Lecciones desde Bolivia

Hola.

Recién el día de ayer, mencionaba que actualmente tenemos un campo de batalla en América Latina. Hoy lo confirmamos.

La renuncia de Evo Morales no se da por voluntad propia. No se ha debido tampoco a un proceso revolucionario del pueblo boliviano contra una tiranía. Por el contrario: se debe a una acción militar y policial concertada, en la cual el Presidente Morales fue obligado a abandonar el cargo tras la presión constante de la derecha boliviana, a la cual no le interesó nunca el proceso el proceso electoral que culminó el pasado 20 de octubre, sino de tomar por asalto el poder en Bolivia a costa de lo que sea.

Cabe señalar que Evo, en todo momento, intentó salvaguardar el proceso democrático: aceptó la auditoría de la OEA (organismo supranacional títere de los estadounidenses), convocó a nuevas elecciones, y dimitió obligado para que no hubiera más derramamiento de sangre. La oposición fue, quien en todo momento, se opuso a todas las medidas antes mencionadas.

Como sucedió a lo largo del Siglo XX en América Latina, los golpes de Estado no vienen solos. Siempre van de la mano de la CIA y de USA. No en balde el propio Morales dijo en varias ocasiones que «el único país que puede estar seguro que nunca va a tener golpes de estado es Estados Unidos, porque no tiene embajada estadounidense».

Por supuesto, siempre acompañan este tipo de acciones las derechas entreguistas, las oligarquías locales, y toda una embestida mediática por parte de los grandes corporativos informativos que se convierten en cómplices, los cuales tienen una línea editorial única, impuesta desde Washington, y buscan desacreditar cualquier voz disidente en este proceso.

Desde hace años llevo escribiendo sobre la puesta en marcha de un Plan Cóndor 2 (al que denominé Plan Condor reloaded, https://www.hglc.org.mx/blog/2013/06/23/plan-condor-reloaded/), que tiene como finalidad última acabar con todos los movimientos sociales y gobiernos progresistas de la región.

Las lecciones que nos llegan desde Bolivia para el caso mexicano (y no sólo desde ahí, sino que es un modus operandi en general que ha sido aplicado en varios países), son varias:

  1. Los gringos nunca serán amigos. No importa cuándo leas esto;
  2. Cualquier gobierno de Izquierda que apoye a los pobres y someta a la oligarquía siempre será susceptible de sufrir un golpe de Estado;
  3. No importa el tiempo que se tarden en configurar el golpe de Estado, ya sea blando o tradicional. Siempre lo intentarán, indiscutiblemente;
  4. Cualquier proceso electoral en un gobierno de Izquierda siempre podrá ser ocupado por la derecha para cuestionar la legitimidad del sistema democrático de cualquier país;
  5. No importa el respaldo popular que se tenga: Evo Morales ganó su última reelección con el 47.08%, y sin embargo, esto no fue obstáculo para que la derecha continuara con su golpe de Estado que había fraguado semanas antes;
  6. Cualquier proceso golpista debe contar siempre con el respaldo irrestricto de los corporativos mediáticos, quienes utilizan sus herramientas favoritas (desinformación y manipulación) para cambiar la perspectiva de la población. Hacen amar al opresor sobre el oprimido; y
  7. Siempre habrá infiltrados en todos los procesos revolucionarios (nos lo demostró Brasil, nos lo confirmó Ecuador, y lo estamos viviendo en México), que a nombre de la Revolución trabajan con los poderes fácticos, y se vuelven colaboracionistas con los intereses de estos poderes, debido a su propia ambición personal.

Es importante aprender bien estas lecciones, pues en México muchas compañeras y compañeros no han entendido ni dimensionado nuestro papel en la Historia, y el papel importantísimo que tienen en este proceso de transformación que estamos viviendo.

Por el momento, el Gobierno de México si lo ha hecho, y se ha pronunciado en contra del golpe de Estado en Bolivia, y ha ofrecido asilo político al ex-Presidente Evo Morales. Sin embargo, desde Bolivia han alertado que la policía quiere encarcelar a Evo, y más que otra cosa, en este momento la prioridad debe ser salvaguardar la integridad de Morales y de muchos dirigentes del Movimiento al Socialismo.

El fascismo extiende sus fauces hacia Bolivia, la derecha en América Latina está de manteles largos, los neoliberales se frotan ya las manos,  y en Washington festejan una gran victoria (para ellos). Se recrudecerá el campo de batalla que actualmente es Latinoamérica, donde efectivamente, los dos proyectos (el imprerialista y el autogestivo) se están enfrentando cara a cara y de forma brutal, y donde está en juego no solo las soberanías nacionales, sino los recursos naturales, geopolíticos y estratégicos.

El Siglo XXI latinoamericano se está configurando como una lucha entre la independencia real de los Pueblos, y el sometimiento ante los intereses trasnacionales imperialistas. Esas son las lecciones que nos deja, desde Bolivia, el Otoño Latinoamericano para la reflexión y el aprendizaje.

De nosotros depende repetir o no, en México, la Historia en forma de tragedia o de farsa.

Saludos. Dejen comentarios.

El campo de batalla

Hola.

En estos días, en América Latina estamos viviendo un fenómeno sumamente peculiar, pero de una gran trascendencia hacia el futuro. Estamos siendo testigos de cómo se están disputando, en elecciones, en los Congresos, en medios de comunicación, en las calles, dos proyectos completamente distintos y contrapuestos.

Por una parte, la visión de siempre, caracterizada por el intervencionismo estadounidense, que se ha manifestado implícitamente a lo largo de décadas a través de las políticas neoliberales en nuestros países, y por la otra, los proyectos nacionales de autodeterminación y autogestión que el Pueblo ha impulsado a través de los gobiernos progresistas a lo largo del continente.

Al día de hoy, existen varios frentes abiertos, en distintos países, donde se está presentando esta dinámica.

Si bien es cierto que en Ecuador llegó una calma relativa tras la derogación del decreto 883, la persecusión judicial de la que está siendo objeto el ex-Presidente Rafael Correa puede generar reactivar el movimiento latente en contra del Presidente Lenin Moreno.

En Chile, los ánimos no se han tranquilizado y por el contrario, a pesar de que el Presidente Sebastián Piñera pidió la renuncia de su gabinete, la gente no ha dejado de salir a las calles exigiendo su renuncia. Las manifestaciones y los enfrentamientos son cotidianos, y no se le ve otra salida a la crisis que no sea la renuncia del pinochetista y neoliberal Piñera.

En Brasil, un juez determinó la liberación de los presos políticos, y Lula Da Silva quedó libre, tras el injusto encierro que tuvo debido a la persecusión política que llevó a cabo el ex-Presidente Michel Temer en contra de todo el Partido de los Trabajadores (PT), donde miles de personas acudieron para recibirlo en libertad. En ese entendido, la liberación de Lula ha encendido una luz al final del túnel, contra el fascismo del ultraderechista Jair Bolsonaro, que no ha tenido contemplaciones en limitar derechos, profundizar el neoliberalismo y acabar con el Amazonas.

En Bolivia, los aires golpistas se asomaron desde el 20 de octubre, fecha en la que se llevó a cabo la elección presidencial en dicho país, debido a que la oposición no aceptó los resultados (tampoco aceptó la auditoría de la OEA, órgano servil a USA, cabe señalar), y ha iniciado un golpe de Estado en contra de Evo Morales, Presidente electo en dicho país, con el apoyo de los sectores más reaccionarios, y de los separatistas que estuvieron pasivos durante mucho tiempo.

En Argentina, el triunfo de Alberto Fernández el 27 de octubre frente al fracaso del gobierno neoliberal de Macri, de la mano de la ex-Presidente Cristina Fernández (ahora vicepresidente), hablan precisamente de un nuevo giro en la región hacia la Izquierda.

¿Qué tienen en común estos procesos?

  1. Un gran respaldo popular a los candidatos y/o gobiernos de Izquierda;
  2. Una insurrección popular en contra de los gobiernos neoliberales;
  3. Una peculiar línea editorial uniforme por parte de los corporativos mediáticos, dependiendo el caso:
    1. En el caso de los gobiernos derechistas, un apoyo irrestricto a dichos gobiernos, así como satanización de los movimientos sociales existentes en las calles y/o de las candidaturas progresistas;
    2. En el caso de los gobiernos de Izquierda, un bombardeo constante en contra del Gobierno, posicionando el discurso hegemónico.
  4. Apoyo irrestricto de las oligarquías locales a los gobiernos de derecha, y a las acciones contra gobiernos de Izquierda.

En México, en las últimas semanas se ha incrementado notablemente la ofensiva mediática en contra del gobierno de Andrés Manuel López Obrador. No es la única vía.

Operaciones tácticas de dudoso origen, como el operativo en Culiacán, o el asesinato de miembros de la familia Le Barón, bien podrían ser clasificadas como acciones de guerrilla asimétrica con el fin de desestabilizar al gobierno de López Obrador, debido a las características que han tenido, además de que hubo eventos previos donde hubo presencia de funcionarios estadounidenses, pese a las posteriores negativas y desmentidos.

De cualquier forma, el último evento reveló la amenaza de invasión a nuestro país por parte del ejército de Estados Unidos, y ha estado latente desde la semana pasada, la cual ha sido matizada diplomáticamente por el Presidente Donald Trump, pero finalmente lo ha dejado claro.

Adicionalmente, la infiltración de sectores opuestos al gobierno en diferentes estructuras, o bien, la coacción de algunos dirigentes por parte de los poderes fácticos que buscan mantener el status quo, ha sido constante en las últimas semanas. De forma cada vez más descarada, se busca desacreditar al actual gobierno y la aplicación de sus políticas públicas bajo la máscara de “defender al proyecto” e “impedir que se siga haciendo lo mismo de siempre”. Nada más falso que eso.

A base de mentiras, manipulación, y con el apoyo mediático que les pueden dar los poderes fácticos, lobos con piel de oveja buscan meter al descrédito público y al escarnio popular a servidores públicos que están realizando su labor y sus tareas en el ejercicio público de forma distinta a lo que los intereses de siempre quieren, que están realizando un cambio en la forma de hacer política, que están llevando a cabo la transformación que prometió nuestro Presidente.

Estos lobos con piel de oveja son los más peligrosos, pues en realidad engañan con banderas falsas a sus seguidores, trabajan para fines no muy claros (o más bien dicho, bastante claros), y realizan sus actos con dos fines: el protagonismo banal e inmediato, y el buscar el poder por el poder para que, ellos si, sigan reproduciendo los mismos vicios de la política de siempre.

Sin embargo, sirven a los intereses que buscan impedir la consolidación de la Cuarta Transformación, y lo que ello representa. Sirven a los intereses de la derecha, de la oligarquía, de la embestida mediática, de los poderes fácticos, de la dominación imperial, de los intereses que buscan la desestabilización del actual Gobierno de México. Son arietes voluntarios o involuntarios de tales fines.

Hoy, América Latina es un campo de batalla. Pero al final, solo existe un juicio: el de la Historia. Y a todos la Historia nos juzgará, o nos absolverá. Cada cosa cae por su propio peso, y el tiempo pone todas las cosas en su lugar. Y estoy seguro que, pase lo que pase, estamos del lado correcto de la Historia.

Saludos. Dejen comentarios.

El Golpe de Estado

Hola.

Desde hace mucho (podría decir que incluso, desde antes de que comenzara el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador), platiqué con gente muy cercana que el principal reto del próximo Presidente de México sería el enfrentar el golpe de Estado que seguramente le tocaría enfrentar más o menos por el segundo año de gobierno, y que debía tener para entonces el control de todas las instituciones, porque de lo contrario no iba a lograr sostenerse.

Sin embargo, esto jamás lo comenté ni en redes sociales ni lo expresé más allá, debido a la delicada naturaleza de lo que ello significa.

¿Qué me hacía pensar eso desde entonces? La experiencia latinoamericana que hemos tenido por décadas, en la cual, cuando la Izquierda asciende al poder (no importa si es por la vía revolucionaria o por la vía electoral), siempre, indiscutiblemente, hay un intento de golpe de Estado.

Al triunfar la Revolución Cubana, pasaron un par de años para que existiera un intento de derrocamiento del régimen de Fidel Castro por parte de la Mafia de Miami, en lo que se denominó la Batalla de Bahía de Cochinos o la Invasión de Playa Girón (según el país de donde se mencione dicha acción militar). La rebelión fue ahogada, y eso derivó en la Crisis de los Misiles un años despues, tras lo cual el Gobierno de Estados Unidos firmó el armisticio con la Unión Soviética, y entre los puntos firmados, destacó el que existía el compromiso de los estadounidenses de no volver a intentar invadir o derrocar al régimen de Castro por la vía militar, lo que motivó el cambio de táctica hacia un bloqueo económico. El armisticio sigue vigente, al igual que el bloqueo contra Cuba.

Al ganar Salvador Allende las elecciones presidenciales en 1971, Pinochet sólo se tardó dos años en conjurar el Golpe de Estado que llevaría a la dictadura militar en Chile, en el cual derrocó y asesinó al presidente Allende, y del cual, si bien es cierto que Pinochet dejó el poder hace ya bastantes años, el régimen político-militar sigue intacto, y los problemas de la implementación del neoliberalismo con las reglas pinochetistas siguen causando estragos en la población chilena.

Lo mismo con Hugo Chávez, en Venezuela. Llegó al poder en 1999, y en 2002 las embajadas de USA, España y Colombia, respaldaron al Presidente de FEDECÁMARAS (el organismo empresarial de dicho país), para encabezar una rebelión contra el chavismo, e intentar derrocarlo por unas horas.

En Bolivia, otro caso más. Evo Morales asumió la Presidencia de la República en 2006, y en 2009 movimientos separatistas amenazaron con balcanizar Bolivia.

Mientras tanto, en Ecuador, Rafael Correa llega al poder en 2007, y en 2010 una protesta de policías se convirtió en un intento de Golpe de Estado, al encerrar al Presidente por algunas horas, y en la cual la condición de liberación era su dimisión al poder. Afortunadamente, Correa contó con el respaldo del Pueblo, quien se movilizó y llegó hasta la Comandancia de Policía para liberarlo de sus captores.

En Brasil, en 2011 Dilma Rousseff asume el poder, y en 2013 comienza a haber una serie de manifestaciones y disturbios para desestabilizar al país, las cuales logra controlar. Sin embargo, hacia 2015, acusaciones de corrupción que nunca fueron comprobadas y en donde hubo un proceso legal sumamente irregular, la llevaron a la destitución hacia 2016, con lo que Michel Temer (el vicepresidente) asume el poder, realiza una regresión acelerada al neoliberalismo, y genera las condiciones para el ascenso del fascista Jair Bolsonaro a la Presidencia de Brasil.

En Venezuela nuevamente, tras el fallecimiento de Chávez y la victoria de Nicolás Maduro en 2013, y un año después, en 2014, comenzó la insurrección de las Guarimbas de la mano de Leopoldo López, con lo cual sectores de la derecha y la ultraderecha querían desestabilizar Venezuela. Más adelante, en 2016 la Asamblea Nacional se declaró en desacato tras la destitución de algunos diputados por irregularidades en su elección, lo que permitió, a su vez, la incubación y el ascenso de Juan Guaidó, primero, como líder opositor, y después, como autonombrado Presidente de Venezuela.

¿Qué tienen en común estos procesos históricos? Dos cosas: que se han presentado en todos los casos en los primeros años de gobiernos progresistas o de Izquierda, y que en todos, indiscutiblemente, ha estado la mano de USA por medio de su brazo desestabilizador, la CIA.

Es precisamente por esto que Evo Morales ha definido estos procesos en una sola frase: “El único país que puede estar seguro que nunca va a tener golpes de estado es Estados Unidos, porque no tiene embajada estadounidense.”

El día de hoy, el Presidente de México Andrés Manuel López Obrador hace una mención, por primera vez, a un probable Golpe de Estado en México, al mencionar que “la transformación que encabezo cuenta con el respaldo de una mayoría libre y consciente, justa y amante de la legalidad y de la paz, que no permitiría otro golpe de Estado en nuestro país. Aquí no hay la más mínima oportunidad para los Huertas, los Francos, los Hitler o los Pinochet. El México de hoy no es tierra fértil para el genocidio ni para canallas que lo imploren“.

Si bien es cierto, diversas figuras de la 4T ya habían comentado con anterioridad la posibilidad de una situación así (Paco Ignacio Taibo, John Ackerman, Pedro Salmerón, entre otros), lo cierto es que el Presidente nunca había hablado de este tema. No al menos de forma pública y abierta.

Debido a los antecedentes que existen en América Latina, no es de descartar una situación así. Eso explicaría también el porqué López Obrador ha optado por tener un control estricto de todas las instituciones conformantes del Estado. No es autoritarismo, como lo ha señalado la derecha, sino es una garantía de estabilidad política.

Si bien es cierto que no puede ignorarse un señalamiento así (porque cuando el río suena, es porque agua lleva), también existe un gran respaldo popular a las acciones que lleva a cabo Andrés Manuel. Así, ese respaldo popular tendrá que convertirse, llegado el momento, en defensa y resistencia ante los embates golpistas que seguramente ya están rondando por nuestro país.

Entonces, tendremos que salir a las calles, y defender a nuestro gobierno y a nuestro derecho a gobernarnos a nosotros mismos, a decidir nuestro propio destino. A defender el nuevo destino que tiene nuestro país, porque el viejo régimen ya no existe, y las cosas jamás podrán volver a ser como antes. Aunque la derecha lo añore.

Saludos. Dejen comentarios.

El circo de varias pistas

Hola.

Los circos de varias pistas tienen una característica fundamental: que en un mismo momento, varios espectáculos son presentados para, por una parte, crear un espectáculo integral para los asistentes al circo pero, por otra parte, al distraer al espectador entre los distintas pistas que tiene el circo con el fin de que le resulte difícil concentrarse al espectador y no centre su atención en un sólo punto.

Lo mismo sucede actualmente en América Latina, en el plano político. Los mismos intereses de siempre por controlar a la región y a sus recursos naturales, encabezados por las grandes empresas trasnacionales, Washington y los grandes organismos financieros internacionales: FMI, BM y OCDE, montaron una estrategia desde hace ya algunos años con el fin de detener los grandes avances que ha tenido la región en materia de desarrollo e independencia económica, gracias a una oleada de gobiernos progresistas que comenzaron a gobernar en Latinoamérica apenas comenzado el Siglo XXI, y que lo hicieron con total independencia de USA e ignorando las “recomendaciones” del Fondo Monetario Internacional.

Así, al ver en grave riesgo su control político y económico de la región, USA comenzó a operar esta estrategia con el apoyo incondicional de la derecha latinoamericana, de tal forma de reencausar y reimplementar el neoliberalismo en los países de la región. La primer estrategia adoptada fue la organización de golpes blandos y duros en contra de los gobiernos de Izquierda electos democráticamente por sus ciudadanos. Así, podemos encontrar distintos momentos de la historia reciente de la región donde se han hecho presentes estos acontecimientos:

  • Golpe de estado contra Hugo Chávez, Venezuela, 2002;
  • Fraude electoral contra Andrés Manuel López Obrador, México, 2006;
  • Movimiento separatista contra Evo Morales, Bolivia, 2009;
  • Golpe de estado contra Rafael Correa, Ecuador, 2010;
  • Golpe de estado contra Manuel Zelaya, Honduras, 2010;
  • Fraude electoral contra Andrés Manuel López Obrador, México, 2012;
  • Golpe de estado contra Fernando Lugo, Paraguay, 2012;
  • Movimientos de desestabilización contra Cristina Fernández, Argentina, 2012;
  • Movimientos de desestabilización de Henrique Capriles durante las elecciones presidenciales contra Hugo Chávez, Venezuela, 2012 y 2013;
  • Protestas y disturbios de la derecha contra Dilma Rousseff, Brasil, 2013;
  • Disturbios encabezados por Leopoldo López tras la muerte de Hugo Chávez, Venezuela, 2014;

Al respecto, cabe señalar que ya hace algún tiempo, en abril de 2013, en el texto “El fantasma” (https://www.hglc.org.mx/2013/04/19/el-fantasma/), haciendo un recuento y una reflexión sobre los recientes acontecimientos de desestabilización hacia gobiernos de Izquierda en América Latina, escribí:

Oscuros nubarrones se miran en el horizonte latinoamericano, una vez que la maquinaria en Washington se ha puesto en marcha nuevamente, y tienen como finalidad la reimplantación del neoliberalismo (en aquellos países que ya tienen su propio rumbo) ya sea por la vía democrática o violenta, profundizarlo en aquellos donde tienen gran injerencia (como México), y continuar el saqueo que durante poco más de dos siglos han venido realizando en contra de los latinoamericanos.

Nuevamente, en junio de 2013, en el texto “Plan Condor Reloaded” (https://www.hglc.org.mx/2013/06/23/plan-condor-reloaded/), dentro del contexto de las exageradas protestas contra Dilma Rousseff en Brasil, durante la celebración de la Copa FIFA Confederaciones 2013, volví a advertir:

[…] Estamos ante un escenario más de desestabilización provocada por la derecha en un país progresista, y con un claro intervencionismo desde Washington. La cobertura mediática que han tenido las manifestaciones por parte de las grandes cadenas televisivas privadas (y que responden a esos mismos intereses) dejan al descubierto el intento de USA de recuperar, ya sea por la vía “pacífica” electoral, o por la violencia, el control sobre la región.

En febrero de 2014, volví a escribir sobre el tema en “El complot” (https://www.hglc.org.mx/2014/02/17/el-complot/), durante los disturbios ocurridos en Venezuela, encabezados por Leopoldo López, con el fin de desestabilizar al gobierno de Maduro:

Si bien es cierto que existen problemas en los países antes mencionados, tampoco podemos ser ilusos y no observar que estos brotes “espontáneos” tienen un patrón común y modus operandi de estas manifestaciones: gobiernos emanados de la Izquierda; hechos violentos en la primera de las marchas que desencadenan en muertos, con la participación de mercenarios infiltrados y entrenados, después de lo cual se convocan a manifestaciones más y más numerosas que suelen terminar en disturbios (quema de negocios y automóviles, enfrentamientos muy violentos con la policía), que desencadenan en represión y van haciendo subir más la tensión social y encienden los ánimos, convirtiéndose en un círculo vicioso.

A pesar de todo, esta estrategia de los golpes blandos y duros adoptada por USA por medio de su brazo ejecutor, la CIA, para desestabilizar a los gobiernos progresistas de América Latina en las primeras décadas del siglo XXI, fue completamente fallida, puesto que lejos de generar un clima de animadversión en contra de los gobiernos establecidos, hacia el interior generaron mayor respaldo popular y apoyo sin precedentes, moral y electoralmente. Sin embargo, hacia el exterior de esos países, la maquinaria mediática desinformativa de empresas como CNN, o Televisa y TV Azteca en México, generaron una imagen distorsionada de la realidad a una opinión pública que no conoce los procesos internos de dichos países y que, al conocer únicamente su realidad inmediata, la de su propio país, sobre todo en lugares como el nuestro, donde la derecha oprime en lo económico y reprime a los movimientos que existen, generó una simpatía desinformada hacia estos “movimientos sociales” de la derecha alienada a los intereses estadounidenses.

Pero para cambiar las cosas al interior de los países (que es donde realmente importa), hay que generar simpatías hacia la disidencia, no fomentar su rechazo. Así, hubo un cambio en el diseño y aplicación de la estrategia, y esta fue financiar a los grupos opositores y a la derecha de cada uno de los países con el fin de recuperar por la misma vía por la que perdieron su control, poder y dominio en la región, la vía electoral.

Esta estrategia ya tuvo sus frutos. El pasado 22 de noviembre, en una segunda vuelta muy cerrada entre el candidato oficial (heredero del Kitchnerismo y representante de la Izquierda) Daniel Scioli, y el candidato de una coalición de partidos de derecha (y menemista, además) Mauricio Macri, este último gana la Presidencia de la República por cerca de un punto porcentual.

Desde antes de tomar el poder, la prepotencia y arrogancia de Macri ya se ha hecho sentir, pues ha anunciado la desaparición de varios programas que venía implementando el gobierno argentino hacía algunos años, anunciando reformas económicas que vislumbran un regreso hacia el neoliberalismo en Argentina, y que además ha tratado con un brutal desprecio a la todavía Presidente Cristina Fernández. El último desplante fue apenas ayer, donde el presidente electo ha decidido unilateralmente que el traspaso de poderes sea en la Casa Rosada (la residencia oficial en Argentina), y no en el Congreso, como marca la constitución argentina, lo que representa una violación a la Carta Magna de ese país.

Sin embargo, la misma estrategia (y el contagio natural, además, de los procesos políticos y sociales que existe en los grupos de humanos) ha sido adoptada en Venezuela. Con una campaña sin precedentes, llena de mentiras y odio, la derecha venezolana ganó ayer la mayoría de las curules de la Asamblea Nacional al partido gobernante, el PSUV.

Más allá de la recomposición que muestra la derecha latinoamericana en estos procesos, y de lo peligroso que puede ser para otros países con gobiernos progresistas este gran retroceso hacia el neoliberalismo en algunos países de la región que ya se habían librado de él, lo cierto es que existen grandes indicios de que la mano que mece la cuna, USA, ha tenido una participación relevante en el vuelco latinoamericano repentino hacia la derecha. Y además, ha ganado dos países estratégicos dentro de la conformación del bloque latinoamericano anti-imperialista que se había agrupado en los últimos años.

Este golpe a los gobiernos progresistas de Argentina y Venezuela implica, además, una situación de riesgo por el contagio hacia otros países: Brasil, Ecuador, Bolivia, Nicaragua y Cuba, principalmente. Y pone en riesgo, además, la posibilidad de un cambio de modelo económico en México al fortalecer a los grupos de derecha mexicanos inmersos en el PRI, PAN y PRD.

En este circo de varias pistas que representa América Latina, es necesario estar muy atentos de cada uno de los procesos que acontecen en los países de la región, pues lo que sucede en uno contagia al otro. Y sería lamentable que varios países que han tenido un desarrollo económico y social en la última década, retornen al neoliberalismo por los propios intereses de las oligarquías locales y de unos cuántos y, por la otra, en este contagio que se da entre países de la región, condenen a México a 6 años más de neoliberalismo.

Lo peor que le podría suceder a América Latina es el retorno del neoliberalismo, y el retorno del control geo-político de la región por parte de USA. Porque una vez que retornen el neoliberalismo y la derecha al poder, ni a chingadazos se los quitan. Que América Latina se vea en el reflejo de un espejo llamado México, y al neoliberalismo y la derecha encarnada en el poder, en el PRI. Así de lamentable y trágico puede ser su destino.

Saludos. Dejen comentarios.

Diferencias abismales

Hola.

Tras la crisis económica de 2008, y después de los despidos masivos, los desalojos de viviendas (en España les llaman desahucios), y la ineptitud del gobierno para enfrentar la crisis, surgió un movimiento denominado el #15-M, que sacó a las calles a la clase media (pero no sólo a ella) para exigir a la clase política que resolviera el grave problema del que España, por cierto, aún no se recupera. Los medios de comunicación les llamaron los indignados, e hicieron una demostración de fuerza inusitada en el país Ibérico, que rebazó a los partidos políticos y que permitió, posteriormente, conformar una opción alternativa al bipartidismo que venía gobernando en España desde el Pacto de la Moncloa, encabezado por el Partido Popular (PP) y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE).

De este movimiento de “indignados” surgió Podemos, un partido político encabezado por Pablo Iglesias, que fue la opción alternativa que comenzó a consolidarse en España. De rápido crecimiento, Podemos comenzó a ganar espacios en la opinión pública, así como simpatías. Hace algunos días, Podemos triunfó en varios ayuntamientos en España, rompiendo la hegemonía del bipartidismo español, y convirtiéndose en un serio aspirante a obtener la Presidencia Española.

El caso de Podemos en España no es el único. Hace algunos meses, en Grecia, y tras el descalabro económico que también tuvo lugar en 2008, la Coalición de la Izquierda Radical Syriza ganó la Presidencia del país helénico. Este triunfo también fue sorpresivo para muchos, aunque explicable. Y en algunos meses que ya lleva la coalición gobernando, ha realizado un viraje en la política económica, ha reestructurado su deuda, y Grecia se perfila hacia un camino más próspero y fuera de la crisis que lo azotó.

Existen varios motivos por el que muchas personas se han sorprendido del triunfo de Syriza y Podemos, dado que estos triunfos han sido en países europeos, que habían tenido una larga tradición socialdemócrata tras la caída del Muro de Berlín, donde el socialismo vuelve a agarrar fuerza tras la declaratoria del “Fin de la Historia” hace 25 años, y que ha marcado un necesario viraje en la política económica neoliberal que venían arrastrando por años.

Sin embargo, ese viraje ya se dió por lo menos hace una década en América Latina, con el triunfo de Hugo Chávez en Venezuela, el de Rafael Correa en Ecuador, el de Evo Morales en Bolivia, el de los Kichtner en Argentina, y con Lula en Brasil. En México, el fraude electoral de 2006 impidió ese avance, aunque desde antes y aún ahora la ciudadanía viene manifestando un hartazgo por la política económica neoliberal, que cada día nos empobrece más, y por el autoritarismo que ha significado el PRI en estos 3 años de gobierno de Enrique Peña Nieto. Sin embargo, en muy pocas ocasiones, ese hartazgo ha beneficiado a verdaderas opciones alternativas, y simplemente ha generado una alternancia entre derechas.

El caso de Vicente Fox en el año 2000 es el caso más emblemático al respecto, pero no el único. El traspaso de la Presidencia de la República del PRI al PAN solamente significó una alternancia política, pero una continuidad en el modelo económico. No sólo eso: Vicente Fox y Felipe Calderón profundizaron el modelo económico neoliberal, antes de regresar la Presidencia de la República al PRI, encabezada ahora por Enrique Peña Nieto.

La llegada de los mal llamados candidatos independientes ha venido a fortalecer el espejismo, la utopía, de que las cosas podrán cambiar a partir de estas figuras “novedosas” de la política mexicana, puesto que lo de independientes sólo existe en la figura legal y en el membrete, pero de ninguna forma representan una independencia respecto a ciertos poderes fácticos o económicos que impulsan a estos candidatos.

Ejemplo de esto es Jaime Heliódoro Rodríguez Calderón, alias “El Bronco”, quien podría convertirse en el primer candidato independiente en gobernar Nuevo León. Bien dice el dicho que dime con quién andas, y te diré quién eres. “El Bronco” es un político ex-priísta que durante mucho tiempo aspiró a gobernar Nuevo León. En esta última elección, impusieron en su partido a Ivonne Álvarez, una conductora de televisión sin gran trayectoria política (ni capacidad intelectual). Así, tras no quedar electo como candidato de su partido, mediante la figura del candidato independiente, logró aspirar a ser candidato, y está a punto de ganar la elección. Sin embargo, debido a sus antecedentes políticos, es fácil imaginar que no existirá un gran cambio en la forma y fondo de hacer política en ese estado. Habrá ganado un candidato independiente de membrete.

Otro caso, que podría considerarse cercano, pues atañe al Estado de Hidalgo, es el caso de Antonio Mota, candidato a Diputado Federal por Pachuca. Candidato independiente también de membrete, se le ha acusado de estar muy cerca del Grupo Universidad y de su principal dirigente, Gerardo Sosa Castelán (de quien se ha hablado mucho en este blog), y que hasta el momento ni se ha deslindado de dichos señalamientos, ni tampoco lo ha desmentido. Aunque no existen posibilidades reales de que Mota pueda ganar la elección, es cierto que tampoco representa una alternativa distinta a lo que existe en el Estado de Hidalgo.

Si bien es cierto que no todos los candidatos independientes tienen detrás un gran poder económico o fáctico detrás de ellos, lo cierto es que, hasta el momento, sólo los que cuentan con este tipo de apoyos son los que tienen posibilidades reales de ganar.

En cuanto a los partidos políticos, si bien es cierto que han perdido su legitimidad y credibilidad, existen candidatos que valen la pena, y que pueden representar algo distinto. Me viene a la mente Enrique Alfaro, candidato a la Presidencia Municipal de Guadalajara, Jalisco, por Movimiento Ciudadano; Amílcar Sandoval, candidato a Gobernador de Guerrero, por MORENA; David Razú, candidato a Jefe Delegacional en Miguel Hidalgo, Distrito Federal, por el PRD; o en el caso de Hidalgo, Armando Azpeitia, candidato a Diputado Federal por Ixmiquilpan; y Cristina de la Concha, candidata a Diputada Federal por Tulancingo, ambos de MORENA.

Sin embargo, estos personajes no representan la generalidad de los partidos. Y aunque MORENA generó muchas expectativas en su creación, se ha generado un desánimo entre compañeros que cuestionan la verticalidad de la organización, la falta de democracia al interior, el hecho de que sólo se reciben instrucciones, donde el análisis y la discusión están nulificadas, y donde las decisiones e imposiciones recaen y las decide Andrés Manuel.

MORENA pudo haber generado, y pudo haber tenido el papel que tuvo el Movimiento al Socialismo en Venezuela con Chávez, la Alianza País en Ecuador con Correa, el Partido del Trabajo en Brasil con Lula, Syriza en Grecia y Podemos en España, lo cierto es que hoy está muy lejos de ello, pues esos movimientos lograron triunfar, efectivamente, por la presencia de un gran líder, pero también gracias a una organización viva, consciente e incluyente, no sectaria ni dogmática, que logró arrastrar al resto de la población, y que ubicó en las clases medias el triunfo.

MORENA pudo ser y no lo es. No pudo o no supo estar a la altura de lo que México necesita. Quedó sólo como la promesa de la Tierra Prometida, antes de ser condenados a vagar 40 años en el desierto. Y eso marca diferencias abismales con respecto a los otros partidos, organizaciones y dirigentes, que supieron estar a la altura del momento histórico que les tocó vivir en sus respectivos países. Así, el cambio que México necesita no vendrá por esa vía, sino por una distinta, que aún está por emerger.

Sin embargo, mientras ese día llega, no podemos (ni debemos) anular el voto, o abstenernos. Eso sólo permite que el estado actual de las cosas se mantenga. Votemos perfiles y candidatos, no colores, filias o dogmas. Sin embargo, no hay que conformarnos con las instituciones partidarias que nos mal representan. Aunque fracasemos una y otra vez, tenemos que intentarlo hasta construir la organización que requiere el país. Tenemos que aprender de nuestros errores, y no repetirlos.

Días difíciles están por venir. Sin embargo, no todo es sombrío. La esperanza se asoma al horizonte, y estamos trabajando para transformar el estado actual de las cosas. No será en vano la lucha. Lograremos materializar y consolidar nuestros ideales, y venceremos. Que de eso no quepa la menor duda.

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Ilegalidades, abusos y costumbres

Hola.

Hace dos días, el Presidente de la República de Bolivia, Evo Morales (quien por cierto tiene un gran respaldo popular en su país) fue detenido ilegalmente en Viena, Austria, tras un contexto muy peculiar: tras la sospecha de que transportaba al ex-agente de la CIA, Edward Snowden, a quien presuntamente transportaba de Rusia a Bolivia después de la solicitud formal de asilo político de este a la nación pluriétnica, le fue negado el acceso al espacio aéreo de Portugal, España, Francia e Italia, países lacayos incondicionales de USA.

Así, prácticamente mantuvieron secuestrado a un Jefe de Estado durante poco más de 24 horas, donde violaron inmunidad diplomática, tratados y acuerdos internacionales so pretexto de que el Presidente Morales no dejó revisar su avión por las autoridades austríacas. Y después de una enérgica protesta de los gobiernos latinoamericanos (que motivó una cumbre emergente de UNASUR, y donde por supuesto que México no protestó, fiel a su alineación a los intereses estadounidenses) Evo Morales voló a Bolivia.

Otro escenario de ilegalidades se presentó lejos de Austria, pero muy cerca de nosotros. En Hidalgo, el día de ayer (en el filo del cierre de las camañas electorales a diputados locales) fue encontrada evidencia del modus operandi tradicional del PRI..

En la bodega de LitoImpresos Bernal, sobre el Boulevard Everardo Márquez, en Pachuca, contracampaña en contra de los candidatos del PAN, PRD y PANAL fue encontrada por profesores del PANAL. Tras avisar a los compañeros del PAN y PRD, asistieron estos acompañados de un Ministerio Público para hacer la indagatoria. Se realizaba el recorrido a puertas cerradas en la bodega, cuando golpeadores a sueldo del Partido Revolucionario Institucional (PRI) llegaron a la bodega, golpeando a todo el que se encontraba a su paso, y dejando varios heridos, incluso algunos de gravedad.

Tal fue la persecusión y la violencia generada por los golpeadores, que periodistas y el propio Ministerio Público tuvo que salir corriendo del lugar, por ventanas, azotea e, incluso, un pasadizo secreto que daba a una colonia aledaña. El colmo fue que inmediatamente después llegó el Secretario de Seguridad Pública estatal, Alfredo Ahedo Mayorga, quien a pregunta expresa de los reporteros aseguró que se acababa de meter a la bodega, “y no había nadie” (sic).

Aunque es detestable la actitud sumisa y servil del PAN, PRD y PANAL al régimen, es terrible que se realicen estas ilegalidades y abusos (que pareciera que el PRI lo hace por costumbre) en contra de la oposición. No puede permitirse que el autoritarismo y el abuso del poder hayan regresado al país, al compás del PRI y Peña Nieto a la Presidencia de la República.

También debe renunciar el Secretario Alfredo Ahedo Mayorga, quien no sólo está alcahueteando y solapando a los golpeadores y porros priístas, sino que además está convirtiéndose en cómplice al dejar en la impunidad estos lamentables hechos.

Y tendría que explicar el Instituto Estatal Electoral cómo pudo salir tanta contracampaña de una bodega a unos pasos de donde se encuentra su sede.

Así, pareciera que en tanto en Hidalgo, como a nivel nacional e internacional se cuecen habas, y las ilegalidades, abusos y costumbres están presentes, siempre en beneficio de quien ejerce un poder opresor. Sin embargo, las costumbres tribales (como la de USA o los priístas) deben acabarse, para hacer a un lado las ilegalidades, y en consecuencia que el abuso del poder, a todos los niveles, deje de imponerse como ley suprema.

Finalmente, eso es lo que (en teoría) nos distingue de los animales, pues se supone hemos evolucionado. Aunque hay quienes, en Hidalgo y a nivel mundial, no lo han entendido, y se comportan como tales.

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