El PRI de siempre, en Hidalgo, pintado de guinda

Hola.

Dice Marx que la Historia siempre se repite dos veces: primero en forma de drama, y luego en forma de comedia. Y para ejemplo, basta un botón.
En 1976, todo era alegría, diversión y felicidad. Al menos, eso pensaba el Partido Oficial, el PRI, que se había consolidado en el poder tras 36 años de gobiernos civiles.

Para la elección presidencial de ese año, el Partido Oficial presentó a José López Portillo como candidato, y fue tanta la soberbia y prepotencia existente entonces, que fue candidato único a la Presidencia. Todos los partidos con registro lo apoyaron: el PPS y el PARM, que eran partidos satélites del régimen, mientras que el PAN no presentó candidato.

Sin embargo, el Partido Comunista Mexicano, partido de Izquierda que existía desde 1919 de forma clandestina (solo Lázaro Cárdenas había reconocido su registro oficialmente), presentó un candidato presidencial, como alternativa a la opción oficial: Valentín Campa Salazar, líder sindicalista ferrocarrilero, y quien tenía un gran apoyo del Pueblo.

Así, mientras el candidato oficialista derrochaba los recursos públicos en campaña, el candidato de izquierda visitaba los pueblos y comunidades del país con recursos sumamente limitados, y dicha campaña puso sostenerse gracias al apoyo político, económico y moral de miles de personas por todo el país. Mientras López Portillo llenaba las plazas con acarreados, Campa Salazar las llenaba con voluntades y apoyo real del Pueblo.

Llegó la elección, y pese al férreo control y resistencia de la Comisión Nacional Electoral, entonces controlada por la Secretaría de Gobernación, no hubo otra opción que reconocer un millón de votos que obtuvo Valentín Campa y el Partido Comunista, dejando un precedente fundamental para las elecciones futuras.

El día de ayer, como en el priísmo más rancio de la década de los 60’s y 70’s, el Instituto Estatal Electoral del Estado de Hidalgo (IEEH), negó el registro a Eduardo Durán Laguna, propuesta a candidato a Presidente Municipal de Tula por el Partido del Trabajo, bajo el argumento de cambio de género, algo que el Instituto no tiene las facultades legales para hacer, pero que es una decisión política, ante la imposición e impopularidad del candidato impuesto en MORENA, por parte de las más altas cúpulas políticas estatales.

Luis Eduardo Durán Laguna es un candidato sumamente incómodo para los intereses existentes en Pachuca. Fue Director Regional de Programas para el Desarrollo justamente en esa región, en Tula, por parte de la Secretaría de Bienestar federal durante los 6 años del sexenio de Andrés Manuel López Obrador, fundador de MORENA en aquel municipio, y es un joven honesto y comprometido totalmente con los ideales que representan la Izquierda y la Cuarta Transformación.

Luis Eduardo Durán fue despojado del legítimo derecho constitucional de poder votar, y ser votado, por intereses políticos ajenos al municipio. Y esos intereses políticos, no entienden que no entienden.

En 2018, el Pueblo decidió poner un alto al régimen de corrupción y privilegios que representó, por mucho tiempo, el PRIAN. Decidió dejar atrás un régimen caduco, antidemocrático y autoritario, para encumbrar uno que verdaderamente representara a los intereses del Pueblo.

Sin embargo, en un giro dramático de la Historia, en Hidalgo se infiltró el viejo régimen al partido de la Izquierda, de Andrés Manuel, de la Cuarta Transformación, que fue construido sobre los compañeros muertos en 1968 y 1971, durante la Guerra Sucia, sobre los asesinados en el régimen de Salinas y gobiernos posteriores, y sobre todos aquellos compañeros que murieron a manos de los caciques locales en nuestro estado. Es el PRI de siempre, ahora pintado de guinda.

Ahora, esos chapulines PRIANistas infiltrados, no solo tomaron por asalto el partido y las candidaturas del mismo, viendo a MORENA como su patrimonio personal y político, sino que, además, están utilizando a las instituciones del Estado contra sus opositores, ya sea amenazándolos, coptándolos, o como en el caso de Luis Eduardo Durán, quitándole su derecho a participar en un proceso electoral como candidato a Presidente Municipal.

Ese viejo régimen autoritario y caduco, de opresión y privilegios, que el Pueblo decidió sacarlo del poder hace 6 años, hoy se asoma a la puerta, ha mostrado el garrote, y demuestra que hoy, más que nunca, es necesario hacerle frente, en las calles, en las plazas, y en las urnas. De nada servirá la lucha realizada por nuestros abuelos, nuestros padres y nosotros mismos, si permitimos que regresen aquellos que, sí deberían regresar, pero lo que se robaron.

Claudia si, autoritarismo no. Es preciso que las autoridades electorales devuelvan la candidatura a Presidente Municipal por el PT a Luis Eduardo Durán, pues es su derecho legítimo a votar y ser votado.

Y que al final, el Pueblo decida. Lo que no es válido es que una sola persona tenga la arrogancia de sentirse con el derecho de elegir por los demás, por mucho poder político que tenga.

Prohibido rendirse.

La Tremenda Corte

Hola.

Habrá quien lo sepa, y habrá quien no. Antes de que la Revolución triunfara, en Cuba, a través de la radiodifusora CMQ, se transmitía el programa “La Tremenda Corte”. En él, donde “el Tremendo Juez de la Tremenda Corte [que] va a resolver un tremendo caso”, el personaje principal, José Candelario Tres Patines, es acusado por otros actores de la serie (caracterizados como el gallego Rudecindo, y Nananina) de cometer tropelías y defraudarlos en múltiples ocasiones. Sin embargo, el juez, en vez de aplicar la ley, hace condenas discrecionales y sin otro fundamento que sus propias decisiones irracionales y (en ocasiones) carentes de sentido, inventando incluso delitos inexistentes (pero chistosos) como almacenicidio, señoricidio, o pasajericidio, entre otros.

Previo a la recolección de firmas que actualmente realiza el Movimiento Regeneración Nacional (MORENA) y el Partido de la Revolución Democrática (PRD) para solicitar una consulta sobre la Reforma Energética (cada quien por su lado y a su manera, por cierto), Andrés Manuel López Obrador, Presidente del Consejo Nacional de MORENA, envió una solicitud a la Corte pidiendo que se pronuciaran sobre si era procedente o no la consulta. La Suprema Corte respondió entonces que no podía determinar si esta era procedente o no, debido a que no tenía materia para determinarlo. Es decir, no dijo ni si, ni no, sino todo lo contrario.

Hace algunas semanas, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) anunció su consulta. Una consulta distractora, mediática y populachera: eliminar 100 diputados plurinominales y 32 senadores uninominales plurinominales. Es evidente que esta consulta es una contrarreforma simulada a la Reforma Política de 1977, es una forma fáctica y fascista de achicar y minimizar la presencia de la oposición en el Congreso, es regresar a los tiempos de la mayoría absoluta hegemónica pluripotenciaria aplastante y determinante del Partido Revolucionario Institucional (PRI), y una farsa de austeridad, pues mientras el argumento del PRI es que con esta reforma “se ahorrarían recursos”, lo cierto es que el despilfarro seguiría existiendo. Tan sólo, veamos los gastos de Presidencia de la República, los gastos discrecionales, las partidas secretas, o los sobornos de 35 millones de pesos a cada uno de los diputados por aprobar la Reforma Energética, cuyo monto ascendió a 17,500’000,000 de pesos (aunque desconocemos si estos salieron del erario público, o del lobby de las petroleras trasnacionales).

El punto es que, el PRI presentó la consulta sobre los legisladores plurinominales. El día de ayer (haciendo gala de sus arbitrarias e inverosímiles decisiones) la Suprema Corte de Justicia de la Nación determinó que la asignación de legisladores plurinominales a los partidos que obtengan el 3% de la votación son inconstitucionales. Esta decisión beneficia totalmente al PRI. Mientras que, con la consulta sobre la Reforma Energética no se compromete a nada, le abre totalmente la puerta a la consulta del PRI que, apoyada por el bombardeo propagandístico mediático del duopolio Televisa-Azteca sobre la “conveniencia de eliminar legisladores plurinominales”, esta salga avante y, de paso, el PRI pueda quitarse a la oposición en el Congreso, ese lastre que grita, protesta y retrasa todas sus reformas neoliberales en el Congreso.

Amén de lo anterior, en los días anteriores la SCJN rechazó el amparo contra la Reforma Energética que había solicitado el Senador Manuel Barlett, cerrándole la puerta de facto a cualquier acción de inconstitucionalidad en contra de esta reforma. De aquí, se deduce que el mismo rumbo tomarán las consultas contra la Reforma Energética que impusan MORENA y el PRD. Un rechazo total. Una cuestionable inviabilidad que pronunciará la Corte. Se vislumbra en el horizonte que Peña Nieto ha ordenado a los ministros de la Corte no tocar ni una sóla de las reformas ni con el pétalo de una rosa.

Lo anterior no es sorpresivo. Decisiones irracionales y carentes de sentido la han caracterizado en los últimos años, como la liberación de Florence Cassez, la avalación del cobro del IVA al 16% en regiones fronterizas, el embargo al salario de los trabajadores para saldar deudas, el rechazo a transparentar las declaraciones patrimoniales de los funcionarios públicos, o amparar y liberar a secuestradores y asesinos bajo el argumento de que “no se llevó a cabo el debido proceso”.

Cabe señalar que, estas decisiones irracionales y carentes de sentido por parte de la corte lo son si consideramos que no protegen la voluntad popular, ni son en beneficio del Pueblo. Pero si cambiamos la óptica, vemos que la Corte, en los últimos años, ha fallado en beneficio del poder establecido, los poderes fácticos, los intereses económicos poderosos, o las empresas trasnacionales, y entonces sus determinaciones adquieren todo el sentido del mundo.

Lo consiguió Peña Nieto. Domesticó a la “oposición política” (a toda), y la hizo cómplice de sus comparsas. Doblegó al Congreso de la Unión a sus caprichos y designios mediante el Pacto Por México. Y el Poder Judicial también sucumbió ante él. Hoy, la Suprema Corte es un aparato convertido en títere, en un bufón irrelevante, al estilo de la Tremenda Corte.

Y así, estamos ante un nuevo episodio del presidencialismo autoritario rampante característico del sistema político mexicano del siglo XX. Ese presidencialismo donde el Presidente pregunta “¿qué hora son?”, y le contestan “las que usted guste, Señor Presidente”. Ese presidencialismo gustoso de los halagos, los agasajos y las lambisconerías. El presidencialismo humillante, déspota, mitómano, corrupto, entreguista, sumiso ante las potencias políticas y económicas, y ahora ante las trasnacionales. El presidencialismo del PRI de siempre. Esa pesadilla que regresó para quedarse, al menos, 3 sexenios más.

Saludos. Dejen comentarios.

Un mito llamado Colosio

Hola.

La sociología y la antropología dicen que del mito surge el rito, del rito la tradición, y de la tradición la costumbre.

Hoy se cumplen 20 años del asesinato de Luis Donaldo Colosio Murrieta, candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI) a la Presidencia de la República en 1994. Mucho se ha hablado de los móviles, de los autores intelectuales, del número de balas con las que lo asesinaron, de si fue uno, dos o 20 asesinos, o de si el Aburto que lo asesinó está muerto, fue suplantado o existen 10 “Aburtos”. Pero nadie ha cuestionado otras cosas de sumo interés.

Entre la conspiranoia a la que son adictos muchos mexicanos, el idealismo que se ha generado en torno a esta figura política, y la cosmovisión católica del mundo que ha sido interiorizada por gran mayoría de la población, muchos aseguran que Colosio era el Mesías esperado por el Pueblo Mexicano, quien fuera asesinado por los poderosos porque no les convenían las “grandes reformas” que proponía Luis Donaldo, al estilo de Jesucristo. ¿Su motivo para creer esto? Dos cosas: la desconfianza en el gobierno (ganada a pulso), y una frase del discurso del 6 de marzo de 1994: “Veo un México con hambre y sed de justicia“.

Este discurso, difundido y repetido año con año por los medios de comunicación tradicionales (Televisa, sobre todo), los voceros del poder (si, los mismos que distorcionan la información y están al servicio del poder), y hasta el mismo PRI, han convertido a este simple mortal en el Presidente utópico modelo, en un mártir el cual murió por nuestros pecados y nuestro mal gobierno. Un ejemplo a seguir. Y así, han construído un mito llamado Colosio.

Colosio no representaba nada de ello. Era un operador del poder, uno de los principales impulsores del neoliberalismo en México y un candidato continuista de las políticas de Salinas. Colosio fue el autor intelectual del PRONASOL (Programa Nacional Solidaridad), mecanismo con el que Salinas aplastó a la oposición electoralmente, siendo el brazo organizado del PRI.

Colosio no hubiera sido el mejor Presidente de México. Hubiera sido un presidente neoliberal más. Y como las palabras pronunciadas por alguien describen a cabalidad a ese hombre, a continuación (y a falta de la Plataforma Electoral 1994-2000 de Colosio, llamada irónicamente Compromiso con México [sic, http://www.ife.org.mx/documentos/Radiodifusion/Programas/indice.php?orden=Fecha&ordenar=ASC&pagInicio=0&accion=buscar&busqueda=COLOSIO], a continuación analizaremos algunos discursos del mismo Colosio publicados por la Fundación Colosio (fuente: http://fundacioncolosio.mx/content/colosiovive/colosioviveprimeraedicion.pdf):

Debate respecto del proyecto de la Ley Federal de Entidades Paraestatales como Diputado Federal LIII Legislatura  (México, D.F., 22 de abril de 1986)

La pregunta que debe guiar nuestro debate y que está en el espíritu de esta iniciativa es si queremos o no queremos tener empresas paraestatales eficientes, capaces de aportar sustento al desarrollo regional, ser pivote para otros sectores de la economía, pero todo esto dentro del objetivo
superior de cumplir con el fin social para el cual fueron creadas.

Lo que esta ley busca es que los costos sociales de la operación de las empresas del Estado, no sean mayores que los beneficios que producen a la nación.

[…] Se han cuestionado también las restricciones o las facilidades que la ley otorga al Ejecutivo Federal para incorporar o desincorporar entidades paraestatales, función que ya a causa de un vicio legislativo se ejercía con discrecionalidad y que en algunos casos se daba al margen del interés general.

Con esta ley se establece con claridad que la incorporación y desincorporación de las entidades paraestatales debe obedecer a razones sustantivas para la nación y que se deben establecer los procedimientos que tienen que cumplirse y exponer ante la opinión pública. No debemos olvidar que el Ejecutivo se obliga a precisar los objetivos de una nueva entidad, el origen de los recursos con los que se forman y la manera en que su operación pretende cumplirlos.

Hoy son tiempos de transformar y reforzar lo que heredamos de generaciones anteriores. Los tiempos y las necesidades no son las mismas, la empresa pública es un ejemplo de los cambios que hoy requiere el país. Tenemos que encontrar el equilibrio entre su función social que no negamos, y la eficacia en su manejo y de su operación. No es un problema de cantidad, es un problema de la calidad del aparato paraestatal para servir a la nación.

Nosotros, los diputados del Partido Revolucionario Institucional atendemos que con esta ley se da un avance cualitativo, no a la rectoría, no en la participación del Estado en la economía, cuestiones que han quedado esclarecidas. De lo que se trata es de un avance cualitativo en la gestión de la empresa pública.

En lo económico las empresas públicas deben convertirse en un agente más eficaz para depurar estructuras, renovar los instrumentos de conducción de las actividades productivas, enfrentar lo urgente inmediato, pero sin perder de vista la necesidad de iniciar transformaciones profundas. Todo ello ¿para qué? Para fortalecer la capacidad de gestión estatal, impulsar el crecimiento económico y generar empleos estables.

Compañeros diputados: la ley que ahora discutimos no plantea, como algunos partidos de oposición lo han querido presentar, no plantea la desaparición de la empresa pública como tampoco plantea la anulación de la economía mixta.

Lo que la iniciativa busca es crear las condiciones para un sector paraestatal más racional, más productivo, que verdaderamente cumpla con sus responsabilidades sociales. Si no entendemos esto, dejaremos pasar una oportunidad más para estar a la altura de las obligaciones que hoy nos toca cumplir. Y no lo estaremos si nos aferramos al ánimo de buscar convencer de la certeza de posiciones absolutas, dejando escapar los elementos particulares que son los que finalmente permiten avanzar una idea, un proyecto, y que son la sustancia de gobernar.

 Como podemos apreciar en este discurso de Colosio, siendo diputado durante el sexenio de Miguel de la Madrid apoyó e impulsó la privatización de las empresas propiedad del Estado, inicio de facto del neoliberalismo en México.

Discurso durante el V Congreso Nacional de Estudiantes de Economía ITESM como Secretario de Desarrollo Social, Monterrey, N.L., 30 septiembre 1992

En México, durante 20 años, ensayamos respuestas diversas a esas grandes preguntas que nos hacíamos y se puede hablar, amigas y amigos estudiantes, de que hicimos tres grandes apuestas que luego, con base en nuestra realidad, tuvimos que modificar.

Primero, la de un Estado casi omnipresente, que más adelante habríamos de descubrir que era inviable social y financieramente. Segundo, la de un rápido endeudamiento como fórmula para responder a las demandas sociales y mantener el crecimiento, lo cual y luego de restringirse los créditos y elevarse los intereses, paralizó nuestra economía; y tercero, la promesa de los recursos del petróleo, descalificada por el cambio tecnológico y la caída de los precios.

[…] El pragmatismo de los ochenta y la recuperación del liberalismo económico, pusieron el énfasis en el mercado y predicaron el Estado mínimo. Galda, el clásico, seguía defendiendo el post keynesianismo; la teoría de las decisiones sociales, en cambio, ponía el énfasis en las decisiones individuales; la suma de experiencias y su contrastación daban pistas a las teorías de las políticas públicas, que se recomendaban en un nuevo arreglo entre gobiernos y sociedades en una economía cada vez más globalizada.

[…] El primer gran desafío lo constituía la recuperación del crecimiento; recuperación del crecimiento económico por arriba de lo observado por el índice demográfico, pero con bases sanas y con permanencia. Porque sin una economía en crecimiento, se perpetúan desigualdades; sin una economía en crecimiento se cancelan expectativas y ningún arreglo político social es viable.

Ante nosotros están las evidencias, como lo mencionaba hace un momento el Presidente de la República; ahí están la ex Unión Soviética, los países del Este y los lamentables conflictos de algunos países de nuestra América Latina.

Sin una participación decidida y abierta en el mercado mundial, México tendería a profundizar la crisis de una estrategia y a convertir en permanente la propia crisis interna.

Ahora bien, en los años ochenta se marcó –podemos decir- la terminación de un tipo de Estado. Sin aplicarle sus responsabilidades estratégicas ni claudicar en su defensa de la nación, tenía que cambiar sus métodos de trabajo el Estado mexicano. Pero, sobre todo, tenía que cambiar para sostener una nueva relación con la sociedad, de corresponsabilidad de participación y de aliento a la iniciativa privada, a la iniciativa local y a la individual.

En otras palabras, gobernar más para el desarrollo y menos para la regulación y el control; no un Estado mínimo como proponían los neoliberales, sino un Estado con la máxima capacidad de respuesta a las demandas sociales; sin burocracias paternalistas y consumidoras de los recursos necesarios para la obra social.

[…] Estos fueron desafíos a los que puntualmente respondió desde sus inicios la propuesta reformadora de Carlos Salinas de Gortari, y durante ese tiempo, a casi cuatro años de su gobierno, se han sentado las bases sólidas para el perfil del nuevo país que queremos y exigen las generaciones actuales de las que ustedes forman parte activa. El perfil de un nuevo país que no puede volver ya a las prácticas del pasado.

Los cambios que se han emprendido cuentan, definitivamente con el consenso social y la demanda actual es por la profundización y no el retorno a esquemas del pasado.

[…] Sobre estas expectativas de progreso y bienestar se funda, de hecho, un nuevo pacto social; el comportamiento económico ha permitido en nuestro país, durante estos años, combatir eficientemente inflación, fenómeno – como lo describía el Presidente Salinas de Gortari en su mensaje a ustedes- que se había convertido ya en parte de nuestra cultura económica.

[…] Por eso, ante los desequilibrios actuales de la economía mundial, estamos en condiciones radicalmente diferentes a las de hace apenas cuatro años. Ante economías debilitadas en el ámbito internacional, nuestra posición es continuar en el ánimo de la reforma económica que hemos escogido los mexicanos: competitividad, baja inflación, salud fiscal, solvencia financiera y una amplia política social para construir un nuevo piso de bienestar que sustente el crecimiento económico.

[…] En estos últimos tres años se ha incrementado el gasto social en términos reales, en aproximadamente un 60 por ciento. Esta es la expresión de una economía que se ha reformado no para encerrarse en sí misma, sino para ser la base de un nuevo desarrollo con bienestar social. Esta es la economía del liberalismo social; es la economía para la sociedad; es la economía para el servicio del hombre, del mexicano, de su familia y de su entorno en el que cotidianamente vive.

Como apreciamos, en este discurso defiende el neoliberalismo recién implementado, y defiende las políticas económicas de Salinas. Continuemos.

Discurso en el seminario “Un Gobierno para el Desarrollo Humano” como Secretario de Desarrollo Social (Valparaíso, Chile, diciembre 3 de 1992)

Con la crisis de los ochenta terminó la viabilidad de un tipo de Estado. Los mexicanos nos enfrentamos a varios dilemas: ¿Cómo tener finanzas sanas, cumplir con los compromisos de un alto endeudamiento, crecer y liberar recursos para satisfacer las urgencias sociales? ¿Cómo combatir rezagos acumulados sobre todo en la última década y, a la vez, ofrecer nuevas posibilidades a las generaciones venideras?, y ¿Cómo hacer todo esto a tiempo?

Por eso la reforma en México no podía ser superficial, parcial ni lenta; tenía que ser contundente, integral, con resultados en el corto plazo y generadora de nuevas posibilidades para el futuro. Con la reforma, la energía y los recursos del Estado tuvieron un cambio de destinatario; ya no se trataría de una economía subsidiada, protegida e ineficiente; ahora el Estado promovería la competitividad y una nueva política social.

Por eso es que se desincorporaron las empresas que no son estratégicas, de acuerdo con la Constitución mexicana. Se liberaron recursos que se orientaron, por un lado, a la disminución de la deuda interna; se renegoció la deuda externa y se modificó estructuralmente la composición del gasto público; se llamó a la corresponsabilidad de la sociedad. Así, el crecimiento económico dejaba de ser sólo efecto de la inversión pública y pasaba a ser consecuencia de la actividad de la propia sociedad.

[…] Así, deseo compartir con ustedes esta experiencia de nuestro país, consistente en que para avanzar en la reforma social, en la libertad – como la definimos en México – era necesaria una nueva estructura económica y financiera. Pero algo nos ha quedado claro: que la economía, aún con sus nuevas bases y con su desarrollo en beneficio de la sociedad mexicana en general, por sí sola no era garantía para el desarrollo social. Se necesitaba una política social deliberada por parte del Estado; se requería una reforma capaz de hacer de cada individuo un participante competitivo en la economía. Se precisaba, en síntesis, de una reforma social cuyo objetivo ulterior fuera hacer de cada ciudadano un hombre libre, que no someta su voluntad ni esté atado ni limitado por carencias excesivas.

En un país que avanza en su modernización, era menester una mayor vinculación entre libertades y justicia, tal como se formuló en los orígenes del México moderno, en la Revolución Mexicana. Y por eso, el Presidente Salinas ha llamado a este aliento reformador el liberalismo social. Se trata de una promoción de libertades para la justicia y de mayor justicia para ampliar libertades.

[…] Concebimos al Estado como el producto de un contrato social que expresa la voluntad de los ciudadanos; consideramos que la soberanía emana del pueblo y que se expresa a través de las formas de representación de la voluntad popular. En la economía, consideramos que el hombre produce riqueza, que la intercambia por medio del mercado, que así se distribuye el ingreso y que éste es la base principal para la satisfacción de las necesidades.

[…] Permítanme concluir señalando que la nueva política social a la que nos estamos avocando debe surgir, sin duda alguna, a partir de la reforma del Estado y de su concurrencia con la reforma económica y política; se trata de una reforma social en la libertad.

Ese es, en nuestro país, el liberalismo social que postula el gobierno del Presidente Salinas de Gortari. Sin populismo ni paternalismo y también sin actitudes patrimonialistas.

Debemos avanzar en una política social que exija trabajo, imaginación y dedicación de todos; que tenga por objetivo superior el ampliar libertades; que aprenda de la experiencia y que, frente a la magnitud de los retos, podamos, día por día, perfeccionar. Nos falta un buen trecho por avanzar, pero estamos en el camino correcto.

Nuevamente defendiendo la política económica neoliberal de Salinas. Prosigamos.

Discurso durante la VIII Convención Nacional Ordinaria del PRI, al rendir protesta como Candidato a la Presidencia de la República (México, D.F., 8 de diciembre de 1993)

El gobierno con el que México cerrará el siglo habrá de iniciar su gestión con una economía más fuerte, con un estado más vigoroso, una sociedad más participativa, segura de sí misma. Se han realizado las acciones de cambio, tanto en estructuras económicas, como de prácticas sociales. Y éstas han sido las más importantes de nuestra historia moderna.

Entonces, tenemos las herramientas para enfrentar el futuro.

[…] Mi reconocimiento al Presidente de la modernización de México, el de la nueva mentalidad, el que construyó la nueva presencia de México en el mundo. Mucho me enorgullece haber servido al lado del Presidente Carlos Salinas de Gortari.

[…] Hoy el intercambio comercial abierto contribuye a que nuestras decisiones económicas se definan en una perspectiva de más largo plazo. Los Tratados de Libre Comercio con los países de América del Norte y de Latinoamérica, así como los arreglos comerciales que se perfilan con otras regiones del mundo, lo que hacen es brindar certeza, brindar claridad a nuestras relaciones comerciales.

Hay condiciones favorables para elevar la competitividad. Estamos frente a nuevas oportunidades, queremos beneficios concretos para México en la globalización económica.

Los ganaremos compitiendo.

[…] Tengo también un firme compromiso con la estabilidad y la modernización económicas. Son éstas, la estabilidad y la modernización económicas, son las condiciones para generar más empleos y mejor remunerados.

Me comprometo con una economía de la certidumbre. La economía sana y el equilibrio financiero son ya un patrimonio de los mexicanos y son también motivo de esperanza para las nuevas generaciones.

No derrocharemos el esfuerzo que ha realizado la sociedad para erradicar la inflación, para mantener la disciplina en las finanzas públicas y para transformar la estructura económica de México. Promoveremos el incremento en el ahorro de los mexicanos para elevar nuestra capacidad para invertir, para crecer, para generar empleos.

Alentaremos una mayor eficiencia en cada empresa y de cada esfuerzo productivo. Trabajaremos para generalizar las oportunidades de inversión y de desarrollo a lo largo y a lo ancho del país. Así es como vamos a arraigar y a crear más empleos. La pequeña y la mediana industria, la pequeña y la mediana empresa contará con el apoyo del gobierno en sus esfuerzos de modernización.

En la apertura económica no puede haber marcha atrás. Es un proceso vigente en el mundo que norma la participación de los diferentes países. Nos corresponde ahora aprovechar las oportunidades.

El gobierno habrá de actuar sin paternalismos, pero lejos de la indiferencia. Será un verdadero promotor de la eficiencia económica y del empleo productivo.

Estabilidad con crecimiento económico, son las condiciones para cumplir nuestro gran propósito, que es: empleo y bienestar para los mexicanos. Eso demandan los trabajadores de México y a eso me comprometo.

Colosio nuevamente defiende el neoliberalismo, y no sólo eso: plantea continuar con la misma política económica. Ahora revisemos un pequeño fragmento del muy alabado discurso del “veo un México con hambre y sed de justicia”:

Discurso durante la Celebración del LXV Aniversario del PRI (México, D.F., 6 de marzo de 1994)

Es la hora de un nuevo impulso económico; es la hora de crecer sin perder la estabilidad financiera ni la estabilidad de precios.

[…] Que no nos quepa la menor duda: México cerrará este siglo con una economía mucho más fuerte. Existen las condiciones para hacerlo, la sociedad lo demanda. La tarea del crecimiento con estabilidad será de todos los mexicanos.

Cada hombre carga sobre sus hombros la responsabilidad de sus palabras y actos. Y Colosio, queda confirmado por sus palabras y actos, hubiera sido un presidente neoliberal más. No hubiera habido un cambio en lo económico o en lo social. Y eso de “veo un México con hambre y sed de justicia” es meramente una frase discursiva (discurso en el que, por cierto, omitió mencionar a Salinas, según lo confesado hace algunos días por Enrique Krause en el noticiero de Carmen Aristegui a sugerencia de él y no por motus propio de Colosio). Es decir, así como una golondrina no hace verano, una frase no hace a un estadista.

Tenemos que trabajar en quitarnos telarañas de la cabeza. En quitarnos el chip Televisa, el chip católico y, sobre todo, el chip priísta. Y así como el perico donde quiera es verde, el priísta siempre será mentiroso, manipulador y simulador. Y en eso tienen la experiencia. 85 años los respaldan.

Que descanse en paz Colosio, y que se le recuerde como lo que era, y no como lo que el Pueblo quiere ver de y en él.

Saludos. Dejen comentarios.

El cielo y el infierno

Hola.

El 15 y 16 de marzo, se había proyectado la 5ª edición del Hell & Heaven Metal Fest, donde aproximadamente 80 bandas de rock y heavy metal se presentarían en Texcoco en un gran concierto, donde bandas de renombre como Kiss, Gun’s And Roses, Korn y Brujería se presentarían, ante miles de aficionados (se había calculado una asistencia aproximada de entre 50 y 100 mil espectadores), dejando una derrama económica calculada en 35 millones de pesos a prestadores de servicios (comerciantes y hoteleros), y realizando una proyección turística importante del municipio de Texcoco y de la región.

Sin embargo, a días de realizarse, el gobierno priísta de Eruviel Ávila decidió cancelar unilateralmente el evento bajo el argumento de falta de seguridad. Fans y organización comenzaron en la búsqueda incesante de una nueva sede para el evento, sin embargo, el asunto escaló a nivel federal, con la amenaza de Miguel Ángel Osorio Chong de no permitir la organización del evento.

Más allá de las pérdidas millonarias que tendrán los empresarios organizadores de este festival, lo cierto es que no es el primer incidente en el que se ve involucrado el PRI en un asunto de censura y represión cultural, entendiendo a ésta (la represión cultural) como una forma de coerción enfocada o dirigida a un grupo cultural o social específico, en este caso, los metaleros. Una larga lista de incidentes similares los respalda.

Casos como la represión política y cultural a actores y empresarios de las carpas en la década de los 30’s y 40’s, donde era común la sátira política, era el pan de cada día. Caso emblemático es el vivido por Jesús Martínez Palillo, quien incluso bromeaba sobre el asunto, y si no lo interrumpían a media función para llevarlo preso, lo esperaba ya una patrulla afuera de la carpa o del teatro donde se presentaba para que, una vez terminado el show, lo llevaran directo a los separos.

Más adelante, en la década de los 60’s, con Ernesto Urruchurtu, el Regente de Hierro, fueron cancelados teatros y enlatadas películas por su visión retrógrada y conervadora de la sociedad. El caso más sonado de represión cultural por parte de Urruchurtu, sin duda, fue la negativa rotunda para que The Beatles se presentaran en la Ciudad de México en 1965, que fue compensada con una entrevista de Jacobo Zabludovsky (el vocero oficial y oficialista del momento) a Brian Epstein, manager del grupo. El mismo Urruchurtu, también, censuró a Francisco Gabilondo Soler (Cri-Crí) y a Chava Flores.

Previo, durante y después el festival de Avándaro en 1971, el gobierno de Luis Echeverría se dio vuelo con la censura hacia el rock mexicano. Al igual que con el Hell & Heaven, amenazó con censurar el evento. La transmisión en Radio Juventud fue interrumpida, y la emisora fue vetada por 60 días por (supuestamente) violar la Ley Federal de Radio y Televisión, y el rock mexicano permaneció en la clandestinidad más de una década.

En los 80’s y 90’s la censura permaneció, alcanzando incluso a la televisión. Personajes como Manuel “El Loco” Valdéz, Héctor Suárez o el conductor Guillermo Ochoa fueron sacados del aire de un día para otro por órdenes de Gobernación. Todavía en los 90’s (ya con el decadente PRI de Zedillo), películas como La Ley de Herodes sufrió intentos de censura, que pudo evitarse gracias a una opinión pública más informada y politizada. De la misma forma, canciones como El Circo o La Granja, de Los Tigres del Norte, fueron censuradas en radio y televisión por su mensaje eminentemente político en contra de los gobernantes en turno (algunos de los cuales, todavía están en el poder detrás del copete).

Así, la represión cultural y social que el PRI ha ejercido a la sociedad durante sus gestiones de gobierno busca retornar, ahora que regresó el dinosaurio reloaded. Sin embargo, la sociedad ya no es la misma que hace 50, 70, o 20 años.

No pueden ni deben reprimirse las diferentes formas de expresión cultural que existen, aunque no simpaticemos con ellas o sean de nuestro gusto. Tenemos que respetar a los demás, su forma de pensar, de ser, de expresarse y de manifestarse. Y el gobierno debe ser garante de esas manifestaciones culturales, no el censor principal.

Peña Nieto ofreció gobernar con los jóvenes. Hoy le ha dado la espalda a muchos de ellos, que sólo buscaban participar en un evento que reivindicaba lo que son culturalmente hablando. Que asuman, pues, el recuento de los daños.

Saludos. Dejen comentarios.

Problemas e irreponsabilidad

Hola.

El día de ayer hubo elecciones locales en 14 estados del país. Sorpresivamente (o no tanto, realmente) el PRI obtuvo casi un carro completo. Esto es, ganó casi todos los cargos que estaban sujetos a renovación en el país. Esto significa que el poder omnipresente y omnipotente se ha expandido y consolidado, con las ya conocidas consecuencias que tendrá esto para el país y su vida política,económica y social.

Sin embargo, cuando comienzan a aparecer los malos gobiernos, el tráfico de influencias, el saqueo del erario, el enriquecimiento ilícito, las extravagancias, y todos los males que aquejan a la política nacional tradicional, el ciudadano se queja e inconforma, pero sólo se queda ahí: no hace nada para resolverlo.

Y el ciudadano entonces le echa la culpa al político, al sistema político, a la “maldita partidocracia”, y a todo el que puede transladarle su propia culpa sobre el acontecer nacional, en muchas ocasiones por una gran influencia de los medios de comunicación. Porque una cosa es cierta: el verdadero problema e irresponsable es el ciudadano, no el político, el sistema, o los partidos.

Así, eludiendo nuestra responsabilidad ciudadana, resulta más fácil traspasarle la culpa de la corrupción en la mordida al policía, cuando el ciudadano generalmente es que la ofrece. De la misma forma es fácil maldecir al legislador que aprobó una ley contraria al interés general, que aceptar que esta pudo ser impedida si se hubieran apoyado las protestas generadas por esta ley. Condenamos que el diputado no se vuelve a parar en el distrito después de haber pedido el voto, pero tampoco vamos a buscarlo para que cumpla la responsabilidad que le adjudicamos. Así, es fácil condenar al político que se gasta millones en casas en Miami y Europa, que asumir que nosotros pudimos haber contribuído a que ese político fuera electo por nuestra decisión, o por nuestra omisión. Optamos por disculparnos aludiendo nuestra ignorancia o estupidez, que asumir que nos dejamos influenciar por un comentarista de radio o TV o un “especialista” político (que generalmente analiza conforme a sus preferencias políticas personales) para votar equivocadamente por un político o partido. Preferimos obtener una despensa o una tarjeta Soriana a cambio de un voto en favor de un candidato a Presidente de la República, en un claro soborno y acto de corrupción, que denunciarlo porque a la siguiente elección “ya no me van a tomar en cuenta, y ya no me van a volver a dar”. Preferimos echarle la culpa al sistema político o a la “maldita partidocracia”, que asumir nuestra falta de participación en la conformación de dicho sistema o partidos y, que en consecuencia, le hemos delegado a otros las decisiones colectivas.

En este sentido, tenemos que comportarnos como mayores de edad, y asumir las decisiones ciudadanas que tomamos. Porque el abstencionista está dejando irresponsablemente en manos de quien vota la decisión del futuro colectivo y, así mismo, el que vota está asumiendo que su decisión personal puede influir y afectar a la sociedad entera, pues conoce a cada candidato, sabe sus propuestas, y entiende la postura política (derecha, izquierda, centro) de cada partido que encabeza a dicho candidato, y en consecuencia sabe la actitud probable que tendrá ese individuo en el ejercicio del poder.

Así, que el PRI obtenga el carro completo en el país no es culpa de los políticos, ni del sistema, ni mucho menos de los partidos, sino del ciudadano irresponsable que deja en manos de otros el futuro del país. Y así, mientras le echemos la bolita a otros, los políticos continuarán con su impune actuar, y los ciudadanos seguirán quejándose, en un círculo vicioso interminable, eludiendo infantilmente su responsabilidad en estado actual de las cosas y en la actual descomposición social que, día a día, sigue creciendo en el país. Pues, al fin y al cabo, los políticos, el sistema político, y los partidos que lo conforman, únicamente reflejan a la sociedad y a los individuos que la conforman.

Saludos. Dejen comentarios.

Apéndices

Hola.

Una de las formas principales en las que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) tiene un control territorial estricto es mediante tres formas: los funcionarios públicos municipales (que operan, en conjunto, con los funcionarios estatales y federales), los Comités Seccionales, y los delegados municipales (que en algunos estados adoptan nombres como Consejo de Participación Ciudadana o Presidentes de Colonia).

Es mediante estos tres órganos operativos (dos de ellos, gubernamentales, y el otro partidista) y con una coordinación sumamente disciplinada y estricta, que el PRI despliega sus operativos de compra, coacción y cooptación del voto.

El trabajo de los funcionarios públicos municipales, estatales y federales es proveer a los brazos operadores del PRI en territorio (Comités Seccionales y delegaciones municipales) de todas las necesidades que tengan, en todos los sentidos.

En primera instancia, tenemos los Comités Seccionales a cargo del PRI. Estos Comités Seccionales tienen presencia en prácticamente todas las secciones electorales del país. Por ende, en todos los municipios y estados. Éstos Comités Seccionales tienen a su cargo el reclutamiento de afiliados al PRI, así como la función identificar a todos aquellos vecinos de su demarcación con algún problema (en especial, aquellos con un nivel socioeconómico malo) para proveer de programas sociales, despensas, dinero en efectivo, y demás canonjías para obtener la lealtad y respaldo de sus militantes. Así mismo, durante las campañas electorales, los Comités Seccionales son proveedores de acarreados, mitoteros, aplaudidores profesionales, porristas, porros, grupos de choque, y demás recursos humanos que necesite el partido. Así mismo, éstos mismos Comités Seccionales son el brazo ejecutor de las mapacherías el día de la elección, y son los encargados de entregar cuentas en cuanto al manejo de recursos y resultados electorales en territorio a sus referentes municipales.

Estos Comités Seccionales, a su vez, se respaldan en las delegaciones municipales. Las delegaciones municipales son los proveedores en territorio de programas sociales, dádivas, apoyos, obra pública, material de construcción, despensas, y cuantas cosas más les den los funcionarios públicos municipales, estatales y federales. La forma en la que son nombradas estas delegaciones municipales es muy turbia, pues tendría que hacerse mediante elección directa, secreta y democrática, que tendrían que renovarse cada vez que se renueva el Ayuntamiento.

Sin embargo, raramente sucede así, pues los delegados municipales (generalmente) son nombrados por dedazo, siendo afines al Presidente Municipal en turno (obviamente, siendo parte de las filas del PRI), duran en el cargo una eternidad (me he enterado de delegados que han durado en el cargo hasta 20 años sin que los renueven o remuevan), y sólo cuando los vecinos de las colonias hacen tajante y manifiesto su rechazo o repudio al delegado en cuestión, es cuando el Ayuntamiento decide realizar elecciones para renovarlos.

Y cuando el Ayuntamiento decide realizar elecciones, generalmente no es publicada la convocatoria en tiempo y forma; sólo algunos (generalmente la esposa o esposo del delegad@ en turno, o bien alguien del PRI) se enteran de ella; la elección (si se lleva a cabo, porque en muchas cosas se presenta una “planilla de unidad”, debido a que nadie se enteró de la convocatoria) es secretamente realizada; la campaña es realizada por candidatos “ciudadanos”, “apartidistas”, “apolíticos” o “sin partido”, que generalmente terminan siendo parte de las filas del PRI (y que, como es costumbre, engañan a la población), y regularmente “amigo íntimo”, “compadre”, “compinche”, “cuate” o lambiscón del Presidente Municipal en turno; y en muchas ocasiones resulta siendo más caro el caldo que las albóndigas, pues de un mal delegado se pasa a uno nefasto.

En la comunidad de San Cristóbal, Municipio de Mineral de la Reforma, Estado de Hidalgo, tenemos un caso así. Un delegado, que fue electo democráticamente al mentir en su campaña haciéndose pasar por “ciudadano” (cuando era más priísta que Peña Nieto), y que fuera de resolver los problemas de la comunidad, los está agravando, incluso llegando al extremo de existir una polarización entre vecinos, agresiones de su parte y de su séquito, y que lleva a la ingobernabilidad a una colonia de más de 5,000 habitantes.

Por su parte, la autoridad ha sido ausente. Se ha buscado el diálogo con el Presidente Municipal, Filiberto Hernández (de las filas del Revolucionario Institucional) y se ha contestado con un “está todo controlado”. De sobra está decir que el delegado, Alberto Pérez Ticono, se ha declarado amigo íntimo del Presidente Municipal, y además le ha jurado lealtad incondicional a él y a su partido, el PRI.

El motivo: el delegado garantiza la operación política y económica del PRI en la elección de julio próximo. Y perder un operador en una colonia tan importante representa pérdida de votos y, por ende, de poder.

Sin embargo, al PRI (aunque hace intentos por regresarnos ahí) se le debe recordar que no permitiremos el autoritarismo rampante que le ha caracterizado durante mucho tiempo. Hemos pasado a la mayoría de edad, y nos corresponde hacerla valer. No estamos retando a nadie, pues hemos buscado la alternativa del diálogo y la negociación, pero tampoco permitiremos que se nos pase por encima. Mucho menos en nuestra propia casa.

Hacemos votos para que la sinrazón y la cerrazón no gobiernen al Presidente Municipal, y que se abra a las exigencias que, además, son legítimas. De él dependerá (y será su responsabilidad) en lo que derive de continuar en su actual posición, la cual, dicho sea de paso, es irracional, y no corresponde a las cualidades que un buen gobernante deba tener.

Saludos. Dejen comentarios.