Pokémon Go: replanteando paradigmas del Siglo XXI

Hola.

El siglo XXI llegó con la irrupción del avance de la tecnología destinada al uso y consumo individual, y la cada vez más acelerada competencia en la que los distintos proveedores de servicios de este tipo generan innovaciones en este campo.

Así, comenzó a generarse un nicho de mercado para redes sociales personalizadas, y con cada vez mayores funcionalidades y con mayores capacidades de interacción, pero también más personal, íntima e individualista.

De Hi5 (la primer red social en forma, podríamos decir, en crear un perfil individual personalizable según la personalidad del usuario), pasamos a tener un monstruo como Facebook, capaz de almacenar todos nuestros datos y gustos individuales (y muy bien administrados por la NSA y la CIA, que deben estar sumamente agradecidos por ahorrarles el trabajo de investigar nuestros usos y costumbres), hasta Twitter, una red social en la cual materializamos en 140 caracteres nuestros pensamientos. Pero siempre basadas en el individualismo, la soberbia, la egolatría y el morbo.

Así mismo, el avance de la tecnología se dio en el campo de los juegos y pasatiempos. Del Juego de la Oca, Serpientes y Escaleras, Damas Chinas e Inglesas, la Generación X pasamos a formar parte de ese desarrollo de los videojuegos (convirtiéndonos en Gamers naturales), viendo como crecían nuestras opciones y la calidad de estos, del Atari 2600 al Nintendo, pasando por el Super NES, NES 64, la PlayStation, el Xbox, el Wii y los juegos-aplicaciones personales en los teléfonos celulares.

Así, en el desarrollo de los juegos para celular, pasamos de la serpiente que iba creciendo píxel por píxel, hasta diversos juegos en Java, pasando por el Farm Ville, llegando al Candy Crush, y generando cada vez más juegos con cada vez más exigencias gráficas y tecnológicas en los teléfonos para poder acceder a estos videojuegos, pero también con cada vez mayores exigencias de parte del público consumidor de estas tecnologías.

Hace algunas semanas, Nintendo en conjunto con Google, irrumpió con un parteaguas en la Historia de los videojuegos, al lanzar el exitoso juego Pokémon Go, combinando un viejo concepto con la tecnología actual más sofisticada. Sobra comentar en este espacio su funcionamiento, ya que este ha sido explicado en miles de blogs especializados y no especializados en la materia.

Sin embargo, desde entonces (su lanzamiento), defensores y detractores del juego han vertido diferentes comentarios respecto al juego. Desde las acusaciones de que detrás de Pokémon Go estaría vinculado a un gran programa de espionaje a cargo de la CIA o la NSA (“El juego Pokémon Go que enloquece a USA, ¿vinculado con la CIA?”, https://actualidad.rt.com/actualidad/212885-juego-pokemon-go-enloquece-eeuu-vinculado-cia) -lo cual no es descartable, ya que ha habido denuncias respecto al acceso que tiene Google a nuestros datos, vulnerando nuestra privacidad y manejando estos a su antojo, pero no es materia del análisis de este artículo-, pasando por críticas que acusan de que el juego promueve el individualismo y la enajenación, hasta comentarios como los vertidos en artículos como el publicado en Cultura Colectiva (“Pokémon GO: el reflejo de la decadencia de la sociedad actual”, http://culturacolectiva.com/pokemon-go-el-reflejo-de-la-decadencia-de-la-sociedad-actual/), hacía mención de que

La aplicación en su conjunto es un fiel reflejo de la decadencia de la sociedad en la actualidad: desde el idealismo de refugiarse en una realidad alterna, hasta los problemas sistémicos de desigualdad social que expone a la vista.

En este sentido, me referiré únicamente a los comentarios sobre la promoción de individualismo, y la decadencia de la sociedad.

Como gamer de Pokémon Go, sociólogo y observador participante del desarrollo de este fenómeno social, puedo afirmar que tales premisas son falsas. El juego ni genera un individualismo ni enajenación, ni tampoco genera decadencia en nuestra sociedad. Al contrario: el juego está generando sentimientos de comunidad, solidaridad, organización, y generando una integración social colectiva global que nunca antes había pasado, y está generando dinámicas que ya habían sido olvidadas, eso sí, por el predominio de las redes sociales que tienen como base fundamental el individualismo.

El triunfo del juego y de nuestra sociedad con Pokémon Go no radica en su cantidad de descargas desde la Play Store, o desde iTunes. Tampoco radica en los millones de dólares que ha aumentado el valor de Nintendo en las últimas semanas. Radica en su capacidad de haber generado dinámicas en la que la masa de individuos anónimos salga a los lugares públicos y se conozca, interactúe y genere nuevas relaciones sociales, donde de no ser por Pokémon Go jamás se hubieran conocido, que compartan y socialicen el uso de un cebo (herramienta utilizada en las PokeParadas para atraer más Pokemones con una duración de media hora, donde todos los jugadores que estén cerca son beneficiados con este), y donde una aplicación basada en la individualidad como Whatsapp esté siendo utilizada en las grandes ciudades como un medio de organización y unión de los distintos equipos que conforman Pokémon Go.

Tan sólo, el hecho de sacar a las nuevas generaciones a pasear al parque (práctica olvidada por las nuevas generaciones tumbadas en el sofá, o encerrados en la oficina), o descubrir los monumentos históricos y culturales que nunca antes habían sido visitados por ellos, ya es tan sólo un gran hito. Incluso, en lugares como Nuevo León, Gamers de Pokémon Go han convocado a limpiar las principales plazas públicas de la ciudad, mientras juegan con la aplicación. E iniciativas así es posible que se multipliquen a lo largo y ancho del país.

Al respecto, habría que revisar el concepto que Ferdinand Tönnies hace respecto a las diferencias entre Comunidad y Sociedad, al mencionar que

Comunidad es lo antiguo y sociedad lo nuevo, como cosa y nombre. […] comunidad es la vida en común (Zusammenleben) duradera y auténtica; sociedad es sólo una vida en común pasajera y aparente. Con ello coincide el que la comunidad deba ser entendida a modo de organismo vivo, y la sociedad como agregado y artefacto mecánico (Comunidad y Sociedad, Tönnies).

Al respecto, Tönnies hace una clasificación de la Comunidad y la Sociedad con base en variables y patrones, siendo definida la Sociedad con una neutralidad afectiva, orientación hacia el Yo, universalismo, rendimiento y especifidad, mientras que la Comunidad es afectividad, orientación colectiva, particularismo, asignación y tiene carácter difuso.

Max Weber profundiza estos conceptos en Economía y Sociedad, al aseverar que

Llamamos comunidad a una relación social cuando y en la medida en que la actitud en la acción social -en el caso particular, por término medio o en el tipo puro- se inspira en el sentimiento subjetivo (afectivo o tradicional) de los partícipes de constituir un todo.

Llamamos sociedad a una relación social cuando y en la medida en que la actitud en la acción social se inspira en una compensación de intereses por motivos racionales (de fines o de valores) o también en una unión de intereses con igual motivación (Economía y Sociedad, Weber).

En este sentido, y a diferencia de las redes sociales (Ja! “Sociales”) tradicionales como Facebook, Twitter, Whatsapp, Instagram y demás, Pokémon Go se ha caracterizado por crear comunidad, pues está creando valores comunes según el equipo al que se ha adherido el jugador voluntariamente. Sin embargo, la convivencia de todos los equipos en espacios comunes, como las PokeParadas, o los Gimnasios, desintegra la anomia y el anonimato en que los individuos de las grandes ciudades y núcleos urbanos se desenvuelven, y creando y generando nuevos vínculos y nuevas relaciones sociales e identidades que, es posible, perduren a lo largo del tiempo.

Será interesante ver cómo se desarrolla este gran fenómeno social en que se ha convertido este juego de realidad aumentada. También será interesante ver las nuevas dinámicas y las nuevas relaciones sociales que se están generando a partir de este. Y será sobre todo importante ver cómo esta masa de individuos anónimos de todas las edades que han comenzado a dejar se serlo, logran generarse nuevos objetivos, fines y metas una vez que el juego haya pasado de moda, o haya sido sustituido por otro. Veremos si la integración ha sido duradera, o pasajera. Si las grandes ciudades se convierten de sociedades en comunidades más amplias y diversas, o continúan igual.

Saludos. Dejen comentarios.

Gatopardismo electoral neoliberal

Hola.

Estas líneas son mi primer análisis de la jornada electoral del pasado domingo. Más que un diagnóstico y análisis elaborado y apoyado en datos duros, cuantitativos, numéricos, es un análisis político de la situación del estado y del país después del domingo.

El PAN logra ganar 6 de las 12 gubernaturas en juego (Aguascalientes, Chihuahua, Durango, Puebla, Tamaulipas y Veracruz), 1 el PRD (Quintana Roo), y sólo 5 el PRI (Hidalgo, Oaxaca, Sinaloa, Tlaxcala y Zacatecas).

En el Estado de Hidalgo, el resultado es aparentemente catastrófico para el PRI, pues este partido obtiene sólo 30 de los 84 ayuntamientos del estado (15 en coalición y 15 en solitario); el PAN obtiene 16 presidencias; el PRD 12; el PES 7; el PVEM 6; el PT 4; MC 3; y MORENA y los candidatos independientes 1 cada uno.

2016

Así, realizando el comparativo con respecto a la última elección de Presidentes Municipales (2011), nos encontramos con lo siguiente:

El PRI y el PT son los únicos partidos que, de 2011 a 2016, pierden Presidencias Municipales, con 21 y 1, respectivamente. Por su parte, el resto de los partidos ganan alcaldías: el PES es el partido que más Presidencias Municipales gana, con 7; el PAN obtiene 6; el PVEM 4; el PRD 2; y MC, MORENA y los candidatos independientes 1 cada uno.

Sin embargo, al revisar el comparativo de votos por partido de la elección de diputados federales de 2015 con la elección de Presidentes Municipales de 2016, nos encontramos con lo siguiente:

El PRI es el partido que más votos pierde en esta jornada electoral, con 87,742, seguido del Partido Verde Ecologista de México, con 15,703 votos, y de los votos nulos, con 8,006. Esto implica, en la práctica, que un porcentaje menor de la población anuló su voto nulo.

Por otra parte, el PAN es el partido que más votos gana en esta elección, con 117,367 votos; seguido del
PT, con 85,523; MC, con 63,894; PANAL, con 35,665; PRD, con 34,795; los candidatos independientes, con 28,444; PES, con 15,559; MORENA, con 2,205; y los candidatos no registrados, con 591 votos.

Por su parte, y dado la afinidad ideológica del Partido Humanista, así como la votación obtenida por el PAN, es muy probable que los 16,940 votos que obtuvo el PH en la elección de 2015, se hayan trasladado al PAN.

Con base en lo anterior, y sin hacer un análisis más profundo (que realizaré con posterioridad), encontramos lo siguiente a nivel nacional:

  1. Todo mundo lo ha dicho ha: el gran perdedor de la jornada electoral del domingo fue el PRI;
  2. Sin duda, considero que el gran ganador del pasado 5 de junio fue la derecha, el PAN;
  3. Aunque MORENA obtiene la mayor votación para la elección del Constituyente de la Ciudad de México, lo cierto es que no consigue las gubernaturas de Veracruz, Zacatecas y Oaxaca (como se anticipaba) y más allá de las especulaciones mediáticas y propagandísticas, lo cierto es que MORENA fue el partido que, pese a tener un gran avance electoral, quedó únicamente como la gran promesa;
  4. Este resultado habla mucho de lo que ha sido la gestión de Enrique Peña Nieto, pues el electorado hace un voto de castigo efectivo efectivo contra el PRI;
  5. El resultado en la Ciudad de México convierte al Jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, el gran perdedor (junto con el PRI) de la jornada electoral. Sin embargo, el resultado no termina por consolidar a MORENA, sino que pone al PRI dentro del escenario de la pelea por la Jefatura de Gobierno para el 2018; y
  6. A diferencia de lo que se esperaba, el electorado no vota hacia la Izquierda, sino hacia la derecha empresarial recalcitrante, mostrando esta un gran avance a nivel nacional y estatal.

A nivel estatal, podemos hacer las siguientes observaciones:

  1. El PRI pierde gran parte del terreno que tenía en el Estado. Si bien es cierto que gana la gubernatura, pierde 54 ayuntamientos y 6 diputados locales, resultado histórico para la oposición;
  2. Lo cierto es que, actualmente, el PRI tiene un proceso de balcanización y dispersión que continuará debilitando a este partido, pues si consideramos y sumamos la votación del PRI, del Verde, de Nueva Alianza y de Encuentro Social, esta es igual a la votación histórica del PRI avasallante y predominante. Sin embargo, este proceso de balcanización del PRI se explica por las dinámicas del poder regionales y locales;
  3. Hubo un importante voto de castigo en contra del PRI en las principales ciudades, pero más en Pachuca y en la Zona Metropolitana. Los parquímetros, la destrucción de la Plaza Independencia, el Tuzobus, la represión contra los vecinos, la cerrazón de Olvera, las tonterías de Eleazar y la ineficiencia de Filiberto ocasionaron la victoria del PAN en la capital del Estado;
  4. Hay destellos de alternancia en el Estado. Sin embargo, la alternancia se está dando hacia la derecha y no hacia la Izquierda, como esperábamos, pues el PAN es el partido que más avanza electoralmente, y considerando las características económicas, sociales, culturales e históricas que tiene el Estado, es inconcebible esto;
  5. El PRD continúa siendo la tercera fuerza electoral en el Estado, y llega a su piso electoral de 10% (lo que lo convierte en su voto duro después de la desbandada que hubo hacia MORENA del 2012 al 2015); y no bajará de esa posición en mucho tiempo;
  6. MORENA no logra crecer. Obtiene 2,500 votos más a nivel estatal, pero en términos relativos, obtiene el mismo 7% de la elección pasada. No baja, pero tampoco sube. Esto implica que MORENA no está convenciendo a nadie más de votar por su partido, sino que votaron práctica y exactamente los mismos electores que hace un año. Esto, en términos reales, representa una crisis como institución, pues la principal meta de un partido es el acceso al poder, y si MORENA no logra convencer a nadie más que a sus propios afiliados y militantes, no podrá acceder a él nunca.

Así, el 2018 se enfila hacia un crecimiento de la derecha panista, y un incierto panorama para la Izquierda electoral, MORENA, para Andrés Manuel López Obrador, y sus aspiraciones presidenciales, puesto que el gran ganador de esta jornada electoral, y quienes salen fortalecidos, son las candidaturas de Acción Nacional: Ricardo Anaya y Margarita Zavala, mientras que la candidatura de Andrés Manuel López Obrador (MORENA) queda en suspenso, dado que con la votación obtenida no alcanza a ganar, en un escenario hipotético, la Presidencia de la República en dos años más.

Llama la atención, además, el fortalecimiento que tuvo el PAN en este año, partido neoliberal por excelencia, por tradición y por ideología, y que es coincidente con el regreso del neoliberalismo a América Latina en los últimos meses, por las buenas y por las malas, en Argentina, Venezuela, y Brasil. Es decir, rumbo a 2018, sólo hay un gatopardismo electoral neoliberal entre el PRI y el PAN.

De no suceder nada extraordinario en la elección del Estado de México del año que entra, es probable que hacia fines del 2017 y principios de 2018 se complique el panorama de la Izquierda para la renovación del poder ejecutivo de este país, y entremos a un complicado escenario de bipardismo entre dos fuerzas de derecha y neoliberales (PRI y PAN disputando la Presidencia), mientras la Izquierda se encuentre atomizada y dividida, sin aspiraciones reales de ganar y gobernar este país, y con un emplazamiento por 6 años más del proyecto neoliberal para este país que, estoy seguro, no lo podría aguantar ni Obama.

Saludos. Dejen comentarios.

El golpe

Hola.

Hay ocasiones en las que decir “te lo dije” es gratificante, pero en otras es incómodo, insatisfactorio, doloroso. Y esta es una de ellas.

En los últimos tres años, escribí diversos textos sobre la gran amenaza retrógrada que se cernía sobre América Latina y los gobiernos progresistas que existían en la región (El fantasma, Plan Condor reloaded, El complot y El circo de varias pistas) por parte de la política intervencionista de Washington, que cada vez se ha hecho más evidente en los últimos años.

Había muchas y evidentes muestras de que Estados Unidos se había propuesto recuperar la influencia política y económica que había perdido en la región, mediante un gran plan de financiamiento de Washington y los grandes organismos internacionales, destinado a las diferentes derechas de cada país, las oligarquías locales y los medios de comunicación a su servicio.

Cabe señalar que, Barack Obama, ha sido el presidente más bélico e intervencionista que ha habido en Estados Unidos en mucho tiempo, incluso más que George W. Bush, pues en su haber tiene guerras y/o bombardeos en Afganistán, Libia, Somalia, Pakistán, Yemen, Irak y Siria, además de la desestabilización en Ucrania, el financiamiento de Daesh (ISIS o Estado Islámico), y las más recientes intervenciones políticas en países de América Latina, desde México hasta la Patagonia.

Sin embargo, tras una serie de golpes o intervenciones fallidos (que podemos considerar desde el Golpe de Estado contra Hugo Chávez en 2002 hasta los disturbios de 2014 en Venezuela encabezados por Leopoldo López, y que enumero en El circo de varias pistas), en los últimos seis meses, Washington ha conseguido avanzar en su plan de reconquista de América Latina.

Así, la primera victoria contra los gobiernos progresistas de la región en noviembre de 2015 en Argentina, cuando el empresario neoliberal Mauricio Macri venció al kirchnerismo en una segunda vuelta electoral muy cerrada, con Grupo Clarín apoyando abiertamente al candidato presidencial derechista. El resultado 6 meses después de haber asumido el poder: 45 mil despedidos en el sector estatal, y 85 mil en el sector privado, y una serie de políticas que han ido reestableciendo el neoliberalismo en Argentina.

Un mes después, Washington obtuvo su segunda victoria en contra de los gobiernos progresistas de la región. La derecha venezolana logró el control de la mayoría del congreso, donde el partido gobernante, el PSUV, quedó relegado a una minoría, existiendo una gran campaña de odio y manipulación apoyada en grandes corporativos mediáticos como Globovisión, Venevisión y Televen previo a las elecciones legislativas de diciembre de 2015. Como resultado, Henry Ramos Allup asumió la Presidencia del Congreso, desde donde se ha intentado hasta el momento, sin éxito, destituir a Nicolás Maduro de la Presidencia de la República, así como intentar desmantelar el Estado Social de la Revolución Bolivariana, reprivatizar bienes públicos, y reimplementar el neoliberalismo en Venezuela. Sin embargo, el riesgo sigue latente.

Poco a poco, de forma silenciosa como un cáncer, sigue avanzando el intervencionismo estadounidense en América Latina, utilizando a las instituciones del Estado, así como los marcos jurídicos vigentes, para consolidar su dominio e influencia en la región. En los días pasados, se consumó el golpe parlamentario contra la Presidente Dilma Rousseff en Brasil, país clave y elemental de lo que significó la transición a los gobiernos progresistas de América Latina en la década pasada.

En una de las que resulta una de las ironías más grandes de la Historia, la Presidente Rousseff fue acusada de realizar actos de corrupción no comprobados, y destituida por ello de su cargo (en el cual fue reelecta democráticamente por la mayoría de los brasileños) por diputados de oposición derechistas, muchos de ellos acusados de corrupción comprobada (y con fuero constitucional), acompañados de corporativos mediáticos como O Globo, repitiendo y reescribiendo la historia ya descrita de Argentina y Venezuela.

Así, tras la destitución de Dilma, Michel Temer (el vicepresidente de Brasil) asumió el poder hasta por 180 días de forma interina, tiempo en el que el congreso decidirá si Dilma es destituída definitivamente o no (lo cual, dadas las circunstancias actuales, es muy probable, casi un hecho).

Así, tras asumir el poder, las primeras acciones anunciadas y algunas ya concretadas de Temer han sido encaminadas a restaurar el neoliberalismo en Brasil, y desmantelar el Estado Social construído durante las gestiones de Lula y Dilma.

¿Qué tienen en común estos tres procesos políticos y sociales?

  1. Campañas de desprestigio permanente en los grandes corporativos mediáticos, acentuados antes de elecciones parlamentarias y/o presidenciales;
  2. Financiamiento de las derechas de cada país por parte de las oligarquías locales, los grandes corporativos trasnacionales, los grandes organismos internacionales y/o Washington;
  3. Avance y triunfos importantes de la derecha, obtención de mayorías parlamentarias y/o alternancia política presidencial;
  4. Si el triunfo fue legislativo, boicot y contrarreformas a los procesos progresistas o, si el triunfo es en el ejercicio del poder presidencial, desmantelamiento acelerado del Estado Social, y reimplementación del neoliberalismo; y
  5. Derrocamiento de los gobiernos democráticamente electos por vías legaloides, pero con “legalidad” y “apego a derecho”.

Así, el triunfo de la derecha en Venezuela no es frenar la “carestía” existente (producto del acaparamiento que hacen las grandes empresas), ni en Argentina fue “acabar con la corrupción de los Kirchner”, ni en Brasil “acabar con la corrupción de Dilma”. El fin último, y el transfondo real, es la reimplementación de las políticas económicas neoliberales en la región, ampliar el intervencionismo de Washington en América Latina, y la llegada al poder de gobiernos satélites, con Congresos y/o Presidentes a modo, para evitar cualquier intento por restaurar el Estado Social de los gobiernos progresistas anteriores, pues finalmente estos contravenían y estorbaban a la instauración del Nuevo Orden Mundial que, desde hace algunas décadas, quiere imponer Estados Unidos en todo el planeta.

Así, se complica aún más el panorama para los gobiernos progresistas de la región. Venezuela sigue en vilo, y Ecuador tiene una vulnerabilidad latente tras el terremoto que impactó aquel país hace algunas semanas.

Peor aún, el panorama para México es sumamente complicado, pues si en ya dos ocasiones anteriores impidieron la llegada de Andrés Manuel López Obrador al poder (una Izquierda que no es Izquierda, pero que es una solución temporal alterna al régimen priísta neoliberal mientras llega una opción de verdadera Izquierda al país), y donde según diversas encuestas podría ser el próximo Presidente de México en 2018 (encuestas que desde mi punto de vista están infladas, y con una intencionalidad perversa detrás), es obvio que no lo dejarán ser presidente (por tercera vez), a menos que haya negociado la Presidencia a cambio de mantener el modelo económico neoliberal, o le impongan un Congreso de derecha (escenario cercano a Venezuela o Brasil) para provocar una inactividad, y así seguir el script de Brasil.

Se ha complicado mucho el escenario para la Izquierda latinoamericana, y temo que Brasil no será el último gobierno progresista en ser derrocado por la vía legaloide. Y la experiencia dice (y se ha confirmado) que cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar.

Saludos. Dejen comentarios.

Manipulación energética

Hola.

Cuando el neoliberalismo se implantó en México, hubo un cambio de régimen en cuanto a la tenencia de las gasolineras. Antes de Salinas, todas las gasolineras eran propiedad de PEMEX, y las que no, eran de empresas paraestatales del mismo gobierno. Sin embargo, con el cambio de paradigma, también cambiaron las reglas, y a partir del sexenio antes mencionado, Petróleos Mexicanos comenzó a otorgar concesiones y franquicias a particulares para operar gasolineras, siempre y cuando se respetara y se utilizara la marca corporativa PEMEX. Así, comenzó a haber una expansión de gasolineras en todo el país, pero con capital y dueños particulares.

Con la reforma energética de Enrique Peña Nieto, se quitó el monopolio a PEMEX sobre el mercado petrolero en México, de tal forma que ahora empresas particulares no sólo pueden extraer y procesar el petróleo, sino también pueden ya venderlo en establecimientos dedicados para tal fin. Es decir, abrir gasolineras.

Al respecto, cabe señalar algo más: al consumarse la Expropiación Petrolera decretada por el Presidente Cárdenas en 1938, hubo un hecho adicional: un gran embargo económico a todos los productos petroleros y a PEMEX, en general por parte de las grandes empresas petroleras trasnacionales, así como de los gobiernos de las principales naciones industrializadas. Durante la Segunda Guerra Mundial este embargo se levantó parcialmente, es decir, México y PEMEX comenzó a vender petróleo a otros países, sobre todo a los países de la Alianza: USA, Inglaterra y Francia, con tal de que no le abastecieran el petróleo que necesitaba Alemania.

Sin embargo, como mencioné antes, el embargo no se levantó del todo, por lo que PEMEX estaba impedido por acuerdos comerciales internacionales a extraer petróleo de campos petrolíferos fuera de México, así como a establecer centros de procesamiento de petróleo (refinerías) fuera del país, tampoco podía establecer asociaciones con otras compañías petroleras nacionales o multinacionales derivado de este embargo, y mucho menos podía tener establecimientos de venta de productos derivados del petróleo, es decir, tener gasolineras fuera de México.

Todo esto, como dije antes, cambió con la Reforma Energética. Lo que antes PEMEX tenía prohibido, como volvió a abrir su mercado petrolero a la iniciativa privada, también se levantó el embargo. ¿Porqué menciono esto? Por lo que expondré a continuación.

En los días pasados, hubo un gran furor combinado con indignación derivado de que la marca PEMEX abrió una gasolinera en Houston, Texas, estado de la Unión Americana. La indignación se derivó de que la gasolinera PEMEX está vendiendo el litro de gasolina a $7 pesos en Houston, mientras en México este producto está comercializado arriba de $13. A partir de entonces, hubo mucha indignación al respecto, al cuestionar el porqué en Estados Unidos PEMEX vende la gasolina más barata que en México, exigiendo que en debe venderse al mismo precio allá que acá y que, por tanto, debía venderse más barata. Hay razones para esto, y lo explicaré a continuación.

Como es de todos sabido, el gobierno mexicano tiene años enviando petróleo crudo a las refinerías de Estados Unidos, con el fin de procesarlo y convertirlo en gasolina, cada vez en mayor escala. Según los datos más recientes publicados por PEMEX, 52.2% del total de las ventas internas, equivalentes a 785,000 barriles de gasolina, son importados todos los días. Es decir, más de la mitad de la gasolina que se consumen en el país.

Esto es derivado de una mala política energética, la cual ha determinado deliberadamente no construir las refinerías que requiere el país. No al menos, con capital público y con administración de PEMEX. Y la única refinería anunciada en los últimos 10 años por Felipe Calderón en Tula, fue cancelada por Peña Nieto. Esto no es un mero capricho, pues están allanando el camino a las trasnacionales para que ellas sean las que construyan las refinerías para procesar su propio petróleo extraído de suelo mexicano.

Cabe señalar además que, curiosamente, las refinerías donde PEMEX procesa su gasolina están en Houston. Ciudad donde PEMEX acaba de abrir su nueva gasolinera. Si consideramos estos dos últimos datos juntos, vemos que hay congruencia en que el precio de la gasolina en la gasolinera de PEMEX en Houston sea la mitad de barata que el costo en México, dado que no es lo mismo el costo de transportar la gasolina dentro de Houston que traerla de allá al país. Eso explica la razón del porqué allá PEMEX está vendiendo la gasolina en $7, y en México la vendan en $13.

El que la gasolinera tenga la marca PEMEX es irrelevante. Como mencioné antes, las gasolineras de PEMEX trabajan actualmente bajo el sistema de concesiones y franquicias. Y en este caso no es la excepción: el dueño es un hombre paquistaní de nombre Mike Virani. Además, en Estados Unidos, el precio de la gasolina es fluctuante, pues se acomoda conforme la ley de la oferta y la demanda. En México, hasta fines de este año el precio de la gasolina está fijado por el gobierno (por eso los famosos gasolinazos) y, a partir del año que entra, se fijará conforme a la misma ley de la oferta y la demanda. Precisamente, cuando PEMEX comience a tener competidores.

La implementación de los gasolinazos a partir de la Reforma Energética de Calderón tenía como fin poner un tope en el precio de la gasolina, un precio máximo, con el que las empresas petroleras que compitan con PEMEX iniciarán la venta de gasolina y, una vez liberalizado el precio, este se vaya ajustando conforme a sus propios costos de extracción, procesamiento y transporte de gasolina. Esto hará que el precio de la gasolina varíe de gasolinera a gasolinera, dependiendo la empresa que distribuya el energético.

¿Qué relación tiene entonces lo que acabo de explicar con el costo de la gasolina más barata en Houston en la nueva gasolinera de “PEMEX”?

Que esto es un gran ejercicio de manipulación por parte del Gobierno Federal, donde mucha gente fue sorprendida, incluyendo a gente de “Izquierda” (que regularmente se va con la finta y caen siempre en las trampas de manipulación del gobierno). La manipulación consiste en introyectar sentimientos de enojo, impotencia y frustración contra la marca PEMEX, de tal forma que cuando entren las compañías petroleras trasnacionales al mercado gasolinero, y comiencen a vender la gasolina más barata en sus establecimientos, haya una aceptación tácita de los consumidores mexicanos a los nuevos competidores, generando una simpatía implícita y una animadversión contra PEMEX y todo lo que representa.

De esta forma, PEMEX, siendo incapaz de cubrir las expectativas de precio y consumo que requiere la población, irá disminuyendo sus ventas, hasta que su ya de por sí complicada situación financiera no le permita permanecer en el mercado, y pueda declararse en quiebra. Es decir, es una forma de quebrar y desaparecer PEMEX, con la aprobación de la población en general, y con el argumento perfecto de que es una empresa insolvente, ineficiente y costosa para los contribuyentes mexicanos.

Así, y considerando la nota del New York Times que salió hace algunas semanas, en el sentido de que durante la campaña presidencial de Enrique Peña Nieto se utilizó la neurociencia para inducir a la población a votar por el actual Presidente de México (http://www.nytimes.com/2015/11/04/universal/es/la-neuropolitica-leyendo-la-mente-de-los-votantes-con-nuevas-tecnologias.html?_r=0), podríamos casi asegurar que esta técnica de manipulación de la población no sólo fue utilizada durante su campaña, sino también durante su ejercicio de gobierno, por lo que perfectamente podríamos establecer que esto es uno de las muchos momentos en los que EPN ha inducido a la población para que de forma inconsciente acepten sus políticas de gobierno y sus planes.

Suena a película macabra de ciencia ficción, pero no lo es. Es la realidad, y son técnicas que están utilizando para manipular a la población. Analiza los spots de EPN, y encontrarás muchas de estas técnicas de manipulación que, de una u otra forma, están generando un gran respaldo de la población a las políticas de gobierno que aplica Peña Nieto, a pesar de la propia animadversión que su figura provoca.

Saludos. Dejen comentarios.

El circo de varias pistas

Hola.

Los circos de varias pistas tienen una característica fundamental: que en un mismo momento, varios espectáculos son presentados para, por una parte, crear un espectáculo integral para los asistentes al circo pero, por otra parte, al distraer al espectador entre los distintas pistas que tiene el circo con el fin de que le resulte difícil concentrarse al espectador y no centre su atención en un sólo punto.

Lo mismo sucede actualmente en América Latina, en el plano político. Los mismos intereses de siempre por controlar a la región y a sus recursos naturales, encabezados por las grandes empresas trasnacionales, Washington y los grandes organismos financieros internacionales: FMI, BM y OCDE, montaron una estrategia desde hace ya algunos años con el fin de detener los grandes avances que ha tenido la región en materia de desarrollo e independencia económica, gracias a una oleada de gobiernos progresistas que comenzaron a gobernar en Latinoamérica apenas comenzado el Siglo XXI, y que lo hicieron con total independencia de USA e ignorando las “recomendaciones” del Fondo Monetario Internacional.

Así, al ver en grave riesgo su control político y económico de la región, USA comenzó a operar esta estrategia con el apoyo incondicional de la derecha latinoamericana, de tal forma de reencausar y reimplementar el neoliberalismo en los países de la región. La primer estrategia adoptada fue la organización de golpes blandos y duros en contra de los gobiernos de Izquierda electos democráticamente por sus ciudadanos. Así, podemos encontrar distintos momentos de la historia reciente de la región donde se han hecho presentes estos acontecimientos:

  • Golpe de estado contra Hugo Chávez, Venezuela, 2002;
  • Fraude electoral contra Andrés Manuel López Obrador, México, 2006;
  • Movimiento separatista contra Evo Morales, Bolivia, 2009;
  • Golpe de estado contra Rafael Correa, Ecuador, 2010;
  • Golpe de estado contra Manuel Zelaya, Honduras, 2010;
  • Fraude electoral contra Andrés Manuel López Obrador, México, 2012;
  • Golpe de estado contra Fernando Lugo, Paraguay, 2012;
  • Movimientos de desestabilización contra Cristina Fernández, Argentina, 2012;
  • Movimientos de desestabilización de Henrique Capriles durante las elecciones presidenciales contra Hugo Chávez, Venezuela, 2012 y 2013;
  • Protestas y disturbios de la derecha contra Dilma Rousseff, Brasil, 2013;
  • Disturbios encabezados por Leopoldo López tras la muerte de Hugo Chávez, Venezuela, 2014;

Al respecto, cabe señalar que ya hace algún tiempo, en abril de 2013, en el texto “El fantasma” (https://www.hglc.org.mx/2013/04/19/el-fantasma/), haciendo un recuento y una reflexión sobre los recientes acontecimientos de desestabilización hacia gobiernos de Izquierda en América Latina, escribí:

Oscuros nubarrones se miran en el horizonte latinoamericano, una vez que la maquinaria en Washington se ha puesto en marcha nuevamente, y tienen como finalidad la reimplantación del neoliberalismo (en aquellos países que ya tienen su propio rumbo) ya sea por la vía democrática o violenta, profundizarlo en aquellos donde tienen gran injerencia (como México), y continuar el saqueo que durante poco más de dos siglos han venido realizando en contra de los latinoamericanos.

Nuevamente, en junio de 2013, en el texto “Plan Condor Reloaded” (https://www.hglc.org.mx/2013/06/23/plan-condor-reloaded/), dentro del contexto de las exageradas protestas contra Dilma Rousseff en Brasil, durante la celebración de la Copa FIFA Confederaciones 2013, volví a advertir:

[…] Estamos ante un escenario más de desestabilización provocada por la derecha en un país progresista, y con un claro intervencionismo desde Washington. La cobertura mediática que han tenido las manifestaciones por parte de las grandes cadenas televisivas privadas (y que responden a esos mismos intereses) dejan al descubierto el intento de USA de recuperar, ya sea por la vía “pacífica” electoral, o por la violencia, el control sobre la región.

En febrero de 2014, volví a escribir sobre el tema en “El complot” (https://www.hglc.org.mx/2014/02/17/el-complot/), durante los disturbios ocurridos en Venezuela, encabezados por Leopoldo López, con el fin de desestabilizar al gobierno de Maduro:

Si bien es cierto que existen problemas en los países antes mencionados, tampoco podemos ser ilusos y no observar que estos brotes “espontáneos” tienen un patrón común y modus operandi de estas manifestaciones: gobiernos emanados de la Izquierda; hechos violentos en la primera de las marchas que desencadenan en muertos, con la participación de mercenarios infiltrados y entrenados, después de lo cual se convocan a manifestaciones más y más numerosas que suelen terminar en disturbios (quema de negocios y automóviles, enfrentamientos muy violentos con la policía), que desencadenan en represión y van haciendo subir más la tensión social y encienden los ánimos, convirtiéndose en un círculo vicioso.

A pesar de todo, esta estrategia de los golpes blandos y duros adoptada por USA por medio de su brazo ejecutor, la CIA, para desestabilizar a los gobiernos progresistas de América Latina en las primeras décadas del siglo XXI, fue completamente fallida, puesto que lejos de generar un clima de animadversión en contra de los gobiernos establecidos, hacia el interior generaron mayor respaldo popular y apoyo sin precedentes, moral y electoralmente. Sin embargo, hacia el exterior de esos países, la maquinaria mediática desinformativa de empresas como CNN, o Televisa y TV Azteca en México, generaron una imagen distorsionada de la realidad a una opinión pública que no conoce los procesos internos de dichos países y que, al conocer únicamente su realidad inmediata, la de su propio país, sobre todo en lugares como el nuestro, donde la derecha oprime en lo económico y reprime a los movimientos que existen, generó una simpatía desinformada hacia estos “movimientos sociales” de la derecha alienada a los intereses estadounidenses.

Pero para cambiar las cosas al interior de los países (que es donde realmente importa), hay que generar simpatías hacia la disidencia, no fomentar su rechazo. Así, hubo un cambio en el diseño y aplicación de la estrategia, y esta fue financiar a los grupos opositores y a la derecha de cada uno de los países con el fin de recuperar por la misma vía por la que perdieron su control, poder y dominio en la región, la vía electoral.

Esta estrategia ya tuvo sus frutos. El pasado 22 de noviembre, en una segunda vuelta muy cerrada entre el candidato oficial (heredero del Kitchnerismo y representante de la Izquierda) Daniel Scioli, y el candidato de una coalición de partidos de derecha (y menemista, además) Mauricio Macri, este último gana la Presidencia de la República por cerca de un punto porcentual.

Desde antes de tomar el poder, la prepotencia y arrogancia de Macri ya se ha hecho sentir, pues ha anunciado la desaparición de varios programas que venía implementando el gobierno argentino hacía algunos años, anunciando reformas económicas que vislumbran un regreso hacia el neoliberalismo en Argentina, y que además ha tratado con un brutal desprecio a la todavía Presidente Cristina Fernández. El último desplante fue apenas ayer, donde el presidente electo ha decidido unilateralmente que el traspaso de poderes sea en la Casa Rosada (la residencia oficial en Argentina), y no en el Congreso, como marca la constitución argentina, lo que representa una violación a la Carta Magna de ese país.

Sin embargo, la misma estrategia (y el contagio natural, además, de los procesos políticos y sociales que existe en los grupos de humanos) ha sido adoptada en Venezuela. Con una campaña sin precedentes, llena de mentiras y odio, la derecha venezolana ganó ayer la mayoría de las curules de la Asamblea Nacional al partido gobernante, el PSUV.

Más allá de la recomposición que muestra la derecha latinoamericana en estos procesos, y de lo peligroso que puede ser para otros países con gobiernos progresistas este gran retroceso hacia el neoliberalismo en algunos países de la región que ya se habían librado de él, lo cierto es que existen grandes indicios de que la mano que mece la cuna, USA, ha tenido una participación relevante en el vuelco latinoamericano repentino hacia la derecha. Y además, ha ganado dos países estratégicos dentro de la conformación del bloque latinoamericano anti-imperialista que se había agrupado en los últimos años.

Este golpe a los gobiernos progresistas de Argentina y Venezuela implica, además, una situación de riesgo por el contagio hacia otros países: Brasil, Ecuador, Bolivia, Nicaragua y Cuba, principalmente. Y pone en riesgo, además, la posibilidad de un cambio de modelo económico en México al fortalecer a los grupos de derecha mexicanos inmersos en el PRI, PAN y PRD.

En este circo de varias pistas que representa América Latina, es necesario estar muy atentos de cada uno de los procesos que acontecen en los países de la región, pues lo que sucede en uno contagia al otro. Y sería lamentable que varios países que han tenido un desarrollo económico y social en la última década, retornen al neoliberalismo por los propios intereses de las oligarquías locales y de unos cuántos y, por la otra, en este contagio que se da entre países de la región, condenen a México a 6 años más de neoliberalismo.

Lo peor que le podría suceder a América Latina es el retorno del neoliberalismo, y el retorno del control geo-político de la región por parte de USA. Porque una vez que retornen el neoliberalismo y la derecha al poder, ni a chingadazos se los quitan. Que América Latina se vea en el reflejo de un espejo llamado México, y al neoliberalismo y la derecha encarnada en el poder, en el PRI. Así de lamentable y trágico puede ser su destino.

Saludos. Dejen comentarios.

La homologación del salario mínimo

Hola.

El pasado 30 de septiembre de 2015, se publicó en el Diario Oficial de la Federación la RESOLUCIÓN del H. Consejo de Representantes de la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos que revisa los salarios mínimos generales y profesionales vigentes desde el 1 de abril de 2015 y establece los que habrán de regir a partir del 1 de octubre de 2015 que significa, en términos concretos, la homogeneización del salario mínimo en todo el país.

Una de las razones que esgrimió la Comisión Nacional de Salarios Mínimos para decretar la homogeneización del salario mínimo en todo el país es que, con esta medida, el salario mínimo se estaría recuperando de la pérdida del poder adquisitivo que ha tenido desde 1976 en beneficio de los trabajadores. Salario mínimo, por cierto, calculado sesgadamente, pues considera que 7 gramos de pan diarios son suficientes para que un individuo tenga los requerimientos nutricionales necesarios para desenvolverse en su vida diaria.

Cabe señalar que, aunque esta medida es importante, sobre todo para el sector obrero que durante décadas luchó para que en todo el país el mismo trabajo fuera pagado de forma igual, esto no es un ejercicio de justicia social.

En 1976, el salario mínimo alcanzó su valor más alto en la historia del país. Esto quiere decir que, de 1935 a la fecha, no existe un registro histórico donde el salario haya comprado más cosas con su valor que en ese año.

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Desde entonces (1976), el salario se ha depreciado 99.97%. Esto quiere decir que, desde ese año hasta la actualidad, el salario ha perdido casi todo su valor. Es decir, para que un obrero pudiera comprar lo mismo que compraba en 1976, el salario mínimo actual tendría que ser de $290.33 diarios.

Imagen 2

Así mismo, si hacemos la conversión del valor del salario mínimo a dólares, nos encontramos que el salario mínimo alcanzó su máximo histórico en 1981, al tener un valor de 8.03 USD, contra 4.09 USD al día de hoy (con un valor de $70.10, y una paridad de 17.15 pesos por dólar al día de hoy). Es decir, el salario mínimo vale la mitad en dólares de lo que valía en 1981.

Imagen 3

Lo que la Comisión Nacional de Salarios Mínimos no dice, es que debido a las cartas-intención firmadas por México ante el Fondo Monetario Internacional en los 80’s (con las cuales se fue implementando y profundizando el modelo económico neoliberal), una de las condiciones para que el organismo diera los préstamos necesarios para salir de la crisis (que no sirvieron, de hecho, para sacarnos de ella) fue que hubiera una política salarial restrictiva, determinante para que el salario perdiera su poder adquisitivo. Es decir, que el sector obrero no pidiera aumentos salariales, o bien los que pidiera no excedieran la inflación, o bien el gobierno determinó aumentos fijos en los salarios mientras se liberalizaban los precios (entonces controlados por el gobierno, gracias a la gran cantidad de empresas paraestatales y de sectores de la economía que controlaba).

Aquí hago un paréntesis, para volver a explicar. El problema no fue que el gobierno controlara los precios, sino que estos se liberalizaron (es decir, se dejó al capricho de la oferta y la demanda, como parte de los compromisos asumidos en estas cartas-intención), mientras el salario permaneció controlado por el gobierno, con complicidad del sector obrero (entonces la CTM, ariete del PRI, tenía un gran poder para controlar a los trabajadores) y del sector “patronal” (o empresarial).

Esto fue institucionalizado en varias ocasiones: durante la firma del Pacto de Solidaridad Económica en 1987, por el entonces Presidente Miguel de la Madrid, y ratificado durante la firma del Pacto de Estabilidad y Crecimiento Económico, en 1992, durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari. Y desde entonces no se han firmado más “pactos” para ratificar esta política salarial restrictiva, puesto que el gobierno ya lo asume como una doctrina y un libro de recetas a seguir.

La política salarial restrictiva no es fortuita: el sofisma neoliberal sostiene que la restricción del gasto gubernamental y el control de la inflación permiten tener un crecimiento económico sostenido. Nada más falso que esto. Desde 1982 (etapa del neoliberalismo mexicano), el crecimiento económico ha sido bastante mediocre, en ocasiones negativo, teniendo un promedio de 2.3% en todos estos años, contrario al 6.85% de crecimiento económico promedio de 1961 a 1981.

Imagen 5

Así, encontramos que la homologación del salario mínimo, en realidad, es una medida necesaria, pero a la vez cosmética, mediática, que no representa un beneficio real a los ingresos de los trabajadores. Para tener un impacto real en el ingreso, y realizar un ejercicio de justicia social, tendría que modificarse la política salarial restrictiva, medida únicamente posible con un cambio en la política económica implementada por el gobierno.

Así, es necesario abandonar el fracasado neoliberalismo, que sólo ha generado más hambre, pobreza, violencia, inseguridad y acrecentamiento de la brecha entre ricos y pobres. Sólo así podremos retomar el rumbo perdido desde 1982, y generar el cambio necesario e indispensable que requiere nuestro país.

Saludos. Dejen comentarios.