Diferencias abismales

Hola.

Tras la crisis económica de 2008, y después de los despidos masivos, los desalojos de viviendas (en España les llaman desahucios), y la ineptitud del gobierno para enfrentar la crisis, surgió un movimiento denominado el #15-M, que sacó a las calles a la clase media (pero no sólo a ella) para exigir a la clase política que resolviera el grave problema del que España, por cierto, aún no se recupera. Los medios de comunicación les llamaron los indignados, e hicieron una demostración de fuerza inusitada en el país Ibérico, que rebazó a los partidos políticos y que permitió, posteriormente, conformar una opción alternativa al bipartidismo que venía gobernando en España desde el Pacto de la Moncloa, encabezado por el Partido Popular (PP) y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE).

De este movimiento de “indignados” surgió Podemos, un partido político encabezado por Pablo Iglesias, que fue la opción alternativa que comenzó a consolidarse en España. De rápido crecimiento, Podemos comenzó a ganar espacios en la opinión pública, así como simpatías. Hace algunos días, Podemos triunfó en varios ayuntamientos en España, rompiendo la hegemonía del bipartidismo español, y convirtiéndose en un serio aspirante a obtener la Presidencia Española.

El caso de Podemos en España no es el único. Hace algunos meses, en Grecia, y tras el descalabro económico que también tuvo lugar en 2008, la Coalición de la Izquierda Radical Syriza ganó la Presidencia del país helénico. Este triunfo también fue sorpresivo para muchos, aunque explicable. Y en algunos meses que ya lleva la coalición gobernando, ha realizado un viraje en la política económica, ha reestructurado su deuda, y Grecia se perfila hacia un camino más próspero y fuera de la crisis que lo azotó.

Existen varios motivos por el que muchas personas se han sorprendido del triunfo de Syriza y Podemos, dado que estos triunfos han sido en países europeos, que habían tenido una larga tradición socialdemócrata tras la caída del Muro de Berlín, donde el socialismo vuelve a agarrar fuerza tras la declaratoria del “Fin de la Historia” hace 25 años, y que ha marcado un necesario viraje en la política económica neoliberal que venían arrastrando por años.

Sin embargo, ese viraje ya se dió por lo menos hace una década en América Latina, con el triunfo de Hugo Chávez en Venezuela, el de Rafael Correa en Ecuador, el de Evo Morales en Bolivia, el de los Kichtner en Argentina, y con Lula en Brasil. En México, el fraude electoral de 2006 impidió ese avance, aunque desde antes y aún ahora la ciudadanía viene manifestando un hartazgo por la política económica neoliberal, que cada día nos empobrece más, y por el autoritarismo que ha significado el PRI en estos 3 años de gobierno de Enrique Peña Nieto. Sin embargo, en muy pocas ocasiones, ese hartazgo ha beneficiado a verdaderas opciones alternativas, y simplemente ha generado una alternancia entre derechas.

El caso de Vicente Fox en el año 2000 es el caso más emblemático al respecto, pero no el único. El traspaso de la Presidencia de la República del PRI al PAN solamente significó una alternancia política, pero una continuidad en el modelo económico. No sólo eso: Vicente Fox y Felipe Calderón profundizaron el modelo económico neoliberal, antes de regresar la Presidencia de la República al PRI, encabezada ahora por Enrique Peña Nieto.

La llegada de los mal llamados candidatos independientes ha venido a fortalecer el espejismo, la utopía, de que las cosas podrán cambiar a partir de estas figuras “novedosas” de la política mexicana, puesto que lo de independientes sólo existe en la figura legal y en el membrete, pero de ninguna forma representan una independencia respecto a ciertos poderes fácticos o económicos que impulsan a estos candidatos.

Ejemplo de esto es Jaime Heliódoro Rodríguez Calderón, alias “El Bronco”, quien podría convertirse en el primer candidato independiente en gobernar Nuevo León. Bien dice el dicho que dime con quién andas, y te diré quién eres. “El Bronco” es un político ex-priísta que durante mucho tiempo aspiró a gobernar Nuevo León. En esta última elección, impusieron en su partido a Ivonne Álvarez, una conductora de televisión sin gran trayectoria política (ni capacidad intelectual). Así, tras no quedar electo como candidato de su partido, mediante la figura del candidato independiente, logró aspirar a ser candidato, y está a punto de ganar la elección. Sin embargo, debido a sus antecedentes políticos, es fácil imaginar que no existirá un gran cambio en la forma y fondo de hacer política en ese estado. Habrá ganado un candidato independiente de membrete.

Otro caso, que podría considerarse cercano, pues atañe al Estado de Hidalgo, es el caso de Antonio Mota, candidato a Diputado Federal por Pachuca. Candidato independiente también de membrete, se le ha acusado de estar muy cerca del Grupo Universidad y de su principal dirigente, Gerardo Sosa Castelán (de quien se ha hablado mucho en este blog), y que hasta el momento ni se ha deslindado de dichos señalamientos, ni tampoco lo ha desmentido. Aunque no existen posibilidades reales de que Mota pueda ganar la elección, es cierto que tampoco representa una alternativa distinta a lo que existe en el Estado de Hidalgo.

Si bien es cierto que no todos los candidatos independientes tienen detrás un gran poder económico o fáctico detrás de ellos, lo cierto es que, hasta el momento, sólo los que cuentan con este tipo de apoyos son los que tienen posibilidades reales de ganar.

En cuanto a los partidos políticos, si bien es cierto que han perdido su legitimidad y credibilidad, existen candidatos que valen la pena, y que pueden representar algo distinto. Me viene a la mente Enrique Alfaro, candidato a la Presidencia Municipal de Guadalajara, Jalisco, por Movimiento Ciudadano; Amílcar Sandoval, candidato a Gobernador de Guerrero, por MORENA; David Razú, candidato a Jefe Delegacional en Miguel Hidalgo, Distrito Federal, por el PRD; o en el caso de Hidalgo, Armando Azpeitia, candidato a Diputado Federal por Ixmiquilpan; y Cristina de la Concha, candidata a Diputada Federal por Tulancingo, ambos de MORENA.

Sin embargo, estos personajes no representan la generalidad de los partidos. Y aunque MORENA generó muchas expectativas en su creación, se ha generado un desánimo entre compañeros que cuestionan la verticalidad de la organización, la falta de democracia al interior, el hecho de que sólo se reciben instrucciones, donde el análisis y la discusión están nulificadas, y donde las decisiones e imposiciones recaen y las decide Andrés Manuel.

MORENA pudo haber generado, y pudo haber tenido el papel que tuvo el Movimiento al Socialismo en Venezuela con Chávez, la Alianza País en Ecuador con Correa, el Partido del Trabajo en Brasil con Lula, Syriza en Grecia y Podemos en España, lo cierto es que hoy está muy lejos de ello, pues esos movimientos lograron triunfar, efectivamente, por la presencia de un gran líder, pero también gracias a una organización viva, consciente e incluyente, no sectaria ni dogmática, que logró arrastrar al resto de la población, y que ubicó en las clases medias el triunfo.

MORENA pudo ser y no lo es. No pudo o no supo estar a la altura de lo que México necesita. Quedó sólo como la promesa de la Tierra Prometida, antes de ser condenados a vagar 40 años en el desierto. Y eso marca diferencias abismales con respecto a los otros partidos, organizaciones y dirigentes, que supieron estar a la altura del momento histórico que les tocó vivir en sus respectivos países. Así, el cambio que México necesita no vendrá por esa vía, sino por una distinta, que aún está por emerger.

Sin embargo, mientras ese día llega, no podemos (ni debemos) anular el voto, o abstenernos. Eso sólo permite que el estado actual de las cosas se mantenga. Votemos perfiles y candidatos, no colores, filias o dogmas. Sin embargo, no hay que conformarnos con las instituciones partidarias que nos mal representan. Aunque fracasemos una y otra vez, tenemos que intentarlo hasta construir la organización que requiere el país. Tenemos que aprender de nuestros errores, y no repetirlos.

Días difíciles están por venir. Sin embargo, no todo es sombrío. La esperanza se asoma al horizonte, y estamos trabajando para transformar el estado actual de las cosas. No será en vano la lucha. Lograremos materializar y consolidar nuestros ideales, y venceremos. Que de eso no quepa la menor duda.

Saludos. Dejen comentarios.

El punto de no retorno

Hola.

Han pasado muchísimas cosas desde que escribí por última vez en este blog. Mi ausencia no es en vano: ando escribiendo mi tesis, relacionada con la pobreza en México durante el neoliberalismo. Así, por causas de fuerza mayor, he tenido que alejarme de este espacio.

Sin embargo, han llegado esos momentos imprescindibles en la vida del país. Dentro de la farsa democrática en la que vivimos, hay momentos de luz que nos permiten cambiar nuestro destino como nación, darnos una oportunidad de que, mediante el cada vez más desprestigiado voto, demostrar nuestra inconformidad con el estado actual de las cosas e, incluso, aportar lo suficiente para realizar esa transformación que tanto necesitamos.

Si bien es cierto (y como es público) mi decepción hacia las prácticas internas en MORENA y, en general, del movimiento de López Obrador hecho partido se han hecho patentes, lo cierto es que tampoco podemos desperdiciar estos valiosos momentos que, como sociedad, tenemos. Algo también es cierto: López Obrador no es MORENA, y pese a las grandes incongruencias que ha mostrado en los últimos meses, existen candidatos (pocos, pero los hay) que valen la pena apoyar para que lleguen al Congreso de la Unión. Uno de ellos es Armando Azpeitia, en Hidalgo. Otro es Amílcar Sandoval, candidato a gobernador en Guerrero. Y así hay muchos por todo el país.

Es muy importante aclarar esto, porque estamos en un punto de quiebre para el país, en un punto de no retorno, un punto inflexible. Es importante no olvidar la privatización del petróleo, la reforma en telecomunicaciones (que permite la entrada del capital extranjero al negocio), la reforma laboral, la reforma hacendaria (que generó más impuestos), la reforma fiscal (que creo más ventajas para los bancos), la legalización de que agentes extranjeros porten armas en el país, y la iniciativa aún pendiente que pretende privatizar el agua.

No podemos olvidar tampoco a Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, la represión del 1° de diciembre (y otras más), Ayotzinapa, Tlatlaya, y no podemos olvidar que, aunque el PRI ha sido artífice de todos estos agravios en contra de nosotros, el PAN, el PRD, el PANAL y el Verde han servido de comparsa e, incluso, han apoyado y ayudado al PRI a cometer todos estos hechos vergonzosos.

Ahora, más que nunca, y pese a lo cuestionable que hay en todos los partidos, es importante ir a votar. Es importante generar otra dinámica en el Congreso de la Unión. Es importante quitarle poder al PRI.

Así, como siempre (y ahora más que nunca) no votar no es una solución. Anular el voto solamente beneficia al PRI, pues su voto duro si saldrá a sufragar por ellos y, aunque cada vez es menor ese voto duro, aún puede decidir elecciones.

Participemos, analicemos perfiles y candidatos, y votemos contra el PRI. Que se vaya Peña. Y que comencemos revertir el gran daño que le ha hecho a nuestro país desde el Congreso.

Y para los que piensan que me han perdido, no es así. Estoy más que nunca convencido que la salida es por la Izquierda. Pero no por la que se asume a sí misma como Izquierda sin serlo, sino por la de verdad. Por la verdadera Izquierda.

Saludos. Dejen comentarios.

Razones para no alegrarse

Hola.

Leí con mucha atención la encuesta pre-electoral que publica El Economista en su edición de ayer. En esta encuesta, realizada por Parametría, se menciona que, de ser hoy las elecciones intermedias, los partidos políticos que conforman el espectro político nacional tendrían el siguiente resultado:

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De inmediato, los militantes de MORENA echaron las campanas al vuelo, pues esta encuesta arroja, de entrada, un empate técnico entre MORENA y el PRD. Sin embargo, no hay razones para alegrarse, , pues esta encuesta representa, en términos prácticos, un retroceso de la Izquierda en el país. Explicaré porqué.

De acuerdo a la encuesta de El Economista, el PRI continuaría teniendo la mayoría en el Congreso de la Unión, al obtener el 31% de las preferencias electorales. Le seguiría el PAN, con el 27%. Esto quiere decir que la dupla PRI-PAN tendría mayoría absoluta en la Cámara de Diputados, con el 58% de los escaños uninominales. Suficiente para seguir aprobando reformas estructurales neoliberales.

Sin embargo, este no es el retroceso más importante, sino la pérdida de votos que tendría la Izquierda rumbo a 2015. Haciendo un gráfico comparativo por partido político de la elección presidencial de 2012 (donde la Izquierda sale mejor librada) contra la encuesta pre-electoral de El Economista, encontramos lo siguiente:

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En esta gráfica apreciamos que, mientras el PAN sube votación, el PRI disminuye, el Verde aumenta 5 puntos, Movimiento Ciudadano disminuye 1 punto (aunque no suficiente para perder el registro), Nueva Alianza sube .7%, para raspar el registro de pansazo, y los dos partidos de nueva creación (PES y PH) apenas alcanzan el 1%, por lo que no alcanzan el registro.

Sin embargo, aquí viene la primera revelación: Mientras que el PRD obtuvo en 2012 22%, la proyección para 2015 es de 12%. Por otra parte, MORENA capitaliza ese 10% que el PRD pierde. Es decir, MORENA no gana más votos para la Izquierda, simplemente pasa de un partido al otro. Esto queda demostrado con el siguiente gráfico:

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Sin embargo, hay otra interrogante más. MORENA no gana votos ¿pero la Izquierda en general lo hace? Si revisamos ahora la votación por coalición de 2012 contra los datos agrupados de El Economista, encontramos lo siguiente:

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Aquí podemos apreciar perfectamente la pérdida de votos que tiene la Izquierda rumbo al 2015. El PAN logra recomponerse rumbo a la elección del año siguiente, al ganar 2 puntos respecto al 2012, que fue su piso de votación en los últimos 12 años. Sin embargo, la coalición PRI-Verde (que acompañó a Peña Nieto a llegar a la Presidencia) tiene una ganancia de 3 puntos respecto al 2012. Es decir, a pesar de la desaprobación presidencial (que reconoce la misma encuesta), el PRI-Verde obtiene una aprobación ciudadana (artificial, inducida o no, pero la obtiene) al aumentar su preferencia del voto. Lo mismo hace el PANAL, al obtener .7% más que en 2012.

Lo preocupante viene en el gráfico de la coalición de Izquierda. PRD/PT/MC/MORENA (juntos, en un caso hipotético) no logran la votación que alcanzaron hace 3 años, al perder casi 5 puntos. ¿A dónde se van esos votos que pierde la Izquierda? A la derecha: al PAN, al PRI, al Verde, al PANAL, al PH y al PES. Esto queda más ejemplificado con el siguiente gráfico:

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Es decir, MORENA no consigue ganar votos para la Izquierda, sino que la Izquierda en su conjunto los pierde y, además, de perder el PT su registro, perdería también espacios de representación y en las Cámaras.

La encuesta de El Financiero no es nada alentadora, ni para la Izquierda ni para el país, pues la votación de la Izquierda se encuentra estancada e, incluso, con riesgo de perder más votos, amén de estar dividida y atomizada.

Gran tarea se tiene por delante rumbo al 2015 y al 2018, donde de no cambiar el escenario, estamos frente a una máquina de comprar votos y consciencias imbatible llamada PRI, y donde la Izquierda en general no tiene mucho qué hacer.

Saludos. Dejen comentarios.

La Tremenda Corte

Hola.

Habrá quien lo sepa, y habrá quien no. Antes de que la Revolución triunfara, en Cuba, a través de la radiodifusora CMQ, se transmitía el programa “La Tremenda Corte”. En él, donde “el Tremendo Juez de la Tremenda Corte [que] va a resolver un tremendo caso”, el personaje principal, José Candelario Tres Patines, es acusado por otros actores de la serie (caracterizados como el gallego Rudecindo, y Nananina) de cometer tropelías y defraudarlos en múltiples ocasiones. Sin embargo, el juez, en vez de aplicar la ley, hace condenas discrecionales y sin otro fundamento que sus propias decisiones irracionales y (en ocasiones) carentes de sentido, inventando incluso delitos inexistentes (pero chistosos) como almacenicidio, señoricidio, o pasajericidio, entre otros.

Previo a la recolección de firmas que actualmente realiza el Movimiento Regeneración Nacional (MORENA) y el Partido de la Revolución Democrática (PRD) para solicitar una consulta sobre la Reforma Energética (cada quien por su lado y a su manera, por cierto), Andrés Manuel López Obrador, Presidente del Consejo Nacional de MORENA, envió una solicitud a la Corte pidiendo que se pronuciaran sobre si era procedente o no la consulta. La Suprema Corte respondió entonces que no podía determinar si esta era procedente o no, debido a que no tenía materia para determinarlo. Es decir, no dijo ni si, ni no, sino todo lo contrario.

Hace algunas semanas, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) anunció su consulta. Una consulta distractora, mediática y populachera: eliminar 100 diputados plurinominales y 32 senadores uninominales plurinominales. Es evidente que esta consulta es una contrarreforma simulada a la Reforma Política de 1977, es una forma fáctica y fascista de achicar y minimizar la presencia de la oposición en el Congreso, es regresar a los tiempos de la mayoría absoluta hegemónica pluripotenciaria aplastante y determinante del Partido Revolucionario Institucional (PRI), y una farsa de austeridad, pues mientras el argumento del PRI es que con esta reforma “se ahorrarían recursos”, lo cierto es que el despilfarro seguiría existiendo. Tan sólo, veamos los gastos de Presidencia de la República, los gastos discrecionales, las partidas secretas, o los sobornos de 35 millones de pesos a cada uno de los diputados por aprobar la Reforma Energética, cuyo monto ascendió a 17,500’000,000 de pesos (aunque desconocemos si estos salieron del erario público, o del lobby de las petroleras trasnacionales).

El punto es que, el PRI presentó la consulta sobre los legisladores plurinominales. El día de ayer (haciendo gala de sus arbitrarias e inverosímiles decisiones) la Suprema Corte de Justicia de la Nación determinó que la asignación de legisladores plurinominales a los partidos que obtengan el 3% de la votación son inconstitucionales. Esta decisión beneficia totalmente al PRI. Mientras que, con la consulta sobre la Reforma Energética no se compromete a nada, le abre totalmente la puerta a la consulta del PRI que, apoyada por el bombardeo propagandístico mediático del duopolio Televisa-Azteca sobre la “conveniencia de eliminar legisladores plurinominales”, esta salga avante y, de paso, el PRI pueda quitarse a la oposición en el Congreso, ese lastre que grita, protesta y retrasa todas sus reformas neoliberales en el Congreso.

Amén de lo anterior, en los días anteriores la SCJN rechazó el amparo contra la Reforma Energética que había solicitado el Senador Manuel Barlett, cerrándole la puerta de facto a cualquier acción de inconstitucionalidad en contra de esta reforma. De aquí, se deduce que el mismo rumbo tomarán las consultas contra la Reforma Energética que impusan MORENA y el PRD. Un rechazo total. Una cuestionable inviabilidad que pronunciará la Corte. Se vislumbra en el horizonte que Peña Nieto ha ordenado a los ministros de la Corte no tocar ni una sóla de las reformas ni con el pétalo de una rosa.

Lo anterior no es sorpresivo. Decisiones irracionales y carentes de sentido la han caracterizado en los últimos años, como la liberación de Florence Cassez, la avalación del cobro del IVA al 16% en regiones fronterizas, el embargo al salario de los trabajadores para saldar deudas, el rechazo a transparentar las declaraciones patrimoniales de los funcionarios públicos, o amparar y liberar a secuestradores y asesinos bajo el argumento de que “no se llevó a cabo el debido proceso”.

Cabe señalar que, estas decisiones irracionales y carentes de sentido por parte de la corte lo son si consideramos que no protegen la voluntad popular, ni son en beneficio del Pueblo. Pero si cambiamos la óptica, vemos que la Corte, en los últimos años, ha fallado en beneficio del poder establecido, los poderes fácticos, los intereses económicos poderosos, o las empresas trasnacionales, y entonces sus determinaciones adquieren todo el sentido del mundo.

Lo consiguió Peña Nieto. Domesticó a la “oposición política” (a toda), y la hizo cómplice de sus comparsas. Doblegó al Congreso de la Unión a sus caprichos y designios mediante el Pacto Por México. Y el Poder Judicial también sucumbió ante él. Hoy, la Suprema Corte es un aparato convertido en títere, en un bufón irrelevante, al estilo de la Tremenda Corte.

Y así, estamos ante un nuevo episodio del presidencialismo autoritario rampante característico del sistema político mexicano del siglo XX. Ese presidencialismo donde el Presidente pregunta “¿qué hora son?”, y le contestan “las que usted guste, Señor Presidente”. Ese presidencialismo gustoso de los halagos, los agasajos y las lambisconerías. El presidencialismo humillante, déspota, mitómano, corrupto, entreguista, sumiso ante las potencias políticas y económicas, y ahora ante las trasnacionales. El presidencialismo del PRI de siempre. Esa pesadilla que regresó para quedarse, al menos, 3 sexenios más.

Saludos. Dejen comentarios.

Pasividad cómplice

Hola.

No era sorpresa. La Izquierda sabía que, una vez llegado Peña Nieto al poder, profundizaría y dinamizaría el proyecto neoliberal en México, que fue interrumpido en su velocidad al salir Zedillo del poder. Porque, aunque es difícil reconocerlo, aunque Fox y Calderón eran derechistas y panistas, no eran tan neoliberales como ese “nuevo PRI” tan previsible como siempre.

Así, sabíamos que venía una serie de reformas estructurales que, además de buscar cambiar el régimen y la estructura política, económica, social y cultural de México, buscaría privatizar lo que queda de él. Y la Izquierda no se preparó para ello.

Por una parte, la Izquierda electoral (PRD, PT, MC y MORENA, considerando que MC está más hacia el centro que a la Izquierda, y MORENA pese a decirse movimiento, su actividad se concentró en acciones para obtener el registro como partido político, por lo que no puede considerarse movimiento) se fraccionó en dos: una decidió pactar y acompañar al régimen priísta (PRD), y la otra inexplicablemente y absurdamente se limitó a oponerse en el debate y en los medios de comunicación, pero no pudo (o no quiso) oponerse abierta y frontalmente al sistema político.

La otra Izquierda, la social, no pudo oponerse al régimen con la fuerza y vigor que hubiera querido (y necesitado México). El cúmulo, velocidad y tamaño de las reformas neoliberales, agregando las problemáticas locales que crearon los gobernadores, lograron fragmentar a esa Izquierda social que hubiera podido aglutinarse para hacer frente a las reformas, pero que solo pudieron focalizarse a su ámbito cercano.

Esa Izquierda, que podía sacar a las calles a la gente, tomar y cerrar carreteras, aeropuertos, puertos marítimos, palacios de gobierno, presidencias municipales e instalaciones estratégicas del Estado para impedir el avance de las reformas neoliberales, se limitó a realizar el gran acto revolucionario de boicotear el mundial, ver el debate energético en el Canal del Congreso (para después quejarse en redes sociales) y limitarse a actuar mediante los cauces institucionales, los cuales están secuestrados, podridos, viciados y corruptos.

Así, la más grande y temible acción que hizo la Izquierda electoral (PRD y MORENA, cada quien por su lado) es recoger firmas para pedirle a esas instituciones secuestradas, podridas, viciadas y corruptas que hagan el favor de organizar una consulta que, de entrada, las instituciones no quieren organizar (e, incluso, hicieron un marco legal a modo para que llegado el momento puedan negarla con la mano en la cintura) porque llevan las de perder.

De hecho, una consulta, un referéndum o un plebiscito, en un país con garantías democráticas, es un poderoso instrumento para la sociedad. Pero en México, donde vivimos una simulación democrática autoritaria oligárquica, pedir una consulta a un Estado interesado en no hacerla es una pérdida de tiempo.

Pero eso no es todo: ahora el patriotismo se mide con firmas. La congruencia y acciones del pasado no cuentan. Lo único que distingue a un patriota de otro menos patriota es la cantidad de firmas que ha recogido cada uno. Y si otro decide no sacar firmas, por falta de tiempo o por no estar de acuerdo, no sólo es un traidor al movimiento (que de movimiento no tiene nada), sino también un traidor a la Patria.

La militancia ahora es feligresía, y la ideología se ha transformado en dogma y en fe. Y la fe, no se cuestiona. Y cuando eso sucede, para eso está el feligrés, dispuesto a convertirse en Yihad para que nada toque el culto.

Eso si: mientras la Izquierda social se enfrenta al Estado, es reprimido y hasta tiene muertos, la Izquierda electoral hace la gran labor de indignarse en redes sociales, condenar los hechos y solidarizarse vurtualmente con los movimientos. Pero, para ellos, sigue la única y gran tarea que salvará a México: recoger firmas para una consulta previamente negada por el Congreso y la Suprema Corte. Eso si, sin atreverse a salir de la zona de confort personal, y sin la intención de modificar de raíz el status quo vigente. Ah! Y actuar como Yihad.

La Izquierda no se preparó para lo que venía (y había tiempo. Mucho tiempo). La Reforma Energética y sus leyes secundarias es una gran derrota histórica para ella, y un grave retroceso de siglo y medio para el país. Se ha acabado la Revolución. Ahora todo es neoporfirismo.

Y no ha concluído: sigue la privatización de la salud, y el aniquilamiento de las instituciones públicas de salud (IMSS, ISSSTE, SSA) en beneficio de las farmaceúticas trasnacionales.

Ojalá quepa en la cabeza de dirigentes y militantes de Izquierda que, mientras sigamos fragmentados, no podremos hacer frente al régimen que ha regresado con mayor fuerza y cinismo que antes. Que las instituciones ya no son el camino para la transformación que requiere México. Que la transformación vendrá desde la sociedad civil, y sólo cuando hayamos tocado fondo.

Decía Fidel Velázquez, que el PRI llegó al poder “a costa de balazos, y sólo con balazos nos podrán sacar”. Una verdad cínica que habría que reflexionar, sobre todo en tiempos donde ya no quedan muchos caminos y alternativas para la transformación.

Todo caerá por su propio peso. Y a cada quien lo juzgará la Historia. Ya sea que haya realizado un pacto traidor con el régimen, o que haya asumido una pasividad cómplice, al no moverse ante lo previsible y lo obvio. Asumamos nuestra responsabilidad histórica en haber dejado pasar la Reforma Energética (y las demás) sin siquiera protestar mínimamente, y reconozcamos que fuimos cómplices por pasividad.

Las reformas ya están aprobadas, y palo dado ni Dios lo quita. No lloremos como niños lo que no defendimos como hombres.

Saludos. Dejen comentarios.

Deforma energética

Hola.

Dice la Real Academia Española, que deformar es hacer que algo pierda su forma regular o natural. También lo define como tergiversar, siendo esto dar una interpretación forzada o errónea a palabras o acontecimientos.

En el Congreso Mexicano, desde hace algunos sexenios, y aceleradamente durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, no se ha hecho otra cosa que no sea deformar. ¿Y qué deforman nuestros legisladores? Leyes, con el pretexto de reformarlas.

Las reformas neoliberales que han sido impulsadas en los últimos casi 35 años no responden al interés general, a lo que necesidades requeridas por el Pueblo (que representa la mayor parte de éste país). Las leyes han sido rediseñadas conforme al interés de una clase empresarial y política (definida como oligarquía), cuyos intereses representan los de ellos mismos y no los de la mayoría de la población.

Para tal efecto, se han posesionado y secuestrado al gobierno. Mediante una simulación democrática, han logrado controlar al representante del Poder Ejecutivo y su gabinete, han insertado legisladores para modificar las leyes conforme a sus intereses, han logrado generar un clima de impunidad avalado por jueces y magistrados, han controlado la dirigencia de los principales partidos políticos, y han manipulado a la población mediante los medios de comunicación para que exista un respaldo popular a sus agravios.

El paquete de reformas estructurales (que muchas veces se ha insistido en este blog que provienen de cartas-intención con el Fondo Monetario Internacional [FMI], el Banco Mundial [BM], la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos [OCDE] y otros organismos) que ha presentado Enrique Peña Nieto, y que un Congreso maniatado, sometido y timorato ante la figura presidencial ha aprobado sin discusión alguna, no son otra cosa que deformas o, dicho de forma correcta, deformaciones.

La deforma laboral ha sepultado los derechos laborales y el espíritu del artículo 123 por los que se luchó durante mucho tiempo; la deforma educativa ha terminado con la responsabilidad del Estado en la educación pública, laica, gratuita y de calidad, y el espíritu del artículo 3°; la deformación del artículo 130 terminó con el Estado Laico; la deforma financiera ha legalizado el embargo, la retención de sueldos y salarios en caso de deudas por créditos, y la pena corporal (cárcel); la deforma en telecomunicaciones fortaleció a Televisa como monopolio y empresa predominante en el sector, legalizó el espionaje que era hecho ilegalmente por el Estado Mexicano, y permitió la entrada de capital extranjero al negocio de la Radio y TV, antes prohibido; la deforma hacendaria homologó el IVA en la frontera, y legalizó los gasolinazos e, incluso, los intensificó.

Dicho sea de paso, además, que los gasolinazos es una medida impuesta desde el gobierno de Felipe Calderón con el fin de homologar el precio de la gasolina mexicana con el internacional, con el fin de que, una vez que las empresas trasnacionales (como Shell, Exxon, Chevron y Texaco) lleguen al país y abran sus gasolineras, puedan competir contra PEMEX (pues de mantenerse el precio bajo, como era antes, no podrían hacerlo).

Nadie duda hoy que estas deformas fueron realizadas para beneficiar intereses económicos muy poderosos, principalmente extranjeros, y que el Gobierno Mexicano trabaja más como un lobby empresarial que como una entidad dedicada a proteger y priorizar los intereses de sus gobernados.

Pero sin duda, y aún con las graves consecuencias que tienen la deformación de las leyes antes mencionadas, la más grave es la deforma energética.

La madre de todas las reformas, como la han calificado Peña Nieto y su gabinete, es la reforma energética, que en los días pasados ha sido aprobada e impuesta por el Congreso de la Unión por el PRI, en complicidad con el PAN, el PVEM, el PANAL, y con la oposición bipolar voluble simulada del PRD.

Se ha modificado la Constitución en sus artículos 25, 27 y 28 para permitir la inversión extranjera en el sector energético (eso si, repitiendo hasta el cansancio que el petróleo seguirá siendo de la nación, aunque no dicen que en el subsuelo y que, una vez que salga de él, se perderá la propiedad por completo). En las leyes secundarias, han violado por completo el espíritu constitucionalista del artículo 27 y del Decreto de Expropiación Petrolera del General Lázaro Cárdenas, y han puesto y generado las reglas a modo para el capital trasnacional petrolero.

Las nuevas leyes permiten el despojo de las tierras por parte de las empresas trasnacionales para la búsqueda y extracción de petróleo, avaladas por el Gobierno bajo el concepto de “utilidad pública” pero para beneficio privado; no se especifican las tasas de impuestos conforme a los márgenes de utilidad de las empresas extractoras; tampoco existen regulaciones para evitar catástrofes medioambientales que pudieran existir derivado de los procedimientos poco ortodoxos que las empresas petroleras trasnacionales utilizan para obtener el producto (véase el caso Chevron en Ecuador, o el caso Shell en Nigeria) y, finalmente, dejan en un futuro incierto nuestro futuro económico y nuestra viabilidad como nación independiente, convirtiéndonos en tierra de nadie (casi literalmente).

En pocas palabras, la reforma energética da todas las garantías necesarias y no necesarias al capital extranjero trasnacional, y deja sin garantías y en absoluta indefensión a la población en general.

Ningún llamado será atendido. Peña Nieto está pagando con creces a quienes le financiaron su campaña presidencial y aseguraron el regreso del PRI a los Pinos. El PRI está subordinado a los grandes organismos financieros. Penchyna y compañía están entregados a las grandes corporaciones trasnacionales.

La instauración de la corpocracia mexicana es un hecho, acompañada de una oligarquía rapaz y dominante. Felicitemos pues, a aquellos que vendieron el país a cambio de una despensa Soriana, de souvenires del candidato presidencial priísta, de materiales de construcción, de la promesa de un cargo en el gobierno, o de quienes, en medio de su estupidez infinita, no sabían lo que hacían o por quién votaban, pues era más fácil creerle a Televisa, que informarse de lo que había detrás del hombre que, sin remordimientos y tal cual psicópata, ha desgraciado la vida de muchas generaciones hacia adelante.

Estamos en el punto de no retorno. El daño al país está hecho. Y costará muchos años y generaciones revertir el actual proceso de descomposición política, social y económica que está culminando. Que Dios (si existe) nos agarre confesados, porque nos va a cargar el payaso.

Saludos. Dejen comentarios.