La gran amenaza

Hola.

En la madrugada entre el 27 y 28 de febrero de 1933 (cuatro semanas después de que Hitler había sido nombrado Canciller), sucedió un incidente que, por su repercusión, está muy alejado de haber sido fortuito: el parlamento alemán (Reichstag) se incendió súbitamente. Entonces, Hitler culpó a los comunistas de haber sido quienes causaron el incendio, a quienes dos semanas antes acusó al asegurar que durante 14 años los partidos de la destrucción y de la Revolución de Noviembre, han desecho y destruido a nuestro pueblo.

Así, tras el incendio, Hitler publicó el Decreto del Presidente del Reich para la Protección de las personas y del Estado, que en su justificación argumentaba que era para repeler actos comunistas de violencia que ponen en peligro el Estado (sic), y que en su artículo 1 ordenaba que los artículos 114, 115, 117, 118, 123, 124 y 153 de la Constitución del Imperio Alemán se suspenden hasta nuevo aviso. Por lo tanto, habrá restricciones a la libertad personal, el derecho a la libertad de expresión, incluida la libertad de prensa, de reunión y el derecho de asociación, la intervención en el correo, postales, telegráficas, y las comunicaciones telefónicas, arreglos de registros domiciliarios e incautaciones, así como las restricciones a la propiedad fuera los límites legales prescritos otra manera permitida.

Así mismo, dicho decreto daba poderes máximos al Reich, obligaba a los estados y municipios a subordinarse a su autoridad, y castigaba con multas y cárcel a quien se insubordinara a sus órdenes. Sin embago, cabe señalar, Hitler no actuó solo, pues consiguió el apoyo del Zentrumspartei (Partido del Centro, de ideología católica) para consumar sus actos que pondrían a Alemania bajo un régimen dictatorial y tiránico.

Desafortunadamente, existen regímenes que siguen sus pasos, y más aún, que no están muy lejos de nosotros, ni de nuestra realidad. El gobierno actual encabezado por Enrique Peña Nieto ha pretendido regresarnos a los tiempos del gran autoritarismo priísta, al estado de las décadas de los 60’s y 70’s, y que ha buscado por medio de todos los cauces limitar o suprimir libertades y garantías individuales, para poder tener la menor resistencia a sus pretenciones.

Eso explica el porqué cooptó y compró a la oposición mediante el Pacto por México, que en la práctica ha convertido al Congreso en un mero trámite para la aprobación de sus iniciativas, leyes y reformas antipopulares. Explica, desde luego, el cerco que existe al Zócalo (sede del Poder Ejecutivo y Judicial) y de San Lázaro (sede del Poder Legislativo). Explica también el uso indiscriminado de los medios de comunicación (en particular del duopolio televisivo) como un gran instrumento propagandístico (donde Laura Bozzo es solo la punta del iceberg). Explica, bajo el pretexto de los desastres naturales, la militarización de diversas zonas clave en el país, aunada a la ya existente e iniciada por Felipe Calderón en el sexenio pasado. Y explica, por supuesto, la represión y criminalización a la protesta política y social, tan presente hoy en el país.

En estos días, el diputado del PAN Francisco Sotomayor presentó una iniciativa del ley (que ya había sido previamente rechazada) que busca criminalizar la protesta social, endurecer las penas en contra de quienes cometan actos violentos en marchas y acotar las manifestaciones para que éstas no se realicen en vías primarias. Sin embargo, a diferencia de otras ocasiones, esta iniciativa no va sóla, pues ya se han sumado diputados del PRI y del PVEM (que apoyan al presidente en turno). La iniciativa del PAN pretende que quienes quieran realizar una marcha notifiquen día y hora de su realización, el ‘‘objeto de la reunión, número aproximado de participantes, medidas de seguridad prevista por los organizadores y demandas sociales o de carácter político’’.

Sin embargo, no es la única iniciativa del mismo estilo. La senadora Gabriela Cuevas (PAN) propuso una iniciativa –ya publicada en la Gaceta Parlamentaria– para regular las movilizaciones, que faculta a la autoridad a disolver aquellas manifestaciones contrarias ‘‘a las buenas costumbres’’, a las normas de orden público, así como aquellas en que los manifestantes ‘‘profieran insultos o amenazas’’ o empleen violencia contra las personas y sus bienes; además, se faculta a la autoridad a imponer multas de hasta 30 días de salario mínimo y arresto de hasta 36 horas.

Lo grave del asunto no es que existan estas iniciativas, sino que en el momento actual existen las condiciones para que sea aprobada por el pleno del Congreso. Esto es lo de menos. Lo grave es que existen grandes posibilidades de que la opinión pública apruebe estas leyes.

Durante meses, han preparado a la opinión pública para que, voluntariamente y sin oponer resistencia, renuncien a una de sus principales garantías individuales: la libertad política, de manifestación, de inconformidad y de rebeldía al sistema político y económico actual. Incitar al odio contra los que difieren del poder actual, sus políticas y quienes lo representan ha sido una tarea hormiga de Televisa y sus tentáculos mediáticos.

Así, en un afán de mostrar como violenta a toda manifestación existente y cuestionable al status quo actual (disturbios de la Toma de Protesta de EPN el 1º de diciembre de 2012, los yaquis en Sonora, los maestros de la CNTE, las manifestaciones del SME, las protestas por el Informe de Gobierno, los anarquistas, etc.), los medios de comunicación, mediante un uso desvirtuado del lenguaje, utilizando la ignorancia de la gente y su deficiente utilización y deformación del idioma, y desvirtuando conceptos como “anarquista” (que miles de veces ha sido pronunciado en la televisión al tiempo que pasan imágenes de agresión y violencia entre manifestantes y la policía), han creado una percepción para justificar la represión a cualquier manifestación, el uso indiscriminado, indistinto e inmisericorde de la fuerza pública, y han conseguido que la misma gente, en vez de defender sus derechos, aplauda el atropello de los propios.

Y así los medios, en ese señalamiento público de los anarquistas como enemigos públicos número 1 (y que hace algunas semanas eran los profesores de la CNTE), han etiquetado a todo el que protesta como “anarquista” (asumiendo que este grupo es el que hace los disturbios), y han realizado detenciones “ejemplares” de estos grupos. Lo malo es que ni todos los detenidos son anarquistas, ni todos los anarquistas son detenidos.

Los medios de comunicación, en vez de analizar el fondo de las protestas, la creciente frustración por la falta de oportunidades de los jóvenes y de los no tan jóvenes que desemboca en violencia institucionalizada contra el estado, y las reformas estructurales dictadas desde afuera y que nos están llevando al despeñadero, legitiman los intereses fascistas y totalitarios de los gobernantes en turno para suprimir, de una vez por todas y para siempre, las pocas libertades que aún conservamos.

Los neoliberales mexicanos han ido tan lejos como la población se lo ha permitido, y más que cualquiera, pues nos han arrebatado todo con sus privatizaciones y, encima, quieren arrebatarnos la dignidad, la libertad y la esperanza. Lo malo es que el Pueblo ha interiorizado tanto lo que la televisión los ha malformado, que de pasar esta iniciativa de ley serán los primeros en aplaudirla, cuando serán los primeros afectados por ella.

Lo único que diferencia a Peña Nieto de Hitler es que uno era excelente orador, mientras que el otro no sabe hablar ni lee. Sin embargo, ambos ganaron con un gran respaldo popular (uno, derivado de la gran crisis económica que tenía Alemania, el otro porque compró los votos necesarios para hacerlo), tienen un gran aparato mediático que los respalda, y tal vez Peña Nieto no nos mande a una guerra contra el mundo, pero tiene las mismas intenciones que Hitler: que un pequeño grupo de privilegiados tengan el poder hegemónico y por siempre, y que nadie en su sano juicio ose cuestionarlo.

Esa es la gravedad del problema, y nosotros tenemos la solución: impedir, a toda costa, que nos arrebaten lo último de lo que disponemos: nuestra libertad, que al final es una de las cosas esenciales que nos distingue como humanos.

Saludos. Dejen comentarios.

Cardenismo tramposo

Hola.

A inicios de semana, Enrique Peña Nieto presentó su iniciativa de reforma energética, lo cual ya era esperado desde la campaña, pues entonces prometió abrir a PEMEX, haciendo hincapié en que esto no significa privatizar.

Así, con un gran despliegue informativo con respecto a la nota, y posteriormente con una campaña en prensa, radio y televisión que sería la envidia de Goebbels, Peña Nieto ha intentado posicionar el discurso que, si bien esta reforma permite entrar a la iniciativa privada al negocio del petróleo, la reforma pretende rescatar, palabra por palabra, el texto del General Lázaro Cárdenas. Con ésta figura, el gobierno de Peña Nieto pretende encontrar la menor oposición posible a su reforma energética, aludiendo y desvirtuando totalmente la figura de Cárdenas y su decreto expropiatorio.

Estaría de más mencionar que Cárdenas, el 18 de marzo de 1938, y como tramposamente ha mencionado Peña Nieto, no dejó entrar a la iniciativa privada al negocio del petróleo, sino que la sacó de él. El texto íntegro del decreto expropiatorio de Cárdenas, dice:

Se declaran expropiados por causa de utilidad pública y a favor de la Nación, la maquinaria, instalaciones, edificios, oleoductos, refinerías, tanques de almacenamiento, vías de comunicación, carrostanque, estaciones de distribución, embarcaciones y todos los demás bienes muebles e inmuebles de propiedad de la Compañía Mexicana de Petróleo El Águila, S.A., Compañía Naviera de San Cristóbal, S.A., Compañía Naviera San Ricardo, S.A., Huasteca Petroleum Company, Sinclair Pierce Oil Company, Mexican Sinclair Petroleum Corporation, Stanford y Compañía, S. en C. Penn Mex Fuel Company, Richmond Petroleum Company de Mexico, California Standard Oil Company of Mexico, Compañía Petrolera el Agwi, S.A., Compañía de Gas y Combustible Imperio, Consolidated Oil Company of Mexico, Compañía Mexicana de Vapores San Antonio, S.A., Sabalo Transportation Company, Clarita, S.A. y Cacalilao, S.A., en cuanto sean necesarios, a juicio de la Secretaría de la Economía Nacional para el descubrimiento, captación, conducción, almacenamiento, refinación, y distribución de los productos de la industria petrolera.

Es decir, Cárdenas decreta la expropiación de todos los insumos necesarios para trabajar la industria petrolera en todas sus áreas. Sin embargo, Peña Nieto insiste en escoger de la ley las partes que le convienen, de forma tramposa y perversa.

El texto del Artículo 27 constitucional ha tenido 18 modificaciones a lo largo de su Historia, la mayor parte de ellas han sido en el ramo del petróleo y agrario. El texto original del artículo 27, aprobado y publicado en el Diario Oficial de la Federación el 5 de febrero de 1917, dice en su párrafo 4º:

Corresponde a la Nación el dominio directo de […]; el petróleo y todos los carburos de hidrógeno sólidos, líquidos o gaseosos.

Así mismo, el párrafo 6º del artículo 27 sanciona:

En los casos a que se refieren los dos párrafos anteriores, el dominio de la Nación es inalienable a imprescriptible, y sólo podrán hacerse concesiones por el Gobierno Federal a los particulares o sociedades civiles o comerciales constituidas conforme a las leyes mexicanas, con la condición de que se establezcan trabajos regulares para la explotación de los elementos de que se trata, y se cumplan con los requisitos que prevengan las leyes.

La publicación de la 3ª reforma del artículo 27 constitucional, publicada el 9 de noviembre de 1940 (que es el invocado por Peña Nieto) menciona que

En los casos a que se refieren los dos párrafos anteriores, el dominio de la Nación es inalienable a imprescriptible, y sólo podrán hacerse concesiones por el Gobierno Federal a los particulares o sociedades civiles o comerciales constituidas conforme a las leyes mexicanas, con la condición de que se establezcan trabajos regulares para la explotación de los elementos de que se trata, y se cumplan con los requisitos que prevengan las leyes.

Tratándose del petróleo y de los carburos de hidrógeno sólidos, líquidos o gaseosos, no se expedirán concesiones y la Ley Reglamentaria respectiva determinará la forma en que la Nación llevará a cabo las explotaciones de esos productos.

Sin embargo, durante el sexenio de Miguel Alemán, debido a la ambigüedad del texto publicado por el General Cárdenas, se permitieron los contratos de riesgo con las empresas petroleras extranjeras, por lo que el Presidente Adolfo López Mateos el 20 de enero de 1960, publicó la 7ª reforma al texto del artículo 27, quedando así:

Tratándose del petróleo y de los carburos de hidrógeno sólidos, líquidos o gaseosos, no se otorgarán concesiones ni contratos, ni subsistirán los que se hayan otorgado y la Nación llevará a cabo las explotaciones de esos productos, en los términos que señale la ley respectiva.

Así, se cerró la puerta de facto a la inversión privada en el negocio del petróleo que, repito, no la permitió el General Cárdenas, sino Miguel Alemán, aprovechando un vacío legal que posteriormente fue subsanado.

El texto constitucional (en esa parte) sigue igual, palabra por palabra. No se ha modificado en lo mínimo. Esas 12 palabras son las que han impedido la entrada de las grandes y voraces empresas petroleras trasnacionales al negocio del petróleo en México.

Sin embargo, Peña Nieto quiere regresar a la ambigüedad legal que existía en el artículo 27. La reforma de Peña Nieto dice:

Tratándose del petróleo y de los carburos de hidrógeno sólidos, líquidos o gaseosos no se expedirán concesiones y la Ley Reglamentaria respectiva determinará la forma en que la Nación llevará a cabo las explotaciones de esos productos.

Sin embargo, los fines del texto del General Cárdenas eran nacionalizadores y expropiadores, mientras que el de Peña Nieto es privatizador y entreguista. Son las mismas palabras, pero con un uso diferente.

Así, Peña Nieto utiliza un cardenismo tramposo para sus macabras y perversas intenciones de privatizar el petróleo. Sin embargo, la resistencia a esta reforma ya es palpable, y se irá agudizando conforme vayan pasando los días y las semanas, pues realmente la industria petrolera y el petróleo es lo único que el Pueblo siente como suyo, como nuestro, pues todo lo demás ya lo han robado y saqueado a más no poder. De nosotros depende permitir el gran atraco, o detenerlo.

Saludos. Dejen comentarios.

Simulación a consulta

Hola.

En los días pasados, se anunció que una serie de organizaciones realizaría una consulta a la población, en la cual se preguntaría si la gente está de acuerdo o no en una eventual privatización de PEMEX.

Sin embargo, aunque Alianza Cívica la encabeza y ha sido anunciado como el “promotor organizador” de la consulta, el PRD en los medios la asume como suya, la anuncia como suya, y además el dinero con el que se financiará es suyo. Y aquí y en China, el que paga manda.

La opinión de la gente no puede ser, de ninguna forma, despreciada ni menospreciada. Sin embargo, hay algo cierto: la gente está desinformada. Y en los distintos países en los que se realizan ejercicios ciudadanos como consultas, plebiscito o referéndum, hay un periodo de información (similares a las campañas electorales) donde gente por el “si” y por el “no” informan a la población sobre los beneficios o perjuicios de aceptar o rechazar tal o cuál medida.

Sin embargo, el PRD y Alianza Cívica, en un ejercicio muy mal pensado y estructurado, deciden organizar al vapor e improvisadamente una consulta ciudadana sobre un tema sumamente delicado como lo es la soberanía energética.

En éste entendido, ¿cuál es la fuente primaria de información que va a tener la gran mayoría de la gente que podría acudir a la consulta? La televisión, que obviamente (y conforme a sus propios intereses) ha ido difundiendo información sesgada en torno a una eventual reforma privatizadora, resaltando las “bondades” de tener una industria petrolera compartida y privada sobre una estatal y propia.

Y entonces ¿cuál es el objeto de realizar una consulta a la población sobre un tema en que la población tiene pocos elementos objetivos, generales y/o técnicos y especializados sobre un tema tan delicado y del que dependen muchas cosas? Simplemente hacer un ejercicio mediático y simulador, de aparente defensa de algo diametralmente opuesto a lo previamente acordado y firmado en el Pacto por México. A pesar de los esfuerzos que dentro de ese comité haga gente bien intencionada, lo cierto es que los resultados de esa consulta no serán vinculantes con la decisión ya tomada desde diciembre de los chuchos y de Jesús Zambrano de vender el petróleo a manos privadas nacionales y extranjeras.

¿Cuál sería el motivo del PRD para despreciar lo que la gente decida en esa consulta? La reforma política. Exactamente la misma condicionante que ha puesto el PAN, aunque sin ser el mismo motivo. Al PAN le interesa la reforma política en el aspecto electoral, mientras que al PRD le interesa la reforma y autonomía del Distrito Federal. Ambas cosas estarían dispuestas a ser cedidas por el PRI y Peña Nieto con tal de que sea aprobada la Reforma Energética, y ambos partidos estarían dispuestos a dejar pasar la Reforma Energética con tal de que el gobierno de Peña Nieto ceda en lo que ellos quieren.

Y para simular que el PRD se opone a la reforma el día de la votación, hay dos escenarios sumanete previsibles:

  1. Argumentan el “voto libre y de consciencia” de cada diputado, y vota la mitad a favor, y la mitad en contra, justificando entonces que el compromiso con la Patria de cada quien es el resultado de su voto y de sus acciones, habiendo quien tome la tribuna aisladamente, y quien aplauda cuando sea aprobada la reforma; o
  2. Saliéndose toda la bancada del PRD de la sesión al momento de la votación (eso si, haciendo una “heroica” defensa en la tribuna y en el debate de la industria petrolera), pero eso si, dejando al PRI y al PAN solitos en la votación, aprobando por “unanimidad” la Reforma Energética, y argumentando que “ellos (el PRD) al momento de salirse no legitimaron el despojo a la Nación del petróleo”, cuando en la práctica si lo hacen por omisión.

Y aún, aunque todo esto no pasara, hay algo cierto: ni la dignidad, ni la soberanía, ni la Nación se someten a consulta. Simplemente se defienden. Es absurdo preguntar a la poblaciön ¿considera usted necesario defender nuestro petróleo, del cual dependen nuestra soberanía como Nación, nuestra independencia económica, y nuestra integridad territorialmente hablando, o dejamos que los extranjeros nos invadan simuladamente, y dejamos que nos roben lo que es nuestro?

Dice Sun Tzu, en El Arte de la Guerra, que hacia el final de la dinastía Ch’in, Mo Tu, de la dinastía de los H-siung Nu, asentó su poder. Entonces los Hu del Este enviaron emisarios para parlamentar. Primero pidieron el caballo más valioso del país, y luego una princesa. En ambos casos, Mo Tu consultó a sus ministros, los cuales se opusieron. Sin embargo, Mo Tu les envió a los Hu lo que le pedían. Pero después los Hu del Este volvieron y dijeron “tienen mil li de tierra que no usan, y los queremos”. Nuevamente Mo Tu consultó a sus ministros. Algunos dijeron que sería razonable ceder la tierra, y otros que no. Mo Tu encolerizó y dijo: “La tierra es el fundamento del Estado ¿Cómo podría cederse?” Todos los que opinaron que se entregara la tierra fueron decapitados, y Mo Tu invadió a los Hu del Este, aniquilándolos.

La moraleja es muy clara. El que tenga oídos, que oiga. La defensa de la Nación no se consulta. Simplemente se hace. Consultar si se defiende o no es simular defenderla.

Saludos. Dejen comentarios.

Marihuanadas distractoras

Hola.

En las últimas semanas, ha tomado mucho auge el tema de la legalización de la marihuana. Ya antes, en la década de los 90’s, Felix Salgado Macedonio había propuesto legalizaroa; lo mismo Patrica Mercado, en 2003 y 2006.

Sin embargo, la nota la dio Vicente Fox, el mismo que dijo que había que cerrar filas en torno a Enrique Peña Nieto, y que en 2006 no firmó un decreto para legalizar la portación de 5 gramos de cannabis de forma legal. Entonces ¿qué hizo cambiar de opinión al ex-presidente?

Las conferencias en torno a este tema (que desataron la polémica) fueron en el Rancho San Cristóbal, de la familia Fox, acompañado de Jamen Shively, ex-trabajador de Microsoft, y quien piensa invertir millones de dólares para posicionar su marca en México y en los estados de USA que ya está legalizada la marihuana, para vender este producto psicotrópico para uso medicinal y recreativo y, obviamente, obtener una gran fortuna derivada de éste negocio.

Sin embargo, la discusión sobre la legalización de la marihuana llega en un momento álgido de nuestra vida como Nación, y en un momento clave para nuestro futuro como país semi-independiente: precisamente en el preámbulo de la presentación de la reforma energética de Enrique Peña Nieto, que buscaría abrir el sector petrolero a empresas privadas.

Lo he mencionado muchas veces, aunque no está de más repetirlo: de pasar la reforma energética planteada por Peña Nieto terminaríamos de consolidarnos como una colonia de las naciones imperialistas, asumiendo la política y necesidades energéticas de USA, y rescatando a ese país y Europa de su crisis económica, pero a costa de nuestra riqueza y de nuestro pueblo.

Y mientras Vicente Fox ha difundido sus marihuanadas, los medios de comunicación le han comprado el dulce y han hecho más grande y exagerado la discusión sobre un tema que, si bien tiene una importancia para el país, no es la prioritaria en la agenda nacional. No, con la privatización del petróleo enfrente.

Así, Vicente Fox ha logrado su cometido: la juventud (y una buena parte de la sociedad) está idiotizada debatiendo el asunto de la legalización de la marihuana, en parte influída por los medios de comunicación, mientras su futuro está siendo hipotecado por Peña Nieto y compañía. El distractor perfecto para inmovilizar a la juventud con un tema (para estos momentos del país) intrascendente, cuando el futuro económico del país está en juego.

Las marihuanadas de Fox (al igual que los “errores” de Peña Nieto) tienen un objetivo: lanzar un dulce distractor para fijarnos en la forma y no en el fondo. Finalmente, así han amaestrado ala sociedad contemporánea: concentrada en lo hedonista y superficial, para dejar de prestar atención en lo profundo y en lo sustancial.

Concentrémonos en lo importante, y dejemos de lado las superficialidades. Sólo así impediremos que nuestro futuro sea hipotecado al mejor postor. Consideremos también que ellos llevan más avance que nosotros. A ver si cuando volteemos de la distracción no es demasiado tarde.

Saludos. Dejen comentarios.

Julio regalado

Hola.

Recién acabamos de enterarnos que en la barra de Chicontepec, Veracruz, en una superficie de 365 kilómetros cuadrados, existen seis pozos petroleros (Humapa, Miquetla, Soledad, Matitlán, Pitepec y Mihuapan) con resevas totales 3P (es decir, probadas, probables y posibles) por cerca de 500 millones de barriles de petróleo crudo equivalente.

Sin embargo, tal cual si fuera una promoción de una tienda departamental, en vez de que PEMEX asumiera su tarea de extraer, procesar y vender ese petróleo, el 20 de diciembre de 2012 (apenas 20 días después de que Peña Nieto asumiera la Presidencia de la República) se puso en licitación esos campos, en forma de “bloques”, para que empresas privadas extraigan ese petróleo. Así, Halliburton (estadounidense), Operadora de Campos DWF (de la trasnacional suizo-americana Weatherford International), y Petrolite (de la estadounidense Baker Hughes) obtuvieron el beneplácito de PEMEX para obtener los Contratos Integrales para Exploración y Producción para Chicontepec.

Conforme lo dicho por Peña Nieto, que ni PEMEX ni el petróleo en el subsuelo (dado que este sigue siendo propiedad de PEMEX, sólo que ahora PEMEX alegando una incapacidad inexistente para extraerlo se lo concesiona a privados) no están siendo privatizados (en teoría), pero en realidad si se está entregando en la práctica el petróleo y la industria petrolera, que es el proceso productivo, y ahora desde la génesis del mismo (confirmando lo antes dicho en este blog en el ‘ABC de la privatización petrolera’, 25 de junio de 2013, http://blog.hglc.asp25.com/?p=2174).

Valdría la pena aclarar que la falta de inversión, el atraso tecnológico y los excesivos impuestos que paga PEMEX fueron deliberadamente planteados por los gobiernos neoliberales priístas y panistas, para poder reprivatizar el sector energético que, desde la misma expropiación, han ambicionado las grandes empresas petroleras trasnacionales.

En este sentido, gran parte de la justificación de los gobiernos neoliberales para privatizar la industria petrolera ha sido el tema de las aguas profundas, en las cuales “PEMEX no tiene ni la capacidad ni la infraestructura para extraer ese petróleo”. Incluso, emplearon sofismas como el ‘efecto popote’, donde argumentaban que los pozos petroleros del Golfo de México estaban compartidos (en el subsuelo) con las aguas territoriales de USA, y que mientras ellos extraían el petróleo, nosotros simplemente no podíamos sacar nuestra ración porque no dejábamos entrar a la iniciativa privada al ramo petrolero.

Sin embargo, con la adjudicación de esos bloques de territorio en plataforma continental a empresas privadas, se está echando abajo el argumento que la entrada de la iniciativa privada a la industria petrolera era para dotar de tecnología y conocimientos a PEMEX. Nada más falso que eso. Es simple y llanamente el saqueo de la riqueza nacional, y la política de privatización de las ganacias y socialización de las pérdidas.

Lo hecho por el gobierno de Peña Nieto es una privatización abierta, descarada y anticonstitucional del proceso productivo del petróleo, violatorio del espíritu del 27, bajo argumentos legaloides de que no lo es. Y cuando Peña Nieto presente la reforma energética, y se alegue que la entrada de la iniciativa privada es violatoria del 27, harán lo mismo que hicieron cuando aprobaron la reforma laboral: argumentar que sólo legalizarin el outsourcing (que antes estaba prohibido) y que tenía mucho tiempo que se hacía simuladamente.

La apertura de la industria petrolera no es apertura, sino renuncia al sector energético de la economía. Es dejar de realizar una actividad estratégica, que estaba únicamente en manos del Estado, para dejársela a empresarios extranjeros, cuyo capital se lo llevarán fuera del país, y que no beneficiará en nada a México. Por si fuera poco, el precio que estas empresas le cobrarán a PEMEX por algo que podría hacer PEMEX, que es extraer petróleo. Un negocio redondo, sin duda.

Así, la reforma energética sólo será un trámite para legalizar las ilegalidades que está realizando el gobierno de Peña Nieto, porque Julio Regalado ya llegó, y se puso en oferta a precio de regalo la barra de Chicontepec. Más tarde serán los yacimientos del Golfo de México y, finalmente, el petróleo estará en manos privadas extranjeras. Lo malo es que las ofertas de remate de la nación no abarcan sólo la industria petrolera, sino todo lo que está a su alcance.

Saludos. Dejen comentarios.