El golpe mediático-informático

Hola.

El pasado 6 de enero, el día que el Congreso de Estados Unidos erigido como Colegio Electoral, tenía que validar la elección del Presidente de Estados Unidos. Ese día también, grupos Pro-Trump tomaron el Capitolio mientras la Guardia Nacional poco hizo para detenerlos, y se estableció el precedente del primer intento de golpe de Estado en Estados Unidos (los memes dijeron que, por la pandemia, los estadounidenses decidieron hacer Home Office).

De inmediato, los grandes medios de comunicación (CNN, Fox, NBC, Disney, The New York Times, The Washington Post) arremetieron contra Donald Trump en un juicio mediático con precedentes (con precedentes, porque en México hemos vivido al menos tres hechos similares: en 1999, tras el asesinato de Paco Stanley, las grandes televisoras como Televisa y TV Azteca pidieron en cadena nacional la renuncia del entonces Jefe de Gobierno del Distrito Federal, Cuauhtémoc Cárdenas; en 2003, tras el linchamiento en Tláhuac, los medios exigieron la renuncia de Marcelo Ebrard, entonces Secretario de Seguridad Pública; y recientemente, a finales de 2020, diferentes medios pasquineros encabezados por Reforma, El Universal, Imagen y Latinus exigieron la renuncia del Secretario de Salud federal, Hugo López Gatell, tras unas fotografías en un restaurante en la playa en Zipolite, Oaxaca), y hasta exigieron la aplicación de la enmienda 25 en su contra. Es decir, la sustitución de un Jefe de Estado, por no coincidir con los intereses creados de nuestro vecino del Norte.

No solo hubo el linchamiento mediático. De inmediato, las redes sociales predominantes en el mundo occidental, como Facebook, Twitter, YouTube (propiedad de Google) e Instagram (propiedad de Facebook) realizaron un bloqueo temporal en contra de Trump de sus perfiles. Más adelante, Twitter tomó una decisión más radical: bloquear definitivamente la cuenta del todavía Presidente de USA.

En su carta-justificación, Mark Zuckerberg, propietario de Facebook, justificó la censura porque, desde su óptica, Trump realizaba actos “para incitar a la insurrección violenta contra un gobierno democráticamente elegido”. Sin embargo, Facebook fue determinante para que, en Egipto, durante la Primavera Árabe, pudiera caer el régimen títere de Hosni Mubarak en 2011; Facebook y Twitter (además del patrocinio de las petroleras francesas, estadounidenses y británicas, del que hemos hablado ampliamente en este blog), determinantes para que cayera el régimen comunista de Muammar Al Gaddafi en Libia en ese mismo año; nuevamente Facebook y Twitter en los intentos golpistas contra el régimen post-chavista de Nicolás Maduro en Venezuela, o el papel determinante que tuvieron las redes sociales en el golpe de Estado en Bolivia en 2019 en contra de Evo Morales, en el cual también participó Elon Musk, propietario de Tesla.

No estamos hablando de un hecho cualquiera: estamos hablando de un hecho que ante millones de televidentes en todo el mundo, ante millones de usuarios de las redes sociales en todo el mundo, se realizó un juicio mediático en contra de un Jefe de Estado, el Presidente del país más poderoso, Estados Unidos, se tergiversaron los hechos para presentar una realidad distinta, y se justificó la censura hacia una persona que no coincide con los designios de la oligarquía estadounidense, las grandes corporaciones mediáticas, las grandes trasnacionales, los grandes bancos y corporaciones financieras, la industria armamentista, todo en su conjunto, que también son los que encumbraron y apoyaron a Joe Biden para ser Presidente de USA.

No fue tampoco la primera ocasión en que lo hicieron. El día de la elección, el 3 de noviembre de 2020, las grandes cadenas televisivas interrumpieron el discurso de Donald Trump cuando realizó las acusaciones de fraude en su contra, y lo justificaron con una “falta de certeza” e, incluso, lo acusaron de mentir, cuando existen muchos hechos plenamente documentados en que estas mismas televisoras han mentido e influido para que gran parte de la población tenga una opinión sesgada en relación a varios hechos históricos. Por ejemplo, la difusión de “información” de creación de armas químicas y nucleares para justificar la invasión a Iraq en 2002, que nunca fueron encontradas, o la manipulación de hechos en relación al 11 de septiembre por parte de las mismas corporaciones mediáticas.

No se trata de defender a Donald Trump a capa y espada. Se trata de defender uno de nuestros grandes derechos, la libertad de expresión en toda su dimensión. Se trata de dimensionar el gran poder que han logrado acaparar las redes sociales del GAFAT, como Alfredo Jalife lo ha definido (Google, Amazon, Facebook, Apple y Twitter), y de cómo han logrado generar una alianza con los medios de comunicación convencionales (principalmente las grandes cadenas de televisión), para acallar una voz disidente e invisibilizarla. Lo mismo que, por cierto, hicieron con López Obrador desde 2006, durante todo el sexenio de Felipe Calderón y de Peña Nieto.

Es evidente que la oligarquía gringa y la élite empresarial, mediante los medios de comunicación y redes sociales crearon un grave precedente: el primer golpe de Estado informático-mediático contra el Presidente actual de USA, Donald Trump, con una censura justificada ante la opinión pública como un “riesgo para la democracia estadounidense”. Y es una fórmula que han ido ensayando desde 2011, con la Primavera Árabe, que cada vez va siendo perfeccionada, generando mecanismos de control y difusión controlada y manipulada de la información, en beneficio de sus propios intereses. Las redes sociales, con su recién inaugurada alianza con los medios de comunicación convencionales, se han convertido en juez y parte, y se han fusionado en el Cuarto Poder, erigiéndose como contrapoder al Estado.

Ahora, más que nunca, toman mucho sentido las palabras con las que Rafael Correa definió la libertad de expresión, al afirmar que “desde que se inventó la imprenta, la libertad de prensa es la voluntad del dueño de la imprenta”. Hoy, los dueños de la imprenta son Twitter, Facebook y Google.

Ante la celebración masiva de la censura contra Trump, hay que tener mesura, cautela, cuidado, pues la misma receta que aplican con Donald Trump, después la querrán aplicar con los movimientos sociales, con el progresismo, con gobiernos no afines a sus intereses, tanto las redes sociales, como las corporaciones mediáticas globales o locales.

Ante la censura, no existe justificación alguna, pues como afirmó Voltaire, “no estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a decirlo”. Si permitimos que la censura prospere, se vuelva hábito común contra las voces disidentes, después no habrá marcha atrás, pues al celebrarlo, justificarlo, convalidarlo, nos hacemos cómplices de la misma.

No a la censura, si a la libertad de expresión.

Saludos. Dejen comentarios.

Censuras y mordazas tecnológicas

Hola.

El fin último de la tecnología es generar una mejora en la calidad de vida de la sociedad, y generar un confort personal y social sin precedentes. Desde la invención de la rueda y el descubrimiento de la agricultura hasta la fecha, esa ha sido una constante.

Sin embargo, no siempre el avance del conocimiento y la tecnología ha sido bien visto por las élites dominantes y gobernantes. Durante la edad media, el atraso en el conocimiento y la tecnología causó un grave e irreparable daño a la Humanidad. En nombre de Dios, se sumió al mundo en una época oscurantista de 1,000 años, en la cual la represión social y cultural fue el pan de cada día.

Ya casi al finalizar esta época oscurantista, de la mano de Gutemberg surgió uno de los inventos más fantásticos de la Humanidad: la imprenta. Se dice que esta invención fue fundamental para la difusión del conocimiento y el desarrollo de la Ilustración (un concepto que la Escuela de Frankfürt cuestiona, y que no es materia de este texto debatir).

La segunda revolución burguesa más promocionada de la Historia, la de 1789 en Francia, prometió al Pueblo Libertad, Igualdad y Fraternidad. Lo que nunca dijeron fue las letras chiquitas: Libertad para comerciar, Igualdad para competir en el mercado, y Fraternidad entre la nueva élite gobernante: los burgueses.

Esta gran revolución social, legal y cultural, que conjuntamente con la Revolución Industrial que se gestaba al mismo tiempo en Inglaterra (producto, también, de la primer revolución burguesa: la inglesa de Oliver Cromwell en el siglo XVII) consolidaron el capitalismo incipiente, que desde 1452 buscaba asentarse en el mundo.

Esa revolución industrial trajo avances significativos tecnológicamente hablando, aunque también generó la mayor miseria, pobreza y hambre derivados del propio sistema económico. Los medios de producción quedaron en manos de los burgueses, y de la misma forma el desarrollo de la tecnología.

La imprenta, en consecuencia, también quedó monopolizada por la clase económica y política dominante, comenzando entonces la lucha por la libertad de imprenta. Sin embargo, esta libertad de imprenta se reduce (como bien conceptualizaría Rafael Correa) a lo que el dueño de la imprenta quiere publicar, y no al derecho a la información que tiene la sociedad en su conjunto.

Este desarrollo tecnológico trajo como consecuencia la invención de diversos medios de difusión, como lo fue el fonógrafo, la fotografía, el teléfono, el cine, la radio, la televisión y el internet. Sin embargo, pese al desarrollo de la tecnología, así como fue monopolizada la imprenta por el poder, fue monopolizada poco a poco la producción y reproducción de discos, las cámaras fotográficas, las operadoras telefónicas, los cinematógrafos, las estaciones emisoras de radio, y las estaciones transmisoras de televisión.

Eso explica el poder que alcanzaron empresas como Televisa, cuyo dueño, Emilio Azcárraga Vidaurreta, ya había incursionado y casi monopolizado el negocio radiofónico. El único contrapeso que existió en su momento, fue la creación de entes gubernamentales en estas áreas, Imevisión y el IMER.

Sin embargo, la radio y la televisión privada, al ser la de mayor difusión y la más publicitada (y a la vez contradictoriamente) pasó a ser la televisión oficial por excelencia. La manipulación informativa que se generó en radio y televisión (al menos en México) y la poca competencia que se generó en el sector para que, a falta de opciones, hubiera mayor control sobre lo que se transmitía en los medios y sobre lo que la sociedad consumía, logró tapar muchos abusos y excesos del poder que el presidencialismo pluripotenciario y omnipotente priísta hizo en contra de sus propios gobernados.

La aparición de internet, en un inicio, no representó un peligro para el priísmo en la década de los 90’s. El poco acceso que existía a la red virtual por el alto costo para el usuario, el poco desarrollo de la infraestructura necesaria para su difusión, la casi inexistente información que había en ella (la cual se limitaba a boletines de universidades o artículos científicos) y el incipiente desarrollo del HTML que existía en esos momentos, parecía incompresible en que la red se desarrollara del modo en que la conocemos hoy y, por ende, el gobierno no tomó importancia a esta plataforma tecnológica.

Sin embargo, durante los 12 años de ausencia del priísmo en el poder, la red se desarrollo exponencialmente y a pasos agigantados. La aparición de buscadores, blogs, plataformas multimedias (como YouTube) y redes sociales desarrolló y expandió internet a niveles nunca imaginados. Barack Obama ganó la primer elección presidencial gracias al uso de las redes sociales, y diversos movimientos sociales de Izquierda en el mundo han logrado organizarse gracias a internet. Y así como es explicable la aparición de #YoSoy132 y su impacto negativo en la campaña de Enrique Peña Nieto, sería inexplicable sucesos como Tlaltelolco en 1968 o el fraude electoral de 1988 con Facebook y Twitter.

La reforma en telecomunicaciones que Enrique Peña Nieto ha enviado al Senado de la República pretende esto: censurar y amordazar internet. Que el internet lo controle la élite dominante y gobernante del país. Que la presidencia pluripotenciaria y omnipotente priísta determine qué puede y que no puede leer, saber, ver, escuchar, conocer e informarse la sociedad en internet. Y todo aquello que sea considerado un riesgo (para ellos) deberá ser eliminado, para evitar cualquier contenido subversivo o indeseado por ellos.

En este sentido, es maravilloso el poder de la manipulación. Durante mucho tiempo, a través de los medios de comunicación (que siempre han sido utilizados como propaganda gubernamental en los países capitalistas como México) se ha mencionado sobre la supuesta restricción informativa en los medios existentes en países comunistas. Así, se ha espantado a la población sobre la presunta censura a las libertades de expresión y de imprenta que se haría en caso de que un sistema comunista o socialista gobernara en México. El drama de ello es que esa censura, el sistema político priísta quiere llevarla a la práctica, equiparándose a la censura practicada en China, a la de los países árabes, o en sistemas políticos militares africanos.

De nosotros depende decir ¡nunca más! Que nunca más haya censura a nuestras opiniones y pensamientos. Que nunca más nos callen. Que el poder pluripotenciario y omnipresente priísta no gobierne en nuestras vidas. Que tengamos una plataforma fuera del alcance del poder oficial, donde haya la libertad suficiente para manifestarnos y organizarnos. Que internet no se convierta en un medio controlado por el poder dominante. Que internet nació libre, y libre debe existir.

No a la censura de internet de Peña Nieto. No a una mordaza más. Luchemos por un internet libre.

Saludos. Dejen comentarios.

Las pifias de Peña Nieto

Hola.

En la campaña electoral presidencial del año pasado, Enrique Peña Nieto comenzó a tener una serie de “errores” y “trastabilleos” que se convirtieron en mofas y pifias en redes sociales e internet. Hashtags con mucho éxito, memes en Facebook, y videos e YouTube se convirtieron en virales, y todo mundo se burló del entonces candidato presidencial.

Un sector importante de la Izquierda comenzó a darle mayor importancia entonces a los errores de Peña y promocionarlos en cuantos medios pudieron, más que preocuparse en cuidar o hacer promoción del voto. La difusión virtual jamás pudo superar al trabajo de campo, en el que los priístas se concentraron, y al final el priísta ganó la elección presidencial.

Ésto fue favorecido, en gran medida, en que mientras una gran parte de activistas priorizó el salir a las calles a caminar y gritar en contra de Peña Nieto así como sentirse revolucionarios por Facebook, los priístas compraban el voto en las colonias, y aseguraban que su voto duro y comprado asistieran a votar.

No contentos con no aprender la lección, hoy la Izquierda comienza a cometer los mismos errores. Peña Nieto se ha equivocado en distintas ocasiones: le cambió el nombre al IFAI, lo mismo hizo con la fecha de erección del Estado de Hidalgo, y recientemente cambió la ubicación de la capital de Veracruz. Derivado de ésto, y de una forma sumamente superficial, la Izquierda ha vociferado la incapacidad e ineficiencia de quien ostenta el cargo presidencial.

Sin embargo, analizando fríamente el corto pero muy productivo sexenio de Peña Nieto, vemos que la realidad es muy distinta. No, querido lector, no crea que alabaré a Peña Nieto, pero si seré objetivo y responsable con mis comentarios. Peña Nieto no ha sido ni incapaz, ni ineficiente, ni improductivo. Al contrario. Ha sido bastante capaz, eficiente y productivo, tal vez no con el Pueblo, pero si con quienes lo apoyaron y a quienes le debe favores.

Enrique Peña Nieto ha sido capaz de convencer y coptar a la mayor parte de la que se asumía como “oposición” (muy al estilo del viejo priísmo, cuando tenía sus partidos satélites), al hacerlos firmar el Pacto por México. Así, con el Pacto por México, ha sido eficiente y productivo al haber sacado al menos tres grandes reformas neoliberales que los grandes organismos financieros internacionales le habían exigido a México y que se encontraban en el congelador hacía muchos años (la laboral, la educativa y la de telecomunicaciones) en un corto periodo de tres meses, y está próximo a aprobar al menos otras tres en lo que queda del año (la fiscal, la hacendaria y la energética).

Las pifias de Peña Nieto, por su parte, pueden deberse y tienen como origen únicamente alguna de las dos siguientes causas: idiotez, o premeditación. Si, nadie niega que alguien que tiene tantas equivocaciones puede ser idiota, aunque también podría estar fingiendo que lo es sin serlo (es decir, premeditación), y al final los idiotas serían quienes creen que es idiota. Explicaré mejor ésta parte.

Todos sabemos que Enrique Peña Nieto fue y es apoyado por el duopolio Televisa-Azteca (más por Televisa que por los otros, pero de igual forma lo apoyan ambos). Televisa tiene, al menos, 63 años haciendo televisión en México, y recordemos que las telenovelas más famosas y vendidas a nivel mundial son aquellas producidas por Televisa y transmitidas en el Canal de las Estrellas. Todo cuanto sucede en los teleteatros, es decir, acciones,  gestos, impulsos, equivocaciones, chistes, y demás, es planeado, actuado y editado con premeditación, y para causar diversas emociones en el receptor.

Así, considerando la relación existente entre Peña Nieto y Televisa, podríamos pensar que las pifias, errores y trastabilleos de Peña Nieto podrían ser provocados, con el único fin de distraer a la “Izquierda” facebookera y twittera con cuestiones intrascendentes y que no tienen ni una sola repercusión en la vida pública, política, económica o social del país (tal cual lo intentaron hacer con la reaparición del EZLN en diciembre pasado, y que una buena parte de la “Izquierda” se tragó el cuento), mientras el grupo en el poder continúa aprobando las reformas que ellos requieren y necesitan, así como reprimen, encarcelan y criminalizan la protesta social y a los activistas políticos que, lejos de internet y más cerca de la calle y la gente, enfrentan al Estado movilizando o denunciando públicamente el actuar del régimen actual.

En conclusión, Peña Nieto no es ni incapaz, ni ineficiente, ni improductivo, ni mucho menos idiota. Él y la oligarquía son más listos y perversos que la “inteligente” izquierda, la cual ha demostrado síntomas de inmadurez, ingenuidad e idiotez al subestimar y afrontar las capacidades del actual mandatario, sumidos en un océano de superficialidad mediática y darle importancia a lo intrascendente, la cual les provee lo que quieren ver y escuchar, mientras ellos hacen de las suyas. Al fin y al cabo, han encontrado la fórmula: circo para los ignorantes, circo para los ingenuos, y circo para los inconformes, que al final terminan siendo iguales ante el poder.

Saludos. Dejen comentarios.

Rumbo al 2012

Hola.

Escribo éstas líneas horas antes de que concluya el 2011. Un año lleno de injusticias, muerte y ambición. Un año donde hoy, más que nunca, quedó palpable y al descubierto la lucha de clases histórica en que se ha visto inmersa la humanidad, y que en México -se ha asegurado durante varios años- no existe.

Vimos cómo Calderón ejerció su prepotente brazo usurpador contra una periodista (Carmen Aristegui) por cuestionar sobre un posible alcoholismo del que ilegítimamente porta hoy la banda presidencial en México. Vimos también cómo la movilización ciudadana, al estilo de Egipto, ocasionó que Calderón reculara en su decisión y restituyeran en MVS Radio a Carmen.

Ésto fue gracias a la forma en que funcionan las redes sociales, particularmente Facebook y Twitter. Sin éstas redes, no hubiera sido posible movilizar a la gente en contra de una injusticia como la cometida contra Aristegui, o bien derrocar al dictador Mubarak en Egipto (que siendo objetivos y haciendo un análisis aparte, le salió más caro el caldo que las albóndigas a los egipcios, dado que ahora tienen enquistada a una junta militar antidemocrática y represiva). Tampoco sería posible explicar una nueva ola de movimientos sociales organizados a partir de Internet, como el Movimiento Estudiantil de Chile, el M-15, o el #OccupyWallStreet.

También las redes sociales nos permitieron conocer la vigencia de la lucha de clases, lo cual se hizo patente en tres distintos momentos igual de patéticos: cuando Azalia (la ex-Big Brother) le dijo asalariado a un policía del Distrito Federal; cuando Paulina Peña (hija de Peña Nieto) mandó saludos a toda la bola de pendejos, que forman parte de la prole, o cuando Carlos Talavera Leal (funcionario panista de la SEDESOL en Michoacán) mencionó que las indígenas huelen impresionantemente feo, en claro acto de discriminación y desprecio.

No podemos tampoco olvidar cómo las redes sociales pusieron al descubierto a un candidato de plástico, Enrique Peña Nieto, cuyo producto chatarra quieren que pseudo-gobierne éste país, destrás del cual se encuentran intereses de los más siniestros que puedan existir, apoyado por Salinas de Gortari y Televisa, pero que no ha sido suficiente para cubrir la ignorancia e ineptitud del personaje, quien en un mes ha cometido los errores más inverosímiles que puedan existir.

Sin embargo, algo también es cierto. No todo mundo tiene acceso a las redes sociales, y mucho menos se entera de éstos hechos. El acceso limitado a internet que tiene la población es sólo una de las muchas consecuencias de la polarización de la riqueza y su consecuente inequidad en la distribución de la misma, y de tener un sistema económico injusto, desleal y sanguinario como es el neoliberalismo.

El neoliberalismo, que ya está en su fase terminal (y que lo sostienen unos cuántos como un cadáver para sus propios intereses) sigue dejando estragos en el mundo. La invasión a Libia es sólo ésta nueva fase de neocolonialismo que permea en el mundo, encabezado por USA, Inglaterra, Francia y la OTAN. Esta acaparamiento de los recursos naturales y energéticos puede convertirse en una amenaza, debido a las intenciones de los imperialistas de continuar con su voracidad ahora en Irán y Siria, sin importar las consecuencias que pudiera traer una nueva guerra mundial (la cual, es indiscutible, haría el uso de armas atómicas).

Pese a todo, soy optimista. Creo que el mundo no se acabará en éste año 2012 (a diferencia de los vivales que aprovecharán éste “último cataclismo final” para vender todo tipo de protección contra el fin del mundo, así como la salvación de las almas y sobrevivir a ésto, aunque sea muertos), y que por el contrario, se nos abre una gran oportunidad de mejorar como personas, en lo individual y en lo colectivo. No podemos (ni debemos) estar sujetos a un cataclismo final para mejorar nuestras actitudes, nuestra forma de pensar y de ser. Podemos y debemos tener un mundo mejor (porque de hecho, ya es insoportable la situación actual), y la única forma es cambiar a nosotros mismos.

Creo que éste año puede ser mejor apra todos, si todos ponemos de nuestra parte. Podemos y debemos acabar con éste sistema económico injusto e inhumano, como es el Capitalismo. Debemos y podemos realizar la transformación de México, si dejamos de que la televisión “piense” por nosotros, y realmente utilicemos el cerebro, y hagamos decisiones fundamentadas en la razón, y no en el hedonismo y la superficialidad.

México y el mundo no puede continuar así. Es hora de hacer algo. Sumar consciencias, sumar voluntades, y diseñar el mundo que queremos. Un mundo donde no sea el más fuerte o el que posee más, el que tome las decisiones, y los demás las acatemos porque no nos queda de otra, porque es mejor obedecer porque, de lo contrario, se pierde lo poco o nada que se tiene.

Es hora de cambiar nuestra actitud. De transformarnos y transformar al mundo. Confío en que muchos, al igual que yo, piensan lo mismo. Generemos el cambio, porque de lo contrario, realmente el 2012 puede ser un infierno si permanecemos en la misma actitud pasiva, arrogante y apática en que permanece gran parte de la Humanidad el día de hoy.

No perdamos la esperanza. Las cosas puedes ser mejores si nosotros así lo queremos.

Otro mundo es posible.

Te deseo un Feliz Año 2012 a tí y a toda tu familia, y que todos tus deseos se cumplan.

Ensayo marxista sobre un twitt fallido

Hola.

Toda la historia de la sociedad humana, hasta la actualidad , es una historia de luchas de clases. Libres y esclavos, patricios y plebeyos, barones y siervos de la gleba, maestros y oficiales; en una palabra, opresores y oprimidos, frente a frente siempre, empeñados en una lucha ininterrumpida, velada unas veces, y otras franca y abierta, en una lucha que conduce en cada etapa a la transformación revolucionaria de todo el régimen social o al exterminio de ambas clases beligerantes […] Hoy, toda la sociedad tiende a separarse, cada vez más abiertamente, en dos grandes campos enemigos, en dos grandes clases antagónicas: la burguesía y el proletariado 1.

Este era, en síntesis, el planteamiento que Karl Marx realizaba en torno a la lucha de clases (que daría origen a lo que más tarde se convertiría en el materialismo histórico y materialismo dialéctico). Aunque nunca ha desaparecido la relación opresor-oprimido, esta relación aparece evidenciada más que nunca en ciertos pasajes de la Historia, mientras que en otros pasa más o menos desapercibida. Sin embargo, hoy, más que nunca, resulta evidentemente vigente, sobre todo en el contexto actual mexicano.

El traspié de Enrique Peña Nieto, candidato presidencial del PRI a la Presidencia de la República el sábado pasado, fue objeto de mofas, burlas y Trending Topics en Twitter, así como el tema más comentado del fin de semana en Facebook, debido a su incapacidad (en todos los sentidos) de nombrar tres libros que lo hayan marcado en su vida.

Sin embargo, cuando piensas que todo se ha terminado, siempre termina la vida por sorprenderte. Pasadas 24 horas de la carrilla acostubrada en Twitter cuando algún personaje público (sobre todo, políticos) twittean alguna barrabasada, que en ésta ocasión fue Peña Nieto, su yerno, José Luis Torre, twitteó el mensaje …un saludo a toda la bola de pendejos, que forman parte de la prole y solo critican a quien envidian!… y que, a su vez, fue retwitteado por la hija de Peña, Paulina Peña Pretelini.

Más allá de la furia que desató en twitteros y no twitteros el mensaje retwitteado por la hija incómoda (así como las represalias por difundir ésto, como el hackeo al blog Homozapping, de Jenaro Villamil, o la cuenta en Twitter de la Red Nacional de Jóvenes con AMLO, @jovenesamlo), así como del propio impacto negativo que ésto tendrá en la campaña de Peña, lo cierto es que ésto reabre un debate que durante mucho tiempo los ideólogos y pseudo-intelectuales de la derecha han declarado como muerto: el debate sobre la lucha de clases, planteado por Marx hace 153 años, en 1848.

El twitt, por sí mismo, tiene una gran carga de verdad explícita, definiendo una diferencia entre el nosotros y el ellos (o el ego y el alter, en términos freudianos): deja de facto el entendido de que los otros, los que no soy yo, es la prole, el proletariado, en términos marxistas; por su parte, queda sobreentendido que al momento que los otros son la prole, yo (en términos del twitt) soy la burguesía, la clase diametralmente opuesta. En términos generales, ésto es algo que ya se sabía de antemano, sin embargo queda confirmada la diferenciación que realiza la clase opresora sobre la oprimida (además, cargada de desprecio de los primeros hacia los segundos, al utilizar la palabra pendejo de forma peyorativa e insultante).

Así mismo, Marx define en su Miseria de la Filosofía los denominados intereses de clase:

En principio, las condiciones económicas habían transformado la masa del país en trabajadores. La dominación del capital ha creado en esta masa una situación común, intereses comunes. Así, esta masa viene a ser ya una clase frente al capital, pero todavía no para sí misma. En la lucha, de la cual hemos señalado algunas fases, esta masa se reúne, constituyéndose en clase para sí misma. Los intereses que defienden llegan a ser intereses de clase2.

En éste entendido, tenemos también en el retwitt de Paulina Peña, de forma implícita, los intereses de clase de ella, su familia, y su entorno: mientras que Enrique Peña Nieto representa a los míos, los burgueses, su contraparte sería Andrés Manuel López Obrador, el que representa a los otros, los proles, el proletariado (pues sería ilógico y estúpido plantear que Josefina Vázquez Mota representa al proletariado).

Lo mejor de todo es que, después de todo, Paulina Peña tiene razón, puesto que los burgueses son los dueños de los medios de producción (y en México, la oligarquía es dueña de esos medios de producción, clase a la que Peña Nieto pertenece y representa), mientras que el proletariado sólo es la fuerza de trabajo (denominada también ejército industrial).

Así, podemos concluir, de forma simple, pero con los elementos teóricos presentes, que estamos ante un escenario donde existen Nosotros los Proles, Ustedes los Peñas (que, obviamente, no son sólo los Peñas, sino también los Salinas, los Azcárragas, y cuanto oligarca pase por la mente) o, lo que es lo mismo, la lucha de clases acentuada, aceptada y masificada gracias a las redes sociales que hoy, ponen en su lugar a cada quien, y desenmascaran a los personajes que la televisión, el teleprompter, y los discursos preelaborados hacen parecer como salvadores de la Humanidad.

Saludos. Dejen comentarios.


1 Marx, Karl y Engels, Friedrich. Manifiesto del Partido Comunista. México: Partido del Trabajo, Mayo de 2005, pp. 32

2 Marx, Karl; Miseria de la Filosofía, pág. 257. Ed. Júcar

Las tendencias autoritaristas

Hola.

Durante muchas décadas del siglo pasado, vivimos dictaduras militares en América Latina, algunas de las cuales se presentaron desde los años 30’s, siendo su auge durante los 60’s y 70’s. Así pues, tuvimos casos terribles como las dictaduras de Brasil, Argentina, Guatemala, o el caso Pinochet, en Chile, que derrocó al primer presidente Socialista en llegar al poder por la vía de las urnas, no de la Revolución: Salvador Allende.

Todo ésto terminó, en teoría, en la década de los 80’s, cuando se instauraron regímenes democráticos en América Latina, que sentaron las bases para el desarrollo que hoy estamos apreciando en muchos países del continente.

Ésta idea de la democratización no es otra cosa que el modelo político occidental aplicado, patentado y expandido por el mundo por Estados Unidos y Europa, ya sea por la vía pacífica, o bien por la fuerza, como observamos en el caso de Libia, sin menoscabar otros ejemplos aplicables, com Irak. Sin embargo, el “régimen político perfecto”, como nos lo han querido vender, donde la mayoría impone su voluntad sobre las minorías y las asfixia, tiene serias deficiencias, algunas de las cuales están saliendo a relucir.

Éste “régimen perfecto” no es otra cosa que una máscara para que las oligarquías locales dominen y malgobiernen a la mayoría de la población. Las decisiones las toman un puñado de personas, le dicen al títere en turno lo que tiene qué hacer (por supuesto, “democráticamente” electo, de una decena de opciones que responden, en su mayoría, a los mismos intereses), y que actúa en consecuencia. Por supuesto que el sistema económico juega un papel importante, puesto que no pueden existir oligarquías sin capitalismo. Es una relación simbiótica.

Sin embargo, éste régimen que lo definiré como dictadura oligárquica democrática, genera una distribución inequitativa de la riqueza, malestar en la población, lucha de clases, polarización de todo tipo, etc. En algún punto, la olla express revienta, y entonces se generan protestas, marchas, disturbios, revoluciones, en ese orden.

Sin embargo, ésta dictadura oligárquica democrática cuenta con un gran poder intermedio entre ellos y la población: los medios de comunicación y, en particular, la televisión, que en todos los países abarca una gran cantidad de atención de la población, la cual es utilizada para distraer, manipular y mentir sobre el estado actual de las cosas. Éste escenario fue el que se presentó durante todo el Siglo XX, y fue el ideal para éstas dictaduras oligárquicas democráticas. Sin embargo, llegó el Siglo XXI y, con el nuevo siglo, nuevas tecnologías.

A pesar de que Internet existe desde mediados del siglo XX, su popularidad y masificación llegó con el Siglo XXI. Con la aparición de la Web 2.0, llegaron Facebook y Twitter, entre otras plataformas, además de los sitios de noticias realizados por Prosumers. Aunque éstas plataformas fueron desarrolladas con fines de entretenimiento y banales, poco a poco comenzaron a ser enfocadas a lo social y, de ahí, a lo polìtico. Comenzaron a haber debates en éstas redes sobre diversos temas de interés general y, cuando los usuarios se dieron cuenta que más de uno compartía sus inconformidades, se organizaron y salieron a las calles a protestar.

Así, en México se consiguió evitar el impuesto del 3% que el Senado quería aplicar para 2010, o también se consiguió la restitución de Aristegui en MVS Radio; Obama ganó una elección por el repudio a Bush; en Egipto, se derrocó al dictador Mubarak; en España, se creó el movimiento M-15, conocido como los “indignados”; y en Chile los estudiantes se organizaron (y lo siguen haciendo) contra la privatización de la educación por el presidente derechista Piñera.

Sin embargo, ésta organización social ha traído también una reacción por parte de las oligarquías, que están dispuestas a mantener su poder y privilegios a toda costa. Así, ha habido represiones, mano dura, toques de queda, militarización, y hasta fraudes electorales, lo que marca una tendencia claramente autoritarista.

Tenemos elementos que pueden parecer aislados, pero que si los analizamos y los contextualizamos, marcan una tendencia (primero señalaré el acontecimiento origen, y después la repercusión):

  • 2001: Ataque al WTC, New York: endurecimiento de la política interna de USA contra sus propios ciudadanos;
  • 2002: Invasión de Afganistán: imposición de un régimen político de USA a los afganos, militarización;
  • 2002: Golpe de estado frustrado a Hugo Chávez, en Venezuela: asume presidente de FEDECÁMARAS la presidencia por dos días;
  • 2003: Invasión de Irak: imposición de otro régimen político de USA a los iraquíes, militarización;
  • 2006: Fraude Electoral contra AMLO, en México: imposición de Calderón como Presidente de México, militarización
  • 2008: Intentona de separatismo de varias provincias en Bolivia, lidereada por la derecha y las cámaras empresariales;
  • 2010: Intentona de Golpe de Estado a Rafael Correa, en Ecuador;
  • 2011: Caída de Hosni Mubarak en Egipto por las protestas ciudadanas: instauración de junta militar;
  • 2011: Creación del M-15, movimiento de indignados en España: represión contra los movilizados por el “izquierdista” Zapatero;
  • 2011: Movimiento estudiantil en Chile contra la privatización de la educación pública: represión contra los movilizados por el derechista Piñera.

En éste ejercicio sólo consideré los hechos significativos (y de los que vinieron a mi memoria), pero sin duda, hablamos, por una parte, de fraudes electorales, invasiones, golpe de estado por parte de las oligarquías y, por otra parte, de represión y militarizaciones.

Ésto marca, sin duda, una tendencia al autoritarismo legitimada por las urnas. Es decir, primero votamos por el títere en turno, y ya que observamos que sólo responde a los intereses de la oligarquía y no de los electores, salimos, nos inconformamos, nos reprimen, y no podemos de ir nada, puesto que nosotros le dimos el poder para reprimirnos por la vía de las urnas, además que cuentan con los mecanismos propagandísticos para hacer creer a buena parte de la población que la represión es correcta y justificada, sin explicar las razones de fondo.

Lo cierto es que existe una tendencia generalizada a generar regímenes autoritarios, donde en algunos casos ya no se persigue a la oposición, sino se le descalifica y estigmatiza, mientras en otros casos se vuelve a hacer uso del primitivo recurso de la macana para aplacar el descontento social. Ésta tendencia no es de a gratis: está más que demostrado que el neoliberalismo fracasó, puesto que hay más pobreza y una distribución inequitativa de la riqueza, pero por otra parte, ñas oligarquías están dispuestas a defenderlo, si es necesario, derramando sangre, pues sus privilegios dependen en gran medida de ésta fallida política económica, y no están dispuestos a renunciar a ellos ante nada.

En éste sentido, habría que valorar el impulsar propuestas como el plebiscito, el referéndum y la revocación del mandato, que podrían dar un equilibrio a éstas tendencias autoritarias que, de no ser detenidas ahora, cargaremos ese lastre por varias generaciones, hasta que un acontecimiento tal como la Toma de la Bastilla, en 1789, cambie el curso de la Historia de una vez y para siempre.

Saludos. Dejen comentarios.