La última reforma

Hola.

En las próximas horas, Enrique Peña Nieto estará promulgando las reformas constitucionales a los artículos 25, 27 y 28, que entregan nuestros recursos energéticos al extranjero. Era la última reforma neoliberal por aprobar dentro del paquete de privatizaciones firmadas vía cartas-intención en los 80’s y 90’s con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial.

Esta acción sólo es comparable a varios sucesos históricos mexicanos, pero es únicamente igualitario al saqueo español durante el periodo de la Colonia, al Tratado Guadalupe-Hidalgo, firmado en 1848 por Antonio López de Santa Anna con las tropas estadounidenses, donde cedió más de la mitad de nuestro territorio (recordemos que 12 años antes, en 1836, Santa Anna reconoció la independencia de Texas a cambio de su propia vida), o al Tratado de Libre Comercio de América del Norte, promovido por Carlos Salinas de Gortari, en el cual se cedió gran parte de nuestra soberanía económica y alimentaria. Con la Reforma Energética aprobada en fast track por los Senadores, Diputados Federales y Congresos Locales, se ha consumado de facto la entrega a las grandes empresas y corporativos trasnacionales de uno de los grandes recursos naturales  con que contaba México para su desarrollo: el petróleo.

Así, se ha concretado la última de las reformas neoliberales pendientes. México se ha convertido en una economía sujeta al libre albedrío y capricho del mercado (dolorosamente, para nosotros). Bajo el fantasma de la crisis de 1982 (causada por la corrupción y el despilfarro que hubo en los sexenios de Luis Echeverría y José López Portillo, más no por petrolizar la economía), impusieron, establecieron y profundizaron el neoliberalismo en México, entregando todo lo que tenía el Estado, tanto en su aparato productivo como en el estratégico.

Irresponsablemente, el gobierno en turno ha echado en la espalda de los ciudadanos de éste país la gran carga de sostener los compromisos del Estado con impuestos. Dicho de otra forma, al reducirse el 40% de los ingresos petroleros por la entrega de este recurso a los extranjeros, se tiene que sustituir con otro ingreso al menos igual para mantener nóminas, programas sociales, pago de deuda, etc. que ha contraído el gobierno. No es casualidad que en varios estados, y de forma diversa, haya aumento de impuestos directos o indirectos para tapar el boquete financiero que dejará a las finanzas públicas la privatización del petróleo.

Por ejemplo (y más allá de los intentos que hay por evitar que esto suceda), el aumento al precio del boleto del Metro responde a esta necesidad. El pasado viernes, el precio subió de 3 a 5 pesos por viaje. Según lo declarado por José Alfonso Suárez del Real en La Jornada el pasado lunes, el aumento del precio del boleto del metro corresponde a un plan más amplio de fortalecimiento del Metro como empresa pública, que resista cualquier intento de “privatización, semiprivatización o privatización simulada” (sic). Considerando esta premisa como cierta, y considerando también que el aumento al boleto del metro es de 40% en relación a su precio anterior (subió de 3 a 5 pesos), este aumento corresponde y es idéntico al boquete en las finanzas públicas que dejará la privatización del petróleo. Es decir, el Gobierno de la Ciudad de México, para poder mantener al metro como empresa pública, y además para poder garantizar su funcionamiento (como está), necesita ese 40% que ya no le dará la Federación. Eso quiere decir que, muy probablemente, ni Mancera, ni Joel Ortega, ni Dios Padre quizá, podrán cumplir todas las promesas que hicieron sobre el mejoramiento del metro en la Ciudad. Tal vez por eso se utilizó una encuesta amañada para aumentar el precio del boleto del metro, no tanto por ganas de subirlo, sino por la necesidad de hacerlo.

Lo mismo sucede en el caso hidalguense, donde aumentaron el costo del agua en consumo de 0 a 8 litros de 39.98 a 55.57 pesos. En su momento, mencioné en un boletín dirigido a la prensa que este aumento representa un aumento en términos reales de un 39% en la tarifa de agua. Considerando que el promedio base para negociar el aumento en el salario mínimo será de 3.5 a 3.7% aproximadamente para el 2014, este incremento representa en 10 veces al menos el aumento al salario mínimo. Además, considerando el costo actual del salario mínimo vigente en Hidalgo, que es de 61.38 pesos diarios (por encontrarnos en zona geográfica B), este incremento viene a ser equivalente a un día de salario mínimo nominal, cuando antes el costo del servicio de agua era equivalente a medio día de salario mínimo.

En efecto: el aumento al precio de agua es equivalente al boquete de las finanzas por la privatización del petróleo (y al aumento del boleto del metro). Eso explica también la homologación del IVA de la frontera con el resto del país. Y el gravámen de artículos que antes estaban exentos de IVA. Y el aumento en el ISR. Así, hemos pasado de tener una economía basada en el petróleo a una economía basada en los impuestos. Y las políticas actuales es reflejo de ello.

No sé cuánto tiempo se pueda sostener el remedo de Estado Mexicano que tenemos, y la economía. Obviamente, a mayor volumen y monto de impuestos, mayor evasión. Y esa evasión generará una crisis en las finanzas públicas del país que solucionarán con recortes en la nómina del gobierno (despidos), y algunas otras privatizaciones más (como la del IMSS o la del ISSSTE, y muy posiblemente, intentarán privatizar también la UNAM y el IPN). Sin embargo, eso sólo representará un remedio temporal ante la inminencia de una gran crisis económica similar a la existente en Grecia, España, Italia e Irlanda. El desempleo y altos precios de los productos cotidianos (incluyendo, por supuesto, los energéticos, los cuales serán aún más caros de lo que son actualmente) ocasionarán, sin duda, un crecimiento en la inseguridad, en la pobreza y el hambre.

La última reforma ha concluido el remate de nuestros bienes en beneficio de las trasnacionales, y ha terminado de consolidar el neoliberalismo como el sistema económico predominante en México, dirigiéndonos hacia un imperialismo cruel y rapaz, donde nosotros seremos los saqueados (una vez más). Las consecuencias son inevitables (y a quien lo dude, que revise la historia reciente de América Latina, en casos como Venezuela, Argentina y Brasil, antes de los gobiernos progresistas). Sin embargo, esto permitirá dar un giro diametralmente opuesto al camino que actualmente seguimos, creando un nuevo constituyente y las bases para un nuevo Estado Mexicano y un renovado pacto social. Asumamos pues, nuestro papel y tarea en la Historia.

Saludos. Dejen comentarios.

Carta abierta a Luis Arias Pallares

Estimado Luis:

Te escribo esta carta porque no puedo quedarme cruzado de brazos ante tu actuar al frente del cargo público que representas, aunque sé que muy probablemente, después de escribir esta carta, no quieras volverme a dirigir la palabra (lo sé porque conozco tu orgullo y tu carácter). Pero lo hago más allá de todo, porque ante todo te considero mi amigo, más allá de todas las cuestiones políticas y personales que vivimos durante mucho tiempo en el PRD. Y es por esa amistad e invocando a la verdad por lo que me he animado a escribirte pese a todo. Sin embargo, no hago otra cosa más que, con base en tus actos, decir lo que siento y pienso con respecto a muchas cosas (aunque sé, de antemano, que puede doler y disgustarte).

Te he observado este año y un mes que has sido diputado. Más que alegrarme, me apena tu actuar. Porque has traicionado al Pueblo, has traicionado tu memoria y por lo que en algún momento luchaste, y sobre todo, porque te has traicionado a tí.

Hay muchas cosas que quizá jamás tengan respuesta, pero no por eso no debo preguntarlas. Una de las cosas que me da vueltas en la cabeza es ¿Qué estabas pensando cuando aprobaste las leyes secundarias de la Reforma Educativa? O sea, esperaría esa actitud de parte de Beltrones, de Luis Alberto Villarreal, de Arturo Escobar, o de algún diputado criado entre algodones, hijo de burgueses y beneficiarios del sistema que nos oprime ¿Pero de tí? Luis, no me vas a salir con que siempre viviste bien, porque no es así. Vivías en Iztapalapa, en una zona bastante modesta. Lo sé porque me abriste las puertas de tu casa (un departamento de tus padres), lo cual, por cierto, agradezco infinitamente.

Y te lo pregunto porque esas leyes secundarias de la Reforma Educativa (reforma que cuando fue votada, por cierto, estuviste ausente) privatizaron la educación pública de facto, tal cual lo hizo Pinochet en Chile hace 20 años. Ahora, el que tenga para pagar podrá educarse, y quien no, simplemente será obrero, inmigrante o miembro de la delincuencia organizada.

Luis, fuiste a escuelas públicas (al igual que yo), y luchamos juntos contra la privatización de la UNAM en la huelga del 99-2000. ¿Acaso para tí era solamente un trampolín político esa huelga? Para mí no lo era, y siempre creí en esa causa. Y por mucho tiempo, tú también. Recuerdo que presumías mucho haber participado en esa huelga, y que habíamos logrado detener el embate privatizador de Zedillo y Barnés de Castro. Incluso, siempre cuestionaste que Juan Ramón jamás hizo el tan prometido Congreso Universitario. Un año después, metimos al sub-Marcos a la UNAM. ¿También era un trampolín, una foto, el momento protagónico?

No puedo concebir que alguien como tú, que viene de abajo, que comenzó igual que muchos de nosotros (volanteando, haciendo activismo, peleando en el debate y en las escuelas) ahora se haya convertido en eso contra lo que luchabas. Traicionaste a tus maestros y tu formación en la educación pública cuando aprobaste las reformas secundarias de la reforma educativa. Traicionaste parte de lo que eres como persona y como ser humano.

¿Y qué decir de lo que hiciste con la Reforma Hacendaria? Gravaste el ISR con el 32% y el alimento para mascotas, aprobaste la desaparición del IETU (un impuesto para empresarios), homogeneisaste el IVA de la frontera con el del resto del paìs (que impactará en los comerciantes de la frontera, y beneficiará a los gringos, que tanto repudiabas). ¿Que te pasaba por la cabeza? ¿Acaso no recuerdas que tu familia, tu papá (qepd), tu mamá, tus hermanos eran (o son) gente de la clase trabajadora? ¿No pensaste en ellos cuando decidiste aprobar la Reforma Hacendaria de EPN?

¿Y ahora qué debo esperar de tí? ¿Que apruebes también la Reforma Energética, y (al igual que los diputados del PRI, PAN, PVEM y PANAL) nos des el tiro de gracia como país y como Nación libre e independiente?

Siempre admiraste al Ché y a Fidel. ¿Crees que lo que haces se apega a los ideales de ellos y por lo que lucharon toda su vida? ¿De verdad la playera del Ché la portabas por convicción, o como un mero producto de márketing (muy utilizado de esa forma, por cierto, por estas épocas)? ¿Realmente escuchaste a Silvio por su mensaje, porque estaba buena la tonada, o por no quedarte atrás en la onda universitaria y de sentirte intelectual sólo por escucharlo?

¿Pero sabes qué? Te juzgo, pero no te culpo. No puedo pedirle peras al olmo, ni mucho menos que te pongas del lado del Pueblo cuando no es por él por el que llegaste a tu escaño legislativo. Ambos sabemos que llegaste por la vía plurinominal, y que la diputación no era para tí. Que llegaste a base de favores y prevendas políticas, por pertenecer a una corriente al interior del PRD, y no por el sufragio universal, libre, directo y secreto.

Siempre respeté tu anti-obradorismo, pero jamás pensé que te fueras a poner del lado del opresor, cuando tú estás (se supone) del lado de nosotros. No sé cómo puedes decirte “de Izquierda” cuando te has opuesto al Pueblo y no lo representas. Cuando no has defendido en la Cámara lo que te corresponde. Cuando por seguir una línea te has puesto de tapete de aquellos que buscan destruirnos como Nación. Sólo recuerda que tu cargo dura sólo tres años, pero tu nombre en la Historia estará siempre, ya sea ensalsándote o repudiándote.

Le escribí esta carta a mi amigo, y aunque sé que no cambiará en nada tu actuar (aunque de verdad espero que si lo reflexiones y hagas algo distinto, votando por consciencia y no por consigna), al menos tenía que expresar lo que pienso y siento. Y también la escribí porque, de no hacerlo, plasmarlo y hacértelo de tu conocimiento, me haría cómplice por omisión.

Y aunque no comparto lo que haces, de verdad te deseo mucha suerte en tus proyectos políticos, y que de verdad en 20 o 30 años no lamentes lo que estás haciendo por tu país, cuando ya sea demasiado tarde.

Te agradezco mucho tu atención a la presente, y te envío un cordial, afectuoso y combativo saludo, a tu trinchera, y desde la mía.

Atentamente, tu amigo:

Héctor G. Legorreta

El pacto

Hola.

Cada vez que nación o individuo alguno hace o quiere hacer alguna atrocidad, siempre lo hace “en nombre de Dios”. Es una práctica que se ha desarrollado durante muchos siglos y que, lejos de disminuir, aumenta la periodicidad con que ésta se justifica. Así también son los priístas (y no sólo ellos, sino en general todos los traidores), quienes en nombre de “México” o de la “Patria”, preparan sus tropelías con los que engañan al Pueblo para después, como es costumbre, traicionarlo.

Así, en los días pasados, tres de los principales partidos políticos firmaron en denominado Pacto por México, el cual regaló una fotografía a Enrique Peña Nieto como cualquiera que hubiera envidiado Calderón durante 6 años.

Sin embargo, más allá de la fotografía, lo cierto es que ese acto selló el triunvirato totalitario PRIANPeRreDista, pues mediante la coptación de la “izquierda moderna”, la “izquierda moderada”, o dicho con todas sus letras: la izquierda entreguista y simuladora, consiguieron la garantía de contar con una fuerza absoluta e inmoderada en el Congreso de la Unión, para que las contrarreformas de Peña Nieto sean aprobadas sin sufrir rasguño alguno.

Así, la agenda de Washington está asegurada. El moribundo neoliberalismo tiene una dosis de oxígeno y electroshocks, el cual resultará en una aprobación segura de las contrarreformas fiscal (la cual aumentará el IVA del 16 al 21%, además de que gravará alimentos, medicinas, educación y libros), la energética (la cual probablemente no privatice a PEMEX como empresa, pero sí el producto que procesa PEMEX, que es el petróleo), la educativa (en la cual está en riesgo los contenidos de la educación a nivel básico, la privatización simulada de la educación pública básica, y la privatización y desmembramiento de los grandes centros de estudio, como el IPN y la UNAM), y la de salud (en la cual se desmantelarán los servicios públicos de salud y se privatizará el IMSS y el ISSSTE).

La resistencia y oposición que había en el Congreso quedará minimizada, aislada y finalmente anulada. Muy poco podrán hacer los pocos legisladores que, haciendo dignidad a su cargo, manifestarán su rechazo a dichas medidas políticas y económicas, y sucumbirán ante el embate mayoritario y aplastante de los muy sonrientes firmantes del Pacto por México.

A los firmantes poco les importó las consecuencias que traerán sus actos. Cristina Díaz, en plena representación del Partido de Estado; Gustavo Madero, queriendo rescatar lo poco que ya queda de su partido, aspirando que ésta fallida alianza le ayude a reconstruir y recomponer al PAN; y Jesús Zambrano, actuando a motu propio, y entregando a la izquierda como lo hizo Talamantes en 1989 en el pacto firmado con Carlos Salinas de Gortari entre PRI, PAN y PFCRN.

Vienen tiempos difíciles, sobre todo porque (como mencioné antes) los atropellos que realizarán al Pueblo serán “en nombre de México”, apoyados por el poder mediático del duopolio televisivo Televisa-Azteca, donde la farsa democrática se ha descubierto de capa y ha destapado cínicamente el totalitarismo que han legitimado las principales fuerzas políticas “opositoras”.

El camino ya ha sido recorrido antes (por Hitler), y también está marcado: después de ésto, seguirá el control sobre los gobernadores, los cuales serán coptados con canonjías o sustituídos conforme a los intereses oficiales; los líderes sindicales, sustituídos y sumisos ante el poder;  posteriormente, los partidos entreguistas comenzarán a fusionarse y/o disolverse, y finalmente vendrá el poder casi absoluto, con sólo una oposición real: MORENA.

De no aprender de los errores del pasado, corremos un grave riesgo de repetirlos en nuestra tierra y con nuestra gente. Claro, todo ésto “por México”, “por el bien de la patria”, y “en nombre de Dios”.

Saludos. Dejen comentarios.

La importancia de la defensa de la educación pública contra la privatización

Hola.

Era marzo de 1999. Francisco Barnés de Castro era Rector de la UNAM, y había mandado el día 15 una reforma al Reglamento General de Pagos, el cual aumentaba la cuota semestral de 20¢ a 2,000 pesos semestrales. Independientemente de que hubieran familias (como la mía) que no pudieran pagar semejante cantidad de dinero al semestre, lo cierto es que ésto era la antesala a la privatización de la UNAM.

Nos organizamos en Asambleas Generales en las escuelas (generalmente, eran entre turnos, a la 1 de la tarde, para no perder clases) e hicimos paros, marchas, y finalmente se organizó una consulta entre la comunidad universitaria, la cual votó por convocar al cierre de las escuelas e iniciar una huelga indefinida el 20 de abril (fecha que inició), la cual tenía como fin último 6 simples puntos de un pliego petitorio elaborado por la comunidad universitaria:

  1. Abrogación del Reglamento General de Pagos y anulación de todo tipo de cobros por inscripción, trámites, servicios, equipo y materiales.
  2. Derogación de las reformas aprobadas por el Consejo Universitario en junio de 1997. Esto significa recuperar el pase automático, eliminar los nuevos límites de permanencia a los estudiantes de la UNAM y respetar la elección de carrera dando prioridad al bachillerato de la UNAM. Cabe señalar que también participé en éste fallido movimiento. Y fue fallido, porque las preparatorias no tuvieron el valor para irse a huelga, lo cual no tuvo la fuerza suficiente al estar cerrados sólo los CCH’s, razón por la cual se levantó la huelga a los 2 meses de iniciada.
  3. Congreso democrático y resolutivo en el que toda la comunidad discuta y decida sobre los problemas que enfrenta nuestra universidad y cuyas decisiones tengan carácter de mandato para toda la comunidad universitaria y sean acatadas por las autoridades. Congreso que, por cierto, no se ha organizado a 12 años de su petición.
  4. Desmantelamiento del aparato represivo y de espionaje montado por las autoridades y anulación de todo tipo de actas y sanciones en contra de maestros estudiantes y trabajadores que participamos en el movimiento.
  5. Corrimiento del calendario escolar tantos días como los días efectivos de clase suspendidos por el actual conflicto, con la correspondiente anulación de las clases extramuros.
  6. Rompimiento total y definitivo de los vínculos de la UNAM con el Centro Nacional de Evaluación para la Educación Superior A.C. (CENEVAL) y, en consecuencia, la anulación del examen único de ingreso al bachillerato de las universidades y escuelas públicas, así como del Examen Único de Egreso. (El sexto punto fue agregado el 3 de mayo de 1999 en Asamblea del CGH en el auditorio Ernesto “Che” Guevara).

Los medios (como siempre) no tardaron en desprestigiarnos y en etiquetarnos como porros. El argumento de Barnés de Castro, risible: decía que la UNAM incrementaría significativamente su presupuesto: del 1.5% que se recaudaba con 20¢ semestrales, se incrementaría al 3% con 2,000 pesos mensuales, es decir, el subsidio gubernamental bajaría del 98.5% al 97%.

Yo me fui 4 días antes de cerrar la escuela debido a que me contagié de varicela, y cuando regresé a la escuela, 40 días después, el movimiento que había dejado ya no existía: había muchas caras desconocidas y (después nos enteraríamos) pseudolíderes y esquiroles pagados por Gobernación habían tomado las riendas del movimiento, y su finalidad ya no era mantener la escuela cerrada hasta la renuncia de Barnés, sino hasta la extinción de la propia UNAM.

Barnés se fue, llegó Juan Ramón de la Fuente (y con él, la PFP), y no se resolvieron todos los puntos del pliego petitorio. Sin embargo, el más importante si: se mantuvo a la UNAM con cuotas bajas, y siendo una Universidad, Autónoma, Libre, Laica y casi gratuita. Sin embargo, no fue suficiente el empuje de la huelga para derogar las modificaciones de 1997 al Reglamento de Inscripciones. Las consecuencias las tenemos hoy en día, donde preparatorianos y ceceacheros no tienen derecho a pase automático, y su matrícula está condicionada a permanecer no más de 4 años en la escuela, so salvedad de perder la inscripción.

Así, alejamos el fantasma de la privatización en la educación pública superior, pero éste sigue rondando. Federico Döring aseguró, en un debate en 2006 en Proyecto 40, que el PAN buscaría privatizar la UNAM para dejarla en beneficio del Libre Mercado, y su hermano, Edgar Döring, aseguró que le gustaría tener un Manhattan en el área que ocupa Ciudad Universitaria. Por otra parte, la educación básica está semi-privatizada, puesto que el yugo de Elba Esther Gordillo con el SNTE hace imposible cualquier reforma que se quiera hacer al sector (y obviamente, con un gobierno de derecha, menos).

Éste fantasma, sin embargo, no es sino un alma en pena, que tiene mucho qué ver con las cartas intención firmadas al Banco Mundial y al Fondo Monetario Internacional tras las crisis en América Latina.

Aparte de la instauración del neoliberalismo en éstos países (con sus fatales consecuencias), éstos acuerdos firmados so pena de no recibir los préstamos para capitalizar las economías en tiempos de crisis por parte de los organismos financieros internacionales, se les pidió exigió a los paísesen vías de desarrollo crear paquetes para vender empresas estatales a la iniciativa privada, bajo el argumento de que el Estado el mal administrador. Así mismo, se les pidió reducir al Estado a su mínimo posible, para que el Libre Mercado pudiera explayarse a sus anchas sin un Estado fuerte que lo limitase. Algunos fueron forzados y obligados, mientras que otros con tecnócratas como Miguel de la Madrid (y séquito), Carlos Salinas de Gortari (y séquito), Ernesto Zedillo (y séquito) y Vicente Fox (y séquito) siguieron sin chistar éstas medidas. Eso explica el porqué el fraude en contra de López Obrador en 2006, así como la imposición de Felipe Calderón en la presidencia, y del porqué Calderón (y séquito) continúan las políticas neoliberales, con la catástrofe que ésto implica.

Éstas recomendaciones no sólo fueron para México (como dije anteriormente), sino fue reproducido en el resto de América Latina, África, Asia e, incluso, fueron requisito para ingresar a la Unión Europea para varios países de (adivinaron) Europa.

Los movimientos estudiantiles contra la privatización de la educación que vemos en Chile u Honduras (ambos con gobiernos de derecha, curiosamente) no son sino una respuesta a esas políticas neoliberales de privatización de la educación pública, así como lo hicimos en México en 1999-2000.

Son, además, batallas injustas (con todo el poder del Estado en contra), ingratas (puesto que la mayoría de los medios están al servicio del poder), pero que de lograrse, consiguen que las generaciones venideras disfruten de las luchas que hoy hacemos. Por eso es tan importante apoyar a nuestros jóvenes en Chile, Honduras, y donde el fantasma de la educación pública se aparezca. Porque de ello depende la educación no sólo de nuestros hijos, sino de las generaciones futuras.

Pero no cantemos victoria: el fantasma de la privatización sigue rondando en México y, de no conseguirse la transformación de México en 2012, tendremos que regresar a las calles y a las aulas para defender casi lo último de que nos queda: Nuestra Universidad, pues de ella depende, en gran medida, el México que exista generaciones más adelante: un México sumido en el atraso y la pobreza o, bien, un México con justicia social, equidad y progreso.

Solidaridad con nuestros compañeros en Chile y Honduras.

Saludos. Dejen comentarios.

La Mafia que se adueñó del Zócalo, el Grito, los Símbolos Patrios, el Bicentenario fallido… y el 2010

Ponencia presentada durante las Jornadas Sociológicas organizadas por alumnos y académicos del Programa de Sociología de la Facultad de Estudios Superiores Acatlán, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el Miércoles 10 de Noviembre de 2010, en el Aula 901 de la FES Acatlán, Naucalpan, Estado de México.

Y cuando desperté, la mafia seguía ahí (en Palacio Nacional)

Estuve preparando durante mucho tiempo éste texto. Originalmente, iba a titularle “¡Pinche Bicentenario!”, pero iba a haber más de uno que se iba a ofender. Por eso opté por ponerle un título moderado, sin dejar de pensar que éste Bicentenario es pinche.

¿Y porqué pinche Bicentenario? Porque no existe absolutamente nada qué celebrar. Muertos, desapariciones, decapitados, violencia, balaceras, inseguridad, un cúmulo de cosas que a mí, en lo particular, me entristecen. Sin embargo, ha sido montada toda una campaña mercadológica para distraer esto. Y en esa campaña mercadológica, se ha mercantilizado a la Patria. Ya no se conmemora la búsqueda de un ideal, ya no se reflexiona sobre el papel que México ha tenido en los últimos dos siglos hacia dentro y hacia afuera.

El mercado ahora domina nuestros festejos: el partido del Bicentenario, la Miss Universo del Bicentenario, la telenovela del Bicentenario, el Shalalalala de la canción horrenda del Bicentenario, la ridiculización de los Héroes de la Patria en una película tipo Disney del Bicentenario, la parafernalia tipo show del Bicentenario, suvenires, tonos de celular, y un sinfín de cosas más que podría enumerar, y que no terminaría. Ahora, la Patria es un producto sujeto a la Ley de la Oferta y la Demanda: todo mundo puede comprar y vender algo de Patria, cuando ésta es intangible, intransferible, inmutable…

Y también muestra, por otra parte, la ineficacia del gobierno espurio: no hubo ni un sólo monumento, uno sólo, terminado. Y lo que se hizo es como para dar pena. Porfirio Díaz, con todo lo que le podemos condenar, achacar y juzgar, pero tuvo dos monumentos magistrales el día del Centenario: el Ángel de la Independencia, y el Reloj Monumental de Pachuca. Pero un siglo después, nada que demuestre la grandeza de nuestro pueblo, y nada terminado de lo mediocremente hecho: el Viaducto Bicentenario todavía tiene grúas encima, la línea 12 del Metro (la línea del Bicentenario) sin concluir, la torre del Bicentenario sin concluir… Todo ha sido un reverendo fracaso.

Estamos ante los festejos de un Bicentenario fallido del estado espurio fallido mexicano. Sin embargo, existe una gran carga de hipocresía con respecto a ésta conmemoración, pues por una parte se festeja con cuestiones superfluas y superficiales, y por la otra se continúa entregando el país a la gente de la oligarquía y a las naciones extranjeras.
Y curiosa y contradictoriamente, existe una oscura tendencia a entregar el país, precisamente, a aquellos de quienes nos “independizamos” el 27 de septiembre de 1821: los españoles (o bueno, por lo menos eso dice el Acta de Independencia). En éste sentido, actualmente se está dando una reconquista matizada y amañada (aquí, cabe destacar que no ha sido el único intento registrado en la Historia de nuestro país).

A partir del 13 de agosto de 1521, fecha en que cae la Ciudad de Méxihco-Tenochtitlan, es precisamente el comienzo de una larga maldición sobre los mexicanos. Primero, soportando 300 años de dominación y sometimiento español, el cual no sólo le limitó a lo político, administrativo y territorial, sino que además tomó matices culturales como la imposición de una religión extraña y ajena, el intento de desaparecer la mexicaneidad y todas las cuestiones que conlleva: culinaria, tradiciones, fiestas, etc. Sublevaciones hubo muchas y muy diversas. Indígenas asesinados, también. Más del 90% de la población originaria fue exterminada por los españoles.

Sin embargo, encontraron una forma que fue muy efectiva para dominar a los pobladores mexicanos: mimetizaron una diosa indígena (la diosa Tonantzin) con una virgen católica, y crearon el mito de la Virgen de Guadalupe. Sin embargo, éste mismo símbolo fue utilizado por Miguel Hidalgo contra sus creadores, los españoles, para aglutinar a la gente en torno a su causa, la lucha de Independencia, la cual fue cruenta. Y realmente adopta el matiz independentista hasta el movimiento de Morelos, con su declaración en los Sentimientos de la Nación. Y más allá de las luchas que se dieron, aquí es donde realmente comienzan las dos visiones de Nación que subsisten hasta la actualidad: la independencia en todos los sentidos, y la sumisión en todos los sentidos. A éso se reducen ésas dos visiones.

Guerrero e Iturbide, efectivamente pactaron para que el Virrey firmara el acta de independencia, pero en la realidad el Virrey, su séquito y su corte mantuvieron sus mismos privilegios, y fueron quienes impulsaron a Agustín de Iturbide como I Emperador de México, brincándose el acuerdo de que el Congreso discutiera, en primera instancia, si seríamos una república o una monarquía, y en segunda instancia, si fuera república, centralista o federalista.

Obviamente, los insurgentes (con quienes Guerrero simpatizaba) querían una república, mientras que los realistas querían una monarquía. Los Insurgentes, al final, ganaron el debate.

Sin embargo, el grupo realista, que después se unirían al Partido Conservador, siempre fueron y han sido entreguistas. Piensan que los mexicanos somos imbéciles, y por tanto hay que traer recetas del extranjero. Éstos son los tatarabuelos de los panistas, que siguen con su misma doctrina.

Los Conservadores fueron quienes propusieron que tantas veces regresara al poder Antonio López de Santa Anna; fueron quienes combatieron junto a la Iglesia Católica contra la Ley Lerdo en la Guerra de Reforma; fueron quienes trajeron a Maximiliano de Habsburgo, y balcanizaron al país; fueron quienes se aliaron a Porfirio Díaz y mantuvieron éste país en la opresión, el hambre y la miseria, mientras unos cuantos se beneficiaban de sus políticas (las empresas extranjeras de petróleo, minas y trenes, los hacendados-latifundistas, etc.); fueron quienes se levantaron en el Bajío en contra de los Revolucionarios; fueron quienes participaron en la Decena Trágica en contra de Madero (el bisabuelo de Santiago Creel ahi andaba); fueron quienes no querían que se aprobaran las grandes reformas sociales plasmadas en la Constitución del 17; fueron quienes se levantaron en contra del Gobierno Revolucionario y se aliaron (otra vez) a la Iglesia en la Guerra Cristera; fueron quienes se opusieron a las reformas cardenistas y quienes fundaron el Partido Acción Nacional (PAN); fueron quienes aplaudieron las políticas entreguistas de Manuel Ávila Camacho y Miguel Alemán Valdéz; y fueron quienes se hicieron tecnócratas, y siendo gobierno con el PRI-AN, vendieron las empresas del Estado y los recursos naturales beneficiando, principalmente, a un sector que a la postre se ha convertido en una oligarquía nacional y a las empresas trasnacionales, principalmente estadounidenses, canadienses y españolas.

España no es para nada lo maravilloso que dicen, y al contrario, es de lo más nocivo para México tanto como lo es Estados Unidos. Los españoles, muy socialistas hacia dentro, y muy imperialistas hacia afuera. Nuestra gran complicación con Estados Unidos es que lo tenemos de vecino. Sin embargo, la influencia nefasta es igual de uno u otro.

La reconquista, en particular española, no podría ser posible si no fuera por la complacencia del Estado Mexicano. La concesión que Vicente Fox le dió a los españoles (en particular, a Repsol) para explotar y extraer el gas natural de la Cuenca de Burgos, que representan 50,000 kilómetros cuadrados, en los Estados de Nuevo León, Coahuila y Tamaulipas, sin que eso beneficie en nada al país.

O también la concesión del Tren Suburbano, en el Área Metropolitana de la Ciudad de México, a la empresa española CAF (Construcciones y Auxiliares de Ferrocarriles) por un periodo de 30 años, entregando lo que eso implica: vías, la estación histórica del ferrocarril de Buenavista, cuando pudo haberse creado una empresa del Estado que administrara dicho ferrocarril, y con un costo en el pasaje subsidiado (14 pesos por un viaje es una mentada de madre). Y decidieron dársela, pese a las constantes quejas en España sobre el desempeño de ésta empresa, sin contar los choques y descarrilamientos que ha tenido ésta empresa en su país nativo. Incluso, pese a haber tenido un choque ya en México, el Gobierno Federal y el Gobierno del Estado de México le concesionó, nuevamente, el Sistema 2 (que irá de Martín Carrera a Jardines de Morelos) y el 3 (que irá de La Paz a Chalco), sin modificar el tiempode la concesión: 30 años.

En éste entregar recursos se ha entregado las vías de comunicación. Basta mencionar el trato preferencial que ha tenido el gobierno espurio de Calderón y el Gobierno del Estado de México encabezado por Enrique Peña Nieto hacia la empresa OHL, empresa española que actualmente tiene concesionados el Circuiro Mexiquense (que rodea gran parte del Estado de México), el Viaducto Bicentenario (2º Piso de Periférico del lado del Estado de México, Toreo a Perinorte), o las consesiones que racientemente acaba de adjudicar Marcelo Ebrard, Jefe de Gobierno del Distrito Federal, a la misma empresa (una por la vía de la licitación, y la otra por adjudicación directa) para la construcción del 2º Piso del Periférico del lado del Distrito Federal (San Antonio-Toreo) y de la mal llamada Supervía Sur-Poniente (en Magdalena Contreras), ambas vías que serán de cuota durante 30 años.

Así mismo, encontramos empresas españolas que participan en la generación de electricidad que luego le venden a CFE, lo cual, además, representa un acto de inconstitucionalidad. Y qué decir de las empresas trasnacionales norteamericanas que nos invaden como plaga. O de las canadienses que tienen en su mano la minería. O los coreanos y japoneses, que son casi dueños de Tepito.

Todos éstos elementos no hacen más que hacer ver lo evidente: que el Bicentenario y sus festejos es una simulación, una farsa. Lo peor es que existe gente que se lo cree.

Así mismo, existe otra cara de la moneda, ya que no puede ser ocultado lo evidente. Existe un poder detrás del trono, y se asomó por fin. Y se asomó cínicamente para no ocultarse más. El 15 de septiembre hizo su aparición Carlos Salinas de Gortari como invitado de honor en Palacio Nacional, en el marco de los festejos del Bicentenario que, por cierto, fue secuestrado y privatizado por esa oligarquía que aspiran a perpetuar su poder para siempre.

Fue algo lamentable y estúpido. Se gastó mucho (en forma suntuosa y ostentosa) en un espectáculo que no le gustó a nadie. Según los reportes que oportunamente daban desde el Zócalo a través de Twitter, la gente estaba muy enojada y/o decepcionada por la mala calidad del espectáculo ofrecido en el Zócalo.

Trifulcas dentro y fuera del Zócalo (algunos que querían entrar y se enfrentaron con los granaderos, otros a los que mezclaron con los reporteros, y se pelearon con ellos), un abucheo generalizado al Shalalalala de Aleks Syntek, la negativa a participar en la coreografía México Unido, y el repudio a los artistas que ahí se encontraban, fue parte de lo ocultado por las cámaras de televisión, pero parte de los hechos que las redes sociales, una vez más, dejaron al descubierto.

Pero el descontento no sólo fue enfocado hacia el espectáculo. Calderón fue abucheado, y coreado al grito de “¡Culero!” en la pantalla del Ángel de la Independencia (el único reporte con el que cuento, por cierto), y también en el Grito de Dolores Hidalgo. Cuando Calderón terminó su grito, el público comenzó a exclamar “¡Muera el mal gobierno!”, al estilo de Miguel Hidalgo en 1810.

Éste mal gobierno, que utilizó un espectáculo horrendo para mantener estupidizada a la gente, y que según mi propia conjetura, mientras la gente estaba entretenida viendo en el Zócalo y en las pantallas de televisión un espectáculo que costó miles de dólares, y que no estuvo a la altura de las espectativas, dentro de Palacio Nacional la mafia discutía y acordaba el traspaso del poder en 2012, en una reunión entre Fox, Calderón y Salinas (vuelvo a repetir: es mi propia conjetura. No implica que haya sucedido tal acontecimiento).

Vivimos una era lamentable. Salinas ha vuelto, y regresó para no irse más. Calderón demostró el 15 de septiembre que sólo es un empleado de él, y de los intereses que lo rodean. Tenemos una muy difícil tarea rumbo a 2012. Si Peña Nieto es electo Presidente, nunca más tendremos libertad en México. Votar por el PRI, o por el PAN, da lo mismo. Son sólo dos caras de la misma moneda. No podemos permitir que la oligarquía consolide su poder. Es ahora o nunca. Demos el cambio en 2012, o nos condenamos para siempre.

De acuerdo a la concepción de Federico Reyes Heroles padre, quien sostenía que “no puede existir independencia política sin independencia económica”, estamos muy lejos de poder celebrar un Bicentenario de la Independencia puesto que, ahora más que nunca, estamos sometidos a los intereses extranjeros. Tal vez ya sin ejércitos extranjeros; tal vez sin un funcionario público visible extranjero, como era el virrey; pero seguimos sujetos a las decisiones del extranjero y, lo más importante, sigue existiendo la misma opresión y pobreza que existían hace 200 años. O quizá no. Ahora hay más, porque tenemos a 80 millones de pobres en México, que representan cerca del 80% de la población.

Es tiempo de reflexionar y actuar. No podemos seguir así siempre. Dicen que no hay mal que dure 100 años, pero nosotros ya llevamos 500 años así.

Y me voy citando a mi teórico favorito, el brillante Karl Marx, quien decía que “aquel que no conoce la Historia, está condenado a repetirla”. No nos equivoquemos una vez más, y generemos el cambio para la Nación que nos merecemos.

¡Oh, Universidad!

Hola.

Por una causa o por otra, pero no pude escribir ésta entrada antes. Sin embargo, aún se encuentra presente el centenario de la Universidad Nacional, mi alma mater, y es por eso por lo que escribo el día de hoy.

La Universidad Nacional tiene un antecedente, algunos mencionan que directo (dentro de la UNAM así se considera), mientras que otros dicen que no tiene nada qué ver: la Real y Pontificia Universidad de México. Fue la primer Universidad que existió en el continente americano, fundada por el Virreynato de la Nueva España mediante la gestión de Fray Juan de Zumárraga y el Virrey Antonio de Mendoza, y por edicto de Carlos I. Fue extinguida en 1865 por decreto de Valentín Gómez Farías, liberal mexicano, quien la consideraba ejemplo de retroceso al estar bajo la tutoría de la Iglesia Católica.

En 1910, en el marco de los festejos del Centenario de la Independencia, fue reabierta mediante decreto de Porfirio Díaz y la intermediación de Justo Sierra, bajo la denominación Universidad Nacional de México. Uno de los principales objetivos, a partir de entonces, fue la autonomía universitaria, misma que fue obtenida en 1933, atribuída equívocamente a Manuel Gómez Morín, siendo éste último el primer rector de la naciente UNAM, y quien renunció sólo un año después de haber asumido la rectoría.

De huelgas de la UNAM, podemos hablar de muchas: desde la primera que se gestó en 1929, antes de que la Universidad fuera autónoma, la de 1933-34, poco después de haber adquirido su carácter de autónoma, la del 68, la del 87 y la del 99. Sin embargo, éstas huelgas siempre han sido motivadas por los abusos que han querido ejercer las autoridades universitarias sobre un conjunto de la comunidad, teniendo diversa índole.

La Huelga de 1929, que representa el antecedente inmediato a la autonomía universitaria, fue estallada el 6 de mayo de 1929, con Alejandro Gómez Arias (vasconcelista) al frente del Comité Central Ejecutivo de Huelga. Ésta huelga fue estallada, en un inicio, por la suspensión del exámen oral anual que fue sustituído por tres exámenes escritos; por el proyecto de aumentar un año más a la Escuela Nacional Preparatoria; y modificar el carácter de la participación estudiantil en el Consejo Universitario, pasando de ser observadores a tomar decisiones. El movimiento culminó con la promulgación de la primera Ley Orgánica de la Universidad Nacional Autónoma de México, el 11 de de julio de 1929, por parte del rector Ignacio García Téllez (Moctezuma Barragán, Pablo. Los orígenes del PAN. Ehecatl Ediciones, 1997. pp. 63, 64).

Posteriormente, tenemos la huelga de 1933, que abogó por la Libertad de Cátedra; la de 1968, que culminó con el Movimiento Estudiantil de 1968; y la de 1987 y 1999, que han sido los intentos por quitarle su carácter de pública y gratuita a la Universidad.

En éste sentido, intereses de privatización de la Universidad ha habido muchos, y en distintos momentos de la Historia de México. Y éste ha sido una de las principales oposiciones que ha tenido la UNAM como institución. Encontramos, por ejemplo, el primer intento privatizador en 1914, con el rector Valentín Gama, quien por cierto fue fundador del PAN. Así mismo, otro de los grandes intentos privatizadores de la UNAM fue con Manuel Gómez Morín, precisamente, pues cuando fue rector, cuando se envió una modificación a la Ley Orgánica de la UNAM, donde se especificaba que la UNAM tendría acceso a un subsidio único de 10 millones de pesos para el año siguiente, y después no más. Ésto, en la idea de Gómez Morín que consideraba que un conjunto de alumnos habituados a no pagar colegiaturas (Gómez Mont, 1996: 195), no apreciarían su enseñanza (Gómez Mont, 1996: 200) [Moctezuma Barragán, Pablo. Los orígenes del PAN. Ehecatl Ediciones, 1997. pp. 72).

Sin embargo, pése a éstos embates privatizadores de la UNAM, el fantasma nos rodea. Basta con ver a Jorge Carpizo, en 1987, o a Francisco Barnés de Castro, en 1999, quienes querían aumentar las cuotas en la UNAM, una gran intentona de convertir a la UNAM en una Universidad de élite. O bien, declaraciones absurdas (por no decir pendejas) como las de Federico Döring, quien aseguró que la UNAM es un gran lastre para México, y que es necesario privatizarla.

La UNAM, así, cumple 100 años, siendo la máxima institución de educación superior en México y América Latina, pero con los mismos fantasmas rondándola, principalmente aquellos que la quieren sujetar a las leyes de la oferta y la demanda. Esos fantasmas e inercias que quieren acabar con uno de los últimos reductos del pensamiento libre y crítico, donde la universalidad y discusión de las ideas predomina sobre la cerrazón y la pobredumbre que nos rodea en el México actual.

Así, pues, emancipar a la UNAM en éstos 100 años de vida como Universidad Nacional de México es defender su caracter de pública, laica, gratuita, y de la mejor calidad. Otra forma de emanciparla no existe.

Saludos. Dejen comentarios.