La nueva Guerra Fría o Paz Armada

Hola.

Al concluir la Segunda Guerra Mundial, y tras la repartición del mundo y el rediseño de la geopolítica mundial entre Harry S. Truman, Churchill y Stalin, el mundo entró en una etapa muy larga y tensa denominada Guerra Fría, donde había una confrontación directa entre USA y la URSS, los primeros lidereando el Bloque Capitalista u Occidental con su brazo militar, la OTAN, y los segundos lidereando el Bloque Socialista u Oriental, unidos mediante el Pacto de Varsovia.

Ésta Guerra Fría casi llevó al mundo a una Guerra Mundial en 1962 (hace escazamente un mes se cumplieron 50 años de éste acontecimiento), y gracias al oficio político de Krushev (más que de Kennedy) es por lo que aquí estamos el día de hoy.

Muchos acontecimientos, entre los que estuvieron involucrados Margaret Tatcher, Ronald Reagan, George Bush, Mikhail Gorvachev, Karol Wojtyla (si, efectivamente, el Papa Juan Pablo II), entre muchos otros actores y sucesos, ocasionaron la caída del Muro de Berlin, colapsara la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, y se proclamara anticipadamente el “fin de la Historia” al mismo tiempo que la Guerra Fría finalizaba, y promocionaban al Capitalismo como el sistema económico triunfante, dejando el camino libre a las reformas estructurales y a la instauración y profundización del neoliberalismo como doctrina casi religiosa.

20 años después, y aunque los historiadores no lo mencionen (o no lo acepten), estamos entrando a en un nuevo periodo, el cual podría ubicar que comenzó el 11 de Septiembre de 2001, pero que comenzó a manifestarse claramente meses antes que USA invadiera Libia, en 2011.

A diferencia de la Guerra Fría, en ésta las condiciones han cambiado y, hasta cierto punto, los bloques están más equilibrados que antes (cabe señalar que no estamos etiquetando aquí a “buenos” o “malos”, a “terroristas” y “no terroristas”, sino únicamente es un análisis geopolítico actual). Los bloques se encuentran perfectamente definidos:

  • Bloque occidental: Encabezado por USA e Israel, apoyado por Gran Bretaña, Francia, España, Alemania, Italia, Suecia, Turquía, Arabia Saudí, Jordania, Qatar, Oman, Yemen, Egipto, Afganistán, Japón, Corea del Sur, Australia, Nueva Zelanda, Micronesia, Palau, Islas Marshall, Canadá, México, Panamá, Colombia y Chile, entre otros.
  • Bloque oriental: Encabezado por Rusia y China, apoyado por Ucrania, Bielorrusia, Líbano, Siria, Irán, Pakistán, India, Corea del Norte, Vietnam, Singapur, Malasia, Cuba, Nicaragua, Venezuela, Ecuador, Perú, Bolivia, Brasil y Argentina, entre otros.

Sin embargo, en este nuevo periodo hay disputas y enfrentamientos por territorios y recursos naturales, de la misma forma en que lo hubo en la Guerra Fría. Mientras que en la Guerra Fría tuvimos la Guerra de Corea, la Guerra de Vietnam, la Crisis de los Misiles, la Guerra de los Seis Días, la Guerra Irán-Irak, o la I Guerra del Golfo, en este nuevo periodo histórico hemos tenido la Invasión de Afganistán, II Guerra del Golfo, o la Invasión de Libia.

Sin embargo, lo cierto es que cada vez más comienza a sentirse la misma tensión mundial que se sentía hace 25 ó 30 años. También es cierto que tantos frentes no se encontraban tan tensos desde hacía muchos años. Las tensiones USA-Rusia por el Escudo Antimisiles Euroamericano instalado en Europa no se veían desde los mejores años de la Guerra Fría. También, la tensión fronteriza Turquía-Siria (provocada por la OTAN), las tensiones Israel-Siria, Israel-Irán, Israel-Palestina, Irán-USA, Japón-China y Corea del Norte-Corea del Sur, nos dejan ver que, en el mejor de los escenarios, estamos ante una Segunda Guerra Fría (en el mejor de los casos), o bien en una nueva Paz Armada, que sería la antesala de un gran conflicto mundial: la Tercera Guerra Mundial.

Mientras son peras o manzanas, lo cierto es que la polarización del mundo es ya alarmante. La crisis económica mundial está acelerando éste proceso, sumado a la gran tensión que existe dentro de los propios países europeos debido a los “ajustes estructurales” (recortes y austeridad) promovidos por la Troika en toda Europa (FMI, BM y BCE), y que está orillando a USA y Europa a inclinarse por continuar la política de invasiones y guerras para intentar “recuperar la economía”.

Así, nos enfrentamos a un nuevo escenario en el que ya hemos vivido antes. Falta ver si, como en el primero, logramos sobrevivir a esa tensión permanente, o bien la Humanidad está en el umbral de su extinción final.

Saludos. Dejen comentarios.

Sin duda, votaría por Chávez

Hola.

El próximo domingo se llevarán a cabo las elecciones presidenciales en Venezuela. Y lo cierto también es que (al igual que en México) se elegirá entre dos proyectos distintos y contrapuestos.

El primero de ellos es el encabezado por el Comandante Hugo Chávez Frías, candidato del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), quien ha sido electo en dos ocasiones (y ratificado en una) y ha gobernado esa nación durante 13 años. Llegó al poder en 1999 debido al fracaso de las políticas neoliberales que habían hundido a Venezuela y que habían convertido a dicho país en un mar de disparidad y inequidad económica, política y social.

Chávez llegó al poder por la vía de las urnas, después de un fallido Golpe de Estado comandado por él en 1992, y cuya fuerza popular le permitió ser liberado, ser candidato y ganar la Presidencia de la República. Al instante de asumir el poder, convocó aun nuevo constituyente, el cual creó una nueva Carta Magna, y fue aprobada en el año 2000, después de lo cual Chávez volvió a competir (ya con la nueva Constitución) y fue ratificado en el poder. Así, debido a las políticas públicas que comenzó a aplicar, en el 2002 se orquestó un golpe de estado en su contra, apoyado por FEDECÁMARAS (el equivalente al Consejo Coordinador Empresarial en México), Radio Caracas Televisión (RCTV) [el equivalente de Televisa], Globovisión, Venevisión, así como por las embajadas y gobiernos españoles y norteamericanos.

Sin embargo, dicho golpe falló, en gran medida porque el pueblo venezolando se volcó a las calles a defender a su gobernante, y a exigir que se le devolviera el poder. Así, Chávez libró su prueba de fuego (la más importante que ha tenido) y se consolidó como gobernante en Venezuela.

Después, los avances que comenzó a tener Venezuela en materia de salud, educación, bienestar, poder adquisitivo, acceso a la tecnología y a la información, servicios públicos, infraestructura, y demás rubros fueron impresionantes. Expulsó a las compañias petroleras estadounidenses, las cuales ganaban el 75% de la renta petrolera y no pagaban impuestos, en beneficio de los venezolanos y de su propio desarrollo. Así mismo, nacionalizó las empresas cementeras en Venezuela, las cuales (en su gran mayoría) eran propiedad de las trasnacional CEMEX, la cual hacía práticas abusivas, sacaba más de la mitad del concreto producido en Venezuela hacia otros países, y el que se quedaba en dicho país se lo vendían al gobierno 2, o hasta 3 veces más caro del valor en el mercado.

Para dar otra muestra: actualmente, el salario mínimo en Venezuela es de USD $476.17, mientras que en México es de apenas USD $146.40 mensuales (y con la contrarreforma laboral recientemente aprobada, bajará aún más). Otro ejemplo: mientras que en México se aprobó una reforma laboral para beneficiar al empresario, en Venezuela también fue aprobada una reforma laboral que le da más beneficios al trabajador.

Así, en 13 años, Chávez ha transformado a Venezuela no sólo cambiando el modelo económico de neoliberal a lo que se ha denominado Socialismo del Siglo XXI, sino que éste ha impactado en el nivel de vida del venezolano aumentando considerablemente el tamaño de la clase media en dicho país, y disminuyendo la línea de pobreza (mientras en 2002 el 48.6% de la población venezolana se encontraba en la línea de pobreza, 31.2% tenía sus necesidades básicas insatisfechas, y 20.2% estaba en pobreza crónica, éstos índices descendieron en el 2008 al 27.5%, 23.4% y 11.8% respectivamente, es decir, en 6 años [Fuente: Política Social, Desarrollo y Pobreza en Venezuela, Caracciolo Viloria, Instituto Latinoamericano de Investigaciones Sociales (ILDIS) Oficina en Venezuela de la Fundación Friedrich Ebert, http://library.fes.de/pdf-files/bueros/caracas/08763.pdf]).

El otro proyecto que se presenta en Venezuela es el encabezado por Henrique Capriles, candidato de la Mesa de Unidad Democrática, coalición conformada por partidos de diversos matices, principalmente centristas y derechistas. El proyecto de Capriles es uno: el retorno del neoliberalismo a Venezuela, y reconfigurar la geopolítica en Sudamérica favorablemente a los intereses estadounidenses.

Práticamente, todos los avances que ha tenido la Revolución Bolivariana en Venezuela serían destruídos, el petróleo regalado a los estadounidenses, y se gobernaría (al igual que en México) para unos cuántos, que es la oligarquía que busca retomar el poder perdido después de tantos años.

Así, Capriles es el candidato de la OTAN, de USA, de Barack Obama, de Washington, del Fondo Monetario Internacional, de las embajadas americana y española, de las compañías petroleras norteamericanas, de la oligarquía local de Venezuela, de FEDECÁMARAS, de Venevisión, de Globovisión, de los poderes fácticos, del dinero, del neoliberalismo y, lo más importante, del retroceso para Venezuela.

Cabe señalar, por cierto, que tanto Capriles como la embajada de USA en Venezuela han amagado con no reconocer el resultado electoral si sale victorioso Chávez. El primero, generando una revuelta entre sus seguidores, y los segundos, pidiendo una intervención militar, tal y como están planeando hacerlo con Siria en éstos días vía Turquía, y como pretenden también hacerlo con Irán vía Israel.

Así, en este choque de proyectos distintos y contrapuestos, sólo hay dos opciones: 6 años más de mejores condiciones de vida para los venezolanos, ó un retroceso económico, político y social para ésta nación que bastante sufrió durante muchos años antes de la Revolución Bolivariana.

Chávez ha demostrado que otro mundo es posible. Que si esposible redistribuir la riqueza, y repartirla equitativamente. Que si es posible tener una relación respetuosa con USA, siempre y cuando éstos no tengan injerencia en la Soberanía Nacional. Que si es posible generar mayores y mejores servicios públicos, a cargo del estado. Que si es posible no depender de la mano invisible. Que si hay de otra. Que cada pueblo puede y debe determinar su propio destino.

Así, en ésta coyuntura fundamental para Venezuela, si yo fuera venezolano, sin duda, votaría por Chávez.

Saludos. Dejen comentarios.