Manipulación energética

Hola.

Cuando el neoliberalismo se implantó en México, hubo un cambio de régimen en cuanto a la tenencia de las gasolineras. Antes de Salinas, todas las gasolineras eran propiedad de PEMEX, y las que no, eran de empresas paraestatales del mismo gobierno. Sin embargo, con el cambio de paradigma, también cambiaron las reglas, y a partir del sexenio antes mencionado, Petróleos Mexicanos comenzó a otorgar concesiones y franquicias a particulares para operar gasolineras, siempre y cuando se respetara y se utilizara la marca corporativa PEMEX. Así, comenzó a haber una expansión de gasolineras en todo el país, pero con capital y dueños particulares.

Con la reforma energética de Enrique Peña Nieto, se quitó el monopolio a PEMEX sobre el mercado petrolero en México, de tal forma que ahora empresas particulares no sólo pueden extraer y procesar el petróleo, sino también pueden ya venderlo en establecimientos dedicados para tal fin. Es decir, abrir gasolineras.

Al respecto, cabe señalar algo más: al consumarse la Expropiación Petrolera decretada por el Presidente Cárdenas en 1938, hubo un hecho adicional: un gran embargo económico a todos los productos petroleros y a PEMEX, en general por parte de las grandes empresas petroleras trasnacionales, así como de los gobiernos de las principales naciones industrializadas. Durante la Segunda Guerra Mundial este embargo se levantó parcialmente, es decir, México y PEMEX comenzó a vender petróleo a otros países, sobre todo a los países de la Alianza: USA, Inglaterra y Francia, con tal de que no le abastecieran el petróleo que necesitaba Alemania.

Sin embargo, como mencioné antes, el embargo no se levantó del todo, por lo que PEMEX estaba impedido por acuerdos comerciales internacionales a extraer petróleo de campos petrolíferos fuera de México, así como a establecer centros de procesamiento de petróleo (refinerías) fuera del país, tampoco podía establecer asociaciones con otras compañías petroleras nacionales o multinacionales derivado de este embargo, y mucho menos podía tener establecimientos de venta de productos derivados del petróleo, es decir, tener gasolineras fuera de México.

Todo esto, como dije antes, cambió con la Reforma Energética. Lo que antes PEMEX tenía prohibido, como volvió a abrir su mercado petrolero a la iniciativa privada, también se levantó el embargo. ¿Porqué menciono esto? Por lo que expondré a continuación.

En los días pasados, hubo un gran furor combinado con indignación derivado de que la marca PEMEX abrió una gasolinera en Houston, Texas, estado de la Unión Americana. La indignación se derivó de que la gasolinera PEMEX está vendiendo el litro de gasolina a $7 pesos en Houston, mientras en México este producto está comercializado arriba de $13. A partir de entonces, hubo mucha indignación al respecto, al cuestionar el porqué en Estados Unidos PEMEX vende la gasolina más barata que en México, exigiendo que en debe venderse al mismo precio allá que acá y que, por tanto, debía venderse más barata. Hay razones para esto, y lo explicaré a continuación.

Como es de todos sabido, el gobierno mexicano tiene años enviando petróleo crudo a las refinerías de Estados Unidos, con el fin de procesarlo y convertirlo en gasolina, cada vez en mayor escala. Según los datos más recientes publicados por PEMEX, 52.2% del total de las ventas internas, equivalentes a 785,000 barriles de gasolina, son importados todos los días. Es decir, más de la mitad de la gasolina que se consumen en el país.

Esto es derivado de una mala política energética, la cual ha determinado deliberadamente no construir las refinerías que requiere el país. No al menos, con capital público y con administración de PEMEX. Y la única refinería anunciada en los últimos 10 años por Felipe Calderón en Tula, fue cancelada por Peña Nieto. Esto no es un mero capricho, pues están allanando el camino a las trasnacionales para que ellas sean las que construyan las refinerías para procesar su propio petróleo extraído de suelo mexicano.

Cabe señalar además que, curiosamente, las refinerías donde PEMEX procesa su gasolina están en Houston. Ciudad donde PEMEX acaba de abrir su nueva gasolinera. Si consideramos estos dos últimos datos juntos, vemos que hay congruencia en que el precio de la gasolina en la gasolinera de PEMEX en Houston sea la mitad de barata que el costo en México, dado que no es lo mismo el costo de transportar la gasolina dentro de Houston que traerla de allá al país. Eso explica la razón del porqué allá PEMEX está vendiendo la gasolina en $7, y en México la vendan en $13.

El que la gasolinera tenga la marca PEMEX es irrelevante. Como mencioné antes, las gasolineras de PEMEX trabajan actualmente bajo el sistema de concesiones y franquicias. Y en este caso no es la excepción: el dueño es un hombre paquistaní de nombre Mike Virani. Además, en Estados Unidos, el precio de la gasolina es fluctuante, pues se acomoda conforme la ley de la oferta y la demanda. En México, hasta fines de este año el precio de la gasolina está fijado por el gobierno (por eso los famosos gasolinazos) y, a partir del año que entra, se fijará conforme a la misma ley de la oferta y la demanda. Precisamente, cuando PEMEX comience a tener competidores.

La implementación de los gasolinazos a partir de la Reforma Energética de Calderón tenía como fin poner un tope en el precio de la gasolina, un precio máximo, con el que las empresas petroleras que compitan con PEMEX iniciarán la venta de gasolina y, una vez liberalizado el precio, este se vaya ajustando conforme a sus propios costos de extracción, procesamiento y transporte de gasolina. Esto hará que el precio de la gasolina varíe de gasolinera a gasolinera, dependiendo la empresa que distribuya el energético.

¿Qué relación tiene entonces lo que acabo de explicar con el costo de la gasolina más barata en Houston en la nueva gasolinera de “PEMEX”?

Que esto es un gran ejercicio de manipulación por parte del Gobierno Federal, donde mucha gente fue sorprendida, incluyendo a gente de “Izquierda” (que regularmente se va con la finta y caen siempre en las trampas de manipulación del gobierno). La manipulación consiste en introyectar sentimientos de enojo, impotencia y frustración contra la marca PEMEX, de tal forma que cuando entren las compañías petroleras trasnacionales al mercado gasolinero, y comiencen a vender la gasolina más barata en sus establecimientos, haya una aceptación tácita de los consumidores mexicanos a los nuevos competidores, generando una simpatía implícita y una animadversión contra PEMEX y todo lo que representa.

De esta forma, PEMEX, siendo incapaz de cubrir las expectativas de precio y consumo que requiere la población, irá disminuyendo sus ventas, hasta que su ya de por sí complicada situación financiera no le permita permanecer en el mercado, y pueda declararse en quiebra. Es decir, es una forma de quebrar y desaparecer PEMEX, con la aprobación de la población en general, y con el argumento perfecto de que es una empresa insolvente, ineficiente y costosa para los contribuyentes mexicanos.

Así, y considerando la nota del New York Times que salió hace algunas semanas, en el sentido de que durante la campaña presidencial de Enrique Peña Nieto se utilizó la neurociencia para inducir a la población a votar por el actual Presidente de México (http://www.nytimes.com/2015/11/04/universal/es/la-neuropolitica-leyendo-la-mente-de-los-votantes-con-nuevas-tecnologias.html?_r=0), podríamos casi asegurar que esta técnica de manipulación de la población no sólo fue utilizada durante su campaña, sino también durante su ejercicio de gobierno, por lo que perfectamente podríamos establecer que esto es uno de las muchos momentos en los que EPN ha inducido a la población para que de forma inconsciente acepten sus políticas de gobierno y sus planes.

Suena a película macabra de ciencia ficción, pero no lo es. Es la realidad, y son técnicas que están utilizando para manipular a la población. Analiza los spots de EPN, y encontrarás muchas de estas técnicas de manipulación que, de una u otra forma, están generando un gran respaldo de la población a las políticas de gobierno que aplica Peña Nieto, a pesar de la propia animadversión que su figura provoca.

Saludos. Dejen comentarios.

Precisiones al texto “La gasolinera de la UAEH”

Hola.

He recibido comunicación de diferentes integrantes de la comunidad universitaria, que me han hecho énfasis en dos cuestiones de apreciación de mi texto anterior “La gasolinera de la UAEH“, por lo cual escribo éste texto para hacer y puntualizar las siguientes precisiones:

  1. Efectivamente, los directivos han sido quienes han promovido el cierre de vialidades en Pachuca por lo del asunto de la gasolinera, y en menor medida los profesores (es decir, uno que otro). Pero me han hecho énfasis en que los Consejeros Universitarios y las Sociedades de Alumnos han sido quienes más han promovido ésto, obviamente bajo el contubernio con las autoridades universitarias.
  2. Con respecto a la cuota semestral: se me ha mencionado que ésta ya se incrementó (en el texto comenté que éstas eran de 940 pesos en Preparatoria, y 1200 en Licenciatura), siendo el costo actual 1140 pesos para Preparatoria y Licenciatura, repito, por semestre.

Saludos. Dejen comentarios.

La gasolinera de la UAEH

Hola.

En su periódico El Independiente de Hidalgo, Gerardo Sosa Castelán no deja pasar un sólo día sin sacar la nota y la cuenta de cuántos días lleva su gasolinera cerrada.

Pero hace apenas unos días comenzó a haber una movilización generalizada dentro de la UAEH, promovida por directivos y profesores para presionar a Gobierno del Estado a reabrir su gasolinera. Lo ha hecho utilizando a los estudiantes y vendiéndoles el discurso de que es una gasolinera de la Universidad, que con ello los camiones que dan el servicio de transporte universitario podrían abastecerse, que sirve para dar becas a estudiantes de escasos recursos… Nada más falso que eso.

El 3 de mayo de 2010, la gasolinera ubicada en el kilómetro 4.7 de la carretera Pachuca-Tulancingo fue abierta al público. En ese momento, se dijo que un porcentaje (nunca se mencionó cuánto) de los ingresos de la gasolinera irían a parar a la UAEH, pero que los recursos serían administrados por la Fundación Hidalguense1.

Sin embargo, es de todos conocido que la UAEH tiene de autónoma sólo el membrete, puesto que ahí sólo existe una voz, que es el poder delante y detrás del trono: Gerardo Sosa Castelán. Así mismo, la Fundación Hidalguense ha tenido vinculación de alguna forma con Gerardo Sosa, quien también es secretario general de la UAEH. También se dió a conocer, en su momento, que sólo se conocía un contrato de comodato con Oscar Pacheco Medina, por cierto administrador de los negocios del ex rector y presidente del Patronato Universitario, Gerardo Sosa Castelán2, de donde se sabe que Pacheco Medina es propietario del 1% de las acciones, y (supestamente) la UAEH del 99%.

El 12 de octubre de 2010, la gasolinera de la empresa concesionaria Servi-Garza (cuya documentación que acredite que pertenece a la UAEH nunca ha sido presentada) fue cerrada por incumplir especificaciones técnicas, a partir de lo cual el periódico El Independiente de Hidalgo (propiedad también de Gerardo Sosa Castelán) ha estado sacando un día y al siguiente también la nota sobre el cierre de la gasolinera de la UAEH, que al día de hoy cumple 303 días.

Sería demasiado noble (e inocente ) pensar que, efectivamente, la presión que ha ejercido la UAEH es para conseguir un fin en beneficio de la educación. Sin embargo, estamos entramados en una serie de cuestiones que apuntan a que la utilización de los estudiantes (que han salido a las calles a cerrar vialidades por éste asunto, claramente manipulados por profesores y autoridades, y que no han sido capaces por cerrar las escuelas para que les bajen la cuota semestral, o siquiera por una biblioteca digna) deja entrever que la Universidad no es precisamente la mayor interesada ni la que esté perdiendo dinero por éste asunto, sino intereses que van muy por encima de lo académico y que son particulares.

Es obvio, también, que los beneficiados no serán los estudiantes, sino un puñado de personas que seguirán haciendo negocio con ésta Universidad semi-privatizada, que cobra cuotas de 940 (en preparatoria) y 1200 (en licenciatura) pesos semestrales, donde el pensamiento y la racionalidad ha sido socavada para hacer y formar empleados al servicio del PRI, y que tiene todas las características de cualquier otra cosa, menos de una Universidad pública, libre y autónoma.

Saludos. Dejen comentarios.


1 UAEH abre gasolinería; van por las ganancias. Castillo, Edith. Milenio Hidalgo, edición impresa. http://impreso.milenio.com/node/8761351

2 UAEH, se les hace bolas la gasolina. Witvrun, Alberto. Diario Vía Libre. http://www.diariovialibre.com.mx/2011/08/uaeh-se-les-hace-bolas-la-gasolina/