El complot

Hola.

En 2002 en Venezuela, donde un grupo de la oligarquía venezolana conformado por FEDECÁMARAS, Empresas Polar, Radio Caracas Televisión (RCTV), Venevisión, Globovisión, y funcionarios de las embajadas de USA y España en dicho país, impulsaron un gran golpe de Estado en contra del presidente Hugo Chávez, acompañado de una gran manipulación mediática internacional encabezada por CNN, y replicada por distintos medios de comunicación afines a lo largo y ancho del mundo. El golpe fracasó, pero no así la intencionalidad.

Después de esto, Hugo Chávez se enfocó en profundizar el Socialismo del Siglo XXI, obteniendo un gran apoyo y respaldo popular (que ya tenía cuando fue conspirado el golpe de Estado), y que le permitió reelegirse como presidente en 2007 y 2013, marcando un gran precedente de respaldo a la Revolución Bolivariana. En 2013, víctima de un cáncer muy agresivo, Hugo Chávez falleció, no sin antes indicar que su sucesor debía ser Nicolás Maduro, entonces vicepresidente de Venezuela. Con todo el respaldo del PSUV, Maduro ganó la elección presidencial por un estrecho margen. Henrique Capriles, candidato opositor de la derecha, desde la campaña y después, existía el interés por parte de la derecha venezolana de desestabilizar al gobierno en turno.

El pasado 12 de febrero, manifestaciones en contra de la inseguridad en distintos estados de Venezuela terminaron con un saldo de tres muertos. Desde entonces, existe una gran campaña mediática impulsada por CNN (televisora estadounidense) y NTN 24 (televisora colombiana) generando un ambiente de agitación encabezado por Leopoldo López, acompañado de bots en redes sociales impulsando un “gran movimiento” en contra del régimen “dictatorial” y “autoritario” de Nicolás Maduro.

Sin embargo, fotografías de supuestos estudiantes aprehendidos en las calles de Caracas vislumbran la posibilidad de halcones infiltrados desde la primera manifestación y no sería descartable que estos mismos halcones hayan sido los autores de los asesinatos a estudiantes. Más aún, después de que fue revelado por parte del gobierno venezolano que estos halcones fueron entrenados en México, en un plan llamado Fiesta Mexicana, a lo cual el gobierno mexicano ha guardado silencio. No es descartable esta hipótesis, ya que existen precedentes de injerencismo (sobre todo de USA) mediante el Plan Cóndor en América del Sur en la década de los 60’s, 70’s y 80’s, y cuyos desestabilizadores eran entrenados en la llamada Escuela de las Américas, que en ese momento tenía sede en las cercanías del Canal de Panamá, en la cual la CIA (Central de Inteligencia Americana) era la encargada de reclutar, entrenar y fijar objetivos, y que distintos personajes latinoamericanos fueron partícipes (incluídos presidentes surgidos de golpes de Estado militares).

En este sentido, cabe señalar que Venezuela no es el único país que se ha visto sujeto a desestabilización política por parte de intereses ajenos, que apuntan directamente a USA por medio de su brazo ejecutor tradicional: la CIA. Aunque pareciera que son hechos e incidentes aislados y locales, Ucrania y Brasil han compartido (junto con Venezuela) manifestaciones en contra del gobierno en turno exigiendo cosas distintas.

Si bien es cierto que existen problemas en los países antes mencionados, tampoco podemos ser ilusos y no observar que estos brotes “espontáneos” tienen un patrón común y modus operandi de estas manifestaciones: gobiernos emanados de la Izquierda; hechos violentos en la primera de las marchas que desencadenan en muertos, con la participación de mercenarios infiltrados y entrenados, después de lo cual se convocan a manifestaciones más y más numerosas que suelen terminar en disturbios (quema de negocios y automóviles, enfrentamientos muy violentos con la policía), que desencadenan en represión y van haciendo subir más la tensión social y encienden los ánimos, convirtiéndose en un círculo vicioso.

En Ucrania el pretexto fue la negativa a incorporarse a la Unión Europea (contraviniendo los intereses de los propios europeos y USA, quienes ven un riesgo en la conformación de la Unión Euroasiática como un bloque económico antagonista); en Brasil el pretexto fue un tanto ridículo: la celebración de la Copa Mundial de Futbol de la FIFA en 2014; y en Venezuela la inseguridad. Y si observamos la primavera árabe de 2011, encontraremos un factor en común: la desestabilización de gobiernos no afines a los intereses estadounidenses y europeos.

Así, en Libia (a partir de “manifestaciones estudiantiles pacíficas”) se gestó una invasión que terminó con el régimen de Muammar Al Gaddafi (que también socavó uno de los mayores índices de bienestar que existía en el mundo) por el petróleo. En Siria, la lucha entre el gobierno de Bashar Al Assad y los mercenarios de la CIA ha cumplido ya dos años, y es también por petróleo y gas natural. En Ucrania, es por la incorporación a la Unión Europea, de la cual muchos saldrían beneficiados (menos los ucranianos, por supuesto). En Brasil, el trasfondo real es desmoronar el BRICS (bloque económico que hace un contrapeso real a la Unión Europea y a USA). Y en Venezuela, es el petróleo y la influencia política actual en la región.

La situación estratégica actual que tienen Brasil y Venezuela respecto a América Latina y su injerencia en el actual cambio de paradigma en el continente es crucial. Y para esto, USA le ha apostado a gobiernos títeres como el de Enrique Peña Nieto en México, Santos en Colombia, o Piñera en Chile (régimen a punto de terminar), que más allá de realizar reformas estructurales a modo de los intereses estadounidenses y europeos, representan un ariete en su contraofensiva contra los gobiernos de Izquierda y que ya no se sujetan a los designios y mandatos del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial.

Así, el golpe de Estado denunciado por Nicolás Maduro en Venezuela no es otra cosa que un complot orquestado desde USA y la operación de la CIA para cambiar al régimen, y someter nuevamente a la región a sus propios intereses. Así, solo queda esperar que el Pueblo, al igual que con Chávez, responda y respalde a su presidente y a su gobierno. De lo contrario, Venezuela y América Latina volverán al letargo y atraso en el que tantos años tuvo USA a la región, tal cual lo está haciendo hoy con México.

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Crónica de un desastre anunciado

Hola.

Desde que comenzó el hexagonal clasificatorio a Brasil 2014, las cosas no pintaban bien para la selección nacional de futbol. Los primeros cinco partidos en la eliminatoria fueron empatados (0-0 contra Jamaica en el Azteca, 2-2 contra Honduras en San Pedro Sula, 0-0 contra USA en el Estadio Azteca, 0-0 contra Panamá en Panamá, y 0-0 contra Costa Rica en el Azteca) y sólo una victoria (0-1 contra Jamaica en Kingston), sumando sólo 8 puntos de 18 posibles (es decir, menos de la mitad) en 6 partidos.

La crisis se profundizó durante la Copa Confederaciones en Brasil, donde México obtuvo 2 derrotas (1-2 contra Italia, y 2-0 contra Brasil) y una victoria (1-2 contra Japón), quedando eliminado de la segunda ronda, y quedando en 7º lugar de 8 participantes, quedando únicamente por encima de la superpotencia Tahití.

La Copa de Oro no fue distinta: México ganó 2 de 3 partidos de la fase de grupos (1-3 contra Martinica, y 2-0 con Canadá) y una derrota (1-2 contra Panamá), ganó los cuartos de final (1-0 contra Trinidad y Tobago) y perdió en la semifinal (2-1 contra Panamá).

Sin embargo, más allá de realizar un relevo en la dirección técnica en la selección Nacional encabezada por ‘Chepo’ de la Torre, la FEMEXFUT decidió mantenerlo. Incluso, después de la primer derrota en el hexagonal 1-2 con Honduras en el Azteca (siendo, incluso, la primer derrota en la historia de la selección como local), Chepo no decidió renunciar. Pero los directivos tampoco decidieron correrlo: mantuvieron a Luis Fernando Tena en la dirección (con Chepo atrás, pero fuera de cámaras) y aseguraron la siguiente derrota de la eliminatoria, al perder 2-0 con USA en Columbus.

Fue hasta entonces que los directivos decidieron (tras 5 empates, 1 victoria y 2 derrotas, sumando los mismos 8 puntos, pero ahora en 8 partidos y de 24 puntos posibles) remover al Chepo y de todo lo que oliera a él de la selección nacional. Sin embargo, ya era muy tarde, pues la selección de futbol ya estaba prácticamente en el repechaje, sólo quedaban dos partidos por jugarse, y sólo 6 puntos por disputarse.

Así, Victor Manuel Vucetich asumió la dirección de la selección con sólo un mes de trabajo. Sus resultados son decorosos: una victoria contra Panamá (2-1 en el Azteca) y una derrota contra Costa Rica (2-1 en San José). Sin embargo, esta última derrota dejaba fuera al equipo mexicano de Brasil 2014. Solamente una gran voltereta que hizo USA a Panamá al anotar 2 goles en tan sólo 2 minutos y en tiempo de reposición (y de ir perdiendo 2-1 a ganar 2-3) es como México clasifica “de panzaso” al repechaje contra New Zeland, equipo clasificado por Oceanía.

Sin embargo, la debacle y desastre que vive actualmente el futbol mexicano no fue de este año. No fue algo repentino ni súbito. Es un cáncer que se ha desarrollado durante años y que ha hecho metástasis con distintas aristas y matices.

El gran secuestro que ha hecho el duopolio televisivo (Televisa-Azteca) del futbol mexicano (desde el mismo control, nombramiento de directivos clave en la FEMEXFUT, acaparamiento de derechos de transmisión de clubes y selección, etc.), así como el gran lastre en que se han convertido los principales y más poderosos directivos de este deporte (Emilio Azcárraga Jean, Ricardo Salinas Pliego, Jesús Martínez, Jorge Vergara) es lo que ha colocado al futbol allí.

Gente inexperta e incompetente en el ámbito deportivo (Justino Compeán, Decio de María, Héctor González Iñárritu); el tráfico de influencias generado por promotores, directivos y técnicos, quienes obtienen un porcentaje del salario de cada jugador (o reciben pagos de los jugadores para debutarlos o jugar periódicamente, dejando fuera a miles de muy buenos jugadores que por carecer de un ‘padrino’ o del poder económico suficiente, renuncian a su sueño); un régimen de transferencias (draft) que trafica con los jugadores como una mera mercancía, pasando por encima de la dignidad del jugador como ser humano; la incapacidad de los jugadores para organizarse en torno a un sindicato para defender sus derechos y prerrogativas, desalentados por los directivos con sanciones o, incluso, el retiro; la creación de jugadores u equipos “estrella” inflados sólo con fines comerciales y publicitarios (como el Club América o el ‘Chicharito’ Hernández); la multipropiedad de equipos de futbol -prohibida por la FIFA- y que acaparan una gran cantidad de la oferta pambolera (Emilio Azcárraga, de Televisa, es dueño del Club América, Club Necaxa; Ricardo Salinas Pliego, de TV Azteca, es dueño del Club Monarcas Morelia y Club Jaguares de Chiapas; Carlos Slim, de Grupo Carso, es dueño de Estudiantes de la UAG y junto a Jesùs Martínez, de Grupo Pachuca, co-propietario del Club León y del Club Pachuca); y la doble contabilidad que existe por arte de los clubes y los sueldos de los jugadores es parte de los males que todo mundo conocemos del futbol mexicano.

Así, en toda esa maraña de contratos comerciales, derechos televisivos, dádivas de promotores a directivos y técnicos, y corrupción que existe en el futbol mexicano es que la Selección Nacional ha dejado de ser un equipo deportivo para convertirse en un producto de márketing, mercantilizado y explotado a más no poder. Una estrella más de El Canal de las Estrellas. Un negocio en toda la extensión de la palabra. Sin embargo, la torpeza de los actuales directivos ha llevado a tener un producto poco rentable, y más ajustado a la propaganda comercial (que lo ha inflado gracias a sus promotores, el duopolio) que a cuidar la calidad de ese producto.

Llama la atención, además, el porqué la FEMEXFUT es la única federación de todos los deportes donde la CONADE no tiene ingerencia alguna, cuando al ser por ley la entidad rectora de la promoción y el fomento del deporte, tendría que tener participación en el futbol y en su estructuración. En este sentido, convendría una gradual intervención gubernamental en este deporte (práctica común en muchos países), ya que ha quedado más que demostrada la ineficiencia de la Iniciativa Privada en el futbol, considerado deporte nacional en México.

La semi-eliminación de México de Brasil 2014 no se debe, así, tomada como algo ocurrido dos o tres partidos atrás. Debe ser tomada como una parte de un todo corrupto, podrido y desprestigiado. Así, la solución no es correr al técnico actual, y dejar de convocar a jugadores. Solamente una gran reforma a esa federación (pasando por encima de los intereses privados y creados de las grandes televisoras) tanto en su estructura orgánica como en sus procedimientos internos podrá generar una dinámica distinta que nos permita generar las expectativas (bien o mal, con métodos por supuesto cuestionables) que han sido depositadas en este deporte. De lo contrario, seguiremos siendo los mismos ratones verdes de siempre, esos que juegan como nunca, y pierden como siempre.

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México S.A.

Hola.

Tras la crisis económica de 1982, el gobierno de Miguel de la Madrid buscó refinanciar al país, y aconsejado por los tecnócratas recien llegados de Harvard acudió a los organismos leoninos financieros internacionales (el Fondo Monetario Internacional, FMI, y el Banco Mundial, BM) para refinanciar al país.

Así, se comenzó a aplicar el modelo económico neoliberal en México, privatizando cuanta empresa pública se encontraba al frente, a los costados y por detrás. Según Emilio Sacristón Roy, de 1982 a 1988 la desincorporación se dio como sigue: 294 liquidaciones y extinciones, 72 fusiones, 25 transferencias y 155 empresas vendidas al sector privado o al sector social (Sacristán Roy, Emilio. Las privatizaciones en México. http://www.economia.unam.mx/publicaciones/econunam/pdfs/09/04EmilioSacristan.pdf). La mayoría fueron filiales de Nacional Financiera y Somex, como Dirona, Dicona, Forjamex, Sosa Texcoco y Tereftalatos Mexicanos (ésta última, a un costo de 106 mdd).

En la segunda etapa (con Salinas, Zedillo, Fox y Calderón), se vendió (entre lo más importante) Sidermex (que dividía la industria acerera en tres empresas: Altos Hornos de México, S.A., en 145 mdd; Fundidora Monterrey, S.A., liquidada, y Siderúrgica Lázaro Cárdenas-Las Truchas, S.A. de C.V. dividida en dos: SICARTSA I y SICARTSA II, vendidas en 164 y 170 mdd); 18 bancos (10,000 mdd); Fertimex (que producía fertilizantes, a 317 mdd); Telmex (2,085 mdd); Imevisión (convertida en TV Azteca, a 650 mdd); Ferrocarrilles Nacionales de México (2,000 mdd); 35 aeropuertos (450 mdd por 15% del capital social); Mexicana de Aviación (165 mdd); Aeroméxico (249.1 mdd); Satmex (625 mdd por el 75% de la empresa); Luz y Fuerza del Centro (extinta y el capital social transferido a CFE), DINA, y la lista es interminable.

Sin embargo, más que privatizaciones fueron repartos de acciones entre socios y amigos, pues los beneficiados fueron amigos o socios de los entonces presidentes y políticos en turno. Sin embargo, lo grave es que esas acciones fueron por ramos económicos completos, de tal forma que el monopolio que tenía es Estado sobre ciertos sectores de la economía siguió siendo monopolio, pero ahora en manos privadas.

También hubo quiebras y malas administraciones. En esos casos, hubo sectores donde hubo rescates (como en el sector carretero o banquero), pero no así en los demás. Por ejemplo, Fertimex fue despedazada en su proceso de privatización en unidades y plantas, la industria desapareció al cabo del tiempo, y los fertilizantes actualmente se importan. Lo mismo con Mexicana: no pasaron ni 4 años de su privatización, y actualmente está quebrada y con una incertidumbre respecto a su futuro.

Sin embargo, regularmente este reparto de acciones entre socios y amigos va acompañada de las mal llamadas reformas estructurales, que no es otra cosa que cambiar la ley para beneficiar a la mano invisible, y al capital privado. Así, en 1992 se modificó el artículo 27 constitucional, y se desapareció el ejido como forma de organización social y agraria. Eso explica el porqué se abandonó el campo, y esos campos llenos de maíz ahora son unidades habitacionales a lo largo y ancho del país.

Así, tras asumir el poder, Enrique Peña Nieto ha comenzado una agresiva política reformadora y privatizadora que busca terminar con toda injerencia estatal en la economía. Liberalizar cuanto pueda, en el menor tiempo que pueda. Y así llegó la reforma laboral (que vulneró los derechos de los trabajadores tras décadas de muertos y conquistas), la reforma educativa (que privatizó de facto la educación al dejar a la escuela pública a su suerte); la reforma en telecomunicaciones (que deja entrar al capital privado extranjero al ramo, cuando antes estaba impedido); y viene en curso la reforma financiera (que busca darle mayor poder a los bancos y empresas de crédito, por encima del consumidor), la reforma energética (que busca la privatización de la industria petrolera) y la reforma fiscal (que busca el aumento del IVA del 16 al 21%, homologando los productos que actualmente el impuesto).

Sin embargo, la experiencia muestra que las futuras privatizaciones que se planean hacer y las reformas estructurales no benefician en nada al Pueblo: el consumidor queda desprotegido ante los abusos de las grandes empresas; las empresas fijan todas las condiciones del mercado, incluyendo precios; el país pierde día con día el control sobre su economía, estando sujeta a los caprichos del mercado y la voluntad de los inversores (sobre todo extranjeros); y lo más importante: se pierde soberanía, autosuficiencia y control sobre nuestro destino.

Sin embargo, la tendencia es que las últimas acciones serán repartidas (en el sector petrolero y eléctrico) a amigos nacionales y extranjeros, pues la población está inmersa en el país jodido y feliz que Televisa les ha interiorizado durante décadas, y cuyo patrimonio no les interesa defender “al fin que mientras yo esté bien, que chingue a su madre el mundo”.

Lo malo es que los dueños de México S.A. se seguirán enriqueciendo, mientras que el resto de la población seguirá sufriendo los estragos de éstas políticas rapaces y voraces, que no se detendrán hasta terminar con lo último que puedan sacar de éste país.

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El fantasma

Hola.

Desde 1823, año en que Estados Unidos (por medio de la Doctrina Monroe), decidió que América es de los Americanos (no de los que vivimos en el continente de América, sino de los estadounidenses, quienes se denominan a sí mismos Americanos), América Latina ha sido objeto de vejaciones por parte de los que se han denominado a sí mismos Americanos.

En éste sentido, los gringos siempre serán gringos, y en consecuencia serán voraces, ambiciosos, ventajosos, belicosos y oportunistas. No existe un país que mayor cantidad de guerras haya establecido en el mundo, ya sea en la búsqueda de recursos naturales, territorio, materias primas, mercados o todas las anteriores juntas, por supuesto y siempre ineludiblemente, en nombre de la Libertad y la Democracia.

Así, América Latina (que tuvo la desgracia de compartir el continente con ellos) ha sido quien más ha sufrido las ambiciones expansionistas e imperialistas de nuestro vecino del Norte. La primer víctima de la absurda Doctrina Monroe fue nuestro país, quien después de una desigual guerra tuvo que ceder la mitad del territorio nacional a USA en 1848, por medio del Tratado Guadalupe-Hidalgo. Pero no hemos sido los únicos. Entre la lista de vejaciones e intervencionismo que ha habido por parte de USA tenemos la dolosa construcción y administración del Canal de Panamá, la explotación y pillaje del petróleo mexicano hasta la Expropiación Petrolera, o las múltiples dictaduras militares que ha sufrido el continente en distintos países gracias a la mano irrestricta de Estados Unidos por medio de su brazo ejecutor, la CIA.

Victoriano Huerta en México, Leónidas Trujillo en República Dominicana, Anastasio Somosa en Nicaragua, Fulgencio Batista en Cuba, Augusto Pinochet en Chile, Jorge Videla en Argentina, la junta militar brasileña, y muchos casos más son vinculados directamente a grupos contrarrevolucionarios entrenados y apoyados por USA por medio de la CIA, entrenados (los dictadores a partir de la década de los 50’s) en la Escuela de las Américas, así como una influencia militar importante planeada y llevada a cabo por medio del Plan Cóndor. Incluso, hace algunos días, Wikileaks puso en evidencia el papel que tuvo Luis Echeverría Álvarez, ex-presidente de México de 1970 a 1976, en su vínculo con la CIA, y de igual forma se conocen vínculos de, al menos, varios ex-presidentes que tenían ese mismo vínculo, como lo fue Miguel Alemán (1946-1952), Adolfo Ruiz Cortínez (1952-1958) y Gustavo Díaz Ordaz (1964-1970).

Así, tras años de desapariciones forzadas, asesinatos, secuestros, torturas, y diversas formas de represión, las dictaduras militares latinoamericanas fueron cuestionadas por la opinión pública mundial, por lo que abrieron un periodo de simulación de democracia, en la cual, después de las dictaduras militares, la mayor parte de los gobiernos surgidos de esas elecciones fueron de derecha. Sin embargo, el hastío de la población con esas formas y métodos de gobiernos propiciaron que, poco a poco y ya fuera de la clandestinidad, la Izquierda fuera ganando terreno, hasta llegar a tener triunfos importantes como el de Hugo Chávez en Venezuela, Luis Inácio Lula da Silva y Dilma Rouseff en Brasil, Nestor y Christina Kichtner en Argentina, Evo Morales en Bolivia, Rafael Correa en Ecuador, Fernando Lugo en Paraguay, Michelle Bachelet en Chile, Daniel Ortega en Nicaragua, y Ollanta Humala en Perú.

Sin embargo, el fantasma golpista que rondó en América Latina desde la década de los 50’s y hasta entrados los 80’s volvió a aparecer, aunque primero de forma fallida. Primero con Hugo Chávez en 2002, con Evo Morales en 2008, y con Rafael Correa en 2010, sin contar el intervencionismo que hubo en las elecciones presidenciales en México de 2006 y 2012, donde Andrés Manuel López Obrador no tuvo el reconocimiento oficial al haber ganado la elección presidencial en 2006, y posteriormente al enfrentarse a una campaña multimillonaria y cuestionable que el actual presidente no ha podido (ni le interesa) esclarecer.

Pese a esto, el fantasma sigue presente, y no se ha ido. El Plan Colombia y la Guerra contra el Narco desatada en México desde hace 6 años es prueba de ello. El Golpe de Estado consumado contra Fernando Lugo en Paraguay hace 10 meses es prueba de ello. La actitud golpista de Henrique Capriles en Venezuela (aprovechando el descontrol político que existe actualmente en dicho país debido al fallecimiento de Hugo Chávez) quien, habiendo desconocido el resultado de una segunda elección donde fue derrotado, envió a sus seguidores a las calles a generar violencia y confusión, los cuales tuvieron un saldo de 7 muertos para el partido gobernante (el PSUV), y abriendo el paso para un Golpe de Estado, o una intervención militar norteamericana, también es prueba de ello.

Oscuros nubarrones se miran en el horizonte latinoamericano, una vez que la maquinaria en Washington se ha puesto en marcha nuevamente, y tienen como finalidad la reimplantación del neoliberalismo (en aquellos países que ya tienen su propio rumbo) ya sea por la vía democrática o violenta, profundizarlo en aquellos donde tienen gran injerencia (como México), y continuar el saqueo que durante poco más de dos siglos han venido realizando en contra de los latinoamericanos.

Sin embargo, a pesar de los pesares, siempre hay alternativas, pues aún somos muchos que creemos que otro mundo es posible, más humano, más igualitario y más justo, donde se privilegie lo social a lo económico, lo espiritual a lo material, y lo moral al éxito a toda costa. Todo depende de qué tan dispuestos estamos a defender lo nuestro y lo que nos corresponde por derecho. Sólo así podremos realizar una transformación real de México, y no simulaciones, como lo realiza el gobierno en turno, por supuesto, siempre apoyado desde lo alto por Washington, los organismos multinacionales, las trasnacionales y la oligarquía, que no está dispuesta a dar nada, y que está decidida a continuar con su característico entreguismo de siempre.

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La farsa contra el hambre

Hola.

En los últimos días, en Televisa (sobre todo) les ha dado una especial preocupación a un tema que para ellos era tabú hasta hace poco: el hambre. Televisa tiene, al menos, 63 años haciendo televisión en México, y jamás había tenido tal preocupación hasta ahora.

Su fingida preocupación con el hambre (un tema que ahorita tiene a la población “muy preocupada”, claro, preocupada porque ahora sale en la TV, no así antes) es parte de una campaña mercadológica y mediática para posicionar el Gobierno de Enrique Peña Nieto (quien en su primer sondeo no salió nada bien librado, con apenas un 50% de aceptación, el más bajo de los ultimos 5 presidentes) y que tiene un nombre y apellido: su famosa Cruzada Nacional contra el Hambre.

La pésima imitación de un programa social muy exitoso y con muchos resultados en Brasil nada tienen que ver con lo planteado por el gobierno de Peña: carece totalmente de sentido, idea y rumbo.

En octubre de 2001, Luis Inácio Lula Da Silva desarrolló el programa Fome Zero (Hambre Cero), destinado a contrarrestar el hambre en Brasil, que debido a las políticas neoliberales habían llevado a un nivel alarmante de desnutrición y pobreza.

Brasil reconoció que la pobreza asociada a las desigualdades sociales configura un cuadro de inseguridad alimentaria. El hambre en el país -Brasil- se debe a la desigualdad de acceso y no a la disponibilidad de los alimentos. En contraste, Peña Nieto menciona que resulta lastimoso, lamentable y doloroso, que aún sigan existiendo mexicanos que padecen hambre en todas las entidades del país, pero omite mencionar que ésto es debido a las políticas neoliberales que han implementado en el país en los últimos 30 años. Ni qué decir de Rosario Robles, quien ni siquiera se atreve a mencionar el origen del problema.

En Brasil se hacía énfasis en una acción colectiva gobierno-sociedad, involucrando a muchos de los Ministerios del Gobierno (como Desarrollo Social y Combate al Hambre, Desarrollo Agrario, Salud, Educación, Agricultura, Trabajo y Empleo y la misma Presidencia, entre otros), mencionando estrategias como el acceso a la alimentación, expansión de la producción, consumo de alimentos saludables, generación de la ocupación (es decir, dar empleo), y una mejoría en la escolarización, condiciones de salud y acceso al abastecimiento de agua mediante acciones tales como alimentación escolar, alimentos a grupos de población específicos, comedores populares, bancos de alimentos, agricultura urbana, huertas comunitarias, distribución de Vitamina A+ y Hierro, alimentación y nutrición de pueblos indígenas, y lo más importante, desoneración de la canasta básica de alimentos, eliminando cualquier impuesto al respecto.

En contraparte, en el mal emulado programa mexicano no existe información mediante la cual se nos permita conocer cómo será enfocada la estrategia, qué organismos participarán en ella, y qué criterios adoptarán para el ejercicio de éste programa. Simplemente se mencionan una serie de concursos (que desconozco cómo un concurso de fotografía, un cortometraje o un concierto vayan a paliar el hambre en México), y unas diapositivas sumamente simples donde se asegura que se asegurará el acceso a la alimentación con respecto al artículo 4º Constitucional, sin mencionar los mecanismos para lograrlo.

Por si ésto fuera poco, en los días pasados se dio a conocer con bombo y platillos que la Secretaría de Desarrollo Social firmó convenios con las trasnacionales Wal-Mart, Pepsi Co. y Nestlé, y con la firma Cinépolis. Cabe señalar que Wal-Mart es de las empresas más voraces a nivel mundial: su nivel de depredación es tal que ha acabado con muchas economías locales alrededor del globo, incluyendo muchísimos pueblos en Estados Unidos. Pepsi Co. y Nestlé son de las mayores agroindustrias a nivel mundial (Danone es otra), las cuales hacen introducción de productos transgénicos (que aún se desconoce los efectos que puedan tener en el organismo), así como la expansión de productos chatarra en el mercado. En realidad, la Cruzada Nacional contra el Hambre será solamente una campaña de márketing pagada y subvencionada por el gobierno en beneficio de unas cuantas empresas. Nada qué ver con el programa brasileño.

Aún dando sin conceder sobre los múltiples beneficios y bondades que traería el programa, la Secretaría de Desarrollo Social miente maquillando, recortando y disfrazando las cifras reales utilizadas para los municipios con pobreza extrema a donde llegaría el programa. Daré un ejemplo.

La Secretaría de Desarrollo Social ubica a 5 municipios en el Estado de Hidalgo con pobreza extrema y alimentaria (es decir, los que ganan menos de 1 dolar diario). Ellos son (según SEDESOL) Xochiatipan (42.43%), Huehuetla (38.28%), Yahualica (33.83%), San Bartolo Tutotepec (29.95%) y Huejutla de Reyes (19.01%). Sin embargo, las cifras publicadas por SEDESOL en su página de internet no coinciden por las publicadas por el CONEVAL (Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social) en esos mismos municipios, que para 2011 presentaron los siguientes índices: Xochiatipan (54.5%), Yahualica (48.1%), Huehuetla (46.9%), San Bartolo Tutotepec (37.8%) y Huejutla de Reyes (23.2%).

Es decir, aceptan que hay pobreza extrema y hambre, pero no en su justa dimensión. Considerando los criterios con los que éstas cifras fueron tomadas (supongo que estudiadas, pero todo indica que fue al azar), si consideráramos a los municipios con pobreza extrema y alimentaria superior al 20%, el programa tendría que abarcar a 30 municipios del Estado de Hidalgo, de acuerdo a las cifras del CONEVAL.

Así, todo indica que la famosa Cruzada Nacional contra el Hambre es solamente una farsa, un show mediático, patrocinado por algunas empresas, y difundido por Televisa como la gran panacea que corregirá todos los problemas sociales de México. No es nueva la estrategia de Peña Nieto, pues ya en 1989 Carlos Salinas de Gortari apantalló a México con el PRONASOL (Programa Nacional Solidaridad) que, mediáticamente, le dio muchos bonos y resultados y, por otra, ayudó a crear una gran pantalla en medio de la agresiva profundización neoliberal que realizó durante su sexenio, y que los resultados fueron evidentes durante el error de diciembre.

Lo malo de la actual situación es que, el próximo error de diciembre, será con repercusiones aún mayores que las de 1994. Eso si, disfrazada con la campaña de spots de gente comiendo Sabritas, y tomando Nescafé durante las mañanas o antes de dormir.

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