Entrega fatal

Hola.

En los últimos días se dio a conocer la lista de candidatos a diputados federales y locales de MORENA en Hidalgo. Gran sorpresa causó el hecho de que, a nivel federal, aparecieran dos personas vinculadas al Grupo Universidad de Gerardo Sosa (además de Cipriano Chárrez y una propuesta de Moisés Jiménez), y a nivel local, al menos 10 posiciones vinculadas a este grupo y personaje.

Así, una de las preguntas que ha realizado la opinión pública hidalguense es cómo y de qué manera llegó el Grupo Universidad a colarse a MORENA y logró hacerse de la mayoría de las candidaturas.

Para responder a esta pregunta tenemos que remontarnos al Consejo Nacional de MORENA, organizado el 9 de julio en la Ciudad de México. Ese día, MORENA definió los criterios para elegir a sus candidatos (aparecen sólo aquellos que son materia de este análisis, por lo que algunos se omiten), los cuales iré explicando y comentando uno por uno, pues sólo así se entenderá por qué ninguno de los que comenzaron el proceso para ser candidatos lo terminaron:

  1. Se descentralizarán las decisiones para nombrar a los representantes o coordinadores de organización ponderando el consenso en el menor tiempo posible.

Este punto indicaba que cada Comité Estatal sería el encargado de realizar dichos consensos, que no es otra cosa que una guerra de fuercitas en la que todos intentan cansar al de enfrente hasta que el más resistente queda como candidato. En el caso de Hidalgo, esto se llevó a cabo durante julio y agosto, de acuerdo al punto siguiente.

  1. Durante los meses de julio y agosto se realizarán Consejos Estatales para elegir, por consenso, representantes o coordinadores de organización por unanimidad.

Este punto indicaba que, una vez realizados los consensos mencionados en el punto anterior, el Consejo Estatal validaría las propuestas de representantes o coordinadores estatales/distritales/municipales, según el caso (que era la figura para que los candidatos evadieran la ley y pudieran hacer campaña fuera de los tiempos permitidos). Eso, siempre y cuando, fueran de unanimidad. Donde no hubo consenso (es decir, donde no lograron cansarse unos a otros) aplicaba el siguiente punto.

  1. En los casos en donde no haya consenso, se realizarán encuestas para que quede el mejor calificado por la ciudadanía. Tener muy presente que la encuesta es un procedimiento estatutario.

Pero surge la pregunta: ¿cómo se va integrar la encuesta? A continuación viene la respuesta.

  1. Si no existe consenso en algún distrito local, federal o municipio, el Consejo Estatal deberá hacer hasta tres propuestas para la encuesta; si el CEN lo considera necesario podrá proponer 2 más. Habrá máximo 5 en la encuesta.

Este es uno de los puntos más importantes, junto con el 7, al ser una de las claves para entender qué pasó. Ya quedamos que se buscaría consenso, y donde no lo hubiera, se aplicarí una encuesta. Y lo que dice este punto es que el Consejo Estatal es quien determina quién va a la encuesta. Bueno, sí y no.

Sí, porque el Consejo Estatal define a los integrantes de la terna que serán incluidos en la encuesta por la Comisión Nacional de Elecciones. Pero no, porque aunque el Consejo Estatal aprobó una terna para entrar a la encuesta, el Comité Nacional de MORENA puede proponer dos más, ya sea de los que no lograron entrar en la encuesta vía el Consejo Estatal, o incluso pueden ser incluidas personas que no participaron en los consensos, que no fueron votados en el Consejo Estatal, y que desde el Comité Nacional podrían ser incorporados a la encuesta.

Letras chiquitas que muchos no leyeron. Continuemos.

  1. Este procedimiento aplica para municipios, distritos locales y federales.

O sea, para todo. ¿Qué quiere decir esto? Que dejaron las posibilidades lo más abiertas posible para incorporar a más gente a cualquier altura del proceso. Prosigamos.

  1. En donde no haya consenso estatal, la definición la realizará el Comité Ejecutivo Nacional y será ratificada por el Consejo Nacional.

Esta es la clave de todo. Lo desmenuzo. Es decir, lleguen a consensos, pero si no lo hacen, el Comité Nacional define todo (que es donde está Andrés Manuel y la Comisión Nacional de Elecciones), y el Consejo Nacional (que sólo levanta el dedo y aprueba todo lo que Andrés Manuel presenta e indica) ratifica estas definiciones.

Letra chiquita nuevamente. Pero esta fue clave, ya que permitió a ya saben quién poner, mover y quitar candidatos a discreción a nivel nacional.

  1. La fórmula de senadores en 16 estados será encabezada por mujeres, y en los otros 16 por hombres, quedando de la siguiente manera:

En Hidalgo encabezó una mujer. Por eso, Angélica García Arrieta va al frente en la fórmula de senadores, y no Julio Menchaca.

  1. Se aprobó la conformación de una comisión del Comité Ejecutivo Nacional (CEN), integrada por Yeidckol Polevnsky, Gabriel García y Mauricio Hernandez, secretaria general y secretarios de organización y de formación política, respectivamente, para acompañar el proceso de selección de representantes o coordinadores de organización. También serán responsables de la conformación de la Comisión de Candidaturas.

Esta es la comisión de candidaturas. La Nomenklatura, como dijo Monreal. La que decidió todo el proceso, obviamente consultando a ya saben quién, ¿o de verdad creen que Andrés Manuel los dejó decidir todo absolutamente?

  1. Los acuerdos derivados de los Consejos Estatales se enviarán a la Comisión del CEN.

Todo lo que se acuerde a nivel estatal se lo hacen llegar a la Nomenklatura. Pero estos acuerdos no son definitivos ni vinculantes, pues como vimos antes, pueden ser modificados en cualquier momento.

  1. La Comisión del CEN enviará las propuestas para las encuestas a la Comisión Nacional de Encuestas. El resolutivo de las encuestas tendrá carácter de inapelable, como lo marca nuestro estatuto.

En muchos lugares se denunció que no hubo encuestas, o bien, hubo otros (como la encuesta para elegir candidato a jefe de Gobierno de la Ciudad de México) que no fue transparente, y que nadie quedó convencido del resultado final.

Pues bien, estas reglas fueron las que se implementaron a nivel nacional para elegir candidatos en todo el país. Y como vimos, en realidad el Comité Nacional de MORENA tuvo, en todo momento, el control del proceso en sus manos. El Comité Estatal sólo actuó como oficialía de partes, pero en ningún momento tuvo el poder de acordar y/o decidir sobre candidaturas.

Cabe señalar, además, que estas reglas fueron aprobadas por los consejeros nacionales de MORENA, los cuales son, en Hidalgo: Abraham Mendoza Zenteno (presidente del partido), Angélica García Arrieta (secretaria general), Marco Antonio Priego Saavedra (exsecretario de Organización, expulsado en 2017), José Antonio Vargas Olmedo, Martín Sandoval Soto, Luis Ángel Tenorio Cruz, Martha Elena Arias González, Carlos Alejandro Mendoza Álvarez y Marco Antonio Martínez Hernández.

Es decir, si el Grupo Universidad accedió a candidaturas (y Chárrez, y varios más) no es por la acción del Comité Estatal y de sus integrantes, sino por los acuerdos y decisiones en la cúpula de MORENA a nivel nacional. Incluso, en casi todas las ocasiones, los acuerdos se establecieron a nivel nacional, y se indicaba acatarlos a nivel estatal, sin margen de maniobra ni posibilidad de omisión.

En concreto: si alguien le entregó MORENA Hidalgo a Gerardo Sosa, no fue Abraham Mendoza, sino Andrés Manuel López Obrador y la Nomenklatura. Esta entrega puede significar, al final, una ganancia para Sosa y una pérdida para MORENA y Andrés Manuel, pues más allá del resultado electoral y de la Presidencia, lo cierto es que el Grupo Universidad llegó para quedarse con la franquicia de MORENA en Hidalgo y hacer, en 2022, a Gerardo Sosa candidato a gobernador por MORENA.

Si Abraham Mendoza es responsable de algo, es por omisión, por no haberlo señalado en su momento y no haber renunciado. Por eso, resulta de pronto irrisorio que haya una insurrección contra Abraham Mendoza, presidente de MORENA en Hidalgo, y más de risa aún es que circule un documento donde se pide a Andrés Manuel López Obrador la renuncia del dirigente, firmada por varios militantes y algunos consejeros nacionales, porque en el propio Consejo Nacional se aprobaron estas reglas y se le permitió, a la Nomenklatura y a ya saben quién, hacer y deshacer en el asunto de las candidaturas. Aquí caben sólo dos opciones: o no entendieron lo que aprobaron, o no se acuerdan de lo que aprobaron.

En resumen, hay varios tipos de militantes inconformes que piden la renuncia de Abraham Mendoza: los excluídos de las candidaturas, los que tienen un interés particular o grupal deliberado (como los firmantes de dicho documento), y los militantes malinformados o manipulados.

El mismo escenario que hay en Hidalgo se reproduce a nivel nacional, con distintos actores pero las mismas mañas y circunstancias, realizando alianzas que, al final, restan más de lo que suman. Pero finalmente, gran parte de la culpa recae en la feligresía, que ha sido permisiva con todo y con todos, ya sea por un amor ciego cuasi religioso a la figura de López Obrador, o bien por un interés político o laboral.

Para el militante de izquierda, es indigno e insultante compartir la misma trinchera con la gente contra la que se ha enfrentado toda su vida. Por tal motivo, la militancia de MORENA tiene sólo dos opciones: o manda al carajo las imposiciones y prácticas desleales a las que fue sometida desde el Comité Nacional boicoteando estas candidaturas o, incluso, renunciando a su militancia, o se somete y termina apoyando alegremente a su domador cual foca aplaudidora, renunciando a su dignidad e integridad.

George Orwell termina una de sus dos grandes obras, la “Rebelión en la Granja” (la otra es “1984”), con el siguiente párrafo:

Doce voces gritaban enfurecidas, y eran todas iguales. No había duda de la transformación ocurrida en las caras de los cerdos. Los animales asombrados, pasaron su mirada del cerdo al hombre, y del hombre al cerdo; y, nuevamente, del cerdo al hombre; pero ya era imposible distinguir quién era uno y quién era otro.

Tristemente, es la historia de MORENA. Se esmeró en diferenciarse en aquello que tanto combatió, que terminó convirtiéndose en lo que prometió no convertirse jamás.

Saludos. Dejen comentarios.

Diferencias abismales

Hola.

Tras la crisis económica de 2008, y después de los despidos masivos, los desalojos de viviendas (en España les llaman desahucios), y la ineptitud del gobierno para enfrentar la crisis, surgió un movimiento denominado el #15-M, que sacó a las calles a la clase media (pero no sólo a ella) para exigir a la clase política que resolviera el grave problema del que España, por cierto, aún no se recupera. Los medios de comunicación les llamaron los indignados, e hicieron una demostración de fuerza inusitada en el país Ibérico, que rebazó a los partidos políticos y que permitió, posteriormente, conformar una opción alternativa al bipartidismo que venía gobernando en España desde el Pacto de la Moncloa, encabezado por el Partido Popular (PP) y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE).

De este movimiento de “indignados” surgió Podemos, un partido político encabezado por Pablo Iglesias, que fue la opción alternativa que comenzó a consolidarse en España. De rápido crecimiento, Podemos comenzó a ganar espacios en la opinión pública, así como simpatías. Hace algunos días, Podemos triunfó en varios ayuntamientos en España, rompiendo la hegemonía del bipartidismo español, y convirtiéndose en un serio aspirante a obtener la Presidencia Española.

El caso de Podemos en España no es el único. Hace algunos meses, en Grecia, y tras el descalabro económico que también tuvo lugar en 2008, la Coalición de la Izquierda Radical Syriza ganó la Presidencia del país helénico. Este triunfo también fue sorpresivo para muchos, aunque explicable. Y en algunos meses que ya lleva la coalición gobernando, ha realizado un viraje en la política económica, ha reestructurado su deuda, y Grecia se perfila hacia un camino más próspero y fuera de la crisis que lo azotó.

Existen varios motivos por el que muchas personas se han sorprendido del triunfo de Syriza y Podemos, dado que estos triunfos han sido en países europeos, que habían tenido una larga tradición socialdemócrata tras la caída del Muro de Berlín, donde el socialismo vuelve a agarrar fuerza tras la declaratoria del “Fin de la Historia” hace 25 años, y que ha marcado un necesario viraje en la política económica neoliberal que venían arrastrando por años.

Sin embargo, ese viraje ya se dió por lo menos hace una década en América Latina, con el triunfo de Hugo Chávez en Venezuela, el de Rafael Correa en Ecuador, el de Evo Morales en Bolivia, el de los Kichtner en Argentina, y con Lula en Brasil. En México, el fraude electoral de 2006 impidió ese avance, aunque desde antes y aún ahora la ciudadanía viene manifestando un hartazgo por la política económica neoliberal, que cada día nos empobrece más, y por el autoritarismo que ha significado el PRI en estos 3 años de gobierno de Enrique Peña Nieto. Sin embargo, en muy pocas ocasiones, ese hartazgo ha beneficiado a verdaderas opciones alternativas, y simplemente ha generado una alternancia entre derechas.

El caso de Vicente Fox en el año 2000 es el caso más emblemático al respecto, pero no el único. El traspaso de la Presidencia de la República del PRI al PAN solamente significó una alternancia política, pero una continuidad en el modelo económico. No sólo eso: Vicente Fox y Felipe Calderón profundizaron el modelo económico neoliberal, antes de regresar la Presidencia de la República al PRI, encabezada ahora por Enrique Peña Nieto.

La llegada de los mal llamados candidatos independientes ha venido a fortalecer el espejismo, la utopía, de que las cosas podrán cambiar a partir de estas figuras “novedosas” de la política mexicana, puesto que lo de independientes sólo existe en la figura legal y en el membrete, pero de ninguna forma representan una independencia respecto a ciertos poderes fácticos o económicos que impulsan a estos candidatos.

Ejemplo de esto es Jaime Heliódoro Rodríguez Calderón, alias “El Bronco”, quien podría convertirse en el primer candidato independiente en gobernar Nuevo León. Bien dice el dicho que dime con quién andas, y te diré quién eres. “El Bronco” es un político ex-priísta que durante mucho tiempo aspiró a gobernar Nuevo León. En esta última elección, impusieron en su partido a Ivonne Álvarez, una conductora de televisión sin gran trayectoria política (ni capacidad intelectual). Así, tras no quedar electo como candidato de su partido, mediante la figura del candidato independiente, logró aspirar a ser candidato, y está a punto de ganar la elección. Sin embargo, debido a sus antecedentes políticos, es fácil imaginar que no existirá un gran cambio en la forma y fondo de hacer política en ese estado. Habrá ganado un candidato independiente de membrete.

Otro caso, que podría considerarse cercano, pues atañe al Estado de Hidalgo, es el caso de Antonio Mota, candidato a Diputado Federal por Pachuca. Candidato independiente también de membrete, se le ha acusado de estar muy cerca del Grupo Universidad y de su principal dirigente, Gerardo Sosa Castelán (de quien se ha hablado mucho en este blog), y que hasta el momento ni se ha deslindado de dichos señalamientos, ni tampoco lo ha desmentido. Aunque no existen posibilidades reales de que Mota pueda ganar la elección, es cierto que tampoco representa una alternativa distinta a lo que existe en el Estado de Hidalgo.

Si bien es cierto que no todos los candidatos independientes tienen detrás un gran poder económico o fáctico detrás de ellos, lo cierto es que, hasta el momento, sólo los que cuentan con este tipo de apoyos son los que tienen posibilidades reales de ganar.

En cuanto a los partidos políticos, si bien es cierto que han perdido su legitimidad y credibilidad, existen candidatos que valen la pena, y que pueden representar algo distinto. Me viene a la mente Enrique Alfaro, candidato a la Presidencia Municipal de Guadalajara, Jalisco, por Movimiento Ciudadano; Amílcar Sandoval, candidato a Gobernador de Guerrero, por MORENA; David Razú, candidato a Jefe Delegacional en Miguel Hidalgo, Distrito Federal, por el PRD; o en el caso de Hidalgo, Armando Azpeitia, candidato a Diputado Federal por Ixmiquilpan; y Cristina de la Concha, candidata a Diputada Federal por Tulancingo, ambos de MORENA.

Sin embargo, estos personajes no representan la generalidad de los partidos. Y aunque MORENA generó muchas expectativas en su creación, se ha generado un desánimo entre compañeros que cuestionan la verticalidad de la organización, la falta de democracia al interior, el hecho de que sólo se reciben instrucciones, donde el análisis y la discusión están nulificadas, y donde las decisiones e imposiciones recaen y las decide Andrés Manuel.

MORENA pudo haber generado, y pudo haber tenido el papel que tuvo el Movimiento al Socialismo en Venezuela con Chávez, la Alianza País en Ecuador con Correa, el Partido del Trabajo en Brasil con Lula, Syriza en Grecia y Podemos en España, lo cierto es que hoy está muy lejos de ello, pues esos movimientos lograron triunfar, efectivamente, por la presencia de un gran líder, pero también gracias a una organización viva, consciente e incluyente, no sectaria ni dogmática, que logró arrastrar al resto de la población, y que ubicó en las clases medias el triunfo.

MORENA pudo ser y no lo es. No pudo o no supo estar a la altura de lo que México necesita. Quedó sólo como la promesa de la Tierra Prometida, antes de ser condenados a vagar 40 años en el desierto. Y eso marca diferencias abismales con respecto a los otros partidos, organizaciones y dirigentes, que supieron estar a la altura del momento histórico que les tocó vivir en sus respectivos países. Así, el cambio que México necesita no vendrá por esa vía, sino por una distinta, que aún está por emerger.

Sin embargo, mientras ese día llega, no podemos (ni debemos) anular el voto, o abstenernos. Eso sólo permite que el estado actual de las cosas se mantenga. Votemos perfiles y candidatos, no colores, filias o dogmas. Sin embargo, no hay que conformarnos con las instituciones partidarias que nos mal representan. Aunque fracasemos una y otra vez, tenemos que intentarlo hasta construir la organización que requiere el país. Tenemos que aprender de nuestros errores, y no repetirlos.

Días difíciles están por venir. Sin embargo, no todo es sombrío. La esperanza se asoma al horizonte, y estamos trabajando para transformar el estado actual de las cosas. No será en vano la lucha. Lograremos materializar y consolidar nuestros ideales, y venceremos. Que de eso no quepa la menor duda.

Saludos. Dejen comentarios.