El límite

Hola.

El pasado 1º de Diciembre, los mexicanos fuimos testigos de la manifestación más violenta en los últimos 30 años, motivada por la toma de posesión de Enrique Peña Nieto en la Presidencia de la República y el regreso del Partido Revolucionario Institucional (PRI) tras 12 años de gobiernos priístas.

En ésta manifestación, la cual fue una gran catarxis colectiva, con un saldo de varias decenas de heridos (algunos de gravedad) para ambos lados, y con un muerto de lado de los manifestantes, se demostró un nivel de violencia como tenía mucho que no había en México en protestas multitudinarias.

Más allá de que haya habido provocadores o no, lo cierto es que las distintas organizaciones que acudieron a la manifestación en sus distintos frentes tenían ganas de hacer lo que hicieron (pues definitivamente, no son niños chiquitos a los que asuraron para radicalizar las manifestaciones): una confrontación frontal y directa contra el Estado, representado ahora por Peña Nieto. Una demostración de lo que son capaces de hacer ante la cerrazón de la élite del poder por realizar un cambio de rumbo, el cual está destruyendo al país.

A diferencia de lo argumentado por Marcelo Ebrard (a nivel local, el cual, afortunadamente, ya se va en dos días) y Manuel Mondragón (a nivel federal), en efecto esperaban manifestaciones violentas. Los gases lacrimógenos, los gases rosas, los rehiletes, las balas de goma, y demás artefactos que utilizaron para dispersar y reprimir a los manifestantes, las vayas cercando los puntos clave, y el número de policías desplazados a las distintas sedes y alrededor de todo el cerco, indica que si lo esperaban, aunque quizá no de la magnitud y de la forma tan agresiva como se presentó.

Sin justificar la violencia, lo cierto es que el carácter y naturaleza de éstas manifestaciones, las cuales han pasado de lo pacífico a la confrontación, demuestran el cada vez mayor hartazgo de la sociedad, debido al desempleo, inseguridad, violencia, hambre, miseria, y falta de democracia que hoy prevalecen en el país. Se han rebasado los límites de la paciencia popular, y se ha hecho patente ya de forma tangible.

Ante la gran mentira teorizada por Weber, en el sentido de que la violencia justificable es la monopolizada por el Estado (y en el caso mexicano, por el narco-poder también), los medios de comunicación han desatado una campaña de odio y miedo criminalizando la protesta social, y a los participantes en ella. Han justificado el uso de la fuerza, la violencia y la represión del Estado, y han criminalizado (jurídica y mediáticamente) a aquellos que no tienen otra forma de demostrar su impotencia, rabia, frustración y desesperación por estar condenados a una vida llena de carencias y miseria, mientras unos pocos (que es la oligarquía de éste país, así como su régimen títere encabezado por Peña Nieto) disfrutan de todos los privilegios, siendo ellos los principales criminales beneficiados de la desfortuna del Pueblo.

Pareciera que se justifica la violencia del narco y del Estado, más no así la del Pueblo, que se encuentra en su legítimo derecho de manifestarse como le venga en gana, pues su trabajo y sus impuestos son los que alimentan a los criminales beneficiados del Estado, así como a los policías que los reprimen. Justifican el terrorismo de Estado realizado por Calderón durante 6 años, y condenan enérgicamente y “con todo el rigor de la ley” (sic Marcelo Ebrard) el derecho a manifestarse por las vías que el Pueblo crea conveniente.

La “violencia dirigida y planeada para atentar contra instituciones nacionales” (como lo describió Mondragón) es una demostración de que el modelo de Estado Mexicano y sus instituciones, en su forma actual, han perdido vigencia, se encuentra hoy por hoy caduco, y está en estado de putrefacción. Indica también que el Pacto Social actual (no se confunda con la tontería llamada ‘Pacto por México’, sino aquel realizado no formalmente entre gobiernantes y gobernados) necesita renovarse, así como incorporar nuevas reglas, para recomponer el tejido y la convivencia social, la cual actualmente se encuentra degradada totalmente.

Sin embargo, ésto no parece importar a Peña Nieto y la oligarquía totalitaria. Seguirán profundizando el modelo económico neoliberal y, por ende, la desazón y frustración del Pueblo, la cual se irá manifestando con una violencia creciente en las manifestaciones, las cuales también serán reprimidas cada vez con mayor fuerza, violencia y magnitud.

Sin embargo, todo llega a un límite, a un punto de quiebre. Y es en ese momento donde se darán las condiciones para cambiar el estado de las cosas y el status quo imperante. No tarda mucho en llegar ese instante. Puede ser pacífico o violento, y eso depende de la forma en la cual el Estado asuma su rol en la sociedad. Mientras tanto, resistiremos los que estamos inmersos en ésta lucha, algunos de los cuales hemos optado por una vía más moderada, en la cual únicamente difiere el método utilizado. Pero ésto no quiere decir que nuestras luchas sean distintas, sino son complementarias.

Exigimos la liberación de los presos políticos del pasado 1º de diciembre, pues para que no haya violencia del Pueblo, debe primero terminar la violencia del Estado hacia sus gobernados. Así, exigimos también el cese a la represión por parte del Estado. Y no me refiero únicamente a los macanazos, las balas de goma y los lacrimógenos. Me refiero también a la represión mediática, psicológica, jurírica, política, económica, social y cultural. A terminar con la máxima utilizada durante la firma del “Pacto por México”, donde “todo aquel que no suscribe ese acuerdo está en contra de México”, que es la misma política de Bush de “están conmigo o en mi contra”.

Sólo así podremos estar como sociedad coexistiendo y en paz.

Saludos. Dejen comentarios.

La peligrosa y creciente tendencia al unipolismo político

Hola.

Hace dos semanas Julian Assange, creador de Wikileaks, pidió asilo político a Ecuador, debido a un cuestionable cargo de abuso sexual con el cual Gran Bretaña extraditaría a Suecia al periodista que, en una triquiñuela, presumiblemente sería trasladado de inmediato a USA, donde sería enjuiciado por publicar documentos secretos de dicho país e, incluso, ser sentenciado a muerte.

Así, en lo que López Obrador definiría como el mundo al revés, los delincuentes enjuiciarían a las víctimas, dado que el único crimen que ha cometido Assange es muestrar la hipocresía de las relaciones internacionales de países como USA y la OTAN, así como desnudar las mentiras de los grupos de interés estadounidenses, que en complicidad con el Gobierno de USA cometen atrocidades sin sentido como las invasiones de Afganistán, Irak y Libia.

Ésto no es una novedad. Cada vez, y con mayor frecuencia y peligrosidad, nos encontramos con gobiernos de “Izquierda” y “derecha” que aplican las mismas políticas públicas, defienden el mismo modelo económico, y resultan igual de perniciosos para la sociedad, dificultando en muchas de las ocasiones la diferenciación entre ellos, creando algo que he denominado el unipolismo político.

¿Qué es el unipolismo político? Desde mi perspectiva, es un punto de convergencia en la ideología, o en la política aplicada, donde los gobernantes emanados de “Izquierda”, centro o derecha en las cada vez más decadentes “democracias”, no se diferencían entre sí debido al tipo de políticas y programas aplicados con la sociedad gobernada, y terminan siendo lo mismo. Mencionaré algunos ejemplos, para clarificar ésto.

El unipolismo político es un George Bush, cuyos orígenes tiene a la ultraderecha conservadora de USA, las empresas petroleras estadounidenses, y la industria armamentista detrás, contra un Barack Obama, primer presidente negro de USA, y cuyos orígenes son las minorías raciales y la clase trabajadora de USA. Sin embargo, a la hora de calificar cuestiones como política exterior, belicosidad, trato a los migrantes, y política económica no se diferencían uno del otro. La política exterior de ambos era injerencista (y ampliamente favorable a Israel, por cierto); la belicosidad es idéntica (Bush invadió Irak y Afganistán, y Obama invadió Libia, y amenaza con invadir Siria e Irán); el trato a los inmigrantes, sobre todo a los hispanos, en ambos gobiernos ha sido terrible; y la política económica sigue surgiendo (y cada vez con mayor agresividad) dirigida por Wall Street, las trasnacionales y el FMI. De la misma forma, podemos equiparar un José Luis Rodríguez Zapatero con un Mariano Rajoy, ó en el caso mexicano el neoliberalismo de Marcelo Ebrard con el de Enrique Peña Nieto.

Ya antes, en textos como Los dueños de la Historia (http://blog.hglc.org.mx/?p=1590) ó El neocolonialismo del Siglo XXI (http://blog.hglc.org.mx/?p=1864) he hablado de cómo se manipula la Historia para justificar las atrocidades de las grandes potencias coloniales, y de cómo estamos viviendo un colonialismo equiparable al de las potencias europeas de los siglos XVI y XVII.

¿Cuál es el punto central de éste análisis? Destacar que, salvo casos excepcionales, las ofertas políticas, bajo ciertos matices, vienen representando y terminando en lo mismo; los sistemas políticos “democráticos” son evidenciados cada vez más al mostrar que no son una democracia, sino estados oligárquicos autoritarios (y, en algunos casos, totalitarios) que, bajo la premisa de una democracia inexistente, organizan elecciones para legitimar el encumbramiento al poder de un gobernante (no importando el origen, pero predominantemente surgido de la clase dominante) que seguirá reproduciendo el orden y sistema imperante y predominante; y que el unipolismo político se impone cada vez con mayor peligrosidad, agresividad, fuerza y descaro en un intento de controlar todo (recursos naturales, humanos y materiales) y con ayuda de los medios de comunicación masivos (televisión, radio, periódicos; de ahí el interés de controlar el internet por medio de leyes como el ACTA), ya sea por la vía voluntaria (aceptación de gobernantes impuestos por medio de elecciones manipuladas y controladas), o por la vía forzada (militarizaciones, toques de queda, golpes de estado, invasiones).

Así, la cada vez mayor tendencia al unipolismo político amenaza regímenes que, pese a ser imperfectos, se goza con una mayor cantidad de libertad de expresión, de acción, y de participación, como lo es gobiernos donde la verdadera Izquierda gobierna, como lo es el caso de los gobiernos latinoamericanos, como los casos de Venezuela, Ecuador, Perú, Bolivia, Brasil o Argentina, y es por eso que las grandes potencias amenazan a éstos gobiernos, que de una u otra forma no se ajustan a las políticas unilaterales globales, y que muestran que aún existe esperanza en éste mundo cada vez más uniforme y controlado.

Es por eso, tal vez, que Julian Assange escogió Ecuador para refugiarse ante el embate furioso de los gobiernos estadounidense y británico que, dicho sea de paso, sólo responden al interés supremo del imperialismo político, económico y social que ellos mismos controlan.

Saludos. Dejen comentarios,

La traición

Hola.

Uno de los principios fundamentales que tuvo el Partido de la Revolución Democrática fue precisamente ese: ser democrático. Ésto implicaba poner, en la praxis, esa máxima de Evelyn Beatrice Hall, mal atribuída a Voltaire: Estoy en desacuerdo con tus ideas, pero defiendo tu sagrado derecho a expresarlas. Así, comenzaron a convivir en el partido muchos grupos con posiciones encontradas e, incluso, muchas contradictorias. Sin embargo, todas eran toleradas bajo la unidad de la Izquierda.

El tiempo pasó, y arribistas (muchos arribistas) llegaron al PRD, principalmente desechos del PRI. Así, comenzó a corromperse el ya de por sí difícil ambiente que había en el PRD. Comenzaron a irse perredistas distinguidos y de toda la vida, y en su lugar comenzaron a llegar truhanes (verdaderos bandidos), principalmente traídos y seducidos por Nueva Izquierda. Sin embargo, hubo un sector que siguió siendo congruente a los principios del PRD, vinculado a las luchas sociales y de Izquierda. Unas de esas personas, sin duda, fueron los Batres.

Durante la campaña de Lázaro Cárdenas Batel en Michoacán (2001), tuve la oportunidad de visitar el rancho de los Cárdenas, en Jiquilpan. Llegamos previo a un mitin de campaña de Cárdenas, y conocí personalmente a Doña Amlia Solórzano (viuda del Gral. Lázaro Cárdenas y madre del Ing. Cuauhtémoc Cárdenas). Estuvimos un rato platicando, y posteriormente salimos al mitin que se realizaría en la plaza principal de Jiquilpan. No recuerdo el número de oradores exacto, pero lo que si recuerdo es que Martí habló antes que Cárdenas Batel. Y recuerdo más, aún, la reacción de Doña Amalia Solórzano cuando lo anunciaron, pues pese a que la traían en silla de ruedas (debido a su edad), se paró de inmediato y comenzó a gritar y echar porras a Martí como no pensé que alguien de su experiencia política lo hiciera. También recuerdo su comentario después de que se volvió a sentar en su silla: “Martí Batres es muy buen chico, y tengo mucha confianza en él”.

Ese recuerdo se me quedó sumamente grabado en la mente, y desde entonces comencé a seguir a Martí. Aunque ha tenido sus altibajos, Martí es un hombre que ha permanecido congruente a sus ideas, algunas de las cuales lo llevó al rompimiento con Dolores Padierna para fundar la corriente Izquierda Social. Así, Batres ha tenido momentos de ostrascismo y brillantéz. Bien en la ALDF, bien como coordinador de la bancada del PRD en la Cámara de Diputados.

Por su parte, Marcelo Ebrard es un hombre que siempre ha estado a la sombra de Manuel Camacho Solís. Pariente de los fundadores de Liverpool, su roce nunca fue humilde, sino siempre rodeado de la aristocracia y burguesía mexicana. En 1992 llega a la Secretaría de Gobierno del entonces regente de la Ciudad de México, Manuel Camacho, y se va del PRi después de que Camacho no es electo candidato, primero, tras la sucesión de Luis Donaldo Colosio y, posteriormente, tras el asesinato del mismo.

En 1997 es electo diputado del Partido Verde, renunciando después a él para convertirse en diputado independiente. Junto a otros personajes del PRD, se une a la Comisión Especial para el FOBAPROA, principalmente motivado por sus ansias de venganza política contra el PRI, impulsada por Camacho. En 1999, funda con Camacho Solís el Partido del Centro Democrático (PCD), y es designado como candidato a Jefe de Gobierno del Distrito Federal por dicho partido. Durante el debate de candidatos a Jefe de Gobierno, Marcelo declina por López Obrador, a partir de lo cual se genera (supongo) un acuerdo para impulsar a Ebrard posteriormente.

Después de que Leonel Godoy renuncia a la Secretaría de Seguridad Pública para irse como Secretario de Gobierno de Lázaro Cárdenas Batel en Michoacán, Ebrard asume dicha secretaría. Es destituído por el entonces Presidente Vicente Fox por los linchamientos en Tláhuac. Sin embargo, es nombrado Secretario de Desarrollo Social por López Obrador a los pocos días.

Previo a su renuncia como Secretario de Desarrollo Social para ser precandidato a Jefe de Gobierno del DF, se le cuestionó a Marcelo su pertenencia al PRD, motivo por el cual será inelegible en la elección interna para definir al candidato del partido. Sin embargo, una jugarreta de Foro Nuevo Sol auspiciada por los órganos internos del Partido, lograron que Ebrard finalmente pudiera competir como precandidato contra Jesús Ortega, candidato de Nueva Izquierda. El resultado fue 40% para Ortega, 60% para Ebrard.

Así, tras la elección del 2 de julio de 2006, Ebrard se convirtió en el sucesor de López Obrador y Alejandro Encinas. Por su parte, Martí llegó al Gobierno del Distrito Federal. Batres fue de los únicos hombres que no era gente de Ebrard, pero que fue invitado a colaborar en su gobierno. De igual forma fueron invitados otros miembros del PRD y ex-funcionarios de la administración de López Obrador, como Arturo Herrera, ex-secretario de finanzas de AMLO posterior a Gustavo Ponce, quien fue invitado a ocupar la cartera de la Secretaría del Trabajo, cargo que rechazó.

Mucho se ha dicho de la política social de Marcelo Ebrard. Lo cierto es que sólo continuó la misma política social que López Obrador cuando fue Jefe de Gobierno. Perfeccionó algunos programas, empeoró otros, y creó pocos, pero gran parte de ello fue gracias a la genialidad de Martí Batres.

También se ha dicho que la política de derechos en la ciudad hacen hombre más de Izquierda a Marcelo que a Andrés Manuel. No puede existir mentira más grande. Ebrard es un hombre de centro, tildado hacia la derecha. Y si revisamos gobiernos de centro en Europa, encontraremos que muchos de éstos gobiernos han impulsado políticas como el matrimonio entre personas del mismo sexo, la despenalización del aborto, la eutanasia e, incluso, la legalización de la marihuana.

Sin embargo, al igual que en éstos gobiernos de centro se ha impulsado políticas liberales, en lo económico han impulsado medidas neoliberales, como también es el caso de Marcelo Ebrard. He hablado mucho al respecto sobre cómo Marcelo Ebrard ha ido privatizando servicios y espacios que antes eran comuncales o de servicio público (¡Vamos!, 25 de junio de 2010; El neoliberalismo de Marcelo Ebrard, 24 de febrero de 2011), así como de las simpatías que ha ganado con muchos empresarios por éste tipo de políticas, incluyendo las dos grandes televisoras de México: Televisa y TV Azteca (Fidel con AMLO, Televisa con Marcelo, 21 de agosto de 2010).

Así mismo, pese a que Ebrard desconoció incialmente el gobierno espurio de Felipe Calderón, lo cierto es que posterior a 2008 comenzó a reunirse con él en secreto en por lo menos 3 ocasiones hasta 2009. Precisamente después de 2009, ya pasada la elección intermedia y habiendo obtenido la mayoría en la ALDF, Marcelo comenzó a cambiar sobre todo su política económica y política, generando un alto contraste con la forma en cómo la Izquierda había gobernado hasta el periodo de Alejandro Encinas, y asemejando cada vez más la forma terrible y nefasta de gobernar del PRI, que dicho sea de paso, saqueó la Ciudad a más no poder. También, durante éste periodo, comenzó a impulsar a su delfín político para sucederlo: Mario Delgado, hombre del mismo grupo político.

Comenzó entonces el acercamiento más descarado con el cada vez menos espurio Felipe Calderón, con el PRI, y con Elba Esther Gordillo, llegando en ocasiones a acuerdos con ellos. Así, mientras por una parte pactaba con AMLO el método de selección del candidato por medio de una encuesta, por otra parte iba creando y afianzando nexos con aquellos que precisamente 4 o 5 años antes eran los enemigos acérrimos del Jefe de Gobierno. Comenzó a impulsar la política de alianzas del PAN con el PRD (donde Camacho tuvo qué ver en más de una), llegó a un acuerdo con sus antes archienemigos, los chuchos, e incluso llegó a ser bien visto por Calderón para ser candidato de una eventual y actualmente fallida alianza con el PAN para la Presidencia de la República. Éstos acercamientos culminaron el pasado 1º de septiembre de 2011, cuando Marcelo Ebrard fue al Informe de Gobierno, saludó y aplaudió a Felipe Calderón, dando por ende su reconocimiento final como presidente, so pretexto de la asistencia como Presidente de la CONAGO.

Al día siguiente, Martí Batres le pidió congruencia al Jefe de Gobierno, al recordarle que violaba los resolutivos del Congreso del partido al que está afiliado Marcelo, el PRD, que no reconoce a Calderón como presidente. Marcelo simplemente respondió que si no estaba conforme con el gobierno en el que trabajaba como secretario renunciara y, al no hacerlo, lo despidió injustificadamente bajo una base legaloide basada en la Constitución y el Estatuto de Gobierno del DF, al viejo estilo del PRI, donde todos se alinean bajo lo que dicte y mande el soberano y, el que ose desafiarlo, es decapitado. De ésta forma, Ebrard saca al descubierto al salinista que había guardado en el closet, se rompe la máxima de la tolerancia en el Partido por encima de todo y, por otra parte, se consuma la traición de Ebrard al movimiento que lo hizo Jefe de Gobierno de la Ciudad de México.

Así, el despido de Martí como Secretario de Desarrollo Social no es sino sólo una cadena de sucesos donde Ebrard, por una parte, ha ido acercándose a aquella mafia que, contradictoriamente, se quiere combatir y, por otra parte, busca desaparecer del plano político a uno de los hombres fuertes para ser candidato a Jefe de Gobierno del Distrito Federal, que desplazaría a su delfín, Mario Delgado, y que sin duda acabaría con el reinado del grupo Camacho en la Jefatura de Gobierno para hacer un gobierno nuevamente de Izquierda, de y para la gente.

El desenlace de ésta historia todavía es un poco lejano (cosa de algunos meses), pero sin quererlo, Ebrard ha catapultado la candidatura de Batres al Gobierno del DF y, por otra parte, Ebrard ha mermado sus fuerzas al interior de la Izquierda en su búsqueda (a costa de lo que sea) de la candidatura presidencial. También habrá que apreciar la reacción de López Obrador a ésto que podría significar una ruptura definitiva entre ambos hombres y, por ende, la división de la Izquierda rumbo al 2012.

Saludos. Dejen comentarios.

El neoliberalismo de Marcelo Ebrard

Hola.

En México y en el mundo existen dos proyectos, que se traducen en visones de país y de mundo, y que durante mucho tiempo han disputado su implantación.

El primer proyecto de ellos es un proyecto donde sólo caben unos pocos, donde existe la concentración orgánica de Kapital y de la riqueza, donde sólo unos cuantos deben tener privilegios y disfrutar de ellos a costa de lo que sea (el trabajo de los demás, destrozar el planeta, incluso, pasar encima de quien sea para conseguirlo), en resumen: una visión individualista, egocentrista, teniendo al neoliberalismo en el momento actual como modelo predominante.

El otro proyecto, el que nosotros defendemos, es uno donde caben todos, donde exista la distribución equitativa de la riqueza, donde todos tengamos acceso a lo mismo, sin distinciones, donde cada uno pueda disfrutar del fruto de su trabajo, en resumen: una visión colectiva, teniendo al Socialismo como modelo predominante para conseguir dichos objetivos, aunque existiendo tendencias con sus propios matices que se pronuncian más o menos en el mismo sentido.

El PRD nació con base en dos tendencias: una, la Corriente Democrática del PRI, encabezada por Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo e Ifigenia Martínez; la otra, la Izquierda tradicional mexicana, que durante mucho tiempo fue clandestina hasta que se le permitió participar legalmente hasta 1977, primero con el Partido Comunista, y después con dos fusiones previas (PSUM y PMS) antes de fusionaras con la Corriente Democrática y así fundar el PRD.

En éste sentido, la Izquierda tradicional mexicana enarbolaba las banderas del Socialismo, y al fundarse el PRD, se hace a un lado en los documentos básicos del Partido ésta premisa básica (sobre todo, porque cuando se funda el PRD está cayendo el Muro de Berlín en Europa), pero muchos no dejaron y no dejamos de creer en el Socialismo como motor de cambio social en México y en el mundo.

Desde entonces han pasado muchas cosas, y muchos personajes han llegado, sobre todo después de 1997, cuando vieron que el PRD era una fuerza política rentable al ganar la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal, y comenzó a haber un éxodo de priístas hacia el PRD como nunca antes, éxodo que no se ha detenido y que nos ha traído desde buenos hasta nefastos. El PRD pasó de ser un partido ideológico a uno pragmático, y pasó de tener calidad de sus militantes a cantidad. En esa transición, dos de esos priístas llegaron al PRD en el año 2000: uno de ellos fue Manuel Camacho Solís, y el otro su hijo político: Marcelo Ebrard.

En medio de éste pragmatismo, se comenzó a dejar aun lado la ideología para privilegiar los votos. Las reformas al estatuto durante el VI Congreso Nacional del Partido en 2001 en Zacatecas iban orientadas en ese sentido: se cambió el método de elección de los dirigentes y se pasó de la representación proporcional a la mayoría relativa, lo que es traducido en acrecentar el poder de las corrientes y negociar los espacios disponibles entre ellas.

Así, el Partido comenzó a descomponerse, primero en lo ideológico, y luego en lo estructural. La descomposición comenzó a penetrar en los cuadros del Partido, y comenzó a ser prioritario las cuotas y los espacios por encima del interés social. Así, salvo algunos buenos gobiernos como el de Andrés Manuel López Obrador en el Distrito Federal, el de Ricardo Monreal en Zacatecas, o el de Alfonso Sánchez Anaya en Tlaxcala, el Partido tuvo a unas auténticas bestias en las gubernaturas y ayuntamientos que se ganaron, y el descrédito social fue en aumento.

Marcelo Ebrard fue Jefe de Gobierno gracias a que López Obrador lo apoyó incondicionalmente. De otra forma, jamás hubiera llegado ahí. Sin embargo, una vez ahí, Ebrard solamente dio continuidad a los programas sociales iniciados por Andrés Manuel, y bajo ésta máscara comenzó a desarticular mucho del Estado Social y de Bienestar que AMLO había puesto en práctica en la Ciudad, y que se incrementó tras la elección intermedia de 2009.

Así, apoyado por una gran campaña en televisión, y apoyado por el duopolio televisivo, Marcelo comenzó a privatizar todo lo que ha podido para abonar a su campaña presidencial de 2012. Sacó del closet al neoliberal reprimido que ahí había, y comenzó a entregar el patrimonio de la Ciudad a la oligarquía nacional e internacional. Aquí, un pequeño recuento de lo que ha significado el neoliberalismo de Marcelo Ebrard para la Ciudad de México:

  • Intento de privatización del agua en la Ciudad de México (bajo el argumento de que el Sistema de Aguas ya no tiene la capacidad de abastecer el servicio);
  • Arrendamiento de los trenes de la línea 12 a una empresa española, en vez de realizar la compra directa (aquí, cabe señalar que aunque Bombardier -empresa francesa- daba un menor costo de arrendamiento menor, Marcelo se inclinó por CAF);
  • Concesionamiento del fracasado proyecto del tranvía a una empresa española (Marcelo canceló el proyecto por considerarlo inviable, pero la intención era beneficiar a una empresa con el proyecto). Sin embargo, el tema ha sido revivido hace algunos días, al asegurar que la línea 1 del Metrobus será inviable en 10 años, y que se necesitará otro transporte, curiosamente sugirieron el tranvía;
  • Intención de concluir el segundo piso del Periférico de San Antonio al Toreo, pero bajo el esquema utilizado por Peña Nieto del lado del Estado de México (es decir, con cuota, y concesionado curiosamente a la misma empresa española que construyó el segundo piso del lado del Edomex, del Toreo a Perinorte -OHL Concesiones-), a diferencia del construído por López Obrador de San Antonio a Las Flores, que es gratuito;
  • La construcción de la mal llamada Supervía, a la cual se han opuesto vecinos de las delegaciones afectadas y varios diputados del PRD de la ALDF, la cual fue asignada por vía directa y no por licitación a Controladora Vía Rápida Poetas, en la cual tiene participación (nuevamente) OHL Concesiones, así como las empresas Inmobiliaria Copri y Constructora Atco, filial de Copri, la cual dañará un sinfín de áreas protegidas boscosas, así como uno de los únicos ríos que quedan vivos en la Ciudad;
  • El control de ADO (una de las empresas de transporte más nefastas que existe en México por sus prácticas monopólicas en contra de sus pequeños, medianos y grandes competidores) de la línea 3 del Metrobus, lo cual le quitó su esencia a éste sistema de transporte, el cual era conformado por Capital del Gobierno del DF y de las rutas concesionarias de transporte que son removidas de la ruta;
  • Una empresa paraestatal casi secreta del GDF llamada “Calidad de Vida”, que se dedica a hacer “proyectos de conversión” con la Iniciativa Privada, que en la práctica es privatizar cosas que son patrimonio público, como la intentona de poner plazas comerciales en las principales estaciones del metro (es decir, las de mayor afluencia) similares a las existentes en el Tren Suburbano, pero cuyo dueño no sería el Sistema de Transporte Colectivo Metro, sino algún particular;
  • El regalazo que hizo de Atzcapotzalco a Guillermo Salinas Pliego, al regalarle tres terrenos que suman 16.5 hectáreas: el primero, de 8.5 hectáreas en Santa Bárbara, para construir el centro de espectáculos “Arena Ciudad de México”; el segundo, de 7.2 hectáreas del Deportivo Reynosa y la Alameda Norte, para construir el “Foro-Estadio Azcapozalco”; y el tercero, de 1.2 hectáreas en la Unidad El Rosario, para construir la Universidad CNCI (Reforma, Martes 22 de febrero de 2011, Portada).
  • Todo lo anterior nos hace pensar y reflexionar: ¿Realmente vale la pena abanderar a una persona así como candidato de la Izquierda, que realiza acciones contrarias a nuestro propósito, y que se empeña en privatizar y regalar lo que no es suyo?

    Poniendo las cartas sobre la mesa, realmente no existe diferencia alguna entre Peña Nieto y Marcelo, salvo el Partido. Y en ese entendido, si Ebrard es el candidato del PRD en 2012, definitivamente no apoyaré dicha candidatura y me pondré a, como alguna vez se me sugirió, “vestir perritos”.

    Los hechos están ahí. Realmente anhelo que López Obrador rectifique, porque de otra forma, en 2012 no habrá candidato de Izquierda y, realmente, la pelea será únicamente entre proyectos personales, porque la derecha estará totalmente sobrerrepresentada en las urnas.

    Veremos qué pasa, pero por el bien de todos, que Marcelo no sea candidato. Y aprovecho para reiterar mi posición, que es inamovible: NO A LA CONSTRUCCIÓN DEL FORO-ESTADIO EN ATZCAPOTZALCO.

    Saludos. Dejen comentarios.

La reconquista española, o el Bicentenario fallido

Hola.

Estuve preparando ésta entrada. Originalmente, iba a titularle “¡Pinche Bicentenario!”, pero iba a haber más de unoque se iba a ofender. Por eso opté por ponerle un título moderado, sin dejar de pensar que éste Bicentenario es pinche.

¿Y porqué pinche Bicentenario? Porque no existe absolutamente nada qué celebrar. Muertos, desapariciones, decapitados, violencia, balaceras, inseguridad, un cúmulo de cosas que a mí, en lo particular, me entristecen. Sin embargo, ha sido montada toda una campaña mercadológica para distraer ésto. Y en esa campaña mercadológica, se ha mercantilizado a la Patria. Ya no se conmemora la búsqueda de un ideal, ya no se reflexiona sobre el papel que México ha tenido en los últimos dos sigloshacia dentro y hacia afuera.

El mercado ahora domina nuestros festejos: el partido del Bicentenario, la Miss Universo del Bicentenario, la telenovela del Bicentenario, el Shalalalala de la canción horrenda del Bicentenario, la ridiculización de los Héroes de la Patria en una película tipo Disney del Bicentenario, la parafernalia tipo show del Bicentenario, souvenires, tonos de celular, y un sinfín de cosas más que podría enumerar, y que no terminaría. Ahora, la Patria es un producto sujeto a la Ley de la Oferta y la Demanda: todo mundo puede comprar y vender algo de Patria, cuando ésta es intangible, intransferible, inmutable…

Y también muestra, por otra parte, la ineficacia del gobierno espurio: nu hubo ni un sólo monumento, uno sólo, terminado. Y lo que se hizo es como para dar pena. Porfirio Díaz, con todo lo que le podemos condenar, achacar y juzgar, pero tuvo dos monumentos magistrales el día del Centenario: el Ángel de la Independencia, y el Reloj Monumental de Pachuca. Pero un siglo después, nada que demuestre la grandeza de nuestro pueblo, y nada terminado de lo mediocremente hecho: el Viaducto Bicentenario todavía tiene grúas encima, la línea 12 del Metro (la línea del Bicentenario) sin concluir, la torre del Bicentenario, sin concluir… Todo ha sido un reverendo fracaso.

 Estamos ante los festejos de un Bicentenario fallido del estado espurio fallido mexicano. Sin embargo, existe una gran carga de hipocresía con respecto a ésta conmemoración, pues por una parte se festeja con cuestiones superfluas y superficiales, y por la otra se continúa entregando el país a la gente de la oligarquía y a las naciones extranjeras.

Y curiosa y contradictoriamente, existe una oscura tendencia a entregar el país, precisamente, a aquellos de quienes nos “independizamos” el 27 de septiembre de 1821: los españoles (o bueno, por lo menos eso dice el Acta de Independencia). En éste sentido, actualmente se está dando una reconquista matizada y amañada (aquí, cabe destacar que no ha sido el único intento registrado en la Historia de nuestro país), y daremos las razones y motivos que nos hacen pensar ésto.

Los primeros indicios que tuvo España de México se remontan hacia 1517, cuando Francisco Hernández de Córdoba bordeó la costa del Golfo de México. Un año después, Juan de Grijalva exploró las costas mexicanas, desembarcó en el Río Grijalva (por eso lleva su nombre) y exploró hasta el Río Alvarado. Tras regresar a Cuba y contar su experiencia, el Gobernador de Cuba, Diego Velázquez, le encomendó la tarea de explorar dichas tierras a Hernán Cortés.

Así, Cortés se dirigió a las tierras mexicanas, donde fundó el primer Ayuntamiento de América latina, la Villa Rica de la Vera Cruz. Ahí comenzó, en realidad, la conquista de México. Mediante un plan donde combinaba la conversión al Catolicismo y la muerte, Cortés se fue haciendo de conquistas y aliados, éstos últimos impusados: por el miedo, o por el odio hacia la nación dominante, Mexihco-Tenochtitlan (como Tlaxcala).

Cortés llega finalmente a Tenochtitlan y, mediante la confusión generada por la porfecía del regreso de Quetzalcóatl, logra ocupar sin problemas un lugar privilegiado en las decisiones junto al Tlatoani, Moctezuma Xocoyotzin. Sin embargo, una tontería por parte de Pedro de Alvarado, al ejecutar la matanza del templo de Axayacatl, produjo que la gente de Tenochtitlan (ya inconforme de por sí) se volcara en contra de los españoles. Cortés amagó secuestrando al Tlatoani, y al no dispersar a la multitud, asesinó a Moctezuma atravesándole una espada desde los testículos hacia arriba. Una muerte cruenta y dolorosa. Así, la gente de Tenochtitlan, lidereados por Cuitláhuac, persiguió y capturó a varios soldados y caballos españoles (y mató a otro tanto), a los cuales sacrificaron y formaron parte de su colección en el Xompantli del Templo Mayor.

Cortés huye hacia el norte, en dirección a Cuauhtitlan, bordea la Sierra de Guadalupe, y llega nuevamente a Tlaxcala, donde se recompone, y desde donde planea y dirige el asalto a Méxihco-Tenochtitlan, la cual cae tras 3 meses de asedio (y donde matan, literalmente, de hambre y sed a la Ciudad) el 13 de agosto de 1521.

Ese momento histórico es precisamente el comienzo de una larga maldición sobre los mexicanos. Primero, soportando 300 años de dominación y sometimiento español, el cual no sólo le limitó a lo político, administrativo y territorial, sino que además tomó matices culturales como la imposición de una religión extraña y ajena, el intento de desaparecer la mexicaneidad y todas las cuestiones que colleva: culinaria, tradiciones, fiestas, etc. Sublevaciones hubo muchas y muy diversas. Indígenas asesinados, también. Más del 90% de la población originaria fue exterminada por los españoles.

Sin embargo, encontraron una forma que fue muy efectiva para dominar a los pobladores mexicanos: mimetizaron una diosa indígena (la diosa Tonantzin) con una virgen católica, y crearon el mito de la Virgen de Guadalupe. Sin embargo, éste mismo símbolo fue utilizado por Miguel Hidalgo contra sus creadores, los españoles, para aglutinar a la gente en torno a su causa (la cual no era hacer de México un país independiente, sino la restauración del trono a Fernando VII, usurpado por Pepe Botella, el hermano de Napoleón, quien tomó el poder en España tras la invasión napoleónica en 1808).

La lucha de Independencia fue cruenta. Y realmente adopta el matiz independentista hasta el movimiento de Morelos, con su declaración en los Sentimientos de la Nación. Y más allá de las luchas que se dieron, aquí es donde realmente comienzan las dos visiones de Nación que subsisten hasta la actualidad: la independencia en todos los sentidos, y la sumisión en todos los sentidos. A éso se reducen ésas dos visiones.

Guerrero e Iturbide, efectivamente pactaron para que el Virrey firmara el acta de independencia, pero en la realidad el Virrey, su séquito y su corte mantuvieron sus mismos privilegios, y fueron quienes impulsaron a Agustín de Iturbide como I Emperador de México, brincándose el acuerdo de que el Congreso discutiera, en primera instancia, si seríamos una república o una monarquía, y en segunda instancia, si fuera república, centralista o federalista.

Obviamente, los insurgentes (con quienes Guerrero simpatizaba) querían una república, mientras que los realistas querían una monarquía. Sin embargo, éstos se dividieron en dos facciones: los iturbidistas (quienes apoyaban para que Iturbide fuera monarca) y los borbonistas, que proponían traer un rey extranjero, en particular Borbón. Ganaron los insurgentes el debate, y entonces los realistas apoyaban que fuera una república centralista, es decir, que hubiera un gobierno central, y regiones administrativas nombrados por el titular del ejecutivo, mientras que los insurgentes querían una república federalista, es decir, soberanías para los estados. Los Insurgentes, de nueva cuenta, ganaron el debate.

Sin embargo, el grupo realista, que después se unirían al Partido Conservador, siempre fueron y han sido entreguistas. Piensan que los mexicanos somos imbéciles, y por tanto hay que traer recetas del extranjero. Éstos son los tatarabuelos de los panistas, que siguen con su misma doctrina.

Los Conservadores fueron quienes propusieron que tantas veces regresara al poder Antonio López de Santa Anna; fueron quienes combatieron junto a la Iglesia Católica contra la Ley Lerdo en la Guerra de Reforma; fueron quienes trajeron a Maximiliano de Habsburgo, y balcanizaron al país; fueron quienes se aliaron a Porfirio Díaz y mantuvieron éste país en la opresión, el hambre y la miseria, mientras unos cuantos se beneficiaban de sus políticas (las empresas extranjeras de petróleo, minas y trenes, los hacendados-latifundistas, etc.); fueron quienes se levantaron en el Bajío en contra de los Revolucionarios; fueron quienes participaron en la Decena Trágica en contra de Madero (el bisabuelo de Santiago Creel ahi andaba); fueron quienes no querían que se aprobaran las grandes reformas sociales plasmadas en la Constitución del 17; fueron quienes se levantaron en contra del Gobierno Revolucionario y se aliaron (otra vez) a la Iglesia en la Guerra Cristera; fueron quienes se opusieron a las reformas cardenistas y quienes fundaron el Partido Acción Nacional (PAN); fueron quienes aplaudieron las políticas entreguistas de Manuel Ávila Camacho y Miguel Alemán Valdéz; y fueron quienes se hicieron tecnócratas, y siendo gobierno con el PRI-AN, vendieron las empresas del Estado y los recursos naturales beneficiando, principalmente, a un sector que a la postre se ha convertido en una oligarquía nacional y a las empresas trasnacionales, principalemente estadounidenses, canadienses y españolas.

España no es para nada lo maravilloso que dicen, y al contrario, es de lo más nocivo para México tanto como lo es Estados Unidos. Los españoles, muy socialistas hacia dentro, y muy imperialistas hacia afuera. Nuestra gran complicación con Estados Unidos es que lo tenemos de vecino. Sin embargo, la influencia nefasta es igual de uno u otro. Regresemos a nuestro tema.

La reconquista, en particular española, no podría ser posible si no fuera por la complacencia del Estado Mexicano. La concesión que Vicente Fox le dió a los españoles (en particular, a Repsol) para explotar y extraer el gas natural de la Cuenca de Burgos, que representan 50,000 kilómetros cuadrados, en los Estados de Nuevo León, Coahuila y Tamaulipas, sin que eso beneficie en nada al país.

O también la concesión del Tren Suburbano, en el Área Metropolitana de la Ciudad de México, a la empresa española CAF (Construcciones y Auxiliares de Ferrocarriles) por un periodo de 30 años, entregando lo que eso implica: vías, la estación histórica del ferrocarril de Buenavista, cuando pudo haberse creado una empresa del Estado que administrara dicho ferrocarril, y con un costo en el pasaje subsidiado (14 pesos por un viaje es una mentada de madre). Y decidieron dársela, pese a las constantes quejas en España sobre el desempeño de ésta empresa, sin contar los choques y descarrilamientos que ha tenido ésta empresa en su país nativo. Incluso, pese a haber tenido un choque ya en México, el Gobierno Federal y el Gobierno del Estado de México le concesionó, nuevamente, el Sistema 2 (que irá de Martín Carrera a Jardines de Morelos) y el 3 (que irá de La Paz a Chalco), sin modificar el tiempode la concesión: 30 años.

En éste entregar recursos se ha entregado las vías de comunicación. Basta mencionar el trato preferencial que ha tenido el gobierno espurio de Calderón y el Gobierno del Estado de México encabezado por Enrique Peña Nieto hacia la empresa OHL, empresa española que actualmente tiene concesionados el Circuiro Mexiquense (que rodea gran parte del Estado de México), el Viaducto Bicentenario (2º Piso de Periférico del lado del Estado de México, Toreo a Perinorte), o las consesiones que racientemente acaba de adjudicar Marcelo Ebrard, Jefe de Gobierno del Distrito Federal, a la misma empresa (una por la vía de la licitación, y la otra por adjudicación directa) para la construcción del 2º Piso del Periférico del lado del Distrito Federal (San Antonio-Toreo) y de la mal llamada Supervía Sur-Poniente (en Magdalena Contreras), ambas vías que serán de cuota durante 30 años.

Así mismo, encontramos empresas españolas que participan en la generación de electricidad que luego le venden a CFE, lo cual, además, representa un acto de inconstitucionalidad. Y qué decir de las empresas trasnacionales norteamericanas que nos invaden como plaga. O de las canadienses que tienen en su mano la minería. O los coreanos y japoneses, que son casi dueños de Tepito.

Todos éstos elementos no hacen más que hacer ver lo evidente: que el Bicentenario y sus festejos es una simulación, una farsa. Lo peor es que existe gente que se lo cree.

De acuerdo a la concepción de Federico Reyes Heroles padre, quien sostenía que “no puede existir independencia política sin independencia económica”, estamos muy lejos de poder celebrar un Bicentenario de la Independencia puesto que, ahora más que nunca, estamos sometidos a los intereses extranjeros. Tal vez ya sin ejércitos extranjeros; tal vez sin un funcionario público visible extranjero, como era el virrey; pero seguimos sujetos a las decisiones del extranjero y, lo más importante, sigue existiendo la misma opresión y pobreza que existían hace 200 años. O quizá no. Ahora hay más, porque tenemos a 80 millones de pobres en México, que representan cerca del 80% de la población.

Es tiempo de reflexionar y actuar. No podemos seguir así siempre. Dicen que no hay mal que dure 100 años, pero nosotros ya llevamos 500 años así.

Y me voy citando a mi teórico favorito, el brillante Karl Marx, quien decía que “aquel que no conoce la Historia, está condenado a repetirla“. No nos equivoquemos una vez más, y generemos el cambio para la Nación que nos merecemos.

Saludos. Dejen comentarios.

Fidel con AMLO, Televisa con Marcelo

Hola.

Hace una semana apareció una de las famosas Reflexiones de Fidel Castro, divida en dos partes (las cuales reproduje  íntegramente), donde el Comandante respaldaba completamente el proyecto de López Obrador, donde coincidía plenamente con él en que existía una mafia en que se apropiado del país, donde reconocía que hubo fraude en contra de AMLO en el 2006, donde desmenuzaba el complot en contra de López Obrador por parte de la oligarquía, y donde lo colocaba como la persona de más autoridad moral y política de México cuando el sistema se derrumbe.

La derecha, como siempre (y además, como era de esperarse) no tardó en reaccionar: por medio de sus editorialistas, columnistas, pseudointelectuales y voceros, descalificaron el apoyo de Fidel a López Obrador, algunos diciendo que el Comandante había utilizado a AMLO como pretexto para golpear al gobierno de Calderón, otros mencionando que ahí estaba la prueba de que Andrés Manuel es como Chávez o Castro, y que de llegar al poder sería igual, y algunos más ignorando de plano, como lo hizo Televisa y TV Azteca, quienes no hicieron mención alguna de las Reflexiones, pero ensalsando la celebración del cumpleaños de Castro.

Ahora, tras la resolución de la Suprema Corte de Justicia acerca de los matrimonios del mismo sexo, así como de la adopción de éstos mismos, el duopolio Televisa-Azteca ha aprovechado muy bien dicha coyuntura, catapultando a Marcelo Ebrard e, incluso, sorprendiendo con su actitud “crítica” hacia la Iglesia, cosa que no ha hecho por lo menos, durante el gobierno de Calderón (recordemos que abiertamente le estaban dando grandes espacios en ambas televisoras a la Iglesia, bien con un espacio en Hechos de la Tarde, bien con apariciones de sacerdotes en programas de entretenimiento, melodramas o telenovelas, bien fomentando su fe católica con programas como Cada quien su santo o La Rosa de Guadalupe [imágen de la cual, por cierto, tiene Televisa un contrato de exclusividad para la explotación de su imágen con la Iglesia Católica] o bien apoyando símbolos religiosos en las telenovelas como la Virgen de Guadalupe, devoción de los protagonistas a diferentes santos, o bodas religiosas).

La campaña que ha venido encabezando Televisa en favor del Estado Laico Mexicano, ha sorprendido a propios y extraños: la única razón visible en el horizonte es posicionar a Marcelo frente a López Obrador con miras a la definición del candidato de la Izquierda para la elección presidencial de 2012.

Obviamente, la estrategia sería apuntalando a Marcelo en dos escenarios: en el primero, Televisa apoyando a Marcelo para ganarle la candidatura de la Izquierda a López Obrador, y entonces tener un candidato a modo al que Peña Nieto pudiera derrotar fácilmente; en el segundo, apoyar a Marcelo en la interna y después hacerlo su candidato, pues es claramente visible que Marcelo Ebrard puede ser cualquier cosa, incluso una estrella más del Canal de las Estrellas, menos una persona de Izquierda.

En cualquiera de los dos escenarios, la apuesta de Televisa es ganarle a López Obrador, pues es claramente visible que AMLO sería un candidato más fuerte contra Peña Nieto que Marcelo, además de que el único proyecto realmente opuesto a los intereses de la oligarquía es, precisamente, el de López Obrador.

En resumen: López Obrador es visto ya como un referente importante de la Izquierda de América Latina, dicho por los propios actores de la Historia, mientras que Marcelo es visto como un personaje el cual puede simular ser de Izquierda, pero en realidad estar alineado a los intereses de los que se creen dueños y amos de éste país.

En dicho sentido, la candidatura de la Izquierda está amenazada por la derecha que quiere apropiarse de ella. Veremos qué pasa.

Saludos. Dejen comentarios.