El complot

Hola.

En 2002 en Venezuela, donde un grupo de la oligarquía venezolana conformado por FEDECÁMARAS, Empresas Polar, Radio Caracas Televisión (RCTV), Venevisión, Globovisión, y funcionarios de las embajadas de USA y España en dicho país, impulsaron un gran golpe de Estado en contra del presidente Hugo Chávez, acompañado de una gran manipulación mediática internacional encabezada por CNN, y replicada por distintos medios de comunicación afines a lo largo y ancho del mundo. El golpe fracasó, pero no así la intencionalidad.

Después de esto, Hugo Chávez se enfocó en profundizar el Socialismo del Siglo XXI, obteniendo un gran apoyo y respaldo popular (que ya tenía cuando fue conspirado el golpe de Estado), y que le permitió reelegirse como presidente en 2007 y 2013, marcando un gran precedente de respaldo a la Revolución Bolivariana. En 2013, víctima de un cáncer muy agresivo, Hugo Chávez falleció, no sin antes indicar que su sucesor debía ser Nicolás Maduro, entonces vicepresidente de Venezuela. Con todo el respaldo del PSUV, Maduro ganó la elección presidencial por un estrecho margen. Henrique Capriles, candidato opositor de la derecha, desde la campaña y después, existía el interés por parte de la derecha venezolana de desestabilizar al gobierno en turno.

El pasado 12 de febrero, manifestaciones en contra de la inseguridad en distintos estados de Venezuela terminaron con un saldo de tres muertos. Desde entonces, existe una gran campaña mediática impulsada por CNN (televisora estadounidense) y NTN 24 (televisora colombiana) generando un ambiente de agitación encabezado por Leopoldo López, acompañado de bots en redes sociales impulsando un “gran movimiento” en contra del régimen “dictatorial” y “autoritario” de Nicolás Maduro.

Sin embargo, fotografías de supuestos estudiantes aprehendidos en las calles de Caracas vislumbran la posibilidad de halcones infiltrados desde la primera manifestación y no sería descartable que estos mismos halcones hayan sido los autores de los asesinatos a estudiantes. Más aún, después de que fue revelado por parte del gobierno venezolano que estos halcones fueron entrenados en México, en un plan llamado Fiesta Mexicana, a lo cual el gobierno mexicano ha guardado silencio. No es descartable esta hipótesis, ya que existen precedentes de injerencismo (sobre todo de USA) mediante el Plan Cóndor en América del Sur en la década de los 60’s, 70’s y 80’s, y cuyos desestabilizadores eran entrenados en la llamada Escuela de las Américas, que en ese momento tenía sede en las cercanías del Canal de Panamá, en la cual la CIA (Central de Inteligencia Americana) era la encargada de reclutar, entrenar y fijar objetivos, y que distintos personajes latinoamericanos fueron partícipes (incluídos presidentes surgidos de golpes de Estado militares).

En este sentido, cabe señalar que Venezuela no es el único país que se ha visto sujeto a desestabilización política por parte de intereses ajenos, que apuntan directamente a USA por medio de su brazo ejecutor tradicional: la CIA. Aunque pareciera que son hechos e incidentes aislados y locales, Ucrania y Brasil han compartido (junto con Venezuela) manifestaciones en contra del gobierno en turno exigiendo cosas distintas.

Si bien es cierto que existen problemas en los países antes mencionados, tampoco podemos ser ilusos y no observar que estos brotes “espontáneos” tienen un patrón común y modus operandi de estas manifestaciones: gobiernos emanados de la Izquierda; hechos violentos en la primera de las marchas que desencadenan en muertos, con la participación de mercenarios infiltrados y entrenados, después de lo cual se convocan a manifestaciones más y más numerosas que suelen terminar en disturbios (quema de negocios y automóviles, enfrentamientos muy violentos con la policía), que desencadenan en represión y van haciendo subir más la tensión social y encienden los ánimos, convirtiéndose en un círculo vicioso.

En Ucrania el pretexto fue la negativa a incorporarse a la Unión Europea (contraviniendo los intereses de los propios europeos y USA, quienes ven un riesgo en la conformación de la Unión Euroasiática como un bloque económico antagonista); en Brasil el pretexto fue un tanto ridículo: la celebración de la Copa Mundial de Futbol de la FIFA en 2014; y en Venezuela la inseguridad. Y si observamos la primavera árabe de 2011, encontraremos un factor en común: la desestabilización de gobiernos no afines a los intereses estadounidenses y europeos.

Así, en Libia (a partir de “manifestaciones estudiantiles pacíficas”) se gestó una invasión que terminó con el régimen de Muammar Al Gaddafi (que también socavó uno de los mayores índices de bienestar que existía en el mundo) por el petróleo. En Siria, la lucha entre el gobierno de Bashar Al Assad y los mercenarios de la CIA ha cumplido ya dos años, y es también por petróleo y gas natural. En Ucrania, es por la incorporación a la Unión Europea, de la cual muchos saldrían beneficiados (menos los ucranianos, por supuesto). En Brasil, el trasfondo real es desmoronar el BRICS (bloque económico que hace un contrapeso real a la Unión Europea y a USA). Y en Venezuela, es el petróleo y la influencia política actual en la región.

La situación estratégica actual que tienen Brasil y Venezuela respecto a América Latina y su injerencia en el actual cambio de paradigma en el continente es crucial. Y para esto, USA le ha apostado a gobiernos títeres como el de Enrique Peña Nieto en México, Santos en Colombia, o Piñera en Chile (régimen a punto de terminar), que más allá de realizar reformas estructurales a modo de los intereses estadounidenses y europeos, representan un ariete en su contraofensiva contra los gobiernos de Izquierda y que ya no se sujetan a los designios y mandatos del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial.

Así, el golpe de Estado denunciado por Nicolás Maduro en Venezuela no es otra cosa que un complot orquestado desde USA y la operación de la CIA para cambiar al régimen, y someter nuevamente a la región a sus propios intereses. Así, solo queda esperar que el Pueblo, al igual que con Chávez, responda y respalde a su presidente y a su gobierno. De lo contrario, Venezuela y América Latina volverán al letargo y atraso en el que tantos años tuvo USA a la región, tal cual lo está haciendo hoy con México.

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Plan Condor reloaded

Hola.

En la década de los 70’s y parte de los 80’s,el gobierno de USA por medio de su brazo operativo la CIA llevó a cabo el denominado Plan Condor (cuyo antecedente podemos remontarlo a la Escuela de las Américas), cuyo fin era dar seguimiento, vigilancia, detención, interrogatorios con tortura, traslados entre países y desaparición o muerte de personas consideradas por dichos regímenes como ‘subversivas del orden instaurado o contrarias al pensamiento político o ideológico opuesto, o no compatible con las dictaduras militares de la región’.

Parte de éste Plan Condor fue el Golpe de Estado en contra de Salvador Allende en Chile en 1971 (por mencinar un ejemplo). Además, se creó una red de dictaduras a lo largo y ancho del Cono Sur para crear un terrorismo de Estado en contra de los habitantes de la región, con una plena coordinación entre ellas para sus fines. En México jamás hubo necesidad de algo así, pues los Presidentes emanados del PRI servían, a su vez, como agentes operadores de la CIA en el país.

Tras las dictaduras que asolaron América Latica durante mucho tiempo, y tras el paso a una democracia de transición que colocó durante un tiempo en el poder, la Izquierda latinoamericana fue ganando espacios y el mando en distintas regiones de latinoamérica. Venezuela, por medio del Comandante Hugo Chávez fue de las primeras en dar éste giro, y entonces distintos pueblos empezaron a seguir el mismo camino.

Así, países como Brasil, Chile, Argentina, Ecuador, Boliva, Uruguay, Paraguay, Nicaragua y más recientemente Perú comenzaron a tener gobiernos que ya no acataban las disposiciones y órdenes de Washington, ni las fallidas “recomendaciones” que realizan los grandes organismos mundiales como el Fondo Monetario Internacinal (FMI), el Banco Mundial (BM) ó la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), y comenzaron a generar instituciones distintas la supeditada (a Estados Unidos, por supuesto) OEA, tales como el Mercosur y el ALBA en un intento por recuperar el control de su destino, y su legítimo derecho a decidirlo.

América Latina comenzó a resurgir ya no por la “ayuda” de los países poderosos, ya no por la voraz entrega de recursos naturales a las grandes naciones industrializadas, ni tampoco por la tan cuestionable “inversión extranjera” (que trae más perjuicios que beneficios), sino por políticas locales y regionales enfocadas a recuperar el camino perdido por más de 500 años en el continente.

Así, los beneficios comenzaron a socializarze, a dejar de estar acaparadas en las pocas manos de las oligarquías locales, para ser destinadas al grueso de la población. El Programa Hambre Cero de Brasil impulsado por Luiz Inácio Lula Da Silva (por cierto, muy mal copiado y emulado por el gobierno de Enrique Peña Nieto), las Misiones de Venezuela creadas por Hugo Chávez, sociales emprendidos por la Revolución Ciudadana de Rafael Correa en Ecuador son parte de esta nueva política encaminada a ayudar a los segmentos más desprotegidos de la población, como parte de una estrategia de desarrollo general encaminada a una distribución más equitativa de la riqueza en cada uno de éstos países.

Sin embargo, la hegemonía política y económica de USA en el continente se fue perdiendo al nivel que tenía durante las dictaduras militares, y entonces ha habido diversos intentos por recuperarla, mediante acciones de desestabilización hechas de forma aislada, pero con el mismo modus operandi, que es utilizando a la derecha en la región, y que por cierto han fracasado gracias al gran respaldo popular que tienen los mandatarios de esas naciones.

Entre las primeras acciones de éste que yo he denominado Plan Cóndor Reloaded podemos mencionar el Golpe de Estado en contra de Hugo Chávez en 2002, el fraude electoral en 2006 contra López Obrador y la compra de la Presidencia de la República en 2012 por el PRI el intento separatista en diversas regiones de Bolivia en 2009, el Golpe de Estado en Ecuador en contra de Rafael Correa en 2010, el Golpe de Estado en contra de Zelaya en Honduras en 2012, el Golpe de Estado en contra de Fernando Lugo en Paraguay en 2012, las movilizaciones contra Cristina Fernández en 2012, y el alfil derechosta Henrique Capriles en las elecciones presidenciales de Venezuela de 2012 y 2013. Salvo los golpes de Estado contra Zelaya y Lugo, así como el escenario mexicano, todos los demás intentos han sido fallidos.

En los días pasados, movilizaciones en Brasil dentro del marco de la Copa Confederaciones han acaparado la atención del mundo. El alza al pasaje en el transporte público llevó a miles de brasileños a las calles a manifestar su rechazo a tal medida. Sin embargo, esto sucede en un país en el que ha tenido una política enfocada a las clases trabajadoras y desprotegidas, y que una de sus acciones más recientes fue el eliminar el IVA en alimentos y medicinas (política instaurada en los gobiernos de derecha en el país).

Las manifestaciones (cabe señalar) se dieron en un marco de violencia extrema, donde la policía brasileña tuvo que emplear la fuerza para contener los disturbios que realizaban provocadores profesionales en las calles de Brasil. Tras el anuncio del gobierno de Dilma Rousseff de no sólo bajar nuevamente el precio del transporte público, sino además de realizar algunas reformas que la sociedad pidió durante las protestas, éstas no han cesado. Incluso, el colectivo de jóvenes que convocó a las manifestaciones acusó a la derecha brasileña de utilizar las manifestaciones para otros fines distintos a los que fueron convocados.

Así, estamos ante un escenario más de desestabilización provocada por la derecha en un país proesista, y con un claro intervencionismo desde Washington. La cobertura mediática que han tenido las manifestaciones por parte de las grandes cadenas televisivas privadas (y que responden a esos mismos intereses) dejan al descubierto el intento de USA de recuperar, ya sea por la vía “pacífica” electoral, o por la violencia, el control sobre la región.

Como en Venezuela o Ecuador, el Plan Cóndor Reloaded fracasará ahora en Brasil, pues los brasileños sabrán respaldar un gobierno que se ha preocupado por atender aquello que no quiso ser antendido durante mucho tiempo, ya sea por señores virreinales, o por gobernantes y militares que se sentían señores virreinales. Y eso es algo a lo que no están dispuestos a regresar otra vez.

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El fantasma

Hola.

Desde 1823, año en que Estados Unidos (por medio de la Doctrina Monroe), decidió que América es de los Americanos (no de los que vivimos en el continente de América, sino de los estadounidenses, quienes se denominan a sí mismos Americanos), América Latina ha sido objeto de vejaciones por parte de los que se han denominado a sí mismos Americanos.

En éste sentido, los gringos siempre serán gringos, y en consecuencia serán voraces, ambiciosos, ventajosos, belicosos y oportunistas. No existe un país que mayor cantidad de guerras haya establecido en el mundo, ya sea en la búsqueda de recursos naturales, territorio, materias primas, mercados o todas las anteriores juntas, por supuesto y siempre ineludiblemente, en nombre de la Libertad y la Democracia.

Así, América Latina (que tuvo la desgracia de compartir el continente con ellos) ha sido quien más ha sufrido las ambiciones expansionistas e imperialistas de nuestro vecino del Norte. La primer víctima de la absurda Doctrina Monroe fue nuestro país, quien después de una desigual guerra tuvo que ceder la mitad del territorio nacional a USA en 1848, por medio del Tratado Guadalupe-Hidalgo. Pero no hemos sido los únicos. Entre la lista de vejaciones e intervencionismo que ha habido por parte de USA tenemos la dolosa construcción y administración del Canal de Panamá, la explotación y pillaje del petróleo mexicano hasta la Expropiación Petrolera, o las múltiples dictaduras militares que ha sufrido el continente en distintos países gracias a la mano irrestricta de Estados Unidos por medio de su brazo ejecutor, la CIA.

Victoriano Huerta en México, Leónidas Trujillo en República Dominicana, Anastasio Somosa en Nicaragua, Fulgencio Batista en Cuba, Augusto Pinochet en Chile, Jorge Videla en Argentina, la junta militar brasileña, y muchos casos más son vinculados directamente a grupos contrarrevolucionarios entrenados y apoyados por USA por medio de la CIA, entrenados (los dictadores a partir de la década de los 50’s) en la Escuela de las Américas, así como una influencia militar importante planeada y llevada a cabo por medio del Plan Cóndor. Incluso, hace algunos días, Wikileaks puso en evidencia el papel que tuvo Luis Echeverría Álvarez, ex-presidente de México de 1970 a 1976, en su vínculo con la CIA, y de igual forma se conocen vínculos de, al menos, varios ex-presidentes que tenían ese mismo vínculo, como lo fue Miguel Alemán (1946-1952), Adolfo Ruiz Cortínez (1952-1958) y Gustavo Díaz Ordaz (1964-1970).

Así, tras años de desapariciones forzadas, asesinatos, secuestros, torturas, y diversas formas de represión, las dictaduras militares latinoamericanas fueron cuestionadas por la opinión pública mundial, por lo que abrieron un periodo de simulación de democracia, en la cual, después de las dictaduras militares, la mayor parte de los gobiernos surgidos de esas elecciones fueron de derecha. Sin embargo, el hastío de la población con esas formas y métodos de gobiernos propiciaron que, poco a poco y ya fuera de la clandestinidad, la Izquierda fuera ganando terreno, hasta llegar a tener triunfos importantes como el de Hugo Chávez en Venezuela, Luis Inácio Lula da Silva y Dilma Rouseff en Brasil, Nestor y Christina Kichtner en Argentina, Evo Morales en Bolivia, Rafael Correa en Ecuador, Fernando Lugo en Paraguay, Michelle Bachelet en Chile, Daniel Ortega en Nicaragua, y Ollanta Humala en Perú.

Sin embargo, el fantasma golpista que rondó en América Latina desde la década de los 50’s y hasta entrados los 80’s volvió a aparecer, aunque primero de forma fallida. Primero con Hugo Chávez en 2002, con Evo Morales en 2008, y con Rafael Correa en 2010, sin contar el intervencionismo que hubo en las elecciones presidenciales en México de 2006 y 2012, donde Andrés Manuel López Obrador no tuvo el reconocimiento oficial al haber ganado la elección presidencial en 2006, y posteriormente al enfrentarse a una campaña multimillonaria y cuestionable que el actual presidente no ha podido (ni le interesa) esclarecer.

Pese a esto, el fantasma sigue presente, y no se ha ido. El Plan Colombia y la Guerra contra el Narco desatada en México desde hace 6 años es prueba de ello. El Golpe de Estado consumado contra Fernando Lugo en Paraguay hace 10 meses es prueba de ello. La actitud golpista de Henrique Capriles en Venezuela (aprovechando el descontrol político que existe actualmente en dicho país debido al fallecimiento de Hugo Chávez) quien, habiendo desconocido el resultado de una segunda elección donde fue derrotado, envió a sus seguidores a las calles a generar violencia y confusión, los cuales tuvieron un saldo de 7 muertos para el partido gobernante (el PSUV), y abriendo el paso para un Golpe de Estado, o una intervención militar norteamericana, también es prueba de ello.

Oscuros nubarrones se miran en el horizonte latinoamericano, una vez que la maquinaria en Washington se ha puesto en marcha nuevamente, y tienen como finalidad la reimplantación del neoliberalismo (en aquellos países que ya tienen su propio rumbo) ya sea por la vía democrática o violenta, profundizarlo en aquellos donde tienen gran injerencia (como México), y continuar el saqueo que durante poco más de dos siglos han venido realizando en contra de los latinoamericanos.

Sin embargo, a pesar de los pesares, siempre hay alternativas, pues aún somos muchos que creemos que otro mundo es posible, más humano, más igualitario y más justo, donde se privilegie lo social a lo económico, lo espiritual a lo material, y lo moral al éxito a toda costa. Todo depende de qué tan dispuestos estamos a defender lo nuestro y lo que nos corresponde por derecho. Sólo así podremos realizar una transformación real de México, y no simulaciones, como lo realiza el gobierno en turno, por supuesto, siempre apoyado desde lo alto por Washington, los organismos multinacionales, las trasnacionales y la oligarquía, que no está dispuesta a dar nada, y que está decidida a continuar con su característico entreguismo de siempre.

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La crisis de la crisis

Hola.

Desde que tengo memoria, siempre he oído de la crisis. Y también, de los remedios para salir de la crisis. No obstante con ello, también he oído a los valientes que aseguran que nos van a sacar de la crisis. Pero la crisis sigue ahí. No se ha ido. Pareciera que llegó para quedarse. Y por si fuera poco, desde hace algunos años comenzó la crisis de la crisis, que amenaza con profundizarse, y que podría traer una crisis aún mayor (por si ésto fuera poco).

Pues aunque parezca un juego de palabras y que quiero confundir al lector, es más claro que el agua lo que menciono. La actual crisis aseguran que comenzó en 2008, con la crisis inmobiliaria en USA. Sin embargo, proviene desde finales de los 70’s y principios de los 80’s, años en que comienzan a aplicarse las doctrinas neoliberales.

Sin embargo, no sólo es la política económica. Es también la élite mundial, la oligarquía que aseguran no existe, pero que está conformada por grandes banqueros, empresas trasnacionales, magnates, medios de comunicación,  monopolios, duopolios, oligopolios, y todo aquello que tiene forma de acumular el capital. Para ésto, tiene a sus títeres (políticos ambiciosos y rapaces), los cuales son utilizados y encumbrados para seguir reproduciendo el sistema, para continuar el mismo régimen de corrupción y privilegios, los cuales están encargados de continuar aplicando la misma política económica, asegurando la sobreviviencia del moribundo modelo económico neoliberal, y perpetuando lo más posible el sistema capitalista, el cual se encuentra en su fase terminal, pero que continúan dándole vida artificial, mediante mecanismos que en algún momento se habrán de acabar.

Así, en los días pasados vivimos la imposición de una contrarreforma laboral que atenta contra los derechos de los trabajadores , los cuales han sido reducidos drásticamente (pago por hora, outsourcing, reducción o eliminación de seguridad social, así como del pago de prestaciones, eliminación de la antigüedad, reducción de salarios caídos por despido injustificado a sólo un año, contrato de prueba, etc.), y que han instaurado una forma moderna de esclavización, pero con una agravante de pauperización del trabajador y de sobrevivencia en la miseria, sin responsabilidad para el patrón.

Recordemos que en el esclavismo (en Roma, particularmente, pero así en otras sociedades) el esclavo vivía bajo la tutela del patrón que, si, lo azotaba y lo trataba mal (ahora el patrón no azota al trabajador, pero igual lo trata mal), pero el patrón tenía la responsabilidad de darle al esclavo casa, vestido y alimentación. En el actual esquema obrero-esclavista, no existe responsabilidad del patrón para mantener al esclavo.

Sin embargo, aunque pareciera que es un fenómeno único en México la contrarreforma laboral, se está aplicando también en otros países. Por ejemplo, en España algunos aspectos que contiene la nueva ley laboral son el impulso a los convenios y los pactos de empresa; limitó a un año la prórroga de los convenios caducados, hasta entonces indefinida; y facilitó los descuelgues salariales para las empresas.

En los días pasados, en Gran Bretaña (cuna del Capitalismo), el político conservador y Ministro de Hacienda George Osborne (descendiente y parte, por cierto, de la vieja aristocracia anglo-irlandesa), hizo un parafraseo de pésimo gusto de Marx, al exclamar ¡Trabajadores del mundo, únanse… y cedan sus derechos! ¡Naciones del mundo, únanse… y cedan su soberanía!. Resulta que éste pillo burgués imperialista está proponiendo una contrarreforma laboral a partir de abril de 2013 que dé a los trabajadores participaciones entre 2,000 y 25,000 libras, a cambio de ceder sus derechos  a la reclamación por despido improcedente, así como olvidarse del finiquito si la empresa quiebra, o a solicitar un horario flexible para ocupar tiempo para entrenamiento.

Así, queda en evidencia que no es realidad única lo que estamos viviendo en México, sino que son realidades simultáneas en diversas partes del mundo. Son políticas dictadas desde Washington, presentadas ante el G-8, avaladas por el G-20, e impuestas (por las buenas o por las malas) a los países del mundo que se dejan vía Fondo Monetario Internacional o Banco Mundial. Y estas políticas son encaminadas para intentar revivir al moribundo monstruo capitalista, eliminando por la vía de la “austeridad” derechos y servicios sociales y públicos, con el único fin de que los beneficiados del sistema puedan seguir obteniendo los mismos márgenes de ganancia sin importarles el sacrificio que hagan los demás.

Eso explica también, en gran medida, las promesas que como agente inmobiliario realiza Enrique Peña Nieto en su gira por Europa para vender el petróleo y que, dicho sea de paso, para ésto fue encumbrado por Televisa y la oligarquía, comprado la elección e impuesto al Pueblo.

La contrarreforma energética que tanto ha anunciado Peña Nieto (y que incluso, desde la misma campaña mencionó en varias ocasiones) busca la privatización no de PEMEX ni de la empresa PEMEX, sino del producto que extrae, industrializa y comercia PEMEX: el petróleo. PEMEX puede y seguirá siendo una empresa mexicana, y con esa trampa venderán (en el mejor de los casos) o regalarán el petróleo a las naciones extranjeras (USA, Canadá, Reino Unido, Francia y España) vía sus empresas trasnacionales: Exxon-Mobil, Shell, Chevron-Texaco, British Petroleum, Repsol, entre otras.

Sin embargo, esa contrarreforma energética es sólo una parte del gran iceberg de éstos países (principalmente, pero no son los únicos) de obtener el mayor botín posible en la obtención de los recursos energéticos, utilizando a políticos inútiles como Peña Nieto que deciden acatar sin chistar la agenda de Washington y al pie de la letra. Sin embargo, para los países opositores, o cuyos intereses no coinciden con los de las grandes potencias, son “liberados del terrible yugo dictatorial antidemocrático de dichos países”(invasiones vía la OTAN, como en el caso Afganistán en 2001, o Irak en 2003), o bien armando guerrillas de mercenarios pagadas desde los grandes centros de poder, y utilizados como pretextos para invadir y “ayudar a la liberación” de dichos países (como Libia en 2011, o próximamente Irán y Siria) ayudados, por supuesto, por las grandes cadenas y consorcios de medios de comunicación privados alrededor del globo (Fox, CNN, Televisa, TV Azteca, Globovisión, Galavisión, Telefé, El Clarín, Grupo PRISA, El País, etc.)

Esa era precisamente la importancia geopolítica de la elección venezolana del pasado domingo 7 de octubre, y su importancia en el futuro de la región: éste ejercicio y el reacomodo en la correlación de fuerzas con respecto a los centros de poder y al dominio de los recursos energéticos del Sur. La victoria de Hugo Chávez permite que ese conjunto de fuerzas que han logrado decidir su propio destino pueda realizar un desarrollo de adentro hacia afuera (y no al revés, como se venía haciendo, o como México lo sigue haciendo).

Así, mientras no exista en México un gobierno que privilegie nuestras prioridades por encima de las de Washington, seguiremos sumidos en la crisis de la crisis, sumiéndonos en ese deterioro social y cultural que cada vez más parece profundizarse, y del que resultará más difícil salir. De ésta forma, apreciamos la crisis en la política, en la economía, en la sociedad, en la cultura, en los medios de comunicación, en la televisión, en la programación de la propia televisión… ¡hasta en el futbol! existe una crisis, un deterioro, una mediocridad y, a la vez, una superficialidad que son transmitidas, y que cada vez más son interiorizadas en el mexicano como algo natural y espontáneo.

Finalmente, mientras la oligarquía y los beneficiados del régimen mantengan apacientadas a los borregos, podrán seguir beneficiándose y obteniendo los privilegios de los que jamás habrán de saciarse. Finalmente, citando a George Orwell, en nuestra democracia tiránica “todos los animales son iguales, pero hay unos animales más iguales que otros”.

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Sin duda, votaría por Chávez

Hola.

El próximo domingo se llevarán a cabo las elecciones presidenciales en Venezuela. Y lo cierto también es que (al igual que en México) se elegirá entre dos proyectos distintos y contrapuestos.

El primero de ellos es el encabezado por el Comandante Hugo Chávez Frías, candidato del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), quien ha sido electo en dos ocasiones (y ratificado en una) y ha gobernado esa nación durante 13 años. Llegó al poder en 1999 debido al fracaso de las políticas neoliberales que habían hundido a Venezuela y que habían convertido a dicho país en un mar de disparidad y inequidad económica, política y social.

Chávez llegó al poder por la vía de las urnas, después de un fallido Golpe de Estado comandado por él en 1992, y cuya fuerza popular le permitió ser liberado, ser candidato y ganar la Presidencia de la República. Al instante de asumir el poder, convocó aun nuevo constituyente, el cual creó una nueva Carta Magna, y fue aprobada en el año 2000, después de lo cual Chávez volvió a competir (ya con la nueva Constitución) y fue ratificado en el poder. Así, debido a las políticas públicas que comenzó a aplicar, en el 2002 se orquestó un golpe de estado en su contra, apoyado por FEDECÁMARAS (el equivalente al Consejo Coordinador Empresarial en México), Radio Caracas Televisión (RCTV) [el equivalente de Televisa], Globovisión, Venevisión, así como por las embajadas y gobiernos españoles y norteamericanos.

Sin embargo, dicho golpe falló, en gran medida porque el pueblo venezolando se volcó a las calles a defender a su gobernante, y a exigir que se le devolviera el poder. Así, Chávez libró su prueba de fuego (la más importante que ha tenido) y se consolidó como gobernante en Venezuela.

Después, los avances que comenzó a tener Venezuela en materia de salud, educación, bienestar, poder adquisitivo, acceso a la tecnología y a la información, servicios públicos, infraestructura, y demás rubros fueron impresionantes. Expulsó a las compañias petroleras estadounidenses, las cuales ganaban el 75% de la renta petrolera y no pagaban impuestos, en beneficio de los venezolanos y de su propio desarrollo. Así mismo, nacionalizó las empresas cementeras en Venezuela, las cuales (en su gran mayoría) eran propiedad de las trasnacional CEMEX, la cual hacía práticas abusivas, sacaba más de la mitad del concreto producido en Venezuela hacia otros países, y el que se quedaba en dicho país se lo vendían al gobierno 2, o hasta 3 veces más caro del valor en el mercado.

Para dar otra muestra: actualmente, el salario mínimo en Venezuela es de USD $476.17, mientras que en México es de apenas USD $146.40 mensuales (y con la contrarreforma laboral recientemente aprobada, bajará aún más). Otro ejemplo: mientras que en México se aprobó una reforma laboral para beneficiar al empresario, en Venezuela también fue aprobada una reforma laboral que le da más beneficios al trabajador.

Así, en 13 años, Chávez ha transformado a Venezuela no sólo cambiando el modelo económico de neoliberal a lo que se ha denominado Socialismo del Siglo XXI, sino que éste ha impactado en el nivel de vida del venezolano aumentando considerablemente el tamaño de la clase media en dicho país, y disminuyendo la línea de pobreza (mientras en 2002 el 48.6% de la población venezolana se encontraba en la línea de pobreza, 31.2% tenía sus necesidades básicas insatisfechas, y 20.2% estaba en pobreza crónica, éstos índices descendieron en el 2008 al 27.5%, 23.4% y 11.8% respectivamente, es decir, en 6 años [Fuente: Política Social, Desarrollo y Pobreza en Venezuela, Caracciolo Viloria, Instituto Latinoamericano de Investigaciones Sociales (ILDIS) Oficina en Venezuela de la Fundación Friedrich Ebert, http://library.fes.de/pdf-files/bueros/caracas/08763.pdf]).

El otro proyecto que se presenta en Venezuela es el encabezado por Henrique Capriles, candidato de la Mesa de Unidad Democrática, coalición conformada por partidos de diversos matices, principalmente centristas y derechistas. El proyecto de Capriles es uno: el retorno del neoliberalismo a Venezuela, y reconfigurar la geopolítica en Sudamérica favorablemente a los intereses estadounidenses.

Práticamente, todos los avances que ha tenido la Revolución Bolivariana en Venezuela serían destruídos, el petróleo regalado a los estadounidenses, y se gobernaría (al igual que en México) para unos cuántos, que es la oligarquía que busca retomar el poder perdido después de tantos años.

Así, Capriles es el candidato de la OTAN, de USA, de Barack Obama, de Washington, del Fondo Monetario Internacional, de las embajadas americana y española, de las compañías petroleras norteamericanas, de la oligarquía local de Venezuela, de FEDECÁMARAS, de Venevisión, de Globovisión, de los poderes fácticos, del dinero, del neoliberalismo y, lo más importante, del retroceso para Venezuela.

Cabe señalar, por cierto, que tanto Capriles como la embajada de USA en Venezuela han amagado con no reconocer el resultado electoral si sale victorioso Chávez. El primero, generando una revuelta entre sus seguidores, y los segundos, pidiendo una intervención militar, tal y como están planeando hacerlo con Siria en éstos días vía Turquía, y como pretenden también hacerlo con Irán vía Israel.

Así, en este choque de proyectos distintos y contrapuestos, sólo hay dos opciones: 6 años más de mejores condiciones de vida para los venezolanos, ó un retroceso económico, político y social para ésta nación que bastante sufrió durante muchos años antes de la Revolución Bolivariana.

Chávez ha demostrado que otro mundo es posible. Que si esposible redistribuir la riqueza, y repartirla equitativamente. Que si es posible tener una relación respetuosa con USA, siempre y cuando éstos no tengan injerencia en la Soberanía Nacional. Que si es posible generar mayores y mejores servicios públicos, a cargo del estado. Que si es posible no depender de la mano invisible. Que si hay de otra. Que cada pueblo puede y debe determinar su propio destino.

Así, en ésta coyuntura fundamental para Venezuela, si yo fuera venezolano, sin duda, votaría por Chávez.

Saludos. Dejen comentarios.