La Tremenda Corte

Hola.

Habrá quien lo sepa, y habrá quien no. Antes de que la Revolución triunfara, en Cuba, a través de la radiodifusora CMQ, se transmitía el programa “La Tremenda Corte”. En él, donde “el Tremendo Juez de la Tremenda Corte [que] va a resolver un tremendo caso”, el personaje principal, José Candelario Tres Patines, es acusado por otros actores de la serie (caracterizados como el gallego Rudecindo, y Nananina) de cometer tropelías y defraudarlos en múltiples ocasiones. Sin embargo, el juez, en vez de aplicar la ley, hace condenas discrecionales y sin otro fundamento que sus propias decisiones irracionales y (en ocasiones) carentes de sentido, inventando incluso delitos inexistentes (pero chistosos) como almacenicidio, señoricidio, o pasajericidio, entre otros.

Previo a la recolección de firmas que actualmente realiza el Movimiento Regeneración Nacional (MORENA) y el Partido de la Revolución Democrática (PRD) para solicitar una consulta sobre la Reforma Energética (cada quien por su lado y a su manera, por cierto), Andrés Manuel López Obrador, Presidente del Consejo Nacional de MORENA, envió una solicitud a la Corte pidiendo que se pronuciaran sobre si era procedente o no la consulta. La Suprema Corte respondió entonces que no podía determinar si esta era procedente o no, debido a que no tenía materia para determinarlo. Es decir, no dijo ni si, ni no, sino todo lo contrario.

Hace algunas semanas, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) anunció su consulta. Una consulta distractora, mediática y populachera: eliminar 100 diputados plurinominales y 32 senadores uninominales plurinominales. Es evidente que esta consulta es una contrarreforma simulada a la Reforma Política de 1977, es una forma fáctica y fascista de achicar y minimizar la presencia de la oposición en el Congreso, es regresar a los tiempos de la mayoría absoluta hegemónica pluripotenciaria aplastante y determinante del Partido Revolucionario Institucional (PRI), y una farsa de austeridad, pues mientras el argumento del PRI es que con esta reforma “se ahorrarían recursos”, lo cierto es que el despilfarro seguiría existiendo. Tan sólo, veamos los gastos de Presidencia de la República, los gastos discrecionales, las partidas secretas, o los sobornos de 35 millones de pesos a cada uno de los diputados por aprobar la Reforma Energética, cuyo monto ascendió a 17,500’000,000 de pesos (aunque desconocemos si estos salieron del erario público, o del lobby de las petroleras trasnacionales).

El punto es que, el PRI presentó la consulta sobre los legisladores plurinominales. El día de ayer (haciendo gala de sus arbitrarias e inverosímiles decisiones) la Suprema Corte de Justicia de la Nación determinó que la asignación de legisladores plurinominales a los partidos que obtengan el 3% de la votación son inconstitucionales. Esta decisión beneficia totalmente al PRI. Mientras que, con la consulta sobre la Reforma Energética no se compromete a nada, le abre totalmente la puerta a la consulta del PRI que, apoyada por el bombardeo propagandístico mediático del duopolio Televisa-Azteca sobre la “conveniencia de eliminar legisladores plurinominales”, esta salga avante y, de paso, el PRI pueda quitarse a la oposición en el Congreso, ese lastre que grita, protesta y retrasa todas sus reformas neoliberales en el Congreso.

Amén de lo anterior, en los días anteriores la SCJN rechazó el amparo contra la Reforma Energética que había solicitado el Senador Manuel Barlett, cerrándole la puerta de facto a cualquier acción de inconstitucionalidad en contra de esta reforma. De aquí, se deduce que el mismo rumbo tomarán las consultas contra la Reforma Energética que impusan MORENA y el PRD. Un rechazo total. Una cuestionable inviabilidad que pronunciará la Corte. Se vislumbra en el horizonte que Peña Nieto ha ordenado a los ministros de la Corte no tocar ni una sóla de las reformas ni con el pétalo de una rosa.

Lo anterior no es sorpresivo. Decisiones irracionales y carentes de sentido la han caracterizado en los últimos años, como la liberación de Florence Cassez, la avalación del cobro del IVA al 16% en regiones fronterizas, el embargo al salario de los trabajadores para saldar deudas, el rechazo a transparentar las declaraciones patrimoniales de los funcionarios públicos, o amparar y liberar a secuestradores y asesinos bajo el argumento de que “no se llevó a cabo el debido proceso”.

Cabe señalar que, estas decisiones irracionales y carentes de sentido por parte de la corte lo son si consideramos que no protegen la voluntad popular, ni son en beneficio del Pueblo. Pero si cambiamos la óptica, vemos que la Corte, en los últimos años, ha fallado en beneficio del poder establecido, los poderes fácticos, los intereses económicos poderosos, o las empresas trasnacionales, y entonces sus determinaciones adquieren todo el sentido del mundo.

Lo consiguió Peña Nieto. Domesticó a la “oposición política” (a toda), y la hizo cómplice de sus comparsas. Doblegó al Congreso de la Unión a sus caprichos y designios mediante el Pacto Por México. Y el Poder Judicial también sucumbió ante él. Hoy, la Suprema Corte es un aparato convertido en títere, en un bufón irrelevante, al estilo de la Tremenda Corte.

Y así, estamos ante un nuevo episodio del presidencialismo autoritario rampante característico del sistema político mexicano del siglo XX. Ese presidencialismo donde el Presidente pregunta “¿qué hora son?”, y le contestan “las que usted guste, Señor Presidente”. Ese presidencialismo gustoso de los halagos, los agasajos y las lambisconerías. El presidencialismo humillante, déspota, mitómano, corrupto, entreguista, sumiso ante las potencias políticas y económicas, y ahora ante las trasnacionales. El presidencialismo del PRI de siempre. Esa pesadilla que regresó para quedarse, al menos, 3 sexenios más.

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Las 12 palabras de Andrés Manuel de 2008 y los actuales contratos privatizadores del petróleo

Hola.

Desde finales de 2007 y principios de 2008, Andrés Manuel López Obrador había advertido a la población que se estaba cocinando una contrarreforma energética en las cúpulas del PRI-AN, con el objetivo de privatizar la industria petrolera. Comenzó a organizar entonces el Movimiento Nacional en Defensa del Petróleo, en respuesta a la avanzada que ya venía encima, meintras las cúpulas del PRI y del PAN (siempre prestas a la simulación) decían que no había tal reforma energética, que todo salía de la cabeza de Andrés Manuel, que era falso que se estuviera cociendo la privatización de PEMEX y del petróleo, y que sólo era afán protagónico de López Obrador porque “su movimiento va perdiendo fuerza” (como siguen diciendo hasta el día de hoy).

El 9 de abril de 2008, Felipe Calderón envió el paquete de contrarreformas al Senado con la intención de aprobarlas en fast-track. Sin embargo, la respuesta del Movimiento Nacional en Defensa del Petróleo fue inmediata: se cercó al Senado (con la respectiva represión por parte del gobierno espurio) y se consiguió que hubieran foros para discutir la viabilidad de la privatización, así como de la contrarreforma energética presentada por Calderón.

Así, tras varias semanas de debate (del 8 de mayo al 22 de julio, en el Senado de la República, y del 23 al 27 de junio, en la UNAM) hubo casi un consenso porque el Estado Mexicano mantuviera la rectoría sobre PEMEX y sobre el petróleo, que aquellos que hablaban de la desincorporación o, incluso de la privatización. Desafortunadamente, éstos debates fueron televisados por el Canal del Congreso y por TV UNAM, y suprimidos totalmente por Televisa y por Televisión Azteca de la televisión abierta, por lo que realmente sólo una pequeña parte de la población pudo darse cuenta de los puntos de vista y razones expuestos por los especialistas en la materia.

Después de los foros, vino la parte de debate legislativo. Sin embargo, pese a los foros habidos y organizados, en gran medida, por la presión que ejerció el Movimiento Nacional en Defensa del Petróleo, el debate se mantuvo en la discusión de la contrarreforma presentada por Calderón, y fue desechada la presentada por Andrés Manuel López Obrador por medio de la Secretaria del Patrimonio Nacional del Gobierno Legítimo, Claudia Sheimbaum, así como por medio de los Diputados y Senadores del Frente Amplio Progresista (FAP).

Los debates llegaron a octubre, y cuando López Obrador detectó que había una trampa en la Ley de Petróleos Mexicanos presentada por Calderón, tanto en movilizaciones como en una reunión con el entonces Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, César Duarte, presentó una solicitud para que se incorporaran (las a posteriori) 12 palabras de AMLO, al artículo 60 de la Ley de Petróleos Mexicanos, las cuales decían: No se suscribirán contratos de exploración y producción que contemplen el otorgamiento de bloque en áreas exclusivas.

Sin embargo, medios de comunicación (Televisa y TV Azteca, encabezando) y las cúpulas del PRI y del PAN dijeron que eso ya era un capricho de López Obrador, que sólo quería (decían) estancar al país, y que si los foros se habían organizado casi casi como un capricho de él, no cederían en incorporar esas 12 palabras al texto de la Ley de PEMEX.

El PRI encabezó entonces el rechazo a esas 12 palabras, que de facto acababan con la posibilidad real de realizar cualquier intento o simulación de privatizar el petróleo, bajo el argumento de que

“En nuestro orden jurídico no existe este régimen de bloques, y lo que se licita no es el bloque por sí mismo y sus reservas, sino un contrato de obras y servicios para realizarlos en un área determinada.

“No se otorga en exclusividad el bloque o área con el alcance de exclusividad del área estratégica que tiene la Nación en el área del Petróleo, simplemente se otorga un área a un determinado contratista, por lo tanto, en esa misma área no podrá trabajar otro contratista, es decir, no podrán concurrir dos contratistas mediante contratos distintos para una misma área”.1

El PAN, por su parte, señaló que

“Sería atar a Pemex, prácticamente condenar a su fracaso. No podría desarrollar Pemex sus tareas.

“Hay un principio jurídico: nadie está obligado a lo imposible, conceder la inclusión de estas 12 palabras serían matar a Pemex, seria matar a la empresa pública”2

Así, las 12 palabras fueron desechadas, y aprobada la contrarreforma energética el 27 de Octubre de 2008, siendo publicada el 28 de noviembre del mismo año. Sin embargo, hay dos cosas a considerarse: primero, que discursivamente, siempre dijeron que ésta reforma energética no privatizaba PEMEX, lo cual es cierto, pero lo que no decían era que la finalidad no era privatizar PEMEX, sino sólo el producto que maneja PEMEX, es decir, el petróleo; y segundo, que la contrarreforma energética aprobada por los diputados y senadores del PRI-AN dejaba lagunas legales para que se pudiera llevar a cabo (como ahora se está haciendo) la privatización de ciertas áreas de la producción del petróleo, inclutendo la exploración, perforación, extracción y comercialización a empresas privadas.

Los contratos suscritos por PEMEX el pasado jueves 18 de Agosto a empresas privadas para la operación de 3 campos petroleros en Tabasco son sólo el desenlace de aquella controversial (en su momento) y olvidada (actualmente) Reforma Energética que Felipe Calderón envió al Congreso para su aprobación en 2008. Éstos contratos suponen la explotación por parte de empresas privadas de3 campos petroleros (de los cuales 2 [campos Magallanes y Santuario] serán operados por la empresa británica Petrofac Facilities Management Limited,  mientras que el Campo Carrizo será operado por la empresa mexicana Administradora en Proyectos de Campos), lo cual está expresamente prohibido por la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, la cual sostiene en su artículo 27, párrafo 4º:

Corresponde a la Nación el dominio directo de todos los recursos naturales de la plataforma continental y los zócalos submarinos de las islas; de todos los minerales o substancias que en vetas, mantos, masas o yacimientos, constituyan depósitos cuya naturaleza sea distinta de los componentes de los terrenos, tales como los minerales de los que se extraigan metales y metaloides utilizados en la industria; los yacimientos de piedras preciosas, de sal de gema y las salinas formadas directamente por las aguas marinas; los productos derivados de la descomposición de las rocas, cuando su explotación necesite trabajos subterráneos; los yacimientos minerales u orgánicos de materias susceptibles de ser utilizadas como fertilizantes; los combustibles minerales sólidos; el petróleo y todos los carburos de hidrógeno sólidos, líquidos o gaseosos; y el espacio situado sobre el territorio nacional, en la extensión y términos que fije el Derecho Internacional.3

Así mismo, se menciona en el artículo 28, párrafo 4º, del texto constitucional:

No constituirán monopolios las funciones que el Estado ejerza de manera exclusiva en las siguientes áreas estratégicas: correos, telégrafos y radiotelegrafía; petróleo y los demás hidrocarburos; petroquímica básica; minerales radioactivos y generación de energía nuclear; electricidad y las actividades que expresamente señalen las leyes que expida el Congreso de la Unión.4

En éste sentido, la Carta Magna es muy clara: las licitaciones y los contratos asignados a PEMEX son complemente ilegales y claramente anticonstitucionales, así como el paquete de contrarreformas aprobadas por el Senado y la Cámara de Diputados en 2008, incluyendo la Ley de PEMEX, sobre todo tomando en cuenta el Artículo 133, que dice:

Esta Constitución, las leyes del Congreso de la Unión que emanen de ella y todos los Tratados que estén de acuerdo con la misma, celebrados y que se celebren por el Presidente de la República, con aprobación del Senado, serán la Ley Suprema de toda la Unión. Los jueces de cada Estado se arreglarán a dicha Constitución, leyes y tratados, a pesar de las disposiciones en contrario que pueda haber en las Constituciones o leyes de los Estados.5

En éste sentido, habrá que revisar la licitación pública 18575062-512-11 de los Contratos Integrales para la Exploración y Producción (obviamente, de petróleo) otorgados a las empresas privadas británica y mexicana, pues aunque PEMEX (y el gobierno espurio) argumenten que todo fue hecho “conforme a derecho”, lo cierto es que ésto representa una regresión a los tiempos del profiriato, donde tres compañías petroleras tenían el control y las ganancias del petróleo mexicano. De haberse aprobado las 12 palabras sugeridas por Andrés Manuel, ésta historia sería completamente diferente.

Lo cierto es que queda mucho por delante de ésta historia, la cual tiene, por una parte, las miradas voraces, imperialistas y expansionistas de los países del primer mundo hacia el petróleo mexicano (como ya lo hicieron con el petróleo iraquí, o lo quieren hacer con el petróleo libio) y, por otra parte, los tecnócratas neoliberales entreguistas que están dispuestos a seguirle entregando lo poco que nos queda a los mexicanos, y que estamos a punto de ser exclavos en nuestra propia tierra.

Saludos. Dejen comentarios.


1 y 2 Rechaza el PRI las ’12 palabras’. El Mañana. 26 de octubre de 2008. http://www.elmanana.com.mx/notas.asp?id=85949

3, 4 y 5 Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. H. Congreso de la Unión – Cámara de Diputados. Reforma del 17 de Agosto de 2011. http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/1.pdf