El acoso al sindicalismo independiente

Hola.

Lo advertimos durante mucho tiempo. Lo previmos de igual forma, al mismo tiempo, que habría una persecución incansable contra el sindicalismo, sobre todo aquel sindicalismo independiente, no oficial, no corporativizado, no alineado ni alienado, ni mucho menos supeditado a los intereses del gobierno espurio, de la oligarquía y de los empresarios voraces, que como siempre, quieren sacar el máximo de ganancias a casi ningún costo, siendo éste costo irremediable, que regularmente son los salarios de los trabajadores (ellos serian felices con un régimen esclavista o donde el trabajador trabajara gratis y les hiciera generar el 100% de ganancia).

Pues bien, la afrenta en contra de este sindicalismo independiente que realizaron los gobiernos priístas desde hace mucho tiempo, no se compara, en nada, a lo que han realizado matizadamente los últimos dos gobiernos de derecha que han existido en México (el de Vicente Fox y el de Calderón), pues los golpes duros y certeros que han tenido éste tipo de organizaciones gremiales en los últimos años ha sido desolador.

Tan sólo, el golpe propinado al SME el año pasado fue sumamente significativo, pues desbarató a un sindicato de 44 mil trabajadores, uno de los más grandes de América Latina y el mundo.

Aquí hago un paréntesis para señalar que si, es cierto, ha habido dirigentes sindicales desleales o que han utilizado a la organización gremial o el nombramiento para acumular riqueza, para negociar intereses particulares, o bien para generar influyentismo o compadrazgo. Pero tampoco podemos desacreditar simple y llanamente (por lo anterior) el papel que han tenido los sindicatos para defender los derechos de los trabajadores, para negociar salarios y contratos colectivos justos y equitativos, y para evitar que la mano voraz del empresario obtenga más de lo que debe obtener.

Pues bien, éste sindicalismo independiente es golpeado una vez más, ahora en el caso de Mexicana de Aviación. Primero, cuando la aeronáutica estaba en poder del Estado (hasta hace no mucho tiempo y bajo dos empresas paraestatales: Mexicana y Aeroméxico), la privatizaron so pretexto de que el negocio aeronáutico ya no era rentable (sofisma más que conocido, pues siempre que quieren privatizar, utilizan exactamente el mismo argumento). Una vez que fue vendida la empresa Mexicana de Aviación por Vicente Fox a Gastón Azcárraga -uno de los miembros de la oligarquía que consumó el fraude electoral en contra de López Obrador en 2006- en diciembre de 2005 a precio de atraco -pues fue vendida a menos de una cuarta parte de su valor real (165 millones de dólares)-, éste personaje creó dos empresas satélites paralelas a Mexicana, pensando en el momento actual: Click y Link, y dejó de invertir en Mexicana de Aviación, a sabiendas que existía una deuda que fue creciendo hasta alcanzar actualmente los 796 millones de dólares.

Así pues, siendo el Sindicato de Pilotos y Sobrecargos de Mexicana uno de los más poderosos dentro del sindicalismo independiente, y cuyo contrato colectivo era de los que más beneficios traía a los trabajadores de la empresa aeronáutica, se busco su desmantelamiento, pues nunca se prestó a los intereses del nuevo patrón ni negociaron con él en la forma en que hubiera querido Azcárraga.

Aquí hago otro paréntesis para mencionar que, el hecho de que exista un contrato colectivo que beneficia a los trabajadores, no quiere decir que ganen bien ni lo que tengan que ganar, pues los salarios de la aeronáutica mexicana, comparados con los existentes en USA o Europa, son raquíticos.

Pues bien, teniendo Gastón Azcárraga sus dos nuevas empresas títeres (en las cuales, cabe mencionar, se les prohibió a los trabajadores afiliarse al Sindicato de Pilotos y Sobrecargos de Mexicana), donde no existe un contrato colectivo de trabajo, y donde los empleados no tienen los mismos derechos y garantías que los agremiados de Mexicana, se siguió el camino para quitarle sus derechos a los trabajadores.

Primero, se les quiso modificar el contrato colectivo de trabajo, suprimiendo muchas de las prestaciones que tenían los trabajadores de Mexicana de Aviación, bajo la excusa de que así se sanearía la empresa (curiosamente, las empresas siempre se sanean bajando los salarios de los trabajadores, y no las ganancias del empresario). Posteriormente, al no acceder a las añagazas del empresario, y además no negociar nada por debajo de la ley, el Consejo de Administración de la empresa la sometió a un concurso mercantil justificándolo como una forma de reestructurarse. El empresario, en vez de realizar un ofrecimiento para resolver el conflicto, lo ahondó más, pues ahora quiere declarar en quiebra a Mexicana (lo cual significaría desaparecer la empresa) y quedarse con sus dos empresas patito.

La desaparición de Mexicana, más allá de que fue la primer empresa aeronáutica que existió en México (pues data de 1921), y que desparecería una gran parte de la Historia de la aviación en México, lo cierto es que sentaría un muy mal precedente, pues dejaría entrever que, efectivamente, los mexicanos estamos sometidos a una oligarquía, la cual hace lo que le viene en gana con la complacencia del gobierno espurio, y que en realidad no tenemos una garantía de vivir, como tanto pregonan, en un “Estado de Derecho”, pues como sociedad, como trabajadores, como individuos, siempre estaremos sometidos y oprimidos en una falsa libertad, en una democracia falsa, donde todo es una simulación, y donde solamente se hacen las cosas en la forma en que un puñado de gente decide y manda que se hagan las cosas.

El golpe a éste sindicalismo independiente no se detendrá aquí. Seguirán otros sindicatos de otras empresas, con la mano complaciente del gobierno. Lo peor de todo es que, como sociedad, debemos comprender que el golpe al sindicalismo es un golpe para todos los trabajadores, pues se nos está cancelando (en la práctica) la posibilidad de tener un buen salario, una vida digna, una vivienda decorosa, la posibilidad de tener una mejor calidad de vida, en pocas palabras.

El fin último de desaparecer el sindicalismo independiente es poder aprobar contrarreformas (sin ninguna oposición de por medio) como la tan anunciada “Nueva Ley Laboral”, mejor conocida como la “Ley Lozano”, que de laboral sólo tiene el nombre, pues es más empresarial que nada dicha ley, ya que suprime derechos, limita prestaciones y derechos, y libera de obligaciones al empresario, dándole manga ancha de hacer lo que quiera, cuando quiera, y cómo lo quiera.

Es decir, si como sociedad no vemos el debilitamiento que está teniendo la clase obrera (o trabajadora, como la quieran llamar) de éste país en beneficio de la oligarquía, es decir, de los que más tienen, será muy tarde cuando se quiera hacer algo al respecto.

Finalizo con una cita de un pastor luterano, Martin Niemöller, quien pronunció éstas palabras en un sermón durante la Semana Santa de 1946 en Kaiserslautern, Alemania, quien se opuso a la nazificación de las iglesias en Alemania durante el régimen de Hitler, donde primero cumplió una pena de 7 meses y luego fue llevado a un campo de concentración donde vivió durante la II Guerra Mundial. El sermón se titula ¿Qué hubiera dicho Jesucristo?, y es mal atribuído a Beltolt Brecht:

Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas,
guardé silencio,
porque yo no era comunista.
 
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era socialdemocrata.

Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no era sindicalista.

Cuando vinieron a buscar a los judíos,
no protesté,
porque yo no era judío.

Cuando vinieron a buscarme,
no había nadie más que pudiera protestar.

A ponernos las pilas, o nos carga el payaso.

Saludos. Dejen comentarios.

Economía básica de la transportación

Hola.

Karl Marx, en su memorable obra ‘El Capital’, mencionó que el Capital se conformaba por tres elementos orgánicos: el Capital Constante (es decir, los bienes e inmuebles materiales de toda empresa, fábrica, etc.); el Capital Variable (es decir, la fuerza de trabajo) y la Plusvalía. Ésta plusvalía es el trabajo no remunerado que el obrero realiza al burgués y del cual (en gran medida) proviene la ganancia del último.

En éste entendido, el burgués, empresario, o como se le quiera llamar al explotador, da al obrero un salario de subsistencia, es decir, lo necesario para que “sobreviva” (obviamente, aquí habría qué revisar qué significa la sobrevivencia del obrero para los Capitalistas, pues muchos de ellos ni siquiera quisieran que los trabajadores tuvieran familia, necesidades o hambre, sino que trabajaran gratis para obtener el máximo de ganancia. Fin de la ironía), pero que no corresponde al trabajo real realizado por el trabajor. Sin embargo, actualmente tenemos de por sí unos salarios en México que ni siquiera son de sobrevivencia, pues gastas tu dinero en lo mínimamente indispensable, y aún así tienes que pedir prestado porque simplemente no te alcanza.

Pues bien, no obstante ésto último que acabo de mencionar, una parte básica de las necesidades de los trabajadores para poder ir a trabajar es el transporte. Sin embargo, valiéndole un reverendo sorbete que los salarios son magros en México, que el aumento a éstos se determina con base en la inflación imaginaria del Banco de México (que cada año es de 4%), y que al contrario de lo que dicen las cifras oficiales, los precios suben día con día (de hecho, no sé qué contemplen en la canasta básica con la que determinan la inflación, yo creo que le van sacando productos cada año para que se mantenga igual); recapitulando: valiéndole un reverendo sorbete lo anteriormente dicho, todavía nos suben el transporte, bajo el argumento de que no pueden sostener el precio.

Sin embargo, éste asunto del aumento del transporte es un tanto engañoso ¿Porqué? Porque en realidad, el aumento en el precio del transporte siempre es al doble, a diferencia de otros productos. Explicaré ésto detalladamente.

Supongamos que la tortilla aumenta de precio, de $10.00 a $12.00 el kilo. Supongamos también que tu familia y tú comen 1 kilo diario de tortilla. En éste entendido, $12.00=1 kilo de tortilla=1 día de alimentación. O sea, aunque te aumentaron el precio, ése aumento se reflejo 1 sóla vez en un día de subsistencia (si no entendiste ésto tan simple, vuélvelo a leer, porque vas a necesitar entenderlo para entender la siguiente parte).

Ahora bien, en el caso del transporte es distinto. Ya mencioné con anterioridad que el aumento es al doble. Ahora lo explicaré. Utilizaré un escenario hipotético. Puede ser que coincida con la realidad.

Supongamos que el precio mínimo del transporte en el Estado de México durante el 2009 era de $5.50. Su flamante gobernador, Enrique Peña Nieto, decide acomodarse el copete y aumentar a $7.00 el mínimo. Así mismo, tenemos a un individuo H (de Héctor) que tiene que desplazarse a un punto S (que puede ser S de Suburbano) y entonces tiene que pagar el mínimo de pasaje (es decir, antes pagaba $5.50 y ahora paga $7.00).

A simple vista, parecería que el pasaje aumentó en $1.50. Sin embargo, el aumento real fue de $3.00 (es decir, más de la mitad del costo del trasporte anterior). ¿Porqué? Pues porque si el individuo H va a un punto, cualquiera que sea: 1. Parte de su casa, y 2. Tiene que regresar a su casa, ni modo que se regrese caminando.

En éste entendido, cualquier aumento al transporte siempre será el doble de lo que indican oficialmente ¿Porqué? Porque uno siempre va a regresar al punto de inicio, necesariamente. En éste entendido, son $30 menos de déficit a la quincena, $60 al mes (tomando en cuenta que no trabaja sábados y/o domingos). Tal vez dirán ¿qué son $60 al mes? Tal vez sea la comida de dos días comiendo en la calle, pues tal vez el individuo H no lleve comida a su trabajo, y tenga que gastar para recobrar energía.

Pero ahora resulta que el individuo H tiene que tomar 3 transportes para llegar a su trabajo. 1, que es la combi del Edomex, cuyo aumento en el transporte fue de $1.50 (es decir, $3.00); 2. el del Tren Suburbano, que además de cobrar una barbaridad, subió su costo el día de ayer $1.00 (es decir, $2.00 diarios); y 3. el metro, que le aumentó el costo en $1.00 (es decir, $2.00 diarios).

En éste entendido, tenemos que el aumento real del transporte fue de $30/$60 en el primer caso, $20/$40 en el segundo, y $20/$40 el tercero. En total, tenemos que aumentó el transporte (para el caso de éste individuo) en $70 a la quincena, $140 al mes. Ésto, en términos reales, es un aumento del 14.58% en precio unitario, 25.45% en términos reales.

Sin embargo, los salarios aumentaron (en promedio, y si aumentaron, 4%). Es decir, ya de entrada (y utilizando la forma tramposa y amañada de explicar los aumentos en el transporte) hay un déficit real de entre el 10 y 20% del salario del trabajador de un año al otro. Ésto, sin tomar en consideración los aumentos a alimentos, medicinas, y demás insumos de subsistencia.

Y aún así, los empresarios promueven una contrarreforma laboral presentada por Javier Lozano (el secretario del trabajo, que yo rebautizaría como secretario del desempleo), en la cual se quieren suprimir muchas garantías y derechos laborales, pues a los señores capitalistas no les basta con servirse con la cuchara grande, sino que se quieren llevar la olla completa.

Así termina nuestra lección de economía básica de la transportación. Saludos, y dejen comentarios.