Ensayo marxista sobre un twitt fallido

Hola.

Toda la historia de la sociedad humana, hasta la actualidad , es una historia de luchas de clases. Libres y esclavos, patricios y plebeyos, barones y siervos de la gleba, maestros y oficiales; en una palabra, opresores y oprimidos, frente a frente siempre, empeñados en una lucha ininterrumpida, velada unas veces, y otras franca y abierta, en una lucha que conduce en cada etapa a la transformación revolucionaria de todo el régimen social o al exterminio de ambas clases beligerantes […] Hoy, toda la sociedad tiende a separarse, cada vez más abiertamente, en dos grandes campos enemigos, en dos grandes clases antagónicas: la burguesía y el proletariado 1.

Este era, en síntesis, el planteamiento que Karl Marx realizaba en torno a la lucha de clases (que daría origen a lo que más tarde se convertiría en el materialismo histórico y materialismo dialéctico). Aunque nunca ha desaparecido la relación opresor-oprimido, esta relación aparece evidenciada más que nunca en ciertos pasajes de la Historia, mientras que en otros pasa más o menos desapercibida. Sin embargo, hoy, más que nunca, resulta evidentemente vigente, sobre todo en el contexto actual mexicano.

El traspié de Enrique Peña Nieto, candidato presidencial del PRI a la Presidencia de la República el sábado pasado, fue objeto de mofas, burlas y Trending Topics en Twitter, así como el tema más comentado del fin de semana en Facebook, debido a su incapacidad (en todos los sentidos) de nombrar tres libros que lo hayan marcado en su vida.

Sin embargo, cuando piensas que todo se ha terminado, siempre termina la vida por sorprenderte. Pasadas 24 horas de la carrilla acostubrada en Twitter cuando algún personaje público (sobre todo, políticos) twittean alguna barrabasada, que en ésta ocasión fue Peña Nieto, su yerno, José Luis Torre, twitteó el mensaje …un saludo a toda la bola de pendejos, que forman parte de la prole y solo critican a quien envidian!… y que, a su vez, fue retwitteado por la hija de Peña, Paulina Peña Pretelini.

Más allá de la furia que desató en twitteros y no twitteros el mensaje retwitteado por la hija incómoda (así como las represalias por difundir ésto, como el hackeo al blog Homozapping, de Jenaro Villamil, o la cuenta en Twitter de la Red Nacional de Jóvenes con AMLO, @jovenesamlo), así como del propio impacto negativo que ésto tendrá en la campaña de Peña, lo cierto es que ésto reabre un debate que durante mucho tiempo los ideólogos y pseudo-intelectuales de la derecha han declarado como muerto: el debate sobre la lucha de clases, planteado por Marx hace 153 años, en 1848.

El twitt, por sí mismo, tiene una gran carga de verdad explícita, definiendo una diferencia entre el nosotros y el ellos (o el ego y el alter, en términos freudianos): deja de facto el entendido de que los otros, los que no soy yo, es la prole, el proletariado, en términos marxistas; por su parte, queda sobreentendido que al momento que los otros son la prole, yo (en términos del twitt) soy la burguesía, la clase diametralmente opuesta. En términos generales, ésto es algo que ya se sabía de antemano, sin embargo queda confirmada la diferenciación que realiza la clase opresora sobre la oprimida (además, cargada de desprecio de los primeros hacia los segundos, al utilizar la palabra pendejo de forma peyorativa e insultante).

Así mismo, Marx define en su Miseria de la Filosofía los denominados intereses de clase:

En principio, las condiciones económicas habían transformado la masa del país en trabajadores. La dominación del capital ha creado en esta masa una situación común, intereses comunes. Así, esta masa viene a ser ya una clase frente al capital, pero todavía no para sí misma. En la lucha, de la cual hemos señalado algunas fases, esta masa se reúne, constituyéndose en clase para sí misma. Los intereses que defienden llegan a ser intereses de clase2.

En éste entendido, tenemos también en el retwitt de Paulina Peña, de forma implícita, los intereses de clase de ella, su familia, y su entorno: mientras que Enrique Peña Nieto representa a los míos, los burgueses, su contraparte sería Andrés Manuel López Obrador, el que representa a los otros, los proles, el proletariado (pues sería ilógico y estúpido plantear que Josefina Vázquez Mota representa al proletariado).

Lo mejor de todo es que, después de todo, Paulina Peña tiene razón, puesto que los burgueses son los dueños de los medios de producción (y en México, la oligarquía es dueña de esos medios de producción, clase a la que Peña Nieto pertenece y representa), mientras que el proletariado sólo es la fuerza de trabajo (denominada también ejército industrial).

Así, podemos concluir, de forma simple, pero con los elementos teóricos presentes, que estamos ante un escenario donde existen Nosotros los Proles, Ustedes los Peñas (que, obviamente, no son sólo los Peñas, sino también los Salinas, los Azcárragas, y cuanto oligarca pase por la mente) o, lo que es lo mismo, la lucha de clases acentuada, aceptada y masificada gracias a las redes sociales que hoy, ponen en su lugar a cada quien, y desenmascaran a los personajes que la televisión, el teleprompter, y los discursos preelaborados hacen parecer como salvadores de la Humanidad.

Saludos. Dejen comentarios.


1 Marx, Karl y Engels, Friedrich. Manifiesto del Partido Comunista. México: Partido del Trabajo, Mayo de 2005, pp. 32

2 Marx, Karl; Miseria de la Filosofía, pág. 257. Ed. Júcar

El comienzo de la gran contradicción dialéctica

Hola.

Karl Marx describió perfectamente en lo que se ha denominado el materialismo dialéctico, a que toda cosa tiene su contrario. Así, podemos encontrar relaciones dialécticas directas. Podríamos también describirlo como lo hace la matemática, con la denominada Ley de los contrarios.

Así pues, ésta gran teoría marxista dio como resultado, por ende, el llamado materialismo histórico, que aplica la dialéctica en las relaciones sociales a lo largo de la historia: esclavo-amo, siervo-señor feudal, proletariado-burguesía -aplicándolo al modelo actual mexicano, podría ser trabajadores-empresarios-.

Ésta gran relación dialéctica, en sí, describe cómo han existido a lo largo de la Historia una serie de opresores (que en general, y de acuerdo al esquema económico-social actual, son los capitalistas, la burguesía) que se enriquecen a costa de los oprimidos (los obreros, el proletariado). Ésta relación existirá y -además- ha existido siempre (como ya lo describí antes).

Sin embargo, hoy en Hidalgo tenemos una gran contradicción dialéctica. El sector progresista del PRD (y que simpatiza con el movimiento de López Obrador) se ha unido con los conservadores (el PAN) en torno a una precandidatura que es la única que promete realizar un cambio real en Hidalgo, contra la encabezada por José Guadarrama, que es la reproducción del sistema mismo, del PRI.

Ésto lo pudimos apreciar ayer en el acto de arranque de campaña de Xóchitl Gálvez. La aldea de los pitufos, de los azules, conviviendo con compañeros que nunca imaginamos que estaríamos en un acto así, y sobre todo después del fraude. Compañeros de la estatura moral de Miguel Ángel Granados Chapa (gran escritor y periodista, y de los más críticos del gobierno espurio de Calderón), conviviendo con los inimaginables, con la sola idea de acabar con el régimen de cacicazgos en Hidalgo.

Tal vez ésto solamente corresponda a circunstancias atípicas, pero ésta lo es. Los perredistas y obradoristas nos sentíamos completamente incómofos en un acto con ésas características. No se diga ellos, cuando llegamos con nuestra gran bandera del PRD. Sin embargo, parecía que sólo había un sólo factor que nos unía, y que se llama Xóchitl Gálvez. Ella misma lo dijo: no estoy afiliada ni milito en ninguno de los partidos que conforman la Coalición “Hidalgo Nos Une”. Tal vez éste sea el factor de cohesión.

Yo se lo dije, al terminar el acto, a alguien sumamente cercano a Xóchitl, y a quien le tengo una gran estima pese a haber convivido poco, porque la conozco desde antes (mucho antes) de toda ésta locura: el asunto es con Xóchitl, únicamente. Nada con Calderón, ni con el PAN.

Y si. Ésto es una gran contradicción dialéctica. Y también una locura. Podría decir, incluso, que es una gran pendejada. Somos dos mundos diferentes, con dos pensamientos diferentes, y dos concepciones de mundo completamente diferentes, unidos para vencer el cacicazgo histórico del PRI. Sin embargo, por encima de las ideologías, considero que hay algo que es supremo a todo, y es el bienestar de la gente, la justicia social, y la libertad a la que aspiramos como sociedad. Ésa también es la otra cosa que nos cohesiona: la gente. No podemos ser tan irresponsables con la gente, como para condenarlas a no cambiar su destino y seguir sometidos al mal gobierno, a la corrupción, al cacicazgo, a la pobreza, a la miseria, y al destierro.

Saludos. Dejen comentarios.