El día de hoy comenzó el día con la convicción de que serán muchos los días que resistiremos en ésta lucha.
Hubo algunos que al no habernos bañado en el transcurso de toda la semana, tuvimos que pedirle favor a amigos que viven en la Ciudad de México para poder asearnos y poder enfrentar la semana, por lo menos, bañados.
En mi caso muy personal, la garganta se me “abrió”, es decir, la infección bajó, a diferencia de un incremento en la tos.
En el templete, pasadas las tres de la tarde se presentó un tenor y una soprano que interpretaron desde arias de ópera hasta música popular mexicana. Dicen que todos los que apoyan a Andrés Manuel son unos nacos vulgares, sin embargo, al final de la actuación había cerca de un cuarto del Zócalo lleno de gente apreciando ésta música.
Posterior a las cuatro de la tarde, comenzaron a irse contingentes del campamento de todos los estados para reforzar la asamblea informativa que por ocasión excepcional fue convocada en la sede del TRIFE sin variar el horario de costumbre.
Todo el día estuvo nublado, pero pasadas las cuatro de la tarde comenzó una lluvia que se quitaba a ratos, pero que volvía a incrementarse. Entre varios compañeros repararon los desagües de plástico que hace casi una semana fueron puestos por la gente de Francisco Garduño y que no sirvieron en el segundo aguacero caído en éste Zócalo Capitalino. Así mismo, se redobló la vigilancia en el campamento del Estado.
Posterior a las ocho de la noche, comenzó a llegar muchísima gente al campamento. Ésta gente, sumada a la que regresó de la asamblea informativa, ocasionó que el campamento se sobrepoblara. Como un estimado, había más de 200 compañeros hidalguenses durmiendo el día de hoy en el Zócalo.
Continuó lloviendo y, pese a los esfuerzos de los compañeros por mantener el campamento seco, fue inútil, pues se encharcó en las mismas áreas que se había inundado antes, aunque con efectos menos devastadores que las ocasiones pasadas.
Mañana será otro día. Motivo para otra crónica de la resistencia.





Bueno, aunado a ésto tuvo la vergüenza (o desvergüenza, ya no sé) de presentarse José Guadarrama Márquez en el acto. Bueno, pues al señor lo metieron a la zona VIP. Sin embargo, Andrés Manuel ni lo peló. Me cuesta trabajo pensar cómo se humilla éste señor con tal de obtener una foto de él saludándose como grandes cuates, pues de hecho, ha tenido el cinismo de declarar públicamente (Plaza Juárez, 27 de octubre del 2005) que “Andrés Manuel es mi amigo”, cuando Obrador no quiere verlo ni en pintura.Y además: Campesinos y gente de diversos municipios llevaron mantas diciendo “PEJE SI, GUADARRAMA NO”, “AMLO SI, GUADARRAMA NO” y “AMLO SI, DI NO A GUADARRAMA”, cosa que, por cierto, también le achacaron a la Dra. Irma. Las fotos de ésto, abajo de ésta nota.