Crónica de un desastre anunciado

Hola.

Desde que comenzó el hexagonal clasificatorio a Brasil 2014, las cosas no pintaban bien para la selección nacional de futbol. Los primeros cinco partidos en la eliminatoria fueron empatados (0-0 contra Jamaica en el Azteca, 2-2 contra Honduras en San Pedro Sula, 0-0 contra USA en el Estadio Azteca, 0-0 contra Panamá en Panamá, y 0-0 contra Costa Rica en el Azteca) y sólo una victoria (0-1 contra Jamaica en Kingston), sumando sólo 8 puntos de 18 posibles (es decir, menos de la mitad) en 6 partidos.

La crisis se profundizó durante la Copa Confederaciones en Brasil, donde México obtuvo 2 derrotas (1-2 contra Italia, y 2-0 contra Brasil) y una victoria (1-2 contra Japón), quedando eliminado de la segunda ronda, y quedando en 7º lugar de 8 participantes, quedando únicamente por encima de la superpotencia Tahití.

La Copa de Oro no fue distinta: México ganó 2 de 3 partidos de la fase de grupos (1-3 contra Martinica, y 2-0 con Canadá) y una derrota (1-2 contra Panamá), ganó los cuartos de final (1-0 contra Trinidad y Tobago) y perdió en la semifinal (2-1 contra Panamá).

Sin embargo, más allá de realizar un relevo en la dirección técnica en la selección Nacional encabezada por ‘Chepo’ de la Torre, la FEMEXFUT decidió mantenerlo. Incluso, después de la primer derrota en el hexagonal 1-2 con Honduras en el Azteca (siendo, incluso, la primer derrota en la historia de la selección como local), Chepo no decidió renunciar. Pero los directivos tampoco decidieron correrlo: mantuvieron a Luis Fernando Tena en la dirección (con Chepo atrás, pero fuera de cámaras) y aseguraron la siguiente derrota de la eliminatoria, al perder 2-0 con USA en Columbus.

Fue hasta entonces que los directivos decidieron (tras 5 empates, 1 victoria y 2 derrotas, sumando los mismos 8 puntos, pero ahora en 8 partidos y de 24 puntos posibles) remover al Chepo y de todo lo que oliera a él de la selección nacional. Sin embargo, ya era muy tarde, pues la selección de futbol ya estaba prácticamente en el repechaje, sólo quedaban dos partidos por jugarse, y sólo 6 puntos por disputarse.

Así, Victor Manuel Vucetich asumió la dirección de la selección con sólo un mes de trabajo. Sus resultados son decorosos: una victoria contra Panamá (2-1 en el Azteca) y una derrota contra Costa Rica (2-1 en San José). Sin embargo, esta última derrota dejaba fuera al equipo mexicano de Brasil 2014. Solamente una gran voltereta que hizo USA a Panamá al anotar 2 goles en tan sólo 2 minutos y en tiempo de reposición (y de ir perdiendo 2-1 a ganar 2-3) es como México clasifica “de panzaso” al repechaje contra New Zeland, equipo clasificado por Oceanía.

Sin embargo, la debacle y desastre que vive actualmente el futbol mexicano no fue de este año. No fue algo repentino ni súbito. Es un cáncer que se ha desarrollado durante años y que ha hecho metástasis con distintas aristas y matices.

El gran secuestro que ha hecho el duopolio televisivo (Televisa-Azteca) del futbol mexicano (desde el mismo control, nombramiento de directivos clave en la FEMEXFUT, acaparamiento de derechos de transmisión de clubes y selección, etc.), así como el gran lastre en que se han convertido los principales y más poderosos directivos de este deporte (Emilio Azcárraga Jean, Ricardo Salinas Pliego, Jesús Martínez, Jorge Vergara) es lo que ha colocado al futbol allí.

Gente inexperta e incompetente en el ámbito deportivo (Justino Compeán, Decio de María, Héctor González Iñárritu); el tráfico de influencias generado por promotores, directivos y técnicos, quienes obtienen un porcentaje del salario de cada jugador (o reciben pagos de los jugadores para debutarlos o jugar periódicamente, dejando fuera a miles de muy buenos jugadores que por carecer de un ‘padrino’ o del poder económico suficiente, renuncian a su sueño); un régimen de transferencias (draft) que trafica con los jugadores como una mera mercancía, pasando por encima de la dignidad del jugador como ser humano; la incapacidad de los jugadores para organizarse en torno a un sindicato para defender sus derechos y prerrogativas, desalentados por los directivos con sanciones o, incluso, el retiro; la creación de jugadores u equipos “estrella” inflados sólo con fines comerciales y publicitarios (como el Club América o el ‘Chicharito’ Hernández); la multipropiedad de equipos de futbol -prohibida por la FIFA- y que acaparan una gran cantidad de la oferta pambolera (Emilio Azcárraga, de Televisa, es dueño del Club América, Club Necaxa; Ricardo Salinas Pliego, de TV Azteca, es dueño del Club Monarcas Morelia y Club Jaguares de Chiapas; Carlos Slim, de Grupo Carso, es dueño de Estudiantes de la UAG y junto a Jesùs Martínez, de Grupo Pachuca, co-propietario del Club León y del Club Pachuca); y la doble contabilidad que existe por arte de los clubes y los sueldos de los jugadores es parte de los males que todo mundo conocemos del futbol mexicano.

Así, en toda esa maraña de contratos comerciales, derechos televisivos, dádivas de promotores a directivos y técnicos, y corrupción que existe en el futbol mexicano es que la Selección Nacional ha dejado de ser un equipo deportivo para convertirse en un producto de márketing, mercantilizado y explotado a más no poder. Una estrella más de El Canal de las Estrellas. Un negocio en toda la extensión de la palabra. Sin embargo, la torpeza de los actuales directivos ha llevado a tener un producto poco rentable, y más ajustado a la propaganda comercial (que lo ha inflado gracias a sus promotores, el duopolio) que a cuidar la calidad de ese producto.

Llama la atención, además, el porqué la FEMEXFUT es la única federación de todos los deportes donde la CONADE no tiene ingerencia alguna, cuando al ser por ley la entidad rectora de la promoción y el fomento del deporte, tendría que tener participación en el futbol y en su estructuración. En este sentido, convendría una gradual intervención gubernamental en este deporte (práctica común en muchos países), ya que ha quedado más que demostrada la ineficiencia de la Iniciativa Privada en el futbol, considerado deporte nacional en México.

La semi-eliminación de México de Brasil 2014 no se debe, así, tomada como algo ocurrido dos o tres partidos atrás. Debe ser tomada como una parte de un todo corrupto, podrido y desprestigiado. Así, la solución no es correr al técnico actual, y dejar de convocar a jugadores. Solamente una gran reforma a esa federación (pasando por encima de los intereses privados y creados de las grandes televisoras) tanto en su estructura orgánica como en sus procedimientos internos podrá generar una dinámica distinta que nos permita generar las expectativas (bien o mal, con métodos por supuesto cuestionables) que han sido depositadas en este deporte. De lo contrario, seguiremos siendo los mismos ratones verdes de siempre, esos que juegan como nunca, y pierden como siempre.

Saludos. Dejen comentarios.

La gran amenaza

Hola.

En la madrugada entre el 27 y 28 de febrero de 1933 (cuatro semanas después de que Hitler había sido nombrado Canciller), sucedió un incidente que, por su repercusión, está muy alejado de haber sido fortuito: el parlamento alemán (Reichstag) se incendió súbitamente. Entonces, Hitler culpó a los comunistas de haber sido quienes causaron el incendio, a quienes dos semanas antes acusó al asegurar que durante 14 años los partidos de la destrucción y de la Revolución de Noviembre, han desecho y destruido a nuestro pueblo.

Así, tras el incendio, Hitler publicó el Decreto del Presidente del Reich para la Protección de las personas y del Estado, que en su justificación argumentaba que era para repeler actos comunistas de violencia que ponen en peligro el Estado (sic), y que en su artículo 1 ordenaba que los artículos 114, 115, 117, 118, 123, 124 y 153 de la Constitución del Imperio Alemán se suspenden hasta nuevo aviso. Por lo tanto, habrá restricciones a la libertad personal, el derecho a la libertad de expresión, incluida la libertad de prensa, de reunión y el derecho de asociación, la intervención en el correo, postales, telegráficas, y las comunicaciones telefónicas, arreglos de registros domiciliarios e incautaciones, así como las restricciones a la propiedad fuera los límites legales prescritos otra manera permitida.

Así mismo, dicho decreto daba poderes máximos al Reich, obligaba a los estados y municipios a subordinarse a su autoridad, y castigaba con multas y cárcel a quien se insubordinara a sus órdenes. Sin embago, cabe señalar, Hitler no actuó solo, pues consiguió el apoyo del Zentrumspartei (Partido del Centro, de ideología católica) para consumar sus actos que pondrían a Alemania bajo un régimen dictatorial y tiránico.

Desafortunadamente, existen regímenes que siguen sus pasos, y más aún, que no están muy lejos de nosotros, ni de nuestra realidad. El gobierno actual encabezado por Enrique Peña Nieto ha pretendido regresarnos a los tiempos del gran autoritarismo priísta, al estado de las décadas de los 60’s y 70’s, y que ha buscado por medio de todos los cauces limitar o suprimir libertades y garantías individuales, para poder tener la menor resistencia a sus pretenciones.

Eso explica el porqué cooptó y compró a la oposición mediante el Pacto por México, que en la práctica ha convertido al Congreso en un mero trámite para la aprobación de sus iniciativas, leyes y reformas antipopulares. Explica, desde luego, el cerco que existe al Zócalo (sede del Poder Ejecutivo y Judicial) y de San Lázaro (sede del Poder Legislativo). Explica también el uso indiscriminado de los medios de comunicación (en particular del duopolio televisivo) como un gran instrumento propagandístico (donde Laura Bozzo es solo la punta del iceberg). Explica, bajo el pretexto de los desastres naturales, la militarización de diversas zonas clave en el país, aunada a la ya existente e iniciada por Felipe Calderón en el sexenio pasado. Y explica, por supuesto, la represión y criminalización a la protesta política y social, tan presente hoy en el país.

En estos días, el diputado del PAN Francisco Sotomayor presentó una iniciativa del ley (que ya había sido previamente rechazada) que busca criminalizar la protesta social, endurecer las penas en contra de quienes cometan actos violentos en marchas y acotar las manifestaciones para que éstas no se realicen en vías primarias. Sin embargo, a diferencia de otras ocasiones, esta iniciativa no va sóla, pues ya se han sumado diputados del PRI y del PVEM (que apoyan al presidente en turno). La iniciativa del PAN pretende que quienes quieran realizar una marcha notifiquen día y hora de su realización, el ‘‘objeto de la reunión, número aproximado de participantes, medidas de seguridad prevista por los organizadores y demandas sociales o de carácter político’’.

Sin embargo, no es la única iniciativa del mismo estilo. La senadora Gabriela Cuevas (PAN) propuso una iniciativa –ya publicada en la Gaceta Parlamentaria– para regular las movilizaciones, que faculta a la autoridad a disolver aquellas manifestaciones contrarias ‘‘a las buenas costumbres’’, a las normas de orden público, así como aquellas en que los manifestantes ‘‘profieran insultos o amenazas’’ o empleen violencia contra las personas y sus bienes; además, se faculta a la autoridad a imponer multas de hasta 30 días de salario mínimo y arresto de hasta 36 horas.

Lo grave del asunto no es que existan estas iniciativas, sino que en el momento actual existen las condiciones para que sea aprobada por el pleno del Congreso. Esto es lo de menos. Lo grave es que existen grandes posibilidades de que la opinión pública apruebe estas leyes.

Durante meses, han preparado a la opinión pública para que, voluntariamente y sin oponer resistencia, renuncien a una de sus principales garantías individuales: la libertad política, de manifestación, de inconformidad y de rebeldía al sistema político y económico actual. Incitar al odio contra los que difieren del poder actual, sus políticas y quienes lo representan ha sido una tarea hormiga de Televisa y sus tentáculos mediáticos.

Así, en un afán de mostrar como violenta a toda manifestación existente y cuestionable al status quo actual (disturbios de la Toma de Protesta de EPN el 1º de diciembre de 2012, los yaquis en Sonora, los maestros de la CNTE, las manifestaciones del SME, las protestas por el Informe de Gobierno, los anarquistas, etc.), los medios de comunicación, mediante un uso desvirtuado del lenguaje, utilizando la ignorancia de la gente y su deficiente utilización y deformación del idioma, y desvirtuando conceptos como “anarquista” (que miles de veces ha sido pronunciado en la televisión al tiempo que pasan imágenes de agresión y violencia entre manifestantes y la policía), han creado una percepción para justificar la represión a cualquier manifestación, el uso indiscriminado, indistinto e inmisericorde de la fuerza pública, y han conseguido que la misma gente, en vez de defender sus derechos, aplauda el atropello de los propios.

Y así los medios, en ese señalamiento público de los anarquistas como enemigos públicos número 1 (y que hace algunas semanas eran los profesores de la CNTE), han etiquetado a todo el que protesta como “anarquista” (asumiendo que este grupo es el que hace los disturbios), y han realizado detenciones “ejemplares” de estos grupos. Lo malo es que ni todos los detenidos son anarquistas, ni todos los anarquistas son detenidos.

Los medios de comunicación, en vez de analizar el fondo de las protestas, la creciente frustración por la falta de oportunidades de los jóvenes y de los no tan jóvenes que desemboca en violencia institucionalizada contra el estado, y las reformas estructurales dictadas desde afuera y que nos están llevando al despeñadero, legitiman los intereses fascistas y totalitarios de los gobernantes en turno para suprimir, de una vez por todas y para siempre, las pocas libertades que aún conservamos.

Los neoliberales mexicanos han ido tan lejos como la población se lo ha permitido, y más que cualquiera, pues nos han arrebatado todo con sus privatizaciones y, encima, quieren arrebatarnos la dignidad, la libertad y la esperanza. Lo malo es que el Pueblo ha interiorizado tanto lo que la televisión los ha malformado, que de pasar esta iniciativa de ley serán los primeros en aplaudirla, cuando serán los primeros afectados por ella.

Lo único que diferencia a Peña Nieto de Hitler es que uno era excelente orador, mientras que el otro no sabe hablar ni lee. Sin embargo, ambos ganaron con un gran respaldo popular (uno, derivado de la gran crisis económica que tenía Alemania, el otro porque compró los votos necesarios para hacerlo), tienen un gran aparato mediático que los respalda, y tal vez Peña Nieto no nos mande a una guerra contra el mundo, pero tiene las mismas intenciones que Hitler: que un pequeño grupo de privilegiados tengan el poder hegemónico y por siempre, y que nadie en su sano juicio ose cuestionarlo.

Esa es la gravedad del problema, y nosotros tenemos la solución: impedir, a toda costa, que nos arrebaten lo último de lo que disponemos: nuestra libertad, que al final es una de las cosas esenciales que nos distingue como humanos.

Saludos. Dejen comentarios.

México S.A.

Hola.

Tras la crisis económica de 1982, el gobierno de Miguel de la Madrid buscó refinanciar al país, y aconsejado por los tecnócratas recien llegados de Harvard acudió a los organismos leoninos financieros internacionales (el Fondo Monetario Internacional, FMI, y el Banco Mundial, BM) para refinanciar al país.

Así, se comenzó a aplicar el modelo económico neoliberal en México, privatizando cuanta empresa pública se encontraba al frente, a los costados y por detrás. Según Emilio Sacristón Roy, de 1982 a 1988 la desincorporación se dio como sigue: 294 liquidaciones y extinciones, 72 fusiones, 25 transferencias y 155 empresas vendidas al sector privado o al sector social (Sacristán Roy, Emilio. Las privatizaciones en México. http://www.economia.unam.mx/publicaciones/econunam/pdfs/09/04EmilioSacristan.pdf). La mayoría fueron filiales de Nacional Financiera y Somex, como Dirona, Dicona, Forjamex, Sosa Texcoco y Tereftalatos Mexicanos (ésta última, a un costo de 106 mdd).

En la segunda etapa (con Salinas, Zedillo, Fox y Calderón), se vendió (entre lo más importante) Sidermex (que dividía la industria acerera en tres empresas: Altos Hornos de México, S.A., en 145 mdd; Fundidora Monterrey, S.A., liquidada, y Siderúrgica Lázaro Cárdenas-Las Truchas, S.A. de C.V. dividida en dos: SICARTSA I y SICARTSA II, vendidas en 164 y 170 mdd); 18 bancos (10,000 mdd); Fertimex (que producía fertilizantes, a 317 mdd); Telmex (2,085 mdd); Imevisión (convertida en TV Azteca, a 650 mdd); Ferrocarrilles Nacionales de México (2,000 mdd); 35 aeropuertos (450 mdd por 15% del capital social); Mexicana de Aviación (165 mdd); Aeroméxico (249.1 mdd); Satmex (625 mdd por el 75% de la empresa); Luz y Fuerza del Centro (extinta y el capital social transferido a CFE), DINA, y la lista es interminable.

Sin embargo, más que privatizaciones fueron repartos de acciones entre socios y amigos, pues los beneficiados fueron amigos o socios de los entonces presidentes y políticos en turno. Sin embargo, lo grave es que esas acciones fueron por ramos económicos completos, de tal forma que el monopolio que tenía es Estado sobre ciertos sectores de la economía siguió siendo monopolio, pero ahora en manos privadas.

También hubo quiebras y malas administraciones. En esos casos, hubo sectores donde hubo rescates (como en el sector carretero o banquero), pero no así en los demás. Por ejemplo, Fertimex fue despedazada en su proceso de privatización en unidades y plantas, la industria desapareció al cabo del tiempo, y los fertilizantes actualmente se importan. Lo mismo con Mexicana: no pasaron ni 4 años de su privatización, y actualmente está quebrada y con una incertidumbre respecto a su futuro.

Sin embargo, regularmente este reparto de acciones entre socios y amigos va acompañada de las mal llamadas reformas estructurales, que no es otra cosa que cambiar la ley para beneficiar a la mano invisible, y al capital privado. Así, en 1992 se modificó el artículo 27 constitucional, y se desapareció el ejido como forma de organización social y agraria. Eso explica el porqué se abandonó el campo, y esos campos llenos de maíz ahora son unidades habitacionales a lo largo y ancho del país.

Así, tras asumir el poder, Enrique Peña Nieto ha comenzado una agresiva política reformadora y privatizadora que busca terminar con toda injerencia estatal en la economía. Liberalizar cuanto pueda, en el menor tiempo que pueda. Y así llegó la reforma laboral (que vulneró los derechos de los trabajadores tras décadas de muertos y conquistas), la reforma educativa (que privatizó de facto la educación al dejar a la escuela pública a su suerte); la reforma en telecomunicaciones (que deja entrar al capital privado extranjero al ramo, cuando antes estaba impedido); y viene en curso la reforma financiera (que busca darle mayor poder a los bancos y empresas de crédito, por encima del consumidor), la reforma energética (que busca la privatización de la industria petrolera) y la reforma fiscal (que busca el aumento del IVA del 16 al 21%, homologando los productos que actualmente el impuesto).

Sin embargo, la experiencia muestra que las futuras privatizaciones que se planean hacer y las reformas estructurales no benefician en nada al Pueblo: el consumidor queda desprotegido ante los abusos de las grandes empresas; las empresas fijan todas las condiciones del mercado, incluyendo precios; el país pierde día con día el control sobre su economía, estando sujeta a los caprichos del mercado y la voluntad de los inversores (sobre todo extranjeros); y lo más importante: se pierde soberanía, autosuficiencia y control sobre nuestro destino.

Sin embargo, la tendencia es que las últimas acciones serán repartidas (en el sector petrolero y eléctrico) a amigos nacionales y extranjeros, pues la población está inmersa en el país jodido y feliz que Televisa les ha interiorizado durante décadas, y cuyo patrimonio no les interesa defender “al fin que mientras yo esté bien, que chingue a su madre el mundo”.

Lo malo es que los dueños de México S.A. se seguirán enriqueciendo, mientras que el resto de la población seguirá sufriendo los estragos de éstas políticas rapaces y voraces, que no se detendrán hasta terminar con lo último que puedan sacar de éste país.

Saludos. Dejen comentarios.

La farsa contra el hambre

Hola.

En los últimos días, en Televisa (sobre todo) les ha dado una especial preocupación a un tema que para ellos era tabú hasta hace poco: el hambre. Televisa tiene, al menos, 63 años haciendo televisión en México, y jamás había tenido tal preocupación hasta ahora.

Su fingida preocupación con el hambre (un tema que ahorita tiene a la población “muy preocupada”, claro, preocupada porque ahora sale en la TV, no así antes) es parte de una campaña mercadológica y mediática para posicionar el Gobierno de Enrique Peña Nieto (quien en su primer sondeo no salió nada bien librado, con apenas un 50% de aceptación, el más bajo de los ultimos 5 presidentes) y que tiene un nombre y apellido: su famosa Cruzada Nacional contra el Hambre.

La pésima imitación de un programa social muy exitoso y con muchos resultados en Brasil nada tienen que ver con lo planteado por el gobierno de Peña: carece totalmente de sentido, idea y rumbo.

En octubre de 2001, Luis Inácio Lula Da Silva desarrolló el programa Fome Zero (Hambre Cero), destinado a contrarrestar el hambre en Brasil, que debido a las políticas neoliberales habían llevado a un nivel alarmante de desnutrición y pobreza.

Brasil reconoció que la pobreza asociada a las desigualdades sociales configura un cuadro de inseguridad alimentaria. El hambre en el país -Brasil- se debe a la desigualdad de acceso y no a la disponibilidad de los alimentos. En contraste, Peña Nieto menciona que resulta lastimoso, lamentable y doloroso, que aún sigan existiendo mexicanos que padecen hambre en todas las entidades del país, pero omite mencionar que ésto es debido a las políticas neoliberales que han implementado en el país en los últimos 30 años. Ni qué decir de Rosario Robles, quien ni siquiera se atreve a mencionar el origen del problema.

En Brasil se hacía énfasis en una acción colectiva gobierno-sociedad, involucrando a muchos de los Ministerios del Gobierno (como Desarrollo Social y Combate al Hambre, Desarrollo Agrario, Salud, Educación, Agricultura, Trabajo y Empleo y la misma Presidencia, entre otros), mencionando estrategias como el acceso a la alimentación, expansión de la producción, consumo de alimentos saludables, generación de la ocupación (es decir, dar empleo), y una mejoría en la escolarización, condiciones de salud y acceso al abastecimiento de agua mediante acciones tales como alimentación escolar, alimentos a grupos de población específicos, comedores populares, bancos de alimentos, agricultura urbana, huertas comunitarias, distribución de Vitamina A+ y Hierro, alimentación y nutrición de pueblos indígenas, y lo más importante, desoneración de la canasta básica de alimentos, eliminando cualquier impuesto al respecto.

En contraparte, en el mal emulado programa mexicano no existe información mediante la cual se nos permita conocer cómo será enfocada la estrategia, qué organismos participarán en ella, y qué criterios adoptarán para el ejercicio de éste programa. Simplemente se mencionan una serie de concursos (que desconozco cómo un concurso de fotografía, un cortometraje o un concierto vayan a paliar el hambre en México), y unas diapositivas sumamente simples donde se asegura que se asegurará el acceso a la alimentación con respecto al artículo 4º Constitucional, sin mencionar los mecanismos para lograrlo.

Por si ésto fuera poco, en los días pasados se dio a conocer con bombo y platillos que la Secretaría de Desarrollo Social firmó convenios con las trasnacionales Wal-Mart, Pepsi Co. y Nestlé, y con la firma Cinépolis. Cabe señalar que Wal-Mart es de las empresas más voraces a nivel mundial: su nivel de depredación es tal que ha acabado con muchas economías locales alrededor del globo, incluyendo muchísimos pueblos en Estados Unidos. Pepsi Co. y Nestlé son de las mayores agroindustrias a nivel mundial (Danone es otra), las cuales hacen introducción de productos transgénicos (que aún se desconoce los efectos que puedan tener en el organismo), así como la expansión de productos chatarra en el mercado. En realidad, la Cruzada Nacional contra el Hambre será solamente una campaña de márketing pagada y subvencionada por el gobierno en beneficio de unas cuantas empresas. Nada qué ver con el programa brasileño.

Aún dando sin conceder sobre los múltiples beneficios y bondades que traería el programa, la Secretaría de Desarrollo Social miente maquillando, recortando y disfrazando las cifras reales utilizadas para los municipios con pobreza extrema a donde llegaría el programa. Daré un ejemplo.

La Secretaría de Desarrollo Social ubica a 5 municipios en el Estado de Hidalgo con pobreza extrema y alimentaria (es decir, los que ganan menos de 1 dolar diario). Ellos son (según SEDESOL) Xochiatipan (42.43%), Huehuetla (38.28%), Yahualica (33.83%), San Bartolo Tutotepec (29.95%) y Huejutla de Reyes (19.01%). Sin embargo, las cifras publicadas por SEDESOL en su página de internet no coinciden por las publicadas por el CONEVAL (Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social) en esos mismos municipios, que para 2011 presentaron los siguientes índices: Xochiatipan (54.5%), Yahualica (48.1%), Huehuetla (46.9%), San Bartolo Tutotepec (37.8%) y Huejutla de Reyes (23.2%).

Es decir, aceptan que hay pobreza extrema y hambre, pero no en su justa dimensión. Considerando los criterios con los que éstas cifras fueron tomadas (supongo que estudiadas, pero todo indica que fue al azar), si consideráramos a los municipios con pobreza extrema y alimentaria superior al 20%, el programa tendría que abarcar a 30 municipios del Estado de Hidalgo, de acuerdo a las cifras del CONEVAL.

Así, todo indica que la famosa Cruzada Nacional contra el Hambre es solamente una farsa, un show mediático, patrocinado por algunas empresas, y difundido por Televisa como la gran panacea que corregirá todos los problemas sociales de México. No es nueva la estrategia de Peña Nieto, pues ya en 1989 Carlos Salinas de Gortari apantalló a México con el PRONASOL (Programa Nacional Solidaridad) que, mediáticamente, le dio muchos bonos y resultados y, por otra, ayudó a crear una gran pantalla en medio de la agresiva profundización neoliberal que realizó durante su sexenio, y que los resultados fueron evidentes durante el error de diciembre.

Lo malo de la actual situación es que, el próximo error de diciembre, será con repercusiones aún mayores que las de 1994. Eso si, disfrazada con la campaña de spots de gente comiendo Sabritas, y tomando Nescafé durante las mañanas o antes de dormir.

Saludos. Dejen comentarios.

Las pifias de Peña Nieto

Hola.

En la campaña electoral presidencial del año pasado, Enrique Peña Nieto comenzó a tener una serie de “errores” y “trastabilleos” que se convirtieron en mofas y pifias en redes sociales e internet. Hashtags con mucho éxito, memes en Facebook, y videos e YouTube se convirtieron en virales, y todo mundo se burló del entonces candidato presidencial.

Un sector importante de la Izquierda comenzó a darle mayor importancia entonces a los errores de Peña y promocionarlos en cuantos medios pudieron, más que preocuparse en cuidar o hacer promoción del voto. La difusión virtual jamás pudo superar al trabajo de campo, en el que los priístas se concentraron, y al final el priísta ganó la elección presidencial.

Ésto fue favorecido, en gran medida, en que mientras una gran parte de activistas priorizó el salir a las calles a caminar y gritar en contra de Peña Nieto así como sentirse revolucionarios por Facebook, los priístas compraban el voto en las colonias, y aseguraban que su voto duro y comprado asistieran a votar.

No contentos con no aprender la lección, hoy la Izquierda comienza a cometer los mismos errores. Peña Nieto se ha equivocado en distintas ocasiones: le cambió el nombre al IFAI, lo mismo hizo con la fecha de erección del Estado de Hidalgo, y recientemente cambió la ubicación de la capital de Veracruz. Derivado de ésto, y de una forma sumamente superficial, la Izquierda ha vociferado la incapacidad e ineficiencia de quien ostenta el cargo presidencial.

Sin embargo, analizando fríamente el corto pero muy productivo sexenio de Peña Nieto, vemos que la realidad es muy distinta. No, querido lector, no crea que alabaré a Peña Nieto, pero si seré objetivo y responsable con mis comentarios. Peña Nieto no ha sido ni incapaz, ni ineficiente, ni improductivo. Al contrario. Ha sido bastante capaz, eficiente y productivo, tal vez no con el Pueblo, pero si con quienes lo apoyaron y a quienes le debe favores.

Enrique Peña Nieto ha sido capaz de convencer y coptar a la mayor parte de la que se asumía como “oposición” (muy al estilo del viejo priísmo, cuando tenía sus partidos satélites), al hacerlos firmar el Pacto por México. Así, con el Pacto por México, ha sido eficiente y productivo al haber sacado al menos tres grandes reformas neoliberales que los grandes organismos financieros internacionales le habían exigido a México y que se encontraban en el congelador hacía muchos años (la laboral, la educativa y la de telecomunicaciones) en un corto periodo de tres meses, y está próximo a aprobar al menos otras tres en lo que queda del año (la fiscal, la hacendaria y la energética).

Las pifias de Peña Nieto, por su parte, pueden deberse y tienen como origen únicamente alguna de las dos siguientes causas: idiotez, o premeditación. Si, nadie niega que alguien que tiene tantas equivocaciones puede ser idiota, aunque también podría estar fingiendo que lo es sin serlo (es decir, premeditación), y al final los idiotas serían quienes creen que es idiota. Explicaré mejor ésta parte.

Todos sabemos que Enrique Peña Nieto fue y es apoyado por el duopolio Televisa-Azteca (más por Televisa que por los otros, pero de igual forma lo apoyan ambos). Televisa tiene, al menos, 63 años haciendo televisión en México, y recordemos que las telenovelas más famosas y vendidas a nivel mundial son aquellas producidas por Televisa y transmitidas en el Canal de las Estrellas. Todo cuanto sucede en los teleteatros, es decir, acciones,  gestos, impulsos, equivocaciones, chistes, y demás, es planeado, actuado y editado con premeditación, y para causar diversas emociones en el receptor.

Así, considerando la relación existente entre Peña Nieto y Televisa, podríamos pensar que las pifias, errores y trastabilleos de Peña Nieto podrían ser provocados, con el único fin de distraer a la “Izquierda” facebookera y twittera con cuestiones intrascendentes y que no tienen ni una sola repercusión en la vida pública, política, económica o social del país (tal cual lo intentaron hacer con la reaparición del EZLN en diciembre pasado, y que una buena parte de la “Izquierda” se tragó el cuento), mientras el grupo en el poder continúa aprobando las reformas que ellos requieren y necesitan, así como reprimen, encarcelan y criminalizan la protesta social y a los activistas políticos que, lejos de internet y más cerca de la calle y la gente, enfrentan al Estado movilizando o denunciando públicamente el actuar del régimen actual.

En conclusión, Peña Nieto no es ni incapaz, ni ineficiente, ni improductivo, ni mucho menos idiota. Él y la oligarquía son más listos y perversos que la “inteligente” izquierda, la cual ha demostrado síntomas de inmadurez, ingenuidad e idiotez al subestimar y afrontar las capacidades del actual mandatario, sumidos en un océano de superficialidad mediática y darle importancia a lo intrascendente, la cual les provee lo que quieren ver y escuchar, mientras ellos hacen de las suyas. Al fin y al cabo, han encontrado la fórmula: circo para los ignorantes, circo para los ingenuos, y circo para los inconformes, que al final terminan siendo iguales ante el poder.

Saludos. Dejen comentarios.

Totalitarismo a la mexicana

Hola.

Los regímenes totalitarios no son exentos de una determinada época en particular. Los ha existido prácticamente desde el comienzo de la Humanidad, y los sigue habiendo ahora. Generalmente, los regímenes totalitarios suelen tener características muy marcadas: el gobernante en turno no es elegido por el pueblo, sino por una pequeña parte (muy pequeña, de hecho) de la población; suelen coptar y comprar a la oposición (y a la que no logran coptar, la reprimen y/o eliminan); utilizan a los medios de comunicación como eficaces aparatos de propaganda, difundiendo la información de forma selectiva y sesgada (ésto, más en particular en los totalitarismos contemporáneos); utilizan a la policía, al ejército o cualquier forma pública para amedrentar y reprimir a la población; y se privilegia al “capital” o a los negocios por encima del interés general.

En México no nos encontramos muy lejos de esa situación. De sobra está decir que Enrique Peña Nieto compró la Presidencia de la República con el apoyo de diversos oligarcas, poderes fácticos, trasnacionales, Washington, y el duopolio televisivo Televisa-Azteca; éste último, a su vez, ha funcionado como un eficiente aparato de propaganda para difundir la versión oficial (y única) de lo que acontece en México; no existe una intención real de sacar al ejército de las calles (bajo el pretexto de que la guerra continúa); la primer acción de gobierno de Peña Nieto fue difundir la firma del Pacto por México, donde la “oposición” sucumbió ante el poder presidencial priísta y prácticamente desapareció del mapa, y mediante ésta alianza ha aprobado leyes y acciones contrarias al interés del Pueblo, y en favor del Gran Capital, como la contrarreforma laboral, educativa y de telecomunicaciones, y próximamente la fiscal y energética.

Así, se ha conseguido tener, impulsar e imponer una visión política casi única, con muy pocos disidentes. El Movimiento Regeneración Nacional (MORENA) es uno de ellos. Mediante acciones de diversa índole, se ha hecho manifiesto el yerro en las políticas implementadas por Peña Nieto en pocos meses, y ha ido creciendo la aceptación por el movimiento por varios miles de mexicanos que creen que otro camino es posible.

Durante la campaña advertimos que de regresar el PRI, regresaría el autoritarismo y la represión. Incluso, López Obrador comparó el regreso del PRI a la Presidencia de la República como el regreso de Santa Anna en el siglo XIX.

Sin embargo, tal cual pasó en el salinato con el perredismo, hoy el peñato sigue la misma escuela con la que se formó y aprendió a ser gobernante. La persecución de diversos dirigentes políticos y sociales a lo largo y ancho del país no se ha hecho esperar en éstos cortos meses del nuevo régimen priísta. A diferencia de los 50’s, 60’s, 70’s y 80’s (donde se asesinaba o metía a la carcel a los dirigentes sociales sin explicación alguna), ahora el régimen fabrica pruebas, o bien, reactiva procesos penales ya expirados o juzgados.

La detención de Rocío Mesino Mesino en Guerrero, dirigente de la Organización Campesina de la Sierra del Sur (OCSS), bajo el cargo de secuestro y asesinato de un empresario es un ejemplo de ello. La semana pasada, también intentaron hacer lo mismo en el Estado de México con Felipe Rodríguez, dirigente de la Unión Popular Revolucionaria Emiliano Zapata (UPREZ), a quien detuvieron en una marcha en Toluca, bajo los cargos de ataques a las vías generales de comunicación. Cabe señalar, además, el gran linchamiento público que se dió en contra de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) por parte de Televisa en los días pasados, debido a los bloqueos de diversas autopistas en Guerrero y en Oaxaca.

El último preso político del Gobierno de Peña Nieto, lastimosa y lamentablemente, le tocó al Estado de Hidalgo. José Manuel Zúñiga Guerrero, ex-presidente municipal de Ixmiquilpan, miembro de la CNTE y de MORENA, y compañero entrañable del Colectivo de Izquierda Hidalguense, fue capturado por un viejo problema con la cuenta pública del 2007, de la cual la misma Auditoría Superior del Estado de Hidalgo (ASEH) ya lo había absuelto en 2010. El delito de José Manuel Zúñiga no fue el peculado, sino haberse enfrentado y confrontado a Sinué Ramírez, dirigente de la Sección XV del SNTE en Hidalgo, así como de movilizar a los maestros en el Estado en contra de la contrarreforma educativa.

Zúñiga ha sido un dirigente honesto y congruente. Es la única oposición real en Ixmiquilpan contra el PRI y Gobierno del Estado. La detención de Zúñiga es, a todas luces, ilegal y arbitraria. Responde a un ajuste de cuentas en su contra, avalado por Francisco Olvera (actual Gobernador y Secretario de Gobierno durante la gestión de Zúñiga) y por Miguel Ángel Osorio Chong (actual Secretario de Gobernación de Peña Nieto, y entonces Gobernador cuando Zúñiga era Presidente Municipal).

Zúñiga debe ser liberado el lunes, cuando terminan las 144 horas para que se le dicte auto de formal prisión, o auto de libertad. Cualquier otra determinación dejará en evidencia que en México ha regresado el autoritarismo, la represión, la persecusión política, y peor aún: que se ha instalado, formalmente, el totalitarismo en versión mexicana. Lo peor es que, de continuar la tendencia, en muy poco tiempo comenzarán a aparecer los muertos, y a conocerse la lista de desaparecidos por el régimen. De nosotros depende permitirlo o impedirlo.

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