El fantasma

Hola.

Desde 1823, año en que Estados Unidos (por medio de la Doctrina Monroe), decidió que América es de los Americanos (no de los que vivimos en el continente de América, sino de los estadounidenses, quienes se denominan a sí mismos Americanos), América Latina ha sido objeto de vejaciones por parte de los que se han denominado a sí mismos Americanos.

En éste sentido, los gringos siempre serán gringos, y en consecuencia serán voraces, ambiciosos, ventajosos, belicosos y oportunistas. No existe un país que mayor cantidad de guerras haya establecido en el mundo, ya sea en la búsqueda de recursos naturales, territorio, materias primas, mercados o todas las anteriores juntas, por supuesto y siempre ineludiblemente, en nombre de la Libertad y la Democracia.

Así, América Latina (que tuvo la desgracia de compartir el continente con ellos) ha sido quien más ha sufrido las ambiciones expansionistas e imperialistas de nuestro vecino del Norte. La primer víctima de la absurda Doctrina Monroe fue nuestro país, quien después de una desigual guerra tuvo que ceder la mitad del territorio nacional a USA en 1848, por medio del Tratado Guadalupe-Hidalgo. Pero no hemos sido los únicos. Entre la lista de vejaciones e intervencionismo que ha habido por parte de USA tenemos la dolosa construcción y administración del Canal de Panamá, la explotación y pillaje del petróleo mexicano hasta la Expropiación Petrolera, o las múltiples dictaduras militares que ha sufrido el continente en distintos países gracias a la mano irrestricta de Estados Unidos por medio de su brazo ejecutor, la CIA.

Victoriano Huerta en México, Leónidas Trujillo en República Dominicana, Anastasio Somosa en Nicaragua, Fulgencio Batista en Cuba, Augusto Pinochet en Chile, Jorge Videla en Argentina, la junta militar brasileña, y muchos casos más son vinculados directamente a grupos contrarrevolucionarios entrenados y apoyados por USA por medio de la CIA, entrenados (los dictadores a partir de la década de los 50’s) en la Escuela de las Américas, así como una influencia militar importante planeada y llevada a cabo por medio del Plan Cóndor. Incluso, hace algunos días, Wikileaks puso en evidencia el papel que tuvo Luis Echeverría Álvarez, ex-presidente de México de 1970 a 1976, en su vínculo con la CIA, y de igual forma se conocen vínculos de, al menos, varios ex-presidentes que tenían ese mismo vínculo, como lo fue Miguel Alemán (1946-1952), Adolfo Ruiz Cortínez (1952-1958) y Gustavo Díaz Ordaz (1964-1970).

Así, tras años de desapariciones forzadas, asesinatos, secuestros, torturas, y diversas formas de represión, las dictaduras militares latinoamericanas fueron cuestionadas por la opinión pública mundial, por lo que abrieron un periodo de simulación de democracia, en la cual, después de las dictaduras militares, la mayor parte de los gobiernos surgidos de esas elecciones fueron de derecha. Sin embargo, el hastío de la población con esas formas y métodos de gobiernos propiciaron que, poco a poco y ya fuera de la clandestinidad, la Izquierda fuera ganando terreno, hasta llegar a tener triunfos importantes como el de Hugo Chávez en Venezuela, Luis Inácio Lula da Silva y Dilma Rouseff en Brasil, Nestor y Christina Kichtner en Argentina, Evo Morales en Bolivia, Rafael Correa en Ecuador, Fernando Lugo en Paraguay, Michelle Bachelet en Chile, Daniel Ortega en Nicaragua, y Ollanta Humala en Perú.

Sin embargo, el fantasma golpista que rondó en América Latina desde la década de los 50’s y hasta entrados los 80’s volvió a aparecer, aunque primero de forma fallida. Primero con Hugo Chávez en 2002, con Evo Morales en 2008, y con Rafael Correa en 2010, sin contar el intervencionismo que hubo en las elecciones presidenciales en México de 2006 y 2012, donde Andrés Manuel López Obrador no tuvo el reconocimiento oficial al haber ganado la elección presidencial en 2006, y posteriormente al enfrentarse a una campaña multimillonaria y cuestionable que el actual presidente no ha podido (ni le interesa) esclarecer.

Pese a esto, el fantasma sigue presente, y no se ha ido. El Plan Colombia y la Guerra contra el Narco desatada en México desde hace 6 años es prueba de ello. El Golpe de Estado consumado contra Fernando Lugo en Paraguay hace 10 meses es prueba de ello. La actitud golpista de Henrique Capriles en Venezuela (aprovechando el descontrol político que existe actualmente en dicho país debido al fallecimiento de Hugo Chávez) quien, habiendo desconocido el resultado de una segunda elección donde fue derrotado, envió a sus seguidores a las calles a generar violencia y confusión, los cuales tuvieron un saldo de 7 muertos para el partido gobernante (el PSUV), y abriendo el paso para un Golpe de Estado, o una intervención militar norteamericana, también es prueba de ello.

Oscuros nubarrones se miran en el horizonte latinoamericano, una vez que la maquinaria en Washington se ha puesto en marcha nuevamente, y tienen como finalidad la reimplantación del neoliberalismo (en aquellos países que ya tienen su propio rumbo) ya sea por la vía democrática o violenta, profundizarlo en aquellos donde tienen gran injerencia (como México), y continuar el saqueo que durante poco más de dos siglos han venido realizando en contra de los latinoamericanos.

Sin embargo, a pesar de los pesares, siempre hay alternativas, pues aún somos muchos que creemos que otro mundo es posible, más humano, más igualitario y más justo, donde se privilegie lo social a lo económico, lo espiritual a lo material, y lo moral al éxito a toda costa. Todo depende de qué tan dispuestos estamos a defender lo nuestro y lo que nos corresponde por derecho. Sólo así podremos realizar una transformación real de México, y no simulaciones, como lo realiza el gobierno en turno, por supuesto, siempre apoyado desde lo alto por Washington, los organismos multinacionales, las trasnacionales y la oligarquía, que no está dispuesta a dar nada, y que está decidida a continuar con su característico entreguismo de siempre.

Saludos. Dejen comentarios.

Los misterios de Dios

Hola. Éste texto quise escribirlo desde que me enteré del hecho, pero por algunas razones no pude escribirlo hasta hoy. Espero que el lector me disculpe.

Hace algunos días, el arzobispo Jorge Mario Bergoglio (cuyo apellido dio mucho de qué hablar en las redes sociales, sobre todo en Latinoamérica) fue ungido como el Papa 266 de la Iglesia Católica, el Papa Francisco. Mentiría si dijera que no me sorprendió que un latinoamericano fuera elegido para ocupar la Sede Vacante de San Pedro, y más aún el hecho de que fuera argentino.

Sin embargo, no es de extrañar la decisión de la curia católica al respecto. Mucho énfasis se ha hecho en que “éste es el papa que precisamente necesita la Iglesia Católica en éstos momentos”. Y no es mentira lo mencionado. El nombramiento del actual Vicario de Cristo tiene dedicatoria: América Latina, y además tiene apellido.

El Catolicismo, como tal, es una de las religiones más grandes del mundo y, por ende, de las más rentables también. En conjunto, las religiones cristianas (incluyendo protestantes, ortodoxos y misceláneos) abarcan la tercera parte de la población mundial (aproximadamente 2,180 millones de personas) de los cuales, poco más de la mitad son católicos (1,196 millones, 17.5%), y se cree que de éstos, un poco más de la mitad (51%, 547 millones) viven en América Latina, los cuales, habría que recordar, fueron sometidos y conquistados para adoptar ésta religión y, además, cabe señalar que en nuestro continente el catolicismo es un sincronismo cultural con las religiones prehispánicas que existían antes de 1519.

A pesar de ser el continente con mayor cantidad de fieles en el mundo, la Religión Católica ha registrado una caída en el número de fieles en los últimos 50 años, y está relacionado con diversos factores, entre otros los propios hechos y acciones que ha llevado la Iglesia en el continente, sobre todo en materia política, en donde la mayoría de los sacerdotes, obispos y arzobispos se han aliado al poder en turno, sobre todo en aquellos países donde ha gobernado la derecha, sin importar los métodos empleados para mantener el orden en la población.

El propio Bergoglio ha sido acusado en su país de haberse aliado a la dictadura argentina en los 70’s y, aunque El Vaticano se ha esmerado en descalificar a los críticos del nuevo papa al calificarlos como izquierda anticlerical, lo cierto es que existen evidencias que, si bien pudo no haber participado en las desapariciones y asesinatos contra líderes de izquierda dentro y fuera de la Iglesia Católica argentina, si existen indicios que es responsable por omisión al no haber levantado la voz contra el sistema autoritario del momento y, peor aún, existen evidencias de una probable relación con ese poder autoritario y represor (La Jornada publicó una foto de Bergoglio con Videla, tomada en una reunión en la década de los 70’s).

Así, una primera vertiente nos indica que Bergoglio fue ungido con el fin de evitar una mayor deserción de fieles católicos en América Latina y, de ser posible, revertir ésta tendencia. Parte de la estrategia se ha visto en los primeros días de papado, al “romper” los protocolos de seguridad y de etiqueta, algo sumamente popular en América Latina.

La segunda vertiente -considero- es revertir otro gran proceso que se está llevando a cabo en América Latina desde hace ya algunos años: la izquierdización del continente. En los últimos 15 años, producto de los malos gobiernos y del fracaso del neoliberalismo como corriente ideológica de pensamiento e imposición política sobre los distintos pueblos de América, se comenzó a dar un proceso en el cual distintos gobiernos de Izquierda, electos democráticamente, han conseguido el poder de forma pacífica, y han demostrado al mundo que otro mundo es posible.

Mediante diversas políticas públicas y económicas, países como Venezuela, Ecuador, Bolivia, Brasil, Argentina, Uruguay, Nicaragua y Perú han roto paradigmas, y han realizado con éxito la difícil tarea de combatir y disminuir la pobreza en sus respectivos países, desobedeciendo los mandatos de los grandes organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.

Ésto, por supuesto, ha disminuido la dependencia económica y la injerencia política de USA y las empresas trasnacionales, y ha desplazado a la Iglesia Católica de su anterior papel social de sometimiento y apaciguador en dichos países al priorizar la consciencia y la razón por encima del dogma de la fe. En éste sentido, el catolicismo, al haber sido aliado y alcahuete de los gobiernos represores derechistas en América Latina, ha perdido terreno en el ámbito político, social y cultural en dichos países.

Sin embargo, la presencia de un papa identificado con la región hace ver que el intento por frenar ésta tendencia izquierdista y renovadora en América Latina existirá, será impulsado por y en nombre de Dios (como muchas de las catástrofes humanas que han existido en éste planeta en toda la Historia) y encabezado por la Iglesia Católica por medio de su alfil Francisco, para que las buenas consciencias y los dueños del poder puedan nuevamente ejercerlo con la gracia y tranquilidad que antes lo ejercían, y que el proceso de conquista y sometimiento siga al menos 500 años más.

Sin embargo, la consciencia una vez que ha adquirido ese carácter, difícilmente volverá a su letargo de sueño y pasividad. No nos queda más que resistir y avanzar en nuestro proceso de despertar consciencias, para que al final, aunque intenten revertir ese proceso, lo que sea de Dios, que se quede con Dios, y lo que es del César, al César.

Saludos. Dejen comentarios.