL al régimen, es terrible que se realicen estas ilegalidades y abusos (que pareciera que el PRI lo hace por costumbre) en contra de la oposición. No puede permitirse que el autoritarismo y el abuso del poder hayan regresado al país, al compás del PRI y Peña Nieto a la Presidencia de la República.

También debe renunciar el Secretario Alfredo Ahedo Mayorga, quien no sólo está alcahueteando y solapando a los golpeadores y porros priístas, sino que además está convirtiéndose en cómplice al dejar en la impunidad estos lamentables hechos.

Y tendría que explicar el Instituto Estatal Electoral cómo pudo salir tanta contracampaña de una bodega a unos pasos de donde se encuentra su sede.

Así, pareciera que en tanto en Hidalgo, como a nivel nacional e internacional se cuecen habas, y las ilegalidades, abusos y costumbres están presentes, siempre en beneficio de quien ejerce un poder opresor. Sin embargo, las costumbres tribales (como la de USA o los priístas) deben acabarse, para hacer a un lado las ilegalidades, y en consecuencia que el abuso del poder, a todos los niveles, deje de imponerse como ley suprema.

Finalmente, eso es lo que (en teoría) nos distingue de los animales, pues se supone hemos evolucionado. Aunque hay quienes, en Hidalgo y a nivel mundial, no lo han entendido, y se comportan como tales.

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México S.A.

Hola.

Tras la crisis económica de 1982, el gobierno de Miguel de la Madrid buscó refinanciar al país, y aconsejado por los tecnócratas recien llegados de Harvard acudió a los organismos leoninos financieros internacionales (el Fondo Monetario Internacional, FMI, y el Banco Mundial, BM) para refinanciar al país.

Así, se comenzó a aplicar el modelo económico neoliberal en México, privatizando cuanta empresa pública se encontraba al frente, a los costados y por detrás. Según Emilio Sacristón Roy, de 1982 a 1988 la desincorporación se dio como sigue: 294 liquidaciones y extinciones, 72 fusiones, 25 transferencias y 155 empresas vendidas al sector privado o al sector social (Sacristán Roy, Emilio. Las privatizaciones en México. http://www.economia.unam.mx/publicaciones/econunam/pdfs/09/04EmilioSacristan.pdf). La mayoría fueron filiales de Nacional Financiera y Somex, como Dirona, Dicona, Forjamex, Sosa Texcoco y Tereftalatos Mexicanos (ésta última, a un costo de 106 mdd).

En la segunda etapa (con Salinas, Zedillo, Fox y Calderón), se vendió (entre lo más importante) Sidermex (que dividía la industria acerera en tres empresas: Altos Hornos de México, S.A., en 145 mdd; Fundidora Monterrey, S.A., liquidada, y Siderúrgica Lázaro Cárdenas-Las Truchas, S.A. de C.V. dividida en dos: SICARTSA I y SICARTSA II, vendidas en 164 y 170 mdd); 18 bancos (10,000 mdd); Fertimex (que producía fertilizantes, a 317 mdd); Telmex (2,085 mdd); Imevisión (convertida en TV Azteca, a 650 mdd); Ferrocarrilles Nacionales de México (2,000 mdd); 35 aeropuertos (450 mdd por 15% del capital social); Mexicana de Aviación (165 mdd); Aeroméxico (249.1 mdd); Satmex (625 mdd por el 75% de la empresa); Luz y Fuerza del Centro (extinta y el capital social transferido a CFE), DINA, y la lista es interminable.

Sin embargo, más que privatizaciones fueron repartos de acciones entre socios y amigos, pues los beneficiados fueron amigos o socios de los entonces presidentes y políticos en turno. Sin embargo, lo grave es que esas acciones fueron por ramos económicos completos, de tal forma que el monopolio que tenía es Estado sobre ciertos sectores de la economía siguió siendo monopolio, pero ahora en manos privadas.

También hubo quiebras y malas administraciones. En esos casos, hubo sectores donde hubo rescates (como en el sector carretero o banquero), pero no así en los demás. Por ejemplo, Fertimex fue despedazada en su proceso de privatización en unidades y plantas, la industria desapareció al cabo del tiempo, y los fertilizantes actualmente se importan. Lo mismo con Mexicana: no pasaron ni 4 años de su privatización, y actualmente está quebrada y con una incertidumbre respecto a su futuro.

Sin embargo, regularmente este reparto de acciones entre socios y amigos va acompañada de las mal llamadas reformas estructurales, que no es otra cosa que cambiar la ley para beneficiar a la mano invisible, y al capital privado. Así, en 1992 se modificó el artículo 27 constitucional, y se desapareció el ejido como forma de organización social y agraria. Eso explica el porqué se abandonó el campo, y esos campos llenos de maíz ahora son unidades habitacionales a lo largo y ancho del país.

Así, tras asumir el poder, Enrique Peña Nieto ha comenzado una agresiva política reformadora y privatizadora que busca terminar con toda injerencia estatal en la economía. Liberalizar cuanto pueda, en el menor tiempo que pueda. Y así llegó la reforma laboral (que vulneró los derechos de los trabajadores tras décadas de muertos y conquistas), la reforma educativa (que privatizó de facto la educación al dejar a la escuela pública a su suerte); la reforma en telecomunicaciones (que deja entrar al capital privado extranjero al ramo, cuando antes estaba impedido); y viene en curso la reforma financiera (que busca darle mayor poder a los bancos y empresas de crédito, por encima del consumidor), la reforma energética (que busca la privatización de la industria petrolera) y la reforma fiscal (que busca el aumento del IVA del 16 al 21%, homologando los productos que actualmente el impuesto).

Sin embargo, la experiencia muestra que las futuras privatizaciones que se planean hacer y las reformas estructurales no benefician en nada al Pueblo: el consumidor queda desprotegido ante los abusos de las grandes empresas; las empresas fijan todas las condiciones del mercado, incluyendo precios; el país pierde día con día el control sobre su economía, estando sujeta a los caprichos del mercado y la voluntad de los inversores (sobre todo extranjeros); y lo más importante: se pierde soberanía, autosuficiencia y control sobre nuestro destino.

Sin embargo, la tendencia es que las últimas acciones serán repartidas (en el sector petrolero y eléctrico) a amigos nacionales y extranjeros, pues la población está inmersa en el país jodido y feliz que Televisa les ha interiorizado durante décadas, y cuyo patrimonio no les interesa defender “al fin que mientras yo esté bien, que chingue a su madre el mundo”.

Lo malo es que los dueños de México S.A. se seguirán enriqueciendo, mientras que el resto de la población seguirá sufriendo los estragos de éstas políticas rapaces y voraces, que no se detendrán hasta terminar con lo último que puedan sacar de éste país.

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ABC de la privatización petrolera

Hola.

Fieles a su tradición, todos los políticos del PRI buscan simular, mediante palabras rebuscadas o conceptos de difícil comprensión para el grueso de la población, sus verdaderas intenciones en cuanto a un tema o postura. No, no es que mientan. Simplemente buscan la forma de decir las cosas de forma elegante, haciendo que una palabra adopte dos o más significados.

Así, cuando se refieren a que PEMEX no se privatizará con la gran reforma energética que Enrique Peña Nieto enviará al Congreso después de las elecciones es totalmente cierto. Y cuando aseguran que los hidrocarburos seguirán siendo de la Nación, también es cierto. Sin embargo, también es cierto que habrá privatización si pasa la contrarreforma energética. Aunque parece que una cosa se contradice con la otra, no es así, pues las tres aseveraciones son ciertas. Explicaré esto.

Primero definiremos qué es el petróleo, la industria petrolera, y PEMEX. El petróleo es una mezcla homogénea de compuestos orgánicos, principalmente hidrocarburos insolubles en agua. Es un recurso natural no renovable y actualmente también es la principal fuente de energía en los países desarrollados. Tiene distintos usos y derivados, entre ellos la gasolina, el plástico, disolventes, fertilizantes, pesticidas y miles de productos de la industria química. Por definición, es el producto base de la industria petrolera, y en el caso mexicano, es propiedad irrenunciable de la Nación. En 2011, México fue el 8º país productor más importante del mundo de éste producto, el petróleo.

La industria petrolera, por su parte, es la industria que procesa el petróleo. Parece pleonasmo, pero no lo es. Ésta industria incluye procesos globales de exploración, perforación, extracción, almacenamiento, refinación, transporte (buques petroleros, camiones, oleoductos), distribución, venta y comercialización del petróleo. La industria petrolera puede ser propiedad pública (a cargo del Estado), privada (con uno o varios dueños, autodenominados socios, y generalmente conocidos como empresarios o, en su forma más moderna, “emprendedores”), o mixta (es decir, se combinan capital privado y pùblico en una empresa, donde el porcentaje depende de la cantidad de acciones que tengan el Estado y sus socios privados).

Finalmente, definiremos qué es PEMEX. PEMEX son las siglas de PEtróleos MEXicanos, una empresa paraestatal creada tras la expropiación petrolera decretada por el General Lázaro Cárdenas del Río, en 1938. PEMEX es un conjunto de trabajadores, bienes, inmuebles, fierros, maquinaria, transportes (marítimos y terrestres), ductos, y demás activos que tiene en su propiedad. También PEMEX es la empresa que, por mandato constitucional, es la única facultada en el país para procesar el petróleo. Es decir, es un monopolio público estatal de la industria petrolera nacional (y no por ser monopolio es malo, pues es una empresa pública; los monopolios dañinos son, de hecho, los monopolios privados). En 2011, fue la 8ª empresa con mayor producción de petróleo en el mundo. Es decir, de todas las empresas petroleras públicas, mixtas y privadas que existen en el mundo, PEMEX fue el 8º productor, procesador y vendedor de petróleo en el mundo. Nada mal para una empresa con tanta corrupción y atraso tecnológico.

Ahora bien, ya definido qué es el petróleo, la industria petrolera, y PEMEX, explicaremos el doble lenguaje utilizado por Enrique Peña Nieto y los priístas cuando realizan aseveraciones con respecto a su contrarreforma energética.

Peña Nieto dice que no habrá cesión de los hidrocarburos, pues éstos seguirán siendo propiedad irresticta e irrenunciable de la Nación. Partiendo del entendido que hace el artículo 27 constitucional, de que el subsuelo y todo lo que existe en él, incluyendo el petróleo y los hidrocarburos es de la Nación, el petróleo es y seguirá siendo parte de la Nación, y en consecuencia la propiedad de los hidrocarburos seguirá siendo Estatal.

Peña Nieto dice que PEMEX no será privatizada. Es cierto. En el esquema planteado por Peña Nieto, no necesitas no ceder la propiedad de los hidrocarburos, ni la propiedad de la empresa PEMEX a manos privadas para privatizar. En ese entendido, la propiedad de PEMEX como empresa seguirá siendo de la Nación.

Sin embargo, en la contrarreforma actual no se está planteando la privatización del petróleo ni de PEMEX, sino de la industria petrolera en su conjunto. Realizando la reforma al artículo 27 constitucional (tal y como se advierte en los puntos 55-60 del Pacto por México) para que los privados puedan tener concesiones en el ramo petrolero, no es necesario vender PEMEX, ni ceder la propiedad estatal, sino simplemente concesionar su exploración, perforación, extracción, almacenamiento, refinación, transporte, distribución, venta y comercialización del petróleo a manos privadas. Dicho de otra forma, se cederá la cadena productiva del petróleo a particulares, algo actualmente prohibido por la constitución. Y de nada nos sirve mantener la propiedad del petróleo en el subsuelo, ni la propiedad de la nación sobre PEMEX, si en realidad lo importante y sustancial de todo, que es la industria petrolera es vendida o regalada a particulares nacionales o extranjeros.

Los tan invocados “contratos de riesgo” que firmaría PEMEX con empresas trasnacionales privadas (como Exxon, Mobil, Shell, Texaco, Chevron, Repsol y British Petroleum), donde éstas empresas “compartirían” el riesgo de realizar la cadena productiva junto a PEMEX, es sólo una máscara simuladora para ceder ganancias que actualmente no reciben dichas empresas porque constitucionalmente están impedidas para participar en el negocio del petróleo en México, y que sólo recibe PEMEX sin repartir a nadie (lo cual no está mal, por cierto).

La “apertura” que estarían realizando de PEMEX no es en PEMEX, sino en la industria petrolera. En la cadena productiva del petróleo. Es dejar que empresas privadas ajenas a PEMEX entren al negocio del petróleo. Es privatización pura y simple. Y la privatización implica que el 100% del dinero que iba a una empresa pública, con lo que se construían hospitales, carreteras, escuelas, alumbrado público, y demás, ahora irán a parar al bolsillo de unos cuantos empresarios que (obviamente) no lo repartirán, sino que sólo amazarán y agrandarán sus fortunas.

La contrarreforma energética planteada por el PRI, Peña Nieto y el Pacto por México (donde además están el PAN y el PRD) propone privatizar (o “abrir”, utilizando el lenguaje peñista) la exploración, perforación, extracción, almacenamiento, refinación, transporte, distribución, venta y comercialización del petróleo. Y que además, el petróleo que se encuentra en las aguas profundas del Golfo de México sea extraído por las grandes empresas petroleras trasnacionales en exclusividad, dado que PEMEX no cuenta con la tecnología necesaria para realizar extracción en aguas profundas y, además, resulta más barato cederle a otros el 100% de las ganancias por la extracción de éste petróleo, que en comprar la tecnología necesaria para hacerlo, y que ese 100% de ganancias vaya al Pueblo de México.

Y para simular éste gran atraco, dejarán a PEMEX con exclusividad de extracción en los yacimientos terrestres (los cuales se están acabando) y los de plataforma marina continental baja (que igual, ya se están acabando).

Sin embargo, existe un remanente que, derivado de la privatización de la industria petrolera, ya no se generaría para gasto público social, sino que habría un faltante, pues actualmente PEMEX aporta 40 centavos de cada peso del presupuesto federal que descenderían si la industria petrolera ya no es exclusividad de la Nación. Éste faltante se cubriría con una gran reforma hacendaria que subiría el IVA del 16 al 21%, y además se homologarían (es decir, pagarían parejo) productos que actualmente no pagan IVA, como los alimentos, medicinas, libros y educación, que están exentos de IVA.

Así, la privatización de la industria petrolera mexicana no nos conviene a nadie. Solamente beneficiaría a unos cuantos políticos que seguramente ya son socios de alguna empresa petrolera trasnacional, a los empresarios dueños de esas empresas trasnacionales, y a los países industrializados que actualmente tienen problemas para conseguir petróleo (y que sólo a base de invasiones lo consiguen). Europa y USA se salvarían de su crisis (inevitablemente), pero a costa nuestra.

Sin embargo, la industria petrolera mexicana sólo podrá defenderse y mantenerse cmo propiedad de la Nación si existe la movilización y acciones suficientes como para detener éste gran robo que se pretende hacer a México después de las elecciones del próximo 7 de julio. Y de no defenderse, no habrá tarjeta Soriana suficiente que saque del atraso, la pobreza y la miseria a éste país después de que nos hayan despojado de todo, pues las industrias petrolera y eléctrica es lo único que nos queda como Patrimonio Nacional.

Si no lo defendemos, seremos en definitiva una colonia simulada, esclavos en nuestra propia tierra, y estaremos a merced de los designios de un pequeño grupo de gente oligarca viviendo en otra parte, pero con el poder suficiente para hacer, en el momento que quieran, de México S.A. una franquicia transferible y desechable.

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Plan Condor reloaded

Hola.

En la década de los 70’s y parte de los 80’s,el gobierno de USA por medio de su brazo operativo la CIA llevó a cabo el denominado Plan Condor (cuyo antecedente podemos remontarlo a la Escuela de las Américas), cuyo fin era dar seguimiento, vigilancia, detención, interrogatorios con tortura, traslados entre países y desaparición o muerte de personas consideradas por dichos regímenes como ‘subversivas del orden instaurado o contrarias al pensamiento político o ideológico opuesto, o no compatible con las dictaduras militares de la región’.

Parte de éste Plan Condor fue el Golpe de Estado en contra de Salvador Allende en Chile en 1971 (por mencinar un ejemplo). Además, se creó una red de dictaduras a lo largo y ancho del Cono Sur para crear un terrorismo de Estado en contra de los habitantes de la región, con una plena coordinación entre ellas para sus fines. En México jamás hubo necesidad de algo así, pues los Presidentes emanados del PRI servían, a su vez, como agentes operadores de la CIA en el país.

Tras las dictaduras que asolaron América Latica durante mucho tiempo, y tras el paso a una democracia de transición que colocó durante un tiempo en el poder, la Izquierda latinoamericana fue ganando espacios y el mando en distintas regiones de latinoamérica. Venezuela, por medio del Comandante Hugo Chávez fue de las primeras en dar éste giro, y entonces distintos pueblos empezaron a seguir el mismo camino.

Así, países como Brasil, Chile, Argentina, Ecuador, Boliva, Uruguay, Paraguay, Nicaragua y más recientemente Perú comenzaron a tener gobiernos que ya no acataban las disposiciones y órdenes de Washington, ni las fallidas “recomendaciones” que realizan los grandes organismos mundiales como el Fondo Monetario Internacinal (FMI), el Banco Mundial (BM) ó la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), y comenzaron a generar instituciones distintas la supeditada (a Estados Unidos, por supuesto) OEA, tales como el Mercosur y el ALBA en un intento por recuperar el control de su destino, y su legítimo derecho a decidirlo.

América Latina comenzó a resurgir ya no por la “ayuda” de los países poderosos, ya no por la voraz entrega de recursos naturales a las grandes naciones industrializadas, ni tampoco por la tan cuestionable “inversión extranjera” (que trae más perjuicios que beneficios), sino por políticas locales y regionales enfocadas a recuperar el camino perdido por más de 500 años en el continente.

Así, los beneficios comenzaron a socializarze, a dejar de estar acaparadas en las pocas manos de las oligarquías locales, para ser destinadas al grueso de la población. El Programa Hambre Cero de Brasil impulsado por Luiz Inácio Lula Da Silva (por cierto, muy mal copiado y emulado por el gobierno de Enrique Peña Nieto), las Misiones de Venezuela creadas por Hugo Chávez, sociales emprendidos por la Revolución Ciudadana de Rafael Correa en Ecuador son parte de esta nueva política encaminada a ayudar a los segmentos más desprotegidos de la población, como parte de una estrategia de desarrollo general encaminada a una distribución más equitativa de la riqueza en cada uno de éstos países.

Sin embargo, la hegemonía política y económica de USA en el continente se fue perdiendo al nivel que tenía durante las dictaduras militares, y entonces ha habido diversos intentos por recuperarla, mediante acciones de desestabilización hechas de forma aislada, pero con el mismo modus operandi, que es utilizando a la derecha en la región, y que por cierto han fracasado gracias al gran respaldo popular que tienen los mandatarios de esas naciones.

Entre las primeras acciones de éste que yo he denominado Plan Cóndor Reloaded podemos mencionar el Golpe de Estado en contra de Hugo Chávez en 2002, el fraude electoral en 2006 contra López Obrador y la compra de la Presidencia de la República en 2012 por el PRI el intento separatista en diversas regiones de Bolivia en 2009, el Golpe de Estado en Ecuador en contra de Rafael Correa en 2010, el Golpe de Estado en contra de Zelaya en Honduras en 2012, el Golpe de Estado en contra de Fernando Lugo en Paraguay en 2012, las movilizaciones contra Cristina Fernández en 2012, y el alfil derechosta Henrique Capriles en las elecciones presidenciales de Venezuela de 2012 y 2013. Salvo los golpes de Estado contra Zelaya y Lugo, así como el escenario mexicano, todos los demás intentos han sido fallidos.

En los días pasados, movilizaciones en Brasil dentro del marco de la Copa Confederaciones han acaparado la atención del mundo. El alza al pasaje en el transporte público llevó a miles de brasileños a las calles a manifestar su rechazo a tal medida. Sin embargo, esto sucede en un país en el que ha tenido una política enfocada a las clases trabajadoras y desprotegidas, y que una de sus acciones más recientes fue el eliminar el IVA en alimentos y medicinas (política instaurada en los gobiernos de derecha en el país).

Las manifestaciones (cabe señalar) se dieron en un marco de violencia extrema, donde la policía brasileña tuvo que emplear la fuerza para contener los disturbios que realizaban provocadores profesionales en las calles de Brasil. Tras el anuncio del gobierno de Dilma Rousseff de no sólo bajar nuevamente el precio del transporte público, sino además de realizar algunas reformas que la sociedad pidió durante las protestas, éstas no han cesado. Incluso, el colectivo de jóvenes que convocó a las manifestaciones acusó a la derecha brasileña de utilizar las manifestaciones para otros fines distintos a los que fueron convocados.

Así, estamos ante un escenario más de desestabilización provocada por la derecha en un país proesista, y con un claro intervencionismo desde Washington. La cobertura mediática que han tenido las manifestaciones por parte de las grandes cadenas televisivas privadas (y que responden a esos mismos intereses) dejan al descubierto el intento de USA de recuperar, ya sea por la vía “pacífica” electoral, o por la violencia, el control sobre la región.

Como en Venezuela o Ecuador, el Plan Cóndor Reloaded fracasará ahora en Brasil, pues los brasileños sabrán respaldar un gobierno que se ha preocupado por atender aquello que no quiso ser antendido durante mucho tiempo, ya sea por señores virreinales, o por gobernantes y militares que se sentían señores virreinales. Y eso es algo a lo que no están dispuestos a regresar otra vez.

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