El oscurantismo fascista del Siglo XXI

Hola.

La Edad Media es un período marcado por un profundo oscurantismo. Es un hecho que el mundo occidental vivió un milenio marcado por el poco desarrollo de la ciencia, debido a los dogmas con los que la religión dominó el pensamiento en Europa y, posteriormente, hacia el final de esta era, en los territorios conquistados por las potencias hegemónicas.

Es de todos conocido la forma en la que eran reprimidas las disidencias políticas, los avances científicos, y todo aquello que se apartaba de los principios establecidos en la Biblia, por lo que los “herejes” eran torturados y asesinados por sus ideas. Si, sus ideas, su pensamiento, su forma de concebir el mundo.

Durante la primera mitad del Siglo XX, la derecha encarnada en el totalitarismo fascista, que se encumbró principalmente en la España franquista, la Italia fascista, y la Alemania Nazi, persiguió y exterminó a miles de personas por su raza, y por sus ideas. Comunistas y judíos compartieron la misma suerte, los libros con ideas que no coincidían con el pensamiento dominante eran quemados, y los sobrevivientes tuvieron que huir y exiliarse lejos de sus orígenes.

Ahora, en la segunda década del siglo XXI, en este oscuro periodo en el cual, la ultraderecha fascista ha tenido un avance significativo, principalmente en América Latina, gracias al intervencionismo e injerencismo del gobierno de Donald Trump, pero también en países como Alemania, en el cual el Partido Alternativa para Alemania (AfD), de la ultraderecha nazi logró ganar la región de Sajonia-Anhalt con el 44% de los votos, lo cual trae consigo la preocupación real y latente de repetir los errores del pasado.

Preocupante resulta además, que este fascismo latente se está extendiendo a las redes sociales, las cuales son dominadas por una élite corporativa sumida a los intereses del libre mercado, y simpatizantes con la ultraderecha, así como con su alineamiento a los intereses geopolíticos sionistas.

En estas redes sociales corporativas, como Facebook y X, se está convirtiendo en una práctica cada vez más extendida la suspensión de cuentas por motivos ideológicos. Hace un par de semanas, la cuenta de Lula Da Silva fue suspendida por Facebook y Meta, para beneficiar electoralmente a Flávio Bolsonaro, transgrediendo el proceso electoral brasileño.

Son varias las aristas por las cuales son preocupantes estas prácticas: desde el almacenamiento y uso de nuestros datos biométricos y la información subida a estas redes, pasando por la limitación de la libertad de expresión y de las ideas, hasta la forma en la cual el oligopolio de redes sociales determina tu presencia y existencia en el mundo digital. El día que te dan de baja una cuenta, eres invisibilizado y desapareces no sólo del espectro digital, sino prácticamente de la vida social actual.

El poder que han alcanzado las redes sociales debe regularse, mediante el establecimiento de mecanismos que permitan limitar el control absoluto que tienen para determinar qué existe y qué debe dejar de existir, por una idea, un pensamiento, una posición política, o por su decisión unilateral.

Estamos llegando a un control y dominación casi total, en los que no nos encontramos tan lejos de los futuros distópicos que plantearon diversos autores del siglo XX, como Huxley en “Un Mundo Feliz”, sobre la programación hipnótica de la población; como Orwell imaginó en “1984” un estado totalitario con un control absoluto de la población; o como Bradbury planteó en “Fahrenheit 451”, el control de las ideas y el pensamiento por medio de la quema de libros y de la televisión.

Así, tal y como en la Edad Media, o en la primera mitad del Siglo XX, se vislumbra un escenario sombrío y complicado, pues estamos ante el inicio de un oscurantismo fascista del Siglo XXI.

Por eso es importante continuar con nuestra tarea de difusión e información al Pueblo, para evitar que la infodemia de los medios alineados a los intereses de la derecha y del fascismo, permeen en la población, y logren consolidarse ante los procesos históricos que tenemos enfrente.

El triunfo del fascismo ultraderechista es moralmente imposible. Venceremos.

La Resistencia Cristera o el Neo-Sinarquismo del Siglo XXI

Hola.

A finales de julio de 1926, el conflicto entre el gobierno de Plutarco Elías Calles y la Iglesia Católica estalla, debido a modificaciones al Código Penal que convierten en delitos del fuero común las infracciones en materia de cultos. El 31 de julio de dicho año, los obispos suspenden los cultos, y el gobierno prohíbe el culto privado.

Ante esto, la Liga Nacional de la Defensa de la Libertad Religiosa, que aglutinaba a más de un millón de personas, convocan en un primer momento a la resistencia pasiva, y posteriormente, a una insurrección abierta a partir del 1° de enero de 1927, en el episodio llamado Guerra Cristera, donde participan organizaciones como la Acción Católica de la Juventud Mexicana, la Liga, la Unión Popular, y las Brigadas Femeninas, principalmente en los estados del Bajío: Jalisco, Guanajuato, Colima, Michoacán, así como en Coahuila y San Luis Potosí, extendiéndose el conflicto hasta 1930.

Así mismo, durante la etapa final de la Cristíada, se llevó a cabo la elección de 1929 (debido al asesinato de Álvaro Obregón un año antes), donde José Vasconcelos participó como candidato del Partido Nacional Antirreleccionista (PNAR), al que estaba muy cercano Manuel Gómez Morín, fundador del PAN años después. Cabe señalar que años despues, Vasconcelos se declaró abierto seguidor de Hitler. Muestra de ello, son sus palabras publicadas en la revista Timor del 1° de junio de 1940, donde afirmó que Hitler ha salvado a Alemania, ha salvado a un sector imprescindible, de la obra del progreso del mundo… Hitler no es guerrero, es, ante todo, un hombre de Estado, el más completo que hayan producido los siglos, como bien lo dijo Ribbertropp.

Estos dos antecedentes históricos (la Guerra Cristera y la elección de 1929) se pueden ligar con otro posterior, el nacimiento de una organización de carácter fascista: la Unión Nacional Sinarquista en la ciudad de León, Guanajuato, el 28 de mayo de 1937, definiéndose como una organización anticomunista, nacionalista y antiagrarista, como oposición al gobierno de Lázaro Cárdenas (de la misma forma en la que Manuel Gómez Morín fundó el PAN en 1939 con el mismo objeto).

El origen de la palabra Sinarquismo se compone de dos raíces griegas: Sin– Con, y Archis– Gobierno, “con gobierno”, en oposición al Anarquismo. Así mismo, el nombre fue pensado de esa forma debido a que sus siglas UNS coincidía con la palabra alemana Nosotros, aunado al hecho de que las primeras proclamas sinarquistas terminaban con la frase Dios está con nosotros.

Según Gill, la palabra Sinarquismo fue creada por Hellmuth Oscar Schreiter, lingüista, profesor de idiomas, experto en raíces griegas y latinas, llegado a Guanajuato después de la Primera Guerra Mundial, y creador del fracasado Centro Anticomunista en 1936.

Los sinarquistas hacían grandes desfiles militares al estilo fascista en ciudades como Morelia y Guadalajara, pues adoptaron métodos de trabajo y propaganda del Partido Nacional Socialista Alemán (Nazi), aunque siempre se presentaron como un movimiento político pero no electoral, teniendo en Salvador Abascal Infante (padre de Carlos Abascal Carranza, quien fuera Secretario de Trabajo y Secretario de Gobernación con el presidente Vicente Fox) una de sus figuras más predominantes del sinarquismo. A la derrota del fascismo, los sinarquistas se ligaron a organizaciones católicas de Estados Unidos.

Electoralmente, el Sinarquismo participó en dos frentes: primero, con el Partido Acción Nacional (PAN), a quienes apoyaron abiertamente en la elección de 1952 apoyando a Efraín González Luna, candidato netamente católico, pero que siempre caminaron de la mano con ellos desde su propia fundación, en 1939, y posteriormente fundando su propio partido político, el Partido Demócrata Mexicano (PDM), en 1975. Así mismo, en 1955, la organización secreta que controlaba la UNS y el PAN fue reconstituída como la Organización Nacional del Yunque, quienes tenían relación con grupos radicales de mexicanos de derecha en USA, con la Mafia de Miami (los exiliados de la oligarquía cubana tras la Revolución), así como la Falange y Fuerza Nueva de España.

Tras años de participación electoral, el Movimiento Nacional Sinarquista se divide después de la elección de 1994: una facción, pierde el registro del PDM en 1997, y lo vuelve a obtener ahora como Partido Alianza Social (PAS), que apoyaría la candidatura de Cuauhtémoc Cárdenas en 2000; otra facción migra hacia el PAN y el PRD; y otra más como una Asociación Política Nacional con registro desde el 9 de abril de 1999 y con presencia en estados como Guanuajuato, Querétaro, Guerrero, Morelos, Oaxaca, Jalisco y Veracruz.

Toda esta breve historia de la ultraderecha mexicana es necesaria para explicar uno de los actuales fenómenos que estamos viviendo a partir de la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la Presidencia de la República: la aparición de FRENAA (Frente Nacional Anti AMLO) como oposición al actual gobierno.

Mediáticamente, Gilberto Lozano ha sido el dirigente que ha sido más visible por parte de FRENAA: ex-directivo de FEMSA, ex-Presidente del Club de Fútbol Monterrey, y gente muy cercana a Carlos Salinas de Gortari. Sin embargo, en la misma página de FRENAA aparecen tres nombres más que llaman la atención: Pedro Ferriz de Con (hijo de Pedro Ferriz Santa Cruz, conductor de televisión muy ligado al Partido del Frente Cardenista de Rafael Aguilar Talamantes); Rafael Loret de Mola (periodista, padre del comunicador Carlos Loret de Mola, quien se ha convertido en un ariete mediático visible junto a Brozo en el pasquín digital Latinus), y Juan Bosco Abascal Carranza. Si, adivinaron: uno de los 11 hijos de Salvador Abascal Infante (que como ya mencionamos, fue de los fundadores de la Unión Nacional Sinarquista), y hermano de Carlos Abascal Carranza.

Por eso, no es de extrañarse que los planteamientos que actualmente tienen (renuncia de AMLO a la Presidencia de la República, oposición al comunismo de López Obrador), así como su catolicismo radical enalteciendo “¡Viva Cristo Rey!” (una de las consignas más conocidas de los cristeros), así como su veneración extrema a la Virgen de Guadalupe (a la cual le hicieron una capilla en el plantón que mantienen en el Zócalo de la Ciudad de México desde el pasado 23 de septiembre), muestran esos rasgos que demuestran que estamos ante un resurgimiento del Sinarquismo.

Cabe señalar, además, que FRENAA incorpora métodos de la derecha contrarrevolucionaria que han aparecido en los diferentes gobiernos progresistas que han aparecido en América Latina a lo largo del Siglo XXI, en países como Venezuela, Brasil, Ecuador, Argentina, Bolivia: organización política pero no electoral, discurso neofascista y confesional, propaganda desmedida a su favor en los medios convencionales de comunicación (alineados totalmente con las oligarquías locales), campañas de mentiras y desinformación en redes sociales y en sus planteamientos políticos, financiamiento oscuro y de orígenes desconocidos para la realización de sus actividades, y presuntamente (esto todavía sin confirmarse) conexión con la ultraderecha estadounidense y con algunas de América Latina.

Lo mejor será mantener cautela respecto a las acciones que lleve a cabo FRENAA, pues quienes lo encabezan, representan lo más peligroso de la ultraderecha mexicana del Siglo XX. Y hay que tener claro que Gilberto Lozano es un alfil importante, pero la presencia de Juan Bosco Abascal es la fundamental, pues es el poder real detrás del trono, sobre todo considerando los elementos antes mencionados.

Bien decía Karl Marx que la Historia se repite dos veces, primero como drama, y luego como comedia. Y aunque de pronto resulte inverosímil las acciones que pueda realizar FRENAA, algo importante qué aprender en política es que nunca debe subestimarse a nadie. El campamento de la Resistencia Cristera, o el Neo-Sinarquismo del Siglo XXI no debe minimizarse, ni tampoco pensar que será un movimiento fugaz. Será un movimiento permanente a lo largo del período presidencial de López Obrador, con posibilidades de crecimiento, y que pueda ser incluso un ariete del injerencismo estadounidense, tal y como lo fueron los extremismos cristiano-evangélicos en Brasil, con Jair Bolsonaro, o Jeanine Áñez, en Bolivia.

Quien no conoce la Historia, está condenado a repetirla. Ya hemos tenido malas experiencias en Chile en 1973, en Venezuela en 2002, en Brasil en 2015, en Argentina en 2016, en Ecuador en 2017, y en Bolivia en 2019. No cometamos el mismo error que se cometió en aquellos países donde gobernaba la Izquierda, y la derecha no sólo arrebató el poder, sino destruyó el legado que se dejó por parte de los gobiernos progresistas en pocos meses.

Garanticemos pues, que el legado del gobierno de Andrés Manuel López Obrador trascienda, y pongamos atención a lo importante: continuar con la profundización de la Cuarta Transformación, sin dejar de poner atención a los grupos como FRENAA, que representan a lo más oscuro de la ultraderecha de nuestro país, y que buscan reestablecer no sólo el modelo neoliberal, sino el régimen de corrupción y privilegios que gobernó por 90 años nuestro país.

No bajemos la guardia.

Saludos. Dejen comentarios.