Crónica de una renuncia anunciada, o cómo el tiempo me dió la razón

El Miércoles 3 de Junio de 2009, Ruth Zavaleta fue a la FES Acatlán, invitada por la Red de Estudiantes Democráticos.

Yo fui al auditorio donde se presentó por dos razones: primero, porque quería ver el for que podía convocar Ruth en la escuela y, segundo, porque quería increparla y cuestionarla.

Ese día, pese a tener que ir a la Casa de Campaña de Victor Romo, me esperé en el Salón 612, donde se supone estaría Ruth. Pero al final, movieron el evento a un auditorio más grande. Obviamente, llegué tarde. El foro ya había comenzado (no llenó ni la mitad del auditorio, para mi sorpresa), y Ruth platicaba sus chocoaventuras como Diputada Federal.

Llegó, finalmente, la ronda de preguntas y respuestas. Y fui el primero en cuestionarla. Recuerdo perfectamente la cara del Profesor Agustín (en ese tiempo, todavía Coordinador de la Carrera de Sociología de la FES, mi maestro de Teoría Social 1 y de Sociología Política apenas el semestre pasado, y a quien considero un gran amigo), de Said (quien es Secretario Técnico de la carrera, y que me dió Teoría Antropológica en 4º) y de alguno que otro maestro, que estaba ahí, y que conoce mi apoyo incondicional hacia la figura de Andrés Manuel López Obrador.

Mi pregunta, básicamente, fue la siguiente: “Ruth, ¿hasta donde pueden, o deben negociarse los principios?”. Posteriormente, le hice un planteamiento sobre la situación en que ella fue diputada gracias a López Obrador (pues Octavio Romero la apoyó en demasía) y sobre cómo ella, en complicidad con Nueva Izquierda, dejaron tomar protesta a Calderón, dejándolo entrar por la puerta de las banderas.

La sonrisa irónica de muchos presentes en el auditorio, así como el escepticismo de algunos alumnos y profesores llenó el auditorio. El enojo de Ruth no se hizo esperar. Conforme iba argumentando su pregunta, su sonrisa que tuvo desde que llegó al foro se le desdibujaba, e incluso sus ademanes se tornaron más bruscos.

Ruth me contestó, llena de furia, cuando terminé mi exposición “¿Usted fue testigo de lo que me culpa?”. Yo de inmediato le dije que no, pero que contaba con el testimonio de dos o tres diputados que estuvieron presentes cuando fue la negocie con el PAN. “¿Quiénes son? ¡Dígame los nombres!” Pese a que me estaba gritando, conservé la calma y le dije que no le podía dar las fuentes, pero que eran fiables. De inmediato, ni tonta ni peresosa, me descalificó por el hecho de no haberle revelado mis fuentes, y se salió por la tangente con un cinismo que he visto en pocos.

Días después, la comidilla en la FES con los profesores fue la frase célebre de Ruth “¿Usted fue testigo?” Eso generó más de una broma, y recibí felicitaciones no de pocos profesores, debido a la forma en la que evidencié a Zavaleta.

Hoy, el tiempo me dió la razón. Ruth Zavaleta renuncia al PRD, y es probable que compita a la gubernatura de Guerrero por el PAN. Así mismo, toma un nuevo matiz el asesinato de Armando Chavarría, quien fuera ajusticiado el pasado mes de agosto de 2009, y quien era serio aspirante del PRD a suceder a Zeferino Torreblanca.

Antes de irme: mañana doy mi ponencia “Globalización, Neoliberalismo y resistencia en América Latina”, en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo. Vayan, porque presiento que es la única ponencia que daré en la UAEH, debido a la represión existente en dicha institución. La cita es de 13.00 a 15.00 hrs., en el Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades (ICSHU), que está en el kilómetro 4 de la carretera Pachuca-Actopan.

Vayan, y dejen comentarios aquí. Saludos.

La columna prohibida

Hola.

Bueno, pues resulta que el pasado Martes 10 de Noviembre de 2009, Federico Arreola publicó en SDP una columna que 2 minutos después borró. Era con referencia a Carlos Navarrete y una plática que sostuvieron ambos durante un vuelo a Monterrey. Carlos Navarrete le solicitó retirar la columna so pretexto de que fue una plática privada, y Federico Arreola la retiró.

Sin embargo, con base en el artículo 6, 7 y 41 constitucional, es que la referida columna es publicada en éste sitio.

Charla con Navarrete sobre la izquierda en 2012

Federico Arreola
10 de Noviembre de 2009 – 14:30

En el aeropuerto capitalino me encontré a Calos Navarrete, el perredista que preside el Senado. Esta persona me cae muy bien y creo que siempre hemos tenido buena relación, a pesar de que ahora tenemos diferencias políticas fundamentales.

Navarrete es uno de los chuchos y, por lo mismo, es partidario de negociar con el gobierno y con los otros partidos.

En la charla solo le reproché una cosa: que participe con tanta facilidad en eventos encabezados por Felipe Calderón, a quien Navarrete considera (o consideraba en 2006, no sé si ha cambiado de idea) un presidente espurio.

Navarrete justificó eso diciendo como presidente del Senado tiene que juntarse con el titular del ejecutivo. Puede ser, pero creo que si Navarrete considera a Calderón producto del fraude electoral, no debería dirigirle la palabra.

La parte más relevante de la plática fue la relacionada con la forma en que debe elegirse al candidato presidencial de izquierda para 2012.

Le dije a Navarrete que, en mi opinión, Andrés Manuel López Obrador va a ser candidato, independientemente de lo que diga o haga la burocracia del PRD.

Por otro lado, le dije a Navarrete que el PT y Convergencia, debido a la actual ley electoral, no están interesados en ir junto al PRD en 2012. Sencillamente no les conviene. Para cualquiera de los dos partidos sería maravilloso contar con un candidato fuerte como AMLO, lo que dejaría al PRD, si no se sumara a esa candidatura, en el cuarto lugar de la contienda.

Le sugerí a Navarrete, con respeto, que arregle sus diferencias con AMLO. Dijo que lo va a buscar.

Pero Navarrete no quiere ir a la oficina de AMLO. Porque, según él, el presidente del Senado no puede ir a hacer antesala en la Presidencia legitima.

Ahi le pregunte por qué si le hace antesalas a Calderón, algo que no le honra, y fue cuando me dijo que estaba obligado como presidente del Senado. Mala respuesta de Navarrete.

Eso sí, y admito que tal vez fui majadero o imprudente, le recordé que él, Navarrete, no tiene el nivel de AMLO, que no se compare. Por presidente del Senado que sea (un Senado que yo y millones de mexicanos no respetamos) no posee ni la autoridad moral ni la trascendencia de López Obrador.

Navarrete es un gran tipo e igualmente es buen político, pero está muy lejos de Andrés Manuel. Debería ubicarse.

En fin, el 22 de noviembre, en el Zócalo, AMLO dará otra muestra de su liderazgo. No hay en la izquierda nadie capaz de encabezar un evento como ese.

Historia de una infamia

Ponencia presentada durante el Foro del SME para estudiantes, el Lunes 09 de Noviembre de 2009, en el Auditorio del Sindicato Mexicano de Electricistras, Pachuca de Soto, Hidalgo.

Amigas y amigos:

Durante el primer periodo del Gral. Porfirio Díaz, en 1879, la generación de energía eléctrica inició en México. La primera planta generadora que se instaló en el país estuvo en León, Guanajuato, y era utilizada por la fábrica textil “La Americana”. El interés, básicamente, era darle energía eléctrica a la industria minera, de comunicaciones y transportes, para cumplir con los objetivos positivistas del porfiriato para consolidar su sistema económico.

Efectivamente, el “Orden y Progreso” consistió en dos cosas: para mantener el “orden”, pasar sobre quien sea y como sea, y para establecer el “progreso”, le usufructuaron, le hipotecaron el país a las empresas norteamericanas, y principalmente a las empresas francesas e inglesas.

Pese a todo, durante el régimen de Porfirio Díaz se otorgó al sector eléctrico el carácter de “servicio público”, pues durante éste periodo se colocaron las primeras 40 lámparas “de arco” en el Zócalo de la Ciudad de México, cien más en la Alameda Central, así como comenzó la iluminación de Reforma y de algunas otras vías de la Ciudad de México.

En 1898, es fundada la empresa canadiense Mexican Light & Power Company (Mexlight), adquiriendo una concesión de los recursos hidráulicos del rio Necaxa para generar electricidad que distribuía a varios puntos de la república como Puebla, Hidalgo, México y Michoacán.

Esta compañía tuvo tanto éxito que para 1902 llegó a poseer un capital de 12 millones de dólares, lo que le permitió adquirir compañías mexicanas como la Gas y Luz Eléctricas Mexicana de Electricidad, Luz y Fuerza de Pachuca y por último Limitada de Tranvías, con las que formo la Mexican Transways Company.

Con ésta compañía, la Mexlight, es con la que nace el 14 de diciembre de 1914 el Sindicato de Empleados y Obreros del Ramo Eléctrico, que una semana después (21 de diciembre) pasaría a ser el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME). El SME nace para defenderse de los abusos y opresión de la poderosa Mexlight, así como de otras compañías trasnacionales, como la Ericsson, el cual durante los primeros años de creación tuvo varias huelgas para exigir mejores condiciones de trabajo y salariales.

Con el tiempo, y posterior a la Revolución Mexicana, la regularización, la utilización y fomento de la industria eléctrica propicio que organismos como la Secretaria de Fomento, Agricultura y Obras Publicas, intervinieran en la legislación sobre el tema. En 1923 con el presidente Obregón, se promovió que el Gobierno tuviera el control de la industria eléctrica, lo que se logró tres años después cuando en el Código Nacional Eléctrico quedó instaurado que “la energía eléctrica fuera para el beneficio público“.

Fue el 2 de diciembre de 1933, durante el periodo del Presidente Abelardo Rodríguez, cuando se decretó que la generación y distribución de electricidad son actividades de utilidad pública.

En 1936 el SME estalla su segunda gran huelga contra Mexlight; a consecuencia de ésta, empresa y sindicato firmarán uno de los contratos colectivos más avanzados de la época. El siguiente año, en 1937, se constituye la Comisión Federal de Electricidad.

Bajo la preocupación gubernamental de controlar el suministro, transformación y comercialización de la energía eléctrica, se publicó en 1938 el Proyecto de Ley de Energía Eléctrica donde inicia el proceso de nacionalización de la industria de una forma gradual, durante el sexenio del Gral. Lázaro Cárdenas.

El 27 de septiembre de 1960, el Presidente Adolfo López Mateos nacionaliza la industria eléctrica comprando con fondos públicos y deuda externa los bienes e instalaciones de las empresas transnacionales. El gobierno adquirió en 52 millones de dólares, el 90% de las acciones de la canadiense The American Light and Power Company y se comprometió con ellas a pagar los pasivos (deudas) de esas empresas que ascendían a 78 millones de dólares. Por 70 millones de dólares obtuvo las acciones de la estadounidense American and Foreign Power Company.

Al adquirir la Mexican Light and Power Company, la nación mexicana adquirió 19 plantas generadoras que servían al Distrito Federal y a los estados de Puebla, México, Michoacán, Morelos e Hidalgo; 16 plantas hidráulicas y 3 térmicas; 137 km. de línea de transmisión de doble circuito trifásico en el sistema de 220 KW; dos subestaciones transformadoras de cerro Gordo, México y El Salto, Puebla; 38 subestaciones receptoras conectadas a la red de transmisión de 85 y 60 KV; gran número de bancos de transformadores; 4,500 km. de líneas primarias de distribución de 6 KV; 11 mil transformadores de distribución con capacidad de 670 mil KVA; y 6,800 km. de líneas de baja tensión. Entre las plantas hidroeléctricas se obtuvieron: Necaxa, Patla, Tezcapa, Lerma, Villada, Fernández Leal, Tlilán, Juandó, Cañada, Alameda, Las Fuentes, Temascaltepec, Zictepec, Zepayautla y San Simón. Entre las plantas termoeléctricas: Nonoalco, Tacubaya y Lechería.

Además la nación recibió el edificio situado en la esquina de Melchor Ocampo y Marina Nacional de la Ciudad de México y todos los inmuebles y muebles de las estaciones y plantas termoeléctricas e hidroeléctricas, así como equipos y materiales de oficina. Las mismas oficinas, curiosamente, que el gobierno espurio de Calderón ocupó indebidamente la noche del 10 de octubre pasado.

Luego, el gobierno garantizó legalmente este recurso de la Nación añadiendo el párrafo sexto del artículo 27 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos que dice lo siguiente: “Corresponde exclusivamente a la Nación generar, conducir, transformar, distribuir y abastecer energía eléctrica que tenga por objeto la prestación de servicio público. En esta materia no se otorgarán concesiones a los particulares, y la Nación aprovechará los bienes y recursos naturales que se requieran para dichos fines“.

En 1963 se crea la denominación social Compañía de Luz y Fuerza del Centro, S.A. (LyFC), con los activos de lo que fue la Mexican Light and Power Company. Sin embargo, Luis Echeverría, en 1974, autoriza a LyFC a realizar los actos necesarios y procedentes para su disolución y liquidación. El Sindicato Mexicano de Electricistas se opuso radicalmente a tal medida.

El presidente Miguel de la Madrid Hurtado autoriza la firma en 1985 de un controvertido “Convenio de Delimitación de Zonas” por medio del cual las Compañías de Luz en su conjunto pierden el 50% de su extensión original en favor de la Comisión Federal de Electricidad, principalmente en los estados de Michoacán y Guerrero.

En 1989, durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, se reforma la Ley del Servicio Público de Energía permitiendo que el Ejecutivo Federal pudiera disponer de la constitución, estructura y funcionamiento del servicio que venía proporcionando la Compañía de LyFC en liquidación. En este Decreto presidencial se afirmaba que “Las empresas concesionarias, entrarán o continuarán en disolución y liquidación y prestarán el servicio hasta ser totalmente liquidadas”.

Concluida la liquidación de la compañía de Luz y Fuerza del Centro, S.A., y sus asociadas Compañía de Luz y Fuerza de Pachuca, S.A., Compañía Mexicana Meridional de Fuerza, S.A., y Compañía de Luz y Fuerza Eléctrica de Toluca, S.A., el ejecutivo Federal, “dispondrá la constitución de un organismo descentralizado con personalidad jurídica y patrimonios propios, el cual tendrá a su cargo la prestación del servicio que ha venido proporcionando dichas Compañías“. Será hasta febrero de 1994 cuando se crea por Decreto presidencial el organismo descentralizado Luz y Fuerza del Centro, con personalidad jurídica y patrimonio propio.

En junio de 2003 entra en operación Teotihuacán, la quinta subestación en el anillo de 400 kilovolts.

Como podemos apreciar, el Gobierno siempre buscó la desaparición de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro. Sin embargo, me atrevería a decir que lo que buscó, más bien, fue la desaparición del Sindicato Mexicano de Electricistas, enmarcado dentro del sindicalismo independiente, y que no tiene sumisión alguna con el poder oficial.

En éste sentido, el gobierno espurio de Calderón aprovechó una coyuntura ideal: la elección para renovar la dirigencia del Sindicato. Bajo el pretexto de fraude electoral, y con ayuda de un esquirol como lo fue Alejandro Muñoz, quien por cierto se reunió con César Nava (Presidente del PAN) y Javier Lozano (Secretario de Trabajo y Previsión Social), desprestigiaron ante la opinión pública el proceso electoral, y en complicidad con la Secretaría del Trabajo no tomaron nota al dirigente electo, Martín Esparza.

Ahora resulta que los que no quisieron contar los votos, los que hicieron el fraude electoral en contra de AMLO, los que dijeron “México ya votó” tras la carta que le escribió AMLO a Calderón, los que dijeron que eran respetuosos de las instituciones, esos bandidos azules, los panistas, ahora resulta que son defensores del voto y exigen transparencia en las elecciones.

Esto no fue sino una acción premeditada por parte del gobierno espurio, ayudados por Televisa y TV Azteca, quienes fueron allanando el camino en la semana previa al golpe contra Luz y Fuerza por medio de sus “analistas” y peudo-intelectuales, quienes vociferaron a gritos que ahora sí, Calderón tiene la oportunidad histórica de desmantelar Luz y Fuerza del Centro.

Ya con la mesa servida, y antes de publicar el decreto, el gobierno adoptó una medida anticonstitucional, que puede ser calificada como de fascista, que fue ocupar ilegalmente las instalaciones de Luz y Fuerza en los estados donde operaba la Compañía, para después dar a conocer el decreto por medio de Fernando Gómez-Mont y publicarlo en el Diario Oficial. Dicen que la forma es el fondo, y en éste entendido, la forma en la que extinguió Calderón a Luz y Fuerza lleva un trasfondo oscuro.

Esto era desmantelar el Sindicato, poder privatizar CFE sin resistencia, vender a Nextel, Televisa, Grupo Carso (consorcio de Carlos Slim) y una empresa española, la red de fibra óptica de LyF, con la que el Estado Mexicano hubiera podido proveer los servicios de telefonía, internet y televisión de paga a precios más bajos que los de las empresas privadas, y a su vez, acabar con el poco sindicalismo independiente que queda.

Fuera de la ilegalidad de lo que representa el decreto de extinción, así como de su aplicación, quiero hacer un análisis de lo que se ha hecho mención reiteradamente en los medios de comunicación en las últimas semanas:

En primer lugar, han mencionado los “privilegios” que tienen el sindicato y sus trabajadores, y los salarios de los que gozan. Creo que los obreros tienen exactamente el mismo derecho a gozar de una cancha de basquetbol con duela importada que los ricos que van a los mejores clubes de México, o de salarios con los cuales no se mueran de hambre, a diferencia de los obreros que trabajan en el sector privado, los cuales son explotados mucho más y ganan mucho menos. Pero incluso, han llegado al cinismo de indignarse porque un trabajador de LyF ganaba 8,000 pesos al mes. Si comparamos éste salario al mínimo de un trabajador en USA, resulta que los de LyF ganaban 1/3 parte de cualquier obrero estadounidense. Más aún, sería benéfico que los comunicadores, sobre todo los de estas empresas y sus filiales en radio, dijeran públicamente cuánto ganan, porque hay algunos que ganan más que los Ministros de la Suprema Corte, es decir, 600 mil pesos.

Así mismo, creo que el problema es mayor de lo que parece: el Gobierno Federal, en septiembre de éste año decretó la desaparición de la Secretaría de la Reforma Agraria. ¿Qué significa esto? No más reparto de tierras, no más reparto agrícola, el campo y el campesino pasan a segundo término: simplemente el campo y el campesino dejan de ser una prioridad para el Estado Mexicano, y se beneficia la importación de alimentos, el establecimiento de agroindustrias como Nestlé, y la importación de campesinos a los campos de California.

Ahora, el segundo golpe va contra el SME y Luz y Fuerza, los cuales habían sido una piedra en el zapato, no por lo económico, sino por lo político, pues desde su fundación el SME se ha caracterizado por apoyar grupos de Izquierda. Así mismo, cabe señalar lo siguiente: la liquidación, según la Secretaría del Trabajo del Gobierno Espurio, estaría (en promedio) cerca de los 460,000 pesos por trabajador. Tomando en cuenta que son 66,000 trabajadores, esto sería un total de 30,360’000,000 pesos, más o menos. Con éste dinero, hubiera sido suficiente para sanear la empresa e, incluso, comprar nueva tecnología para la generación de electricidad (lo cual, cabe señalar, ha sido marginada a propósito durante los últimos 30 años, para dar el golpe final que dio Calderón el 11 de octubre, lo cual se traducía en las pérdidas de energía hasta en un 30%).

Esto, dicho con otras palabras, podría haber sido la solución sin desaparecer la empresa y sin dejar sin sustento a 66,000 familias (es decir, aproximadamente 250,000 personas sin alimento, es decir, un cuarto de millón). En éste sentido, México se ha convertido en el único país que, en medio de una crisis económica, despide a tanta gente y desaparece una empresa. Eso representa lo irracional de la medida de Calderón.

A su vez, esto nos deja entrever que no será el último golpe del Gobierno Federal. Y deja indefensos a la UNAM, el IPN, el IMSS, el ISSSTE, el Metro de la Ciudad de México, PEMEX y otras empresas paraestatales y/o organismos descentralizados. El problema no son los sindicatos ni la propiedad del Estado sobre sectores estratégicos de la economía, sino la corrupción y la mala administración de ellas, que precisamente es gente del gobierno en turno, no los trabajadores.

Además, esto es sólo parte de las recetas y de lo firmado en las cartas de intención del Gobierno Mexicano con el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, que durante las últimas tres décadas han impuesto las políticas públicas y económicas en México, impulsando el neoliberalismo como eje rector de la política económica, y cuyo fin único es privatizar la propiedad de la Nación y desmantelar el Estado Mexicano, convirtiéndolo en un estado títere de los intereses económicos trasnacionales más poderosos.

Amigas y amigos:

El gobierno federal ha generado una medida antipopular y cargada de muchos cuestionamientos. Así mismo, ha violado la constitución y lo sigue haciendo, en los Artículos 27, 28 y 123 constitucionales al menos, y ha dejado sin alimento a cerca de medio millón de personas.

Así mismo, sigue violando la ley, puesto que ya existe una suspensión definitiva dictada por un juez, lo cual implica que las cosas se quedan como están. Dicho de otra forma, es como si jugáramos a los “encantados”: nadie se puede mover de donde está hasta que no se resuelva la controversia constitucional en la Suprema Corte de Justicia que, dicho sea de paso, actúan de forma parcial y mañosa.

El gobierno ya no puede liquidar, y lo siguen haciendo, y lo siguen anunciando en los medios. Si esto no fuera ilegal ¿porqué violar la ley, si finalmente tienen razón?

Es por eso que les invito a que se informen bien de lo que está pasando en torno al caso LyFC, y también que apoyen al SME en su lucha, puesto que defender LyFC es defender la soberanía popular.

Debemos generar conciencia en la población, debemos reproducir lo que aquí estamos escuchando, debemos también informar sobre las mentiras que están esgrimiendo en los medios, porque la gente no sabe qué pasa. De nosotros depende, en gran medida, el triunfo o fracaso que tenga ésta lucha que debemos dar, hombro con hombro, con los compañeros del SME.

En ése sentido, debemos recordarles algo a los compañeros del SME, la forma en la que Francisco González Bocanegra nombró al texto que entregó (y que además ganó) en el concurso para escoger el Himno Nacional Mexicano en 1854: Volemos al combate, a la venganza. Y el que niegue su pecho a la esperanza, hunda en el polvo la cobarde frente.

Mantengamos los pies calientes, y la cabeza fría.

Muchas gracias.

Fuentes de Información:

  • Comisión Federal de Electricidad. Historia. http://www.cfe.gob.mx/es/LaEmpresa/queescfe/CFEylaelectricidadenM%C3%A9xico/
  • La Energía Eléctrica: Historia y Radiografía del Patrimonio Soberano de la Nación. Gustavo Castro Soto. http://www.ciepac.org/boletines/chiapasaldia.php?id=279
  • La historia de Luz y Fuerza del Centro. El Universal. http://www.eluniversal.com.mx/notas/632514.html
  • La Industria Eléctrica en México. Alberto Soberanis y Anabel Velasco http://morgan.iia.unam.mx/usr/Industrial/BOL07/ARTICULOS/SOBERANIS.HTML
  • Luz y Fuerza del Centro. http://es.wikipedia.org/wiki/Luz_y_Fuerza_del_Centro
  • Sindicato Mexicano de Electricistas. http://es.wikipedia.org/wiki/Sindicato_Mexicano_de_Electricistas

La ruina de la República (Emiliano Zapata)

Hola.

Les dejo a continuación la carta pública que le escribió Emiliano Zapata a Venustiano Carranza, en 1919, que me envió a mi correo la Dra. Maria Fernanda Campa. Cualquier coincidencia con nuestra realidad puede ser pura coincidencia.

Saludos.

La ruina de la República

Una carta pública a Venustiano Carranza, fechada el 17 de marzo de 1919, fue el último documento rubricado por Emiliano Zapata, quien fue asesinado en Chinameca, Morelos, el 10 de abril de ese mismo año. En dicha misiva, el Caudillo del Sur planteaba “verdades amargas” sobre la situación del país. Según el zapatista Antonio Díaz Soto y Gama, tal documento enfureció tanto a Carranza que éste ordenó al general Pablo González acabar con el héroe de Anenecuilco y el zapatismo en “plazo brevísimo y sin reparar en los medios”. A continuación, con motivo del 130 aniversario del natalicio del general Zapata, La Jornada reproduce gran parte de ese texto, el cual se halla depositado en el Archivo General de La Nación.

República Mexicana
Ejército Libertador
Cuartel General
Cuartel General del Ejército Libertador en el Estado de Morelos, a 17 de marzo de 1919.

Al C. Venustiano Carranza,
México, D.F.

Como ciudadano que soy, como hombre poseedor del derecho de pensar y hablar alto; como campesino conocedor de las necesidades del pueblo humilde al que pertenezco; como revolucionario y caudillo de grandes multitudes, que en tal virtud y por eso mismo he tenido oportunidad de reconocer las reconditeces del alma nacional y he aprendido a escudriñar en sus intimidades y conozco de sus amarguras y de sus esperanzas; con el derecho que me da mi rebeldía de 9 años siempre encabezando huestes formadas por indígenas y por campesinos; voy a dirigirme a usted ciudadano Carranza, por vez primera y última.

No hablo al Presidente de la República, a quien no reconozco, ni al político, del que desconfío; hablo al mexicano, al hombre de todo de sentimiento y de razón, a quien creo imposible no conmuevan alguna vez (aunque sea un instante) las angustias de las madres, los sufrimientos de los huérfanos, las inquietudes y las congojas de la Patria.

Voy a decir verdades amargas; pero nada expresaré a usted que no sea cierto, justo y honradamente dicho.

Desde que en el cerebro de usted germinó la idea de hacer revolución, primero contra Madero y después contra Huerta, cuando vió que aquel caía más pronto de lo que había pensado; desde que concibió usted el proyecto de erigirse en jefe y director de un movimiento que con toda malicia denominó “Constitucionalista”; desde entonces pensó usted primero que nada en encumbrarse, y para ello, se propuso usted convertir la Revolución en provecho propio y de un pequeño grupo de sus allegados, de amigos o de incondicionales, que lo ayudaron a usted a subir y luego lo ayudasen a disfrutar del botín alcanzado; es decir, riquezas, honores, negocios, banquetes, fiestas suntuosas, bacanales de placer, orgías de hartamiento, de ambición, de poder y de sangre.

Nunca pasó por la mente de usted que la Revolución fuera benéfica a las grandes masas de esa inmensa legión de oprimidos que usted y los suyos soliviantaban con sus prédicas.

¡Magnífico pretexto y brillante recurso para oprimir y para engañar!

Sin embargo, para triunfar fué preciso pregonar grandes ideales, proclamar principios, anunciar reformas.

Pero para poder evitar que la conmoción popular (peligrosa arma de dos filos) se volviese contra el que la utilizaba y la esgrimía; para impedir que el pueblo, ya semi-libre y sintiéndose fuerte, se hiciera justicia por sí mismo, se ideó la creación de una dictadura a la que se dió el nombre novedoso de “dictadura revolucionaria”.

Se encontró luego la fórmula apropiada; se pronunciaron palabras sugestivas; eran precisas, indispensables, la unidad de dirección y de impulso, la cohesión entre los revolucionarios, la rapidez para concebir, la energía y la prontitud para ejecutar. Todo eso, que no podrá tener cabida en una asamblea deliberante, se otorgó a un solo hombre, que fué usted, y desde entonces usted fué el único amo en las filas del constitucionalismo.

Para hacer triunfar las reivindicaciones libertarias de la Revolución, se necesitaba un dictador –se dijo entonces–. Los procedimientos autocráticos eran inevitables para imponer a una sociedad refractaria a los principios nuevos.

En otros términos, la fórmula de la política llamada constitucionalista, fué esta: “Para establecer la libertad hay que valerse del despotismo”.

Sobre estos sofismas se fundó la autoridad de usted, el absolutismo y la omnipotencia de usted.

¿Como y en qué forma ha hecho (usted, agregado con pluma) uso de esos exhorbitantes poderes, que habían de traer el triunfo de los principios?

Aquí es preciso, para no pecar de ligero, analizar con calma y pasar una revista retrospectiva a los hechos desarrollados durante la ya larga dominación de usted.

En el terreno económico y hacendario, la gestión no puede haber sido más funesta.

Bancos saqueados; imposición de papel moneda, una dos o tres veces, para luego desconocer con mengua de la fé pública, los billetes emitidos; el comercio desorganizado por estas fluctuaciones monetarias; el crédito pérdido en el interior y en el extranjero; la industria y las empresas de todo género, agonizando bajo el peso de contribuciones exhorbitantes, casi confiscatorias; la agricultura y la minería, pereciendo por falta de garantías y de seguridad en las comunicaciones; la gente humilde y trabajadora, reducida a la miseria, al hambre, a las privaciones de toda especie, por la paralización del trabajo, por la carestía de los víveres, por la insoportable elevación del costo de la vida.

En materia agraria, las haciendas cedidas o arrendadas a los generales o a los favoritos; los antiguos latifundistas de la alta burguesía, reemplazados en no pocos casos, por modernos terratenientes que gastan charreteras, kepí y pistola al cinto; los pueblos burlados en sus esperanzas.

Ni los ejidos se devuelven a los pueblos, que en su inmensa mayoría continúan despojados; ni las tierras se reparten entre las gentes de trabajo, entre los campesinos pobres y verdaderamente necesitados.

En materia obrera, con intrigas, con sobornos, con maniobras disolventes, y apelando a la corrupción de los líderes se ha logrado la desorganización y la muerte efectiva de los sindicatos –única defensa–, principal baluarte del proletariado en las luchas que tiene que emprender por su mejoramiento.

La mayor parte de los sindicatos sólo existen de nombre; los asociados han perdido la fé en sus antiguos directores, y los mas conscientes, los que mas valen, se han dispersado, llenos de desaliento.

Hoy se trata al parecer, de infundirles vida nueva, pero con miras políticas (como siempre) y bajo la corruptora sombra del favor oficial. Acabamos de ver mítines obreros presididos y “patrocinados” (!) por un gobernador de provincia, bien conocido como uno de los servidores incondicionales de usted.

Y ya que se trata de combinaciones de orden político, asomémonos al terreno de la política, en el que usted ha desplegado todo su arte, toda su voluntad y toda su experiencia.

¿Existe el libre sufragio? ¡Mentira! En la mayoría por no decir en la totalidad de los Estados los gobernadores han sido impuestos por el centro; en el Congreso de la Unión figuran como Diputados y Senadores, creaturas del Ejecutivo y en las elecciones municipales los escándalos han rebasado los límites de lo tolerable y aún de lo verosímil.

En materia electoral, ha imitado usted con maestría y en muchos casos superado, a su antiguo, jefe Porfirio Díaz.

Pero, ¿qué digo?. En algunos Estados no se ha creído necesario tomarse siquiera la molestia de hacer elecciones. Allí siguen imperando los gobernadores militares impuestos por el Ejecutivo Federal que usted representa y allí continúan los horrores, los abusos, los inauditos crímenes y atropellos del período preconstitucional.

Por eso decía yo al principio de esta carta, que usted llamó con toda malicia, al movimiento emanado del Plan de Guadalupe, REVOLUCION CONSTITUCIONALISTA, siendo así que en el própósito y en la conciencia de usted estaba violar a cada paso y sistemáticamente la Constitución.

No puede darse, en efecto, nada más anticonstitucional que el gobierno de usted; en su origen, en su fondo, en sus detalles, en sus tendencias.

Usted gobierna saliéndose de los límites fijados al Ejecutivo por la Constitución: usted no necesita los presupuestos aprobados por las Cámaras, usted establece y deroga impuestos y aranceles, usted usa de facultades discrecionales en Guerra, en Hacienda y en Gobernación; usted dá consignas, impone gobernadores y diputados, se niega a informar a las Cámaras; protege al pretorianismo, y ha instaurado en el país, desde el comienzo de la era constitucional hasta la fecha, una mezcla híbrida de gobierno militar y de gobierno civil, que no tiene de civil más que el nombre.

La soldadesca llamada constitucionalista, se ha convertido en el azote de las poblaciones y de las cantinas. Según confesión de uno de los más altos jefes de usted (nada menos que el subsecretario de Guerra, Jesús Agustín Castro), la Revolución se extiende y nuevos rebeldes aparecen cada día en gran parte debido a los excesos y desmanes de jefes sin honor y carentes de todo escrúpulo, que olvidando su caracter de guardianes del orden, son los primeros en trastornarlo con sus crímenes y sus actos de bandalismo.

Esa soldadesca, en los campos, roba semillas, ganados y animales de labranza; en los pueblos pequeños incendia o saquea los hogares de los humildes, y en las grandes poblaciones especula en grande escala con los cereales y semovientes robados, comete asesinatos a la luz del día, asalta automóviles y efectúa plagios en la vía pública, a la hora de mayor circulación en las principales avenidas, y lleva su audacia hasta constituir temidas bandas de malhechores que allanan las ricas moradas, hacen acopio de alhajas y objetos preciosos, y organizan la industria del robo a la alta escuela y con procedimientos novísimos, como lo ha hecho ya la célebre MAFFIA del “AUTOMOVIL GRIS”, cuyas feroces hazañas permanecen impunes hasta la fecha, por ser sus directores y principales cómplices personas allegadas a usted, o de prominente posición en el Ejército, hasta donde no puede llegar la acción de un gobierno que se dice representante de la legalidad y del orden.

Y sin embargo, usted acaudilló a todos esos hombres, usted fue su primer jefe, usted sigue siendo el responsable ante la opinión civilizada, de la marcha de la administración y de la conducta del ejército, y sobre usted recaen esas manchas y a usted le salpica ese lodo.

¡Con cuanta rázón los gobiernos extranjeros no tienen confianza en el de usted, y por que justo motivo el de Francia se ha negado a recibir al enviado Constitucionalista, considerándolo como el representante de una facción y no como el funcionario de un gobierno!

Las naciones extranjeras recuerdan la conducta de usted durante el periódo del gran conflicto guerrero, y no tiene para usted sino recelos, desconfianza y hostilidad.

Usted protestó ser neutral, y se condujo como furioso germanizante; permitió y azuzó la propaganda contra las potencias aliadas, protegió el espionaje alemán, obstruccionó y perjudicó el capital, los intereses y las finanzas de los extranjeros hostiles al kaiser. Usted, con sus desaciertos y con sus tortuosidades, con sus pasos en falso y sus deslealtades en la diplomacia, es la causa de que México se vea privado de todo apoyo por parte de las potencias triunfadoras y si alguna complicación internacional sobreviene, usted será el único culpable.

Usted ha orillado a nuestro país a la ruina, en lo económico, en lo financiero, en lo político y en el orden internacional.

La política de usted ha fracasado ruidosamente.

Usted ofreció y anunció que por medio de un régimen dictatorial que disfrazó con el nombre de Primera Jefatura, haría la paz en la República, mantendría la coheción entre los revolucionarios y consolidaría el triunfo de los principios de reforma.

La paz no se ha hecho, ni se hará nunca con los procedimientos que usted emplea, y con el desprestigio que sobre usted pesa. Los revolucionarios, los de la facción constitucionalista, los que usted ofreció unir, están cada vez más desunidos; así lo confesó usted en su último manifiesto. Y en cuanto a los ideales revolucionarios, yacen maltrechos, destrozados, escarnecidos y vilipendiados por los mismo hombres que ofrecieron llevarlos a la cumbre.

Nadie cree ya en usted, ni en sus dotes de falsificador, ni en sus tamaños como político ni como gobernante.

Es tiempo de retirarse, es tiempo de dejar el puesto a hombres hábiles o más honrados. Sería un crimen prolongar esta situación de innegable bancarrota moral, económica y política.

La permanencia de usted en el poder es un obstáculo para que se haga obra de unión y de reconstrucción.

Por las intransigencias y los errores de usted, se han visto imposibilitados de colaborar en su gobierno, hombres progresistas y de buena fé que hubieran podido ser útiles a México.

Esos hombres, esos intelectuales, esa juventud pletórica de ideales, esa gente nueva, no mancillada, no corrompida ni gastada; esos revolucionarios de ayer que se han apartado de la cosa pública llenos de desencanto; esos jóvenes que se han iniciado en los grandes principios de la Revolución y siente infinitas ansias de realizarlos; esos enamorados del ideal, que hoy llevan el alma impregnada de amargura; podrían todos ellos, podrían seguramente constituir un gobierno serio, honrado, fuerte, impulsado por anhelos generosos y atento a cumplir los compromisos contraídos en hora solemne.

Devuelva usted su libertad al pueblo, ciudadano Carranza; abdique usted sus poderes dictatoriales, deje usted correr la savia de las generaciones nuevas. Ella purificará, ella dará vigor, ella salvará a la Patria.

Y si usted, como simple ciudadano, puede colaborar en la magna obra de reconstrucción y de concordia, sea usted bien venido.

Pero, por deber y por honradéz, por humanidad y por patriotismo, renuncie usted al alto puesto que hoy ocupa y desde el cual ha producido la ruina de la República.

Nuevos horizontes se presentan para la Patria. El señor Doctor don Francisco Vázquez Gómez, hombre conciliador y atingente, antiguo y firme revolucionario, invita a la unión a los mexicanos, y ha encontrado una fórmula de unificación y de gobierno, dentro de la que caben todas las energías sanas, todos los impulsos legítimos, el esfuerzo de todos los intelectuales de buena fe y el impulso de todos los hombres de trabajo.

Bajo esa nueva dirección se podrá hacer patria, se fundará una paz definitiva, se reorganizará el progreso, se consolidará un gran gobierno: el Gobierno de la unificación revolucionaria.

Y para allanar esa obra –que de todas maneras habrá de realizarse– sólo hace falta que usted cumpla con un deber de patriota y de hombre, retirándose de lo que usted ha llamado Primera Magistratura, en la que ha sido usted tan nocivo, tan perjudicial, tan funesto para la República.

EMILIANO ZAPATA

DECRETO por el que se extingue el periodo presidencial de Felipe del Sagrado Corazón de Jesús Caliderón Hinojosa, Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos

Ke onda.

Éste texto me lo enviaron por mail, y me pareció importante compartirlo y difundirlo. Hice algunas pequeñas modificaciones en cuanto a redacción, sintaxis y ortografía. Así mismo, lo actualicé con respecto a los últimos acontecimientos que hemos padecido en el país.

Saludos. Dejen comentarios.

presidencia

DIARIO OFICIAL, VIERNES 1º DE ENERO DE 2010.

DECRETO por el que se extingue el periodo presidencial de Felipe del Sagrado Corazón de Jesús Caliderón Hinojosa, Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos.

EL PUEBLO DE MÉXICO, en ejercicio de la facultad que le confiere los artículos 39, 87 y 136  de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, así como de los puntos 1 y 2 de la resolución de la Convención Nacional Democrática, aprobada el 16 de Septiembre de 2006, y

CONSIDERANDO

Que con base en el artículo 39 constitucional, en el pueblo de México reside su soberanía y debe darse el gobierno que merece.

Que su administración se ha destacado por ilegítima, autoritaria, de compadrazgos, ineficiente, irresponsable, corrupta y atentatoria para la unidad de los mexicanos.

Que dentro del proceso electoral del año 2006, para la elección de Presidente de la República se presentaron diferentes causales previstas en la ley y detalladas en el dictamen del tribunal federal electoral para anular la elección y que finalmente fueron ignoradas por dicho organismo.

Que en vista del rechazo popular al dictamen de dicho tribunal el ciudadano Felipe de Jesús Calderón Hinojosa hubo de tomar la banda presidencial a la medianoche del primero de diciembre de ese mismo año de manos de los cadetes del colegio militar, situación no prevista en la Constitución.

Que se presentó al Congreso de la Unión, sitiado de antemano por las fuerzas militares, entrando al recinto por la puerta de atrás, en dos minutos y treinta segundos, en la tribuna tomada por los diputados de la oposición, juro cumplir y hacer cumplir la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ella emanen y si así no fuera que la Nación se lo demande.

Que a partir de la primera semana de su gestión sacó al ejército de sus cuarteles para encomendarles una guerra por él declarada contra un enemigo no identificado nombrado como delincuencia organizada, acción que actúa en contra del artículo 79 constitucional que a la letra dice: Que la función del ejército mexicano será la de velar por la soberanía nacional y apoyar a la población en casos de emergencia nacional.

Que a dicha guerra ha dedicado todas sus energías y amplísimos recursos federales, durante los últimos tres años, que se han traducido en un incremento de más del doble de adictos a las drogas en el País, que ha logrado que los recursos que mueve la delincuencia organizada, según datos proporcionados por el Departamento de Estado en los USA, ascenderán en este año a más de 40 mil millones de dólares.

Que dicha guerra a generado hasta la fecha más de 15,000 muertos en medio de una ola de violencia nunca antes vista en el País, superando ya a los que se presentaron en todo el sexenio foxista.

Que la delincuencia organizada, ha penetrado y corrompido a todas las policías y altos mandos tanto del ejército como de la secretaría de seguridad pública.

Que su pésima gestión al frente de la administración pública ha generado un incremento al gasto público corriente de más del 10 por ciento del producto nacional.

Que ha dilapidado un superávit de más de 147 mil millones de dólares producto del alto precio del petróleo durante los dos primeros años de su gestión, el que ha manejado sin transparencia ni control.

Que de acuerdo a la Auditoría Superior de la Federación ha incurrido en enormes subejercicios del gasto público, en el 2007 de 120 mil millones de pesos que además fueron desviados a fideicomisos que quedan fuera de la supervisión de la ASF.

Que ha creado en su gestión más de 147 mil puestos de altos funcionarios de niveles de dirección hacia arriba en la administración pública, que se han destacado por su contribución al incremento del gasto público corriente, su acertada gestión al frente de la administración pública federal y la espectacular caída en todos los indicadores de desarrollo nacional y el desaforado crecimiento de los niveles de pobreza, que a la fecha abarca a mas de la mitad de la población mexicana, y que se han presentado a lo largo de su gestión.

Que por la pésima gestión administrativa el País se encuentra en los últimos lugares de la OCDE, en educación, desarrollo, y bienestar, además de haber logrado una caída histórica en el producto interno bruto de más del nueve por ciento, que nos coloca en el último lugar de crecimiento en América y sólo superada en este año por los rusos a nivel mundial y similar a la que tuvo el País en la década de 1930 del siglo pasado, después de la gran depresión.

Que la pésima gestión administrativa del gobierno federal, detallada magistralmente en el decreto que extingue a la compañía de Luz y Fuerza del centro, al que poco se podrá agregar, generó el desconocimiento del Sindicato Mexicano de Electricistas y de 66 mil trabajadores, suprimiendo sus fuentes de empleo, violentando los artículos constitucionales 1, 39, 123, y la ley del trabajo y todos los ordenamientos relacionados.

Que el paquete económico de ingresos presentado y aprobado en la Cámara de Diputados, para ser ejercido en el año 2010, no considera las necesidades primordiales del pueblo mexicano, y se dilapida más a la clase trabajadora, generando más impuestos al consumo, privilegiando a las grandes empresas y generando mayor pobreza, lo cual contraviene lo dispuesto en los artículos 25 y 26 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, hemos tenido a bien expedir el siguiente

DECRETO

Articulo 1.- Se extingue el periodo presidencial de Felipe del Sagrado Corazón de Jesús Calderón Hinojosa, el cual conservara su personalidad jurídica exclusivamente para el proceso de liquidación.

Articulo 2.- La liquidación del periodo presidencial estará a cargo del Congreso de la Unión, quien deberá nombrar un presidente provisional, para lo cual tendrá las mas amplias facultades.

Articulo 3.- El Congreso de la Unión se declarara en sesión permanente para constituirse en Asamblea Constituyente y citara en un periodo máximo de tres días para la elaboración de la nueva constitución.

Articulo 4.- El Congreso de la Unión nombrara una comisión especial que presente en un termino de treinta días a partir de la publicación del presente decreto, las bases y el método para realizar la reforma del estado.

Articulo 5.- El gobierno federal garantizará en todo momento el pago de la liquidación correspondiente a los funcionarios federales involucrados.

TRANSITORIOS

PRIMERO.- El presente decreto entrará en vigor el día de su publicación en el Diario Oficial, así como en los edictos públicos destinados para tal fin.

SEGUNDO.- Se abroga el decreto que declara presidente constitucional a Felipe del Sagrado Corazón de Jesús Calderón Hinojosa.

TERCERO.- La Secretaria de Hacienda y Crédito Público publicará las bases para liquidar a los funcionarios, respetando en todo momento su derecho inalienable a una liquidación justa y legal, de acuerdo a su actuación como funcionarios públicos. Así mismo, se autoriza a pagar el 50 por ciento mas, si el cobro es realizado antes de 24 horas a partir de la publicación de éste decreto.

Dado en el Zócalo de la Ciudad de México, el Viernes 1º de Enero de 2010.

Pueblo de México – FIRMA.

Fuente: http://espaciodialogo.blogspot.com/2009/10/ya-basta.html

16% > 2%, y 0% < 3%

Ke onda.

Bueno, pues parece que nuestros legisladores no saben contar. Y es que, es incomprensible que nos quieran vender el hecho de que ya no vamos a aumentar el 2% en medicinas y alimentos, pero vamos a aumentar a 16% el IVA en todo lo demás.

Lo más increíble de todo es que piensan que el pueblo es tonto. Y más tonto es que Joaquín López Doriga dice hoy, en su noticiero: El impuesto a las telecomunicaciones lo bajaron al 3%, es decir, uno porciento menos que la propuesta del ejecutivo. O sea, resulta que son muy buenos en bajar algo que ni siquiera existía.

En ése sentido, y de acuerdo al paquete de ingresos en el que mañana harán gala del clásico mayoriteo los diputados del PRI-AN, dicen con bombo y platillo que aumentaron el déficit fiscal, de 0.5% a 0.75%. O sea, ¿no que con López Obrador iba a haber crisis, desempleo, y se iba a aumentar el país? ¿Y no se supone que por eso hicieron la campaña negra en contra de AMLO en el 2006, para evitar que todo eso pasara? Y si no se acuerdan, ahi les va una recordada:


http://www.youtube.com/watch?v=B4Lx_Rt6VNo

También, durante la última campaña electoral, López Obrador les dijo que el PRI y el PAN aprobarían más impuestos:


http://www.youtube.com/watch?v=YsNwmuU8M5Q

Cabe señalar que México es el único país del planeta que para “afrontar la crisis” está aumentando impuestos, está creando desempleo, y endureciendo las medidas neoliberales.

¡En fin! Éstos “simpáticos” neoliberales (estoy siendo irónico, por si no lo notan), quieren que se les arme la gorda. Y si votan por Peña Nieto en el 2012, ésto que estamos viviendo va a ser de risa comparado con lo que viene.

Saludos. Dejen comentarios.