La farsa de Xóchitl

Hola.

Conocí a Xóchitl Gálvez a principios de 2010. No puedo decir que la conozco bien, porque afortunadamente eso no pasó, pero la conozco lo suficiente para escribir este texto.

La primera vez que platicamos con ella, fue en Ixmiquilpan, en una oficina frente al Balneario El Tephé. Acudimos los integrantes del entonces Colectivo de Izquierda Hidalguense, que era conformado por una gran parte de compañeros de la Izquierda más radical en el estado, y que a su vez, conformábamos la primera línea del Gobierno Legítimo encabezado por AMLO, y la Resistencia Civil Pacífica en Hidalgo.

Xóchitl llegó 10 minutos despues de la hora. Comenzamos a platicar sobre sus aspiraciones a ser gobernadora de Hidalgo por parte de un frente opositor al PRI, que aglutinara a todos los partidos opositores, y que pudiera ser contrapeso para lograr la alternancia en el Estado. Como paréntesis, esto ya se había intentado en 1999 con la candidatura de Miguel Ángel Granados Chapa, pero la traición del PAN al salirse de la alianza y registrar a Francisco Xavier Berganza como candidato a Gobernador impidió que desde entonces se consiguiera dicha alternancia política. Fin del paréntesis. Prosigamos.

Después de exponer sus motivos para encabezar la alianza (cosa que nos parecía más decente que apoyar la 2ª candidatura del impresentable José Guadarrama, o al otro impresentable Francisco Xavier), le empezamos a cuestionar ciertas cuestiones elementales, sobre todo para saber dónde estábamos parados, y de qué trataba el asunto. Entonces, le preguntamos de su militancia panista, y dijo que ella “era una ciudadana sin partido, que había visto al PAN como el partido de oposición al PRI, pero que no comulgaba con sus ideales”. Reverenda mentira.

Luego, agregó que ella “realmente era más de izquierda, porque había formado parte de los maoístas durante mi juventud”, por lo que se identificaba totalmente con nuestra visión política de izquierda. Más patrañas y más mentiras, que nos comimos una a una, cabe señalar, porque con ese discurso del maoísmo, nos convenció para apoyarla.

En el camino, fuimos descubriendo la farsa que representa Xóchitl Gálvez: una mujer que ni es indígena, ni es del Pueblo, ni es ciudadana, ni siquiera es legítima. Y explicaré porqué.

Xóchitl Gálvez no es indígena, porque no tiene raíces indígenas. Xóchitl Gálvez nació en Tepatepec, actualmente municipio de Francisco I. Madero, en Hidalgo. Por su parte, Francisco I. Madero es un municipio con 36,248 habitantes, en el cual solo el 1.68% de la población (es decir, 609 personas) habla algún idioma indígena, de las cuales, el 86.6% (527 habitantes) hablan Hñähñu, mientras que el 9.5% (58 personas) hablan náhuatl.

De acuerdo con el INEGI, una persona es o se reconoce indígena cuando desciende de poblaciones nativas o ancestrales, conserva las tradiciones o costumbres de un pueblo indígena, y habla alguna lengua indígena.

Desde el punto de vista antropológico, Ricardo Pozas Arciniega, en su obra “Los indios en las clases sociales de México”, señala que se denomina indios o indígenas a los descendientes de los habitantes nativos de América —a quienes los descubridores españoles, por creer que habían llegado a las Indias, llamaron indios— que conservan algunas características de sus antepasados en virtud de las cuales se hallan situados económica y socialmente en un plano de inferioridad frente al resto de la población, y que, ordinariamente, se distinguen por hablar las lenguas de sus antepasados, hecho que determina el que éstas también sean llamadas lenguas indígenas, y concluye: fundamentalmente, la calidad de indio la da el hecho de que el sujeto así denominado es el hombre de más fácil explotación dentro del sistema; lo demás, aunque también distintivo y retardador, es secundario (Pozas Arciniega, Ricardo. Los indios en las clases sociales de México. Siglo XXI, México, 1971).

Ambas definiciones se unen, y en el caso de Xóchitl, sabemos que no habla hñähñu ni nahuatl (los dos idiomas indígenas predominantes en Hidalgo), e incluso, tampoco conserva las tradiciones o costumbres de un pueblo indígena, y sobre todo, tampoco cumple con la condición que menciona Ricardo Pozas de que la calidad de indio es adquirida por que es el hombre (o mujer) de más fácil explotación dentro del sistema, pues al emigrar Xóchitl de su pueblo natal, y haber sufrido un proceso de aculturación y aburguesamiento (tal, que actualmente vive en Las Lomas, una de las colonias más ricas de México), se desprendió completamente de lo que implica ser indígena (en caso de que lo fuera realmente). No tiene nada de malo vivir en Las Lomas, sino que hubo un proceso de desclasamiento que es evidente, y que contradice el sentido de pertenencia indígena de Gálvez.

En sentido estricto, Xóchitl Gálvez no es indígena, aunque ella diga lo contrario.

Así, al haber sufrido un proceso de aburguesamiento, Xóchitl Gálvez tampoco puede ser “del Pueblo”, como Claudio X. González y la oligarquía la quieren presentar como alternativa a la opción surgida de la Cuarta Transformación. Tampoco es “ciudadana”, porque existe una militancia y una identificación ideológica clara con el panismo y su plataforma ideológica, claramente alineada a la derecha política.

Y no es legítima, primero, porque dice lo que el público al que se dirige quiere escuchar. Es decir, puede ir en la mañana a visitar tranquilamente una colonia popular, y proclamar un discurso en torno a la problemática de la gente y sus necesidades, y en la tarde, acudir con los empresarios, y proclamar un discurso totalmente contrario a lo dicho antes. En conclusión, sufre el Síndrome de la Chimoltrufia: como dice una cosa, dice otra.

Precisamente por eso, es tan detestada en Hidalgo. Los habitantes de nuestra entidad, se dieron cuenta de cómo era Xóchitl, y por eso, cuando se presentó en 2012 a ser Senadora de la República (tan solo 2 años después de haber sido candidata a Gobernadora), la gente la mandó a tercer lugar. A la gente se le puede engañar una o dos veces, pero no se le puede engañar toda la vida. Y bastó una sola ocasión para que la gente de su propio estado la repudiara. Por eso se fue a realizar carrera política a la Ciudad de México, porque sabe bien que en Hidalgo no volverá nunca a ser competitiva.

¿Porqué la oligarquía y la derecha quiere presentar a Xóchitl como su candidata? Porque saben que un candidato del perfil de Peña Nieto, de Enrique de la Madrid, de Ricardo Anaya, solo llevaría a la oposición a una hecatombre y a una derrota de proporciones bíblicas, y en cambio, la presentación de una simuladora como Xóchitl Gálvez, que se viste como indígena (sin ser indígena), que finge ser representante del Pueblo (cuando responde a los intereses de la oligarquía) y que puede ser camaleónica, es el perfil ideal para ser presentada como propuesta de la oposición para intentar engañar, una vez más, al Pueblo.

Xóchitl es una farsa, porque aunque se presente como indígena, no lo es. Y lo que si es, es ser el conducto de la oligarquía para intentar recuperar sus privilegios en 2024. Afortunadamente, Xóchitl es tan pero tan torpe, que permitirá que sus impulsos y arrebatos la dominen (como en la campaña de 2010: https://www.hglc.org.mx/blog/2010/07/07/apuntes-de-campana-mi-experiencia-en-la-campana-de-xochitl/), logrando la consolidación de la Cuarta Transformación de México.

Sin embargo, habrá que esperar, porque la oligarquía cuenta con el apoyo y financiamiento desde el Gobierno de Estados Unidos (quienes mantienen su embestida permanente contra los gobiernos progresistas de América Latina), y es claro que contarán con su apoyo para recuperar el poder y el gobierno.

Así, en 2024, más que nunca, tendremos una confrontación frontal entre ambos proyectos: el de la oligarquía rapaz, y el del Pueblo encabezado por la 4T. Como periódicamente recuerda Andrés Manuel López Obrador, la frase de Benito Juárez: “el triunfo de la reacción es moralmente imposible”, y no puede serlo de la mano de una farsante y simuladora como lo es Xóchitl Gálvez.

Mexicanos golpistas contra la Transformación

Hola.

El viernes pasado, durante su conferencia de prensa mañanera, nuestro Presidente Andrés Manuel López Obrador informó sobre distintas ONG’s mexicanas, algunas de ellas políticas, que reciben financiamiento de parte de la Embajada de USA en México para realizar algunas de sus actividades en nuestro país. Una de ellas, es Mexicanos contra la Corrupción, de Claudio X. González.

Ya el año pasado, el Presidente López Obrador había señalado a diversas organizaciones que promovían amparos contra las obras del Tren Maya, entre ellas también aparecía Mexicanos contra la Corrupción (El peligroso fantasma golpista. Agosto 30, 2020. https://www.hglc.org.mx/blog/2020/08/30/el-peligroso-fantasma-golpista/), que recibió 90,000 USD de parte de la National Endowment for Democracy (NED), organización financiada por la CIA, dependiente del Departamento de Estado de Estados Unidos, de 2018 a 2020.

De acuerdo a lo presentado en la conferencia de prensa del pasado viernes 7 de abril, Mexicanos contra la Corrupción habría recibido 41 millones de pesos de 2018 a 2020 únicamente de la Embajada de USA en México, sin considerar a otras organizaciones que también destacan en la lista, como Pronatura México, con 52.8 mdp, Artículo 19, con 29.3 mdp, México Unido contra la Delincuencia, con 1.9 mdp, y Ciudadanos en Apoyo a los Derechos Humanos, quien recibe el mayor financiamiento, con 63 mdp. En total, entre 18 organizaciones y algunas otras no enunciadas en el documento presentado que reciben donativos menores a $500,000, reciben en total 354.2 millones de pesos de la Embajada estadounidense en nuestro país.

¿Porqué es tan importante y alarmante que la Embajada de USA financie grupos u organizaciones políticas disfrazadas de ONG’s en nuestro país? Porque durante la década de los 70’s y 80’s, Estados Unidos, desde sus embajadas, realizó diversos golpes de Estado en América Latina por medio de dos de sus estructuras creadas para tal fin: la CIA, y la Escuela de las Américas, asentada entonces en Panamá, y por medio de la cual operó el Plan Cóndor con el fin de acabar con la “amenaza comunista”, y derrocar gobiernos progresistas financiando los principales y más sangrientos golpes de Estado en América Latina a lo largo de la Historia, y en particular desde el Siglo XX hasta nuestro siglo.

Bien lo dijo Evo Morales en 2010, cuando recibió el título Honoris Causa de la Universidad Nacional de San Juan y de la Universidad Nacional de Cuyo, de Mendoza, durante la 39º Cumbre del Mercosur: “Estados Unidos, mediante la embajada, impone condiciones, chantaje. Sólo no hay golpe en Estados Unidos porque ahí no hay embajador de Estados Unidos”. Frase que se volvió premonitoria a lo que sufriría 9 años después en Bolivia, pues el golpe de Estado en su contra, vino precisamente de la embajada estadounidense en su país.

No es el único caso. La embajada estadounidense apoyó política, financiera y, en algunos casos, militarmente, en los siguientes procesos políticos y sociales:

  • En 1973, apoyó el golpe de Estado del general, y posteriormente dictador Augusto Pinochet contra el gobierno socialista de Salvador Allende, en Chile;
  • En 2002, el golpe de Estado contra Hugo Chávez, en Venezuela;
  • En 2010, el golpe de Estado contra Rafael Correa, en Ecuador, y contra Manuel Zelaya, en Honduras;
  • En 2012, el golpe de Estado contra Fernando Lugo, en Paraguay;
  • En 2016, el golpe de Estado legislativo (impeachment) contra Dilma Rousseff, en Brasil;
  • En 2019, el golpe de Estado contra Evo Morales, en Bolivia.

Así mismo, a lo largo del Siglo XX y lo que llevamos del XXI, Estados Unidos, por medio de sus embajadas y la CIA, operó y financió guerrillas en Centroamérica y movimientos desestabilizadores, como las Guarimbas en Venezuela, con el fin de rehacerse el control geopolítico en la región, y mantener el poder en países estratégicos, como Colombia, Perú y Chile.

Cabe señalar que, para que pueda llevarse a cabo un golpe de Estado, deben crearse algunas condiciones previas, pues un gobierno con un gran respaldo popular no podría ser derrocado sin resistencia, no podría alterarse el orden establecido sin generar tales condiciones. Y hay dos factores aquí importantes que deben ser considerados: acontecimientos subversivos de gran impacto que generen un gran sentimiento antipopular contra el gobierno en turno, y los medios de comunicación convencionales, en manos de la oligarquía, la derecha, y los empresarios, los cuales son los encargados de generar la propaganda antigubernamental.

Señalaré un ejemplo: durante el gobierno de Salvador Allende, de 1970 a 1973, desde el primer año de gobierno, comenzó a haber huelgas y movimientos sociales que nunca antes se habían inconformado con los gobiernos de derecha que había gobernado el país, en particular después de la nacionalización del cobre. Así mismo, la CIA había financiado a los opositores de Salvador Allende en todas las elecciones en las que se presentó, con tal de que no ganara, y una vez que ganó, financió medios de comunicación opositores como El Mercurio, donde todos los días publicaban notas propagandísticas contra el gobierno, con el fin de generar animadversión entre la población.

En Venezuela, mientras la embajada estadounidense y la CIA financiaron en varias ocasiones a la oposición (que en ocasiones se han convertido en guerrillas paramilitares, como en el caso de las Guarimbas), por el otro lado, medios como Globovisión y Radio Caracas Televisión (RCTV) generaron propaganda antigubernamental y, en su momento, apoyaron abiertamente el golpe de Estado contra Hugo Chávez en 2002.

En México, desde el primer día de la Cuarta Transformación, los medios de comunicación convencionales (el 99% en manos de la oligarquía y la derecha política, social y empresarial) se han volcado contra el gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Medios como Reforma, El Universal, El Financiero, LatinUS, Imagen Televisión, entre otros, y comunicólogos como Carlos Loret de Mola, Victor Trujillo “Brozo”, Ciro Gómez Leyva, y Joaquín López Dóriga, entre otros, manejan una línea editorial franca y abierta de confrontación (disfrazada de “cuestionamientos”) contra el actual gobierno, cuando en gobiernos anteriores nunca habían cuestionado a los Presidentes en turno ni con el pétalo de una rosa.

Incluso, eran propagandistas confesos y apoyaban, ensalzaban y respaldaban al gobierno en turno y sus políticas impopulares. Tan solo, cabe recordar el gran aparato propagandístico en que se convirtieron estos “periodistas” y medios de comunicación para la aprobación de las reformas estructurales de Enrique Peña Nieto, y cómo convencieron a una parte de la población con sofismas y mentiras a favor de la Reforma Energética, que privatizó la industria petrolera.

Así, con base en tergiversaciones, exageraciones, y en otras, abiertamente con mentiras, han buscado posicionar un discurso en contra del gobierno de López Obrador, con el fin de buscar apoyo hacia la muy mediocre oposición. Ejemplo de esto, son las cifras de fallecidos por la pandemia de Covid-19 que maneja Ciro Gómez Leyva, las cuales “infla” noche con noche en su noticiero, al aumentar “33,000 muertos reconocidos por el INEGI”? (sic), mintiendo a la población sobre la cantidad de fallecidos reales por la pandemia.

Otro ejemplo son las notas que día con día publican los medios antes señalados por el Presidente. A partir de una parte de una frase dicha por López Obrador en sus conferencias mañaneras, tergiversan su contenido, dando un sentido distinto a lo dicho por el Presidente, y en algunas ocasiones, dando incluso un significado inverso al que quiso comunicar el mandatario.

Y en sucesos infortuitos, como el sucedido en la Línea 12 del Metro del pasado 3 de mayo, los medios de comunicación se dedicaron a generar, a partir de una terrible tragedia, un linchamiento mediático, bombardeando cada minuto las últimas 24 horas, para exacerbar sentimientos y pasiones humanas, y lucrar políticamente con el dolor y la muerte.

Por lo anterior, el financiamiento que recibe Mexicanos contra la Corrupción por parte de la Embajada de USA en México no es cualquier cosa que deba tomarse a la ligera, pues, por una parte, existe el precedente, a lo largo de la Historia, de financiamiento abierto y oculto hacia grupos subversivos y antigubernamentales en países progresistas en América Latina, en una acción clara de injerencismo y, por otra parte, porque Claudio X. González, de quien es dicha organización, fue el principal promotor, aglutinador, operador político y mecenas de los partidos opositores al Gobierno de López Obrador, que conformaron una coalición electoral con el fin de ganar el Poder Legislativo en las elecciones de junio próximo contra el partido oficialista.

La única forma en la cual el gobierno de Andrés Manuel López Obrador puede resistir los embates en su contra, es con un gran respaldo popular, el cual únicamente puede surgir de una organización disciplinada por parte del Pueblo. Por eso es indispensable organizarse, informarse, estar alertas ante los “Mexicanos golpistas contra la Transformación”, pues como dice el propio López Obrador: “con el Pueblo todo, sin el Pueblo, nada”, además de que “solo el Pueblo puede salvar al Pueblo, y solo el Pueblo organizado puede salvar a la Nación”.

Ante esto, solo queda recordar lo que decía Benito Juárez: “el Pueblo que quiera ser libre, lo será”.

Saludos. Dejen comentarios

Shell, el nuevo socio

Hola.

Desde el momento en el que se validó el triunfo de Enrique Peña Nieto por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación el 5 de septiembre de 2012, advertimos con mucha anticipación que Peña buscaría impulsar una Reforma Energética regresiva y contraria al espíritu de la expropiación que realizaría el General Lázaro Cárdenas en 1938.

Esto no es nuevo: ya desde el sexenio de Ernesto Zedillo, hubo intentos fallidos por privatizar esta materia prima. Tampoco lo consiguieron Fox ni Calderón, pero si lograron avanzar algunos pasos para lo que años después materializaría Peña Nieto.

Posteriormente, y una vez presentada, Peña Nieto mintió palabra por palabra sobre el contenido de la Reforma Energética. Durante meses, los mexicanos fuimos testigos de un bombardeo mediático con una gran campaña de spots en radio y televisión “argumentando” sobre las bondades de la Reforma Energética, cómo cínicamente el Presidente de la República salió a mentir en diferentes cadenas nacionales de que esta, la madre de todas las reformas estructurales que impulsó mediante el Pacto por México, sería únicamente para “modernizar” a PEMEX, y no para privatizarla.

Finalmente, el 11 y 12 de diciembre de 2013 (día de la Virgen de Guadalupe), la Reforma Energética fue aprobada por ambas cámaras, y en la mayor operación política de la Historia, fue aprobada en fast-track por los congresos estatales, haciéndose la declaratoria de constitucionalidad 6 días después, el 18 de diciembre.

Entre otras cosas, la Reforma Energética abría el impedimento legal que existía para que empresas privadas nacionales y extranjeras pudieran invertir en todas las áreas de la cadena productiva del petróleo (exploración, perforación, extracción, almacenamiento, transportación, refinación, distribución, venta, renta y demás actividades comerciales asociadas a ella), y en el caso de los yacimientos de petróleo en plataforma continental, aguas someras y aguas profundas, que antes eran propiedad de la Nación (y que en el papel siguen siendo), podrían ser concesionadas mediante bloques licitados a PEMEX o estas empresas privadas en procesos “abiertos y transparentes” denominados “Rondas”.

Así, el pasado 31 de enero de 2018, se dio a conocer el resultado de la denominada “Ronda 2.4”, la cual licitó 29 bloques divididos en 3 áreas del Golfo de México: Área Perdido (9 bloques), Cordilleras Mexicanas (10 bloques) y Cuenca Salina (10 bloques). De estos 29 bloques, 10 se declararon desiertos (es decir, ninguna compañía mexicana o extranjera, pública o privada presentó alguna propuesta), y los 19 bloques restantes, fueron distribuidos de la siguiente forma a las siguientes compañías:

  • Shell (Holanda) con PEMEX (México): 1 bloque
  • Shell (Holanda) con Qatar Petroleum (Qatar): 4 bloques
  • Shell (Holanda) en solitario: 4 bloques
  • PEMEX (México) con Chevron (USA) e Inpex (Japón): 1 bloque
  • PEMEX (México) en solitario: 2 bloques
  • PC Carigari (Malasia) con Repsol (España): 1 bloque
  • PC Carigari (Malasia) con Ophir Energy (Reino Unido) y PTT Exploration and Production (Tailandia): 1 bloque
  • PC Carigari (Malasia) con Repsol (España) y Ophir Energy (Reino Unido): 1 bloque
  • PC Carigari (Malasia) con Repsol (España), Sierra Energy (USA) y PTT Exploration and Production (Tailandia): 1 bloque
  • PC Carigari (Malasia) en solitario: 2 bloques
  • Eni (Italia) con Qatar Petroleum (Qatar): 1 bloque

Más allá del regalo que le hicieron a las empresas extranjeras, al concesionarles 17 de los 19 bloques licitados, llama la atención el caso del gran ganador de la licitación, Shell, a quien le concesionaron 9 bloques: 4 en solitario, y 5 en asociación con otras compañías energéticas. Con esta licitación, Shell se convirtió en la compañía petrolera con mayor presencia en México, por encima de PEMEX.

La Royal Dutch Shell es una compañía petrolera trasnacional holandesa, creada en 1907, que en 2016 tuvo una producción de 3,979 millones de barriles de petróleo en 2016 a nivel mundial. Hago un paréntesis para realizar una comparación: en el mismo periodo (2016), PEMEX produjo 3,037 millones de barriles de petróleo, 942 mil barriles de petróleo menos que Shell. La diferencia es que mientras Shell obtuvo esa producción en varios pozos petroleros en el mundo, PEMEX la obtuvo sólo en México, a pesar de la abierta intención de quebrar a esta empresa por parte del gobierno mexicano.

¿Por qué llama la atención que tantos bloques hayan sido concesionados a Shell? Más allá de la cantidad, por los antecedentes que existen de esta empresa respecto a la contaminación de ecosistemas enteros en todo el mundo.
El caso más conocido es el de Nigeria, el cual desde 1960 hasta 2013, había sido afectado con el derrame de más de 1 millón y medio de toneladas en poblaciones enteras, siendo el problema más conocido el derrame en el Delta del Níger en 2007-2008, con lo que la empresa holandesa tuvo que indemnizar a los pescadores y pobladores afectados con una cifra de 80 millones de euros.

Sin embargo, pocos meses después, Amnistía Internacional denunció que Shell había mentido en cuanto al número de barriles derramados en el Delta del Níger para “tratar de reducir al mínimo las indemnizaciones”, según se lee en un comunicado del 13 de diciembre de 2014, pues mientras Shell declaró que sólo habían sido derramados 1,640 barriles de petróleo, Amnistía Internacional calculó que la cantidad total del vertido era superior a 100.000 barriles.

Así mismo, en Argentina, Shell derramó en 1999 aproximadamente 5 millones 300 mil litros de hidrocarburos en la Provincia de Magdalena sobre el Río de la Plata tras el choque de dos de sus barcos: Sea Paraná y Estrella Pampeana. Así mismo, en 2007, el gobierno argentino clausuró la refinería de Dock Sud, en la periferia de Buenos Aires, debido a la contaminación ambiental que producía la planta.

Así mismo, durante años la ONG Greenpeace realizó una campaña para frenar las intenciones de Shell de perforar en el Ártico, lo cual hubiera significado una devastación enorme para el ecosistema del Polo Norte. Finalmente, la empresa petrolera declaró no perforar el ártico hacia diciembre de 2015, debido a la oposición de la opinión pública mundial al respecto.

Sin embargo, llama la atención que el Gobierno de México le haya otorgado a Shell la concesión de 9 yacimientos petroleros en el Golfo de México, pese a los precedentes existentes respecto a la contaminación que ha dejado en varios países del mundo y donde, además, ha buscado minimizar las indemnizaciones derivadas de sus prácticas antiambientales.

Es evidente que el criterio principal de las licitaciones a Shell no fue ambiental, sino económico. Y también es previsible que, en el futuro, habremos de presenciar desastres medioambientales similares a los que hubo en Nigeria y Argentina por parte de Shell, pues es obvio que el gobierno mexicano no supervisará las prácticas ni métodos con los que Shell haga la perforación y extracción de petróleo en el Golfo de México.

Así, la Reforma Energética comienza a ser una historia que, en un futuro, hablará de contaminación medioambiental, muerte de ecosistemas, y destrucción de comunidades. Y para entonces, los responsables del actual gobierno quedarán impunes, y ricos al amparo del poder público.

Saludos. Dejen comentarios.

El libre mercado, el libre comercio y el libre albedrío

Aproximadamente en 1986, y derivado de la falla en las medidas correctivas a la crisis económica de 1981-82, el gobierno de Miguel de la Madrid firmó un Convenio de Crédito Contingente con el Fondo Monetario Internacional una carta-intención el 22 de julio de 1986, con la cual el FMI se comprometía a realizar un préstamo de 1,400’000,000 DEG’s (Derechos Especiales de Giro) con duración de 18 meses, que se juntaban a otros préstamos realizados en 1982, 83, 84 y 85.

Con esta carta-intención, el gobierno mexicano se comprometió a implementar un modelo económico de corte neoliberal, para pasar de una economía mixta con un gran control estatal a una economía de libre mercado.

Algunas de las condiciones que se firmaron en esta carta-intención eran (y siguen siendo para cualquier país) indignas e inaceptables, pues tan sólo en política comercial, las exigencias eran, entre otras: realizar políticas estructurales a la oferta; continuar con el proceso de liberalización comercial, eliminando aranceles y derechos aduaneros; y revisión de subsidios y derechos compensatorios, según acuerdos con Estados Unidos [sic] (SER, 1986).

Con el fin de apoyar las políticas de apertura comercial y de reducción (y posteriormente, desaparición) del proteccionismo, que significó un cambio estructural importante antes de la apertura total de nuestra economía a la inversión privada, sobre todo con las privatizaciones en marcha, pero además para garantizar que esta fuera efectiva, en noviembre de 1985 el gobierno mexicano inició las negociaciones para su ingreso al GATT (General Agreement on Tariffs and Trade / Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio), siendo admitido el 24 de agosto de 1986, y participando activamente en la ronda de negociaciones comerciales de septiembre de 1986. Posteriormente, el GATT se convertiría en la Organización Mundial de Comercio (OMC), el 1° de enero de 1995.

El 10 de junio de 1990, ya durante el periodo de Salinas, sexenio en el que aceleró y profundizó el neoliberalismo, inician las negociaciones para incluir a México en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN o NAFTA, en inglés). Estas concluyen el 17 de diciembre de 1992, y entra en vigencia el 1° de enero de 1994, fecha emblemática para México, pues ese mismo día irrumpe el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en la vida pública del país.

¿Qué contiene dicho tratado? Entre otras cosas, la eliminación arancelaria de miles de bienes que cruzan las fronteras en América del Norte; reducciones arancelarias escalonadas – ya terminadas – y reglas especiales para productos de los sectores agropecuario, automotriz y bienes textiles y del vestido; protección a la inversión extranjera y a la propiedad intelectual; acceso a compras del sector público; y compromisos en materias medioambientales y laborales.

En resumen, son las bases de lo que denominaron “libre comercio”. Un libre comercio donde uno sólo es beneficiado (Estados Unidos), y donde otro es perjudicado y explotado (México). Un “libre comercio” donde sólo las empresas y productos estadounidenses tienen ventajas competitivas sobre los mexicanos. Así siempre fue.

Así, a partir de ese momento, el destino de México (que ya de por sí estaba escrito no por el dedo de Dios, sino por el Tío Sam y sus brazos financieros globales), estuvo condenado a la hecatombe. Se murió el campo, se acabó la industria nacional, se establecieron las corporaciones trasnacionales abaratando y pauperizando la mano de obra, y aumentó la inmigración, la violencia, la delincuencia y el narcotráfico.

Los siguientes gobiernos no fueron distintos. Zedillo, Fox y Calderón continuaron el guion escrito previamente sin cambiarle ni una sola coma, y nuestra dependencia del exterior creció considerablemente, al punto de convertirnos en un parásito de las grandes potencias, pero principalmente de Estados Unidos.

Los alimentos que comemos son importados, la gasolina que consumimos es importada, las empresas del sector privado donde trabaja la mayoría son extranjeras, y así podemos mencionar mil ejemplos más.
Con Peña Nieto, se profundizó el neoliberalismo. El impulso y aprobación de las 14 reformas estructurales que consolidó gracias al Pacto por México son fruto de ese proceso de consolidación que el neoliberalismo tenía pendiente desde hace 20 años. Sin embargo, ya cuando habían terminado la receta neoliberal para comenzar a gozar los “beneficios”, Donald Trump.

La tragedia para los oligarcas y neoliberales mexicanos no es que haya llegado Donald Trump, sino que haya ganado la Presidencia de USA y esté cumpliendo todas y cada una de las promesas que mencionó en su campaña. Eso explica, además, la saña con la que los medios de comunicación mexicanos trataron a Donald Trump. Como nunca, las principales cadenas mexicanas (Televisa, Azteca e Imagen) hicieron proselitismo descarado a favor de Hillary, pues aunque no se trataba de un proceso electoral en el país, si estaban en juego los intereses e inversiones de sus principales accionistas, socios y patrocinadores que financian estos medios.

Por esto mismo, durante el posicionamiento de Enrique Peña Nieto en materia de política exterior con el gobierno de Trump realizado el pasado 23 de enero, el Presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), Juan Pablo Castañón, fue enfático con Peña al casi exigirle que debe defender, ante Trump, el modelo de libre mercado del que han salido beneficiados por varios años. Es decir, no están dispuestos a cambiar el modelo, a dar su brazo a torcer, aunque es evidente que están equivocados, y que el país está peor con neoliberalismo que sin él.

Más allá de las políticas xenofóbicas y racistas que está implementando Trump en los primeros días de gestión (que merecerían otro artículo aparte), las políticas proteccionistas que están cerrando la economía de Estados Unidos son benéficas para México.

El retiro de Estados Unidos del Tratado TransPacífico (TPP), que en realidad buscaba beneficiar a los grandes corporativos trasnacionales estadounidenses en materia arancelaria, laboral, de propiedad intelectual y de arbitraje inversionistas-Estado, así como el anuncio de renegociación del TLCAN por parte del Gobierno de Donald Trump, es una muy buena noticia para México, aunque no para los oligarcas, beneficiarios directos de dichos tratados.

Que México no esté sujeto a esos alevosos tratados de libre comercio puede permitir que nuestro país tenga libre albedrío por primera vez en mucho tiempo, que pueda decidir sobre su propio destino, que cambie de modelo económico, y que termine esta pesadilla de más de 30 años llamada neoliberalismo. Permitirá reinvertir en el campo y tener soberanía alimentaria, reinvertir en el motor industrial, generar empleos y consolidar la producción de diversos productos en general, a expropiar y recuperar los sectores estratégicos de la economía en beneficio de todos, y a generar un modelo de desarrollo acorde a nuestras propias necesidades, y no a las necesidades de otros.

Así, haciendo una transición del libre mercado y del libre comercio al libre albedrío, es como México puede hacer frente a los retos que enfrenta ante el embargo económico que, tal como en Cuba, nos está imponiendo Donald Trump. De otra forma, solo continuaremos en la caída libre que tenemos actualmente en el despeñadero y del que, entre más caigamos, más nos costará salir.

#PrayForIxmiquilpan

Para el valiente y siempre combativo Pueblo de Ixmiquilpan.

Cada vez que la derecha venezolana realiza sus acciones “de protesta” en contra del gobierno de Nicolás Maduro, y antes de Hugo Chávez, se victimiza con hashtags que se hacen virales gracias al apoyo económico de USA como #PrayForVenezuela o #SOSVenezuela.

Incluso, medios de comunicación “respetables” como CNN (que únicamente le hace el juego a la derecha ultraconservadora estadounidense) e incluso medios mexicanos como Televisa o Azteca difunden y masifican estas acciones. En estas ocasiones, actores de la derecha mexicana y, en general la latinoamericana, le hacen el juego a estas acciones que no tienen otra causa que derrocar al gobierno bolivariano para que la oligarquía de dicho país vuelva a controlar el destino de aquella nación.

Sin embargo, cuando en México suceden acciones de represión donde incluso hay muertos debido a la acción de las fuerzas policíacas como sucedió en Ayotzinapa en 2014, en Nochixtlán en 2016, o recientemente en Ixmiquilpan en los días pasados, la derecha mexicana brilla por su ausencia, y la victimización que se hace respecto a las acciones de un país como Venezuela, se ignoran en México. En estos lamentables acontecimientos, jamás vimos como Trending Topic hashtags como #PrayForAyotzinapa, #PrayForNochixtlan, #PrayForIxmiquilpan, o #SOSMexico.

La situación en Ixmiquilpan es grave. Debido a las acciones de protesta por parte de la población en general contra el gasolinazo, pobladores de diversas comunidades del municipio tomaron la carretera México-Laredo a la altura de la comunidad de Dios Padre desde el 3 de enero. El día de ayer, 5 de enero, llegó la Policía Estatal y Federal queriendo levantar el bloqueo violentamente (como lo hicieron en San Juan Solís, San Agustín Tlaxiaca) y en otras partes del Estado.

Llegó la Policía Federal y hubo diálogo. Llegaron al acuerdo de replegarse ambos contingentes. Sin embargo, tras dos horas de espera (y seguramente, tras una orden) la Policía Federal y Estatal empezó la provocación aventando piedras y palos contra los pobladores. Seguidamente, los habitantes del municipio respondieron la agresión, y entonces se desató la represión.

Sin embargo, las fuerzas policiales no calcularon bien la fuerza del contingente de Ixmiquilpan contra ellos, y tras un zafarrancho que se extendió por más de una hora, se replegaron y se retiraron del lugar.

Lo grave de esta situación es que la Policía Federal disparó con armas de fuego contra los pobladores desarmados e indefensos, dejando un saldo de 2 muertos, y hasta donde se sabe, 25 heridos. Es decir, la policía se replegó, y no pudo levantar el bloqueo de la carretera.

Sin embargo, esto no se queda aquí. Va más allá, y está relacionado con la línea editorial oficialista de los grandes conglomerados mediáticos, y la manipulación gubernamental de la información. El día de ayer, durante el noticiero nocturno de Imagen Televisión, Ciro Gómez Leyva mencionó (y solo fue eso: una mención) que la agresión había sido primero de los pobladores a los policías (falso), que los policías respondieron a la agresión (nuevamente falso) y que habían logrado liberar la carretera del bloqueo (falso otra vez). Y algo parecido pasó en Milenio TV.

A su vez, en medios como Televisa o Azteca no ha merecido mención alguna. Tal vez porque en Ixmiquilpan no ha habido saqueos, y solamente están cubriendo los lugares y hechos donde ha habido este tipo de disturbios. Pero las manifestaciones legítimas no están siendo cubiertas o, bien, se está tergiversando la información respecto a ellas.
Al momento que escribo este artículo de opinión, la carretera sigue tomada. La población de Ixmiquilpan, indignada, organizada y esperando el regreso de las fuerzas policíacas, y la policía concentrada en Progreso de Obregón, esperando la orden para desplazarse e intentar desalojar, por segunda vez, al contingente.

El Presidente Peña Nieto y el Gobernador Omar Fayad deben cesar la represión de inmediato. Más muertos no le conviene a nadir. Deben ser conscientes de que la población no salió a protestar porque hayan hecho bien las cosas. Fayad votó la Reforma Hacendaria y Energética, y Peña la promulgó y liberó el precio de las gasolinas. Las protestas son solo una reacción a sus acciones.

La Historia se escribe todos los días, e Ixmiquilpan está escribiendo una muy importante en estos días. El de la resistencia legítima y combativa contras las acciones impopulares e ineficientes del Gobierno. El de un Pueblo que no se somete, sino que está dispuesto a luchar por sus derechos. El de un municipio que ha antepuesto la dignidad y los principios a ser esclavos en su propia tierra.

Estemos al pendiente de los hechos en Ixmquilpan, y aprendamos de su ejemplo. Y ¿porqué no? Pidamos #PrayForIxmiquilpan, porque Ixmiquilpan prendió la llama de la esperanza en el país.

No más neoliberalismo

Hola.

Tras la crisis económica de 1929, el Presidente Franklin D. Roosevelt implementó la política del New Deal (Nuevo Trato), basado en los postulados de John Maynard Keynes descritos en la Teoría General de la Ocupación, el Interés y el Dinero escrito en 1933.

En ella, Keynes argumentaba, entre otras cosas, que el Estado debía tener un papel central en la determinación del nivel de actividad económica y del empleo de los países, puesto que la instrumentación de la política basada en el libre mercado no garantiza una economía óptima.

Esta política económica se implementó después de la Segunda Guerra Mundial en todos los países del bloque capitalista, así como en Estados Unidos y en algunos países de América Latina. En México, el Modelo de Industrialización por Sustitución de Importaciones (MISI) tenía ciertos matices de keynesianismo, con un Estado intervencionista en la economía. Sin embargo, esto permitió los índices de crecimiento económico más grandes de la Historia, en la etapa conocida como el “Milagro Mexicano”, que abarca del sexenio de Adolfo Ruiz Cortínez (1952-1958) a Gustavo Díaz Ordaz (1964-1970), alcanzando niveles de crecimiento anual 11.91% en 1964 con Adolfo López Mateos, y 9.42% en 1968 con Gustavo Díaz Ordaz (Moreno Brid-Ros Bosch, 2010).

Posteriormente, de 1970 a 1982, se implementó el modelo de Desarrollo Compartido, por parte de los Presidentes Echeverría y López Portillo, con el cual (y pese a las altas tasas de inflación) se obtuvieron niveles de crecimiento promedio de 6.27% (siendo 1979 el año con mayor crecimiento económico, con 9.7% anual).

Sin embargo, y debido a distintos factores que no mencionaré aquí porque sería muy largo de explicar –pero el principal es la crisis económica que atravesó el país en 1982– el Gobierno de Miguel de la Madrid, por ahí de 1986, cambió la política económica hacia una llamada neoliberal, que está basada en los postulados de Milton Friedman, y que defiende una amplia liberalización de la economía, el libre comercio en general y una drástica reducción del gasto público y de la intervención del Estado en la economía en favor del sector privado, que pasaría a desempeñar las competencias tradicionalmente asumidas por el Estado.

El neoliberalismo fue establecido como política económica a nivel mundial por Margaret Thatcher (Primer Ministro inglés, 1979-1990) y Ronald Reagan (Presidente de Estados Unidos, 1981-1989), e impulsada por medio de los organismos financieros internacionales, como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM), la Organización Mundial de Comercio (OMC) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), forzando a los países a adoptar esta política económica mediante cartas-intención a cambio de préstamos para sortear diferentes crisis económicas que se dieron en varios naciones, principalmente en la década de los 80’s.

En América Latina, muchos presidentes de muy distintas naciones impulsaron el neoliberalismo, ya sea por las buenas o las malas, y en muchas ocasiones profundizaron más las crisis que decían abatir con el establecimiento del modelo económico neoliberal. Carlos Menem en Argentina, Augusto Pinochet en Chile, Alberto Fujimori en Perú, Fernando Color de Mello en Brasil, Carlos Andrés Pérez en Venezuela, y Violeta Chamorro en Nicaragua, son íconos del neoliberalismo en cada uno de sus países. Y aunque en México el ícono neoliberal es Carlos Salinas de Gortari, los últimos 6 presidentes (desde Miguel de la Madrid hasta Enrique Peña Nieto) han sido neoliberales.

Le han dado continuidad al neoliberalismo y, aunque ha habido alternancia política, es decir, ha habido un cambio de partidos en el poder (de 2000 a 2012 gobernó el PAN), en la práctica no ha habido un cambio de modelo económico en el país desde 1986.

Desde entonces muchas reformas que se han venido realizando desde 1986 para implementar el modelo económico neoliberal, que en teoría tendría que sacarnos de la crisis en la que cayó el país en 1982 (es decir, estamos queriendo tapar un hoyo que se abrió hace más de 35 años).

¿Por qué hago esta larga explicación? Porque es necesaria para comprender el porqué de los gasolinazos, y el remedio para esto.

La Reforma Energética es solo una de las tantas reformas neoliberales que ha realizado el país, como en su momento fue la venta y privatización de paraestatales como Telmex, Imevisión, SICARTSA, Ferrocarriles Nacional, Satélites Mexicanos, y un largo etcétera, o como fue el paquete de 11 reformas estructurales que presentó Enrique Peña Nieto en los dos primeros años de su sexenio (entre ellas la Reforma Financiera, Reforma Hacendaria, Reforma de Telecomunicaciones, Reforma en materia de Competencia Económica, Reforma Laboral, Reforma Educativa), y que fue impulsada por el Pacto por México (integrado por el PRI, en PAN y el PRD).

Los gasolinazos es solo un complemento de la Reforma Hacendaria, y la Reforma Energética. De la Reforma Hacendaria, porque Peña Nieto despetrolizó la economía. Pero para poder dejar de depender del petróleo como fuente primordial de la economía, algo tenía que llenar el vacío que dejaba el petróleo a las finanzas públicas del país, y la solución fue hacer una carga tributaria más pesada para los ciudadanos, es decir, subir los impuestos.

La Reforma Energética, por su parte, no fue planteada para “modernizar” o rescatar a PEMEX y CFE, sino para hundirlas y enterrarlas financieramente, pues le quitaron la exclusividad que tenían en una de las ramas estratégicas fundamentales de la economía, el mercado energético, para distribuirlo a la competencia, es decir, a las grandes empresas petroleras y eléctricas trasnacionales.

El problema no es si hay competencia o no, sino el destino de las ganancias. Y es que , mientras PEMEX era un monopolio estatal, todo el dinero producto de la industria del petróleo (desde extraerlo, refinarlo y venderlo procesado como pláticos, gasolinas, fertilizantes, etc.) era para las finanzas públicas del país, es decir, para poder construir escuelas, hospitales, alumbrado público, etc. Al cambiar esto, las ganancias ya no son sólo de PEMEX, sino de los actores económicos que participan en la industria. Es decir, las nuevas empresas particulares que participen en la extracción, distribución, almacenamiento, transportación, procesamiento y venta de los productos de la industria petrolera.

Adicionalmente, el impuesto a la gasolina está incluido dentro del presupuesto de ingresos de este año, y representa un monto aproximado de 200 mil millones de pesos. Las acciones de protesta contra el gasolinazo no funcionarán para otra cosa que para hacer catarsis (es decir, para sacar nuestro coraje), y quien diga lo contrario, solo entra en el campo de la demagogia, pues este dinero ya está considerado dentro del dinero que tiene el gobierno para gastar durante este año.

Esto complica mucho el escenario para echar atrás el gasolinazo del pasado 1° de enero, pues solo hay tres formas de hacerlo: 1. Recortando el gasto corriente, es decir, reducir el tamaño y sueldos de la burocracia (lo cual no están dispuestos a hacer); 2. Recortando el gasto social, es decir, reducir y eliminar programas sociales y/o inversión en infraestructura (puentes, carreteras, infraestructura hidráulica, obra pública en general), lo cual no es nada recomendable; y 3. Cambiando el modelo económico, derogar las reformas estructurales impulsadas y aprobadas por el Pacto por México, y fomentando un modelo de desarrollo distinto. Es decir, no más neoliberalismo.

Es claro que el neoliberalismo fracasó, y no funciona. Ha empobrecido más a la población al ampliarse la brecha entre ricos y pobres; ha habido una mayor concentración de la riqueza en unas cuantas manos; ha habido un crecimiento económico mediocre y sin oportunidades de desarrollo; se han precarizado las condiciones laborales y salariales de la población en aras de mantener la estabilidad de los índices macroeconómicos; y nos han robado a dos generaciones la posibilidad de tener condiciones de movilidad social y de estabilidad económica como la tuvieron nuestros padres y abuelos.

Sin embargo, es evidente que el actual gobierno no está dispuesto a cambiar el modelo, pues muchos de los integrantes de la cúpula actual del poder están sujetos a lo indicado a los grandes organismos internacionales o, incluso, son parte del Consejo de Administración de las empresas involucradas y beneficiadas, tanto de las privatizaciones que hubo años atrás, como de las reformas estructurales impulsadas por el actual gobierno.

Para cambiar el modelo, no sólo es necesario cambiar de partido, sino de clase política y de paradigma, pues ya quedó claro que alternancia no representa cambio en esencia. Sólo así, en la práctica, podremos detener los gasolinazos (entre tantas cosas), recuperar el poder adquisitivo del salario, y fincar las bases para un mejor y armónico desarrollo en lo económico y en lo social.

De lo contrario, seguirá la política de privatizar las ganancias, y socializar las pérdidas. Y han demostrado que lo saben hacer muy bien.

Feliz año 2017, en la medida de lo posible.

Saludos. Dejen comentarios.