La gran amenaza

Hola.

En la madrugada entre el 27 y 28 de febrero de 1933 (cuatro semanas después de que Hitler había sido nombrado Canciller), sucedió un incidente que, por su repercusión, está muy alejado de haber sido fortuito: el parlamento alemán (Reichstag) se incendió súbitamente. Entonces, Hitler culpó a los comunistas de haber sido quienes causaron el incendio, a quienes dos semanas antes acusó al asegurar que durante 14 años los partidos de la destrucción y de la Revolución de Noviembre, han desecho y destruido a nuestro pueblo.

Así, tras el incendio, Hitler publicó el Decreto del Presidente del Reich para la Protección de las personas y del Estado, que en su justificación argumentaba que era para repeler actos comunistas de violencia que ponen en peligro el Estado (sic), y que en su artículo 1 ordenaba que los artículos 114, 115, 117, 118, 123, 124 y 153 de la Constitución del Imperio Alemán se suspenden hasta nuevo aviso. Por lo tanto, habrá restricciones a la libertad personal, el derecho a la libertad de expresión, incluida la libertad de prensa, de reunión y el derecho de asociación, la intervención en el correo, postales, telegráficas, y las comunicaciones telefónicas, arreglos de registros domiciliarios e incautaciones, así como las restricciones a la propiedad fuera los límites legales prescritos otra manera permitida.

Así mismo, dicho decreto daba poderes máximos al Reich, obligaba a los estados y municipios a subordinarse a su autoridad, y castigaba con multas y cárcel a quien se insubordinara a sus órdenes. Sin embago, cabe señalar, Hitler no actuó solo, pues consiguió el apoyo del Zentrumspartei (Partido del Centro, de ideología católica) para consumar sus actos que pondrían a Alemania bajo un régimen dictatorial y tiránico.

Desafortunadamente, existen regímenes que siguen sus pasos, y más aún, que no están muy lejos de nosotros, ni de nuestra realidad. El gobierno actual encabezado por Enrique Peña Nieto ha pretendido regresarnos a los tiempos del gran autoritarismo priísta, al estado de las décadas de los 60’s y 70’s, y que ha buscado por medio de todos los cauces limitar o suprimir libertades y garantías individuales, para poder tener la menor resistencia a sus pretenciones.

Eso explica el porqué cooptó y compró a la oposición mediante el Pacto por México, que en la práctica ha convertido al Congreso en un mero trámite para la aprobación de sus iniciativas, leyes y reformas antipopulares. Explica, desde luego, el cerco que existe al Zócalo (sede del Poder Ejecutivo y Judicial) y de San Lázaro (sede del Poder Legislativo). Explica también el uso indiscriminado de los medios de comunicación (en particular del duopolio televisivo) como un gran instrumento propagandístico (donde Laura Bozzo es solo la punta del iceberg). Explica, bajo el pretexto de los desastres naturales, la militarización de diversas zonas clave en el país, aunada a la ya existente e iniciada por Felipe Calderón en el sexenio pasado. Y explica, por supuesto, la represión y criminalización a la protesta política y social, tan presente hoy en el país.

En estos días, el diputado del PAN Francisco Sotomayor presentó una iniciativa del ley (que ya había sido previamente rechazada) que busca criminalizar la protesta social, endurecer las penas en contra de quienes cometan actos violentos en marchas y acotar las manifestaciones para que éstas no se realicen en vías primarias. Sin embargo, a diferencia de otras ocasiones, esta iniciativa no va sóla, pues ya se han sumado diputados del PRI y del PVEM (que apoyan al presidente en turno). La iniciativa del PAN pretende que quienes quieran realizar una marcha notifiquen día y hora de su realización, el ‘‘objeto de la reunión, número aproximado de participantes, medidas de seguridad prevista por los organizadores y demandas sociales o de carácter político’’.

Sin embargo, no es la única iniciativa del mismo estilo. La senadora Gabriela Cuevas (PAN) propuso una iniciativa –ya publicada en la Gaceta Parlamentaria– para regular las movilizaciones, que faculta a la autoridad a disolver aquellas manifestaciones contrarias ‘‘a las buenas costumbres’’, a las normas de orden público, así como aquellas en que los manifestantes ‘‘profieran insultos o amenazas’’ o empleen violencia contra las personas y sus bienes; además, se faculta a la autoridad a imponer multas de hasta 30 días de salario mínimo y arresto de hasta 36 horas.

Lo grave del asunto no es que existan estas iniciativas, sino que en el momento actual existen las condiciones para que sea aprobada por el pleno del Congreso. Esto es lo de menos. Lo grave es que existen grandes posibilidades de que la opinión pública apruebe estas leyes.

Durante meses, han preparado a la opinión pública para que, voluntariamente y sin oponer resistencia, renuncien a una de sus principales garantías individuales: la libertad política, de manifestación, de inconformidad y de rebeldía al sistema político y económico actual. Incitar al odio contra los que difieren del poder actual, sus políticas y quienes lo representan ha sido una tarea hormiga de Televisa y sus tentáculos mediáticos.

Así, en un afán de mostrar como violenta a toda manifestación existente y cuestionable al status quo actual (disturbios de la Toma de Protesta de EPN el 1º de diciembre de 2012, los yaquis en Sonora, los maestros de la CNTE, las manifestaciones del SME, las protestas por el Informe de Gobierno, los anarquistas, etc.), los medios de comunicación, mediante un uso desvirtuado del lenguaje, utilizando la ignorancia de la gente y su deficiente utilización y deformación del idioma, y desvirtuando conceptos como “anarquista” (que miles de veces ha sido pronunciado en la televisión al tiempo que pasan imágenes de agresión y violencia entre manifestantes y la policía), han creado una percepción para justificar la represión a cualquier manifestación, el uso indiscriminado, indistinto e inmisericorde de la fuerza pública, y han conseguido que la misma gente, en vez de defender sus derechos, aplauda el atropello de los propios.

Y así los medios, en ese señalamiento público de los anarquistas como enemigos públicos número 1 (y que hace algunas semanas eran los profesores de la CNTE), han etiquetado a todo el que protesta como “anarquista” (asumiendo que este grupo es el que hace los disturbios), y han realizado detenciones “ejemplares” de estos grupos. Lo malo es que ni todos los detenidos son anarquistas, ni todos los anarquistas son detenidos.

Los medios de comunicación, en vez de analizar el fondo de las protestas, la creciente frustración por la falta de oportunidades de los jóvenes y de los no tan jóvenes que desemboca en violencia institucionalizada contra el estado, y las reformas estructurales dictadas desde afuera y que nos están llevando al despeñadero, legitiman los intereses fascistas y totalitarios de los gobernantes en turno para suprimir, de una vez por todas y para siempre, las pocas libertades que aún conservamos.

Los neoliberales mexicanos han ido tan lejos como la población se lo ha permitido, y más que cualquiera, pues nos han arrebatado todo con sus privatizaciones y, encima, quieren arrebatarnos la dignidad, la libertad y la esperanza. Lo malo es que el Pueblo ha interiorizado tanto lo que la televisión los ha malformado, que de pasar esta iniciativa de ley serán los primeros en aplaudirla, cuando serán los primeros afectados por ella.

Lo único que diferencia a Peña Nieto de Hitler es que uno era excelente orador, mientras que el otro no sabe hablar ni lee. Sin embargo, ambos ganaron con un gran respaldo popular (uno, derivado de la gran crisis económica que tenía Alemania, el otro porque compró los votos necesarios para hacerlo), tienen un gran aparato mediático que los respalda, y tal vez Peña Nieto no nos mande a una guerra contra el mundo, pero tiene las mismas intenciones que Hitler: que un pequeño grupo de privilegiados tengan el poder hegemónico y por siempre, y que nadie en su sano juicio ose cuestionarlo.

Esa es la gravedad del problema, y nosotros tenemos la solución: impedir, a toda costa, que nos arrebaten lo último de lo que disponemos: nuestra libertad, que al final es una de las cosas esenciales que nos distingue como humanos.

Saludos. Dejen comentarios.

El pacto

Hola.

Cada vez que nación o individuo alguno hace o quiere hacer alguna atrocidad, siempre lo hace “en nombre de Dios”. Es una práctica que se ha desarrollado durante muchos siglos y que, lejos de disminuir, aumenta la periodicidad con que ésta se justifica. Así también son los priístas (y no sólo ellos, sino en general todos los traidores), quienes en nombre de “México” o de la “Patria”, preparan sus tropelías con los que engañan al Pueblo para después, como es costumbre, traicionarlo.

Así, en los días pasados, tres de los principales partidos políticos firmaron en denominado Pacto por México, el cual regaló una fotografía a Enrique Peña Nieto como cualquiera que hubiera envidiado Calderón durante 6 años.

Sin embargo, más allá de la fotografía, lo cierto es que ese acto selló el triunvirato totalitario PRIANPeRreDista, pues mediante la coptación de la “izquierda moderna”, la “izquierda moderada”, o dicho con todas sus letras: la izquierda entreguista y simuladora, consiguieron la garantía de contar con una fuerza absoluta e inmoderada en el Congreso de la Unión, para que las contrarreformas de Peña Nieto sean aprobadas sin sufrir rasguño alguno.

Así, la agenda de Washington está asegurada. El moribundo neoliberalismo tiene una dosis de oxígeno y electroshocks, el cual resultará en una aprobación segura de las contrarreformas fiscal (la cual aumentará el IVA del 16 al 21%, además de que gravará alimentos, medicinas, educación y libros), la energética (la cual probablemente no privatice a PEMEX como empresa, pero sí el producto que procesa PEMEX, que es el petróleo), la educativa (en la cual está en riesgo los contenidos de la educación a nivel básico, la privatización simulada de la educación pública básica, y la privatización y desmembramiento de los grandes centros de estudio, como el IPN y la UNAM), y la de salud (en la cual se desmantelarán los servicios públicos de salud y se privatizará el IMSS y el ISSSTE).

La resistencia y oposición que había en el Congreso quedará minimizada, aislada y finalmente anulada. Muy poco podrán hacer los pocos legisladores que, haciendo dignidad a su cargo, manifestarán su rechazo a dichas medidas políticas y económicas, y sucumbirán ante el embate mayoritario y aplastante de los muy sonrientes firmantes del Pacto por México.

A los firmantes poco les importó las consecuencias que traerán sus actos. Cristina Díaz, en plena representación del Partido de Estado; Gustavo Madero, queriendo rescatar lo poco que ya queda de su partido, aspirando que ésta fallida alianza le ayude a reconstruir y recomponer al PAN; y Jesús Zambrano, actuando a motu propio, y entregando a la izquierda como lo hizo Talamantes en 1989 en el pacto firmado con Carlos Salinas de Gortari entre PRI, PAN y PFCRN.

Vienen tiempos difíciles, sobre todo porque (como mencioné antes) los atropellos que realizarán al Pueblo serán “en nombre de México”, apoyados por el poder mediático del duopolio televisivo Televisa-Azteca, donde la farsa democrática se ha descubierto de capa y ha destapado cínicamente el totalitarismo que han legitimado las principales fuerzas políticas “opositoras”.

El camino ya ha sido recorrido antes (por Hitler), y también está marcado: después de ésto, seguirá el control sobre los gobernadores, los cuales serán coptados con canonjías o sustituídos conforme a los intereses oficiales; los líderes sindicales, sustituídos y sumisos ante el poder;  posteriormente, los partidos entreguistas comenzarán a fusionarse y/o disolverse, y finalmente vendrá el poder casi absoluto, con sólo una oposición real: MORENA.

De no aprender de los errores del pasado, corremos un grave riesgo de repetirlos en nuestra tierra y con nuestra gente. Claro, todo ésto “por México”, “por el bien de la patria”, y “en nombre de Dios”.

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¿Para qué sirve la ONU?

Hola.

La toma de Berlín marcó el fin de la Segunda Guerra Mundial en Europa. Tras éste acontecimiento, se sentaron Roosevelt, Churchill y Stalin para definir el futuro del mundo. Así, entre tres personas decidieron la geopolítica mundial, diseñaron instituciones acorde a los intereses de ambos bandos (USA y la URSS), y crearon se repartieron el mundo a su antojo.

De ésta forma, fueron creados países, suprimidos otros, fundaron instituciones que únicamente se enfocarían en reconstruir Europa, como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial (que actualmente se han convertido en un lastre, sobre todo para los países del tercer mundo), y realizaron un rediseño de la fracasada Sociedad de Naciones, fundando la Organización de las Naciones Unidas (ONU). A la vez, USA creó organismos para “defenderse” de una supuesta guerra que iniciaría la URS, como la OTAN.

En éste sentido, la Organización de Naciones Unidas buscaba tener un equilibrio entre el entonces bloque capitalista (lidereado por USA, Inglaterra y Francia) y el bloque comunista (lidereado por la URSS y China). Para ésto, diseñaron el Consejo de Seguridad, donde éstas naciones tuvieron asiento reservado con derecho a veto, y crearon 10 lugares más con carácter de rotativos, los cuales (en teoría) darían ese equilibrio deseado. Pese a ésto, cualquier resolución del Consejo de Seguridad que se oponga a los intereses de los cinco países predominantes, es vetada de inmediato, sin posibilidad de impugnar dicha decisión.

Así mismo, hubo un tercer bloque excluído, los cuales se autodenominaron como “no alineados”, y donde la mayor parte de las naciones pobres de la Tierra se aglutinaron, con el fin de tener un equilibrio nunca obtenido contra los dos bloques. México, lastmosa y vergonzantemente, se alineó a USA y el bloque capitalista.

Ese cuento fantástico que nos contaron en la primaria, sobre la importancia de la ONU, sobre la hermandad que existe en dicha institución, y que casi casi están todos los representantes de los países tomados de la mano y cantando, no es sino sólo una justificación a los verdaderos intereses de la ONU.

Una de las primeras acciones que tuvo la ONU a tres años de haber sido fundada, en 1948, fue fundar el Estado de Israel, despojando a los pobladores originarios, los palestinos, de su tierra originaria. Sin embargo, ésta no es la primera vez que sucedía ésto con los palestinos. Ya desde el texto bíclico, en una invasión que tuvo lugar entre 3500 y 4000 años, con la invasión de Jericó por parte de las huestes nómadas judías comandadas por Aarón.

La diferencia de entonces a ahora es que los judíos no tenían ni el poder económico que tienen ahora, ni la ayuda de Estados Unidos, quien impuso dicha resolución en la ONU a cambio de la reconstrucción de Europa, así como el impulsar la economía estadounidense tras la guerra para que no hubiera otra recesión como en 1929, posterior a la Primera Guerra Mundial.

Sin embargo, la ONU no es la única resolución que tuvo favorable a USA (y pese a la presencia de la URSS en el organismo y del supuesto equilibrio buscado). La Guerra de las Coreas, la Guerra de Vietnam, y la Crisis de los Misiles fueron hechos vergonzosos donde la ONU sólo servía de parapeto a los agandalles de USA. Tras la caída del Muro de Berlín, simplemente ésta acción se agudizó. Mientras la URSS se extinguía y dejó de tener la importancia y el peso que llegó a tener en la ONU, Estados Unidos comenzó a hacer y deshacer en el mundo a su antojo.

La primer guerra del Golfo, la guerra en Bosnia (y los países ex-yugoslavos), la incursión en Somalia, y la Guerra contra el Terrorismo (que llevó a las invasiones militares en Afganistán, Irak y Libia) no sólo han sido realizadas por USA impunemente, sino además han contado con el irrestricto e incondicional apoyo de Naciones Unidas, por medio de sus “cascos azules”, las cuales, en el papel, son “tropas de paz”, pero son fuerzas de invasión multinacionales comandadas por USA para legitimar los planes colonialistas e imperialistas de Estados Unidos.

Hoy, a 66 años de su fundación, cada vez parece mayor la hegemonía de USA sobre los demás países, gracias a su poder de veto en el Consejo de Seguridad. Así, la polémica pero necesaria incorporación y reconocimiento de Palestina por la ONU parece lejana, gracias al poder e influencia que ejerce Israel sobre USA, así como los propios intereses estadounidenses en la región. Esa, y otras resoluciones que son vetadas, como el injusto embargo de USA a Cuba, y otras legitimadas, como el reconocimiento de éste organismo al Consejo Nacional de Transición (CNT) de Libia (cuando no hay ni siquiera un gobierno establecido por los rebeldes, debido a la resistencia de Gaddafi en el país), hacen parecer que la ONU, en el actual esquema y con la estructura y organización que hoy tiene, sólo sirve para legalizar los despojos e intervenciones que hace USA en el mundo en nombre de la paz (así como hay otros que legitiman sus intereses

En éste sentido, tiene que replantearse el papel de la ONU hoy, rediscutir organización, estructura y funciones, quitarle el derecho de veto a cualesquiera de sus miembros, tengan la importancia política y/o económica, nombre o bandera que tengan. Debe elevarse el status de la Asamblea General, para que sus discusiones dejen de ser deliberativas y pasen a ser resolutivas. Debe, así mismo, democratizarse la ONU, crear miembros rotativos en el Consejo de Seguridad, y desaparecer a los miembros permanentes. Solamente un modelo de organización internacional democrático e incluyente podrá generar un mundo efectivamente con mayor paz y seguridad, y dejará de ser una organización títere que solamente legitime intereses, despojos, intervenciones, invasiones y expansionismos que sólo convienen a una sóla nación del planeta: Estados Unidos.

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