La gestación de un nuevo paradigma

Hola.

La gestación humana se da en un periodo de 9 meses. Durante ese tiempo, el futuro bebé desarrolla la formación de órganos, tejidos y extremidades y, tras ese periodo, será expulsado del útero, donde comenzará a interactuar con el mundo que lo rodea, donde gracias a un proceso gradual de socialización, interiorizará valores conforme a la cultura existente en su entorno que le permitirán establecer su rol y papel en la sociedad.

El Gobierno de México presidido por Andrés Manuel López Obrador, cumplirá 9 meses de gestación, la cual comenzó en diciembre de 2018. Durante estos 9 meses, se ha ido preparando el terreno de la Cuarta Transformación, el cual ha roto con los paradigmas establecidos tras 36 años de gobiernos neoliberales en México, y ha sentado las bases de un nuevo modelo basado en privilegiar lo social por encima de lo económico.

Para cuando comience el 2020, nada de lo que conocimos del Gobierno funcionará de la misma forma en la que se hacía antes, pues lo primero que hizo el Gobierno de México fue un rediseño institucional, enfocado en una reingeniería de la Administración Pública Federal, la cual duró desde el 1° de diciembre hasta el 30 de mayo, eliminando una gran cantidad de plazas de honorarios y confianza que no tenían razón de existir.

Así, a Austeridad Republicana ha permeado en todas las áreas del Gobierno, y para muestra basta un botón: de 15,000 millones de pesos que costaban las delegaciones de las dependencias públicas en los estados al erario público, ahora sólo costarán aproximadamente 3,500 millones de pesos. Es decir, 76.675% de ahorro aproximadamente.

¿Cómo se logró este ahorro? Gracias a la reducción de Delegados a sólo 1 por estado. Por ejemplo, en Hidalgo teníamos de 62 a 66 delegaciones federales aproximadamente. Hoy, solo tenemos un Delegado de Programas para el Desarrollo en el Estado de Hidalgo, Abraham Mendoza Zenteno. ¿Y qué pasó con las delegaciones anteriores? Algunas desaparecieron, y las que quedaron se convirtieron en Oficinas de Representación, las cuales tuvieron una reducción significativa en los salarios de aproximadamente 70%.

Pero la austeridad no solo ha sido el sello predominante de esta administración. Existen otros tres tópicos importantes: combate a la corrupción, atención a la seguridad pública, y cambio radical de la política social.

El combate a la corrupción ha sido frontal, directo y sin contemplaciones. Con el Censo del Bienestar, se depuraron los padrones de los programas sociales y se logró detectar que aproximadamente el 30% de los beneficiarios registrados en los padrones de PROSPERA y del programa de Estancias Infantiles no existían, con lo cual se demostró actos de corrupción de facto, los cuales consistían en que, en el caso de las estancias, tenían registrados a niños que ya no asistían a ellas o, incluso, habían fallecido, pero existían en el padrón como beneficiarios para cobrar el subsidio federal de $1,600 por niño, mientras que en el caso de PROSPERA, o bien no existían, o aunque este programa estaba diseñado para niños que asisten a primaria, los niños ya estaban grandotes, con más de 20 años de edad, sin asistir a la escuela, y recibiendo el apoyo.

Además, mientras antes, en las entregas de la Pensión de Adultos Mayores o de PROSPERA, los apoyos llegaban incompletos e, incluso, las “vocales” y la estructura que entregaba dichos apoyos sociales pedía “moche” a madres de familia y adultos mayores, el día de hoy las pensiones y las becas llegan completas al destinatario, y se proyecta bancarizar a toda la población beneficiaria de todos los programas sociales, con el fin de que ya no existan operativos de entrega de recursos personalizados.

¿Cómo se logrará esto? Gracias al cambio radical de la política social del Gobierno de México, el cual considerará crear Centros Integradores del Bienestar en miles de barrios, colonias y comunidades del país. En estos Centros Integradores, y dependiendo del espacio físico disponible, habrá mesas de atención con Servidores de la Nación que mediante el Censo del Bienestar incorporarán a nuevos beneficiarios a los programas sociales del gobierno, distribución de productos básicos vía SEGALMEX (antes Liconsa y Diconsa), y cajeros automáticos del Banco del Bienestar (antes BANSEFI) para el cobro de programas sociales vía tarjeta bancaria.

Por primera vez en la historia, se está realizando un combate estructural a la pobreza, y no matizado, focalizado y electorero, como en el régimen anterior, eliminando además las clientelas electorales partidistas y el corporativismo de las “organizaciones sociales”, donde todos los agremiados eran pobres, excepto los dirigentes que, gracias a los “moches” en los proyectos productivos que, por cierto, siempre ganaban los mismos y eran a “fondo perdido”, se enriquecían a costa del erario público.

En cuanto a programas sociales creados durante el nuevo gobierno, como Jóvenes Construyendo el Futuro, se ha emprendido una cruzada sin descanso contra todas las empresas y asociaciones civiles que han lucrado o abusado de la confianza de miles de jóvenes en todo el país, al quitarles una parte o, incluso, el total de la beca que perciben estos jóvenes que no habían tenido antes una oportunidad para estudiar o trabajar (a los que no se les regala dinero, como malamente se ha comentado, sino que reciben esta beca trabajando), y tendrá consecuencias que no sólo se quedarán en la cancelación del registro en el programa, sino incluso sanciones económicas y judicialización de estos casos.

Y aunque pareciera una asignatura pendiente, se está prestando atención al tema de la seguridad pública con puntualidad. Todos los días, a las 5:40 de la mañana, el Presidente de la República se reúne en Palacio Nacional con los mandos federales y se revisan diariamente los índices de los principales delitos federales y del fuero común. No obstante, en las 32 entidades del país, así como en las 266 coordinaciones territoriales, a las 8:00 de la mañana, se llevan a cabo reuniones de seguridad donde asisten también los mandos federales y estatales (y en el caso de las regionales, los mandos municipales) a dar el parte, y generar estrategias para combatir de forma coordinada el tema de la seguridad pública.

Pero el tema de la seguridad pública no sólo se ha reducido a reuniones diarias. El Gobierno de México creó la Guardia Nacional, con el fin de tener por primera vez un instrumento eficaz para el combate de la inseguridad pública, y donde dicho organismo tendrá la capacidad de ser Primer Respondiente ante cualquier tipo de delito, a diferencia de antes, cuando el Ejército no tenía las facultades y atribuciones para poner a disposición a los delincuentes que caían en sus manos.

Aunque la oposición y los desesperados ya condenaron al fracaso a la nueva administración, esta gestación apenas está por terminar después de 9 meses, pero ya se han comenzado a sentar las bases de la Cuarta Transformación, que no solo se limita a un nuevo estilo de gobernar. Se refiere a una transformación completa en la estructura y conformación del Gobierno, y a un cambio radical en la política económica que se irá reflejando poco a poco en cuanto vayan permeando los cambios en el Gobierno, donde el neoliberalismo será parte del pasado, y donde la economía moral (como la ha denominado López Obrador) se implementará atendiendo los graves rezagos que tuvo la población los últimos 36 años.

A partir del segundo año, comenzará la consolidación de la Cuarta Transformación. Los cambios serán entonces visibles para todos. Ya no habrá marcha atrás. Será el nacimiento de un nuevo país con nuevas reglas acorde a los valores de las nuevas generaciones. Y se materializará el México que soñamos y por el que mucho tiempo luchamos.

Entonces, habrá valido la pena.

Saludos. Dejen comentarios.

Crónica de un desastre anunciado

Hola.

Desde que comenzó el hexagonal clasificatorio a Brasil 2014, las cosas no pintaban bien para la selección nacional de futbol. Los primeros cinco partidos en la eliminatoria fueron empatados (0-0 contra Jamaica en el Azteca, 2-2 contra Honduras en San Pedro Sula, 0-0 contra USA en el Estadio Azteca, 0-0 contra Panamá en Panamá, y 0-0 contra Costa Rica en el Azteca) y sólo una victoria (0-1 contra Jamaica en Kingston), sumando sólo 8 puntos de 18 posibles (es decir, menos de la mitad) en 6 partidos.

La crisis se profundizó durante la Copa Confederaciones en Brasil, donde México obtuvo 2 derrotas (1-2 contra Italia, y 2-0 contra Brasil) y una victoria (1-2 contra Japón), quedando eliminado de la segunda ronda, y quedando en 7º lugar de 8 participantes, quedando únicamente por encima de la superpotencia Tahití.

La Copa de Oro no fue distinta: México ganó 2 de 3 partidos de la fase de grupos (1-3 contra Martinica, y 2-0 con Canadá) y una derrota (1-2 contra Panamá), ganó los cuartos de final (1-0 contra Trinidad y Tobago) y perdió en la semifinal (2-1 contra Panamá).

Sin embargo, más allá de realizar un relevo en la dirección técnica en la selección Nacional encabezada por ‘Chepo’ de la Torre, la FEMEXFUT decidió mantenerlo. Incluso, después de la primer derrota en el hexagonal 1-2 con Honduras en el Azteca (siendo, incluso, la primer derrota en la historia de la selección como local), Chepo no decidió renunciar. Pero los directivos tampoco decidieron correrlo: mantuvieron a Luis Fernando Tena en la dirección (con Chepo atrás, pero fuera de cámaras) y aseguraron la siguiente derrota de la eliminatoria, al perder 2-0 con USA en Columbus.

Fue hasta entonces que los directivos decidieron (tras 5 empates, 1 victoria y 2 derrotas, sumando los mismos 8 puntos, pero ahora en 8 partidos y de 24 puntos posibles) remover al Chepo y de todo lo que oliera a él de la selección nacional. Sin embargo, ya era muy tarde, pues la selección de futbol ya estaba prácticamente en el repechaje, sólo quedaban dos partidos por jugarse, y sólo 6 puntos por disputarse.

Así, Victor Manuel Vucetich asumió la dirección de la selección con sólo un mes de trabajo. Sus resultados son decorosos: una victoria contra Panamá (2-1 en el Azteca) y una derrota contra Costa Rica (2-1 en San José). Sin embargo, esta última derrota dejaba fuera al equipo mexicano de Brasil 2014. Solamente una gran voltereta que hizo USA a Panamá al anotar 2 goles en tan sólo 2 minutos y en tiempo de reposición (y de ir perdiendo 2-1 a ganar 2-3) es como México clasifica “de panzaso” al repechaje contra New Zeland, equipo clasificado por Oceanía.

Sin embargo, la debacle y desastre que vive actualmente el futbol mexicano no fue de este año. No fue algo repentino ni súbito. Es un cáncer que se ha desarrollado durante años y que ha hecho metástasis con distintas aristas y matices.

El gran secuestro que ha hecho el duopolio televisivo (Televisa-Azteca) del futbol mexicano (desde el mismo control, nombramiento de directivos clave en la FEMEXFUT, acaparamiento de derechos de transmisión de clubes y selección, etc.), así como el gran lastre en que se han convertido los principales y más poderosos directivos de este deporte (Emilio Azcárraga Jean, Ricardo Salinas Pliego, Jesús Martínez, Jorge Vergara) es lo que ha colocado al futbol allí.

Gente inexperta e incompetente en el ámbito deportivo (Justino Compeán, Decio de María, Héctor González Iñárritu); el tráfico de influencias generado por promotores, directivos y técnicos, quienes obtienen un porcentaje del salario de cada jugador (o reciben pagos de los jugadores para debutarlos o jugar periódicamente, dejando fuera a miles de muy buenos jugadores que por carecer de un ‘padrino’ o del poder económico suficiente, renuncian a su sueño); un régimen de transferencias (draft) que trafica con los jugadores como una mera mercancía, pasando por encima de la dignidad del jugador como ser humano; la incapacidad de los jugadores para organizarse en torno a un sindicato para defender sus derechos y prerrogativas, desalentados por los directivos con sanciones o, incluso, el retiro; la creación de jugadores u equipos “estrella” inflados sólo con fines comerciales y publicitarios (como el Club América o el ‘Chicharito’ Hernández); la multipropiedad de equipos de futbol -prohibida por la FIFA- y que acaparan una gran cantidad de la oferta pambolera (Emilio Azcárraga, de Televisa, es dueño del Club América, Club Necaxa; Ricardo Salinas Pliego, de TV Azteca, es dueño del Club Monarcas Morelia y Club Jaguares de Chiapas; Carlos Slim, de Grupo Carso, es dueño de Estudiantes de la UAG y junto a Jesùs Martínez, de Grupo Pachuca, co-propietario del Club León y del Club Pachuca); y la doble contabilidad que existe por arte de los clubes y los sueldos de los jugadores es parte de los males que todo mundo conocemos del futbol mexicano.

Así, en toda esa maraña de contratos comerciales, derechos televisivos, dádivas de promotores a directivos y técnicos, y corrupción que existe en el futbol mexicano es que la Selección Nacional ha dejado de ser un equipo deportivo para convertirse en un producto de márketing, mercantilizado y explotado a más no poder. Una estrella más de El Canal de las Estrellas. Un negocio en toda la extensión de la palabra. Sin embargo, la torpeza de los actuales directivos ha llevado a tener un producto poco rentable, y más ajustado a la propaganda comercial (que lo ha inflado gracias a sus promotores, el duopolio) que a cuidar la calidad de ese producto.

Llama la atención, además, el porqué la FEMEXFUT es la única federación de todos los deportes donde la CONADE no tiene ingerencia alguna, cuando al ser por ley la entidad rectora de la promoción y el fomento del deporte, tendría que tener participación en el futbol y en su estructuración. En este sentido, convendría una gradual intervención gubernamental en este deporte (práctica común en muchos países), ya que ha quedado más que demostrada la ineficiencia de la Iniciativa Privada en el futbol, considerado deporte nacional en México.

La semi-eliminación de México de Brasil 2014 no se debe, así, tomada como algo ocurrido dos o tres partidos atrás. Debe ser tomada como una parte de un todo corrupto, podrido y desprestigiado. Así, la solución no es correr al técnico actual, y dejar de convocar a jugadores. Solamente una gran reforma a esa federación (pasando por encima de los intereses privados y creados de las grandes televisoras) tanto en su estructura orgánica como en sus procedimientos internos podrá generar una dinámica distinta que nos permita generar las expectativas (bien o mal, con métodos por supuesto cuestionables) que han sido depositadas en este deporte. De lo contrario, seguiremos siendo los mismos ratones verdes de siempre, esos que juegan como nunca, y pierden como siempre.

Saludos. Dejen comentarios.

Problemas e irreponsabilidad

Hola.

El día de ayer hubo elecciones locales en 14 estados del país. Sorpresivamente (o no tanto, realmente) el PRI obtuvo casi un carro completo. Esto es, ganó casi todos los cargos que estaban sujetos a renovación en el país. Esto significa que el poder omnipresente y omnipotente se ha expandido y consolidado, con las ya conocidas consecuencias que tendrá esto para el país y su vida política,económica y social.

Sin embargo, cuando comienzan a aparecer los malos gobiernos, el tráfico de influencias, el saqueo del erario, el enriquecimiento ilícito, las extravagancias, y todos los males que aquejan a la política nacional tradicional, el ciudadano se queja e inconforma, pero sólo se queda ahí: no hace nada para resolverlo.

Y el ciudadano entonces le echa la culpa al político, al sistema político, a la “maldita partidocracia”, y a todo el que puede transladarle su propia culpa sobre el acontecer nacional, en muchas ocasiones por una gran influencia de los medios de comunicación. Porque una cosa es cierta: el verdadero problema e irresponsable es el ciudadano, no el político, el sistema, o los partidos.

Así, eludiendo nuestra responsabilidad ciudadana, resulta más fácil traspasarle la culpa de la corrupción en la mordida al policía, cuando el ciudadano generalmente es que la ofrece. De la misma forma es fácil maldecir al legislador que aprobó una ley contraria al interés general, que aceptar que esta pudo ser impedida si se hubieran apoyado las protestas generadas por esta ley. Condenamos que el diputado no se vuelve a parar en el distrito después de haber pedido el voto, pero tampoco vamos a buscarlo para que cumpla la responsabilidad que le adjudicamos. Así, es fácil condenar al político que se gasta millones en casas en Miami y Europa, que asumir que nosotros pudimos haber contribuído a que ese político fuera electo por nuestra decisión, o por nuestra omisión. Optamos por disculparnos aludiendo nuestra ignorancia o estupidez, que asumir que nos dejamos influenciar por un comentarista de radio o TV o un “especialista” político (que generalmente analiza conforme a sus preferencias políticas personales) para votar equivocadamente por un político o partido. Preferimos obtener una despensa o una tarjeta Soriana a cambio de un voto en favor de un candidato a Presidente de la República, en un claro soborno y acto de corrupción, que denunciarlo porque a la siguiente elección “ya no me van a tomar en cuenta, y ya no me van a volver a dar”. Preferimos echarle la culpa al sistema político o a la “maldita partidocracia”, que asumir nuestra falta de participación en la conformación de dicho sistema o partidos y, que en consecuencia, le hemos delegado a otros las decisiones colectivas.

En este sentido, tenemos que comportarnos como mayores de edad, y asumir las decisiones ciudadanas que tomamos. Porque el abstencionista está dejando irresponsablemente en manos de quien vota la decisión del futuro colectivo y, así mismo, el que vota está asumiendo que su decisión personal puede influir y afectar a la sociedad entera, pues conoce a cada candidato, sabe sus propuestas, y entiende la postura política (derecha, izquierda, centro) de cada partido que encabeza a dicho candidato, y en consecuencia sabe la actitud probable que tendrá ese individuo en el ejercicio del poder.

Así, que el PRI obtenga el carro completo en el país no es culpa de los políticos, ni del sistema, ni mucho menos de los partidos, sino del ciudadano irresponsable que deja en manos de otros el futuro del país. Y así, mientras le echemos la bolita a otros, los políticos continuarán con su impune actuar, y los ciudadanos seguirán quejándose, en un círculo vicioso interminable, eludiendo infantilmente su responsabilidad en estado actual de las cosas y en la actual descomposición social que, día a día, sigue creciendo en el país. Pues, al fin y al cabo, los políticos, el sistema político, y los partidos que lo conforman, únicamente reflejan a la sociedad y a los individuos que la conforman.

Saludos. Dejen comentarios.