El paradigma entre la Izquierda y la pseudo-“Izquierda moderna”

Hola.

El día de hoy abarcaré un tema que, en lo personal, siempre me ha atraído, pero que hoy, más que nuca, adquiere vitalidad. Así mismo, es una respuesta al texto de Fernando Belauzarán, “La Izquierda Moderna” (http://herejiapolitica.blogspot.com/2010/10/izquierda-moderna.html). Y hablo del debate entre ser de Izquierda, y de “Izquierda Moderna”, la cual es como perder el tiempo intentando ser algo que no eres.

Dice Fernando Belauzarán que hay que separar etapas, resaltar las diferencias entre un antes y un después. No se trata de empezar de cero. Por el contrario, parte de reconocerse en el pasado, de identificar con claridad al referente primordial que le da sentido al inicio del nuevo momento, que lo liga con un ser preexistente, con su historia, con su tradición, con su carga ideológica e incluso mítica, pero que a la vez hace un deslinde notorio y meridiano con lo que ya no puede o no quiere seguir siendo. Estamos de acuerdo en eso, por eso vamos a clarificar de dónde venimos (no solamente agarrar la parte que nos conviene) y hacia dónde queremos ir.

La definición propia de Izquierda y Derecha proviene de la Revolución Francesa, durante la Asamblea. Los que querían seguirle manteniendo sus privilegios al Rey, y que estaban comprometidos con la nobleza francesa, se sentaban a la derecha del recinto, y los que querían quitarle sus privilegios y se encontraban comprometidos con el Pueblo y las clases desprotegidas, se sentaban a la izquierda. De ahí partieron otras definiciones más que no abarcaré por cuestiones de espacio (centro, centro-derecha, centro-izquierda, ultraderecha, ultraizquierda), pero que muestran el abanico de posibilidades que existen dentro del espectro político.

Sin embargo, la relación y cosmovisión Izquierda-derecha se va modificando a lo largo del tiempo. Al ascender la burguesía al poder, y desaparecer las monarquías, el dueño de los medios y modos de producción cambia. Y entonces la dominación dialéctica señor feudal-vasallo cambia, por una relación burgués-proletario (empresario-trabajador, en nuestros días).

Marx, en un brillante texto titulado “El Manifiesto del Partido Comunista”, da el primer paso para identificar con claridad el objetivo, que básicamente consiste en abolir la propiedad privada burguesa. En pocas palabras: se abre el debate entre la propiedad privada y la propiedad estatal.

En dicho texto también, que es de los más celebres de Marx, cuestiona seriamente al que el denomina Socialismo conservador o burgués, que de acuerdo al texto de Fernando Belauzarán, el PRD y su corriente, Nueva Izquierda, es el que más encaja en dicha categoría marxista. Marx define claramente el Socialismo Burgués de la siguiente forma:

Una parte de la burguesía desea mitigar las injusticias sociales, para de este modo garantizar la perduración de la sociedad burguesa.

Se encuentran en este bando los economistas, los filántropos, los humanitarios, los que aspiran a mejorar la situación de las clases obreras, los organizadores de actos de beneficencia, las sociedades protectoras de animales, los promotores de campañas contra el alcoholismo, los predicadores y reformadores sociales de toda laya.

Pero, además, de este socialismo burgués han salido verdaderos sistemas doctrinales. Sirva de ejemplo la Filosofía de la miseria de Proudhon.

Los burgueses socialistas considerarían ideales las condiciones de vida de la sociedad moderna sin las luchas y los peligros que encierran. Su ideal es la sociedad existente, depurada de los elementos que la corroen y revolucionan: la burguesía sin el proletariado. Es natural que la burguesía se represente el mundo en que gobierna como el mejor de los mundos posibles. El socialismo burgués eleva esta idea consoladora a sistema o semisistema. Y al invitar al proletariado a que lo realice, tomando posesión de la nueva Jerusalén, lo que en realidad exige de él es que se avenga para siempre al actual sistema de sociedad, pero desterrando la deplorable idea que de él se forma.

Una segunda modalidad, aunque menos sistemática bastante más práctica, de socialismo, pretende ahuyentar a la clase obrera de todo movimiento revolucionario haciéndole ver que lo que a ella le interesa no son tales o cuales cambios políticos, sino simplemente determinadas mejoras en las condiciones materiales, económicas, de su vida. Claro está que este socialismo se cuida de no incluir entre los cambios que afectan a las “condiciones materiales de vida” la abolición del régimen burgués de producción, que sólo puede alcanzarse por la vía revolucionaria; sus aspiraciones se contraen a esas reformas administrativas que son conciliables con el actual régimen de producción y que, por tanto, no tocan para nada a las relaciones entre el capital y el trabajo asalariado, sirviendo sólo -en el mejor de los casos- para abaratar a la burguesía las costas de su reinado y sanearle el presupuesto.

La Izquierda Moderna que plantea Belauzarán se parece mucho a ésta visión. Sin embargo, tomando en cuenta sus argumentos vacíos, trata de situarnos en la crítica al stalinismo, el cual fue realizado por los revisionistas marxistas de los 40’s y 50’s. Sin embargo, lo que los revisionistas marxistas proponían es algo completamente distinto a lo planteado por Belauzarán. Nosotros no defendemos el stalinismo, puesto que lo realizado por Stalin no fue Socialismo, sino totalitarismo. Sin embargo, dicho revisionismo se enfocó, sobre todo, a rediscutir las teorías de Marx, tomando en cuenta las condiciones históricas del momento.

Belauzarán enarbola la bandera de la caída del Muro de Berlín, sin darse cuenta de la gran contradicción en la que cae, puesto que dicho acontecimiento fue acompañado de una gran propaganda por parte del Bloque Capitalista para anunciar con bombos y platillos que el Sistema Comunista y las teorías de Marx habían fracasado, y anunciaron triunfalmente (y antes de tiempo) el “fin de la Historia”. Pero dicho fin de la Historia no llegó. Y quedó totalmente demostrado con el crack financiero de 2008, el cual fue el mayor en la historia del Capitalismo, mayor que el de 1929 (puedo dar elementos al respecto, para demostrar ésto), y el cual amenaza con recaer en una forma mayor a la presentada hace dos años.

Durante los 20 años que no menciona Belauzarán, se discutió y rediseñó el objetivo de la Izquierda. En Europa optaron por la comodidad, por la tercera vía: la socialdemocracia, que no es otra cosa que Capitalismo asistencialista. O sea, la ley del camaleón: cambiar para que las cosas sigan igual.

Por otra parte en Latinoamérica, ,durante esos 20 años salieron a la opinión figuras como Hugo Chávez, Lula Da Silva, Evo Morales, Rafael Correa, Daniel Ortega, y ¿porqué no? Andrés Manuel López Obrador. Muchas de éstas figuras ya tenían alguna trayectoria pública previa, y así mismo se contaban con antecedentes como la Revolución Cubana (con todo lo que se le pueda criticar), y Salvador Allende, primer Socialista electo por la vía de las urnas.

Sin embargo, Belauzarán argumenta que la Izquierda es democrática o no es. Sin embargo, la Izquierda no se acota a esa sesgada y burda visión pragmática, razonada en función de un interés mediático. Existen definiciones de la Izquierda en cuanto a lo político, en lo económico, en lo social, y en otros ámbitos. Y esas mismas definiciones también las tiene la derecha. Diferentes a las de la Izquierda, pero las tiene. La Izquierda, su fin primordial, es la distribución equitativa de la riqueza, y quien niegue ésto no puede llamarse de Izquierda.

Belauzarán, así mismo, cree descubrir el hilo negro al asegurar que entre las grandes corporaciones y el Estado propietario existe una tercera opción que puede coexistir con la propiedad privada y la estatal: la propiedad social. Sin embargo, la propiedad social no es algo nuevo en México. Existía mucho antes de la conquista, y retomó su forma en México como el Ejido, una figura que quedó plasmada en la Constitución del 17 que, por cierto, fue promulgada antes de que existiera la caída del Muro de Berlín, incluso, antes de la construcción del muro, y del stalinismo, y de la propia Revolución Rusa.

Belauzarán también critica el caudillismo de la siguente forma:

El culto a la personalidad promovió los peores despotismos, no sólo en los países que se reivindicaban comunistas sino también en los regímenes de corte nacionalista encabezados por caudillos que fueron respaldados acríticamente por sectores de la izquierda. Al igual que en el estalinismo, en este tipo de Estados la disidencia no se tolera y cultiva el sometimiento absoluto al hombre fuerte. Por eso, la izquierda moderna se plantea ser congruente con su convicción democrática y libertaria y por eso promueve contrapesos y equilibrios institucionales, oponiéndose a la concentración del poder. Busca complementar la democracia representativa con mecanismos de participación ciudadana, pero no cae en el error bolchevique de pensar que éstos pueden suplir a aquella.

Sin embargo, Belauzarán parece que no tiene memoria, o hace como que no la tiene. Cuando participó en la UNAM, como parte del movimiento, siempre realizó un culto a la personalidad excesivo al Ing. Cuauhtémoc Cárdenas. Incluso, cuando en el año 2000, organizamos la visita del Ingeniero a Ciudad Universitaria, él, junto con Carlos Imaz, eran los enlaces del CEU con el Ingeniero Cárdenas, e incluso, sabiendo del repudio que había al interior de la UNAM a la entonces Jefa de Gobierno del Distrito Federal, Rosario Robles por la represión al CGH en Periférico, Imaz y él se empeñaron en intentar que Rosario acompañara a Cárdenas a CU… ¿Cómo vamos a impedir que Rosario Robles acuda a alguna parte de la ciudad que ella misma gobierna?, fueron las palabras textuales de Belauzarán en ese entonces.

Y los hechos no mienten: El quería ser el orador principal (como siempre, buscando el protagonismo para llenar su ego) y, al no conseguir esto, consiguió que el Chazam fuera el orador por parte del CEU, mientras que por el CDU fue Alonso Arrioja. Sin embargo, su afán protagonista (y su culto a la personalidad también) no terminó ahí. Al terminar el mítin, se fue a comer con Cárdenas a un Samborn’s cercano, vendiéndole la idea al Ingeniero que él había organizado todo, pasándose a una parte de la comunidad universitaria por el arco del triunfo. Y existe prueba periodística de ello, en el Reforma del 26 de junio de 2000.

Finalmente, Belauzarán exhibe lo desorientado que está, es decir, que está del lado contrario. Asegura que

La izquierda moderna entiende que la redistribución de la riqueza para generar justicia social requiere no sólo de una eficiente recaudación fiscal y de programas eficientes de seguridad y asistencia social sino también de fomentar el crecimiento económico, fomentando la inversión pública, privada y trasnacional. Como lo fundamental es mejorar las condiciones de vida de los más desfavorecidos no es esclavo de los mitos y se atreve a pensar en voz alta soluciones inovadoras, aún a riesgo de sufrir el estigma de los perros guardianes de la fe y la ortodoxia.

“Fomentar la inversión pública, privada y trasnacional”. ¿Qué no es eso, precisamente, lo que propone el neoliberalismo? Es obvio que nunca se va a tener una economía totalmente estatizada. Sería absurdo pensar que el Estado podría administrar todas las misceláneas que hay en el país, o las panaderías, o las farmacias. Pero tampoco puedes darles manga ancha a la Iniciativa Privada, ni mucho menos al Capital Trasnacional.

Primero, debes de definir una serie de prioridades para el desarrollo nacional, sectores estratégicos, y en función de eso no hay vuelta de hoja: estatizarlos. Lo demás se va evaluando, conforme se van generando las circunstancias. Éste es el planteamiento de la Izquierda. No hay vuelta de hoja. Lo demás son simulaciones de cambios al status quo para no cambiar nada. Es simple y llanamente, atole con el dedo.

Finalmente, Belauzarán cuestiona el origen partidista de Andrés Manuel López Obrador, al asegurar que el origen del tabasqueño no es una organización de izquierda sino el PRI. Dando sin conceder, dado que el PRI, de acuerdo a sus documentos básicos, es de Izquierda (en los originales se definía Nacionalista Revolucionario, y en los actuales se autodenominan Socialdemócratas, igual que los chuchos. Tan es así que el PRI actualmente es miembro de la Internacional Socialista, al igual que el PRD), se cae en un falso debate, al asegurar que el origen determina el presente. Y si bien es cierto que López Obrador luego tiene prácticas medio priístas, lo cierto también es que no es igual que Salinas. Incluso, se llegó al extremo en el PRI que igual podían convivir en el mismo partido Lázaro Cárdenas y Miguel Alemán.

También es cierto que el origen no determina el presente: ahí tenemos a Jesús Ortega, hombre que inició en la Izquierda, totalmente entregado al PAN, a la derecha. O al mismo Belauzarán, que inició en la Izquierda Universitaria (y que le abrió los brazos a Cuauhtémoc Cárdenas cuando éste llegó del PRI con la Corriente Democrática), y que ya no es nada de lo que, incluso, conocí en el 2000.

La Izquierda va más allá de un partido político. Un partido es una institución efímera. Una ideología no, pues permanece con el tiempo si tiene la suficiente solidez teórica. Y sabemos que la razón está de nuestro lado, y que rescataremos al partido que hoy subsiste más por el oxígeno que le dan desde las cúpulas del poder (convirtiéndose en un partido esquirol) que por la simpatía popular. El día que el PRD retome su camino, es decir, sin los chuchos ahí, ese día el PRD podrá volver a erigirse como el Partido que defiende los intereses del Pueblo, y que busca realizar las grandes transformaciones que requiere el país.

El movimiento obradorista y la Izquierda pueden prescindir del PRD. El PRD, en éste escenario, depende de un tercero, del PAN, para poder sobrevivir.

El tiempo nos dará la razón, y pondrá a cada quien en su lugar.

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Ecuador, centro del mundo

Hola.

De acuerdo a lo que recuerdo que me enseñaron en la primaria, que luego fue reforzado por mis clases de Geografía en la secundaria, Ecuador es una línea imaginaria que atraviesa transversalmente la Tierra por su centro. Ésta línea, así mismo, define dos de los extremos del mundo: el hemisferio norte y el sur, y define los 0º de los paralelos.

Ecuador no sólo es una línea imaginaria. Es también un país independiente desde 1830, que se encuentra ubicado en Sudamérica. Gobernado por la Izquierda, encabezada por Rafael Correa, Presidente Constitucional desde 2007. Y también, víctima de las oligarquías locales, las cuales perpetraron un intento fallido de Golpe de Estado, tras la reforma laboral de Correa.

¿Qué contiene esa reforma? Pago de tiempo extra reglamentario, prestaciones… todo lo que la Ley Lozano (antes Ley Abascal) quiere derogar en México. Y esa reforma, la cual afectaba a muchos sectores de la derecha, hizo que el sector empresarial, con gran apoyo del ex-presidente Lucio Gutiérrez, quien por cierto, ya había encabezado un golpe de estado antes, en el año 2000, en contra de Jamil Mahuad, utilizaran a la policía mintiéndoles para concretar sus objetivos.

A diferencia de lo expresado por el duopolio Televisa-Azteca, así comode las grandes televisoras extranjeras como CNN, y a diferencia de muchos golpes de Estado anteriores en Ecuador, la gente salió a las calles, el Vicepresidente, el Congreso, y las Fuerzas Armadas le declararon su lealtad al Presidente, lo cual se convirtió en un gran aliciente para sofocarlo. Fue impresionante cómo la gente se reunió y se movilizó para rescatar a su Presidente, el cual estuvo 10 horas secuestrado en un hospital, debido a una lesión hecha por los policías en su rodillas, por lo cual tuvo que ser operado de inmediato. También fue impresionante ver cómo las fuerzas armadas de Ecuador eran atacadas por la policía, pues mientras el Ejército traía “salvas”, la policía arremetía por igual a disparos en contra de ejército y sociedad.

Sin embargo, el golpe de estado no se concretó. Pero la lección que nos deja es que éstos ejercicios por parte de la derecha no acabarán aquí. Tenemos una gran cantidad de experiencias en América Latina en éste sentido, la misma historia de siempre, siendo los más recordados el de Pinochet a Salvador Allende en 1971; el realizado por las cámaras empresariales, las televisoras y los partidos de derecha en contra de Hugo Chávez; los intentos desestabilizadores en Bolivia, de igual forma, por las cámaras empresariales en contra de Evo Morales; o el último anterior al de Correa, el realizado en Honduras por Micheletti en contra de Manuel Zelaya.

Pese a que se está reestableciendo el orden en Ecuador, no debe uno confiarse. Los intentos desestabilizadores en contra de gobiernos de Izquierda en América Latina ha sido una constante. Y si no es Ecuador, mañana será Brasil, o Argentina, o cualquier país donde haya fuerzas progresistas empujando una alternativa real a las imperantes.

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¡Oh, Universidad!

Hola.

Por una causa o por otra, pero no pude escribir ésta entrada antes. Sin embargo, aún se encuentra presente el centenario de la Universidad Nacional, mi alma mater, y es por eso por lo que escribo el día de hoy.

La Universidad Nacional tiene un antecedente, algunos mencionan que directo (dentro de la UNAM así se considera), mientras que otros dicen que no tiene nada qué ver: la Real y Pontificia Universidad de México. Fue la primer Universidad que existió en el continente americano, fundada por el Virreynato de la Nueva España mediante la gestión de Fray Juan de Zumárraga y el Virrey Antonio de Mendoza, y por edicto de Carlos I. Fue extinguida en 1865 por decreto de Valentín Gómez Farías, liberal mexicano, quien la consideraba ejemplo de retroceso al estar bajo la tutoría de la Iglesia Católica.

En 1910, en el marco de los festejos del Centenario de la Independencia, fue reabierta mediante decreto de Porfirio Díaz y la intermediación de Justo Sierra, bajo la denominación Universidad Nacional de México. Uno de los principales objetivos, a partir de entonces, fue la autonomía universitaria, misma que fue obtenida en 1933, atribuída equívocamente a Manuel Gómez Morín, siendo éste último el primer rector de la naciente UNAM, y quien renunció sólo un año después de haber asumido la rectoría.

De huelgas de la UNAM, podemos hablar de muchas: desde la primera que se gestó en 1929, antes de que la Universidad fuera autónoma, la de 1933-34, poco después de haber adquirido su carácter de autónoma, la del 68, la del 87 y la del 99. Sin embargo, éstas huelgas siempre han sido motivadas por los abusos que han querido ejercer las autoridades universitarias sobre un conjunto de la comunidad, teniendo diversa índole.

La Huelga de 1929, que representa el antecedente inmediato a la autonomía universitaria, fue estallada el 6 de mayo de 1929, con Alejandro Gómez Arias (vasconcelista) al frente del Comité Central Ejecutivo de Huelga. Ésta huelga fue estallada, en un inicio, por la suspensión del exámen oral anual que fue sustituído por tres exámenes escritos; por el proyecto de aumentar un año más a la Escuela Nacional Preparatoria; y modificar el carácter de la participación estudiantil en el Consejo Universitario, pasando de ser observadores a tomar decisiones. El movimiento culminó con la promulgación de la primera Ley Orgánica de la Universidad Nacional Autónoma de México, el 11 de de julio de 1929, por parte del rector Ignacio García Téllez (Moctezuma Barragán, Pablo. Los orígenes del PAN. Ehecatl Ediciones, 1997. pp. 63, 64).

Posteriormente, tenemos la huelga de 1933, que abogó por la Libertad de Cátedra; la de 1968, que culminó con el Movimiento Estudiantil de 1968; y la de 1987 y 1999, que han sido los intentos por quitarle su carácter de pública y gratuita a la Universidad.

En éste sentido, intereses de privatización de la Universidad ha habido muchos, y en distintos momentos de la Historia de México. Y éste ha sido una de las principales oposiciones que ha tenido la UNAM como institución. Encontramos, por ejemplo, el primer intento privatizador en 1914, con el rector Valentín Gama, quien por cierto fue fundador del PAN. Así mismo, otro de los grandes intentos privatizadores de la UNAM fue con Manuel Gómez Morín, precisamente, pues cuando fue rector, cuando se envió una modificación a la Ley Orgánica de la UNAM, donde se especificaba que la UNAM tendría acceso a un subsidio único de 10 millones de pesos para el año siguiente, y después no más. Ésto, en la idea de Gómez Morín que consideraba que un conjunto de alumnos habituados a no pagar colegiaturas (Gómez Mont, 1996: 195), no apreciarían su enseñanza (Gómez Mont, 1996: 200) [Moctezuma Barragán, Pablo. Los orígenes del PAN. Ehecatl Ediciones, 1997. pp. 72).

Sin embargo, pése a éstos embates privatizadores de la UNAM, el fantasma nos rodea. Basta con ver a Jorge Carpizo, en 1987, o a Francisco Barnés de Castro, en 1999, quienes querían aumentar las cuotas en la UNAM, una gran intentona de convertir a la UNAM en una Universidad de élite. O bien, declaraciones absurdas (por no decir pendejas) como las de Federico Döring, quien aseguró que la UNAM es un gran lastre para México, y que es necesario privatizarla.

La UNAM, así, cumple 100 años, siendo la máxima institución de educación superior en México y América Latina, pero con los mismos fantasmas rondándola, principalmente aquellos que la quieren sujetar a las leyes de la oferta y la demanda. Esos fantasmas e inercias que quieren acabar con uno de los últimos reductos del pensamiento libre y crítico, donde la universalidad y discusión de las ideas predomina sobre la cerrazón y la pobredumbre que nos rodea en el México actual.

Así, pues, emancipar a la UNAM en éstos 100 años de vida como Universidad Nacional de México es defender su caracter de pública, laica, gratuita, y de la mejor calidad. Otra forma de emanciparla no existe.

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La Mafia que se adueñó del Zócalo, el Grito, los Símbolos Patrios, el Bicentenario… y el 2010

Y cuando desperté, hoy, 16 de septiembre de 2010…
la mafia seguía ahí (en Palacio Nacional)

Hola.

Pues si. Ya no puede ser ocultado lo evidente. El poder detrás del trono se asomó por fin. Y se asomó cínicamente para no ocultarse más. El día de ayer hizo su aparición Carlos Salinas de Gortari como invitado de honor en Palacio Nacional, en el marco de los festejos del Bicentenario que, por cierto, fue secuestrado y privatizado por esa oligarquía que aspiran a perpetuar su poder para siempre.

Fue algo lamentable y estúpido. Se gastó mucho (en forma suntuosa y ostentosa) en un espectáculo que no le gustó a nadie. Según los reportes que oportunamente daban desde el Zócalo a través de Twitter, la gente estaba muy enojada y/o decepcionada por la mala calidad del espectáculo ofrecido en el Zócalo.

Trifulcas dentro y fuera del Zócalo (algunos que querían entrar y se enfrentaron con los granaderos, otros a los que mezclaron con los reporteros, y se pelearon con ellos), un abucheo generalizado al Shalalalala de Aleks Syntek, la negativa a participar en la coreografía México Unido, y el repudio a los artistas que ahí se encontraban, fue parte de lo ocultado por las cámaras de televisión, pero parte de los hechos que las redes sociales, una vez más, dejaron al descubierto.

Pero el descontento no sólo fue enfocado hacia el espectáculo. Calderón fue abucheado, y coreado al grito de “¡Culero!” en la pantalla del Ángel de la Independencia (el único reporte con el que cuento, por cierto), y también en el Grito de Dolores Hidalgo. Cuando Calderón terminó su grito, el público comenzó a exclamar “¡Muera el mal gobierno!”, al estilo de Miguel Hidalgo en 1810.

Éste mal gobierno, que utilizó un espectáculo horrendo para mantener estupidizada a la gente, y que según mi propia conjetura, mientras la gente estaba entretenida viendo en el Zócalo y en las pantallas de televisión un espectáculo que costó miles de dólares, y que no estuvo a la altura de las espectativas, dentro de Palacio Nacional la mafia discutía y acordaba el traspaso del poder en 2012, en una reunión entre Fox, Calderón y Salinas (vuelvo a repetir: es mi propia conjetura. No implica que haya sucedido tal acontecimiento).

Vivimos una era lamentable. Salinas ha vuelto, y regresó para no irse más. Calderón demostró ayer que sólo es un empleado de él, y de los intereses que lo rodean. Tenemos una muy difícil tarea rumbo a 2012. Si Peña Nieto es electo Presidente, nunca más tendremos libertad en México. Votar por el PRI, o por el PAN, da lo mismo. Son sólo dos caras de la misma moneda. No podemos permitir que la oligarquía consolide su poder. Es ahora o nunca. Demos el cambio en 2012, o nos condenamos para siempre.

Saludos. Dejen comentarios.

La reconquista española, o el Bicentenario fallido

Hola.

Estuve preparando ésta entrada. Originalmente, iba a titularle “¡Pinche Bicentenario!”, pero iba a haber más de unoque se iba a ofender. Por eso opté por ponerle un título moderado, sin dejar de pensar que éste Bicentenario es pinche.

¿Y porqué pinche Bicentenario? Porque no existe absolutamente nada qué celebrar. Muertos, desapariciones, decapitados, violencia, balaceras, inseguridad, un cúmulo de cosas que a mí, en lo particular, me entristecen. Sin embargo, ha sido montada toda una campaña mercadológica para distraer ésto. Y en esa campaña mercadológica, se ha mercantilizado a la Patria. Ya no se conmemora la búsqueda de un ideal, ya no se reflexiona sobre el papel que México ha tenido en los últimos dos sigloshacia dentro y hacia afuera.

El mercado ahora domina nuestros festejos: el partido del Bicentenario, la Miss Universo del Bicentenario, la telenovela del Bicentenario, el Shalalalala de la canción horrenda del Bicentenario, la ridiculización de los Héroes de la Patria en una película tipo Disney del Bicentenario, la parafernalia tipo show del Bicentenario, souvenires, tonos de celular, y un sinfín de cosas más que podría enumerar, y que no terminaría. Ahora, la Patria es un producto sujeto a la Ley de la Oferta y la Demanda: todo mundo puede comprar y vender algo de Patria, cuando ésta es intangible, intransferible, inmutable…

Y también muestra, por otra parte, la ineficacia del gobierno espurio: nu hubo ni un sólo monumento, uno sólo, terminado. Y lo que se hizo es como para dar pena. Porfirio Díaz, con todo lo que le podemos condenar, achacar y juzgar, pero tuvo dos monumentos magistrales el día del Centenario: el Ángel de la Independencia, y el Reloj Monumental de Pachuca. Pero un siglo después, nada que demuestre la grandeza de nuestro pueblo, y nada terminado de lo mediocremente hecho: el Viaducto Bicentenario todavía tiene grúas encima, la línea 12 del Metro (la línea del Bicentenario) sin concluir, la torre del Bicentenario, sin concluir… Todo ha sido un reverendo fracaso.

 Estamos ante los festejos de un Bicentenario fallido del estado espurio fallido mexicano. Sin embargo, existe una gran carga de hipocresía con respecto a ésta conmemoración, pues por una parte se festeja con cuestiones superfluas y superficiales, y por la otra se continúa entregando el país a la gente de la oligarquía y a las naciones extranjeras.

Y curiosa y contradictoriamente, existe una oscura tendencia a entregar el país, precisamente, a aquellos de quienes nos “independizamos” el 27 de septiembre de 1821: los españoles (o bueno, por lo menos eso dice el Acta de Independencia). En éste sentido, actualmente se está dando una reconquista matizada y amañada (aquí, cabe destacar que no ha sido el único intento registrado en la Historia de nuestro país), y daremos las razones y motivos que nos hacen pensar ésto.

Los primeros indicios que tuvo España de México se remontan hacia 1517, cuando Francisco Hernández de Córdoba bordeó la costa del Golfo de México. Un año después, Juan de Grijalva exploró las costas mexicanas, desembarcó en el Río Grijalva (por eso lleva su nombre) y exploró hasta el Río Alvarado. Tras regresar a Cuba y contar su experiencia, el Gobernador de Cuba, Diego Velázquez, le encomendó la tarea de explorar dichas tierras a Hernán Cortés.

Así, Cortés se dirigió a las tierras mexicanas, donde fundó el primer Ayuntamiento de América latina, la Villa Rica de la Vera Cruz. Ahí comenzó, en realidad, la conquista de México. Mediante un plan donde combinaba la conversión al Catolicismo y la muerte, Cortés se fue haciendo de conquistas y aliados, éstos últimos impusados: por el miedo, o por el odio hacia la nación dominante, Mexihco-Tenochtitlan (como Tlaxcala).

Cortés llega finalmente a Tenochtitlan y, mediante la confusión generada por la porfecía del regreso de Quetzalcóatl, logra ocupar sin problemas un lugar privilegiado en las decisiones junto al Tlatoani, Moctezuma Xocoyotzin. Sin embargo, una tontería por parte de Pedro de Alvarado, al ejecutar la matanza del templo de Axayacatl, produjo que la gente de Tenochtitlan (ya inconforme de por sí) se volcara en contra de los españoles. Cortés amagó secuestrando al Tlatoani, y al no dispersar a la multitud, asesinó a Moctezuma atravesándole una espada desde los testículos hacia arriba. Una muerte cruenta y dolorosa. Así, la gente de Tenochtitlan, lidereados por Cuitláhuac, persiguió y capturó a varios soldados y caballos españoles (y mató a otro tanto), a los cuales sacrificaron y formaron parte de su colección en el Xompantli del Templo Mayor.

Cortés huye hacia el norte, en dirección a Cuauhtitlan, bordea la Sierra de Guadalupe, y llega nuevamente a Tlaxcala, donde se recompone, y desde donde planea y dirige el asalto a Méxihco-Tenochtitlan, la cual cae tras 3 meses de asedio (y donde matan, literalmente, de hambre y sed a la Ciudad) el 13 de agosto de 1521.

Ese momento histórico es precisamente el comienzo de una larga maldición sobre los mexicanos. Primero, soportando 300 años de dominación y sometimiento español, el cual no sólo le limitó a lo político, administrativo y territorial, sino que además tomó matices culturales como la imposición de una religión extraña y ajena, el intento de desaparecer la mexicaneidad y todas las cuestiones que colleva: culinaria, tradiciones, fiestas, etc. Sublevaciones hubo muchas y muy diversas. Indígenas asesinados, también. Más del 90% de la población originaria fue exterminada por los españoles.

Sin embargo, encontraron una forma que fue muy efectiva para dominar a los pobladores mexicanos: mimetizaron una diosa indígena (la diosa Tonantzin) con una virgen católica, y crearon el mito de la Virgen de Guadalupe. Sin embargo, éste mismo símbolo fue utilizado por Miguel Hidalgo contra sus creadores, los españoles, para aglutinar a la gente en torno a su causa (la cual no era hacer de México un país independiente, sino la restauración del trono a Fernando VII, usurpado por Pepe Botella, el hermano de Napoleón, quien tomó el poder en España tras la invasión napoleónica en 1808).

La lucha de Independencia fue cruenta. Y realmente adopta el matiz independentista hasta el movimiento de Morelos, con su declaración en los Sentimientos de la Nación. Y más allá de las luchas que se dieron, aquí es donde realmente comienzan las dos visiones de Nación que subsisten hasta la actualidad: la independencia en todos los sentidos, y la sumisión en todos los sentidos. A éso se reducen ésas dos visiones.

Guerrero e Iturbide, efectivamente pactaron para que el Virrey firmara el acta de independencia, pero en la realidad el Virrey, su séquito y su corte mantuvieron sus mismos privilegios, y fueron quienes impulsaron a Agustín de Iturbide como I Emperador de México, brincándose el acuerdo de que el Congreso discutiera, en primera instancia, si seríamos una república o una monarquía, y en segunda instancia, si fuera república, centralista o federalista.

Obviamente, los insurgentes (con quienes Guerrero simpatizaba) querían una república, mientras que los realistas querían una monarquía. Sin embargo, éstos se dividieron en dos facciones: los iturbidistas (quienes apoyaban para que Iturbide fuera monarca) y los borbonistas, que proponían traer un rey extranjero, en particular Borbón. Ganaron los insurgentes el debate, y entonces los realistas apoyaban que fuera una república centralista, es decir, que hubiera un gobierno central, y regiones administrativas nombrados por el titular del ejecutivo, mientras que los insurgentes querían una república federalista, es decir, soberanías para los estados. Los Insurgentes, de nueva cuenta, ganaron el debate.

Sin embargo, el grupo realista, que después se unirían al Partido Conservador, siempre fueron y han sido entreguistas. Piensan que los mexicanos somos imbéciles, y por tanto hay que traer recetas del extranjero. Éstos son los tatarabuelos de los panistas, que siguen con su misma doctrina.

Los Conservadores fueron quienes propusieron que tantas veces regresara al poder Antonio López de Santa Anna; fueron quienes combatieron junto a la Iglesia Católica contra la Ley Lerdo en la Guerra de Reforma; fueron quienes trajeron a Maximiliano de Habsburgo, y balcanizaron al país; fueron quienes se aliaron a Porfirio Díaz y mantuvieron éste país en la opresión, el hambre y la miseria, mientras unos cuantos se beneficiaban de sus políticas (las empresas extranjeras de petróleo, minas y trenes, los hacendados-latifundistas, etc.); fueron quienes se levantaron en el Bajío en contra de los Revolucionarios; fueron quienes participaron en la Decena Trágica en contra de Madero (el bisabuelo de Santiago Creel ahi andaba); fueron quienes no querían que se aprobaran las grandes reformas sociales plasmadas en la Constitución del 17; fueron quienes se levantaron en contra del Gobierno Revolucionario y se aliaron (otra vez) a la Iglesia en la Guerra Cristera; fueron quienes se opusieron a las reformas cardenistas y quienes fundaron el Partido Acción Nacional (PAN); fueron quienes aplaudieron las políticas entreguistas de Manuel Ávila Camacho y Miguel Alemán Valdéz; y fueron quienes se hicieron tecnócratas, y siendo gobierno con el PRI-AN, vendieron las empresas del Estado y los recursos naturales beneficiando, principalmente, a un sector que a la postre se ha convertido en una oligarquía nacional y a las empresas trasnacionales, principalemente estadounidenses, canadienses y españolas.

España no es para nada lo maravilloso que dicen, y al contrario, es de lo más nocivo para México tanto como lo es Estados Unidos. Los españoles, muy socialistas hacia dentro, y muy imperialistas hacia afuera. Nuestra gran complicación con Estados Unidos es que lo tenemos de vecino. Sin embargo, la influencia nefasta es igual de uno u otro. Regresemos a nuestro tema.

La reconquista, en particular española, no podría ser posible si no fuera por la complacencia del Estado Mexicano. La concesión que Vicente Fox le dió a los españoles (en particular, a Repsol) para explotar y extraer el gas natural de la Cuenca de Burgos, que representan 50,000 kilómetros cuadrados, en los Estados de Nuevo León, Coahuila y Tamaulipas, sin que eso beneficie en nada al país.

O también la concesión del Tren Suburbano, en el Área Metropolitana de la Ciudad de México, a la empresa española CAF (Construcciones y Auxiliares de Ferrocarriles) por un periodo de 30 años, entregando lo que eso implica: vías, la estación histórica del ferrocarril de Buenavista, cuando pudo haberse creado una empresa del Estado que administrara dicho ferrocarril, y con un costo en el pasaje subsidiado (14 pesos por un viaje es una mentada de madre). Y decidieron dársela, pese a las constantes quejas en España sobre el desempeño de ésta empresa, sin contar los choques y descarrilamientos que ha tenido ésta empresa en su país nativo. Incluso, pese a haber tenido un choque ya en México, el Gobierno Federal y el Gobierno del Estado de México le concesionó, nuevamente, el Sistema 2 (que irá de Martín Carrera a Jardines de Morelos) y el 3 (que irá de La Paz a Chalco), sin modificar el tiempode la concesión: 30 años.

En éste entregar recursos se ha entregado las vías de comunicación. Basta mencionar el trato preferencial que ha tenido el gobierno espurio de Calderón y el Gobierno del Estado de México encabezado por Enrique Peña Nieto hacia la empresa OHL, empresa española que actualmente tiene concesionados el Circuiro Mexiquense (que rodea gran parte del Estado de México), el Viaducto Bicentenario (2º Piso de Periférico del lado del Estado de México, Toreo a Perinorte), o las consesiones que racientemente acaba de adjudicar Marcelo Ebrard, Jefe de Gobierno del Distrito Federal, a la misma empresa (una por la vía de la licitación, y la otra por adjudicación directa) para la construcción del 2º Piso del Periférico del lado del Distrito Federal (San Antonio-Toreo) y de la mal llamada Supervía Sur-Poniente (en Magdalena Contreras), ambas vías que serán de cuota durante 30 años.

Así mismo, encontramos empresas españolas que participan en la generación de electricidad que luego le venden a CFE, lo cual, además, representa un acto de inconstitucionalidad. Y qué decir de las empresas trasnacionales norteamericanas que nos invaden como plaga. O de las canadienses que tienen en su mano la minería. O los coreanos y japoneses, que son casi dueños de Tepito.

Todos éstos elementos no hacen más que hacer ver lo evidente: que el Bicentenario y sus festejos es una simulación, una farsa. Lo peor es que existe gente que se lo cree.

De acuerdo a la concepción de Federico Reyes Heroles padre, quien sostenía que “no puede existir independencia política sin independencia económica”, estamos muy lejos de poder celebrar un Bicentenario de la Independencia puesto que, ahora más que nunca, estamos sometidos a los intereses extranjeros. Tal vez ya sin ejércitos extranjeros; tal vez sin un funcionario público visible extranjero, como era el virrey; pero seguimos sujetos a las decisiones del extranjero y, lo más importante, sigue existiendo la misma opresión y pobreza que existían hace 200 años. O quizá no. Ahora hay más, porque tenemos a 80 millones de pobres en México, que representan cerca del 80% de la población.

Es tiempo de reflexionar y actuar. No podemos seguir así siempre. Dicen que no hay mal que dure 100 años, pero nosotros ya llevamos 500 años así.

Y me voy citando a mi teórico favorito, el brillante Karl Marx, quien decía que “aquel que no conoce la Historia, está condenado a repetirla“. No nos equivoquemos una vez más, y generemos el cambio para la Nación que nos merecemos.

Saludos. Dejen comentarios.

Mexicana, una víctima más del neoliberalismo

Hola.

No. Ahora no podemos poner excusas ni pretextos. No podemos hablar de ineficacia. Tampoco que era una empresa poco rentable. Mucho menos que los salarios de los trabajadores eran excesivos, porque eso es una vil mentira: durante muchos años, Mexicana de Aviación trabajó en ese mismo esquema, y nunca hubo reporte alguno del gobierno que dijera que Mexicana era incosteable, insostenible, o cuantos argumentos falaces se inventan siempre los neoliberales.

Mexicana era la mejor empresa de aviación en México, y por mucho. Incluso, fue una de las empresas de aviación ejemplares en la aeronaútica mundial.

Y a todo eso se lo cargó, literalmente, la chingada. Pero la chingada tiene nombres: Vicente Fox, Presidente de México en 2005 (cuando la aerolínea fue vendida); Pedro Cerisola, Secretario de Comunicaciones y Transportes en ese mismo año, y Gastón Azcárraga, miembro de la oligarquía, beneficiado con una empresa que sólo tardó 4 años en hacer quebrar. ¡4 años! Deberíamos revisar si le damos el premio al empresario más ineficiente del mundo en la Historia.

Y como siempre, querían volver a aplicar la fórmula que ya les ha gustado, tanto a empresarios mexicanos como extranjeros: privatizar las ganancias, y socializar las pérdidas. Así fue con el FOBAPROA, el rescate carretero, y cuantos “rescates” ha habido en México para solucionar la ineficiencia de empresarios voraces y corruptos. Bien lo ha dicho López Obrador: llaman populismo a lo poco que se le da a la mayoría, al pueblo, pero nombran fomento o rescate a lo mucho que se les da a los empresarios.

Mexicana de Aviación no sólo representa la primer aerolínea comercial mexicana de la Historia, sino una de las primeras en el mundo. Es parte de la Historia de la Aviación, y por lo visto ahí se quedará: en la Historia, gracias a esos empresarios torpes que sólo quieren ganar sin invertir, los que quieren que la plusvalía sea al 100% gastando en lo mínimo posible en los costos.

Ahora, le han abierto las puertas de par en par a la aeronaútica trasnacional. Han sepultado, una a una, a las aerolíneas mexicanas: primero, Aerocalifornia; posteriormente, Aviacsa; y ahora, Mexicana. La política aeronaútica en México va en retroceso: estamos a punto de convertirnos, auténticamente, en un país bicicletero.

Ahora, le abrimos el mercado a American Airlines, Continental Airlines, KLM, Iberia, Japan Airlines, y todas las empresas aeronaúticas que no podían competir contra Mexicana y Aeroméxico, y que ahora sí tendrán uso irrestricto del espacio aéreo mexicano.

Sigamos aplaudiendo como focas el triunfo de Navarrete como Miss Universo (un concurso privado que en nada beneficia al país), sigamos auyando como lobos la canción del Bicentenario de Aleks Syntek, y cerremos los ojos ante la venta cínica del país que se está llevando a cabo.

¡Bonita forma de celebrar el Bicentenario! Sigan, sigan, sigan, al fin y al cabo, el circo de tres pistas continúa. Al fin y al cabo, lo que importa es celebrar cómo nos están colonizando de nuevo.

Saludos. Dejen comentarios.