Equivocación desastrosa

Hola.

Comencé a saber de él y a apoyar a Andrés Manuel López Obrador cuando fue descalabrado en Tabasco, durante la toma de los pozos petroleros de PEMEX en dicha entidad en 1995, y me pareció, desde entonces, un líder político sui géneris, de esos pocos que ya no existen.

En 1996, cuando se postuló para ser Presidente Nacional del PRD, yo aún no estaba afiliado. Sin embargo, sin lugar a dudas hubiera votado en favor de López Obrador, pues me parecía la mejor propuesta para dirigir al Partido. Y así fue: en 3 años, logró ganar 4 gubernaturas, y el Partido logró la mayor votación obtenida en su Historia.

Tras el fraude realizado por los Amalios y los Chuchos en marzo de 1999 en la renovación de la dirigencia nacional del Partido, Andrés Manuel se lavó las manos y evadió su responsabilidad histórica, y dejó en manos de Pablo Gómez limpiar ese cochinero que, finalmente, colocó a Amalia García en la Presidencia del Partido y a Jesús Ortega (tal y como sucedió durante la Presidencia con López Obrador) como Secretario General, despojando del cargo a Félix Salgado Macedonio, quien había ganado la Secretaría General legítimamente. Sea cual fuere el resultado, lo cierto es que la descomposición actual que sufre el PRD fue responsabilidad de Andrés Manuel, pues el origen es dicha elección.

Después de dos fraudes electorales consecutivos en Tabasco, Andrés Manuel se fue a pelear la Ciudad de México, la cual ganó por escasos 4 puntos de diferencia con Santiago Creel. Así, López Obrador se convirtió en uno de los mejores gobernantes de la Ciudad de México, debido a su muy buena política social, lo cual lo encumbraba de forma natural a la Presidencia de la República.

La propia amenaza del Proyecto Alternativo de Nación llevó a las élites del poder a imponer a Felipe Calderón en la Presidencia de la República. Andrés Manuel, en una decisión equivocada, dispuso proclamarse Presidente Legítimo, pese a que hubo muchos compañeros que pedían que fuera Jefe de la Resistencia.

Con la Presidencia Legítima, Andrés Manuel recorrió los 2,400 municipios del país, y le dió otras 3 ó 4 vueltas en un periodo de 6 años, mientras Televisa encumbraba a Peña Nieto como su candidato, y a Marcelo Ebrard como forma de eliminar a AMLO de la contienda electoral de 2012. Sin embargo, la encuesta definitoria del candidato pondría a Andrés Manuel nuevamente en la candidatura presidencial.

Lo que parecía imposible en un inicio, con el 17% de las preferencias electorales, logró encumbrar a Andrés Manuel al 31% en el resultado final, lo que obligó al PRI a dejar lo mediático, y realizar la compra descarada del voto. Tras el resultado del 1º de Julio, Andrés Manuel consideró que hubo fraude electoral al haber sido comprada la consciencia y el voto de un sector de la población. La Izquierda apoyó a Andrés Manuel en su intento por invalidar la elección.

Sin embargo, pese a las pruebas aportadas, el Tribunal desestimó los argumentos de Andrés Manuel, y ratificó la declaratoria de validez de la elección presidencial en favor de Enrique Peña Nieto. Sin embargo, López Obrador, en su afán de desconocer el fallo del Tribunal, comete una nueva equivocación fracturando a la Izquierda debido a una posición política que no se contraponía con lo que él había manejado antes, llamando a la formación de un nuevo partido político con el membrete de MORENA.

Tal vez la Izquierda en México no lo es ni el PRD ni los chuchos, pero tampoco lo es López Obrador, pese al gran parecido que tiene con ella. La Izquierda va mucho más allá del propio PRD, los chuchos y López Obrador juntos.

La Izquierda en México es aquella que intentó consolidarse posterior al Congreso Constituyente, en 1919, debido a la inconformidad con las formas carrancistas de apropiarse de la Revolución, fundando el Partido Comunista Mexicano, que estuvo en la clandestinidad hasta el gobierno de Cárdenas. La Izquierda es la política económica y social del General Lázaro Cárdenas, el registro temporal del PCM durante su sexenio. La Izquierda también lo es el PCM de vuelta a la clandestinidad con Ávila Camacho, lo es Vicente Lombardo Tolenado y su candidatura presidencial de 1952 por el PP y el PCM, cuyo final fue un fraude electoral a favor de Ruiz Cortinez.

La Izquierda son los maestros, médicos y ferrocarrileros reprimidos de 1958; los estudiantes caídos de 1968 y 1971, las guerrillas de los 70’s; el Partido de los Pobres; la Liga Comunista 23 de Septiembre; el Partido Socialista Unificado de México (PSUM); el Partido Socialista Mexicano (PMS); el Frente Democrático Nacional; el fraude electoral de 1988; el EZLN; el EPR; el ERPI; Aguas Blancas; Acteal; San Salvador Atenco; la APPO. La Izquierda Mexicana también es Valentín Campa, Demetrio Vallejo, Pablo Gómez, Heberto Castillo, Lucio Cabañas, Genaro Vázquez, Rubén Jaramillo, Cuauhtémoc Cárdenas, Ifigenia Martínez, Alejandro Encinas, y van mucho más allá de los chuchos y de López Obrador.

La Izquierda no merece lo que está haciendo Andrés Manuel, que es fracturarla y dividirla. Él, más que nadie, sabe la cantidad de muertos que le costó al PRD consolidarse como una fuerza política importante en el país (más de 700, y contando). No se vale, tampoco, dejarle la mesa servida a la derecha, el PRI y el PAN e, incluso, acrecentar su fuerza en su afán de crear su propio partido. Explicaré porqué.

En un texto anterior (¿Qué falló?http://blog.hglc.org.mx/?p=2048), hablé del propio análisis que hizo López Obrador en febrero de éste año con respecto a la fuerza de la Izquierda en México:

En México, tenemos un historial donde aquellos que son progresistas son el 25%, a lo largo de todas las épocas y los tiempos. Nos gustaría que fuera más, pero no es así.

Así, si sólo tenemos en 25% de la población, estamos hablando que, actualmente, ese 25% se reparte entre tres partes: PRD, PT y Movimiento Ciudadano. Considerando que, además de MORENA, para el 2014 habrá al menos una fuerza política más, el MIL de Noroña, estaremos hablando de que ahora ese 25% no se repartirá entre 3, sino entre 5: PRD, PT, Movimiento Ciudadano, MORENA y MIL (al menos, porque el SME también registrará partido político).

Considerando los resultados de la elección de 2012, de los 70 distritos que ganó la Coalición Movimiento Progresista, 16 distritos (1 de Guerrero, 4 del Estado de México, 3 de Michoacán, 2 de Morelos, 3 de Oaxaca, 1 de Quintana Roo, 1 de Tabasco, y 1 de Tlaxcala) que tuvieron 10,000 votos o menos de diferencia con respecto al 2º lugar estarían en riesgo de perderse teniendo en el escenario a 5 fuerzas políticas, lo que significaría una mucho menor fuerza en el Congreso de la Unión, y acrecentaría sustancialmente la fuerza del PRI-AN en la Cámara, así como el margen de acción de Peña Nieto que, paradójicamente, es contra lo que López Obrador protesta.

Por otra parte, resulta totalmente inverosímil solicitar el registro de un partido político a una autoridad (el Instituto Federal Electoral) de la que se desconfía, ajustándose a las reglas que se denunciaron son inequitativas, y que además tendría que validar los resultados de las elecciones en las que se participe cuando no se acepta, de facto, el resultado de la elección inmediata anterior organizada por la misma institución.

En cuanto a los documentos básicos, resultan por demás inquietantes. El hecho de que, según el numeral 1 de la IV sección de la convocatoria a los Congresos Distritales, se excluya afirmando que

para ser integrante del Comité Ejecutivo Estatal, Comité Ejecutivo Nacional o de las Comisiones de Honestidad y Justicia de MORENA, es requisito indispensable no pertenecer a ningún partido político, ni ser autoridad, funcionario, integrante de los poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial en los municipios, estados y en la federación

deja en entredicho el carácter incluyente de MORENA.

Otra pregunta que surge cuando se lee el numeral 2 y 3 del Artículo 2º del Estatuto, cuando se afirma que

A l@s integrantes de MORENA no los moverá la ambición al dinero, ni el poder para beneficio propio; L@s miembros de nuestro movimiento buscarán siempre causas más elevadas que sus propios intereses, por legítimos que sean.

En éste entendido, uno se pregunta qué se hará con los recursos públicos obtenidos por MORENA (prerrogativas) por parte del IFE, pues si a los integrantes de MORENA no los moverá la ambición al dinero, significa que quienes estén en los cargos de la organización no percibirán un sueldo por estar ahí. Así mismo, dado que el poder no moverá tampoco a los integrantes de MORENA, así como antepondrán otras cuestiones a sus legítimos intereses propios, huelga decir que las candidaturas que haya serán decididas por el Comité Ejecutivo Nacional de facto.

Así mismo, la línea política no corresponde a un partido de Izquierda, como se pretende que sea MORENA, pues en el programa, se menciona que

nuestro proyecto busca impulsar el desarrollo a través de las iniciativas privada y social, promoviendo la competencia, pero ejerciendo la responsabilidad del Estado en las actividades estratégicas reservadas por la Constitución, en la planeación del desarrollo y como garante de los derechos sociales y ambientales de las actuales y de las futuras generaciones.

Lo que propone MORENA, en sentido estricto, es una economía mixta, realizando un desarrollo del capitalismo y privilegiando el libre mercado y la “sana” competencia. Contrasta notablemente la línea política del PRD, que expresa

En el PRD nos reivindicamos como herederos del ideal libertario encarnado en el socialismo democrático y en esa vía nos comprometemos a encauzar nuestras luchas por la transformación del país. El PRD se compromete a luchar por la transformación democrática e integral del Estado mexicano: impulsar un nuevo modelo de desarrollo económico y social y la construcción del Estado Democrático y Social de Derecho. Que tenga como eje de su acción la construcción de un Estado que garantice el acceso de todos a los derechos sociales.

Así MORENA, que se pretende presentar como una oferta política de Izquierda, lo es de Centro (tal vez de Centro-Izquierda, pero no más allá).

Por tal motivo, considero que MORENA debe continuar como Movimiento Social, y no convertirse en Partido Político pues, considerando los puntos antes enunciados y analizados, se correrá el riesgo de diluir a la Izquierda en México en beneficio de la derecha PRIANista, y además de que, más que un partido político, sea fundado un culto o religión en favor de un personaje que si, ha luchado mucho por éste país (junto a millones que hemos estado a su lado durante mucho tiempo), pero que no tiene derecho de dividir y traicionar a la Izquierda como actualmente, de forma consciente o inconsciente, lo hará con la conformación de MORENA como partido político.

Saludos. Dejen comentarios.

Andrés Manuel y sus errores

Hola.

El título de ésta entrada no es más que una parodia del título de los libros escritos por José Agustín Ortiz Pinchetti y Martí Batres, que se llaman (en ambos casos) Andrés Manuel y sus claves.

Ya en otras ocasiones he mencionado el hecho de que Andrés Manuel, durante su carrera política, ha cometido muchos y muy diversos errores que nos han costado mucho a mucha gente, y su último error nos puede costar mucho a los hidalguenses.

Yo he seguido siempre a López Obrador (mucho antes del mal llamado obradorismo). Lo sigo desde los tiempos del Éxodo por la Democracia (donde caminó desde Tabasco hasta la Ciudad de México, debido a un fraude electoral en su contra), desde la toma de los pozos petroleros (que le causó una descalabrada monumental) y desde la Presidencia del Partido, mi partido, el PRD.

Pues bien, en éste lugar fue donde por primera vez López Obrador se equivocó por primera vez. Tras la fraudulenta elección del 21 de marzo de 1999, donde Amalia García y Jesús Ortega se hicieron fraude mutuamente (e incluso, en la prensa se dijeron mutuamente ‘Rata’), el papel de López Obrador era quedarse en la Presidencia del Partido, repetir la elección, limpiar la imágen del PRD y apechugar su tibieza en la elección fraudulenta. Sin embargo, se fue por el camino fácil: terminó su periodo, y se fue valiéndole cacahuate lo que pasara con el Partido. Pablo Gómez quedó como interino, y el partido quedó manchado para siempre. Ésto, además (y junto con el asesinato de Paco Stanley) nos causó la pérdida de la Presidencia de la República en el 2000.

Después, López Obrador se fue a la Jefatura de Gobierno. Ahí, en general, hizo uno de los mejores gobiernos en la Ciudad de México. Sin embargo, tuvo el desacierto de pelearse con Rosario Robles, quien en medio de sus aspiraciones presidenciales intentó desacreditar a López Obrador por medio de los videoescándalos, operados por su pareja sentimental, Carlos Ahumada Kurtz. Así mismo, las aspiraciones presidenciales de otra mujer, Martha Sahagún, involucrado con el pleito casado con Vicente Fox, trajo consigo el desafuero en su contra.

Después, en la campaña presidencial de 2006, la soberbia hizo que AMLO descuidara una parte fundamental en cualquier elección, que es la estructura electoral. Con el 70% reconocido de las casillas cubiertas (los cálculos extraoficiales reales apuntan únicamente a un 55% de las casillas cubiertas), dejó un márgen suficientemente grande como para que por ahí le hicieran el fraude electoral. Ni hablemos de la gente en la que confió. Ya sabemos los resultados, de lo cual parte seguimos arrastrando hasta hoy.

Luego, en 2009, el caso Juanito. ¡Cómo nos costó ese pinche Juanito! Y aunque no había otra opción, pero nos salió demasiado caro el chistesito.

Ahora, López Obrador apuntala contra las alianzas. Al único que le benefician esas alianzas es al propio Andrés Manuel. Ni más ni menos. Porque debilitan a Peña Nieto, y permite la transición en estados caciquiles como Oaxaca o Hidalgo. Sin embargo, AMLO no sólo ha satanizado las alianzas, sino que ahora intercedió para que el PT las rompiera.

Y el problema no es otro, sino que a la hora de los chingadazos uno es el que tiene que andar componiendo las cosas. Y el problema es que en Hidalgo nos está metiendo en serios aprietos, pues (sin quererlo, eso hay que reconocerlo) le está ayudando al PRI-Gobierno para dividir a la oposición, y darle oxígeno a una candidatura tan mala como la de Paco Olvera. Y lo peor es que si gana el PRI, los platos rotos no los pagará él, sino los hidalguenses, que somos quienes nos quedamos a vivir aquí. Y nuevamente, muchos tendremos que pagar los errores de uno sólo.

Yo se lo dije el miércoles pasado, a alguien sumamente cercano a él (e incluso, ya lo había publicado antes aquí): A la pregunta de qué esperábamos de López Obrador, yo le dije que lo sensacional y lo que esperábamos era que AMLO fuera a un acto de campaña de Xóchitl Gálvez. Pero como sabíamos también que no lo va a hacer, pues lo mejor es que se calle.

Aún hay otro problema. El PT (y posiblemente Convergencia) postulen a Francisco Xavier como su candidato. El hecho es que, desde el punto de vista de mucha gente del movimiento de López Obrador, ajena al Estado, y que desconoce cómo son las cosas realmente en el Estado, promocionarán ésta candidatura y dirán que “es la salida digna de alguien congruente como López Obrador”. Nada más falso que eso. Ni es candidatura, porque solamente será un esquirol del PRI para restar votos a una opción verdadera de cambio (que es Xóchitl Gálvez), ni es digna (pues representará muchos de los intereses más oscuros del Estado), ni tampoco será congruente, pues nadie, más que el PRI (repito) se beneficiará fracturando la Coalición ‘Hidalgo nos une’.

El movimiento de López Obrador piensa que por hecho de ser crítico con el propio AMLO, de pensar diferente, de no coincidir en ciertas cosas, o de no acatar otras “que por el dedo de Dios se escribieron”, piensan que ya, eres traidor, vendido o panista, y de ahí no te bajan. Y no. La verdad es que aunque uno lo critica y le señala sus errores, pero uno ni lo deja de reconocer como Presidente Legítimo, ni tampoco deja uno de observar que es la única solución para el país. No hay más. O es Peña, o es Obrador. Y en ése sentido, es mucho mejor (con errores y defectos) López Obrador a Peña Nieto.

Sin embargo, en Hidalgo solamente tenemos una de dos: O Paco Olvera, que representa más de lo mismo (tras 80 años de lo mismo), o Xóchitl Gálvez, que representa una esperanza y una alternativa para el Estado.

López Obrador conoce la situación del Estado, pues visitó los 84 municipios. En realidad, lo único que le pedimos los Hidalguenses, que además somos los que le damos cuerpo a su movimiento en el Estado, es que ya no diga más. Que deje las cosas como están. Si él no quiere, que no se sume, pero que tampoco reste, porque eso sólo beneficia al PRI-Gobierno y a los mercenarios del Partido, alias José Guadarrama y Francisco Xavier.

Pues bien, sigamos adelante. Saludos y dejen comentarios.