Y yo… ¿porqué?

CRISOL Número 05, Marzo de 2007

El 6 de enero de 2003, a pregunta expresa de los reporteros al Presidente de la República, Vicente Fox Quezada, sobre la toma violenta de las instalaciones de CNI Canal 40 por parte de TV Azteca en el Cerro del Chiquihuite, el entonces mandatario se limitó a contestar su ya más que famosa frase ‘¿y yo por qué?, como un chiquillo que se limita a contestarle a su mamá cuando no quiere hacer el quehacer en su casa.

En el mes de febrero, Vicente Fox (como presente por el día del amor y la amistad a su sucesor, FeCal) declaró a la prensa que, durante el desafuero, AMLO le había ganado, pero “18 meses más tarde yo tuve la victoria. El día de la elección, el candidato de mi partido ganó”, con lo cual aceptó cínicamente que hubo fraude electoral el pasado 2 de julio de 2006.

Ahora habríamos de hacerle la pregunta al ex-presidente: Y nosotros… ¿porqué? Y nuestros hijos, y las generaciones futuras, y los mexicanos en general… ¿porqué? ¿Por qué tenemos que pagar las medidas económicas irresponsables que se han venido ejerciendo desde que el PAN llegó a los Pinos? ¿Por qué tenemos que pagar el costo por seguir vendiendo el poco patrimonio nacional que nos queda? ¿Por qué tenemos un gobierno espurio, al cual nosotros no elegimos, sino las mafias políticas que están enraizadas en el poder? ¿Por qué tendremos que seguir pagando los errores que cometen políticos que experimentan con el país como si fuera un laboratorio? ¿Por qué tenemos que seguir soportando las medidas y recomendaciones del Banco Mundial, que continúa acentuando la pobreza en nuestro país? ¿Por qué tenemos que resignarnos a seguir siendo esclavos del Imperio? ¿Por qué no podemos (si tenemos el derecho) de decidir nuestro destino como Nación en el gran juego mundial? ¿Por qué tenemos que entrar a la globalización de forma inequitativa? ¿Por qué, por qué, por qué…?

Y yo… ¿por qué?

El conflicto post-electoral y la Refundación de la República

Publicado en CRISOL Número 01, Noviembre de 2006

El pasado 2 de julio quedó a la vista de todos dos hechos sumamente trascendentales: por una parte, quedó de manifiesto la voluntad popular por realizar un cambio de modelo económico, político y social en México y, por otra parte, quedó también evidenciado cómo el grupo enraizado en el poder y que se sienten dueños de él, harán todo (y contra todos) lo posible por mantener el poder aún a costa de las instituciones construidas y libertades ganadas durante tanto tiempo por miles y miles de mexicanos, muchos de los cuales perdieron la vida en el intento.

Sin embargo, este poder no lo ve así. Lo demostraron al realizar el mayor y más evidente fraude en la historia de México; secuestrando a las Instituciones utilizándolas en su beneficio; mintiendo a la población a través de los medios de comunicación bajo la máscara de la “libertad de expresión”, coartando el derecho a la información de los mexicanos, y limitando la información en torno a un movimiento que ha rebasado, por mucho, las expectativas de quienes le apostaban al desgaste y fracaso del mismo, pensando que tapando el sol con un dedo iban a impedir que millones de mexicanos se volcaran a las calles para asistir a la Convención Nacional Democrática que nombraría como Presidente Legítimo de México a Andrés Manuel López Obrador.

Este poder fáctico, que tiene sus orígenes en lo más sombrío de la historia de México, cuyos objetivos siempre han sido destruir la República y beneficiarse personalmente del trabajo del pueblo y en base a la opresión y la represión hacia éste, el día de hoy tiene una crisis de legitimidad y, a su vez, de credibilidad. La Resistencia Civil Pacífica y la Convención Nacional Democrática evidenciaron la necesidad de reformar las instituciones y, de ser necesario, crear unas nuevas. La pregunta que se hacen muchos es ¿por dónde empezar o qué instituciones desechar o reformar?

La Historia nos menciona que el Congreso de la Unión y la Universidad Nacional Autónoma de México son, hasta hoy, las únicas instituciones que han sobrevivido desde la época Independiente hasta nuestros días. No sería descabellado, a partir de éste principio, pensar que las grandes reformas que se realicen en los próximos años (encabezadas por el Gobierno en Rebeldía de Andrés Manuel López Obrador) sean precisamente en éstas dos grandes instituciones donde se comiencen a gestar.

En éste marco coyuntural, la Universidad Nacional posee los elementos necesarios (académicos, intelectuales, infraestructura, conocimiento) para replantear el México Nuevo al que aspiramos todos. Por otra parte, aunque actualmente existe un Congreso con una mayoría derechista y una importante fuerza progresista, puede darse en éste lugar las reformas necesarias de las instituciones. Cabría recordar numerosos ejemplos históricos donde, a pesar que en algún momento los liberales o, en otro momento, los conservadores tenían cierta predominancia en el Congreso, o incluso cuando el PRI era prácticamente el dueño de las dos Cámaras, es ahí donde se dieron grandes transformaciones y conquistas en la vida política e institucional del país como la promulgación de las Leyes de Reforma, la Reforma Política de 1977 o la victoria de los Pueblos Indígenas al plantear, ante la Cámara de Diputados, sus problemas y necesidades en el 2001.

Dicho sea de paso, las transformaciones que requiere el país, así como el impedir la privatización del gas, el petróleo, la electricidad, la Universidad, la seguridad social, el agua, y demás proyectos neoliberales, sólo se pueden hacer por medio de la gente. La Refundación de la República, tal y como lo planteó Andrés Manuel López Obrador el pasado 16 de septiembre, sólo puede hacerse con el compromiso y la movilización de la gente. Si la gente (como en otros tiempos) permanece apática o inmóvil, el país seguirá siendo el mismo: la República de la tranza, la corrupción, la mentira y el tráfico de influencias.

Problemática de los jóvenes hidalguenses y la elección del 2 de julio

RNJ-AMLO, Marzo de 2006

El 2 de julio se dará la elección más importante y trascendental que haya tenido México en toda su historia. La izquierda tiene hoy la oportunidad histórica de ganar la Presidencia de la República con la figura de Andrés Manuel López Obrador como representante de ella.

Los jóvenes jugaremos un papel protagónico en dicha elección, pues será decisivo el voto del sector que hoy representamos. Si bien es cierto que la lista nominal en Hidalgo la componen 1’568,551 votantes de los cuales 474,835 (30.27%) son jóvenes, se estima que 102,707 aún no tiene definido su voto por algún candidato o partido, aunado al voto juvenil estimado a favor de la Alianza por el Bien de Todos calculado en 94,285 jóvenes (32.13%) sólo en el estado de Hidalgo. Es por ello que necesitamos definir líneas de acción que permitan orientar el voto joven a favor de AMLO.

Durante los recorridos realizados en todo el estado en la búsqueda de jóvenes para integrar un movimiento amplio y fuerte, que enriquezca el Proyecto Alternativo de Nación y que participe en el cambio verdadero en el país después del 2 de julio, hemos encontrado fenómenos sociales que le dan una nueva cara a Hidalgo, como son: la emigración de los jóvenes de sus lugares de origen hacia las grandes ciudades para estudiar una carrera universitaria en el mejor de los casos; en otros, buscar empleo y lo que encuentran casi siempre está mal remunerado, sin prestaciones ni posibilidades de crecimiento. Muchas veces los jóvenes emigran incluso antes de cumplir la mayoría de edad hacia Estados Unidos, con un futuro en extremo incierto, pues tienen que enfrentarse, antes de cruzar la frontera, con los polleros, quienes si acaso cumplirán con el trato de “cruzarlos”, y si no, como ocurre con alarmante frecuencia, los abandonarán a su suerte en el desierto; posteriormente, habrán de encontrar a los cowboys que protegen la frontera de su país cruelmente y a quienes no les tiembla la mano para ejecutarlos, o si sobreviven, tendrán que subsistir en un ambiente xenofóbico, hostil, denigrante, racista y paranoico (pues tendrán que cuidarse de la “migra” en todo momento) para crear el patrimonio que no pudieron hacer en su país.

Aunado a esto en el estado existen caminos intransitables, sin mantenimiento; falta infraestructura para la atención de la salud, campus universitarios en diversas y muy marginadas regiones del estado; no existe una política ambiental determinante, pues se da la tala inmoderada de maderas preciosas, así como la contaminación de ríos, lagos y mantos freáticos, sin tomar en cuenta el grave problema en que se está convirtiendo la contaminación atmosférica en algunas de las grandes ciudades del estado, como Tula de Allende, donde la refinería se ha convertido en el agente expansor de veneno por excelencia sin contar con la contaminación del Río Tula, que alberga las aguas negras del DF y el Área Metropolitana.

Por otra parte, la apatía existente en los jóvenes merma por completo cualquier intento de participación política. La Universidad se encuentra corporativizada bajo el cacicazgo de Gerardo Sosa Castelán, político priísta destacado no precisamente por ser ejemplar. El actual gobierno del estado sirve como una agencia de empleos en la cual reina el amiguismo y el compadrazgo, donde los recomendados por algún político priísta son empleados bajo un esquema de servilismo e incondicionalidad a un régimen añejo y por demás obsoleto.

¿Qué decir de los gobiernos anteriores, que reprimían a los jóvenes que manifestaban pensamientos de izquierda, y que saquearon al estado, convirtiéndose en los responsables de la marginación y pobreza que existe en el? Y lo peor, actores del viejo régimen con un negro historial, que han condenado a la generación actual a corregir los errores que ellos han cometido, buscan ahora continuar con su coto de poder a costa de lo que sea, incluyendo la falta de identificación y compromiso con el Proyecto Alternativo de Nación de AMLO, pero congraciándose de ser fieles ideólogos de éste, encontrándose antagonismos entre su forma de actuar cuando fueron representantes populares y lo que ahora prometen. En estos casos, el proyecto que ellos defienden es personal, y su interés, mantener el poder alguna vez obtenido con el partido oficial ahora con la bandera de la izquierda y la justicia social.

Por desgracia, las cúpulas juveniles de los partidos políticos únicamente comparten la idea de protagonizar en los medios locales, pero sin acercarse a las bases ni conocer la problemática juvenil. No cumplen con su labor de organismo de interés público ni tampoco con la encomienda que recibieron al tomar protesta ante la juventud de su partido: para ellos únicamente es el trampolín a una diputación local o federal, o de perdida una regiduría en el municipio donde radican.

Es incuestionable que la capacidad de desarrollo profesional y personal se ve truncada debido a los diversos y múltiples problemas que los aquejan, dependiendo la región del estado de la cual sean originarios, y hacen necesario el cambio del modelo político, económico y social que ha deteriorado las condiciones de vida, no solo de los jóvenes ni de los hidalguenses, sino del país en general. Pero también es cierto que los responsables de generar éste cambio en las condiciones de vida de los jóvenes no han asumido la responsabilidad histórica y moral que les corresponde. Es por esto que el Proyecto Alternativo de Nación, y la candidatura de Andrés Manuel López Obrador, sean la esperanza de millones de jóvenes para realizar la transformación que requiere el país.