Un mito llamado Colosio

Hola.

La sociología y la antropología dicen que del mito surge el rito, del rito la tradición, y de la tradición la costumbre.

Hoy se cumplen 20 años del asesinato de Luis Donaldo Colosio Murrieta, candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI) a la Presidencia de la República en 1994. Mucho se ha hablado de los móviles, de los autores intelectuales, del número de balas con las que lo asesinaron, de si fue uno, dos o 20 asesinos, o de si el Aburto que lo asesinó está muerto, fue suplantado o existen 10 “Aburtos”. Pero nadie ha cuestionado otras cosas de sumo interés.

Entre la conspiranoia a la que son adictos muchos mexicanos, el idealismo que se ha generado en torno a esta figura política, y la cosmovisión católica del mundo que ha sido interiorizada por gran mayoría de la población, muchos aseguran que Colosio era el Mesías esperado por el Pueblo Mexicano, quien fuera asesinado por los poderosos porque no les convenían las “grandes reformas” que proponía Luis Donaldo, al estilo de Jesucristo. ¿Su motivo para creer esto? Dos cosas: la desconfianza en el gobierno (ganada a pulso), y una frase del discurso del 6 de marzo de 1994: “Veo un México con hambre y sed de justicia“.

Este discurso, difundido y repetido año con año por los medios de comunicación tradicionales (Televisa, sobre todo), los voceros del poder (si, los mismos que distorcionan la información y están al servicio del poder), y hasta el mismo PRI, han convertido a este simple mortal en el Presidente utópico modelo, en un mártir el cual murió por nuestros pecados y nuestro mal gobierno. Un ejemplo a seguir. Y así, han construído un mito llamado Colosio.

Colosio no representaba nada de ello. Era un operador del poder, uno de los principales impulsores del neoliberalismo en México y un candidato continuista de las políticas de Salinas. Colosio fue el autor intelectual del PRONASOL (Programa Nacional Solidaridad), mecanismo con el que Salinas aplastó a la oposición electoralmente, siendo el brazo organizado del PRI.

Colosio no hubiera sido el mejor Presidente de México. Hubiera sido un presidente neoliberal más. Y como las palabras pronunciadas por alguien describen a cabalidad a ese hombre, a continuación (y a falta de la Plataforma Electoral 1994-2000 de Colosio, llamada irónicamente Compromiso con México [sic, http://www.ife.org.mx/documentos/Radiodifusion/Programas/indice.php?orden=Fecha&ordenar=ASC&pagInicio=0&accion=buscar&busqueda=COLOSIO], a continuación analizaremos algunos discursos del mismo Colosio publicados por la Fundación Colosio (fuente: http://fundacioncolosio.mx/content/colosiovive/colosioviveprimeraedicion.pdf):

Debate respecto del proyecto de la Ley Federal de Entidades Paraestatales como Diputado Federal LIII Legislatura  (México, D.F., 22 de abril de 1986)

La pregunta que debe guiar nuestro debate y que está en el espíritu de esta iniciativa es si queremos o no queremos tener empresas paraestatales eficientes, capaces de aportar sustento al desarrollo regional, ser pivote para otros sectores de la economía, pero todo esto dentro del objetivo
superior de cumplir con el fin social para el cual fueron creadas.

Lo que esta ley busca es que los costos sociales de la operación de las empresas del Estado, no sean mayores que los beneficios que producen a la nación.

[…] Se han cuestionado también las restricciones o las facilidades que la ley otorga al Ejecutivo Federal para incorporar o desincorporar entidades paraestatales, función que ya a causa de un vicio legislativo se ejercía con discrecionalidad y que en algunos casos se daba al margen del interés general.

Con esta ley se establece con claridad que la incorporación y desincorporación de las entidades paraestatales debe obedecer a razones sustantivas para la nación y que se deben establecer los procedimientos que tienen que cumplirse y exponer ante la opinión pública. No debemos olvidar que el Ejecutivo se obliga a precisar los objetivos de una nueva entidad, el origen de los recursos con los que se forman y la manera en que su operación pretende cumplirlos.

Hoy son tiempos de transformar y reforzar lo que heredamos de generaciones anteriores. Los tiempos y las necesidades no son las mismas, la empresa pública es un ejemplo de los cambios que hoy requiere el país. Tenemos que encontrar el equilibrio entre su función social que no negamos, y la eficacia en su manejo y de su operación. No es un problema de cantidad, es un problema de la calidad del aparato paraestatal para servir a la nación.

Nosotros, los diputados del Partido Revolucionario Institucional atendemos que con esta ley se da un avance cualitativo, no a la rectoría, no en la participación del Estado en la economía, cuestiones que han quedado esclarecidas. De lo que se trata es de un avance cualitativo en la gestión de la empresa pública.

En lo económico las empresas públicas deben convertirse en un agente más eficaz para depurar estructuras, renovar los instrumentos de conducción de las actividades productivas, enfrentar lo urgente inmediato, pero sin perder de vista la necesidad de iniciar transformaciones profundas. Todo ello ¿para qué? Para fortalecer la capacidad de gestión estatal, impulsar el crecimiento económico y generar empleos estables.

Compañeros diputados: la ley que ahora discutimos no plantea, como algunos partidos de oposición lo han querido presentar, no plantea la desaparición de la empresa pública como tampoco plantea la anulación de la economía mixta.

Lo que la iniciativa busca es crear las condiciones para un sector paraestatal más racional, más productivo, que verdaderamente cumpla con sus responsabilidades sociales. Si no entendemos esto, dejaremos pasar una oportunidad más para estar a la altura de las obligaciones que hoy nos toca cumplir. Y no lo estaremos si nos aferramos al ánimo de buscar convencer de la certeza de posiciones absolutas, dejando escapar los elementos particulares que son los que finalmente permiten avanzar una idea, un proyecto, y que son la sustancia de gobernar.

 Como podemos apreciar en este discurso de Colosio, siendo diputado durante el sexenio de Miguel de la Madrid apoyó e impulsó la privatización de las empresas propiedad del Estado, inicio de facto del neoliberalismo en México.

Discurso durante el V Congreso Nacional de Estudiantes de Economía ITESM como Secretario de Desarrollo Social, Monterrey, N.L., 30 septiembre 1992

En México, durante 20 años, ensayamos respuestas diversas a esas grandes preguntas que nos hacíamos y se puede hablar, amigas y amigos estudiantes, de que hicimos tres grandes apuestas que luego, con base en nuestra realidad, tuvimos que modificar.

Primero, la de un Estado casi omnipresente, que más adelante habríamos de descubrir que era inviable social y financieramente. Segundo, la de un rápido endeudamiento como fórmula para responder a las demandas sociales y mantener el crecimiento, lo cual y luego de restringirse los créditos y elevarse los intereses, paralizó nuestra economía; y tercero, la promesa de los recursos del petróleo, descalificada por el cambio tecnológico y la caída de los precios.

[…] El pragmatismo de los ochenta y la recuperación del liberalismo económico, pusieron el énfasis en el mercado y predicaron el Estado mínimo. Galda, el clásico, seguía defendiendo el post keynesianismo; la teoría de las decisiones sociales, en cambio, ponía el énfasis en las decisiones individuales; la suma de experiencias y su contrastación daban pistas a las teorías de las políticas públicas, que se recomendaban en un nuevo arreglo entre gobiernos y sociedades en una economía cada vez más globalizada.

[…] El primer gran desafío lo constituía la recuperación del crecimiento; recuperación del crecimiento económico por arriba de lo observado por el índice demográfico, pero con bases sanas y con permanencia. Porque sin una economía en crecimiento, se perpetúan desigualdades; sin una economía en crecimiento se cancelan expectativas y ningún arreglo político social es viable.

Ante nosotros están las evidencias, como lo mencionaba hace un momento el Presidente de la República; ahí están la ex Unión Soviética, los países del Este y los lamentables conflictos de algunos países de nuestra América Latina.

Sin una participación decidida y abierta en el mercado mundial, México tendería a profundizar la crisis de una estrategia y a convertir en permanente la propia crisis interna.

Ahora bien, en los años ochenta se marcó –podemos decir- la terminación de un tipo de Estado. Sin aplicarle sus responsabilidades estratégicas ni claudicar en su defensa de la nación, tenía que cambiar sus métodos de trabajo el Estado mexicano. Pero, sobre todo, tenía que cambiar para sostener una nueva relación con la sociedad, de corresponsabilidad de participación y de aliento a la iniciativa privada, a la iniciativa local y a la individual.

En otras palabras, gobernar más para el desarrollo y menos para la regulación y el control; no un Estado mínimo como proponían los neoliberales, sino un Estado con la máxima capacidad de respuesta a las demandas sociales; sin burocracias paternalistas y consumidoras de los recursos necesarios para la obra social.

[…] Estos fueron desafíos a los que puntualmente respondió desde sus inicios la propuesta reformadora de Carlos Salinas de Gortari, y durante ese tiempo, a casi cuatro años de su gobierno, se han sentado las bases sólidas para el perfil del nuevo país que queremos y exigen las generaciones actuales de las que ustedes forman parte activa. El perfil de un nuevo país que no puede volver ya a las prácticas del pasado.

Los cambios que se han emprendido cuentan, definitivamente con el consenso social y la demanda actual es por la profundización y no el retorno a esquemas del pasado.

[…] Sobre estas expectativas de progreso y bienestar se funda, de hecho, un nuevo pacto social; el comportamiento económico ha permitido en nuestro país, durante estos años, combatir eficientemente inflación, fenómeno – como lo describía el Presidente Salinas de Gortari en su mensaje a ustedes- que se había convertido ya en parte de nuestra cultura económica.

[…] Por eso, ante los desequilibrios actuales de la economía mundial, estamos en condiciones radicalmente diferentes a las de hace apenas cuatro años. Ante economías debilitadas en el ámbito internacional, nuestra posición es continuar en el ánimo de la reforma económica que hemos escogido los mexicanos: competitividad, baja inflación, salud fiscal, solvencia financiera y una amplia política social para construir un nuevo piso de bienestar que sustente el crecimiento económico.

[…] En estos últimos tres años se ha incrementado el gasto social en términos reales, en aproximadamente un 60 por ciento. Esta es la expresión de una economía que se ha reformado no para encerrarse en sí misma, sino para ser la base de un nuevo desarrollo con bienestar social. Esta es la economía del liberalismo social; es la economía para la sociedad; es la economía para el servicio del hombre, del mexicano, de su familia y de su entorno en el que cotidianamente vive.

Como apreciamos, en este discurso defiende el neoliberalismo recién implementado, y defiende las políticas económicas de Salinas. Continuemos.

Discurso en el seminario “Un Gobierno para el Desarrollo Humano” como Secretario de Desarrollo Social (Valparaíso, Chile, diciembre 3 de 1992)

Con la crisis de los ochenta terminó la viabilidad de un tipo de Estado. Los mexicanos nos enfrentamos a varios dilemas: ¿Cómo tener finanzas sanas, cumplir con los compromisos de un alto endeudamiento, crecer y liberar recursos para satisfacer las urgencias sociales? ¿Cómo combatir rezagos acumulados sobre todo en la última década y, a la vez, ofrecer nuevas posibilidades a las generaciones venideras?, y ¿Cómo hacer todo esto a tiempo?

Por eso la reforma en México no podía ser superficial, parcial ni lenta; tenía que ser contundente, integral, con resultados en el corto plazo y generadora de nuevas posibilidades para el futuro. Con la reforma, la energía y los recursos del Estado tuvieron un cambio de destinatario; ya no se trataría de una economía subsidiada, protegida e ineficiente; ahora el Estado promovería la competitividad y una nueva política social.

Por eso es que se desincorporaron las empresas que no son estratégicas, de acuerdo con la Constitución mexicana. Se liberaron recursos que se orientaron, por un lado, a la disminución de la deuda interna; se renegoció la deuda externa y se modificó estructuralmente la composición del gasto público; se llamó a la corresponsabilidad de la sociedad. Así, el crecimiento económico dejaba de ser sólo efecto de la inversión pública y pasaba a ser consecuencia de la actividad de la propia sociedad.

[…] Así, deseo compartir con ustedes esta experiencia de nuestro país, consistente en que para avanzar en la reforma social, en la libertad – como la definimos en México – era necesaria una nueva estructura económica y financiera. Pero algo nos ha quedado claro: que la economía, aún con sus nuevas bases y con su desarrollo en beneficio de la sociedad mexicana en general, por sí sola no era garantía para el desarrollo social. Se necesitaba una política social deliberada por parte del Estado; se requería una reforma capaz de hacer de cada individuo un participante competitivo en la economía. Se precisaba, en síntesis, de una reforma social cuyo objetivo ulterior fuera hacer de cada ciudadano un hombre libre, que no someta su voluntad ni esté atado ni limitado por carencias excesivas.

En un país que avanza en su modernización, era menester una mayor vinculación entre libertades y justicia, tal como se formuló en los orígenes del México moderno, en la Revolución Mexicana. Y por eso, el Presidente Salinas ha llamado a este aliento reformador el liberalismo social. Se trata de una promoción de libertades para la justicia y de mayor justicia para ampliar libertades.

[…] Concebimos al Estado como el producto de un contrato social que expresa la voluntad de los ciudadanos; consideramos que la soberanía emana del pueblo y que se expresa a través de las formas de representación de la voluntad popular. En la economía, consideramos que el hombre produce riqueza, que la intercambia por medio del mercado, que así se distribuye el ingreso y que éste es la base principal para la satisfacción de las necesidades.

[…] Permítanme concluir señalando que la nueva política social a la que nos estamos avocando debe surgir, sin duda alguna, a partir de la reforma del Estado y de su concurrencia con la reforma económica y política; se trata de una reforma social en la libertad.

Ese es, en nuestro país, el liberalismo social que postula el gobierno del Presidente Salinas de Gortari. Sin populismo ni paternalismo y también sin actitudes patrimonialistas.

Debemos avanzar en una política social que exija trabajo, imaginación y dedicación de todos; que tenga por objetivo superior el ampliar libertades; que aprenda de la experiencia y que, frente a la magnitud de los retos, podamos, día por día, perfeccionar. Nos falta un buen trecho por avanzar, pero estamos en el camino correcto.

Nuevamente defendiendo la política económica neoliberal de Salinas. Prosigamos.

Discurso durante la VIII Convención Nacional Ordinaria del PRI, al rendir protesta como Candidato a la Presidencia de la República (México, D.F., 8 de diciembre de 1993)

El gobierno con el que México cerrará el siglo habrá de iniciar su gestión con una economía más fuerte, con un estado más vigoroso, una sociedad más participativa, segura de sí misma. Se han realizado las acciones de cambio, tanto en estructuras económicas, como de prácticas sociales. Y éstas han sido las más importantes de nuestra historia moderna.

Entonces, tenemos las herramientas para enfrentar el futuro.

[…] Mi reconocimiento al Presidente de la modernización de México, el de la nueva mentalidad, el que construyó la nueva presencia de México en el mundo. Mucho me enorgullece haber servido al lado del Presidente Carlos Salinas de Gortari.

[…] Hoy el intercambio comercial abierto contribuye a que nuestras decisiones económicas se definan en una perspectiva de más largo plazo. Los Tratados de Libre Comercio con los países de América del Norte y de Latinoamérica, así como los arreglos comerciales que se perfilan con otras regiones del mundo, lo que hacen es brindar certeza, brindar claridad a nuestras relaciones comerciales.

Hay condiciones favorables para elevar la competitividad. Estamos frente a nuevas oportunidades, queremos beneficios concretos para México en la globalización económica.

Los ganaremos compitiendo.

[…] Tengo también un firme compromiso con la estabilidad y la modernización económicas. Son éstas, la estabilidad y la modernización económicas, son las condiciones para generar más empleos y mejor remunerados.

Me comprometo con una economía de la certidumbre. La economía sana y el equilibrio financiero son ya un patrimonio de los mexicanos y son también motivo de esperanza para las nuevas generaciones.

No derrocharemos el esfuerzo que ha realizado la sociedad para erradicar la inflación, para mantener la disciplina en las finanzas públicas y para transformar la estructura económica de México. Promoveremos el incremento en el ahorro de los mexicanos para elevar nuestra capacidad para invertir, para crecer, para generar empleos.

Alentaremos una mayor eficiencia en cada empresa y de cada esfuerzo productivo. Trabajaremos para generalizar las oportunidades de inversión y de desarrollo a lo largo y a lo ancho del país. Así es como vamos a arraigar y a crear más empleos. La pequeña y la mediana industria, la pequeña y la mediana empresa contará con el apoyo del gobierno en sus esfuerzos de modernización.

En la apertura económica no puede haber marcha atrás. Es un proceso vigente en el mundo que norma la participación de los diferentes países. Nos corresponde ahora aprovechar las oportunidades.

El gobierno habrá de actuar sin paternalismos, pero lejos de la indiferencia. Será un verdadero promotor de la eficiencia económica y del empleo productivo.

Estabilidad con crecimiento económico, son las condiciones para cumplir nuestro gran propósito, que es: empleo y bienestar para los mexicanos. Eso demandan los trabajadores de México y a eso me comprometo.

Colosio nuevamente defiende el neoliberalismo, y no sólo eso: plantea continuar con la misma política económica. Ahora revisemos un pequeño fragmento del muy alabado discurso del “veo un México con hambre y sed de justicia”:

Discurso durante la Celebración del LXV Aniversario del PRI (México, D.F., 6 de marzo de 1994)

Es la hora de un nuevo impulso económico; es la hora de crecer sin perder la estabilidad financiera ni la estabilidad de precios.

[…] Que no nos quepa la menor duda: México cerrará este siglo con una economía mucho más fuerte. Existen las condiciones para hacerlo, la sociedad lo demanda. La tarea del crecimiento con estabilidad será de todos los mexicanos.

Cada hombre carga sobre sus hombros la responsabilidad de sus palabras y actos. Y Colosio, queda confirmado por sus palabras y actos, hubiera sido un presidente neoliberal más. No hubiera habido un cambio en lo económico o en lo social. Y eso de “veo un México con hambre y sed de justicia” es meramente una frase discursiva (discurso en el que, por cierto, omitió mencionar a Salinas, según lo confesado hace algunos días por Enrique Krause en el noticiero de Carmen Aristegui a sugerencia de él y no por motus propio de Colosio). Es decir, así como una golondrina no hace verano, una frase no hace a un estadista.

Tenemos que trabajar en quitarnos telarañas de la cabeza. En quitarnos el chip Televisa, el chip católico y, sobre todo, el chip priísta. Y así como el perico donde quiera es verde, el priísta siempre será mentiroso, manipulador y simulador. Y en eso tienen la experiencia. 85 años los respaldan.

Que descanse en paz Colosio, y que se le recuerde como lo que era, y no como lo que el Pueblo quiere ver de y en él.

Saludos. Dejen comentarios.

La regresión

Hola.

La historia es de todos conocida: tras un conflicto entre trabajadores y empresas petroleras trasnacionales extranjeras, y después de varias reuniones para arreglar el conflicto, en el que -a decir de las empresas- no era suficiente la palabra del Presidente de la República, el viernes 18 de marzo de 1938, a las 20:00 horas, el presidente Lázaro Cárdenas del Río firmaba el decreto que concretaba la expropiación de la industria petrolera, y lo daba a conocer a las 22:00 horas en Cadena Nacional a través de las distintas cadenas radiodifusoras del momento.

Durante mucho tiempo, los intereses en torno a esta industria revolotearon como buitres para recuperar lo perdido. Así, Miguel Alemán legalizó los anticonstitucionales contratos-riesgo con las empresas petroleras extranjeras que aún seguían recibiendo la indemnización del Gobierno Mexicano por la expropiación, los cuales fueron cancelados en definitiva gracias a un presidente patriota, Adolfo López Mateos, quien además nacionalizó la industria eléctrica.

Posteriormente, Gustavo Díaz Ordaz creó el Instituto Mexicano del Petróleo con el fin de desarrollar la tecnología necesaria, así como capacitar a los trabajadores petroleros, con el fin de que PEMEX fuera una empresa competitiva frente a los grandes gigantes del mercado.

Después de la incorrecta política petrolera implementada durante la década de los 70’s y la consecuente crisis económica derivada de las equivocadas decisiones, se decidió cambiar el modelo económico gracias también al arribo de una camarilla de tecnócratas que se apegaron a pies juntillas a los dictados y mandamientos del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), derivado de los créditos que estos organismos otorgaron al Gobierno Mexicano para superar su crisis a cambio de cartas-intención que, en esencia, mandataban privatizar las empresas propiedad del estado (es decir, venderlas al capital privado nacional o extranjero) y achicar el Estado al máximo posible para permitir que el mercado y la “mano invisible” resolvieran todos los problemas del país, cambiando el modelo económico de uno que privilegiaba la producción y el mercado interno, además de ser nacionalista, a uno que privilegiaba las privatizaciones, las importaciones, la especulación y el entreguismo: el neoliberalismo.

Así, durante 5 sexenios vendieron todo lo que pudieron: minas, bancos, telecomunicaciones, puertos, carreteras, litorales, empresas productivas, ejidos, pensiones, ferrocarriles, aeropuertos, aerolíneas, y un interminable etcétera. Al finalizar el sexenio de Calderón, sólo quedaban dos industrias nacionales: la eléctrica y la petrolera.

La industria eléctrica sufrió una semi-privatización desde el sexenio de Zedillo en lo legal, y desde Fox en la práctica, pues dejaron en manos de particulares nacionales y extranjeros la generación de electricidad, la cual era comprada y distribuída por Comisión Federal de Electricidad, la cual -a su vez- fue parando sus plantas de producción de electricidad o manteniendo niveles de producción muy bajos (estimados al 40% de su máxima capacidad). En el caso de Luz y Fuerza del Centro (una empresa que nunca permitió aplicar las medidas de CFE) fue extinguida en 2009, como preámbulo a la reforma energética actual.

La industria petrolera, por su parte, sufrió el deliberado abandono paulatino de sus plantas de producción y su consecuente deterioro durante 30 años, la altísima carga fiscal impuesta por el Gobierno Federal para ahorcarla financieramente, la nula inversión en sus plantas, la decisión de exportar petróleo crudo e importar el mismo petróleo ya procesado en vez de procesarlo aquí, la corrupción de su sindicato y el desmantelamiento paulatino de la industria y de la empresa, generando problemas de inviabilidad económica y como un modelo de ineficencia, que a pesar de esto logró mantener la producción a niveles sorprendentes.

Aún así, especialistas y políticos de distintos colores e ideologías decían que había aue hacer dos cosas para reactivar el sector energético: que CFE incrementara la generación de sus plantas de producción de electricidad al 100%, y que se eliminara gran parte de la carga fiscal de PEMEX para estimular la inversión en mantenimiento y modernización de plantas, oleoductos, instalaciones y demás bienes de producción de petróleo, así como el destino de más recursos para el Instituto Mexicano del Petróleo para creación de brigadas de exploración y generación de nuevas tecnologías.

Enrique Peña Nieto compró la Presidencia de la República con el apoyo de muchos intereses fácticos, políticos y económicos muy poderosos con un único fin: terminar la obra inconclusa de privatizaciones y enajenación del sector público, y devolver la industria energética a las empresas petroleras privadas nacionales y trasnacionales. Gracias al entreguismo practicado por los tres partidos políticos con mayoría en el Congreso de la Unión (PRI, PAN y PRD), las reformas estructurales neoliberales pendientes fueron aprobadas con tranquilidad, comodidad y una mínima oposición.

La reforma energética, en concreto, fue aprobada en dos partes: la primera, con el apoyo del PRI y el PRD, despetrolizando la economía y basándola en impuestos con la Reforma Hacendaria, y la segunda, con el apoyo del PRI y del PAN, generando los mecanismos legales para abrir el mercado energético: en la industria eléctrica, abriendo todo el sector para la participación del capital privado, tanto en la generación convencional de electricidad como en el desarrollo de nuevas tecnologías energéticas, y en la industria petrolera, permitiendo la exploración, perforación, extracción, producción, refinamiento, distribución, comecialización y venta del petróleo (es decir, en toda la cadena de producción del petróleo) por parte de privados nacionales y extranjeros, dejando en manos de una Comisión Nacional de Hidrocarburos sin presupuesto la regulación del mercado.

No obstante, el mercado energético ya estaba siendo minado por los intereses trasnacionales, pues semanas antes de la aprobación de la reforma energética, se había concesionado una franja de 345 km en Chicontepec, Veracruz, a favor de las petroleras extranjeras trasnacionales privadas Halliburton, DWF y Petrolite. A principios de año (ya aprobada la reforma energética), PEMEX licitó bloques del Golfo de México a favor de Lukoil, la mayor empresa petrolera privada de Rusia.

Contrario a las inercias internacionales en el sector, las cuales indican una mayor protección a las empresas paraestatales petroleras, así como la nacionalización del petróleo, en México se ha optado por privatizar el sector en beneficio de las naciones occidentales industrializadas y de las bóvedas de dinero de las rapiñeras empresas trasnacionales petroleras.

Así, el 18 de marzo de 2014 se conmemora el primer año de la expropiación petrolera sin expropiación, sin petróleo, sin propiedad y con soberanía de membrete, pues sin duda la contrarreforma energética de Peña Nieto ha significado la regresión más importante de los últimos 100 años. Y considerando el resto de las reformas neoliberales, hemos llegado a un nivel de explotación y dependencia económica similar al que existía durante el porfiriato o, peor aún, en el México Colonial del siglo XVI y XVII.

La regresión es modernizada, pues ahora no hay tiendas de raya, pero hay Wal-Mart y Elektra; no hay latifundistas, pero hay agroindustrias que pretenden apropiarse de toda la tierra, y alimentarnos con transgénicos; ya no hay esclavitud, pero hay un salario por hora con una jornada de 8 horas que, de ser necesario, se alarga sin pago hasta que el jefe considere prudente, siendo tu premio la permanencia en tu trabajo; ya no hay analfabetismo por falta de escuelas, sino por falta de dinero para educarte; ya no hay guerra entre liberales y conservadores, ahora hay regiones intransitables por el crimen organizado; ya no están “los científicos” en el poder, ahora están los tecnócratas neoliberales; ya no está la terrible dictadura porfirista de 33 años, ahora está la dictadura perfecta de 85 años; ya no está Don Porfirio en el poder, ahora están los hijos bastardos de la Revolución, el PRI, que prometió liberar al Pueblo y se han convertido en el mismo verdugo que quitaron del poder.

La siguiente lucha de transformación no será una lucha cualquiera, sino nuestra segunda independencia, pues los actuales hijos bastardos de la Revolución han vendido y saqueado al país, llevándolo a una descomposición y aun daño social irreparable. La desfiguración de los hijos bastardos fue tal cual sucedió con los cerdos en la Granja del Señor Jones, que se transfiguraron hasta hacerse irreconocibles. Y siguen al pie de la letra el designio final de los cerdos donde, al fin y al cabo, todos los animales son iguales, aunque hay animales más iguales que otros.

Feliz expropiación petrolera. Impidamos la entrega y enajenación de nuestros recursos naturales. Que viva Cárdenas, y que se vayan las trasnacionales. Que viva México, y que muera el mal gobierno. Que muera el tirano, y que viva la libertad y la justicia.

Saludos. Dejen comentarios.

El cielo y el infierno

Hola.

El 15 y 16 de marzo, se había proyectado la 5ª edición del Hell & Heaven Metal Fest, donde aproximadamente 80 bandas de rock y heavy metal se presentarían en Texcoco en un gran concierto, donde bandas de renombre como Kiss, Gun’s And Roses, Korn y Brujería se presentarían, ante miles de aficionados (se había calculado una asistencia aproximada de entre 50 y 100 mil espectadores), dejando una derrama económica calculada en 35 millones de pesos a prestadores de servicios (comerciantes y hoteleros), y realizando una proyección turística importante del municipio de Texcoco y de la región.

Sin embargo, a días de realizarse, el gobierno priísta de Eruviel Ávila decidió cancelar unilateralmente el evento bajo el argumento de falta de seguridad. Fans y organización comenzaron en la búsqueda incesante de una nueva sede para el evento, sin embargo, el asunto escaló a nivel federal, con la amenaza de Miguel Ángel Osorio Chong de no permitir la organización del evento.

Más allá de las pérdidas millonarias que tendrán los empresarios organizadores de este festival, lo cierto es que no es el primer incidente en el que se ve involucrado el PRI en un asunto de censura y represión cultural, entendiendo a ésta (la represión cultural) como una forma de coerción enfocada o dirigida a un grupo cultural o social específico, en este caso, los metaleros. Una larga lista de incidentes similares los respalda.

Casos como la represión política y cultural a actores y empresarios de las carpas en la década de los 30’s y 40’s, donde era común la sátira política, era el pan de cada día. Caso emblemático es el vivido por Jesús Martínez Palillo, quien incluso bromeaba sobre el asunto, y si no lo interrumpían a media función para llevarlo preso, lo esperaba ya una patrulla afuera de la carpa o del teatro donde se presentaba para que, una vez terminado el show, lo llevaran directo a los separos.

Más adelante, en la década de los 60’s, con Ernesto Urruchurtu, el Regente de Hierro, fueron cancelados teatros y enlatadas películas por su visión retrógrada y conervadora de la sociedad. El caso más sonado de represión cultural por parte de Urruchurtu, sin duda, fue la negativa rotunda para que The Beatles se presentaran en la Ciudad de México en 1965, que fue compensada con una entrevista de Jacobo Zabludovsky (el vocero oficial y oficialista del momento) a Brian Epstein, manager del grupo. El mismo Urruchurtu, también, censuró a Francisco Gabilondo Soler (Cri-Crí) y a Chava Flores.

Previo, durante y después el festival de Avándaro en 1971, el gobierno de Luis Echeverría se dio vuelo con la censura hacia el rock mexicano. Al igual que con el Hell & Heaven, amenazó con censurar el evento. La transmisión en Radio Juventud fue interrumpida, y la emisora fue vetada por 60 días por (supuestamente) violar la Ley Federal de Radio y Televisión, y el rock mexicano permaneció en la clandestinidad más de una década.

En los 80’s y 90’s la censura permaneció, alcanzando incluso a la televisión. Personajes como Manuel “El Loco” Valdéz, Héctor Suárez o el conductor Guillermo Ochoa fueron sacados del aire de un día para otro por órdenes de Gobernación. Todavía en los 90’s (ya con el decadente PRI de Zedillo), películas como La Ley de Herodes sufrió intentos de censura, que pudo evitarse gracias a una opinión pública más informada y politizada. De la misma forma, canciones como El Circo o La Granja, de Los Tigres del Norte, fueron censuradas en radio y televisión por su mensaje eminentemente político en contra de los gobernantes en turno (algunos de los cuales, todavía están en el poder detrás del copete).

Así, la represión cultural y social que el PRI ha ejercido a la sociedad durante sus gestiones de gobierno busca retornar, ahora que regresó el dinosaurio reloaded. Sin embargo, la sociedad ya no es la misma que hace 50, 70, o 20 años.

No pueden ni deben reprimirse las diferentes formas de expresión cultural que existen, aunque no simpaticemos con ellas o sean de nuestro gusto. Tenemos que respetar a los demás, su forma de pensar, de ser, de expresarse y de manifestarse. Y el gobierno debe ser garante de esas manifestaciones culturales, no el censor principal.

Peña Nieto ofreció gobernar con los jóvenes. Hoy le ha dado la espalda a muchos de ellos, que sólo buscaban participar en un evento que reivindicaba lo que son culturalmente hablando. Que asuman, pues, el recuento de los daños.

Saludos. Dejen comentarios.

Peligrosa provocación

Hola.

No es un secreto que USA tiene una crisis económica desde hace poco más de 5 años, que ha sido acompañada de una gran recesión a escala mundial. Tampoco es un secreto que USA generalmente, para levantar su economía, depende de las guerras y su industria armamentista.

Así, desde hace algún tiempo USA y Occidente están en la búsqueda constante de materias primas y energéticos, así como de motivos constantes y a veces ridículos para hacer guerras, con el fin de imponer el modelo económico que los beneficia, el neoliberalismo. De esta manera, ha generado las guerras necesarias en Afganistán, Irak, y Libia, bajo la ficticia amenaza terrorista o el “amenazante peligro” a la democracia occidental, resultando “dictadores dantescos” derrotados, y en jugosos negocios en petróleo, gas natural, minería y recursos naturales vastos, por mencionar algunos beneficios.

En otros lugares, como México o Colombia, los beneficios a USA y Occidente han llegado gracias al expléndido entreguismo que han mostrado los líderes de estas naciones con los países desarrollados y sus empresas trasnacionales, abriendo sus mercados indiscriminadamente y, en el caso de que la ley local lo impida, realizan las “reformas estructurales” necesarias para el convite del capital privado nacional y extranjero.

Pero la amenaza bélica hacia naciones no alineadas al régimen mundial se ha extendido al menos y para Mali, Siria, Irán, Brasil, Venezuela y Ucrania, convirtiéndose en una política general de desestabilización, invasión e intervencionismo unilateral, inducida y dirigida por USA, y secundada por Europa.

En Mali, la intervención francesa que ahí reside desde 2013 busca el control de las regiones de yacimientos de uranio; en Siria, un régimen democrático dirigido por Bashar Al Assad y mediáticamente manipulado como una gran tiranía, ha generado una guerra civil desde hace poco más de 2 años gracias a la intervención de un grupo de mercenarios financiados por USA y la OTAN conocido como “Ejército Sirio Libre”, y que busca el control del petróleo y el gas natural de la región; en Irán, la inexistente construcción de armas de destrucción masiva ha sido el pretexto para que USA e Israel busquen la invasión a toda costa, sin gran éxito entre la comunidad internacional, pero que la finalidad es el control de los yacimientos de petróleo y gas natural; en Brasil, la “oposición” al Mundial de futbol ha desencadenado en violencia y disturbios en manifestaciones convocadas por la derecha con el fin de desestabilizar política y económicamente al país, fracturando así al BRICS (uno de los grandes polos económicos mundiales, junto a USA, la Unión Europea y China); y en Venezuela, brotes desestabilizadores similares a los de 2002 y con el mismo modus operandi en contra del mismo régimen no alineado a los intereses estadounidenses y europeos (el chavismo) ha sido el pretexto para intentar desestabilizar a una de las economías más sólidas y estables del continente, y obtener el petróleo directamente y sin intermediarios, es decir, sin que el gobierno venezolano intermedie.

Caso similar es el ucraniano. Tal cual ha sido el guión norteamericano de desestabilización y provocación en los países antes mencionados, la derecha ucraniana (como todas las derechas en el mundo: entreguistas, mercenarias y alineadas al interés estadounidense) convocó a una serie de manifestaciones para exigir a su gobierno que echara atrás su intención de salirse de la Unión Europea. La exigencia en la calle pasó a la provocación, de la provocación a la violencia, de la violencia al disturbio, y del disturbio a la desestabilización.

Acompañada de un grupo de mercenarios y provocadores profesionales, la derecha ucraniana centró su plan en derrocar al gobierno en turno, siempre de la mano con los intereses estadounidenses y occidentales. Y tras varias semanas, lograron que el gobierno encabezado por Viktor Yanukóvich dimitiera, acompañado de una gran campaña mediática de desprestigio internacional. Sin embargo, y para sorpresa de propios y extraños, el gobierno de Ucrania fue asumido por un líder neonazi, Oleksandr Turchynov, y respaldado por USA y la Unión Europea.

Sin embargo, con el precedente existente en torno al escudo de misiles de la OTAN anti-ruso por toda Europa, la inminente amenaza que representa la posición pro-europeísta de Turchynov, la amenaza a los rusos residentes en Crimea y el este de Ucrania, y la representatividad estratégica geopolítica de Ucrania para los intereses políticos, económicos y comerciales de Rusia en el Mar Negro y en la región, Rusia ha decidido realizar maniobras y movimientos militares en la región que, actualmente y hora tras hora, van configurando de manera creciente una guerra próxima.

La peligrosa provocación que USA y Occidente han hecho a Rusia gracias a su intervencionismo en Ucrania, ha reavivado las tensiones ya añejas de la Guerra Fría, y han dejado de manifiesto la posibilidad de un conflicto a gran escala que pudiera ser en inicio de la Tercera Guerra Mundial, en la cual USA tendría su anhelada guerra, pero pondría en riesgo la existencia misma de la Humanidad.

En ese sentido, existen dos escenarios posibles: un conflicto local, entre Rusia y Ucrania, el cual sería indeseable pero el mejor escenario; o bien la intervención de USA y Europa, el cual desencadenaría en otros conflictos locales donde actualmente existen distintas tensiones ligadas entre sí (como entre China y Japón, Corea del Norte y Corea del Sur, Irán e Israel, Turquía y Siria, Egipto y Sudán, Chad y Mali, por mencionar algunos) y que, dichas tensiones harían que cada beligerante tomara partido en favor de unos y otros, y detonaría la Tercera (y tal vez última) Guerra Mundial.

La paz en el mundo pende de un hilo, y el destino de la Humanidad también, y las horas próximas serán cruciales. Ya en 1962 estuvimos al borde de una guerra nuclear que hubiera acabado con todo, y que gracias a la responsabilidad y el estadismo de Kennedy y Kruschev la Humanidad pudo seguir adelante. Ojalá Obama y Putin tengan la misma altura, aunque por lo visto, son un par de provocadores peligrosos e irresponsables que ponen en juego y en riesgo a la Humanidad y su destino.

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El mal menor

Hola.

Una de las grandes crisis que ha tenido el Estado Mexicano, que incluso lo ha cuestionado en términos estructurales, es la expansión y gran poderío que ha alcanzado el narcotráfico en el país.

Según un análisis de Stratfor realizado en 2013, en México existen 6 carteles: Cártel de Jalisco Nueva Generación, remanentes de la organización de los Beltrán Leyva, Los Zetas, el Cártel de Sinaloa, el Cártel del Golfo y los Caballeros Templarios.

Pero sin duda, los más fuertes, poderosos e importantes por su expansión y dominio son el Cártel de Sinaloa (que domina los estados de Baja California, Baja California Sur, Sonora, Chihuahua, Sinaloa, Durango y Nayarit, así como algunas regiones de Jalisco, Aguascalientes y Zacatecas) y los Zetas (cuyo dominio abarca los estados de Quintana Roo, Yucatán, Campeche, Tabasco, Veracruz, Nuevo León, Coahuila y San Luis Potosí, así como algunas regiones de Zacatecas, Hidalgo, Puebla, Oaxaca, Chiapas y Tamaulipas, este último disputado con el Cártel del Golfo).

Esta expansión y poderío de los Cárteles del Narcotráfico, que incluso en algunos lugares ha sustituído las funciones del Estado, ha ocasionado que en distintos puntos del país, y derivado de las constantes extorsiones, secuestros, violaciones y asesinatos que han existido en varias regiones se hayan creado los grupos de autodefensa, que no es otra cosa que pobladores armados que, sintiendo la ingobernabilidad como pan de todos los días, decidieron tomar la justicia en sus manos.

Así, el ejemplo más tangible de esto es Michoacán, un estado con un gobierno fallido, y donde el Cártel de los Caballeros Templarios asumió el control territorial y administrativo de muchas regiones (si no es que todo) el Estado. Así, de la mano del Profesor José Manuel Mireles comenzó la conformación de las autodefensas, que buscaban contrarrestar el dominio del narcotráfico que, de facto, había impactado en la vida cotidiana.

Sin embargo, con las autodefensas empezó un fenómeno interesante al quedar un vacío absoluto del poder, pues si bien el narcotráfico comenzaba a ser erradicado de estos lugares, lo cierto es que las autoridades no retomaban su papel de administrador de la justicia y los bienes públicos, en algunos casos por temor, y en otros porque las autodefensas desconocían a las autoridades anteriores (ya sea por corruptas, por su colusión con el narcotráfico, o bien porque eran vistas como ineficientes).

Así, el Estado comenzó a ver como un problema a las autodefensas, pues si bien estaban combatiendo al narcotráfico, también generaban ingobernabilidad, al estar fuera del dominio gubernamental y, por tanto, de su ámbito de influencia. Sin embargo, el problema de las autodefensas no se reduce a un problema de ingobernabilidad, sino de hombres civiles armados que hacen actos de autoridad y justicia, algo peligroso para la sobrevivencia del mismo Estado Mexicano, pues las mismas armas que son utilizadas contra el narco podrían ser utilizadas contra el Estado.

Así, el riesgo de expansión de autodefensas por todo el territorio mexicano era latente, y por ende, problema de seguridad nacional, pues si bien es cierto que las autodefensas surgieron con un mecanismo para contrarrestar al narcotráfico, lo cierto es que también estas mismas autodefensas podrían ser utilizadas para contrarrestar al mismo Estado Mexicano y sus políticas antipopulares.

Así, y antes de que estas autodefensas se salieran de control, el Estado decidió entrar a Michoacán con el ejército, y ayudar a las autodefensas en contra del narcotráfico. Pero más que luchar contra el narco, el objetivo era desarmar hombres y poblaciones.

Así, para ganar la confianza de estos hombres armados, cumplieron una de las principales demandas de las autodefensas michoacanas para lograr su desarme: la captura de Enrique Plancarte, lider de los Caballeros Templarios.

Sin embargo, previniendo, el Estado Mexicano fue más allá: con la colaboración pactada con Barack Obama, localizaron y capturaron al enemigo número 1 de la sociedad mexicana: Joaquín “El Chapo” Guzmán.

Es decir, de un golpe desarmó a las futuras autodefensas por organizarse, y el gobierno de Peña Nieto, más que buscar un impacto mediático (que por supuesto alcanzó) lo que buscaba era su autoprotección como Estado y como gobierno, pues de otra forma, las autodefensas se hubieran expandido a nivel nacional, algo que hubiera llegado a reformular la utilidad y viabilidad del actual Estado Mexicano. Es decir, fue una mera cuestión de sobrevivencia.

Así, y contrario a los conspirólogos que dudan sobre la autenticidad de la identidad del Chapo, considero que la captura si fue real y si se trata del personaje presentado, pues esto representa un mal menor para el Estado Mexicano, realizada para salvaguardar el status quo y la viabilidad del Estado fallido Mexicano encabezado por Enrique Peña Nieto, quien de otra forma no podría garantizar el funcionamiento de sus reformas estructurales dirigidas a salvaguardar el interés privado. Así, se garantiza que no haya más autodefensas a nivel nacional y, por otra, permanece intacta la estructura de producción, distribución y comercialización de droga a nivel nacional e internacional.

Cabe señalar, además, que con la captura del Chapo, los inversionistas extranjeros que ya se frotan las manos van a tener la confianza de realizar su saqueo con la tranquilidad de que un grupo delictivo no los extorsione para trabajar.

Es decir, el Pueblo sólo cambió de verdugo. La diferencia es que los narcos llegan con AK-47 y amenazando con malas palabras y cínicamente, y los empresarios trasnacionales lo hacen de pipa y guante, con modales refinados y discrecionalidad, pero con la misma voracidad que los anteriores.

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El complot

Hola.

En 2002 en Venezuela, donde un grupo de la oligarquía venezolana conformado por FEDECÁMARAS, Empresas Polar, Radio Caracas Televisión (RCTV), Venevisión, Globovisión, y funcionarios de las embajadas de USA y España en dicho país, impulsaron un gran golpe de Estado en contra del presidente Hugo Chávez, acompañado de una gran manipulación mediática internacional encabezada por CNN, y replicada por distintos medios de comunicación afines a lo largo y ancho del mundo. El golpe fracasó, pero no así la intencionalidad.

Después de esto, Hugo Chávez se enfocó en profundizar el Socialismo del Siglo XXI, obteniendo un gran apoyo y respaldo popular (que ya tenía cuando fue conspirado el golpe de Estado), y que le permitió reelegirse como presidente en 2007 y 2013, marcando un gran precedente de respaldo a la Revolución Bolivariana. En 2013, víctima de un cáncer muy agresivo, Hugo Chávez falleció, no sin antes indicar que su sucesor debía ser Nicolás Maduro, entonces vicepresidente de Venezuela. Con todo el respaldo del PSUV, Maduro ganó la elección presidencial por un estrecho margen. Henrique Capriles, candidato opositor de la derecha, desde la campaña y después, existía el interés por parte de la derecha venezolana de desestabilizar al gobierno en turno.

El pasado 12 de febrero, manifestaciones en contra de la inseguridad en distintos estados de Venezuela terminaron con un saldo de tres muertos. Desde entonces, existe una gran campaña mediática impulsada por CNN (televisora estadounidense) y NTN 24 (televisora colombiana) generando un ambiente de agitación encabezado por Leopoldo López, acompañado de bots en redes sociales impulsando un “gran movimiento” en contra del régimen “dictatorial” y “autoritario” de Nicolás Maduro.

Sin embargo, fotografías de supuestos estudiantes aprehendidos en las calles de Caracas vislumbran la posibilidad de halcones infiltrados desde la primera manifestación y no sería descartable que estos mismos halcones hayan sido los autores de los asesinatos a estudiantes. Más aún, después de que fue revelado por parte del gobierno venezolano que estos halcones fueron entrenados en México, en un plan llamado Fiesta Mexicana, a lo cual el gobierno mexicano ha guardado silencio. No es descartable esta hipótesis, ya que existen precedentes de injerencismo (sobre todo de USA) mediante el Plan Cóndor en América del Sur en la década de los 60’s, 70’s y 80’s, y cuyos desestabilizadores eran entrenados en la llamada Escuela de las Américas, que en ese momento tenía sede en las cercanías del Canal de Panamá, en la cual la CIA (Central de Inteligencia Americana) era la encargada de reclutar, entrenar y fijar objetivos, y que distintos personajes latinoamericanos fueron partícipes (incluídos presidentes surgidos de golpes de Estado militares).

En este sentido, cabe señalar que Venezuela no es el único país que se ha visto sujeto a desestabilización política por parte de intereses ajenos, que apuntan directamente a USA por medio de su brazo ejecutor tradicional: la CIA. Aunque pareciera que son hechos e incidentes aislados y locales, Ucrania y Brasil han compartido (junto con Venezuela) manifestaciones en contra del gobierno en turno exigiendo cosas distintas.

Si bien es cierto que existen problemas en los países antes mencionados, tampoco podemos ser ilusos y no observar que estos brotes “espontáneos” tienen un patrón común y modus operandi de estas manifestaciones: gobiernos emanados de la Izquierda; hechos violentos en la primera de las marchas que desencadenan en muertos, con la participación de mercenarios infiltrados y entrenados, después de lo cual se convocan a manifestaciones más y más numerosas que suelen terminar en disturbios (quema de negocios y automóviles, enfrentamientos muy violentos con la policía), que desencadenan en represión y van haciendo subir más la tensión social y encienden los ánimos, convirtiéndose en un círculo vicioso.

En Ucrania el pretexto fue la negativa a incorporarse a la Unión Europea (contraviniendo los intereses de los propios europeos y USA, quienes ven un riesgo en la conformación de la Unión Euroasiática como un bloque económico antagonista); en Brasil el pretexto fue un tanto ridículo: la celebración de la Copa Mundial de Futbol de la FIFA en 2014; y en Venezuela la inseguridad. Y si observamos la primavera árabe de 2011, encontraremos un factor en común: la desestabilización de gobiernos no afines a los intereses estadounidenses y europeos.

Así, en Libia (a partir de “manifestaciones estudiantiles pacíficas”) se gestó una invasión que terminó con el régimen de Muammar Al Gaddafi (que también socavó uno de los mayores índices de bienestar que existía en el mundo) por el petróleo. En Siria, la lucha entre el gobierno de Bashar Al Assad y los mercenarios de la CIA ha cumplido ya dos años, y es también por petróleo y gas natural. En Ucrania, es por la incorporación a la Unión Europea, de la cual muchos saldrían beneficiados (menos los ucranianos, por supuesto). En Brasil, el trasfondo real es desmoronar el BRICS (bloque económico que hace un contrapeso real a la Unión Europea y a USA). Y en Venezuela, es el petróleo y la influencia política actual en la región.

La situación estratégica actual que tienen Brasil y Venezuela respecto a América Latina y su injerencia en el actual cambio de paradigma en el continente es crucial. Y para esto, USA le ha apostado a gobiernos títeres como el de Enrique Peña Nieto en México, Santos en Colombia, o Piñera en Chile (régimen a punto de terminar), que más allá de realizar reformas estructurales a modo de los intereses estadounidenses y europeos, representan un ariete en su contraofensiva contra los gobiernos de Izquierda y que ya no se sujetan a los designios y mandatos del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial.

Así, el golpe de Estado denunciado por Nicolás Maduro en Venezuela no es otra cosa que un complot orquestado desde USA y la operación de la CIA para cambiar al régimen, y someter nuevamente a la región a sus propios intereses. Así, solo queda esperar que el Pueblo, al igual que con Chávez, responda y respalde a su presidente y a su gobierno. De lo contrario, Venezuela y América Latina volverán al letargo y atraso en el que tantos años tuvo USA a la región, tal cual lo está haciendo hoy con México.

Saludos. Dejen comentarios.