La regresión

Hola.

La historia es de todos conocida: tras un conflicto entre trabajadores y empresas petroleras trasnacionales extranjeras, y después de varias reuniones para arreglar el conflicto, en el que -a decir de las empresas- no era suficiente la palabra del Presidente de la República, el viernes 18 de marzo de 1938, a las 20:00 horas, el presidente Lázaro Cárdenas del Río firmaba el decreto que concretaba la expropiación de la industria petrolera, y lo daba a conocer a las 22:00 horas en Cadena Nacional a través de las distintas cadenas radiodifusoras del momento.

Durante mucho tiempo, los intereses en torno a esta industria revolotearon como buitres para recuperar lo perdido. Así, Miguel Alemán legalizó los anticonstitucionales contratos-riesgo con las empresas petroleras extranjeras que aún seguían recibiendo la indemnización del Gobierno Mexicano por la expropiación, los cuales fueron cancelados en definitiva gracias a un presidente patriota, Adolfo López Mateos, quien además nacionalizó la industria eléctrica.

Posteriormente, Gustavo Díaz Ordaz creó el Instituto Mexicano del Petróleo con el fin de desarrollar la tecnología necesaria, así como capacitar a los trabajadores petroleros, con el fin de que PEMEX fuera una empresa competitiva frente a los grandes gigantes del mercado.

Después de la incorrecta política petrolera implementada durante la década de los 70’s y la consecuente crisis económica derivada de las equivocadas decisiones, se decidió cambiar el modelo económico gracias también al arribo de una camarilla de tecnócratas que se apegaron a pies juntillas a los dictados y mandamientos del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), derivado de los créditos que estos organismos otorgaron al Gobierno Mexicano para superar su crisis a cambio de cartas-intención que, en esencia, mandataban privatizar las empresas propiedad del estado (es decir, venderlas al capital privado nacional o extranjero) y achicar el Estado al máximo posible para permitir que el mercado y la “mano invisible” resolvieran todos los problemas del país, cambiando el modelo económico de uno que privilegiaba la producción y el mercado interno, además de ser nacionalista, a uno que privilegiaba las privatizaciones, las importaciones, la especulación y el entreguismo: el neoliberalismo.

Así, durante 5 sexenios vendieron todo lo que pudieron: minas, bancos, telecomunicaciones, puertos, carreteras, litorales, empresas productivas, ejidos, pensiones, ferrocarriles, aeropuertos, aerolíneas, y un interminable etcétera. Al finalizar el sexenio de Calderón, sólo quedaban dos industrias nacionales: la eléctrica y la petrolera.

La industria eléctrica sufrió una semi-privatización desde el sexenio de Zedillo en lo legal, y desde Fox en la práctica, pues dejaron en manos de particulares nacionales y extranjeros la generación de electricidad, la cual era comprada y distribuída por Comisión Federal de Electricidad, la cual -a su vez- fue parando sus plantas de producción de electricidad o manteniendo niveles de producción muy bajos (estimados al 40% de su máxima capacidad). En el caso de Luz y Fuerza del Centro (una empresa que nunca permitió aplicar las medidas de CFE) fue extinguida en 2009, como preámbulo a la reforma energética actual.

La industria petrolera, por su parte, sufrió el deliberado abandono paulatino de sus plantas de producción y su consecuente deterioro durante 30 años, la altísima carga fiscal impuesta por el Gobierno Federal para ahorcarla financieramente, la nula inversión en sus plantas, la decisión de exportar petróleo crudo e importar el mismo petróleo ya procesado en vez de procesarlo aquí, la corrupción de su sindicato y el desmantelamiento paulatino de la industria y de la empresa, generando problemas de inviabilidad económica y como un modelo de ineficencia, que a pesar de esto logró mantener la producción a niveles sorprendentes.

Aún así, especialistas y políticos de distintos colores e ideologías decían que había aue hacer dos cosas para reactivar el sector energético: que CFE incrementara la generación de sus plantas de producción de electricidad al 100%, y que se eliminara gran parte de la carga fiscal de PEMEX para estimular la inversión en mantenimiento y modernización de plantas, oleoductos, instalaciones y demás bienes de producción de petróleo, así como el destino de más recursos para el Instituto Mexicano del Petróleo para creación de brigadas de exploración y generación de nuevas tecnologías.

Enrique Peña Nieto compró la Presidencia de la República con el apoyo de muchos intereses fácticos, políticos y económicos muy poderosos con un único fin: terminar la obra inconclusa de privatizaciones y enajenación del sector público, y devolver la industria energética a las empresas petroleras privadas nacionales y trasnacionales. Gracias al entreguismo practicado por los tres partidos políticos con mayoría en el Congreso de la Unión (PRI, PAN y PRD), las reformas estructurales neoliberales pendientes fueron aprobadas con tranquilidad, comodidad y una mínima oposición.

La reforma energética, en concreto, fue aprobada en dos partes: la primera, con el apoyo del PRI y el PRD, despetrolizando la economía y basándola en impuestos con la Reforma Hacendaria, y la segunda, con el apoyo del PRI y del PAN, generando los mecanismos legales para abrir el mercado energético: en la industria eléctrica, abriendo todo el sector para la participación del capital privado, tanto en la generación convencional de electricidad como en el desarrollo de nuevas tecnologías energéticas, y en la industria petrolera, permitiendo la exploración, perforación, extracción, producción, refinamiento, distribución, comecialización y venta del petróleo (es decir, en toda la cadena de producción del petróleo) por parte de privados nacionales y extranjeros, dejando en manos de una Comisión Nacional de Hidrocarburos sin presupuesto la regulación del mercado.

No obstante, el mercado energético ya estaba siendo minado por los intereses trasnacionales, pues semanas antes de la aprobación de la reforma energética, se había concesionado una franja de 345 km en Chicontepec, Veracruz, a favor de las petroleras extranjeras trasnacionales privadas Halliburton, DWF y Petrolite. A principios de año (ya aprobada la reforma energética), PEMEX licitó bloques del Golfo de México a favor de Lukoil, la mayor empresa petrolera privada de Rusia.

Contrario a las inercias internacionales en el sector, las cuales indican una mayor protección a las empresas paraestatales petroleras, así como la nacionalización del petróleo, en México se ha optado por privatizar el sector en beneficio de las naciones occidentales industrializadas y de las bóvedas de dinero de las rapiñeras empresas trasnacionales petroleras.

Así, el 18 de marzo de 2014 se conmemora el primer año de la expropiación petrolera sin expropiación, sin petróleo, sin propiedad y con soberanía de membrete, pues sin duda la contrarreforma energética de Peña Nieto ha significado la regresión más importante de los últimos 100 años. Y considerando el resto de las reformas neoliberales, hemos llegado a un nivel de explotación y dependencia económica similar al que existía durante el porfiriato o, peor aún, en el México Colonial del siglo XVI y XVII.

La regresión es modernizada, pues ahora no hay tiendas de raya, pero hay Wal-Mart y Elektra; no hay latifundistas, pero hay agroindustrias que pretenden apropiarse de toda la tierra, y alimentarnos con transgénicos; ya no hay esclavitud, pero hay un salario por hora con una jornada de 8 horas que, de ser necesario, se alarga sin pago hasta que el jefe considere prudente, siendo tu premio la permanencia en tu trabajo; ya no hay analfabetismo por falta de escuelas, sino por falta de dinero para educarte; ya no hay guerra entre liberales y conservadores, ahora hay regiones intransitables por el crimen organizado; ya no están “los científicos” en el poder, ahora están los tecnócratas neoliberales; ya no está la terrible dictadura porfirista de 33 años, ahora está la dictadura perfecta de 85 años; ya no está Don Porfirio en el poder, ahora están los hijos bastardos de la Revolución, el PRI, que prometió liberar al Pueblo y se han convertido en el mismo verdugo que quitaron del poder.

La siguiente lucha de transformación no será una lucha cualquiera, sino nuestra segunda independencia, pues los actuales hijos bastardos de la Revolución han vendido y saqueado al país, llevándolo a una descomposición y aun daño social irreparable. La desfiguración de los hijos bastardos fue tal cual sucedió con los cerdos en la Granja del Señor Jones, que se transfiguraron hasta hacerse irreconocibles. Y siguen al pie de la letra el designio final de los cerdos donde, al fin y al cabo, todos los animales son iguales, aunque hay animales más iguales que otros.

Feliz expropiación petrolera. Impidamos la entrega y enajenación de nuestros recursos naturales. Que viva Cárdenas, y que se vayan las trasnacionales. Que viva México, y que muera el mal gobierno. Que muera el tirano, y que viva la libertad y la justicia.

Saludos. Dejen comentarios.

La reconquista española, o el Bicentenario fallido

Hola.

Estuve preparando ésta entrada. Originalmente, iba a titularle “¡Pinche Bicentenario!”, pero iba a haber más de unoque se iba a ofender. Por eso opté por ponerle un título moderado, sin dejar de pensar que éste Bicentenario es pinche.

¿Y porqué pinche Bicentenario? Porque no existe absolutamente nada qué celebrar. Muertos, desapariciones, decapitados, violencia, balaceras, inseguridad, un cúmulo de cosas que a mí, en lo particular, me entristecen. Sin embargo, ha sido montada toda una campaña mercadológica para distraer ésto. Y en esa campaña mercadológica, se ha mercantilizado a la Patria. Ya no se conmemora la búsqueda de un ideal, ya no se reflexiona sobre el papel que México ha tenido en los últimos dos sigloshacia dentro y hacia afuera.

El mercado ahora domina nuestros festejos: el partido del Bicentenario, la Miss Universo del Bicentenario, la telenovela del Bicentenario, el Shalalalala de la canción horrenda del Bicentenario, la ridiculización de los Héroes de la Patria en una película tipo Disney del Bicentenario, la parafernalia tipo show del Bicentenario, souvenires, tonos de celular, y un sinfín de cosas más que podría enumerar, y que no terminaría. Ahora, la Patria es un producto sujeto a la Ley de la Oferta y la Demanda: todo mundo puede comprar y vender algo de Patria, cuando ésta es intangible, intransferible, inmutable…

Y también muestra, por otra parte, la ineficacia del gobierno espurio: nu hubo ni un sólo monumento, uno sólo, terminado. Y lo que se hizo es como para dar pena. Porfirio Díaz, con todo lo que le podemos condenar, achacar y juzgar, pero tuvo dos monumentos magistrales el día del Centenario: el Ángel de la Independencia, y el Reloj Monumental de Pachuca. Pero un siglo después, nada que demuestre la grandeza de nuestro pueblo, y nada terminado de lo mediocremente hecho: el Viaducto Bicentenario todavía tiene grúas encima, la línea 12 del Metro (la línea del Bicentenario) sin concluir, la torre del Bicentenario, sin concluir… Todo ha sido un reverendo fracaso.

 Estamos ante los festejos de un Bicentenario fallido del estado espurio fallido mexicano. Sin embargo, existe una gran carga de hipocresía con respecto a ésta conmemoración, pues por una parte se festeja con cuestiones superfluas y superficiales, y por la otra se continúa entregando el país a la gente de la oligarquía y a las naciones extranjeras.

Y curiosa y contradictoriamente, existe una oscura tendencia a entregar el país, precisamente, a aquellos de quienes nos “independizamos” el 27 de septiembre de 1821: los españoles (o bueno, por lo menos eso dice el Acta de Independencia). En éste sentido, actualmente se está dando una reconquista matizada y amañada (aquí, cabe destacar que no ha sido el único intento registrado en la Historia de nuestro país), y daremos las razones y motivos que nos hacen pensar ésto.

Los primeros indicios que tuvo España de México se remontan hacia 1517, cuando Francisco Hernández de Córdoba bordeó la costa del Golfo de México. Un año después, Juan de Grijalva exploró las costas mexicanas, desembarcó en el Río Grijalva (por eso lleva su nombre) y exploró hasta el Río Alvarado. Tras regresar a Cuba y contar su experiencia, el Gobernador de Cuba, Diego Velázquez, le encomendó la tarea de explorar dichas tierras a Hernán Cortés.

Así, Cortés se dirigió a las tierras mexicanas, donde fundó el primer Ayuntamiento de América latina, la Villa Rica de la Vera Cruz. Ahí comenzó, en realidad, la conquista de México. Mediante un plan donde combinaba la conversión al Catolicismo y la muerte, Cortés se fue haciendo de conquistas y aliados, éstos últimos impusados: por el miedo, o por el odio hacia la nación dominante, Mexihco-Tenochtitlan (como Tlaxcala).

Cortés llega finalmente a Tenochtitlan y, mediante la confusión generada por la porfecía del regreso de Quetzalcóatl, logra ocupar sin problemas un lugar privilegiado en las decisiones junto al Tlatoani, Moctezuma Xocoyotzin. Sin embargo, una tontería por parte de Pedro de Alvarado, al ejecutar la matanza del templo de Axayacatl, produjo que la gente de Tenochtitlan (ya inconforme de por sí) se volcara en contra de los españoles. Cortés amagó secuestrando al Tlatoani, y al no dispersar a la multitud, asesinó a Moctezuma atravesándole una espada desde los testículos hacia arriba. Una muerte cruenta y dolorosa. Así, la gente de Tenochtitlan, lidereados por Cuitláhuac, persiguió y capturó a varios soldados y caballos españoles (y mató a otro tanto), a los cuales sacrificaron y formaron parte de su colección en el Xompantli del Templo Mayor.

Cortés huye hacia el norte, en dirección a Cuauhtitlan, bordea la Sierra de Guadalupe, y llega nuevamente a Tlaxcala, donde se recompone, y desde donde planea y dirige el asalto a Méxihco-Tenochtitlan, la cual cae tras 3 meses de asedio (y donde matan, literalmente, de hambre y sed a la Ciudad) el 13 de agosto de 1521.

Ese momento histórico es precisamente el comienzo de una larga maldición sobre los mexicanos. Primero, soportando 300 años de dominación y sometimiento español, el cual no sólo le limitó a lo político, administrativo y territorial, sino que además tomó matices culturales como la imposición de una religión extraña y ajena, el intento de desaparecer la mexicaneidad y todas las cuestiones que colleva: culinaria, tradiciones, fiestas, etc. Sublevaciones hubo muchas y muy diversas. Indígenas asesinados, también. Más del 90% de la población originaria fue exterminada por los españoles.

Sin embargo, encontraron una forma que fue muy efectiva para dominar a los pobladores mexicanos: mimetizaron una diosa indígena (la diosa Tonantzin) con una virgen católica, y crearon el mito de la Virgen de Guadalupe. Sin embargo, éste mismo símbolo fue utilizado por Miguel Hidalgo contra sus creadores, los españoles, para aglutinar a la gente en torno a su causa (la cual no era hacer de México un país independiente, sino la restauración del trono a Fernando VII, usurpado por Pepe Botella, el hermano de Napoleón, quien tomó el poder en España tras la invasión napoleónica en 1808).

La lucha de Independencia fue cruenta. Y realmente adopta el matiz independentista hasta el movimiento de Morelos, con su declaración en los Sentimientos de la Nación. Y más allá de las luchas que se dieron, aquí es donde realmente comienzan las dos visiones de Nación que subsisten hasta la actualidad: la independencia en todos los sentidos, y la sumisión en todos los sentidos. A éso se reducen ésas dos visiones.

Guerrero e Iturbide, efectivamente pactaron para que el Virrey firmara el acta de independencia, pero en la realidad el Virrey, su séquito y su corte mantuvieron sus mismos privilegios, y fueron quienes impulsaron a Agustín de Iturbide como I Emperador de México, brincándose el acuerdo de que el Congreso discutiera, en primera instancia, si seríamos una república o una monarquía, y en segunda instancia, si fuera república, centralista o federalista.

Obviamente, los insurgentes (con quienes Guerrero simpatizaba) querían una república, mientras que los realistas querían una monarquía. Sin embargo, éstos se dividieron en dos facciones: los iturbidistas (quienes apoyaban para que Iturbide fuera monarca) y los borbonistas, que proponían traer un rey extranjero, en particular Borbón. Ganaron los insurgentes el debate, y entonces los realistas apoyaban que fuera una república centralista, es decir, que hubiera un gobierno central, y regiones administrativas nombrados por el titular del ejecutivo, mientras que los insurgentes querían una república federalista, es decir, soberanías para los estados. Los Insurgentes, de nueva cuenta, ganaron el debate.

Sin embargo, el grupo realista, que después se unirían al Partido Conservador, siempre fueron y han sido entreguistas. Piensan que los mexicanos somos imbéciles, y por tanto hay que traer recetas del extranjero. Éstos son los tatarabuelos de los panistas, que siguen con su misma doctrina.

Los Conservadores fueron quienes propusieron que tantas veces regresara al poder Antonio López de Santa Anna; fueron quienes combatieron junto a la Iglesia Católica contra la Ley Lerdo en la Guerra de Reforma; fueron quienes trajeron a Maximiliano de Habsburgo, y balcanizaron al país; fueron quienes se aliaron a Porfirio Díaz y mantuvieron éste país en la opresión, el hambre y la miseria, mientras unos cuantos se beneficiaban de sus políticas (las empresas extranjeras de petróleo, minas y trenes, los hacendados-latifundistas, etc.); fueron quienes se levantaron en el Bajío en contra de los Revolucionarios; fueron quienes participaron en la Decena Trágica en contra de Madero (el bisabuelo de Santiago Creel ahi andaba); fueron quienes no querían que se aprobaran las grandes reformas sociales plasmadas en la Constitución del 17; fueron quienes se levantaron en contra del Gobierno Revolucionario y se aliaron (otra vez) a la Iglesia en la Guerra Cristera; fueron quienes se opusieron a las reformas cardenistas y quienes fundaron el Partido Acción Nacional (PAN); fueron quienes aplaudieron las políticas entreguistas de Manuel Ávila Camacho y Miguel Alemán Valdéz; y fueron quienes se hicieron tecnócratas, y siendo gobierno con el PRI-AN, vendieron las empresas del Estado y los recursos naturales beneficiando, principalmente, a un sector que a la postre se ha convertido en una oligarquía nacional y a las empresas trasnacionales, principalemente estadounidenses, canadienses y españolas.

España no es para nada lo maravilloso que dicen, y al contrario, es de lo más nocivo para México tanto como lo es Estados Unidos. Los españoles, muy socialistas hacia dentro, y muy imperialistas hacia afuera. Nuestra gran complicación con Estados Unidos es que lo tenemos de vecino. Sin embargo, la influencia nefasta es igual de uno u otro. Regresemos a nuestro tema.

La reconquista, en particular española, no podría ser posible si no fuera por la complacencia del Estado Mexicano. La concesión que Vicente Fox le dió a los españoles (en particular, a Repsol) para explotar y extraer el gas natural de la Cuenca de Burgos, que representan 50,000 kilómetros cuadrados, en los Estados de Nuevo León, Coahuila y Tamaulipas, sin que eso beneficie en nada al país.

O también la concesión del Tren Suburbano, en el Área Metropolitana de la Ciudad de México, a la empresa española CAF (Construcciones y Auxiliares de Ferrocarriles) por un periodo de 30 años, entregando lo que eso implica: vías, la estación histórica del ferrocarril de Buenavista, cuando pudo haberse creado una empresa del Estado que administrara dicho ferrocarril, y con un costo en el pasaje subsidiado (14 pesos por un viaje es una mentada de madre). Y decidieron dársela, pese a las constantes quejas en España sobre el desempeño de ésta empresa, sin contar los choques y descarrilamientos que ha tenido ésta empresa en su país nativo. Incluso, pese a haber tenido un choque ya en México, el Gobierno Federal y el Gobierno del Estado de México le concesionó, nuevamente, el Sistema 2 (que irá de Martín Carrera a Jardines de Morelos) y el 3 (que irá de La Paz a Chalco), sin modificar el tiempode la concesión: 30 años.

En éste entregar recursos se ha entregado las vías de comunicación. Basta mencionar el trato preferencial que ha tenido el gobierno espurio de Calderón y el Gobierno del Estado de México encabezado por Enrique Peña Nieto hacia la empresa OHL, empresa española que actualmente tiene concesionados el Circuiro Mexiquense (que rodea gran parte del Estado de México), el Viaducto Bicentenario (2º Piso de Periférico del lado del Estado de México, Toreo a Perinorte), o las consesiones que racientemente acaba de adjudicar Marcelo Ebrard, Jefe de Gobierno del Distrito Federal, a la misma empresa (una por la vía de la licitación, y la otra por adjudicación directa) para la construcción del 2º Piso del Periférico del lado del Distrito Federal (San Antonio-Toreo) y de la mal llamada Supervía Sur-Poniente (en Magdalena Contreras), ambas vías que serán de cuota durante 30 años.

Así mismo, encontramos empresas españolas que participan en la generación de electricidad que luego le venden a CFE, lo cual, además, representa un acto de inconstitucionalidad. Y qué decir de las empresas trasnacionales norteamericanas que nos invaden como plaga. O de las canadienses que tienen en su mano la minería. O los coreanos y japoneses, que son casi dueños de Tepito.

Todos éstos elementos no hacen más que hacer ver lo evidente: que el Bicentenario y sus festejos es una simulación, una farsa. Lo peor es que existe gente que se lo cree.

De acuerdo a la concepción de Federico Reyes Heroles padre, quien sostenía que “no puede existir independencia política sin independencia económica”, estamos muy lejos de poder celebrar un Bicentenario de la Independencia puesto que, ahora más que nunca, estamos sometidos a los intereses extranjeros. Tal vez ya sin ejércitos extranjeros; tal vez sin un funcionario público visible extranjero, como era el virrey; pero seguimos sujetos a las decisiones del extranjero y, lo más importante, sigue existiendo la misma opresión y pobreza que existían hace 200 años. O quizá no. Ahora hay más, porque tenemos a 80 millones de pobres en México, que representan cerca del 80% de la población.

Es tiempo de reflexionar y actuar. No podemos seguir así siempre. Dicen que no hay mal que dure 100 años, pero nosotros ya llevamos 500 años así.

Y me voy citando a mi teórico favorito, el brillante Karl Marx, quien decía que “aquel que no conoce la Historia, está condenado a repetirla“. No nos equivoquemos una vez más, y generemos el cambio para la Nación que nos merecemos.

Saludos. Dejen comentarios.

Los medios y el poder

Hola.

Hace cerca de un mes encontré dos notas relacionadas: por una parte, una entrevista que le realiza Proceso a José Ramón Fernández (http://www.am.com.mx/Nota.aspx?ID=397449), de cara al Mundial de futbol, y un reportaje de la situación existente en la sección de deportes de TV Azteca con miras a Sudáfrica 2010 (http://www.proceso.com.mx/rv/modHome/detalleExclusiva/78557).

Es sumamente interesante porque, independientemente de la cobertura realizada por el duopolio Televisa-Azteca en eventos como éste, lo cierto es que desenmascaran (tanto la entrevista como el reportaje) los intereses que hay detrás del futbol, cómo se mueven, y cómo Televisa teje una red inmensa para vender y utilizar a la Selección Nacional a su antojo.

Posteriormente, fuimos testigos de cómo en Tercer Grado, los psudoperiodistas que ahí salen se fueron con todo en contra de aquellos que utilizamos las redes sociales como Twitter y Facebook. Bajo argumentos falaces, dijeron que lo que ahí se manejaba (más del 90% de la información) era información falsa, que los que utilizamos dichas redes sociales somos ignorantes, e incluso propusieron que el Estado Mexicano interviniera internet (como si tuvieran la capacidad), y Ciro Gómez Leyva proponía generar contrainformación.

Ésto desencadenó en un gran movimiento promovido por medio de twitter llamado #ApagonTelevisa, que durante el 30 de abril y 1° de mayo, una gran cantidad de gente apagó su televisión o cambió de canal como una protesta a la posición de la televisora, que ve como su poder manipulador de información no puede penetrar en las redes sociales.

Así mismo, la cobertura que le dieron al caso Paulette, no se compara en lo mínimo al silencio que el día de ayer hizo Televisa en torno al caso Fernández de Ceballos, desaparecido el pasado sábado, y cuyo rastro no ha podido ser hallado.

Sin embargo, ante lo que podría ser un boom periodístico, Televisa decidió (extrañamente, además) no informar más del asunto:

Sin duda, cuestiones así (y muchas, muchas más, que no serán mencionadas aquí, pues nunca terminaría) dejan al descubierto la red de complicidades y privilegios que rodean a los medios de comunicación. En ese entendido, los medios de comunicación han dejado atrás su función social, para tener ahora una función privada. Es decir, se ha dejado de lado el ejercicio periodístico y la función de informar por privilegiar los intereses particulares políticos y/o económicos, y la función de manipular y dirigir, a toda costa, el flujo de la información.

De ahí proviene la idea de legislar una nueva Ley de Radio y Televisión como la que presenta Javier del Corral, que privilegia al televidente por encima de los consorcios, a diferencia de la presentada por Carlos Sotelo (lamentablemente, Senador del PRD), que fue redactada en las rodillas y en las oficinas de Chapultepec 28, es decir, en Televisa, y que le da manga abierta (y prácticamente, convierte en dueña del espectro radioeléctrico) a Televisa.

Pero no sólo debe regularse eso. Debe también legislarse para que ocupaciones ilegales de señales de televisión, como la hecha por TV Azteca con el Canal 40 en febrero de 2006 (y que al día de hoy continúa), no continúen en el marco de la impunidad. Así mismo, debe regularse completamente el acceso a las telecomunicaciones, que hoy por hoy ya no pueden ir separadas del caso de la televisión.

Casos como la ilegalidad del sistema HiTV, de TV Azteca (que multiplexea varias señales digitales en una sola, lo cual está prohibido por la legislación actual), casos como el cuadruple play de Televisa (que, a su vez, impide a una competidora, Telmex, a tener acceso a los mismos beneficios), o la licitación de fibra óptica de CFE a Televisa/Nextel, dejan ver la ineficiencia del Estado Mexicano en un tema más.

Es claro, a su vez, que Televisa y TV Azteca transmiten las noticias de acuerdo al interés que prestan. José Ramón Fernández, en la entrevista transmitida en el Canal 28 con Gustavo Adolfo Infante el pasado Sábado 15 de Mayo, dejó claro cómo no pudo hacer nada como Director de Noticias de TV Azteca porque las noticias transmitidas en dicha televisora las palomea el dueño, es decir, Ricardo Salinas Pliego. No dudo que, así mismo, las noticias en Televisa sean palomeadas por Azcárraga Jean.

Durante la protesta en Televisa, en 2007, Andrés Manuel López Obrador lo dijo muy claro, refiriéndose a Televisa como el “poder real”, y en cuyas oficinas hay más poder que en la Cámara de Diputados, o en Los Pinos.

Hugo Chávez, en Venezuela, se enfrentó precisamente a eso: a la mediocracia, o telecracia (en la definición del Canal 6 de Julio). Y lo que pudo hacer fue no renovar las concesiones, como en el caso de RCTV (Radio Caracas Televisión). Tal vez en México el poder está lo suficientemente fusionado con los intereses de las televisoras para que eso sea totalmente utópico, pero por lo menos puede regularse la función de dichos medios de comunicación, incluyendo el apoyo político a ciertos candidatos, como ha sido la gran campaña de Peña Nieto en los últimos 5 años, o bien el apoyo a Demetrio Sodi durante su campaña para delegado de Miguel Hidalgo.

Si dicha Ley de Radio y Televisión no es aprobada en el siguiente periodo de sesiones, nada impedirá que haya inequidad en la contienda electoral de 2012, donde (por supuesto) las televisoras le están apostando al Golden Boy, pese a las torpezas y a la ineficacia que ha demostrado para gobernar. Muy bien lo dijo (en su momento) Giovanni Sartori con respecto a Italia, argumentando que si él tuviera el poder de la televisión como lo tuvo Silvio Berlusconi, hasta él hubiera ganado la Presidencia sin problemas.

O controlamos al monstruo, o el monstruo nos come. Veremos qué pasa. Mientras tanto, si tienen tele… ahi se ven.

¿Quién era el peligro para México?

Bueno…

Lo dije hace sólo dos días:

La verdadera intención en ésto es poner a un líder a modo que sea manipulable, para desmantelar el Sindicato, poder privatizar Luz y Fuerza y CFE (que, por cierto, se ha filtrado en los medios que una empresa española está muy interesada en adquirir la red de fibra óptica de LyF, y curiosamente es española, ya que los panistas quieres ejecutar la reconquista…) y, de paso, al golpear y desmantelar el sindicato más fuerte que existe, irse luego sobre PEMEX, el IMSS y la UNAM, entre otras paraestatales y organismos descentraliados, y a su vez, acabar con el poco sindicalismo independiente que queda.

[…]

No hay de otra. Hay que apoyar al SME, porque si no, lo peor está por venir.

Pues casi como profeta, el día de hoy, aprovechando el “oportuno” partido de futbol entre México y El Salvador (partido con el cual México se clasificó a la Copa Mundial de la FIFA Sudáfrica 2010), el gobierno espurio, mediante decreto, extinguió a la Compañía de Luz y Fuerza del Centro bajo el argumento de que el funcionamiento de Luz y Fuerza del Centro hoy en día representa un costo tan elevado que no resulta conveniente para la economía nacional ni para el interés público.

A continuación reproduzco completo el texto del Decreto por el que se extingue el organismo descentralizado Luz y Fuerza del Centro publicado hoy en El Diario Oficial de la Federación:

escudo_nacional_mexicano

DIARIO OFICIAL Domingo 11 de octubre de 2009

PODER EJECUTIVO
PRESIDENCIA DE LA REPUBLICA

DECRETO por el que se extingue el organismo descentralizado Luz y Fuerza del Centro.
Al margen un sello con el Escudo Nacional, que dice: Estados Unidos Mexicanos.- Presidencia de la
República. FELIPE DE JESÚS CALDERÓN HINOJOSA, Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, en ejercicio de la facultad que me confiere el artículo 89, fracción I, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, con fundamento en los artículos 27, 31, 32, 32-bis, 33, 34, 35, 36, 37 y 40 de la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal; 15 y 16 de la Ley Federal de las Entidades Paraestatales; 1o., 2o., 4o., 6o.,7o., 8o. y 9o. de la Ley del Servicio Público de Energía Eléctrica; 1o., 76 y 78 de la Ley Federal para la Administración y Enajenación de Bienes del Sector Público, y 4, fracción II, del Decreto de Presupuesto de Egresos de la Federación para el Ejercicio Fiscal de 2009, y

CONSIDERANDO

Que el inicio de la industria eléctrica en nuestro país se remonta a finales del siglo XIX; sin embargo, fue hasta inicios del siglo XX cuando su explotación cobró auge y la inversión privada, mayoritariamente extranjera, predominó para el año de 1930, controlando el 70 por ciento de la capacidad de generación
eléctrica instalada;

Que bajo el régimen constitucional de 1917 operó la libre competencia entre empresas, las cuales privilegiaban los nichos de mercado más rentables, dejando fuera de sus objetivos de negocio el servicio para pequeñas ciudades y zonas rurales;

Que hacia 1940 la cobertura del servicio sólo alcanzaba a la mitad de la población, misma que se consideraba de mala calidad por virtud de las continuas y prolongadas interrupciones, por las variaciones que se presentaban en voltaje y frecuencia, así como por el alto precio de las tarifas;

Que como consecuencia de la inconformidad hacia las empresas eléctricas, por parte de los usuarios domésticos, industriales y agrícolas, así como de la demanda creciente a favor de la nacionalización de la industria eléctrica, mediante decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación el 24 de agosto de 1937, se expidió la Ley que crea la Comisión Federal de Electricidad, encargada de la organización y dirección de un sistema nacional de generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, basado en principios técnicos y económicos y sin propósitos de lucro y el 11 de febrero de 1939 se expidió la Ley de la Industria Eléctrica, tendiente a regular a las empresas dedicadas a esta actividad;

Que ante la necesidad de incrementar la oferta de energía eléctrica para atender la creciente demanda que el progreso del país requería, en 1960 el Gobierno Federal ordenó la nacionalización de la industria eléctrica, mediante la adquisición de las acciones de las empresas concesionarias, y decretó la exclusividad
de la nación para generación, conducción, transformación, distribución y abastecimiento de energía eléctrica que tenga por objeto la prestación del servicio público, mediante la adición de un párrafo sexto al artículo 27 constitucional, publicado en el Diario Oficial de la Federación del 29 de diciembre de 1960, señalando que en esta materia no se otorgarán concesiones a los particulares y la Nación aprovechará los bienes naturales que se requieran para dichos fines;

Que uno de los objetivos de la nacionalización de la industria eléctrica fue consolidar, en una sola empresa, la prestación del servicio público de energía eléctrica, a efecto de satisfacer la demanda en todo el país bajo los mismos estándares de calidad y eficiencia, por lo que en diciembre de 1974, se publicó el
acuerdo presidencial que autorizó la disolución y liquidación de Compañía de Luz y Fuerza del Centro S. A., Compañía de Luz y Fuerza Eléctrica de Toluca S.A., Compañía de Luz y Fuerza de Pachuca S. A., y Compañía Mexicana Meridional de Fuerza, S. A., y a la Comisión Federal de Electricidad, a adquirir de
aquéllas la titularidad de sus bienes y derechos;

Que, por su parte, la Ley del Servicio Público de Energía Eléctrica, reglamentaria de la adición constitucional señalada, publicada en el Diario Oficial de la Federación del 22 de diciembre de 1975, reiteró la fórmula constitucional y estableció expresamente que la prestación del servicio público de energía eléctrica que corresponde a la Nación, estaría a cargo de la Comisión Federal de Electricidad;

Que el mismo ordenamiento, mediante su régimen transitorio, dejó sin efectos las concesiones y también ordenó la disolución y liquidación de las concesionarias existentes, bajo la lógica de que la Comisión Federal de Electricidad asumiera los servicios prestados por tales concesionarias y estuviera en posibilidad de cumplir con su objeto legal de consolidar la prestación del servicio a nivel nacional;

Que a pesar de lo anterior, en detrimento de lo dispuesto por la Ley del Servicio Público de Energía Eléctrica, la prestación de los servicios por parte de la Comisión Federal de Electricidad a nivel nacional no pudo ser consumada en virtud de diversas causas extrajurídicas y de las dificultades que implicaba terminar la liquidación de las empresas concesionarias, lo que motivó que en 1989 se reformara el artículo cuarto transitorio de la citada ley para establecer que el Ejecutivo Federal dispondría la constitución de un organismo descentralizado encargado de prestar el servicio público que venían prestando las concesionarias en disolución y liquidación, por lo que mediante decreto presidencial del 9 de febrero de 1994, se creó el organismo descentralizado Luz y Fuerza del Centro;

Que desde su creación, el organismo descentralizado no ha cesado de recibir transferencias presupuestarias cuantiosas, las cuales lejos de disminuir se han visto incrementadas en los últimos años; basta señalar que del 2001 al 2008, tales transferencias se incrementaron en más de doscientos por ciento y que para el presente ejercicio dichas transferencias serán del orden de 41,945 millones de pesos; de continuar el mismo comportamiento, se estima que podrían alcanzar un total de 300 mil millones de pesos durante la presente administración;

Que los costos de Luz y Fuerza del Centro casi duplican a sus ingresos por ventas; de 2003 a 2008 registró ingresos por ventas de 235,738 millones de pesos, mientras que sus costos fueron de $433,290 millones de pesos (incluyendo energía comprada a la Comisión Federal de Electricidad);

Que el organismo registra un pasivo laboral de 240 mil millones de pesos, de los cuales solamente 80 mil millones corresponden a trabajadores en activo y 160 mil millones al personal jubilado; Que los resultados que ha reportado Luz y Fuerza del Centro son notablemente inferiores respecto de empresas u organismos que prestan el mismo servicio a nivel internacional, inclusive respecto de los que ha reportado la Comisión Federal de Electricidad, ya que, entre otras razones:

a) El porcentaje de pérdidas totales de energía de Luz y Fuerza del Centro es excesivo y superior en casi tres veces al que presenta la Comisión Federal de Electricidad. A junio de 2009 Luz y Fuerza del Centro perdió el 30.6% de energía, en tanto que dicha Comisión perdió el 10.9%; casi ninguna empresa eléctrica en el mundo registra el porcentaje de pérdidas que presenta Luz y Fuerza del Centro,
b) En 2008 Luz y Fuerza del Centro perdió 32.5% de la energía que compra y genera para vender. El valor estimado de estas pérdidas totales ascendió a casi 25 mil millones de pesos, lo que representa el 52% de los ingresos totales por ventas del organismo, y
c) En el mejor de los casos, los costos unitarios de las obras que ejecuta Luz y Fuerza del Centro son 176% superiores respecto de los costos de la Comisión Federal de Electricidad;

Que a diciembre de 2008, Luz y Fuerza del Centro no atendió diversas solicitudes de prestación de servicio que, en su conjunto, representan el doble de la demanda en Acapulco. La falta o insuficiencia de suministro de energía eléctrica es un factor importante que puede inhibir la decisión para realizar inversiones por lo que esta situación no es sostenible;

Que la problemática expuesta ha sido conocida por la Auditoría Superior de la Federación, la que con motivo de la revisión y fiscalización de la Cuenta Pública 2006, recomendó “… que la Secretaría de Energía se coordine con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, para que evalúen la conveniencia de elaborar estudios que sustenten la posibilidad de proceder en términos de lo que dispone el artículo 16 de la Ley Federal de las Entidades Paraestatales, en el que se señala que ‘Cuando algún organismo descentralizado creado por el Ejecutivo deje de cumplir con sus fines u objeto o su funcionamiento no resulte ya conveniente desde el punto de vista de la economía nacional o del interés público, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, atendiendo la opinión de la Dependencia Coordinadora del Sector que corresponda, propondrá al Ejecutivo Federal la disolución, liquidación, o extinción de aquél’”;

Que por todo lo expuesto se puede concluir que no sólo no se ha logrado alcanzar la autosuficiencia financiera de Luz y Fuerza del Centro, sino que el organismo descentralizado subsiste por las transferencias que hace el Gobierno Federal para mantenerlo y que lejos de alcanzar los índices equivalentes respecto del sector nacional, el funcionamiento de Luz y Fuerza del Centro hoy en día representa un costo tan elevado que no resulta conveniente para la economía nacional ni para el interés público;

Que lo anterior, aunado a las circunstancias económicas derivadas del entorno de crisis mundial, han hecho imperativa la adopción de medidas que permitan apuntalar la viabilidad económica del país mediante el uso más productivo de recursos públicos, eliminando ineficiencias que dilapidan el erario público;

Que la comprobada ineficiencia operativa y financiera del organismo descentralizado en cuestión, permite llegar a la conclusión de que, siguiendo el principio de ejercicio eficiente del gasto público, Luz y Fuerza del Centro debe extinguirse; ello fundado en que su funcionamiento ya no resulta conveniente desde el punto de vista de la economía nacional y del interés público por las razones que ya se han manifestado;

Que, en ese sentido, la Ley Federal de las Entidades Paraestatales establece como causas de extinción de un organismo descentralizado creado por el Ejecutivo Federal, que deje de cumplir sus fines u objeto o su funcionamiento no resulte ya conveniente desde el punto de vista de la economía nacional o del interés público; lo anterior, en aras de preservar que sean éstas precisamente las razones que justifiquen la existencia del organismo descentralizado;

Que atento a lo anterior, la Secretaría de Energía, en su carácter de coordinadora de sector, al considerar que se actualizan las causas de extinción previstas en la Ley Federal de las Entidades Paraestatales, con fecha 28 de septiembre de 2009 propuso la desincorporación por extinción de Luz y Fuerza del Centro;
Que la Comisión Intersecretarial de Gasto Público, Financiamiento y Desincorporación, en su sesión de fecha 5 de octubre de 2009, emitió el dictamen favorable respecto a la propuesta de desincorporación por extinción y la consecuente liquidación, del organismo descentralizado Luz y Fuerza del Centro;
Que en atención a lo anterior, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, sometió a la consideración del Ejecutivo Federal a mi cargo la propuesta de desincorporación referida, en razón de que el funcionamiento de Luz y Fuerza del Centro no resulta conveniente desde el punto de vista de la economía nacional ni del interés público;

Que la Ley Federal de las Entidades Paraestatales establece que en la extinción de los organismos descentralizados deberán observarse las mismas formalidades establecidas para su creación, por lo que, toda vez que Luz y Fuerza del Centro fue creada por decreto del Ejecutivo Federal, su extinción debe hacerse a través de un instrumento de la misma naturaleza;

Que con base en todos los elementos expuestos, el presente Decreto tiene por objeto extinguir al organismo descentralizado Luz y Fuerza del Centro, el cual conservará su personalidad jurídica exclusivamente para el proceso de liquidación, a efecto de que se cumplan las obligaciones a cargo del
organismo frente a terceros;

Que con motivo de la extinción de Luz y Fuerza del Centro que se decreta en este instrumento y la consecuente desaparición de sus órganos de dirección, unidades administrativas y demás instancias de funcionamiento, resulta indispensable la intervención de un liquidador. A este respecto, la Ley Federal para la Administración y Enajenación de Bienes del Sector Público confiere al Servicio de Administración y Enajenación de Bienes la atribución de liquidar a los organismos descentralizados de la Administración Pública Federal;

Que la ley referida faculta al Servicio de Administración y Enajenación de Bienes para nombrar depositarios, liquidadores, interventores o administradores para el cumplimiento de su objeto, señalando que dichas designaciones recaerán preferentemente en las dependencias o entidades de la Administración
Pública Federal;

Que el Servicio de Administración y Enajenación de Bienes cuenta con facultades para tomar las medidas necesarias para que los bienes del organismo que se extingue que estén afectos a la prestación del servicio público de energía eléctrica, así como los demás que sean necesarios para ello, sean utilizados para tal fin conforme a lo dispuesto por la Ley del Servicio Público de Energía Eléctrica;

Que es deber del Ejecutivo Federal a mi cargo respetar los derechos de los trabajadores al extinguirse Luz y Fuerza del Centro, por lo que se dispone expresamente que las indemnizaciones correspondientes se cubrirán tomando en consideración lo dispuesto en la Ley Federal del Trabajo y en el Contrato Colectivo de Trabajo; de igual forma, se respetarán los derechos adquiridos de los trabajadores;

Que en ese sentido y tomando en cuenta que Luz y Fuerza del Centro es un organismo descentralizado de la Administración Pública Federal, todos los derechos y obligaciones que resulten por su extinción recaerán en el Gobierno Federal, y

Que a fin de hacer un mejor uso de los recursos de los ciudadanos y para garantizar a todo el país los mismos estándares de calidad en la prestación del servicio público de energía eléctrica, cumpliendo lo ordenado en la Ley del Servicio Público de Energía Eléctrica, he tenido a bien expedir el siguiente

DECRETO

Artículo 1.- Se extingue el organismo descentralizado Luz y Fuerza del Centro, el cual conservará su personalidad jurídica exclusivamente para efectos del proceso de liquidación.

Artículo 2.- La liquidación de Luz y Fuerza del Centro estará a cargo del Servicio de Administración y Enajenación de Bienes, para lo cual tendrá las más amplias facultades para actos de administración, dominio y pleitos y cobranzas, y para suscribir u otorgar títulos de crédito, incluyendo aquéllas que, en cualquier materia, requieran poder o cláusula especial en términos de las disposiciones aplicables, así como para realizar cualquier acción que coadyuve a un expedito y eficiente proceso de liquidación.

El Servicio de Administración y Enajenación de Bienes, por sí o por conducto de terceros en términos de las disposiciones aplicables, intervendrá de inmediato para tomar el control y disponer de todo tipo de bienes, derechos, activos, juicios, obligaciones, pasivos, contratos, convenios y recursos, así como para acreditar la extinción de los órganos de dirección, unidades administrativas y demás instancias de funcionamiento de Luz y Fuerza del Centro.

El Servicio de Administración y Enajenación de Bienes tomará de inmediato las medidas necesarias para que los bienes del organismo que se extingue que estén afectos a la prestación del servicio público de energía eléctrica en el área geográfica en la que hasta antes de la expedición del presente decreto venía prestándolo Luz y Fuerza del Centro, así como los demás que sean necesarios para dicho servicio, sean utilizados para tal fin conforme a lo dispuesto en la Ley del Servicio Público de Energía Eléctrica.

Artículo 3.- La Secretaría de Energía, en su carácter de coordinadora de sector, señalará las bases para llevar a cabo la liquidación derivada de la extinción de Luz y Fuerza del Centro, las cuales deberán considerar la eficiencia, eficacia y transparencia en todo momento del proceso de liquidación, así como la adecuada protección del interés público.

La unidad administrativa de la Secretaría de Energía que ejerza las funciones de coordinadora de sector, será la responsable del proceso de desincorporación por extinción de Luz y Fuerza del Centro, de acuerdo con lo previsto en el presente Decreto y demás disposiciones aplicables; asimismo, resolverá cualquier
situación inherente a dicho proceso, sin perjuicio de las atribuciones de la Comisión Intersecretarial de Gasto Público, Financiamiento y Desincorporación.

La Secretaría de Hacienda y Crédito Público y la Secretaría de Energía, en el ámbito de sus respectivas competencias, realizarán las acciones conducentes para que el Servicio de Administración y Enajenación de Bienes, en su carácter de liquidador, reciba los recursos que se requieran, según las necesidades previsibles, para hacer frente a la liquidación de Luz y Fuerza del Centro.

Artículo 4.- Se respetarán los derechos laborales de los trabajadores de Luz y Fuerza del Centro y las indemnizaciones correspondientes se harán conforme a lo dispuesto por el Contrato Colectivo de Trabajo, la Ley Federal del Trabajo y demás ordenamientos aplicables.

Las secretarías de Hacienda y Crédito Público, de Energía y del Trabajo y Previsión Social se coordinarán en el ámbito de sus respectivas competencias con el Servicio de Administración y Enajenación de Bienes, a efecto de que las indemnizaciones señaladas en el párrafo anterior sean pagadas en el menor tiempo posible, conforme a las disposiciones aplicables.

Artículo 5.- El Gobierno Federal garantizará el pago de las jubilaciones otorgadas a los trabajadores de Luz y Fuerza del Centro. Para tal efecto, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y la Secretaría de Energía, en el ámbito de sus respectivas competencias, realizarán las acciones conducentes para que el Servicio de Administración y Enajenación de Bienes reciba los recursos que se requieran, según las necesidades previsibles, para el cumplimiento de las obligaciones con los trabajadores jubilados de Luz y Fuerza del Centro, con cargo a los recursos que se establezcan para tal fin en el Presupuesto de Egresos de la Federación.

Artículo 6.- Los remanentes que resulten a la conclusión del proceso de desincorporación tendrán el tratamiento que corresponda en términos de las disposiciones aplicables.

Artículo 7.- La Secretaría de Gobernación, en ejercicio de las atribuciones que le confiere la ley, velará en todo momento por el respeto al orden constitucional y a las instituciones de gobierno.

TRANSITORIOS

PRIMERO.- El presente Decreto entrará en vigor el día de su publicación en el Diario Oficial de la Federación.

SEGUNDO.- Se abroga el Decreto por el cual se crea el organismo descentralizado Luz y Fuerza del Centro, publicado en el Diario Oficial de la Federación el 9 de febrero de 1994.

TERCERO.- La Secretaría de Energía deberá publicar en el Diario Oficial de la Federación las bases para llevar a cabo la liquidación de Luz y Fuerza del Centro, dentro de los tres días hábiles siguientes a la entrada en vigor del presente Decreto.

Dado en la residencia del Poder Ejecutivo Federal, en la Ciudad de México, Distrito Federal, a diez de octubre de dos mil nueve.- Felipe de Jesús Calderón Hinojosa.- Rúbrica.- El Secretario de Gobernación, Fernando Francisco Gómez Mont Urueta.- Rúbrica.- El Secretario de Hacienda y Crédito Público, Agustín Guillermo Carstens Carstens.- Rúbrica.- El Secretario de Desarrollo Social, Ernesto Javier Cordero Arroyo.- Rúbrica.- El Secretario de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Juan Rafael Elvira Quesada.- Rúbrica.- La Secretaria de Energía, Georgina Yamilet Kessel Martínez.- Rúbrica.- El Secretario de Economía, Gerardo Ruiz Mateos.- Rúbrica.- El Secretario de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación, Francisco Javier Mayorga Castañeda.- Rúbrica.- El Secretario de Comunicaciones y Transportes, Juan Francisco Molinar Horcasitas.- Rúbrica.- El Secretario de la Función Pública, Salvador Vega Casillas.- Rúbrica.- El Secretario del Trabajo y Previsión Social, Javier Lozano Alarcón.- Rúbrica.

O sea, éstos ojetes dicen que Luz y Fuerza del Centro hoy en día representa un costo tan elevado que no resulta conveniente para la economía nacional ni para el interés público. Y sin embargo, el FOBAPROA, el rescate carretero, las pensiones de los ex-presidentes, los sueldos del Presidente (espurio), Secretarios de Estado, Magistrados de la Suprema Corte, Diputados, Senadores, Gobernadores y demás funcionarios públicos de alto nivel ¿no representan un costo tan elevado que no resulta conveniente para la economía nacional ni para el interés público?

La evasión fical de grandes empresas, como FEMSA (Coca-Cola), CEMEX, Bimbo, y otras empresas trasnacionales ¿no representan un costo tan elevado que no resulta conveniente para la economía nacional ni para el interés público?

A estos personajes azules no les interesa ni la economía nacional ni el interés público. Sólo les importa el lucro personal y la ganancia desmedida, aunque se lleven a más de 60,000 trabajadores entre las patas, pues lo único que les interesa es la privatización del sector eléctrico. Y ésto es con la ayuda de Televisa y TV Azteca, quienes en la semana estuvieron haciendo campaña negra en contra de Luz y Fuerza del Centro.

Y agárrense, porque ésta es sólo la punta del iceberg. Van por más: la CFE, la UNAM, el IPN, el IMSS, el ISSSTE, la educación pública en general, y todo lo que al pueblo de México le ha tocado defender y conquistar con sangre y muertos. Y si el pueblo no despierta, no habrá país qué defender en 2012.

Saludos. Dejen comentarios.

Sobre la elección en el SME

Hola.

Debido a las prisas que he tenido últimamente, no pude escribir mi post acerca del mensaje que el espurio dio con respecto de su informe de gobierno, el pasado 1º de septiembre.

Lo que sí no puedo dejar pasar, dado que me ha dado mucho coraje, es lo de la elección al interior del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), donde es claro que el Gobierno Federal se ha inmiscuído.

Ahora resulta que los que no quisieron contar los votos, los que hicieron el fraude electoral en contra de AMLO, los que dijeron “México ya votó” tras la carta que le escribió AMLO a FeCal, los que dijeron que eran respetuosos de las instituciones, esos bandidos azules, los panistas, ahora resulta que son defensores del voto y exigen transparencia en las elecciones.

Ésto no es más que una simulación por parte del gobierno espurio, ayudados por Televisa y TV Azteca. La verdadera intención en ésto es poner a un líder a modo que sea manipulable, para desmantelar el Sindicato, poder privatizar Luz y Fuerza y CFE (que, por cierto, se ha filtrado en los medios que una empresa española está muy interesada en adquirir la red de fibra óptica de LyF, y curiosamente es española, ya que los panistas quieres ejecutar la reconquista…) y, de paso, al golpear y desmantelar el sindicato más fuerte que existe, irse luego sobre PEMEX, el IMSS y la UNAM, entre otras paraestatales y organismos descentraliados, y a su vez, acabar con el poco sindicalismo independiente que queda.

Éstos ojetes lo único que quieren es consolidar el modelo neoliberal que se está cayendo a pedazos en todo el mundo. Sólo en la cabeza de un idiota cabe rescatar un sistema que no ha sido viable, salvo para los beneficiados de él. No cabe duda: no les basta un presidente espurio, presidente del PRD espurio y jefe delegacional espurio (Demetrio Sodi). Ahora, quieren un dirigente sindical espurio.

No hay de otra. Hay que apoyar al SME, porque si no, lo peor está por venir. Y lo peor es que todavía hay tarados que quieren votar por Peña Nieto. Dios salve al país si el Chico Televisa es Presidente de México.

Saludos. Dejen comentarios.