Pokémon Go: replanteando paradigmas del Siglo XXI

Hola.

El siglo XXI llegó con la irrupción del avance de la tecnología destinada al uso y consumo individual, y la cada vez más acelerada competencia en la que los distintos proveedores de servicios de este tipo generan innovaciones en este campo.

Así, comenzó a generarse un nicho de mercado para redes sociales personalizadas, y con cada vez mayores funcionalidades y con mayores capacidades de interacción, pero también más personal, íntima e individualista.

De Hi5 (la primer red social en forma, podríamos decir, en crear un perfil individual personalizable según la personalidad del usuario), pasamos a tener un monstruo como Facebook, capaz de almacenar todos nuestros datos y gustos individuales (y muy bien administrados por la NSA y la CIA, que deben estar sumamente agradecidos por ahorrarles el trabajo de investigar nuestros usos y costumbres), hasta Twitter, una red social en la cual materializamos en 140 caracteres nuestros pensamientos. Pero siempre basadas en el individualismo, la soberbia, la egolatría y el morbo.

Así mismo, el avance de la tecnología se dio en el campo de los juegos y pasatiempos. Del Juego de la Oca, Serpientes y Escaleras, Damas Chinas e Inglesas, la Generación X pasamos a formar parte de ese desarrollo de los videojuegos (convirtiéndonos en Gamers naturales), viendo como crecían nuestras opciones y la calidad de estos, del Atari 2600 al Nintendo, pasando por el Super NES, NES 64, la PlayStation, el Xbox, el Wii y los juegos-aplicaciones personales en los teléfonos celulares.

Así, en el desarrollo de los juegos para celular, pasamos de la serpiente que iba creciendo píxel por píxel, hasta diversos juegos en Java, pasando por el Farm Ville, llegando al Candy Crush, y generando cada vez más juegos con cada vez más exigencias gráficas y tecnológicas en los teléfonos para poder acceder a estos videojuegos, pero también con cada vez mayores exigencias de parte del público consumidor de estas tecnologías.

Hace algunas semanas, Nintendo en conjunto con Google, irrumpió con un parteaguas en la Historia de los videojuegos, al lanzar el exitoso juego Pokémon Go, combinando un viejo concepto con la tecnología actual más sofisticada. Sobra comentar en este espacio su funcionamiento, ya que este ha sido explicado en miles de blogs especializados y no especializados en la materia.

Sin embargo, desde entonces (su lanzamiento), defensores y detractores del juego han vertido diferentes comentarios respecto al juego. Desde las acusaciones de que detrás de Pokémon Go estaría vinculado a un gran programa de espionaje a cargo de la CIA o la NSA (“El juego Pokémon Go que enloquece a USA, ¿vinculado con la CIA?”, https://actualidad.rt.com/actualidad/212885-juego-pokemon-go-enloquece-eeuu-vinculado-cia) -lo cual no es descartable, ya que ha habido denuncias respecto al acceso que tiene Google a nuestros datos, vulnerando nuestra privacidad y manejando estos a su antojo, pero no es materia del análisis de este artículo-, pasando por críticas que acusan de que el juego promueve el individualismo y la enajenación, hasta comentarios como los vertidos en artículos como el publicado en Cultura Colectiva (“Pokémon GO: el reflejo de la decadencia de la sociedad actual”, http://culturacolectiva.com/pokemon-go-el-reflejo-de-la-decadencia-de-la-sociedad-actual/), hacía mención de que

La aplicación en su conjunto es un fiel reflejo de la decadencia de la sociedad en la actualidad: desde el idealismo de refugiarse en una realidad alterna, hasta los problemas sistémicos de desigualdad social que expone a la vista.

En este sentido, me referiré únicamente a los comentarios sobre la promoción de individualismo, y la decadencia de la sociedad.

Como gamer de Pokémon Go, sociólogo y observador participante del desarrollo de este fenómeno social, puedo afirmar que tales premisas son falsas. El juego ni genera un individualismo ni enajenación, ni tampoco genera decadencia en nuestra sociedad. Al contrario: el juego está generando sentimientos de comunidad, solidaridad, organización, y generando una integración social colectiva global que nunca antes había pasado, y está generando dinámicas que ya habían sido olvidadas, eso sí, por el predominio de las redes sociales que tienen como base fundamental el individualismo.

El triunfo del juego y de nuestra sociedad con Pokémon Go no radica en su cantidad de descargas desde la Play Store, o desde iTunes. Tampoco radica en los millones de dólares que ha aumentado el valor de Nintendo en las últimas semanas. Radica en su capacidad de haber generado dinámicas en la que la masa de individuos anónimos salga a los lugares públicos y se conozca, interactúe y genere nuevas relaciones sociales, donde de no ser por Pokémon Go jamás se hubieran conocido, que compartan y socialicen el uso de un cebo (herramienta utilizada en las PokeParadas para atraer más Pokemones con una duración de media hora, donde todos los jugadores que estén cerca son beneficiados con este), y donde una aplicación basada en la individualidad como Whatsapp esté siendo utilizada en las grandes ciudades como un medio de organización y unión de los distintos equipos que conforman Pokémon Go.

Tan sólo, el hecho de sacar a las nuevas generaciones a pasear al parque (práctica olvidada por las nuevas generaciones tumbadas en el sofá, o encerrados en la oficina), o descubrir los monumentos históricos y culturales que nunca antes habían sido visitados por ellos, ya es tan sólo un gran hito. Incluso, en lugares como Nuevo León, Gamers de Pokémon Go han convocado a limpiar las principales plazas públicas de la ciudad, mientras juegan con la aplicación. E iniciativas así es posible que se multipliquen a lo largo y ancho del país.

Al respecto, habría que revisar el concepto que Ferdinand Tönnies hace respecto a las diferencias entre Comunidad y Sociedad, al mencionar que

Comunidad es lo antiguo y sociedad lo nuevo, como cosa y nombre. […] comunidad es la vida en común (Zusammenleben) duradera y auténtica; sociedad es sólo una vida en común pasajera y aparente. Con ello coincide el que la comunidad deba ser entendida a modo de organismo vivo, y la sociedad como agregado y artefacto mecánico (Comunidad y Sociedad, Tönnies).

Al respecto, Tönnies hace una clasificación de la Comunidad y la Sociedad con base en variables y patrones, siendo definida la Sociedad con una neutralidad afectiva, orientación hacia el Yo, universalismo, rendimiento y especifidad, mientras que la Comunidad es afectividad, orientación colectiva, particularismo, asignación y tiene carácter difuso.

Max Weber profundiza estos conceptos en Economía y Sociedad, al aseverar que

Llamamos comunidad a una relación social cuando y en la medida en que la actitud en la acción social -en el caso particular, por término medio o en el tipo puro- se inspira en el sentimiento subjetivo (afectivo o tradicional) de los partícipes de constituir un todo.

Llamamos sociedad a una relación social cuando y en la medida en que la actitud en la acción social se inspira en una compensación de intereses por motivos racionales (de fines o de valores) o también en una unión de intereses con igual motivación (Economía y Sociedad, Weber).

En este sentido, y a diferencia de las redes sociales (Ja! “Sociales”) tradicionales como Facebook, Twitter, Whatsapp, Instagram y demás, Pokémon Go se ha caracterizado por crear comunidad, pues está creando valores comunes según el equipo al que se ha adherido el jugador voluntariamente. Sin embargo, la convivencia de todos los equipos en espacios comunes, como las PokeParadas, o los Gimnasios, desintegra la anomia y el anonimato en que los individuos de las grandes ciudades y núcleos urbanos se desenvuelven, y creando y generando nuevos vínculos y nuevas relaciones sociales e identidades que, es posible, perduren a lo largo del tiempo.

Será interesante ver cómo se desarrolla este gran fenómeno social en que se ha convertido este juego de realidad aumentada. También será interesante ver las nuevas dinámicas y las nuevas relaciones sociales que se están generando a partir de este. Y será sobre todo importante ver cómo esta masa de individuos anónimos de todas las edades que han comenzado a dejar se serlo, logran generarse nuevos objetivos, fines y metas una vez que el juego haya pasado de moda, o haya sido sustituido por otro. Veremos si la integración ha sido duradera, o pasajera. Si las grandes ciudades se convierten de sociedades en comunidades más amplias y diversas, o continúan igual.

Saludos. Dejen comentarios.

Gatopardismo electoral neoliberal

Hola.

Estas líneas son mi primer análisis de la jornada electoral del pasado domingo. Más que un diagnóstico y análisis elaborado y apoyado en datos duros, cuantitativos, numéricos, es un análisis político de la situación del estado y del país después del domingo.

El PAN logra ganar 6 de las 12 gubernaturas en juego (Aguascalientes, Chihuahua, Durango, Puebla, Tamaulipas y Veracruz), 1 el PRD (Quintana Roo), y sólo 5 el PRI (Hidalgo, Oaxaca, Sinaloa, Tlaxcala y Zacatecas).

En el Estado de Hidalgo, el resultado es aparentemente catastrófico para el PRI, pues este partido obtiene sólo 30 de los 84 ayuntamientos del estado (15 en coalición y 15 en solitario); el PAN obtiene 16 presidencias; el PRD 12; el PES 7; el PVEM 6; el PT 4; MC 3; y MORENA y los candidatos independientes 1 cada uno.

2016

Así, realizando el comparativo con respecto a la última elección de Presidentes Municipales (2011), nos encontramos con lo siguiente:

El PRI y el PT son los únicos partidos que, de 2011 a 2016, pierden Presidencias Municipales, con 21 y 1, respectivamente. Por su parte, el resto de los partidos ganan alcaldías: el PES es el partido que más Presidencias Municipales gana, con 7; el PAN obtiene 6; el PVEM 4; el PRD 2; y MC, MORENA y los candidatos independientes 1 cada uno.

Sin embargo, al revisar el comparativo de votos por partido de la elección de diputados federales de 2015 con la elección de Presidentes Municipales de 2016, nos encontramos con lo siguiente:

El PRI es el partido que más votos pierde en esta jornada electoral, con 87,742, seguido del Partido Verde Ecologista de México, con 15,703 votos, y de los votos nulos, con 8,006. Esto implica, en la práctica, que un porcentaje menor de la población anuló su voto nulo.

Por otra parte, el PAN es el partido que más votos gana en esta elección, con 117,367 votos; seguido del
PT, con 85,523; MC, con 63,894; PANAL, con 35,665; PRD, con 34,795; los candidatos independientes, con 28,444; PES, con 15,559; MORENA, con 2,205; y los candidatos no registrados, con 591 votos.

Por su parte, y dado la afinidad ideológica del Partido Humanista, así como la votación obtenida por el PAN, es muy probable que los 16,940 votos que obtuvo el PH en la elección de 2015, se hayan trasladado al PAN.

Con base en lo anterior, y sin hacer un análisis más profundo (que realizaré con posterioridad), encontramos lo siguiente a nivel nacional:

  1. Todo mundo lo ha dicho ha: el gran perdedor de la jornada electoral del domingo fue el PRI;
  2. Sin duda, considero que el gran ganador del pasado 5 de junio fue la derecha, el PAN;
  3. Aunque MORENA obtiene la mayor votación para la elección del Constituyente de la Ciudad de México, lo cierto es que no consigue las gubernaturas de Veracruz, Zacatecas y Oaxaca (como se anticipaba) y más allá de las especulaciones mediáticas y propagandísticas, lo cierto es que MORENA fue el partido que, pese a tener un gran avance electoral, quedó únicamente como la gran promesa;
  4. Este resultado habla mucho de lo que ha sido la gestión de Enrique Peña Nieto, pues el electorado hace un voto de castigo efectivo efectivo contra el PRI;
  5. El resultado en la Ciudad de México convierte al Jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, el gran perdedor (junto con el PRI) de la jornada electoral. Sin embargo, el resultado no termina por consolidar a MORENA, sino que pone al PRI dentro del escenario de la pelea por la Jefatura de Gobierno para el 2018; y
  6. A diferencia de lo que se esperaba, el electorado no vota hacia la Izquierda, sino hacia la derecha empresarial recalcitrante, mostrando esta un gran avance a nivel nacional y estatal.

A nivel estatal, podemos hacer las siguientes observaciones:

  1. El PRI pierde gran parte del terreno que tenía en el Estado. Si bien es cierto que gana la gubernatura, pierde 54 ayuntamientos y 6 diputados locales, resultado histórico para la oposición;
  2. Lo cierto es que, actualmente, el PRI tiene un proceso de balcanización y dispersión que continuará debilitando a este partido, pues si consideramos y sumamos la votación del PRI, del Verde, de Nueva Alianza y de Encuentro Social, esta es igual a la votación histórica del PRI avasallante y predominante. Sin embargo, este proceso de balcanización del PRI se explica por las dinámicas del poder regionales y locales;
  3. Hubo un importante voto de castigo en contra del PRI en las principales ciudades, pero más en Pachuca y en la Zona Metropolitana. Los parquímetros, la destrucción de la Plaza Independencia, el Tuzobus, la represión contra los vecinos, la cerrazón de Olvera, las tonterías de Eleazar y la ineficiencia de Filiberto ocasionaron la victoria del PAN en la capital del Estado;
  4. Hay destellos de alternancia en el Estado. Sin embargo, la alternancia se está dando hacia la derecha y no hacia la Izquierda, como esperábamos, pues el PAN es el partido que más avanza electoralmente, y considerando las características económicas, sociales, culturales e históricas que tiene el Estado, es inconcebible esto;
  5. El PRD continúa siendo la tercera fuerza electoral en el Estado, y llega a su piso electoral de 10% (lo que lo convierte en su voto duro después de la desbandada que hubo hacia MORENA del 2012 al 2015); y no bajará de esa posición en mucho tiempo;
  6. MORENA no logra crecer. Obtiene 2,500 votos más a nivel estatal, pero en términos relativos, obtiene el mismo 7% de la elección pasada. No baja, pero tampoco sube. Esto implica que MORENA no está convenciendo a nadie más de votar por su partido, sino que votaron práctica y exactamente los mismos electores que hace un año. Esto, en términos reales, representa una crisis como institución, pues la principal meta de un partido es el acceso al poder, y si MORENA no logra convencer a nadie más que a sus propios afiliados y militantes, no podrá acceder a él nunca.

Así, el 2018 se enfila hacia un crecimiento de la derecha panista, y un incierto panorama para la Izquierda electoral, MORENA, para Andrés Manuel López Obrador, y sus aspiraciones presidenciales, puesto que el gran ganador de esta jornada electoral, y quienes salen fortalecidos, son las candidaturas de Acción Nacional: Ricardo Anaya y Margarita Zavala, mientras que la candidatura de Andrés Manuel López Obrador (MORENA) queda en suspenso, dado que con la votación obtenida no alcanza a ganar, en un escenario hipotético, la Presidencia de la República en dos años más.

Llama la atención, además, el fortalecimiento que tuvo el PAN en este año, partido neoliberal por excelencia, por tradición y por ideología, y que es coincidente con el regreso del neoliberalismo a América Latina en los últimos meses, por las buenas y por las malas, en Argentina, Venezuela, y Brasil. Es decir, rumbo a 2018, sólo hay un gatopardismo electoral neoliberal entre el PRI y el PAN.

De no suceder nada extraordinario en la elección del Estado de México del año que entra, es probable que hacia fines del 2017 y principios de 2018 se complique el panorama de la Izquierda para la renovación del poder ejecutivo de este país, y entremos a un complicado escenario de bipardismo entre dos fuerzas de derecha y neoliberales (PRI y PAN disputando la Presidencia), mientras la Izquierda se encuentre atomizada y dividida, sin aspiraciones reales de ganar y gobernar este país, y con un emplazamiento por 6 años más del proyecto neoliberal para este país que, estoy seguro, no lo podría aguantar ni Obama.

Saludos. Dejen comentarios.

El golpe

Hola.

Hay ocasiones en las que decir “te lo dije” es gratificante, pero en otras es incómodo, insatisfactorio, doloroso. Y esta es una de ellas.

En los últimos tres años, escribí diversos textos sobre la gran amenaza retrógrada que se cernía sobre América Latina y los gobiernos progresistas que existían en la región (El fantasma, Plan Condor reloaded, El complot y El circo de varias pistas) por parte de la política intervencionista de Washington, que cada vez se ha hecho más evidente en los últimos años.

Había muchas y evidentes muestras de que Estados Unidos se había propuesto recuperar la influencia política y económica que había perdido en la región, mediante un gran plan de financiamiento de Washington y los grandes organismos internacionales, destinado a las diferentes derechas de cada país, las oligarquías locales y los medios de comunicación a su servicio.

Cabe señalar que, Barack Obama, ha sido el presidente más bélico e intervencionista que ha habido en Estados Unidos en mucho tiempo, incluso más que George W. Bush, pues en su haber tiene guerras y/o bombardeos en Afganistán, Libia, Somalia, Pakistán, Yemen, Irak y Siria, además de la desestabilización en Ucrania, el financiamiento de Daesh (ISIS o Estado Islámico), y las más recientes intervenciones políticas en países de América Latina, desde México hasta la Patagonia.

Sin embargo, tras una serie de golpes o intervenciones fallidos (que podemos considerar desde el Golpe de Estado contra Hugo Chávez en 2002 hasta los disturbios de 2014 en Venezuela encabezados por Leopoldo López, y que enumero en El circo de varias pistas), en los últimos seis meses, Washington ha conseguido avanzar en su plan de reconquista de América Latina.

Así, la primera victoria contra los gobiernos progresistas de la región en noviembre de 2015 en Argentina, cuando el empresario neoliberal Mauricio Macri venció al kirchnerismo en una segunda vuelta electoral muy cerrada, con Grupo Clarín apoyando abiertamente al candidato presidencial derechista. El resultado 6 meses después de haber asumido el poder: 45 mil despedidos en el sector estatal, y 85 mil en el sector privado, y una serie de políticas que han ido reestableciendo el neoliberalismo en Argentina.

Un mes después, Washington obtuvo su segunda victoria en contra de los gobiernos progresistas de la región. La derecha venezolana logró el control de la mayoría del congreso, donde el partido gobernante, el PSUV, quedó relegado a una minoría, existiendo una gran campaña de odio y manipulación apoyada en grandes corporativos mediáticos como Globovisión, Venevisión y Televen previo a las elecciones legislativas de diciembre de 2015. Como resultado, Henry Ramos Allup asumió la Presidencia del Congreso, desde donde se ha intentado hasta el momento, sin éxito, destituir a Nicolás Maduro de la Presidencia de la República, así como intentar desmantelar el Estado Social de la Revolución Bolivariana, reprivatizar bienes públicos, y reimplementar el neoliberalismo en Venezuela. Sin embargo, el riesgo sigue latente.

Poco a poco, de forma silenciosa como un cáncer, sigue avanzando el intervencionismo estadounidense en América Latina, utilizando a las instituciones del Estado, así como los marcos jurídicos vigentes, para consolidar su dominio e influencia en la región. En los días pasados, se consumó el golpe parlamentario contra la Presidente Dilma Rousseff en Brasil, país clave y elemental de lo que significó la transición a los gobiernos progresistas de América Latina en la década pasada.

En una de las que resulta una de las ironías más grandes de la Historia, la Presidente Rousseff fue acusada de realizar actos de corrupción no comprobados, y destituida por ello de su cargo (en el cual fue reelecta democráticamente por la mayoría de los brasileños) por diputados de oposición derechistas, muchos de ellos acusados de corrupción comprobada (y con fuero constitucional), acompañados de corporativos mediáticos como O Globo, repitiendo y reescribiendo la historia ya descrita de Argentina y Venezuela.

Así, tras la destitución de Dilma, Michel Temer (el vicepresidente de Brasil) asumió el poder hasta por 180 días de forma interina, tiempo en el que el congreso decidirá si Dilma es destituída definitivamente o no (lo cual, dadas las circunstancias actuales, es muy probable, casi un hecho).

Así, tras asumir el poder, las primeras acciones anunciadas y algunas ya concretadas de Temer han sido encaminadas a restaurar el neoliberalismo en Brasil, y desmantelar el Estado Social construído durante las gestiones de Lula y Dilma.

¿Qué tienen en común estos tres procesos políticos y sociales?

  1. Campañas de desprestigio permanente en los grandes corporativos mediáticos, acentuados antes de elecciones parlamentarias y/o presidenciales;
  2. Financiamiento de las derechas de cada país por parte de las oligarquías locales, los grandes corporativos trasnacionales, los grandes organismos internacionales y/o Washington;
  3. Avance y triunfos importantes de la derecha, obtención de mayorías parlamentarias y/o alternancia política presidencial;
  4. Si el triunfo fue legislativo, boicot y contrarreformas a los procesos progresistas o, si el triunfo es en el ejercicio del poder presidencial, desmantelamiento acelerado del Estado Social, y reimplementación del neoliberalismo; y
  5. Derrocamiento de los gobiernos democráticamente electos por vías legaloides, pero con “legalidad” y “apego a derecho”.

Así, el triunfo de la derecha en Venezuela no es frenar la “carestía” existente (producto del acaparamiento que hacen las grandes empresas), ni en Argentina fue “acabar con la corrupción de los Kirchner”, ni en Brasil “acabar con la corrupción de Dilma”. El fin último, y el transfondo real, es la reimplementación de las políticas económicas neoliberales en la región, ampliar el intervencionismo de Washington en América Latina, y la llegada al poder de gobiernos satélites, con Congresos y/o Presidentes a modo, para evitar cualquier intento por restaurar el Estado Social de los gobiernos progresistas anteriores, pues finalmente estos contravenían y estorbaban a la instauración del Nuevo Orden Mundial que, desde hace algunas décadas, quiere imponer Estados Unidos en todo el planeta.

Así, se complica aún más el panorama para los gobiernos progresistas de la región. Venezuela sigue en vilo, y Ecuador tiene una vulnerabilidad latente tras el terremoto que impactó aquel país hace algunas semanas.

Peor aún, el panorama para México es sumamente complicado, pues si en ya dos ocasiones anteriores impidieron la llegada de Andrés Manuel López Obrador al poder (una Izquierda que no es Izquierda, pero que es una solución temporal alterna al régimen priísta neoliberal mientras llega una opción de verdadera Izquierda al país), y donde según diversas encuestas podría ser el próximo Presidente de México en 2018 (encuestas que desde mi punto de vista están infladas, y con una intencionalidad perversa detrás), es obvio que no lo dejarán ser presidente (por tercera vez), a menos que haya negociado la Presidencia a cambio de mantener el modelo económico neoliberal, o le impongan un Congreso de derecha (escenario cercano a Venezuela o Brasil) para provocar una inactividad, y así seguir el script de Brasil.

Se ha complicado mucho el escenario para la Izquierda latinoamericana, y temo que Brasil no será el último gobierno progresista en ser derrocado por la vía legaloide. Y la experiencia dice (y se ha confirmado) que cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar.

Saludos. Dejen comentarios.

El fracaso de #MundoFútbol

¿Porqué se sustituyó el Museo de Arte Contemporáneo por el Salón de la Fama de #FIFA, que terminó siendo un fracaso? ¿Porqué se cedió un bien público a un particular sin una justificación convincente? ¿En qué benefició #MundoFútbol a #Hidalgo? ¿No había otras prioridades? #EsPregunta