El papel del pasquín propagandístico imperialista contrarrevolucionario de la prensa burguesa, o @TheEconomist vs @LopezObrador_

Hola.

A mediados de la semana, The Economist, revista británica alineada por excelencia a los intereses oligárquicos, oligopólicos, corporativos, bancarios, financieros, trasnacionales, imperialistas y burgueses, publicó un artículo sobre nuestro Presidente, Andrés Manuel López Obrador, titulado El falso mesías.

En él, The Economist afirma que López Obrador es “un peligro para la democracia” pues, desde su punto de vista, ha impulsado políticas ruinosas “por los medios inadecuados”. La revista señala, además, que Andrés Manuel ha pasado desapercibido debido a que “no tiene ‘vicios’ como Presidentes como Viktor Orbán de Hungría, Nerendra Modi en India, o Jair Bolsonaro en Brasil (evidentemente, con este último la comparación es absurda, tan solo partiendo desde el punto ideológico de ambos).

Así, según The Economist, la peligrosidad de López Obrador reside en una necrofilia ideológica, que no es otra cosa que un amor por ideas que ya han sido probadas en el fracaso y fracasaron, según la propia revista.

Finalmente, hace una invitación abiertamente proselitista a favor de la oposición, al asegurar que los votantes deberían frenar al Presidente mexicano hambriento de poder, pues tienen la oportunidad de controlar a su Presidente rechazando a su partido.

No debería de sorprendernos lo anterior en lo más mínimo. Desde su fundación, en 1842, The Economist ha sido un aliado permanente de las élites británicas y europeas, pues representa sus intereses de clase y los defiende. Es un pasquín propagandístico de las élites imperiales publicado para difundir sus ideas, justificar sus acciones tanto en el ámbito político como en el económico, y difundir sus planes contrarrevolucionarios contra los gobiernos progresistas.

En su libro El 18 Brumario de Luis Bonaparte, Karl Marx hace tres referencias y dos señalamientos a The Economist, medio que apoyaba abiertamente la dictadura de Luis Bonaparte, y lo define como el medio con la posición de la aristocracia financiera y que manipulaba a la opinión pública con la pinta del modo más palmario. Posteriormente, vuelve a referirse más adelante a la misma revista como “The Economist” (“El Economista”): revista mensual inglesa de economía y política, órgano de la gran burguesía industrial; aparece en Londres desde 1843.

Así mismo, la misma revista tiene precedentes históricos dignos de ser recordados: apoyó el golpe de Estado de Victoriano Huerta contra Francisco I. Madero, en 1913; apoyó el golpe de Estado contra Salvador Allende y el régimen dictatorial de Augusto Pinochet en Chile; apoyó la invasión a Irak y Afganistán de George W. Bush en 2003, así como la de Libia en 2011; apoyó el golpe de Estado contra Hugo Chávez en 2002, así como las insurrecciones de Henrique Capriles y Juan Guaidó en Venezuela contra el régimen chavista; apoyó el golpe de Estado en contra de Evo Morales por parte de Jeanine Áñez; y un sinfín de etcéteras.

Si algo ha caracterizado a The Economist, es por impulsar la democracia al estilo burgués, y mediante sofismas, adoctrinar a la opinión pública mediante sus publicaciones propagandísticas a favor de sus propios intereses. Su reputación le precede.

Es curioso cómo The Economist busca defender sus intereses: alude al amor de AMLO por ideas del pasado, cuando ellos siguen aferrados al neoliberalismo, pese a que se ha demostrado que este modelo económico ha fracasado en todo el mundo, y cuestionan este amor al pasado, cuando cabe señalar que México, durante los años 60’s tuvo un crecimiento económico sostenido mayor al 6% promedio durante toda la década, que incluso en su momento fue denominado El Milagro Mexicano (por cierto, cuando el Estado tuvo mayor injerencia en la economía), y que parte de ese pasado glorioso, junto con el existente durante el gobierno de Lázaro Cárdenas del Río, es el que López Obrador quiere devolver a nuestro país.

Llama además, la atención que el mismo día que sale publicado el reportaje referido de The Economist, se tiene conocimiento de que el director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés), William J. Burns, llegará en los próximos días a México, supuestamente para preparar la visita de la Vicepresidenta de USA, Kamala Harris. Y llama la atención y resulta sospechoso, porque la CIA es la agencia estadounidense que se ha encargado de operar los golpes de Estado en diferentes países del mundo contra sus gobiernos, en particular los progresistas o ajenos a los intereses de las grandes potencias, y además días antes de las elecciones.

Otra señal importante que hay que advertir es la presencia de “observadores” de la OEA para el próximo proceso electoral. Y es importante poner atención en el papel que desempeñará este organismo en la elección del 6 de junio, pues ya existe el precedente de que la OEA ha sido un factor predominante en las denuncias de supuestos fraudes electorales en diferentes países de América Latina, como Venezuela, Ecuador o Bolivia, donde incluso, fue actor fundamental en el golpe de Estado contra Evo Morales por parte de Áñiz.

Pero The Economist no es un caso aislado. Ejemplos nos sobran: está Reforma, El Universal, El Financiero Bloomberg, LatinUS, Imagen Televisión, CNN, BBC, The New York Times, Forbes… la lista es inmensa, y podemos seguir y seguir mencionando medios de comunicación que, lejos de informar y realizar un periodismo serio, objetivo, independiente, únicamente defienden los intereses de clase de los dueños de los medios de comunicación, pasquines propagandísticos al servicio de las clases económicas dominantes, que no únicamente se encuentran inmersos en el negocio de la información, sino en muchas áreas de la economía.

Así, podemos encontrar que, por citar un ejemplo, Olegario Vázquez Aldir, quien no sólo es propietario de Imagen Televisión, que incluye al Canal 3.1 de televisión abierta y al periódico Excelsior, y de los Hospitales Ángeles, donde cabe señalar la gran campaña que ha ejercido Grupo Imagen por medio de su presentador estrella, Ciro Gómez Leyva, contra el Gobierno de México y su responsable y vocero de la Estrategia Nacional contra el Covid-19, Hugo López-Gatell, debido a que el Gobierno centralizó y estatizó el control de la compra de las vacunas contra el virus, así como la Estrategia Nacional de Vacunación, pues la atención de los casos médicos involucrados con la pandemia fueron atendidos en hospitales públicos, dejando fuera al sector privado, y molestando a empresarios como Vázquez Aldir.

No sólo eso: antes de la pandemia, comenzó el ataque al Gobierno por un supuesto desabasto de medicamentos, pues el Gobierno de López Obrador centralizó las compras de medicamentos a nivel nacional para el sector público, y eliminó el oligopolio que existía en la distribución de medicamentos hacia los hospitales públicos por parte de 5 empresas en manos de políticos y empresarios voraces. Eso explica, en gran medida, el ataque mediático diario de Gómez Leyva en su noticiero todas las noches contra López Gatell, donde el propio Ciro ‘infla’ las cifras en 33,000 muertos más de los publicados por el Gobierno de México, mintiendo a la población acerca de la gravedad de la pandemia.

Por tal motivo, no es de extrañarnos el papel del pasquín propagandístico imperialista de la prensa burguesa, pues este se encarga de confundir a la población mediante de sus voceros y medios de comunicación a la población en pro de sus propios intereses, y con la comunicación como tal como negocio y, por la otra parte, persuadir a la población de que los gobiernos progresistas no están realizando acciones en su beneficio, que se traduce en resultados, ni que se está haciendo lo correcto, con el fin de que comience a generarse descontento y oposición popular intrínseca a las acciones del gobierno.

Por eso, aunque lo he repetido muchas veces, bien cabe señalar la frase de Rafael Correa respecto al papel de la prensa burguesa, al asegurar que “desde que se inventó la imprenta, la ‘libertad de prensa‘ es la voluntad del dueño de la imprenta”.

Por lo anterior, es importante buscar fuentes alternativas de información, y sobre todo, tener claro de quién es cada medio de comunicación y qué intereses defiende, pues esto determinará su línea editorial y nos permitirá discernir si estamos siendo objetos de manipulación de información, pues de lo contrario, como atinadamente dijo Malcolm X: “si no tienes cuidado con los medios de comunicación, nos harán odiar al oprimido y amar al opresor”.

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La Tremenda Corte

Hola.

Habrá quien lo sepa, y habrá quien no. Antes de que la Revolución triunfara, en Cuba, a través de la radiodifusora CMQ, se transmitía el programa “La Tremenda Corte”. En él, donde “el Tremendo Juez de la Tremenda Corte [que] va a resolver un tremendo caso”, el personaje principal, José Candelario Tres Patines, es acusado por otros actores de la serie (caracterizados como el gallego Rudecindo, y Nananina) de cometer tropelías y defraudarlos en múltiples ocasiones. Sin embargo, el juez, en vez de aplicar la ley, hace condenas discrecionales y sin otro fundamento que sus propias decisiones irracionales y (en ocasiones) carentes de sentido, inventando incluso delitos inexistentes (pero chistosos) como almacenicidio, señoricidio, o pasajericidio, entre otros.

Previo a la recolección de firmas que actualmente realiza el Movimiento Regeneración Nacional (MORENA) y el Partido de la Revolución Democrática (PRD) para solicitar una consulta sobre la Reforma Energética (cada quien por su lado y a su manera, por cierto), Andrés Manuel López Obrador, Presidente del Consejo Nacional de MORENA, envió una solicitud a la Corte pidiendo que se pronuciaran sobre si era procedente o no la consulta. La Suprema Corte respondió entonces que no podía determinar si esta era procedente o no, debido a que no tenía materia para determinarlo. Es decir, no dijo ni si, ni no, sino todo lo contrario.

Hace algunas semanas, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) anunció su consulta. Una consulta distractora, mediática y populachera: eliminar 100 diputados plurinominales y 32 senadores uninominales plurinominales. Es evidente que esta consulta es una contrarreforma simulada a la Reforma Política de 1977, es una forma fáctica y fascista de achicar y minimizar la presencia de la oposición en el Congreso, es regresar a los tiempos de la mayoría absoluta hegemónica pluripotenciaria aplastante y determinante del Partido Revolucionario Institucional (PRI), y una farsa de austeridad, pues mientras el argumento del PRI es que con esta reforma “se ahorrarían recursos”, lo cierto es que el despilfarro seguiría existiendo. Tan sólo, veamos los gastos de Presidencia de la República, los gastos discrecionales, las partidas secretas, o los sobornos de 35 millones de pesos a cada uno de los diputados por aprobar la Reforma Energética, cuyo monto ascendió a 17,500’000,000 de pesos (aunque desconocemos si estos salieron del erario público, o del lobby de las petroleras trasnacionales).

El punto es que, el PRI presentó la consulta sobre los legisladores plurinominales. El día de ayer (haciendo gala de sus arbitrarias e inverosímiles decisiones) la Suprema Corte de Justicia de la Nación determinó que la asignación de legisladores plurinominales a los partidos que obtengan el 3% de la votación son inconstitucionales. Esta decisión beneficia totalmente al PRI. Mientras que, con la consulta sobre la Reforma Energética no se compromete a nada, le abre totalmente la puerta a la consulta del PRI que, apoyada por el bombardeo propagandístico mediático del duopolio Televisa-Azteca sobre la “conveniencia de eliminar legisladores plurinominales”, esta salga avante y, de paso, el PRI pueda quitarse a la oposición en el Congreso, ese lastre que grita, protesta y retrasa todas sus reformas neoliberales en el Congreso.

Amén de lo anterior, en los días anteriores la SCJN rechazó el amparo contra la Reforma Energética que había solicitado el Senador Manuel Barlett, cerrándole la puerta de facto a cualquier acción de inconstitucionalidad en contra de esta reforma. De aquí, se deduce que el mismo rumbo tomarán las consultas contra la Reforma Energética que impusan MORENA y el PRD. Un rechazo total. Una cuestionable inviabilidad que pronunciará la Corte. Se vislumbra en el horizonte que Peña Nieto ha ordenado a los ministros de la Corte no tocar ni una sóla de las reformas ni con el pétalo de una rosa.

Lo anterior no es sorpresivo. Decisiones irracionales y carentes de sentido la han caracterizado en los últimos años, como la liberación de Florence Cassez, la avalación del cobro del IVA al 16% en regiones fronterizas, el embargo al salario de los trabajadores para saldar deudas, el rechazo a transparentar las declaraciones patrimoniales de los funcionarios públicos, o amparar y liberar a secuestradores y asesinos bajo el argumento de que “no se llevó a cabo el debido proceso”.

Cabe señalar que, estas decisiones irracionales y carentes de sentido por parte de la corte lo son si consideramos que no protegen la voluntad popular, ni son en beneficio del Pueblo. Pero si cambiamos la óptica, vemos que la Corte, en los últimos años, ha fallado en beneficio del poder establecido, los poderes fácticos, los intereses económicos poderosos, o las empresas trasnacionales, y entonces sus determinaciones adquieren todo el sentido del mundo.

Lo consiguió Peña Nieto. Domesticó a la “oposición política” (a toda), y la hizo cómplice de sus comparsas. Doblegó al Congreso de la Unión a sus caprichos y designios mediante el Pacto Por México. Y el Poder Judicial también sucumbió ante él. Hoy, la Suprema Corte es un aparato convertido en títere, en un bufón irrelevante, al estilo de la Tremenda Corte.

Y así, estamos ante un nuevo episodio del presidencialismo autoritario rampante característico del sistema político mexicano del siglo XX. Ese presidencialismo donde el Presidente pregunta “¿qué hora son?”, y le contestan “las que usted guste, Señor Presidente”. Ese presidencialismo gustoso de los halagos, los agasajos y las lambisconerías. El presidencialismo humillante, déspota, mitómano, corrupto, entreguista, sumiso ante las potencias políticas y económicas, y ahora ante las trasnacionales. El presidencialismo del PRI de siempre. Esa pesadilla que regresó para quedarse, al menos, 3 sexenios más.

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Deforma energética

Hola.

Dice la Real Academia Española, que deformar es hacer que algo pierda su forma regular o natural. También lo define como tergiversar, siendo esto dar una interpretación forzada o errónea a palabras o acontecimientos.

En el Congreso Mexicano, desde hace algunos sexenios, y aceleradamente durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, no se ha hecho otra cosa que no sea deformar. ¿Y qué deforman nuestros legisladores? Leyes, con el pretexto de reformarlas.

Las reformas neoliberales que han sido impulsadas en los últimos casi 35 años no responden al interés general, a lo que necesidades requeridas por el Pueblo (que representa la mayor parte de éste país). Las leyes han sido rediseñadas conforme al interés de una clase empresarial y política (definida como oligarquía), cuyos intereses representan los de ellos mismos y no los de la mayoría de la población.

Para tal efecto, se han posesionado y secuestrado al gobierno. Mediante una simulación democrática, han logrado controlar al representante del Poder Ejecutivo y su gabinete, han insertado legisladores para modificar las leyes conforme a sus intereses, han logrado generar un clima de impunidad avalado por jueces y magistrados, han controlado la dirigencia de los principales partidos políticos, y han manipulado a la población mediante los medios de comunicación para que exista un respaldo popular a sus agravios.

El paquete de reformas estructurales (que muchas veces se ha insistido en este blog que provienen de cartas-intención con el Fondo Monetario Internacional [FMI], el Banco Mundial [BM], la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos [OCDE] y otros organismos) que ha presentado Enrique Peña Nieto, y que un Congreso maniatado, sometido y timorato ante la figura presidencial ha aprobado sin discusión alguna, no son otra cosa que deformas o, dicho de forma correcta, deformaciones.

La deforma laboral ha sepultado los derechos laborales y el espíritu del artículo 123 por los que se luchó durante mucho tiempo; la deforma educativa ha terminado con la responsabilidad del Estado en la educación pública, laica, gratuita y de calidad, y el espíritu del artículo 3°; la deformación del artículo 130 terminó con el Estado Laico; la deforma financiera ha legalizado el embargo, la retención de sueldos y salarios en caso de deudas por créditos, y la pena corporal (cárcel); la deforma en telecomunicaciones fortaleció a Televisa como monopolio y empresa predominante en el sector, legalizó el espionaje que era hecho ilegalmente por el Estado Mexicano, y permitió la entrada de capital extranjero al negocio de la Radio y TV, antes prohibido; la deforma hacendaria homologó el IVA en la frontera, y legalizó los gasolinazos e, incluso, los intensificó.

Dicho sea de paso, además, que los gasolinazos es una medida impuesta desde el gobierno de Felipe Calderón con el fin de homologar el precio de la gasolina mexicana con el internacional, con el fin de que, una vez que las empresas trasnacionales (como Shell, Exxon, Chevron y Texaco) lleguen al país y abran sus gasolineras, puedan competir contra PEMEX (pues de mantenerse el precio bajo, como era antes, no podrían hacerlo).

Nadie duda hoy que estas deformas fueron realizadas para beneficiar intereses económicos muy poderosos, principalmente extranjeros, y que el Gobierno Mexicano trabaja más como un lobby empresarial que como una entidad dedicada a proteger y priorizar los intereses de sus gobernados.

Pero sin duda, y aún con las graves consecuencias que tienen la deformación de las leyes antes mencionadas, la más grave es la deforma energética.

La madre de todas las reformas, como la han calificado Peña Nieto y su gabinete, es la reforma energética, que en los días pasados ha sido aprobada e impuesta por el Congreso de la Unión por el PRI, en complicidad con el PAN, el PVEM, el PANAL, y con la oposición bipolar voluble simulada del PRD.

Se ha modificado la Constitución en sus artículos 25, 27 y 28 para permitir la inversión extranjera en el sector energético (eso si, repitiendo hasta el cansancio que el petróleo seguirá siendo de la nación, aunque no dicen que en el subsuelo y que, una vez que salga de él, se perderá la propiedad por completo). En las leyes secundarias, han violado por completo el espíritu constitucionalista del artículo 27 y del Decreto de Expropiación Petrolera del General Lázaro Cárdenas, y han puesto y generado las reglas a modo para el capital trasnacional petrolero.

Las nuevas leyes permiten el despojo de las tierras por parte de las empresas trasnacionales para la búsqueda y extracción de petróleo, avaladas por el Gobierno bajo el concepto de “utilidad pública” pero para beneficio privado; no se especifican las tasas de impuestos conforme a los márgenes de utilidad de las empresas extractoras; tampoco existen regulaciones para evitar catástrofes medioambientales que pudieran existir derivado de los procedimientos poco ortodoxos que las empresas petroleras trasnacionales utilizan para obtener el producto (véase el caso Chevron en Ecuador, o el caso Shell en Nigeria) y, finalmente, dejan en un futuro incierto nuestro futuro económico y nuestra viabilidad como nación independiente, convirtiéndonos en tierra de nadie (casi literalmente).

En pocas palabras, la reforma energética da todas las garantías necesarias y no necesarias al capital extranjero trasnacional, y deja sin garantías y en absoluta indefensión a la población en general.

Ningún llamado será atendido. Peña Nieto está pagando con creces a quienes le financiaron su campaña presidencial y aseguraron el regreso del PRI a los Pinos. El PRI está subordinado a los grandes organismos financieros. Penchyna y compañía están entregados a las grandes corporaciones trasnacionales.

La instauración de la corpocracia mexicana es un hecho, acompañada de una oligarquía rapaz y dominante. Felicitemos pues, a aquellos que vendieron el país a cambio de una despensa Soriana, de souvenires del candidato presidencial priísta, de materiales de construcción, de la promesa de un cargo en el gobierno, o de quienes, en medio de su estupidez infinita, no sabían lo que hacían o por quién votaban, pues era más fácil creerle a Televisa, que informarse de lo que había detrás del hombre que, sin remordimientos y tal cual psicópata, ha desgraciado la vida de muchas generaciones hacia adelante.

Estamos en el punto de no retorno. El daño al país está hecho. Y costará muchos años y generaciones revertir el actual proceso de descomposición política, social y económica que está culminando. Que Dios (si existe) nos agarre confesados, porque nos va a cargar el payaso.

Saludos. Dejen comentarios.

El fantasma

Hola.

Desde 1823, año en que Estados Unidos (por medio de la Doctrina Monroe), decidió que América es de los Americanos (no de los que vivimos en el continente de América, sino de los estadounidenses, quienes se denominan a sí mismos Americanos), América Latina ha sido objeto de vejaciones por parte de los que se han denominado a sí mismos Americanos.

En éste sentido, los gringos siempre serán gringos, y en consecuencia serán voraces, ambiciosos, ventajosos, belicosos y oportunistas. No existe un país que mayor cantidad de guerras haya establecido en el mundo, ya sea en la búsqueda de recursos naturales, territorio, materias primas, mercados o todas las anteriores juntas, por supuesto y siempre ineludiblemente, en nombre de la Libertad y la Democracia.

Así, América Latina (que tuvo la desgracia de compartir el continente con ellos) ha sido quien más ha sufrido las ambiciones expansionistas e imperialistas de nuestro vecino del Norte. La primer víctima de la absurda Doctrina Monroe fue nuestro país, quien después de una desigual guerra tuvo que ceder la mitad del territorio nacional a USA en 1848, por medio del Tratado Guadalupe-Hidalgo. Pero no hemos sido los únicos. Entre la lista de vejaciones e intervencionismo que ha habido por parte de USA tenemos la dolosa construcción y administración del Canal de Panamá, la explotación y pillaje del petróleo mexicano hasta la Expropiación Petrolera, o las múltiples dictaduras militares que ha sufrido el continente en distintos países gracias a la mano irrestricta de Estados Unidos por medio de su brazo ejecutor, la CIA.

Victoriano Huerta en México, Leónidas Trujillo en República Dominicana, Anastasio Somosa en Nicaragua, Fulgencio Batista en Cuba, Augusto Pinochet en Chile, Jorge Videla en Argentina, la junta militar brasileña, y muchos casos más son vinculados directamente a grupos contrarrevolucionarios entrenados y apoyados por USA por medio de la CIA, entrenados (los dictadores a partir de la década de los 50’s) en la Escuela de las Américas, así como una influencia militar importante planeada y llevada a cabo por medio del Plan Cóndor. Incluso, hace algunos días, Wikileaks puso en evidencia el papel que tuvo Luis Echeverría Álvarez, ex-presidente de México de 1970 a 1976, en su vínculo con la CIA, y de igual forma se conocen vínculos de, al menos, varios ex-presidentes que tenían ese mismo vínculo, como lo fue Miguel Alemán (1946-1952), Adolfo Ruiz Cortínez (1952-1958) y Gustavo Díaz Ordaz (1964-1970).

Así, tras años de desapariciones forzadas, asesinatos, secuestros, torturas, y diversas formas de represión, las dictaduras militares latinoamericanas fueron cuestionadas por la opinión pública mundial, por lo que abrieron un periodo de simulación de democracia, en la cual, después de las dictaduras militares, la mayor parte de los gobiernos surgidos de esas elecciones fueron de derecha. Sin embargo, el hastío de la población con esas formas y métodos de gobiernos propiciaron que, poco a poco y ya fuera de la clandestinidad, la Izquierda fuera ganando terreno, hasta llegar a tener triunfos importantes como el de Hugo Chávez en Venezuela, Luis Inácio Lula da Silva y Dilma Rouseff en Brasil, Nestor y Christina Kichtner en Argentina, Evo Morales en Bolivia, Rafael Correa en Ecuador, Fernando Lugo en Paraguay, Michelle Bachelet en Chile, Daniel Ortega en Nicaragua, y Ollanta Humala en Perú.

Sin embargo, el fantasma golpista que rondó en América Latina desde la década de los 50’s y hasta entrados los 80’s volvió a aparecer, aunque primero de forma fallida. Primero con Hugo Chávez en 2002, con Evo Morales en 2008, y con Rafael Correa en 2010, sin contar el intervencionismo que hubo en las elecciones presidenciales en México de 2006 y 2012, donde Andrés Manuel López Obrador no tuvo el reconocimiento oficial al haber ganado la elección presidencial en 2006, y posteriormente al enfrentarse a una campaña multimillonaria y cuestionable que el actual presidente no ha podido (ni le interesa) esclarecer.

Pese a esto, el fantasma sigue presente, y no se ha ido. El Plan Colombia y la Guerra contra el Narco desatada en México desde hace 6 años es prueba de ello. El Golpe de Estado consumado contra Fernando Lugo en Paraguay hace 10 meses es prueba de ello. La actitud golpista de Henrique Capriles en Venezuela (aprovechando el descontrol político que existe actualmente en dicho país debido al fallecimiento de Hugo Chávez) quien, habiendo desconocido el resultado de una segunda elección donde fue derrotado, envió a sus seguidores a las calles a generar violencia y confusión, los cuales tuvieron un saldo de 7 muertos para el partido gobernante (el PSUV), y abriendo el paso para un Golpe de Estado, o una intervención militar norteamericana, también es prueba de ello.

Oscuros nubarrones se miran en el horizonte latinoamericano, una vez que la maquinaria en Washington se ha puesto en marcha nuevamente, y tienen como finalidad la reimplantación del neoliberalismo (en aquellos países que ya tienen su propio rumbo) ya sea por la vía democrática o violenta, profundizarlo en aquellos donde tienen gran injerencia (como México), y continuar el saqueo que durante poco más de dos siglos han venido realizando en contra de los latinoamericanos.

Sin embargo, a pesar de los pesares, siempre hay alternativas, pues aún somos muchos que creemos que otro mundo es posible, más humano, más igualitario y más justo, donde se privilegie lo social a lo económico, lo espiritual a lo material, y lo moral al éxito a toda costa. Todo depende de qué tan dispuestos estamos a defender lo nuestro y lo que nos corresponde por derecho. Sólo así podremos realizar una transformación real de México, y no simulaciones, como lo realiza el gobierno en turno, por supuesto, siempre apoyado desde lo alto por Washington, los organismos multinacionales, las trasnacionales y la oligarquía, que no está dispuesta a dar nada, y que está decidida a continuar con su característico entreguismo de siempre.

Saludos. Dejen comentarios.