La familia natural, la yihad católica y la opresión

Hola.

El día de hoy, en varias ciudades a lo largo de México, diversos grupos vinculados con la Iglesia Católica, la ultraderecha y, en general, con los sectores conservadores de este país, pero encabezados por el autodenominado Frente Nacional por la Familia, así como por Provida, convocaron a la Marcha por la Familia, con la finalidad de exigir a Enrique Peña Nieto el retiro de su iniciativa de ley para reconocer el derecho al matrimonio igualitario en todo el país.

En su página de internet, el Frente Nacional por la Familia asegura que está decidido a luchar y ha llevado a cabo diversas acciones en defensa del matrimonio y la familia natural.

Llama la atención su principal tesis argumental: que esta protesta la realizan en defensa del matrimonio y la familia natural. Así, uno comienza a preguntarse ¿de qué familia natural hablan? ¿Qué implicaciones tiene este argumento por demás vago y ambiguo? No hay, siquiera, un punto de acuerdo para saber cuál es la familia natural que pregonan los convocantes a la marcha, pues según sea el punto de vista que uno adopte, se encontrará con distintos orígenes de la familia.

Según el libro del Génesis (origen y base de todas las religiones judio-cristianas), Dios creó a Adán a partir de un trozo de barro. Sin embargo, al ver que Adán estaba solo, decidió darle una compañera, para lo cual lo durmió, y tomó una costilla de él, y de ahí creó a Eva. Sin embargo, al haber probado el fruto prohibido y ser expulsados del Paraíso, tuvieron descendencia. Así, los primeros hijos de Adán y Eva fueron Abel y Caín. Crecieron, y Abel se convirtió en agricultor, mientras que Caín se convirtió en cazador. En algún momento llevaron sus ofrendas a Dios (Abel vegetales, y Caín un cordero), y este prefirió las ofrendas del agricultor sobre las del cazador. Lleno de envidia y cólera, Caín mata a Abel con una quijada de burro, y después de descubierto y confesado el crimen, es expulsado de la familia. Posteriormente, Adán y Eva tienen un tercer hijo: Set. Sin embargo, el Génesis no es muy claro en cómo se reproduce Set, y como los hebreos, posteriormente, van poblando el mundo.

Así, sin meternos en mayores complicaciones, podríamos asegurar que, desde el punto de vista judeo-cristiano, la familia natural es un padre hecho de barro, una madre hecha de una costilla, un hijo asesino, un hijo asesinado, y un hijo hermafrodita.

Si optamos por un criterio mayormente científico y aceptado hasta nuestros días, podemos encontrar rastros de la familia natural en el libro Sobre el origen de la Familia, la Propiedad Privada y el Estado: a la luz de las investigaciones de Lewis H. Morgan, donde Friedrich Engels nos lleva de la mano a través de la evolución de la familia, y llega a conclusiones sorprendentes.

Engels, en todo momento, hace referencia a las investigaciones de Lewis H. Morgan para después hacer sus propias conclusiones. Así, comienza argumentando que

La familia, dice Morgan, es el elemento activo; nunca permanece estacionada, sino que pasa de una forma inferior a una forma superior a medida que la sociedad evoluciona de un grado más bajo a otro más alto. Los sistemas de parentesco, por el contrario, son pasivos; sólo después de largos intervalos registran los progresos hechos por la familia y no sufren una modificación radical sino cuando se ha modificado radicalmente la familia”. “Lo mismo -añade Carlos Marx- sucede en general con los sistemas políticos, jurídicos, religiosos y filosóficos”. Al paso que la familia sigue viviendo, el sistema de parentesco se osifica; y mientras éste continúa en pie por la fuerza de la costumbre, la familia rebasa su marco.

Engels continúa hablando sobre la concepción tradicional de la familia, donde expone que

La concepción tradicional no conoce más que la monogamia, al lado de la poligamia del hombre, y, quizá, la poliandría de la mujer, pasando en silencio -como corresponde al filisteo moralizante- que en la práctica se salta tácitamente y sin escrúpulos por encima de las barreras impuestas por la sociedad oficial. En cambio, el estudio de la historia primitiva nos revela un estado de cosas en que los hombres practican la poligamia y sus mujeres la poliandría y en que, por consiguiente, los hijos de unos y otros se consideran comunes. A su vez, ese mismo estado de cosas pasa por toda una serie de cambios hasta que se resuelve en la monogamia. Estas modificaciones son de tal especie, que el círculo comprendido en la unión conyugal común, y que era muy amplio en su origen, se estrecha poco a poco hasta que, por último, ya no comprende sino la pareja aislada que predomina hoy.

En efecto: no existía la unión monógama, sino la familia natural se conformaba con mujeres poliandras y hombres polígamos.

Reconstituyendo retrospectivamente la historia de la familia, Morgan llega, de acuerdo con la mayor parte de sus colegas, a la conclusión de que existió un estadio primitivo en el cual imperaba en el seno de la tribu el comercio sexual promiscuo, de modo que cada mujer pertenecía igualmente a todos los hombres y cada hombre a todas las mujeres. […] Sabemos hoy que las huellas descubiertas por él no conducen a ningún estado social de promiscuidad de los sexos, sino a una forma muy posterior; al matrimonio por grupos.

Este estado de promiscuidad va generando, de forma (esa si) natural, los grupos consanguíneos, la estructura del parentesco, al mismo tiempo que se va dando un segundo fenómeno: la familia punalúa, lo que da origen a las reglas del incesto.

Sin embargo, el paso más importante y trascendente de esto es lo que el Frente Nacional por la Familia ha denominado la familia natural. En palabras de Engels,

En ninguna forma de familia por grupos puede saberse con certeza quién es el padre de la criatura, pero sí se sabe quién es la madre. Aun cuando ésta llama hijos suyos a todos los de la familia común y tiene deberes maternales para con ellos, no por eso deja de distinguir a sus propios hijos entre los demás. Por tanto, es claro que en todas partes donde existe el matrimonio por grupos, la descendencia sólo puede establecerse por la línea materna, y por consiguiente, sólo se reconoce la línea femenina. En ese caso se encuentran, en efecto, todos los pueblos salvajes y todos los que se hallan en el estadio inferior de la barbarie; y haberlo descubierto antes que nadie es el segundo mérito de Bachofen. Este designa el reconocimiento exclusivo de la filiación maternal y las relaciones de herencia que después se han deducido de él con el nombre de derecho materno; conservo esta expresión en aras de la brevedad. Sin embargo, es inexacta, porque en ese estadio de la sociedad no existe aún derecho en el sentido jurídico de la palabra.

Es por esto, el derecho de herencia (el saber con certidumbre que quien sea mi heredero sea realmente mi hijo, y no hijo de otro) por lo que se va instituyendo, en primera instancia, la monogamia, y posteriormente, el matrimonio con un solo hombre.

Cuanto más perdían las antiguas relaciones sexuales su candoroso carácter primitivo selvático a causa del desarrollo de las condiciones económicas y, por consiguiente, a causa de la descomposición del antiguo comunismo y de la densidad, cada vez mayor, de la población, más envilecedoras y opresivas debieran parecer esas relaciones a las mujeres y con mayor fuerza debieron de anhelar, como liberación, el derecho a la castidad, el derecho al matrimonio temporal o definitivo con un solo hombre. Este progreso no podía salir del hombre, por la sencilla razón, sin buscar otras, de que nunca, ni aun en nuestra época, le ha pasado por las mientes la idea de renunciar a los goces del matrimonio efectivo por grupos. Sólo después de efectuado por la mujer el tránsito al matrimonio sindiásmico, es cuando los hombres pudieron introducir la monogamia estricta, por supuesto, sólo para las mujeres.

Sin embargo, la introducción de la monogamia debería abolir la línea consanguínea a partir de la madre, para pasar al padre, y así fue.

Convertidas todas estas riquezas en propiedad particular de las familias, y aumentadas después rápidamente, asestaron un duro golpe a la sociedad fundada en el matrimonio sindiásmico y en la gens basada en el matriarcado. El matrimonio sindiásmico había introducido en la familia un elemento nuevo. Junto a la verdadera madre había puesto le verdadero padre, probablemente mucho más auténtico que muchos “padres” de nuestros días. Con arreglo a la división del trabajo en la familia de entonces, correspondía al hombre procurar la alimentación y los instrumentos de trabajo necesarios para ello; consiguientemente, era, por derecho, el propietario de dichos instrumentos y en caso de separación se los llevaba consigo, de igual manera que la mujer conservaba sus enseres domésticos. Por tanto, según las costumbres de aquella sociedad, el hombre era igualmente propietario del nuevo manantial de alimentación, el ganado, y más adelante, del nuevo instrumento de trabajo, el esclavo. Pero según la usanza de aquella misma sociedad, sus hijos no podían heredar de él, porque, en cuanto a este punto, las cosas eran como sigue.

Con arreglo al derecho materno, es decir, mientras la descendencia sólo se contaba por línea femenina, y según la primitiva ley de herencia imperante en la gens, los miembros de ésta heredaban al principio de su pariente gentil fenecido. Sus bienes debían quedar, pues, en la gens. Por efecto de su poca importancia, estos bienes pasaban en la práctica, desde los tiempos más remotos, a los parientes más próximos, es decir, a los consanguíneos por línea materna. Pero los hijos del difunto no pertenecían a su gens, sino a la de la madre; al principio heredaban de la madre, con los demás consanguíneos de ésta; luego, probablemente fueran sus primeros herederos, pero no podían serlo de su padre, porque no pertenecían a su gens, en la cual debían quedar sus bienes. Así, a la muerte del propietario de rebaños, estos pasaban en primer término a sus hermanos y hermanas y a los hijos de estos últimos o a los descendientes de las hermanas de su madre; en cuanto a sus propios hijos, se veían desheredados.

Así, pues, las riquezas, a medida que iban en aumento, daban, por una parte, al hombre una posición más importante que a la mujer en la familia y, por otra parte, hacían que naciera en él la idea de valerse de esta ventaja para modificar en provecho de sus hijos el orden de herencia establecido. Pero esto no podía hacerse mientras permaneciera vigente la filiación según el derecho materno. Este tenía que ser abolido, y lo fue. Ello no resultó tan difícil como hoy nos parece. Aquella revolución -una de las más profundas que la humanidad ha conocido- no tuvo necesidad de tocar ni a uno solo de los miembros vivos de la gens.

Todos los miembros de ésta pudieron seguir siendo lo que hasta entonces habían sido. Bastó decidir sencillamente que en lo venidero los descendientes de un miembro masculino permanecerían en la gens, pero los de un miembro femenino saldrían de ella, pasando a la gens de su padre. Así quedaron abolidos al filiación femenina y el derecho hereditario materno, sustituyéndolos la filiación masculina y el derecho hereditario paterno.

Engels continúa

El derrocamiento del derecho materno fue la gran derrota histórica del sexo femenino en todo el mundo. El hombre empuñó también las riendas en la casa; la mujer se vio degradada, convertida en la servidora, en la esclava de la lujuria del hombre, en un simple instrumento de reproducción. Esta baja condición de la mujer, que se manifiesta sobre todo entre los griegos de los tiempos heroicos, y más aún en los de los tiempos clásicos, ha sido gradualmente retocada, disimulada y, en ciertos sitios, hasta revestida de formas más suaves, pero no, ni mucho menos, abolida. El primer efecto del poder exclusivo de los hombres, desde el punto y hora en que se fundó, lo observamos en la forma intermedia de la familia patriarcal, que surgió en aquel momento. Lo que caracteriza, sobre todo, a esta familia no es la poligamia, de la cual hablaremos luego, sino la “organización de cierto número de individuos, libres y no libres, en una familia sometida al poder paterno del jefe de ésta […].

Esta forma de familia señala el tránsito del matrimonio sindiásmico a la monogamia. Para asegurar la fidelidad de la mujer y, por consiguiente, la paternidad de los hijos, aquélla es entregada sin reservas al poder del hombre: cuando éste la mata, no hace más que ejercer su derecho.

Finalmente, Engels concluye su exposición sobre la familia monogámica, la natural, diría el Frente Nacional por la Familia:

Se funda en el predominio del hombre; su fin expreso es el de procrear hijos cuya paternidad sea indiscutible; y esta paternidad indiscutible se exige porque los hijos, en calidad de herederos directos, han de entrar un día en posesión de los bienes de su padre. La familia monogámica se diferencia del matrimonio sindiásmico por una solidez mucho más grande de los lazos conyugales, que ya no pueden ser disueltos por deseo de cualquiera de las partes. Ahora, sólo el hombre, como regla, puede romper estos lazos y repudiar a su mujer. También se le otorga el derecho de infidelidad conyugal, sancionado, al menos, por la costumbre (el Código de Napoleón se lo concede expresamente, mientras no tenga la concubina en el domicilio conyugal), y este derecho se ejerce cada vez más ampliamente, a medida que progresa la evolución social.

En resumen, la familia natural es la historia del sometimiento, privación y privatización de la mujer por el hombre, una forma de esclavismo moderno basado, fundamentalmente, en la posesión de otro ser humano.

Esa es la familia natural que quiere rescatar el Frente Nacional por la Familia. Familia natural que, dicho sea de paso, no es tan predominante en nuestro país. Según el INEGI, la relación matrimonios/divorcios por año se ha comportado de la siguiente forma en los últimos 25 años:

Es decir, mientras ha ido disminuyendo el número de matrimonios a nivel nacional (por razones que no expondré aquí), el número de divorcios ha ido en aumento en los últimos 25 años, y casi son triplicados en 2014 a los que había en 1990.

Aunque no hay datos específicos del INEGI, se estima que al menos el 30% de las familias en México son encabezadas por padres o madres solteros. Esto quiere decir, además, que el modelo de familia promovido por estas organizaciones difiere sustancial y radicalmente de la conformación de nuestra sociedad.

Sin embargo, el Frente Nacional por la Familia se ha enfocado en argumentar que las familias homoparentales son la principal fuente de destrucción de la familia que ellos consideran natural, y con base en un discurso de odio, buscan detener una iniciativa que reconoce un derecho humano, anteponiendo cuestiones religiosas, morales y dogmáticas a cualquier argumento racional.

Así, la yihad católica ha mostrado sus fauces, y está generando un clima hostil para todos aquellos que no comulgamos con sus creencias. Y resulta peligroso y alarmante, además, que un grupo de fanáticos religiosos e intolerantes pretendan imponer a los demás una visión del mundo por demás retrógrada y, además, sin las bases científicas adecuadas.

Si realmente queremos retomar el modelo de familia natural, quitemos las cadenas de la esclavitud moderna del matrimonio y regresemos a la gens, a la poligamia y poliandría, a los matrimonios colectivos, y al reconocimiento de la línea consanguínea materna por encima de la paterna. Eso, además, sería reivindicar el papel de las mujeres en la vida de nuestra sociedad, la cual la familia natural, por excelencia, ha socavado, oprimido y esclavizado. Y dejemos en paz a los que tienen preferencias sexuales distintas.

Odiar al prójimo si es pecado. Amarlo no. Y Dios no perdona a los que utilizan su nombre en vano.

Un último dato: algunos de los defensores de la familia natural, han puesto a José, María y Jesús como modelo de familia. Según las últimas investigaciones del linaje de Jesús, María sería la segunda pareja de José (puesto que Jesús tenía medios hermanos). Y según otras investigaciones, Jesús sería hijo bastardo de José, puesto que el verdadero padre de Jesús sería un soldado romano pero, al ser la lapidación la posible condena María por cometer adulterio y además “pecar” con un gentil romano, surgió el mito de la concepción gracias al Espíritu Santo. Ese es el modelo de familia natural que promueve el odio. Benditos sean a la viña del Señor.

Saludos. Dejen comentarios.

Los misterios de Dios

Hola. Éste texto quise escribirlo desde que me enteré del hecho, pero por algunas razones no pude escribirlo hasta hoy. Espero que el lector me disculpe.

Hace algunos días, el arzobispo Jorge Mario Bergoglio (cuyo apellido dio mucho de qué hablar en las redes sociales, sobre todo en Latinoamérica) fue ungido como el Papa 266 de la Iglesia Católica, el Papa Francisco. Mentiría si dijera que no me sorprendió que un latinoamericano fuera elegido para ocupar la Sede Vacante de San Pedro, y más aún el hecho de que fuera argentino.

Sin embargo, no es de extrañar la decisión de la curia católica al respecto. Mucho énfasis se ha hecho en que “éste es el papa que precisamente necesita la Iglesia Católica en éstos momentos”. Y no es mentira lo mencionado. El nombramiento del actual Vicario de Cristo tiene dedicatoria: América Latina, y además tiene apellido.

El Catolicismo, como tal, es una de las religiones más grandes del mundo y, por ende, de las más rentables también. En conjunto, las religiones cristianas (incluyendo protestantes, ortodoxos y misceláneos) abarcan la tercera parte de la población mundial (aproximadamente 2,180 millones de personas) de los cuales, poco más de la mitad son católicos (1,196 millones, 17.5%), y se cree que de éstos, un poco más de la mitad (51%, 547 millones) viven en América Latina, los cuales, habría que recordar, fueron sometidos y conquistados para adoptar ésta religión y, además, cabe señalar que en nuestro continente el catolicismo es un sincronismo cultural con las religiones prehispánicas que existían antes de 1519.

A pesar de ser el continente con mayor cantidad de fieles en el mundo, la Religión Católica ha registrado una caída en el número de fieles en los últimos 50 años, y está relacionado con diversos factores, entre otros los propios hechos y acciones que ha llevado la Iglesia en el continente, sobre todo en materia política, en donde la mayoría de los sacerdotes, obispos y arzobispos se han aliado al poder en turno, sobre todo en aquellos países donde ha gobernado la derecha, sin importar los métodos empleados para mantener el orden en la población.

El propio Bergoglio ha sido acusado en su país de haberse aliado a la dictadura argentina en los 70’s y, aunque El Vaticano se ha esmerado en descalificar a los críticos del nuevo papa al calificarlos como izquierda anticlerical, lo cierto es que existen evidencias que, si bien pudo no haber participado en las desapariciones y asesinatos contra líderes de izquierda dentro y fuera de la Iglesia Católica argentina, si existen indicios que es responsable por omisión al no haber levantado la voz contra el sistema autoritario del momento y, peor aún, existen evidencias de una probable relación con ese poder autoritario y represor (La Jornada publicó una foto de Bergoglio con Videla, tomada en una reunión en la década de los 70’s).

Así, una primera vertiente nos indica que Bergoglio fue ungido con el fin de evitar una mayor deserción de fieles católicos en América Latina y, de ser posible, revertir ésta tendencia. Parte de la estrategia se ha visto en los primeros días de papado, al “romper” los protocolos de seguridad y de etiqueta, algo sumamente popular en América Latina.

La segunda vertiente -considero- es revertir otro gran proceso que se está llevando a cabo en América Latina desde hace ya algunos años: la izquierdización del continente. En los últimos 15 años, producto de los malos gobiernos y del fracaso del neoliberalismo como corriente ideológica de pensamiento e imposición política sobre los distintos pueblos de América, se comenzó a dar un proceso en el cual distintos gobiernos de Izquierda, electos democráticamente, han conseguido el poder de forma pacífica, y han demostrado al mundo que otro mundo es posible.

Mediante diversas políticas públicas y económicas, países como Venezuela, Ecuador, Bolivia, Brasil, Argentina, Uruguay, Nicaragua y Perú han roto paradigmas, y han realizado con éxito la difícil tarea de combatir y disminuir la pobreza en sus respectivos países, desobedeciendo los mandatos de los grandes organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.

Ésto, por supuesto, ha disminuido la dependencia económica y la injerencia política de USA y las empresas trasnacionales, y ha desplazado a la Iglesia Católica de su anterior papel social de sometimiento y apaciguador en dichos países al priorizar la consciencia y la razón por encima del dogma de la fe. En éste sentido, el catolicismo, al haber sido aliado y alcahuete de los gobiernos represores derechistas en América Latina, ha perdido terreno en el ámbito político, social y cultural en dichos países.

Sin embargo, la presencia de un papa identificado con la región hace ver que el intento por frenar ésta tendencia izquierdista y renovadora en América Latina existirá, será impulsado por y en nombre de Dios (como muchas de las catástrofes humanas que han existido en éste planeta en toda la Historia) y encabezado por la Iglesia Católica por medio de su alfil Francisco, para que las buenas consciencias y los dueños del poder puedan nuevamente ejercerlo con la gracia y tranquilidad que antes lo ejercían, y que el proceso de conquista y sometimiento siga al menos 500 años más.

Sin embargo, la consciencia una vez que ha adquirido ese carácter, difícilmente volverá a su letargo de sueño y pasividad. No nos queda más que resistir y avanzar en nuestro proceso de despertar consciencias, para que al final, aunque intenten revertir ese proceso, lo que sea de Dios, que se quede con Dios, y lo que es del César, al César.

Saludos. Dejen comentarios.

El pacto

Hola.

Cada vez que nación o individuo alguno hace o quiere hacer alguna atrocidad, siempre lo hace “en nombre de Dios”. Es una práctica que se ha desarrollado durante muchos siglos y que, lejos de disminuir, aumenta la periodicidad con que ésta se justifica. Así también son los priístas (y no sólo ellos, sino en general todos los traidores), quienes en nombre de “México” o de la “Patria”, preparan sus tropelías con los que engañan al Pueblo para después, como es costumbre, traicionarlo.

Así, en los días pasados, tres de los principales partidos políticos firmaron en denominado Pacto por México, el cual regaló una fotografía a Enrique Peña Nieto como cualquiera que hubiera envidiado Calderón durante 6 años.

Sin embargo, más allá de la fotografía, lo cierto es que ese acto selló el triunvirato totalitario PRIANPeRreDista, pues mediante la coptación de la “izquierda moderna”, la “izquierda moderada”, o dicho con todas sus letras: la izquierda entreguista y simuladora, consiguieron la garantía de contar con una fuerza absoluta e inmoderada en el Congreso de la Unión, para que las contrarreformas de Peña Nieto sean aprobadas sin sufrir rasguño alguno.

Así, la agenda de Washington está asegurada. El moribundo neoliberalismo tiene una dosis de oxígeno y electroshocks, el cual resultará en una aprobación segura de las contrarreformas fiscal (la cual aumentará el IVA del 16 al 21%, además de que gravará alimentos, medicinas, educación y libros), la energética (la cual probablemente no privatice a PEMEX como empresa, pero sí el producto que procesa PEMEX, que es el petróleo), la educativa (en la cual está en riesgo los contenidos de la educación a nivel básico, la privatización simulada de la educación pública básica, y la privatización y desmembramiento de los grandes centros de estudio, como el IPN y la UNAM), y la de salud (en la cual se desmantelarán los servicios públicos de salud y se privatizará el IMSS y el ISSSTE).

La resistencia y oposición que había en el Congreso quedará minimizada, aislada y finalmente anulada. Muy poco podrán hacer los pocos legisladores que, haciendo dignidad a su cargo, manifestarán su rechazo a dichas medidas políticas y económicas, y sucumbirán ante el embate mayoritario y aplastante de los muy sonrientes firmantes del Pacto por México.

A los firmantes poco les importó las consecuencias que traerán sus actos. Cristina Díaz, en plena representación del Partido de Estado; Gustavo Madero, queriendo rescatar lo poco que ya queda de su partido, aspirando que ésta fallida alianza le ayude a reconstruir y recomponer al PAN; y Jesús Zambrano, actuando a motu propio, y entregando a la izquierda como lo hizo Talamantes en 1989 en el pacto firmado con Carlos Salinas de Gortari entre PRI, PAN y PFCRN.

Vienen tiempos difíciles, sobre todo porque (como mencioné antes) los atropellos que realizarán al Pueblo serán “en nombre de México”, apoyados por el poder mediático del duopolio televisivo Televisa-Azteca, donde la farsa democrática se ha descubierto de capa y ha destapado cínicamente el totalitarismo que han legitimado las principales fuerzas políticas “opositoras”.

El camino ya ha sido recorrido antes (por Hitler), y también está marcado: después de ésto, seguirá el control sobre los gobernadores, los cuales serán coptados con canonjías o sustituídos conforme a los intereses oficiales; los líderes sindicales, sustituídos y sumisos ante el poder;  posteriormente, los partidos entreguistas comenzarán a fusionarse y/o disolverse, y finalmente vendrá el poder casi absoluto, con sólo una oposición real: MORENA.

De no aprender de los errores del pasado, corremos un grave riesgo de repetirlos en nuestra tierra y con nuestra gente. Claro, todo ésto “por México”, “por el bien de la patria”, y “en nombre de Dios”.

Saludos. Dejen comentarios.

Fanatismo e intolerancia religiosa

Hola.

Fue el 17 de noviembre de 2007. Acompañé a mi novia a la iglesia de La Villita (más a fuerza que de ganas, debo reconocerlo, pues ya me consideraba agnóstico entonces), la cual fue motivada por su familia para que fueramos a dar “gracias” por haber cumplido años. Aunque no es religiosa tampoco, fue. Estaba el sermón del sacerdote, cuando de pronto un líquido entró por una puerta de los costados, y comenzó a surgir fuego, comenzando a quemar la puerta de madera, que estaba trabada y enrejada en la parte de afuera. Salieron dos diáconos jóvenes con ansias de madrear gente (cuando, según, dan “la paz del señor” y ponen la otra mejilla), pero no encontraron a nadie. Adentro, la confusión por poco genera una marabunta humana, que logró controlarse porque apagaron rápidamente la puerta. Al día siguiente, busqué información en los medios, pero nadie habló nada. Pero el recuerdo se quedó en mí, y en las aproximadamente 500 personas que se encontraban adentro del templo.

En su momento, me pregunté qué sería lo que motivó a realizar dicha acción por aquellos desconocidos. El tiempo pasó, e incluso olvidé la anécdota. Sin embargo, el día de hoy la recordé, y entendí entonces el porqué de acciones así (sin justificar, quiero ser claro).

Me encontraba comiendo quesadillas detrás de dicho templo. Acababa de terminar la misa de las 7 de la noche, y la gente salía del templo. De pronto, sin decir “agua va”, llegó un tipo con sombrero y aire cristero, gritando (comienzo a citar): No voten por el PRD. El PRD apoya el aborto. Es un partido abortivo. Aquellos que voten por el PRD se van a ir al infierno. Ellos apoyan el aborto y la Santa Muerte, esa calavera satánica. Los cristianos no apoyamos ni el aborto ni la Santa Muerte (termino la cita). Sólo le faltó gritar ¡Viva Cristo Rey!, porque lo demás ya lo había dicho.

Independientemente de las falsedades dichas por el personaje casi caricaturezco que gritó ésto (pues el PRD no puede ser un partido abortivo, por definición, ni tampoco apoyan la Santa Muerte, sino la libertad de cultos) quiero hacer algunas precisiones, así como un pequeño análisis del contexto.

  1. Bien Karl Marx decía que la religión es el opio del Pueblo. Más recientemente, Dr. House menciona que la religión no es el opio del Pueblo, sino su plascebo. Ambas afirmaciones son correctas, corroboradas (nuevamente) el día de hoy.
  2. Más allá de la violación que realiza (una vez más) la religión católica al artículo 130 constitucional, lo cierto es que, sin escucharlo, pero existe una campaña de odio por parte de la Iglesia Católica para incidir en la opinión pública sobre la propuesta del PRD en el Congreso Local de despenalizar el aborto. Aquí quiero señalar que existe una diferencia fundamental con respecto a la Ciudad de México, pues mientras que el DF es el estado con mayor nivel educativo entre la población, lo cierto es que Hidalgo es de los más atrasados en dicho rubro, pues aquí se alcanza el 24% de analfabetismo (según el Censo 2010 del INEGI), por lo que la gente es más manipulable por la Iglesia al no tener una visión y capacidad de análisis crítica de los acontecimientos.
  3. En Hidalgo, existe intolerancia religiosa en muchos de sus municipios, principalmente entre católicos y evangélicos, como en el caso de Ixmiquilpan, donde incluso ha habido muertos por ésta cuestión. Sin exculpar a los evangélicos, pero tenemos ya palpable una campaña de odio en contra de un partido político por parte de los católicos. No es de descartarse que, de igual forma, exista una campaña de odio en contra de las otras religiones, en contra del otro, del diferente, pues lo que está en juego es el mercado y el negocio de la fe, traducido en limosnas (dinero) y en control social.
  4. Es muy peligroso lo que la religión católica está haciendo al meter ideas de odio en sus feligreses, pues por una parte se condena el fundamentalismo y extremismo musulmán, pero por otra se justifica y se incita a crear fundamentalismo y extremismo católico, los cuales (sea la religión que sea) no se justifica, ni de un lado ni del otro, pero además se corre el riesgo de desatar tragedias simplemente por el hecho de pensar diferente, de no compartir formas de pensar que sólo benefician a un puñado de gentes, amparadas bajo una sotana, en nombre de Dios, y que sólo buscan (como dije antes) dinero y control socialm pues es bien sabido que la Iglesia, como tal, es un contrapoder contra el Estado, al igual que los empresarios y el futbol. Ya también he hablado sobre las atrocidades de la Iglesia Católica en nombre de Dios.
  5. Finalmente, yo me pregunto: si la religión católica basa su creencia y fe en el sacrificio de Jesucristo (que, según ellos, murió por todos nuestros pecados) ¿porqué incitar al odio, a la violencia, y a la agresión contra el otro y el diferente? ¿No dice Dios, en sus 10 mandamientos, no tomarás el nombre de Dios en vano, no matarás, no levantarás falsos testimonios ni mentirás? ¿Dónde queda, entonces, la calidad moral de la Iglesia para difundir moral con base en los mandamientos de las Tablas de la Ley, cuando son los primeros en violarlos?

Con éstas actitudes, los que se autonombran “la Casa de Dios” (o los macarras de la Moral, como los definió Joan Manuel Serrat) solamente demuestran (como lo han demostrado los últimos 1600 años) que es sólo la búsqueda del control social y de las riquezas lo que les interesa. Vale gorro Dios y la fe de los feligreses. Aunque, si yo fuera Dios, no me sentiría a gusto en una casa donde la familia es disfuncional, y buscaría de inmediato cambiarme de casa. Y si no lo está pensando, seguro ya lo hizo.

Al respecto, seguiré apoyando el derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo, así como seguiré votando por el PRD (mi partido), pues aunque los cristianos que lo apoyen y que voten por el PRD se van a ir al infierno, yo no lo haré, pues yo no soy cristiano, ni católico, ni de ninguna otra religión. Soy más feliz así, pues por una parte no tengo la angustia permanente de quedar bien con el amigo imaginario para irme al Cielo y evitar el infierno y, por otra parte, simplemente hago el bien y lo correcto.

Y finalmente, hago una última pregunta: si existe Dios ¿realmente estará del lado de ellos?

Saludos. Dejen comentarios.

Jesucristo, ese primer gran laicista

Hola.

Bueno, pues tras el debate generado sobre la ingerencia de la Iglesia Católica en el caso de los matrimonios del mismo sexo y la adopción de niños por parte de éste tipo de parejas, siendo ésta la decisión de un Estado Laico, y donde no tendría (ni debería) tener injerencia la Iglesia, nos hemos tomado la libertad de realizar una reflexión.

Y ésta reflexión va encaminada sobre cierto pasaje en la vida de Jesús de Nazareth, ese gran líder social del Siglo I de Nuestra Era, el cual comenzó a cargar sobre su espalda el título de “Hijo de Dios” en el Concilio Ecuménico de Nicea. Pues bien, según un pasaje narrado en 3 de los 4 evangelios canónicos (San Mateo 22:21, San Marcos 12:17, y San Lucas 20:25), tras la pregunta por parte de los fariseos a Jesús sobre si se deben pagar o no impuestos, a lo que éste contesta: “Lo que es del César, al César, y lo que es de Dios, a Dios”. En éste sentido, Jesucristo hace, de facto, una separación entre la Iglesia y el Estado, entre lo divino y lo terrenal.

En éste sentido, Jesucristo ratifica ésta doctrina cuando corre del Templo de Jerusalem a los mercaderes que ahí hacen todo tipo de negocios con la Fe, y obtienen jugosas ganancias, tal y como lo hace el catolicismo de nuestros días. En éste pasaje, los miembros del Sanedrín salen encolerizados porque Jesús se madrea a todos en el Templo (el texto bíblico no lo menciona, pero supongo que salen así de encabronados porque recibían alguna comisión por estar ahí), y Jesucristo se va, después de decirle sus cosas a las autoridades religiosas de su tiempo. O sea, la relación de Jesucristo con su jerarquía religiosa no era del todo buena.

Lo cierto es que Jesús hace incapié en dos cuestiones: primero, en que considera que debe de prevalecer una sana distancia entre Iglesia y Estado (cosa que ahora la curia romana no respeta), y segundo, que considera que la fe y la economía no debieran tampoco mezclarse.

Sin embargo, pareciera que sus palabras contravienen la actuación de la que dice ser “su” Iglesia, la cual actúa (y no nada más en éste caso, sino en todo) contrario a la doctrina que predicaba Jesucristo, de amor al prójimo y humildad. Si el señor Juan Sandoval Íñiguez hubiera sido parte del Santo Sanedrín (que de “Santo” nada más tenía el nombre), de inmediato hubiera mandado a crucificar a Jesús, tal y como lo hicieron Anás y Caifás.

Y quizá la historia no sería muy diferente. Ahora, la Arquidiócesis y sus Nuncios Apostólicos realizan exactamante las mismas prácticas con el gobierno espurio que el Santo Sanedrín con el Imperio Romano: ahora, las prácticas y corruptelas que tenían Anás, Caifás, y demás compinches, ahora las realizan Juan Sandoval Íñiguez, Hugo Valdemar o Norberto Rivera.

Por supuesto que yo no pretendo, de ninguna forma, comparar a Marcelo Ebrard con Jesucristo. No es ni el 0.00000000000000000000000000000000000000000000001% de lo que fue Jesús. La única intención era mostrar cómo Jesús de Nazareth se oponía a lo que hoy hace la Curia Romana en México, y cómo los que antes eran los amos religiosos hacen exactamente lo mismo que ahora. Son 2000 años de diferencia, pero pareciera que sucedieron unos a otros.

Saludos. Dejen comentarios.

The Dream Is Over

ADAPTACIÓN DE LA CANCIÓN ‘GOD’, ESCRITA POR JOHN LENNON, EL DÍA DE HOY, KE ESTOY KE ME LLEVA LA CHINGADA. SALUDOS.

God is a concept
By which we measure
Our pain
I’ll say it again
God is a concept
By which we measure
Our pain
Yes, it is

I don’t believe in Cupido
I don’t believe in the Love
I don’t believe in The Truth
I don’t believe in Tarot
I don’t believe in Calderon
I don’t believe in Bush
I don’t believe in Mahoma
Í don’t believe in Buddha
I don’t believe in Mantra
I don’t believe in Gita
I don’t believe in Yoga
I don’t believe in Kings
I don’t believe in Elvis
I don’t believe in Morrison
I don’t believe in Beatles

I just believe in me
Only in me
And that’s reality
The dream is over
What can I say?
The dream is over
Yesterday
I was the dreamweaver
But now I’m reborn
I was the Fool
But now I’m Héctor
And so dear friends
You just have to carry on

The dream is over

TRADUCCIÓN

Dios es un concepto
Por el cual medimos
Nuestro dolor
Lo diré otra vez
Dios es un concepto
Por el cual medimos
Nuestro dolor
Si, eso es

No creo en Cupido
No creo en el Amor
No creo en La Verdad
No creo en el Tarot
No creo en Calderon
No creo en Bush
No creo en Mahoma
No creo en Buddha
No creo en el Mantra
No creo en Gita
No creo en el Yoga
No creo en Los Reyes
No creo en Elvis
No creo en Morrison
No creo en Beatles

Sólo creo en mí
Solo en mí
Y ésa es la realidad
El sueño ha terminado
¿Qué puedo hacer?
El sueño ha terminado
Ayer
Yo era el soñador
Pero ahora he renacido
Yo era el Tonto
Pero ahora soy Héctor
Y así, queridos amigos
Ahora tengo que cargar con eso

EL SUEÑO SE HA TERMINADO