La regresión

Hola.

La historia es de todos conocida: tras un conflicto entre trabajadores y empresas petroleras trasnacionales extranjeras, y después de varias reuniones para arreglar el conflicto, en el que -a decir de las empresas- no era suficiente la palabra del Presidente de la República, el viernes 18 de marzo de 1938, a las 20:00 horas, el presidente Lázaro Cárdenas del Río firmaba el decreto que concretaba la expropiación de la industria petrolera, y lo daba a conocer a las 22:00 horas en Cadena Nacional a través de las distintas cadenas radiodifusoras del momento.

Durante mucho tiempo, los intereses en torno a esta industria revolotearon como buitres para recuperar lo perdido. Así, Miguel Alemán legalizó los anticonstitucionales contratos-riesgo con las empresas petroleras extranjeras que aún seguían recibiendo la indemnización del Gobierno Mexicano por la expropiación, los cuales fueron cancelados en definitiva gracias a un presidente patriota, Adolfo López Mateos, quien además nacionalizó la industria eléctrica.

Posteriormente, Gustavo Díaz Ordaz creó el Instituto Mexicano del Petróleo con el fin de desarrollar la tecnología necesaria, así como capacitar a los trabajadores petroleros, con el fin de que PEMEX fuera una empresa competitiva frente a los grandes gigantes del mercado.

Después de la incorrecta política petrolera implementada durante la década de los 70’s y la consecuente crisis económica derivada de las equivocadas decisiones, se decidió cambiar el modelo económico gracias también al arribo de una camarilla de tecnócratas que se apegaron a pies juntillas a los dictados y mandamientos del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), derivado de los créditos que estos organismos otorgaron al Gobierno Mexicano para superar su crisis a cambio de cartas-intención que, en esencia, mandataban privatizar las empresas propiedad del estado (es decir, venderlas al capital privado nacional o extranjero) y achicar el Estado al máximo posible para permitir que el mercado y la “mano invisible” resolvieran todos los problemas del país, cambiando el modelo económico de uno que privilegiaba la producción y el mercado interno, además de ser nacionalista, a uno que privilegiaba las privatizaciones, las importaciones, la especulación y el entreguismo: el neoliberalismo.

Así, durante 5 sexenios vendieron todo lo que pudieron: minas, bancos, telecomunicaciones, puertos, carreteras, litorales, empresas productivas, ejidos, pensiones, ferrocarriles, aeropuertos, aerolíneas, y un interminable etcétera. Al finalizar el sexenio de Calderón, sólo quedaban dos industrias nacionales: la eléctrica y la petrolera.

La industria eléctrica sufrió una semi-privatización desde el sexenio de Zedillo en lo legal, y desde Fox en la práctica, pues dejaron en manos de particulares nacionales y extranjeros la generación de electricidad, la cual era comprada y distribuída por Comisión Federal de Electricidad, la cual -a su vez- fue parando sus plantas de producción de electricidad o manteniendo niveles de producción muy bajos (estimados al 40% de su máxima capacidad). En el caso de Luz y Fuerza del Centro (una empresa que nunca permitió aplicar las medidas de CFE) fue extinguida en 2009, como preámbulo a la reforma energética actual.

La industria petrolera, por su parte, sufrió el deliberado abandono paulatino de sus plantas de producción y su consecuente deterioro durante 30 años, la altísima carga fiscal impuesta por el Gobierno Federal para ahorcarla financieramente, la nula inversión en sus plantas, la decisión de exportar petróleo crudo e importar el mismo petróleo ya procesado en vez de procesarlo aquí, la corrupción de su sindicato y el desmantelamiento paulatino de la industria y de la empresa, generando problemas de inviabilidad económica y como un modelo de ineficencia, que a pesar de esto logró mantener la producción a niveles sorprendentes.

Aún así, especialistas y políticos de distintos colores e ideologías decían que había aue hacer dos cosas para reactivar el sector energético: que CFE incrementara la generación de sus plantas de producción de electricidad al 100%, y que se eliminara gran parte de la carga fiscal de PEMEX para estimular la inversión en mantenimiento y modernización de plantas, oleoductos, instalaciones y demás bienes de producción de petróleo, así como el destino de más recursos para el Instituto Mexicano del Petróleo para creación de brigadas de exploración y generación de nuevas tecnologías.

Enrique Peña Nieto compró la Presidencia de la República con el apoyo de muchos intereses fácticos, políticos y económicos muy poderosos con un único fin: terminar la obra inconclusa de privatizaciones y enajenación del sector público, y devolver la industria energética a las empresas petroleras privadas nacionales y trasnacionales. Gracias al entreguismo practicado por los tres partidos políticos con mayoría en el Congreso de la Unión (PRI, PAN y PRD), las reformas estructurales neoliberales pendientes fueron aprobadas con tranquilidad, comodidad y una mínima oposición.

La reforma energética, en concreto, fue aprobada en dos partes: la primera, con el apoyo del PRI y el PRD, despetrolizando la economía y basándola en impuestos con la Reforma Hacendaria, y la segunda, con el apoyo del PRI y del PAN, generando los mecanismos legales para abrir el mercado energético: en la industria eléctrica, abriendo todo el sector para la participación del capital privado, tanto en la generación convencional de electricidad como en el desarrollo de nuevas tecnologías energéticas, y en la industria petrolera, permitiendo la exploración, perforación, extracción, producción, refinamiento, distribución, comecialización y venta del petróleo (es decir, en toda la cadena de producción del petróleo) por parte de privados nacionales y extranjeros, dejando en manos de una Comisión Nacional de Hidrocarburos sin presupuesto la regulación del mercado.

No obstante, el mercado energético ya estaba siendo minado por los intereses trasnacionales, pues semanas antes de la aprobación de la reforma energética, se había concesionado una franja de 345 km en Chicontepec, Veracruz, a favor de las petroleras extranjeras trasnacionales privadas Halliburton, DWF y Petrolite. A principios de año (ya aprobada la reforma energética), PEMEX licitó bloques del Golfo de México a favor de Lukoil, la mayor empresa petrolera privada de Rusia.

Contrario a las inercias internacionales en el sector, las cuales indican una mayor protección a las empresas paraestatales petroleras, así como la nacionalización del petróleo, en México se ha optado por privatizar el sector en beneficio de las naciones occidentales industrializadas y de las bóvedas de dinero de las rapiñeras empresas trasnacionales petroleras.

Así, el 18 de marzo de 2014 se conmemora el primer año de la expropiación petrolera sin expropiación, sin petróleo, sin propiedad y con soberanía de membrete, pues sin duda la contrarreforma energética de Peña Nieto ha significado la regresión más importante de los últimos 100 años. Y considerando el resto de las reformas neoliberales, hemos llegado a un nivel de explotación y dependencia económica similar al que existía durante el porfiriato o, peor aún, en el México Colonial del siglo XVI y XVII.

La regresión es modernizada, pues ahora no hay tiendas de raya, pero hay Wal-Mart y Elektra; no hay latifundistas, pero hay agroindustrias que pretenden apropiarse de toda la tierra, y alimentarnos con transgénicos; ya no hay esclavitud, pero hay un salario por hora con una jornada de 8 horas que, de ser necesario, se alarga sin pago hasta que el jefe considere prudente, siendo tu premio la permanencia en tu trabajo; ya no hay analfabetismo por falta de escuelas, sino por falta de dinero para educarte; ya no hay guerra entre liberales y conservadores, ahora hay regiones intransitables por el crimen organizado; ya no están “los científicos” en el poder, ahora están los tecnócratas neoliberales; ya no está la terrible dictadura porfirista de 33 años, ahora está la dictadura perfecta de 85 años; ya no está Don Porfirio en el poder, ahora están los hijos bastardos de la Revolución, el PRI, que prometió liberar al Pueblo y se han convertido en el mismo verdugo que quitaron del poder.

La siguiente lucha de transformación no será una lucha cualquiera, sino nuestra segunda independencia, pues los actuales hijos bastardos de la Revolución han vendido y saqueado al país, llevándolo a una descomposición y aun daño social irreparable. La desfiguración de los hijos bastardos fue tal cual sucedió con los cerdos en la Granja del Señor Jones, que se transfiguraron hasta hacerse irreconocibles. Y siguen al pie de la letra el designio final de los cerdos donde, al fin y al cabo, todos los animales son iguales, aunque hay animales más iguales que otros.

Feliz expropiación petrolera. Impidamos la entrega y enajenación de nuestros recursos naturales. Que viva Cárdenas, y que se vayan las trasnacionales. Que viva México, y que muera el mal gobierno. Que muera el tirano, y que viva la libertad y la justicia.

Saludos. Dejen comentarios.

Reflexión de Navidad y Año Nuevo 2014

Hola.

Año nuevo, vicios viejos. En general, el ser humano no aprende de sus errores, y tiende a repetirlo. Somos lo que construimos, y tenemos lo que queremos y merecemos. Bien dice Mafalda que, más que un animal de costumbres, de costumbre el hombre es un animal.

El 2013 no fue nada alentador ni en lo político ni en lo personal. Políticamente fue un desastre, y en lo personal un tanto más.

El neoliberalismo terminó por consolidarse gracias al bombardeo incesante e incansable de Enrique Peña Nieto de sus reformas estructurales, las cuales fueron impulsadas y aprobadas en menos de un año, destrozando las herencias y conquistas ganadas durante el siglo XX en materia de  derechos y de autogestión económica. El legado de la Revolución Mexicana (enarbolada principalmente por personajes como Villa y Zapata), y de presidentes como Lázaro Cárdenas y Adolfo López Mateos han sido revertidos.

Así, empieza en 2014 la era postneoliberal, en la cual comenzarán -dicen los tecnócratas priístas y panistas- a cosecharse los frutos de las “grandes reformas que México necesita”. Sin embargo, sospecho que esa cosecha será de frutos transgénicos y podridos, en la cual se acrecentará la brecha entre ricos y pobres; se incrementará la pobreza gracias a los nuevos impuestos que estamos por estrenar; habrá mayor deserción escolar y embarazos no deseados a edades menores gracias a la reforma educativa privatizadora, la cual -en consecuencia- acrecentarán los niveles de inseguridad, de descomposición social y de ingobernabilidad política; habrá incrementos de precios de forma constante gracias al constante y alto costo de los energéticos en el país, gracias a la reforma energética; y en general la situación se volverá terriblemente intolerable para la mayor parte de la población.

También, un hecho que desde al año pasado comenté (y que incluso, se pensó que era exageración propia) es la instauración de un régimen totalitario de facto en el país. La represión y persecusión en contra de dirigentes políticos y sociales se incrementó y agudizó en el último año, como no se veía desde los 50’s, 60’s y 70’s en este país, teniendo de la mano a gobierno federal y gobiernos locales, sin distingo de color o “ideología” (donde ha sido imposible distinguir qué gobierno es de “Izquierda” y cuál de “derecha”, repitiendo las mismas pautas y conductas). Y si bien es posible que no se incremente, por lo menos se mantendrán los mismos niveles de intolerancia que este año, en la búsqueda de colocar el actual totalitarismo como régimen hegemónico y único.

Sin embargo, en el pecado se lleva la penitencia. Entre los que pensaban que la elección presidencial era un concurso de simpatías, y los que pensaban en comer hoy para pasar 6 años de hambre mañana, son los responsables de esta gran tragedia nacional. Pero uno no puede estar culpando y juzgando permanentemente a la gente, pues esta descomposición política y social llevará al cierre del ciclo neoliberal, y abrirá uno esperanzador y promisorio para todos. Así lo demuestra la Historia. Nunca ha gobernado permanentemente la derecha ni la izquierda. Ciclos se abren y se cierran, y pese a comenzar este año la era postneoliberal, no tardará mucho en comenzar a invertirse la actual inercia.

En lo personal, pudimos medio sortear lo que fue un año casi totalmente lleno de calamidades. Fue un año de pesadilla. Pero toda pesadilla tiene un momento donde se termina, y así ha sido. Lo hemos superado, y las cosas se han recompuesto. En el 2013 dimos un paso atrás, para dar dos hacia adelante. He aprendido muchas cosas durante este año. Nuevamente, la vida me ha puesto a gente honesta, digna, que vale la pena enfrente. Encontré amigos que ni siquiera sabía que existían, y me reencontré con mis amigos. Y en realidad, aunque fue un año difícil, los retos que se presentaron y que estuvieron a mi alcance los superé pese a las carencias existentes en el momento. Así, llegamos a un 2014 con las pilas bien puestas, y con la determinación de realizar todo aquello que no fue posible en 2013.

Así, agradezco de todo corazón a aquellas personas que me impulsaron a seguir adelante, cuando había momentos donde quería rajarme. A aquellas personas que no me dejaron, que estuvieron conmigo, que me manifestaron su apoyo (cuando en realidad era lo único que necesitaba), que no se fueron y que decidieron quedarse y jugársela conmigo. Agradezco a mi familia, a Mariana, a Adrián, que estuvieron siempre conmigo en los momentos más difíciles. A Tonatiuh y a mis amigos del Colectivo de Izquierda Hidalguense que siempre, en cada momento y a pesar de las situaciones, han confiado en mí. A mis amigos y compañeros de MORENA Hidalgo, algunos conocedores de la situación y otros no, pero que estuvieron ahí para darme palabras de aliento, y energía para seguirle dentro de las limitaciones del momento. A Andrés Caballero, de quien siempre he tenido su confianza y amistad, así como a Martí Batres. Y a todos aquellos que me han enviado felicitaciones de Navidad y Año Nuevo. Son felicitaciones recíprocas. Las agradezco de todo corazón.

Y agradezco también a mis detractores, pues es (en gran parte) gracias a ellos por los que no me he rendido, los que me generan una gran carcajada cada vez que leo su errada y torcida visión del mundo y de mi persona, y me dejan claro que soy una motivación para ellos para seguir vivos, y darle sentido a su muy mediocre existencia. Así, desde aquellos que descargan sus traumas personales en mi persona, los que llegan a este blog de mala muerte para cuestionarme, los que leen y siguen mis notas en el periódico criticando hasta los errores sintácticos del periodista, hasta los que me mandan insultos y me mientan la madre por inbox, a todos ellos gracias, pues soy su motivación de vida para descargar sus enojos y frustraciones en la vida con mi persona. Un beso a todos ustedes, de todo corazón.

Así, comenzamos el 2014 de forma optimista, pese a lo mal que puede estar el país. Porque vamos a consolidar el proyecto que revertirá este actual estado de descomposición que vive México, y que es MORENA. Porque vamos a seguir luchando (para pesar de muchos) desde nuestra trinchera, y vamos a generar esas condiciones para transformar de fondo este país. Y aunque lo duden y les duela a muchos, MORENA es la esperanza de México.

No nos vamos a rendir. No vamos a claudicar. Vamos a seguir adelante, le pese a quien le pese, hasta lograr revertir esta situación de opresión que actualmente vivimos.

Y aunque resulta difícil desear prosperidad y felicidad en las actuales condiciones, pero deseo de todo corazón que el próximo año sea un mejor año dentro de las limitaciones y situaciones adversas que viviremos en el 2014. Que de verdad, si votaste por el PRI o por el PAN hayas aprendido la lección, y jamás la repitas. Y que si no votaste por ellos, sigas luchando, pues es la única herramienta que tenemos frente a los embusteros y sátrapas que nos gobiernan. Tarde que temprano vamos a ganar. Otro mundo es posible.

Así, te deseo un feliz y próspero Año Nuevo 2014.

Cardenismo tramposo

Hola.

A inicios de semana, Enrique Peña Nieto presentó su iniciativa de reforma energética, lo cual ya era esperado desde la campaña, pues entonces prometió abrir a PEMEX, haciendo hincapié en que esto no significa privatizar.

Así, con un gran despliegue informativo con respecto a la nota, y posteriormente con una campaña en prensa, radio y televisión que sería la envidia de Goebbels, Peña Nieto ha intentado posicionar el discurso que, si bien esta reforma permite entrar a la iniciativa privada al negocio del petróleo, la reforma pretende rescatar, palabra por palabra, el texto del General Lázaro Cárdenas. Con ésta figura, el gobierno de Peña Nieto pretende encontrar la menor oposición posible a su reforma energética, aludiendo y desvirtuando totalmente la figura de Cárdenas y su decreto expropiatorio.

Estaría de más mencionar que Cárdenas, el 18 de marzo de 1938, y como tramposamente ha mencionado Peña Nieto, no dejó entrar a la iniciativa privada al negocio del petróleo, sino que la sacó de él. El texto íntegro del decreto expropiatorio de Cárdenas, dice:

Se declaran expropiados por causa de utilidad pública y a favor de la Nación, la maquinaria, instalaciones, edificios, oleoductos, refinerías, tanques de almacenamiento, vías de comunicación, carrostanque, estaciones de distribución, embarcaciones y todos los demás bienes muebles e inmuebles de propiedad de la Compañía Mexicana de Petróleo El Águila, S.A., Compañía Naviera de San Cristóbal, S.A., Compañía Naviera San Ricardo, S.A., Huasteca Petroleum Company, Sinclair Pierce Oil Company, Mexican Sinclair Petroleum Corporation, Stanford y Compañía, S. en C. Penn Mex Fuel Company, Richmond Petroleum Company de Mexico, California Standard Oil Company of Mexico, Compañía Petrolera el Agwi, S.A., Compañía de Gas y Combustible Imperio, Consolidated Oil Company of Mexico, Compañía Mexicana de Vapores San Antonio, S.A., Sabalo Transportation Company, Clarita, S.A. y Cacalilao, S.A., en cuanto sean necesarios, a juicio de la Secretaría de la Economía Nacional para el descubrimiento, captación, conducción, almacenamiento, refinación, y distribución de los productos de la industria petrolera.

Es decir, Cárdenas decreta la expropiación de todos los insumos necesarios para trabajar la industria petrolera en todas sus áreas. Sin embargo, Peña Nieto insiste en escoger de la ley las partes que le convienen, de forma tramposa y perversa.

El texto del Artículo 27 constitucional ha tenido 18 modificaciones a lo largo de su Historia, la mayor parte de ellas han sido en el ramo del petróleo y agrario. El texto original del artículo 27, aprobado y publicado en el Diario Oficial de la Federación el 5 de febrero de 1917, dice en su párrafo 4º:

Corresponde a la Nación el dominio directo de […]; el petróleo y todos los carburos de hidrógeno sólidos, líquidos o gaseosos.

Así mismo, el párrafo 6º del artículo 27 sanciona:

En los casos a que se refieren los dos párrafos anteriores, el dominio de la Nación es inalienable a imprescriptible, y sólo podrán hacerse concesiones por el Gobierno Federal a los particulares o sociedades civiles o comerciales constituidas conforme a las leyes mexicanas, con la condición de que se establezcan trabajos regulares para la explotación de los elementos de que se trata, y se cumplan con los requisitos que prevengan las leyes.

La publicación de la 3ª reforma del artículo 27 constitucional, publicada el 9 de noviembre de 1940 (que es el invocado por Peña Nieto) menciona que

En los casos a que se refieren los dos párrafos anteriores, el dominio de la Nación es inalienable a imprescriptible, y sólo podrán hacerse concesiones por el Gobierno Federal a los particulares o sociedades civiles o comerciales constituidas conforme a las leyes mexicanas, con la condición de que se establezcan trabajos regulares para la explotación de los elementos de que se trata, y se cumplan con los requisitos que prevengan las leyes.

Tratándose del petróleo y de los carburos de hidrógeno sólidos, líquidos o gaseosos, no se expedirán concesiones y la Ley Reglamentaria respectiva determinará la forma en que la Nación llevará a cabo las explotaciones de esos productos.

Sin embargo, durante el sexenio de Miguel Alemán, debido a la ambigüedad del texto publicado por el General Cárdenas, se permitieron los contratos de riesgo con las empresas petroleras extranjeras, por lo que el Presidente Adolfo López Mateos el 20 de enero de 1960, publicó la 7ª reforma al texto del artículo 27, quedando así:

Tratándose del petróleo y de los carburos de hidrógeno sólidos, líquidos o gaseosos, no se otorgarán concesiones ni contratos, ni subsistirán los que se hayan otorgado y la Nación llevará a cabo las explotaciones de esos productos, en los términos que señale la ley respectiva.

Así, se cerró la puerta de facto a la inversión privada en el negocio del petróleo que, repito, no la permitió el General Cárdenas, sino Miguel Alemán, aprovechando un vacío legal que posteriormente fue subsanado.

El texto constitucional (en esa parte) sigue igual, palabra por palabra. No se ha modificado en lo mínimo. Esas 12 palabras son las que han impedido la entrada de las grandes y voraces empresas petroleras trasnacionales al negocio del petróleo en México.

Sin embargo, Peña Nieto quiere regresar a la ambigüedad legal que existía en el artículo 27. La reforma de Peña Nieto dice:

Tratándose del petróleo y de los carburos de hidrógeno sólidos, líquidos o gaseosos no se expedirán concesiones y la Ley Reglamentaria respectiva determinará la forma en que la Nación llevará a cabo las explotaciones de esos productos.

Sin embargo, los fines del texto del General Cárdenas eran nacionalizadores y expropiadores, mientras que el de Peña Nieto es privatizador y entreguista. Son las mismas palabras, pero con un uso diferente.

Así, Peña Nieto utiliza un cardenismo tramposo para sus macabras y perversas intenciones de privatizar el petróleo. Sin embargo, la resistencia a esta reforma ya es palpable, y se irá agudizando conforme vayan pasando los días y las semanas, pues realmente la industria petrolera y el petróleo es lo único que el Pueblo siente como suyo, como nuestro, pues todo lo demás ya lo han robado y saqueado a más no poder. De nosotros depende permitir el gran atraco, o detenerlo.

Saludos. Dejen comentarios.