Lo público, lo privado, y lo social

Hola.

Nadie duda de la preparación académica, ni laboral del Gobernador. Es licenciado en derecho, fue magistrado presidente del Tribunal Superior de Justicia de Hidalgo, y como legislador, fue Presidente de la Comisión de Legislación y Puntos Constitucionales.

Por eso mismo, llama mucho la atención que el gobernador haya firmado un comunicado de prensa, para justificar el desalojo ilegal del inmueble rescatado por la Fundación Arturo Herrera Cabañas, fechado el 17 de abril de 2026, en el cual asegura que (hago cita textual): “la decisión del Gobierno del Estado responde a una convicción de fondo: la herencia cultural de Pachuca no puede quedar sujeta indefinidamente a un esquema privado, cuando existe la obligación pública de preservarla, proyectarla y ponerla al servicio de toda la sociedad hidalguense”.

Y llama la atención, por de pronto pareciera que el Gobernador desconoce la ley. O bien, el que le redactó el comunicado la desconoce, y el Gobernador no lo leyó, porque es increíble que, siendo docto en derecho, haya firmado un comunicado de prensa que está mal, bueno, no solo mal, sino muy mal, conceptual y legalmente hablando, en cuestiones muy básicas de derecho, de estudiante de preparatoria. Así que vamos por partes, como Jack El Destripador.

Para empezar, el boletín, como vimos antes, menciona que “la herencia cultural de Pachuca no puede quedar sujeta indefinidamente a un esquema privado”. Se equivoca el Gobernador al hacer esta aseveración, porque en términos estrictos, la Fundación Arturo Herrera Cabañas no entra en los términos establecidos en el artículo 25 Constitucional, para el sector privado, sino para el sector social.

Para empezar, y a diferencia de casi todos los países, México es de los únicos lugares del mundo, donde en su Carta Magna, se establecen 3 formas de propiedad: la propiedad pública, la propiedad privada, y la propiedad social. Es decir, lo público, lo privado, y lo social.

Esto está establecido en el artículo 25 de la Constitución, el cual establece que: “Al desarrollo económico nacional concurrirán, con responsabilidad social, el sector público, el sector social y el sector privado, sin menoscabo de otras formas de actividad económica que contribuyan al desarrollo de la Nación”.

Así, el artículo 25 constitucional, define al sector público como aquel que “tendrá a su cargo, de manera exclusiva, las áreas estratégicas que se señalan en el artículo 28, párrafo cuarto de la Constitución, manteniendo siempre el Gobierno Federal la propiedad y el control sobre los organismos y empresas públicas del Estado que en su caso se establezcan”.

Además, respecto al sector privado, se menciona que “la ley alentará y protegerá la actividad económica que realicen los particulares y proveerá las condiciones para que el desenvolvimiento del sector privado contribuya al desarrollo económico nacional, promoviendo la competitividad “.

Y en cuanto a lo social, se menciona que “la ley establecerá los mecanismos que faciliten la organización y la expansión de la actividad económica del sector social: de los ejidos, organizaciones de trabajadores, cooperativas, comunidades, empresas que pertenezcan mayoritaria o exclusivamente a los trabajadores y, en general, de todas las formas de organización social para la producción, distribución y consumo de bienes y servicios socialmente necesarios“.

Dicho esto, el texto constitucional confirma lo que afirmamos antes: la Fundación Arturo Herrera Cabañas NO es parte del sector privado, sino del social. Pero además, el boletín del Gobierno del Estado de Hidalgo menciona que “existe la obligación pública de preservarla, proyectarla y ponerla al servicio de toda la sociedad hidalguense (la herencia cultural)”.

Es decir: lo público califica como privado algo que es social, ignorando, además, que la Fundación cumple cabalmente con la función que le asigna el texto constitucional

Sin embargo, esto se contrapone al revisar nuevamente el texto constitucional que ya citamos, cuando se menciona que “la ley establecerá los mecanismos que faciliten la organización y la expansión […] de todas las formas de organización social para la producción, distribución y consumo de bienes y servicios socialmente necesarios”.

En términos estrictos, la cultura es un bien (intangible) y un servicio socialmente necesario. Y la Constitución establece que, si el sector social cumple con esta función, el Estado tiene que establecer mecanismos para facilitar su organización y expansión de este sector.

Es decir, al desalojar a la Fundación Arturo Herrera Cabañas del inmueble que han ocupado durante los últimos 32 años, el Estado no solo está incumpliendo con su obligación constitucional de facilitar la organización y la expansión del sector social, sino que además está violando el artículo 25 constitucional al impedirlo.

Lejos de resolver el problema, el hecho de que primero se haya dicho que el Gobierno Municipal desalojaría a la Fundación Arturo Herrera Cabañas de su inmueble “por vender café”, y que luego el Gobierno del Estado de Hidalgo, con una redacción muy torpe en un comunicado oficial, cometa errores de novato y, encima, reconozca que va a violar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, al despojar a la Fundación Arturo Herrera Cabañas de su inmueble, incumpliendo también un contrato de comodato firmado por 20 años entre el Estado y la Fundación.

La ya de por sí endeble y torpe narrativa que el Gobierno del Estado ha utilizado para intentar justificar el injusto e ilegal desalojo que pretenden hacer bajo el argumento de “injustificado esquema a largo plazo sobre un espacio de alto valor simbólico y cultural para Pachuca” (que ya de por sí, se cae sola con lo publicado en redes, como los contratos con el Club Pachuca, por citar un solo ejemplo), solo nos deja que estamos ante dos posibles causas de fondo, para cometer una canallada así: o estamos ante una venganza política en contra de la familia Herrera Gutiérrez por haber promovido la revocación del mandato en contra del Gobernador, o bien, estamos ante una lucha contra un cártel inmobiliario hidalguense, parecido al que existe en la CDMX con los gobiernos locales del PAN, pero aplicado a los inmuebles y políticos pachuqueños, que únicamente ha servido para gentrificar y especular inmobiliariamente con la tierra.

O tal vez, todas las anteriores juntas.

Por lo anterior, es más que importante estar informados, y unidos. No podemos permitir que la Fundación se quede sin un inmueble, y debemos defender nuestra memoria, nuestro patrimonio, nuestra comunidad.

Porque de ello, dependerá el futuro que pueda tener nuestra ciudad.

Sigamos defendiendo, pues, a la Fundación, con todo el corazón posible. Y hasta que la dignidad se haga costumbre.

Venceremos.

Todos somos FAHC

Hola

Nadie puede negar que la Fundación Arturo Herrera Cabañas es un referente cultural en Hidalgo.

En sus 32 años de Historia, la Fundación ha albergado a la cultura en el estado: ha publicado libros, organiza exposiciones, talleres, seminarios, recitales, conferencias y presentaciones de libros.

Cuenta con un acervo cultural, entre los que se encuentra una biblioteca con aproximadamente 20,000 libros en el lugar más otros 20,000 fuera, documentos, archivos, pinturas y esculturas, además de muebles y equipo.

Y cuenta, en su currículum, con la mayor aportación que ha hecho la Fundación en su historia: colaboró, de forma activa, con la remodelación del Centenario del Reloj Monumental de Pachuca, entre el año 2006 y 2010.

Podría continuar mencionando muchas de las actividades que realiza la Fundación, como llevar víveres y ropa a comunidades indígenas y/o marginadas del estado de Hidalgo.

Sin embargo, la Fundación Arturo Herrera Cabañas, hoy enfrenta su mayor reto histórico: evitar su desaparición, por parte de las autoridades municipales y estatales.

Por medio de una carta abierta, Irma Eugenia Gutiérrez, Presidenta de la Fundación AHC, denunció que “el gobierno estatal intentó desalojarla del edificio que por más de 30 años, se ha dedicado a promover la cultura, arte y deporte, el cual se ubica en el Centro de Pachuca, sin apoyo económico gubernamental”.

“La Fundación Arturo Herrera Cabañas es una asociación civil sin fines de lucro, no cuenta con presupuesto estatal y, para dar servicio a los visitantes y conseguir algún fondo destinado íntegramente para sus actividades, se decidió abrir una barra de café. Quizá por ello, el gobierno estatal y municipal señalan que este es un objetivo de lucro, cuando todo va dedicado a las actividades primordiales. Se ha objetado esta afirmación sin respuesta por el municipio”.

“Es en estos días cuando los integrantes de la Fundación nos enteramos que con ello intentan desalojar, violando el artículo 14 de la Constitución, que obliga a llevar un juicio previo, aprovechando una ley local que permitiría violar ese principio. La Fundación Arturo Herrera Cabañas ha solicitado un amparo”.

Resulta inquietante ver cómo la autoridad municipal, que ha mostrado su banalidad al priorizar la apertura de Wal-Marts en el municipio, en vez de promover el comercio local, que ha mostrado un abierto desprecio por la cultura, al borrar los murales del Jardín del Arte, y de la calle Daniel Cerecedo Estrada, en el Centro de la Ciudad, ahora tenga la soberbia de desalojar a la mayor institución cultural del estado de Hidalgo.

Y resulta indignante que la autoridad estatal, los mismos de siempre que llegaron al poder estatal pintándose de guinda, pero conservando sus métodos y tradiciones, que lo hicieron montándose en la lucha histórica de la Izquierda hidalguense, y que no pretenden borrar muros, sino nuestra memoria histórica y de lucha, ahora quieren borrar toda una tradición cultural bajo el pretexto de “vender café”.

Porque si algo es cierto, es que la Fundación Arturo Herrera Cabañas ha hecho más por la promoción de la cultura en Hidalgo, que el Gobierno de Hidalgo en los últimos 32 años, y ha pintado más murales, de los que el H. Ayuntamiento de Pachuca ha borrado en su limitada y mediocre administración. Es imposible pensar en la promoción de la Cultura en Hidalgo, sin la Fundación Arturo Herrera Cabañas.

Por eso, resulta indignante que hoy, una autoridad torpe, con una lógica institucional que subordina la cultura a criterios administrativos y mercantiles, que ha sido incapaz de promover y difundir la cultura, y que incluso quiere borrarla de las paredes blanqueándolas, pretenda ahora atentar contra la FAHC, que se ha convertido en patrimonio de todos los hidalguenses.

Porque como decía Marx en El 18 Brumario de Luis Bonaparte, la Historia siempre se presenta en dos formas: primero en forma de tragedia, y luego en forma de farsa.

A Francisco I. Madero lo acusaron de robar una vaca, por oponerse a Porfirio Díaz.
Esperemos que no exista persecución política por parte del Gobierno de Hidalgo contra Tonatiuh Herrera, por haber promovido la revocación en contra del Gobernador, y por parte del actual Presidente Municipal, por haber sido su adversario interno en MORENA.

El hecho, es que no fue por “vender café”.

Solo como recordatorio: el arte y la cultura siempre ha sido reprimido y perseguido por los fascistas. Solo recordemos a Federico García Lorca en España; la quema de libros, en Alemania; a Pablo Neruda y a Victor Jara, en Chile.

Y tampoco podemos olvidar la persecución que tuvieron artistas como Silvestre Revueltas, José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros, Diego Rivera, y Pablo O’Higgins, entre otros, por pertenecer al Partido Comunista Mexicano, en los tiempos en los que gobernaba el PRI, el viejo régimen.

Todos y todas somos la FAHC. Y todos tenemos que defenderla contra su desaparición.

Solidaridad con la Fundación Arturo Herrera Cabañas, con su lucha, y con todos los que día a día trabajan ahí por un mejor Hidalgo.

Amor con amor se paga.

Venceremos.