La farsa contra el hambre

Hola.

En los últimos días, en Televisa (sobre todo) les ha dado una especial preocupación a un tema que para ellos era tabú hasta hace poco: el hambre. Televisa tiene, al menos, 63 años haciendo televisión en México, y jamás había tenido tal preocupación hasta ahora.

Su fingida preocupación con el hambre (un tema que ahorita tiene a la población “muy preocupada”, claro, preocupada porque ahora sale en la TV, no así antes) es parte de una campaña mercadológica y mediática para posicionar el Gobierno de Enrique Peña Nieto (quien en su primer sondeo no salió nada bien librado, con apenas un 50% de aceptación, el más bajo de los ultimos 5 presidentes) y que tiene un nombre y apellido: su famosa Cruzada Nacional contra el Hambre.

La pésima imitación de un programa social muy exitoso y con muchos resultados en Brasil nada tienen que ver con lo planteado por el gobierno de Peña: carece totalmente de sentido, idea y rumbo.

En octubre de 2001, Luis Inácio Lula Da Silva desarrolló el programa Fome Zero (Hambre Cero), destinado a contrarrestar el hambre en Brasil, que debido a las políticas neoliberales habían llevado a un nivel alarmante de desnutrición y pobreza.

Brasil reconoció que la pobreza asociada a las desigualdades sociales configura un cuadro de inseguridad alimentaria. El hambre en el país -Brasil- se debe a la desigualdad de acceso y no a la disponibilidad de los alimentos. En contraste, Peña Nieto menciona que resulta lastimoso, lamentable y doloroso, que aún sigan existiendo mexicanos que padecen hambre en todas las entidades del país, pero omite mencionar que ésto es debido a las políticas neoliberales que han implementado en el país en los últimos 30 años. Ni qué decir de Rosario Robles, quien ni siquiera se atreve a mencionar el origen del problema.

En Brasil se hacía énfasis en una acción colectiva gobierno-sociedad, involucrando a muchos de los Ministerios del Gobierno (como Desarrollo Social y Combate al Hambre, Desarrollo Agrario, Salud, Educación, Agricultura, Trabajo y Empleo y la misma Presidencia, entre otros), mencionando estrategias como el acceso a la alimentación, expansión de la producción, consumo de alimentos saludables, generación de la ocupación (es decir, dar empleo), y una mejoría en la escolarización, condiciones de salud y acceso al abastecimiento de agua mediante acciones tales como alimentación escolar, alimentos a grupos de población específicos, comedores populares, bancos de alimentos, agricultura urbana, huertas comunitarias, distribución de Vitamina A+ y Hierro, alimentación y nutrición de pueblos indígenas, y lo más importante, desoneración de la canasta básica de alimentos, eliminando cualquier impuesto al respecto.

En contraparte, en el mal emulado programa mexicano no existe información mediante la cual se nos permita conocer cómo será enfocada la estrategia, qué organismos participarán en ella, y qué criterios adoptarán para el ejercicio de éste programa. Simplemente se mencionan una serie de concursos (que desconozco cómo un concurso de fotografía, un cortometraje o un concierto vayan a paliar el hambre en México), y unas diapositivas sumamente simples donde se asegura que se asegurará el acceso a la alimentación con respecto al artículo 4º Constitucional, sin mencionar los mecanismos para lograrlo.

Por si ésto fuera poco, en los días pasados se dio a conocer con bombo y platillos que la Secretaría de Desarrollo Social firmó convenios con las trasnacionales Wal-Mart, Pepsi Co. y Nestlé, y con la firma Cinépolis. Cabe señalar que Wal-Mart es de las empresas más voraces a nivel mundial: su nivel de depredación es tal que ha acabado con muchas economías locales alrededor del globo, incluyendo muchísimos pueblos en Estados Unidos. Pepsi Co. y Nestlé son de las mayores agroindustrias a nivel mundial (Danone es otra), las cuales hacen introducción de productos transgénicos (que aún se desconoce los efectos que puedan tener en el organismo), así como la expansión de productos chatarra en el mercado. En realidad, la Cruzada Nacional contra el Hambre será solamente una campaña de márketing pagada y subvencionada por el gobierno en beneficio de unas cuantas empresas. Nada qué ver con el programa brasileño.

Aún dando sin conceder sobre los múltiples beneficios y bondades que traería el programa, la Secretaría de Desarrollo Social miente maquillando, recortando y disfrazando las cifras reales utilizadas para los municipios con pobreza extrema a donde llegaría el programa. Daré un ejemplo.

La Secretaría de Desarrollo Social ubica a 5 municipios en el Estado de Hidalgo con pobreza extrema y alimentaria (es decir, los que ganan menos de 1 dolar diario). Ellos son (según SEDESOL) Xochiatipan (42.43%), Huehuetla (38.28%), Yahualica (33.83%), San Bartolo Tutotepec (29.95%) y Huejutla de Reyes (19.01%). Sin embargo, las cifras publicadas por SEDESOL en su página de internet no coinciden por las publicadas por el CONEVAL (Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social) en esos mismos municipios, que para 2011 presentaron los siguientes índices: Xochiatipan (54.5%), Yahualica (48.1%), Huehuetla (46.9%), San Bartolo Tutotepec (37.8%) y Huejutla de Reyes (23.2%).

Es decir, aceptan que hay pobreza extrema y hambre, pero no en su justa dimensión. Considerando los criterios con los que éstas cifras fueron tomadas (supongo que estudiadas, pero todo indica que fue al azar), si consideráramos a los municipios con pobreza extrema y alimentaria superior al 20%, el programa tendría que abarcar a 30 municipios del Estado de Hidalgo, de acuerdo a las cifras del CONEVAL.

Así, todo indica que la famosa Cruzada Nacional contra el Hambre es solamente una farsa, un show mediático, patrocinado por algunas empresas, y difundido por Televisa como la gran panacea que corregirá todos los problemas sociales de México. No es nueva la estrategia de Peña Nieto, pues ya en 1989 Carlos Salinas de Gortari apantalló a México con el PRONASOL (Programa Nacional Solidaridad) que, mediáticamente, le dio muchos bonos y resultados y, por otra, ayudó a crear una gran pantalla en medio de la agresiva profundización neoliberal que realizó durante su sexenio, y que los resultados fueron evidentes durante el error de diciembre.

Lo malo de la actual situación es que, el próximo error de diciembre, será con repercusiones aún mayores que las de 1994. Eso si, disfrazada con la campaña de spots de gente comiendo Sabritas, y tomando Nescafé durante las mañanas o antes de dormir.

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Las pifias de Peña Nieto

Hola.

En la campaña electoral presidencial del año pasado, Enrique Peña Nieto comenzó a tener una serie de “errores” y “trastabilleos” que se convirtieron en mofas y pifias en redes sociales e internet. Hashtags con mucho éxito, memes en Facebook, y videos e YouTube se convirtieron en virales, y todo mundo se burló del entonces candidato presidencial.

Un sector importante de la Izquierda comenzó a darle mayor importancia entonces a los errores de Peña y promocionarlos en cuantos medios pudieron, más que preocuparse en cuidar o hacer promoción del voto. La difusión virtual jamás pudo superar al trabajo de campo, en el que los priístas se concentraron, y al final el priísta ganó la elección presidencial.

Ésto fue favorecido, en gran medida, en que mientras una gran parte de activistas priorizó el salir a las calles a caminar y gritar en contra de Peña Nieto así como sentirse revolucionarios por Facebook, los priístas compraban el voto en las colonias, y aseguraban que su voto duro y comprado asistieran a votar.

No contentos con no aprender la lección, hoy la Izquierda comienza a cometer los mismos errores. Peña Nieto se ha equivocado en distintas ocasiones: le cambió el nombre al IFAI, lo mismo hizo con la fecha de erección del Estado de Hidalgo, y recientemente cambió la ubicación de la capital de Veracruz. Derivado de ésto, y de una forma sumamente superficial, la Izquierda ha vociferado la incapacidad e ineficiencia de quien ostenta el cargo presidencial.

Sin embargo, analizando fríamente el corto pero muy productivo sexenio de Peña Nieto, vemos que la realidad es muy distinta. No, querido lector, no crea que alabaré a Peña Nieto, pero si seré objetivo y responsable con mis comentarios. Peña Nieto no ha sido ni incapaz, ni ineficiente, ni improductivo. Al contrario. Ha sido bastante capaz, eficiente y productivo, tal vez no con el Pueblo, pero si con quienes lo apoyaron y a quienes le debe favores.

Enrique Peña Nieto ha sido capaz de convencer y coptar a la mayor parte de la que se asumía como “oposición” (muy al estilo del viejo priísmo, cuando tenía sus partidos satélites), al hacerlos firmar el Pacto por México. Así, con el Pacto por México, ha sido eficiente y productivo al haber sacado al menos tres grandes reformas neoliberales que los grandes organismos financieros internacionales le habían exigido a México y que se encontraban en el congelador hacía muchos años (la laboral, la educativa y la de telecomunicaciones) en un corto periodo de tres meses, y está próximo a aprobar al menos otras tres en lo que queda del año (la fiscal, la hacendaria y la energética).

Las pifias de Peña Nieto, por su parte, pueden deberse y tienen como origen únicamente alguna de las dos siguientes causas: idiotez, o premeditación. Si, nadie niega que alguien que tiene tantas equivocaciones puede ser idiota, aunque también podría estar fingiendo que lo es sin serlo (es decir, premeditación), y al final los idiotas serían quienes creen que es idiota. Explicaré mejor ésta parte.

Todos sabemos que Enrique Peña Nieto fue y es apoyado por el duopolio Televisa-Azteca (más por Televisa que por los otros, pero de igual forma lo apoyan ambos). Televisa tiene, al menos, 63 años haciendo televisión en México, y recordemos que las telenovelas más famosas y vendidas a nivel mundial son aquellas producidas por Televisa y transmitidas en el Canal de las Estrellas. Todo cuanto sucede en los teleteatros, es decir, acciones,  gestos, impulsos, equivocaciones, chistes, y demás, es planeado, actuado y editado con premeditación, y para causar diversas emociones en el receptor.

Así, considerando la relación existente entre Peña Nieto y Televisa, podríamos pensar que las pifias, errores y trastabilleos de Peña Nieto podrían ser provocados, con el único fin de distraer a la “Izquierda” facebookera y twittera con cuestiones intrascendentes y que no tienen ni una sola repercusión en la vida pública, política, económica o social del país (tal cual lo intentaron hacer con la reaparición del EZLN en diciembre pasado, y que una buena parte de la “Izquierda” se tragó el cuento), mientras el grupo en el poder continúa aprobando las reformas que ellos requieren y necesitan, así como reprimen, encarcelan y criminalizan la protesta social y a los activistas políticos que, lejos de internet y más cerca de la calle y la gente, enfrentan al Estado movilizando o denunciando públicamente el actuar del régimen actual.

En conclusión, Peña Nieto no es ni incapaz, ni ineficiente, ni improductivo, ni mucho menos idiota. Él y la oligarquía son más listos y perversos que la “inteligente” izquierda, la cual ha demostrado síntomas de inmadurez, ingenuidad e idiotez al subestimar y afrontar las capacidades del actual mandatario, sumidos en un océano de superficialidad mediática y darle importancia a lo intrascendente, la cual les provee lo que quieren ver y escuchar, mientras ellos hacen de las suyas. Al fin y al cabo, han encontrado la fórmula: circo para los ignorantes, circo para los ingenuos, y circo para los inconformes, que al final terminan siendo iguales ante el poder.

Saludos. Dejen comentarios.

Totalitarismo a la mexicana

Hola.

Los regímenes totalitarios no son exentos de una determinada época en particular. Los ha existido prácticamente desde el comienzo de la Humanidad, y los sigue habiendo ahora. Generalmente, los regímenes totalitarios suelen tener características muy marcadas: el gobernante en turno no es elegido por el pueblo, sino por una pequeña parte (muy pequeña, de hecho) de la población; suelen coptar y comprar a la oposición (y a la que no logran coptar, la reprimen y/o eliminan); utilizan a los medios de comunicación como eficaces aparatos de propaganda, difundiendo la información de forma selectiva y sesgada (ésto, más en particular en los totalitarismos contemporáneos); utilizan a la policía, al ejército o cualquier forma pública para amedrentar y reprimir a la población; y se privilegia al “capital” o a los negocios por encima del interés general.

En México no nos encontramos muy lejos de esa situación. De sobra está decir que Enrique Peña Nieto compró la Presidencia de la República con el apoyo de diversos oligarcas, poderes fácticos, trasnacionales, Washington, y el duopolio televisivo Televisa-Azteca; éste último, a su vez, ha funcionado como un eficiente aparato de propaganda para difundir la versión oficial (y única) de lo que acontece en México; no existe una intención real de sacar al ejército de las calles (bajo el pretexto de que la guerra continúa); la primer acción de gobierno de Peña Nieto fue difundir la firma del Pacto por México, donde la “oposición” sucumbió ante el poder presidencial priísta y prácticamente desapareció del mapa, y mediante ésta alianza ha aprobado leyes y acciones contrarias al interés del Pueblo, y en favor del Gran Capital, como la contrarreforma laboral, educativa y de telecomunicaciones, y próximamente la fiscal y energética.

Así, se ha conseguido tener, impulsar e imponer una visión política casi única, con muy pocos disidentes. El Movimiento Regeneración Nacional (MORENA) es uno de ellos. Mediante acciones de diversa índole, se ha hecho manifiesto el yerro en las políticas implementadas por Peña Nieto en pocos meses, y ha ido creciendo la aceptación por el movimiento por varios miles de mexicanos que creen que otro camino es posible.

Durante la campaña advertimos que de regresar el PRI, regresaría el autoritarismo y la represión. Incluso, López Obrador comparó el regreso del PRI a la Presidencia de la República como el regreso de Santa Anna en el siglo XIX.

Sin embargo, tal cual pasó en el salinato con el perredismo, hoy el peñato sigue la misma escuela con la que se formó y aprendió a ser gobernante. La persecución de diversos dirigentes políticos y sociales a lo largo y ancho del país no se ha hecho esperar en éstos cortos meses del nuevo régimen priísta. A diferencia de los 50’s, 60’s, 70’s y 80’s (donde se asesinaba o metía a la carcel a los dirigentes sociales sin explicación alguna), ahora el régimen fabrica pruebas, o bien, reactiva procesos penales ya expirados o juzgados.

La detención de Rocío Mesino Mesino en Guerrero, dirigente de la Organización Campesina de la Sierra del Sur (OCSS), bajo el cargo de secuestro y asesinato de un empresario es un ejemplo de ello. La semana pasada, también intentaron hacer lo mismo en el Estado de México con Felipe Rodríguez, dirigente de la Unión Popular Revolucionaria Emiliano Zapata (UPREZ), a quien detuvieron en una marcha en Toluca, bajo los cargos de ataques a las vías generales de comunicación. Cabe señalar, además, el gran linchamiento público que se dió en contra de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) por parte de Televisa en los días pasados, debido a los bloqueos de diversas autopistas en Guerrero y en Oaxaca.

El último preso político del Gobierno de Peña Nieto, lastimosa y lamentablemente, le tocó al Estado de Hidalgo. José Manuel Zúñiga Guerrero, ex-presidente municipal de Ixmiquilpan, miembro de la CNTE y de MORENA, y compañero entrañable del Colectivo de Izquierda Hidalguense, fue capturado por un viejo problema con la cuenta pública del 2007, de la cual la misma Auditoría Superior del Estado de Hidalgo (ASEH) ya lo había absuelto en 2010. El delito de José Manuel Zúñiga no fue el peculado, sino haberse enfrentado y confrontado a Sinué Ramírez, dirigente de la Sección XV del SNTE en Hidalgo, así como de movilizar a los maestros en el Estado en contra de la contrarreforma educativa.

Zúñiga ha sido un dirigente honesto y congruente. Es la única oposición real en Ixmiquilpan contra el PRI y Gobierno del Estado. La detención de Zúñiga es, a todas luces, ilegal y arbitraria. Responde a un ajuste de cuentas en su contra, avalado por Francisco Olvera (actual Gobernador y Secretario de Gobierno durante la gestión de Zúñiga) y por Miguel Ángel Osorio Chong (actual Secretario de Gobernación de Peña Nieto, y entonces Gobernador cuando Zúñiga era Presidente Municipal).

Zúñiga debe ser liberado el lunes, cuando terminan las 144 horas para que se le dicte auto de formal prisión, o auto de libertad. Cualquier otra determinación dejará en evidencia que en México ha regresado el autoritarismo, la represión, la persecusión política, y peor aún: que se ha instalado, formalmente, el totalitarismo en versión mexicana. Lo peor es que, de continuar la tendencia, en muy poco tiempo comenzarán a aparecer los muertos, y a conocerse la lista de desaparecidos por el régimen. De nosotros depende permitirlo o impedirlo.

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Los misterios de Dios

Hola. Éste texto quise escribirlo desde que me enteré del hecho, pero por algunas razones no pude escribirlo hasta hoy. Espero que el lector me disculpe.

Hace algunos días, el arzobispo Jorge Mario Bergoglio (cuyo apellido dio mucho de qué hablar en las redes sociales, sobre todo en Latinoamérica) fue ungido como el Papa 266 de la Iglesia Católica, el Papa Francisco. Mentiría si dijera que no me sorprendió que un latinoamericano fuera elegido para ocupar la Sede Vacante de San Pedro, y más aún el hecho de que fuera argentino.

Sin embargo, no es de extrañar la decisión de la curia católica al respecto. Mucho énfasis se ha hecho en que “éste es el papa que precisamente necesita la Iglesia Católica en éstos momentos”. Y no es mentira lo mencionado. El nombramiento del actual Vicario de Cristo tiene dedicatoria: América Latina, y además tiene apellido.

El Catolicismo, como tal, es una de las religiones más grandes del mundo y, por ende, de las más rentables también. En conjunto, las religiones cristianas (incluyendo protestantes, ortodoxos y misceláneos) abarcan la tercera parte de la población mundial (aproximadamente 2,180 millones de personas) de los cuales, poco más de la mitad son católicos (1,196 millones, 17.5%), y se cree que de éstos, un poco más de la mitad (51%, 547 millones) viven en América Latina, los cuales, habría que recordar, fueron sometidos y conquistados para adoptar ésta religión y, además, cabe señalar que en nuestro continente el catolicismo es un sincronismo cultural con las religiones prehispánicas que existían antes de 1519.

A pesar de ser el continente con mayor cantidad de fieles en el mundo, la Religión Católica ha registrado una caída en el número de fieles en los últimos 50 años, y está relacionado con diversos factores, entre otros los propios hechos y acciones que ha llevado la Iglesia en el continente, sobre todo en materia política, en donde la mayoría de los sacerdotes, obispos y arzobispos se han aliado al poder en turno, sobre todo en aquellos países donde ha gobernado la derecha, sin importar los métodos empleados para mantener el orden en la población.

El propio Bergoglio ha sido acusado en su país de haberse aliado a la dictadura argentina en los 70’s y, aunque El Vaticano se ha esmerado en descalificar a los críticos del nuevo papa al calificarlos como izquierda anticlerical, lo cierto es que existen evidencias que, si bien pudo no haber participado en las desapariciones y asesinatos contra líderes de izquierda dentro y fuera de la Iglesia Católica argentina, si existen indicios que es responsable por omisión al no haber levantado la voz contra el sistema autoritario del momento y, peor aún, existen evidencias de una probable relación con ese poder autoritario y represor (La Jornada publicó una foto de Bergoglio con Videla, tomada en una reunión en la década de los 70’s).

Así, una primera vertiente nos indica que Bergoglio fue ungido con el fin de evitar una mayor deserción de fieles católicos en América Latina y, de ser posible, revertir ésta tendencia. Parte de la estrategia se ha visto en los primeros días de papado, al “romper” los protocolos de seguridad y de etiqueta, algo sumamente popular en América Latina.

La segunda vertiente -considero- es revertir otro gran proceso que se está llevando a cabo en América Latina desde hace ya algunos años: la izquierdización del continente. En los últimos 15 años, producto de los malos gobiernos y del fracaso del neoliberalismo como corriente ideológica de pensamiento e imposición política sobre los distintos pueblos de América, se comenzó a dar un proceso en el cual distintos gobiernos de Izquierda, electos democráticamente, han conseguido el poder de forma pacífica, y han demostrado al mundo que otro mundo es posible.

Mediante diversas políticas públicas y económicas, países como Venezuela, Ecuador, Bolivia, Brasil, Argentina, Uruguay, Nicaragua y Perú han roto paradigmas, y han realizado con éxito la difícil tarea de combatir y disminuir la pobreza en sus respectivos países, desobedeciendo los mandatos de los grandes organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.

Ésto, por supuesto, ha disminuido la dependencia económica y la injerencia política de USA y las empresas trasnacionales, y ha desplazado a la Iglesia Católica de su anterior papel social de sometimiento y apaciguador en dichos países al priorizar la consciencia y la razón por encima del dogma de la fe. En éste sentido, el catolicismo, al haber sido aliado y alcahuete de los gobiernos represores derechistas en América Latina, ha perdido terreno en el ámbito político, social y cultural en dichos países.

Sin embargo, la presencia de un papa identificado con la región hace ver que el intento por frenar ésta tendencia izquierdista y renovadora en América Latina existirá, será impulsado por y en nombre de Dios (como muchas de las catástrofes humanas que han existido en éste planeta en toda la Historia) y encabezado por la Iglesia Católica por medio de su alfil Francisco, para que las buenas consciencias y los dueños del poder puedan nuevamente ejercerlo con la gracia y tranquilidad que antes lo ejercían, y que el proceso de conquista y sometimiento siga al menos 500 años más.

Sin embargo, la consciencia una vez que ha adquirido ese carácter, difícilmente volverá a su letargo de sueño y pasividad. No nos queda más que resistir y avanzar en nuestro proceso de despertar consciencias, para que al final, aunque intenten revertir ese proceso, lo que sea de Dios, que se quede con Dios, y lo que es del César, al César.

Saludos. Dejen comentarios.

Dichos, intenciones, acciones y contradicciones

Hola.

Desde hace poco más de un año, en Mali (un país africano, con playas en el Océano Atlántico y tierras en el Sahara) se desarrolla un conflicto de repercusiones importantes, pues uno de los bandos es una dictadura militar con varios años en el poder, mientras que el otro es un conjunto de rebeldes que ha tomado varias ciudades al Norte de país, y ha declarado unilateralmente la independencia de la República de Azawad.

Dicha independencia no ha sido reconocida por la ONU ni por ningún país en la Tierra, pero si ha ocasionado una ofensiva sin precedentes, encabezada por Francia, apoyada por USA, y observada por algunas de las grandes potencias económicas. A diferencia del argumento esgrimido para invadir Libia, en ésta ocasión no se ha invocado a la “libertad” de los pueblos, ni mucho menos a derrocar al tirano, pues los grandes yacimientos de Uranio que se encuentran en la región han ocasionado que Francia no se fije si el gobierno en Mali es una dictadura, y mucho menos si mantienen el poder gracias al terror que ocasiona el ejército en dichas tierras.

Simple, sencilla y llanamente, apoyan con la fuerza militar a otra fuerza militar que busca recuperar el control de esas desérticas tierras por el material radioactivo que tanto ambicionan las potencias coloniales. Tampoco se ha hecho gran eco en los medios de comunicación tradicionales y convencionales, ya que pondría al descubierto el imperialismo neocolonizador que se ha llevado a cabo en el mundo con gracia posterior al 11 de septiembre.

Hemos dicho anteriormente, en muchas ocasiones, que dicho imperialismo neocolonizante tiene muchos matices y métodos. En México, la intención de las grandes empresas petroleras trasnacionales por apropiarse del producto (el petróleo) y la renta petrolera ha ocasionado una nueva ofensiva para intentar privatizar, de una vez por todas y totalmente, el negocio que desde hace 75 años ha monopolizado PEMEX.

La exploración, perforación, extracción, transportación y refinación del petróleo lo quieren llevar a cabo intereses que en nada benefician a la nación, y si pretenden saquearla. Si el negocio del petróleo es tan malo, y genera tantas pérdidas ¿porqué incorporar a otros actores que compartirían las pérdidas (de ser cierto ésta hipotética falsa premisa)?

El gobierno en turno ha dicho y reiterado, una y otra vez, que PEMEX no se privatizará. Nada más cierto y falso al mismo tiempo. Cierto, porque la empresa no será privatizada, en efecto, tal cual lo ha dicho el gobierno. Falso, porque lo que venderán no será la empresa PEMEX, sino el producto que le da vida a la empresa (el petróleo), y la renta petrolera, que es la que genera las ganancias.

Luis Videgaray, actual Secretario de Hacienda, y uno de los principales titiriteros de Peña Nieto, mencionó (días antes de la explosión en la Torre de PEMEX) que una reforma energética no necesariamente significa privatizar. Ésto es cierto. Sin embargo, la reforma que pretende impusar el PRI a través de su actual gobierno es, si bien no privatizar de facto el negocio petrolero, si compartirlo con otras empresas extranjeras bajo las figuras de asociación con PEMEX, o bien de contratos de riesgo. Dichos contratos de riesgo tienen el riesgo nada más en el nombre, pues las empresas petroleras beneficiadas sabrían de antemano dónde perforar, para extraer la mayor cantidad de petróleo posible.

Así, la privatización del petróleo no corresponde a otra cosa que el pillaje descarado por parte de las grandes potencias económicas, quienes buscan no sólo las ganancias económicas por la extracción y demás, sino además el uso del propio petróleo (como materia prima) a bajo costo.

Cabe señalar que, de privatizarse el petróleo, disminuiría en 40% el presupuesto nacional (que se aplica en la construcción de escuelas, hospitales, carreteras y demás infraestructura pública), por lo cual sería necesaria una reforma fiscal para incrementar el IVA del 16 al 21% y homolgarlo (es decir, que alimentos, medicinas, libros y educación, que actualmente están exentos, pagarían también IVA).

La privatización del petróleo implica la destrucción de la industria nacional y de la economía en su conjunto, quedando entonces sujetos al capricho del libre mercado y de los capitales golondrinos. En esencia, se perdería la poca soberanía que nos queda, y nos convertiríamos, de lleno, en esclavos del imperialismo neoliberal.

Ésa es la importancia de defender el petróleo: nuestro futuro como país, y como personas. MORENA es la única fuerza que se ha manifestado en contra de tal medida. Pero para defenderlo, es indispensable y fundamental el apoyo de todos los mexicanos, pues sin el Pueblo unido contra tal ignominia, será difícil defender cualquier cosa.

De nosotros depende, y en nosotros está.

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