Tambores de guerra

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial y después de la repartición del mundo en tres por los tres presidentes de mayor poder a nivel mundial (Truman, Stalin y Churchill), comenzó ese largo periodo de tensión mundial denominado Guerra Fría que, en teoría, mantuvo una tensa calma entre el bloque capitalista (liderado por Estados Unidos) y el socialista (encabezado por la Unión Soviética).

Y dije “en teoría” porque en la praxis esta tensa calma tuvo momentos bélicos importantes (como la Guerra de Corea y la Guerra de Vietnam), y algunos muy cercanos de desatar una Tercera Guerra Mundial (como la Crisis de los Misiles en 1962), donde la humanidad hubiera ido a su primera y única guerra nuclear, de la cual muy pocos (sino es que nadie) hubiera sobrevivido debido a los efectos inmediatos y posteriores de grandes detonaciones en todo el mundo.

Sin embargo (y también en teoría), la Guerra Fría concluyó tras la caída del Muro de Berlín en 1989, y la disolución de la Unión Soviética en 1991, al ser proclamado “el fin de la Historia” por parte de Francis Fukuyama, con lo que el capitalismo se autoproclamó el vencedor de ese largo periodo de la historia y se propuso venderlo así al resto del mundo en forma de receta neoliberal.

Sin embargo, y al paso de los acontecimientos de los últimos años, podemos apreciar que esos acontecimientos ni marcaron el fin de la Historia, ni mucho menos de la Guerra Fría. Podemos decir, a la distancia, que sólo hubo una tregua no planeada y un reacomodo de fuerzas políticas económicas y militares.

Las tensiones que han ido en aumento en las últimas semanas, debido en gran parte a la irresponsabilidad e irracionalidad con la que Donald Trump se dirige al mundo (y a sus propios ciudadanos), nos han colocado en el punto más cercano a la Tercera Guerra Mundial desde 1962, y a un cercano y peligroso futuro próximo de comenzar una guerra nuclear como nunca antes.

Los ataques recientes de Estados Unidos en Siria, y el desplazamiento de tropas en las inmediaciones de la Península Coreana, son algunos de los motivos que podrían desencadenar este nuevo conflicto armado que pondría en entredicho la supervivencia de la Humanidad.

Los dos grandes bloques militares, encabezados una vez más por Estados Unidos y Rusia, ponen en vilo la relativa paz que había vivido el mundo en los últimos 25 años. Decía Fidel Castro, en un texto titulado “El deber de evitar una guerra en Corea”, firmado el 4 de abril de 2013, que era “para explicar la gravedad de un hecho tan increíble y absurdo como es la situación creada en la península de Corea, en un área geográfica donde se agrupan casi 5 mil de los 7 mil millones de personas que en este momento habitan el planeta. Se trata de uno de los más graves riesgos de guerra nuclear después de la crisis de octubre en 1962 en torno a Cuba, hace 50 años”.

Continuaba Fidel: “Si allí estalla una guerra, los pueblos de ambas partes de la Península serán terriblemente sacrificados, sin beneficio para ninguno de ellos. […] No sería justo olvidar que tal guerra afectaría de modo especial a más del 70 % de la población del planeta.

“Si allí estallara un conflicto de esa índole, el gobierno de Barack Obama en su segundo mandato quedaría sepultado por un diluvio de imágenes que lo presentarían como el más siniestro personaje de la historia de Estados Unidos. El deber de evitarlo es también suyo y del pueblo de Estados Unidos”.

Hemos cambiado de presidente: de Obama a Trump, pero continúan las mismas prácticas e imprudencias.

Existen muchos textos de Fidel, además, escritos desde hace años alertando sobre una paz muy frágil, y sobre la posibilidad real de una guerra nuclear, tal y como si estos textos hubieran sido escritos ayer, y con los mismos actores involucrados: Estados Unidos, Israel, Rusia, Irán, Siria, Corea, Afganistán.

Por su parte, el español Cao de Benós, único representante de Corea en Occidente, ha declarado y asegurado en varios medios de comunicación que el país para el que trabaja, Norcorea, tiene en su poder el arsenal militar y nuclear que han presentado ante los medios de comunicación internacionales, tales como la Bomba H, así como varias bombas termonucleares. Adicionalmente, ha declarado que Corea no está dispuesto a tolerar ningún ataque “preventivo”, es decir, que un misil estadounidense impacte con algún objetivo civil o militar dentro del territorio coreano, y que de lo contrario, contestaría de inmediato con un ataque “fulminante” en contra de Estados Unidos.

En 1962 se resolvió la Crisis de los Misiles gracias a las habilidades diplomáticas y a la voluntad de Kennedy, por parte de Estados Unidos, y de Kruschev, por la URSS, y de la disponibilidad de Castro por Cuba y Gürsel por Turquía. Pero a diferencia de 1962, tenemos como presidente de Estados Unidos a Trump, que es irresponsable, estúpido y bocón; a un presidente ruso, Putin, frío, calculador y firme en sus decisiones; a un Kim Jong-Un impulsivo y visceral, y a un Erdogan radical y sumiso a los intereses estadounidenses.

Días cruciales se avecinan en las próximas semanas. Ojalá quepa la prudencia en alguna de las partes, pues el futuro de la Humanidad dependerá, en gran medida, de la habilidad que tenga un puñado de gente para resolver esta crisis diplomática que afecta con desaparecer de la faz de la Tierra a nuestra especie.

La nueva Guerra Fría o Paz Armada

Hola.

Al concluir la Segunda Guerra Mundial, y tras la repartición del mundo y el rediseño de la geopolítica mundial entre Harry S. Truman, Churchill y Stalin, el mundo entró en una etapa muy larga y tensa denominada Guerra Fría, donde había una confrontación directa entre USA y la URSS, los primeros lidereando el Bloque Capitalista u Occidental con su brazo militar, la OTAN, y los segundos lidereando el Bloque Socialista u Oriental, unidos mediante el Pacto de Varsovia.

Ésta Guerra Fría casi llevó al mundo a una Guerra Mundial en 1962 (hace escazamente un mes se cumplieron 50 años de éste acontecimiento), y gracias al oficio político de Krushev (más que de Kennedy) es por lo que aquí estamos el día de hoy.

Muchos acontecimientos, entre los que estuvieron involucrados Margaret Tatcher, Ronald Reagan, George Bush, Mikhail Gorvachev, Karol Wojtyla (si, efectivamente, el Papa Juan Pablo II), entre muchos otros actores y sucesos, ocasionaron la caída del Muro de Berlin, colapsara la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, y se proclamara anticipadamente el “fin de la Historia” al mismo tiempo que la Guerra Fría finalizaba, y promocionaban al Capitalismo como el sistema económico triunfante, dejando el camino libre a las reformas estructurales y a la instauración y profundización del neoliberalismo como doctrina casi religiosa.

20 años después, y aunque los historiadores no lo mencionen (o no lo acepten), estamos entrando a en un nuevo periodo, el cual podría ubicar que comenzó el 11 de Septiembre de 2001, pero que comenzó a manifestarse claramente meses antes que USA invadiera Libia, en 2011.

A diferencia de la Guerra Fría, en ésta las condiciones han cambiado y, hasta cierto punto, los bloques están más equilibrados que antes (cabe señalar que no estamos etiquetando aquí a “buenos” o “malos”, a “terroristas” y “no terroristas”, sino únicamente es un análisis geopolítico actual). Los bloques se encuentran perfectamente definidos:

  • Bloque occidental: Encabezado por USA e Israel, apoyado por Gran Bretaña, Francia, España, Alemania, Italia, Suecia, Turquía, Arabia Saudí, Jordania, Qatar, Oman, Yemen, Egipto, Afganistán, Japón, Corea del Sur, Australia, Nueva Zelanda, Micronesia, Palau, Islas Marshall, Canadá, México, Panamá, Colombia y Chile, entre otros.
  • Bloque oriental: Encabezado por Rusia y China, apoyado por Ucrania, Bielorrusia, Líbano, Siria, Irán, Pakistán, India, Corea del Norte, Vietnam, Singapur, Malasia, Cuba, Nicaragua, Venezuela, Ecuador, Perú, Bolivia, Brasil y Argentina, entre otros.

Sin embargo, en este nuevo periodo hay disputas y enfrentamientos por territorios y recursos naturales, de la misma forma en que lo hubo en la Guerra Fría. Mientras que en la Guerra Fría tuvimos la Guerra de Corea, la Guerra de Vietnam, la Crisis de los Misiles, la Guerra de los Seis Días, la Guerra Irán-Irak, o la I Guerra del Golfo, en este nuevo periodo histórico hemos tenido la Invasión de Afganistán, II Guerra del Golfo, o la Invasión de Libia.

Sin embargo, lo cierto es que cada vez más comienza a sentirse la misma tensión mundial que se sentía hace 25 ó 30 años. También es cierto que tantos frentes no se encontraban tan tensos desde hacía muchos años. Las tensiones USA-Rusia por el Escudo Antimisiles Euroamericano instalado en Europa no se veían desde los mejores años de la Guerra Fría. También, la tensión fronteriza Turquía-Siria (provocada por la OTAN), las tensiones Israel-Siria, Israel-Irán, Israel-Palestina, Irán-USA, Japón-China y Corea del Norte-Corea del Sur, nos dejan ver que, en el mejor de los escenarios, estamos ante una Segunda Guerra Fría (en el mejor de los casos), o bien en una nueva Paz Armada, que sería la antesala de un gran conflicto mundial: la Tercera Guerra Mundial.

Mientras son peras o manzanas, lo cierto es que la polarización del mundo es ya alarmante. La crisis económica mundial está acelerando éste proceso, sumado a la gran tensión que existe dentro de los propios países europeos debido a los “ajustes estructurales” (recortes y austeridad) promovidos por la Troika en toda Europa (FMI, BM y BCE), y que está orillando a USA y Europa a inclinarse por continuar la política de invasiones y guerras para intentar “recuperar la economía”.

Así, nos enfrentamos a un nuevo escenario en el que ya hemos vivido antes. Falta ver si, como en el primero, logramos sobrevivir a esa tensión permanente, o bien la Humanidad está en el umbral de su extinción final.

Saludos. Dejen comentarios.

¿Para qué sirve la ONU?

Hola.

La toma de Berlín marcó el fin de la Segunda Guerra Mundial en Europa. Tras éste acontecimiento, se sentaron Roosevelt, Churchill y Stalin para definir el futuro del mundo. Así, entre tres personas decidieron la geopolítica mundial, diseñaron instituciones acorde a los intereses de ambos bandos (USA y la URSS), y crearon se repartieron el mundo a su antojo.

De ésta forma, fueron creados países, suprimidos otros, fundaron instituciones que únicamente se enfocarían en reconstruir Europa, como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial (que actualmente se han convertido en un lastre, sobre todo para los países del tercer mundo), y realizaron un rediseño de la fracasada Sociedad de Naciones, fundando la Organización de las Naciones Unidas (ONU). A la vez, USA creó organismos para “defenderse” de una supuesta guerra que iniciaría la URS, como la OTAN.

En éste sentido, la Organización de Naciones Unidas buscaba tener un equilibrio entre el entonces bloque capitalista (lidereado por USA, Inglaterra y Francia) y el bloque comunista (lidereado por la URSS y China). Para ésto, diseñaron el Consejo de Seguridad, donde éstas naciones tuvieron asiento reservado con derecho a veto, y crearon 10 lugares más con carácter de rotativos, los cuales (en teoría) darían ese equilibrio deseado. Pese a ésto, cualquier resolución del Consejo de Seguridad que se oponga a los intereses de los cinco países predominantes, es vetada de inmediato, sin posibilidad de impugnar dicha decisión.

Así mismo, hubo un tercer bloque excluído, los cuales se autodenominaron como “no alineados”, y donde la mayor parte de las naciones pobres de la Tierra se aglutinaron, con el fin de tener un equilibrio nunca obtenido contra los dos bloques. México, lastmosa y vergonzantemente, se alineó a USA y el bloque capitalista.

Ese cuento fantástico que nos contaron en la primaria, sobre la importancia de la ONU, sobre la hermandad que existe en dicha institución, y que casi casi están todos los representantes de los países tomados de la mano y cantando, no es sino sólo una justificación a los verdaderos intereses de la ONU.

Una de las primeras acciones que tuvo la ONU a tres años de haber sido fundada, en 1948, fue fundar el Estado de Israel, despojando a los pobladores originarios, los palestinos, de su tierra originaria. Sin embargo, ésta no es la primera vez que sucedía ésto con los palestinos. Ya desde el texto bíclico, en una invasión que tuvo lugar entre 3500 y 4000 años, con la invasión de Jericó por parte de las huestes nómadas judías comandadas por Aarón.

La diferencia de entonces a ahora es que los judíos no tenían ni el poder económico que tienen ahora, ni la ayuda de Estados Unidos, quien impuso dicha resolución en la ONU a cambio de la reconstrucción de Europa, así como el impulsar la economía estadounidense tras la guerra para que no hubiera otra recesión como en 1929, posterior a la Primera Guerra Mundial.

Sin embargo, la ONU no es la única resolución que tuvo favorable a USA (y pese a la presencia de la URSS en el organismo y del supuesto equilibrio buscado). La Guerra de las Coreas, la Guerra de Vietnam, y la Crisis de los Misiles fueron hechos vergonzosos donde la ONU sólo servía de parapeto a los agandalles de USA. Tras la caída del Muro de Berlín, simplemente ésta acción se agudizó. Mientras la URSS se extinguía y dejó de tener la importancia y el peso que llegó a tener en la ONU, Estados Unidos comenzó a hacer y deshacer en el mundo a su antojo.

La primer guerra del Golfo, la guerra en Bosnia (y los países ex-yugoslavos), la incursión en Somalia, y la Guerra contra el Terrorismo (que llevó a las invasiones militares en Afganistán, Irak y Libia) no sólo han sido realizadas por USA impunemente, sino además han contado con el irrestricto e incondicional apoyo de Naciones Unidas, por medio de sus “cascos azules”, las cuales, en el papel, son “tropas de paz”, pero son fuerzas de invasión multinacionales comandadas por USA para legitimar los planes colonialistas e imperialistas de Estados Unidos.

Hoy, a 66 años de su fundación, cada vez parece mayor la hegemonía de USA sobre los demás países, gracias a su poder de veto en el Consejo de Seguridad. Así, la polémica pero necesaria incorporación y reconocimiento de Palestina por la ONU parece lejana, gracias al poder e influencia que ejerce Israel sobre USA, así como los propios intereses estadounidenses en la región. Esa, y otras resoluciones que son vetadas, como el injusto embargo de USA a Cuba, y otras legitimadas, como el reconocimiento de éste organismo al Consejo Nacional de Transición (CNT) de Libia (cuando no hay ni siquiera un gobierno establecido por los rebeldes, debido a la resistencia de Gaddafi en el país), hacen parecer que la ONU, en el actual esquema y con la estructura y organización que hoy tiene, sólo sirve para legalizar los despojos e intervenciones que hace USA en el mundo en nombre de la paz (así como hay otros que legitiman sus intereses

En éste sentido, tiene que replantearse el papel de la ONU hoy, rediscutir organización, estructura y funciones, quitarle el derecho de veto a cualesquiera de sus miembros, tengan la importancia política y/o económica, nombre o bandera que tengan. Debe elevarse el status de la Asamblea General, para que sus discusiones dejen de ser deliberativas y pasen a ser resolutivas. Debe, así mismo, democratizarse la ONU, crear miembros rotativos en el Consejo de Seguridad, y desaparecer a los miembros permanentes. Solamente un modelo de organización internacional democrático e incluyente podrá generar un mundo efectivamente con mayor paz y seguridad, y dejará de ser una organización títere que solamente legitime intereses, despojos, intervenciones, invasiones y expansionismos que sólo convienen a una sóla nación del planeta: Estados Unidos.

Saludos. Dejen comentarios.