La Resistencia Cristera o el Neo-Sinarquismo del Siglo XXI

Hola.

A finales de julio de 1926, el conflicto entre el gobierno de Plutarco Elías Calles y la Iglesia Católica estalla, debido a modificaciones al Código Penal que convierten en delitos del fuero común las infracciones en materia de cultos. El 31 de julio de dicho año, los obispos suspenden los cultos, y el gobierno prohíbe el culto privado.

Ante esto, la Liga Nacional de la Defensa de la Libertad Religiosa, que aglutinaba a más de un millón de personas, convocan en un primer momento a la resistencia pasiva, y posteriormente, a una insurrección abierta a partir del 1° de enero de 1927, en el episodio llamado Guerra Cristera, donde participan organizaciones como la Acción Católica de la Juventud Mexicana, la Liga, la Unión Popular, y las Brigadas Femeninas, principalmente en los estados del Bajío: Jalisco, Guanajuato, Colima, Michoacán, así como en Coahuila y San Luis Potosí, extendiéndose el conflicto hasta 1930.

Así mismo, durante la etapa final de la Cristíada, se llevó a cabo la elección de 1929 (debido al asesinato de Álvaro Obregón un año antes), donde José Vasconcelos participó como candidato del Partido Nacional Antirreleccionista (PNAR), al que estaba muy cercano Manuel Gómez Morín, fundador del PAN años después. Cabe señalar que años despues, Vasconcelos se declaró abierto seguidor de Hitler. Muestra de ello, son sus palabras publicadas en la revista Timor del 1° de junio de 1940, donde afirmó que Hitler ha salvado a Alemania, ha salvado a un sector imprescindible, de la obra del progreso del mundo… Hitler no es guerrero, es, ante todo, un hombre de Estado, el más completo que hayan producido los siglos, como bien lo dijo Ribbertropp.

Estos dos antecedentes históricos (la Guerra Cristera y la elección de 1929) se pueden ligar con otro posterior, el nacimiento de una organización de carácter fascista: la Unión Nacional Sinarquista en la ciudad de León, Guanajuato, el 28 de mayo de 1937, definiéndose como una organización anticomunista, nacionalista y antiagrarista, como oposición al gobierno de Lázaro Cárdenas (de la misma forma en la que Manuel Gómez Morín fundó el PAN en 1939 con el mismo objeto).

El origen de la palabra Sinarquismo se compone de dos raíces griegas: Sin– Con, y Archis– Gobierno, “con gobierno”, en oposición al Anarquismo. Así mismo, el nombre fue pensado de esa forma debido a que sus siglas UNS coincidía con la palabra alemana Nosotros, aunado al hecho de que las primeras proclamas sinarquistas terminaban con la frase Dios está con nosotros.

Según Gill, la palabra Sinarquismo fue creada por Hellmuth Oscar Schreiter, lingüista, profesor de idiomas, experto en raíces griegas y latinas, llegado a Guanajuato después de la Primera Guerra Mundial, y creador del fracasado Centro Anticomunista en 1936.

Los sinarquistas hacían grandes desfiles militares al estilo fascista en ciudades como Morelia y Guadalajara, pues adoptaron métodos de trabajo y propaganda del Partido Nacional Socialista Alemán (Nazi), aunque siempre se presentaron como un movimiento político pero no electoral, teniendo en Salvador Abascal Infante (padre de Carlos Abascal Carranza, quien fuera Secretario de Trabajo y Secretario de Gobernación con el presidente Vicente Fox) una de sus figuras más predominantes del sinarquismo. A la derrota del fascismo, los sinarquistas se ligaron a organizaciones católicas de Estados Unidos.

Electoralmente, el Sinarquismo participó en dos frentes: primero, con el Partido Acción Nacional (PAN), a quienes apoyaron abiertamente en la elección de 1952 apoyando a Efraín González Luna, candidato netamente católico, pero que siempre caminaron de la mano con ellos desde su propia fundación, en 1939, y posteriormente fundando su propio partido político, el Partido Demócrata Mexicano (PDM), en 1975. Así mismo, en 1955, la organización secreta que controlaba la UNS y el PAN fue reconstituída como la Organización Nacional del Yunque, quienes tenían relación con grupos radicales de mexicanos de derecha en USA, con la Mafia de Miami (los exiliados de la oligarquía cubana tras la Revolución), así como la Falange y Fuerza Nueva de España.

Tras años de participación electoral, el Movimiento Nacional Sinarquista se divide después de la elección de 1994: una facción, pierde el registro del PDM en 1997, y lo vuelve a obtener ahora como Partido Alianza Social (PAS), que apoyaría la candidatura de Cuauhtémoc Cárdenas en 2000; otra facción migra hacia el PAN y el PRD; y otra más como una Asociación Política Nacional con registro desde el 9 de abril de 1999 y con presencia en estados como Guanuajuato, Querétaro, Guerrero, Morelos, Oaxaca, Jalisco y Veracruz.

Toda esta breve historia de la ultraderecha mexicana es necesaria para explicar uno de los actuales fenómenos que estamos viviendo a partir de la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la Presidencia de la República: la aparición de FRENAA (Frente Nacional Anti AMLO) como oposición al actual gobierno.

Mediáticamente, Gilberto Lozano ha sido el dirigente que ha sido más visible por parte de FRENAA: ex-directivo de FEMSA, ex-Presidente del Club de Fútbol Monterrey, y gente muy cercana a Carlos Salinas de Gortari. Sin embargo, en la misma página de FRENAA aparecen tres nombres más que llaman la atención: Pedro Ferriz de Con (hijo de Pedro Ferriz Santa Cruz, conductor de televisión muy ligado al Partido del Frente Cardenista de Rafael Aguilar Talamantes); Rafael Loret de Mola (periodista, padre del comunicador Carlos Loret de Mola, quien se ha convertido en un ariete mediático visible junto a Brozo en el pasquín digital Latinus), y Juan Bosco Abascal Carranza. Si, adivinaron: uno de los 11 hijos de Salvador Abascal Infante (que como ya mencionamos, fue de los fundadores de la Unión Nacional Sinarquista), y hermano de Carlos Abascal Carranza.

Por eso, no es de extrañarse que los planteamientos que actualmente tienen (renuncia de AMLO a la Presidencia de la República, oposición al comunismo de López Obrador), así como su catolicismo radical enalteciendo “¡Viva Cristo Rey!” (una de las consignas más conocidas de los cristeros), así como su veneración extrema a la Virgen de Guadalupe (a la cual le hicieron una capilla en el plantón que mantienen en el Zócalo de la Ciudad de México desde el pasado 23 de septiembre), muestran esos rasgos que demuestran que estamos ante un resurgimiento del Sinarquismo.

Cabe señalar, además, que FRENAA incorpora métodos de la derecha contrarrevolucionaria que han aparecido en los diferentes gobiernos progresistas que han aparecido en América Latina a lo largo del Siglo XXI, en países como Venezuela, Brasil, Ecuador, Argentina, Bolivia: organización política pero no electoral, discurso neofascista y confesional, propaganda desmedida a su favor en los medios convencionales de comunicación (alineados totalmente con las oligarquías locales), campañas de mentiras y desinformación en redes sociales y en sus planteamientos políticos, financiamiento oscuro y de orígenes desconocidos para la realización de sus actividades, y presuntamente (esto todavía sin confirmarse) conexión con la ultraderecha estadounidense y con algunas de América Latina.

Lo mejor será mantener cautela respecto a las acciones que lleve a cabo FRENAA, pues quienes lo encabezan, representan lo más peligroso de la ultraderecha mexicana del Siglo XX. Y hay que tener claro que Gilberto Lozano es un alfil importante, pero la presencia de Juan Bosco Abascal es la fundamental, pues es el poder real detrás del trono, sobre todo considerando los elementos antes mencionados.

Bien decía Karl Marx que la Historia se repite dos veces, primero como drama, y luego como comedia. Y aunque de pronto resulte inverosímil las acciones que pueda realizar FRENAA, algo importante qué aprender en política es que nunca debe subestimarse a nadie. El campamento de la Resistencia Cristera, o el Neo-Sinarquismo del Siglo XXI no debe minimizarse, ni tampoco pensar que será un movimiento fugaz. Será un movimiento permanente a lo largo del período presidencial de López Obrador, con posibilidades de crecimiento, y que pueda ser incluso un ariete del injerencismo estadounidense, tal y como lo fueron los extremismos cristiano-evangélicos en Brasil, con Jair Bolsonaro, o Jeanine Áñez, en Bolivia.

Quien no conoce la Historia, está condenado a repetirla. Ya hemos tenido malas experiencias en Chile en 1973, en Venezuela en 2002, en Brasil en 2015, en Argentina en 2016, en Ecuador en 2017, y en Bolivia en 2019. No cometamos el mismo error que se cometió en aquellos países donde gobernaba la Izquierda, y la derecha no sólo arrebató el poder, sino destruyó el legado que se dejó por parte de los gobiernos progresistas en pocos meses.

Garanticemos pues, que el legado del gobierno de Andrés Manuel López Obrador trascienda, y pongamos atención a lo importante: continuar con la profundización de la Cuarta Transformación, sin dejar de poner atención a los grupos como FRENAA, que representan a lo más oscuro de la ultraderecha de nuestro país, y que buscan reestablecer no sólo el modelo neoliberal, sino el régimen de corrupción y privilegios que gobernó por 90 años nuestro país.

No bajemos la guardia.

Saludos. Dejen comentarios.

Los misterios de Dios

Hola. Éste texto quise escribirlo desde que me enteré del hecho, pero por algunas razones no pude escribirlo hasta hoy. Espero que el lector me disculpe.

Hace algunos días, el arzobispo Jorge Mario Bergoglio (cuyo apellido dio mucho de qué hablar en las redes sociales, sobre todo en Latinoamérica) fue ungido como el Papa 266 de la Iglesia Católica, el Papa Francisco. Mentiría si dijera que no me sorprendió que un latinoamericano fuera elegido para ocupar la Sede Vacante de San Pedro, y más aún el hecho de que fuera argentino.

Sin embargo, no es de extrañar la decisión de la curia católica al respecto. Mucho énfasis se ha hecho en que “éste es el papa que precisamente necesita la Iglesia Católica en éstos momentos”. Y no es mentira lo mencionado. El nombramiento del actual Vicario de Cristo tiene dedicatoria: América Latina, y además tiene apellido.

El Catolicismo, como tal, es una de las religiones más grandes del mundo y, por ende, de las más rentables también. En conjunto, las religiones cristianas (incluyendo protestantes, ortodoxos y misceláneos) abarcan la tercera parte de la población mundial (aproximadamente 2,180 millones de personas) de los cuales, poco más de la mitad son católicos (1,196 millones, 17.5%), y se cree que de éstos, un poco más de la mitad (51%, 547 millones) viven en América Latina, los cuales, habría que recordar, fueron sometidos y conquistados para adoptar ésta religión y, además, cabe señalar que en nuestro continente el catolicismo es un sincronismo cultural con las religiones prehispánicas que existían antes de 1519.

A pesar de ser el continente con mayor cantidad de fieles en el mundo, la Religión Católica ha registrado una caída en el número de fieles en los últimos 50 años, y está relacionado con diversos factores, entre otros los propios hechos y acciones que ha llevado la Iglesia en el continente, sobre todo en materia política, en donde la mayoría de los sacerdotes, obispos y arzobispos se han aliado al poder en turno, sobre todo en aquellos países donde ha gobernado la derecha, sin importar los métodos empleados para mantener el orden en la población.

El propio Bergoglio ha sido acusado en su país de haberse aliado a la dictadura argentina en los 70’s y, aunque El Vaticano se ha esmerado en descalificar a los críticos del nuevo papa al calificarlos como izquierda anticlerical, lo cierto es que existen evidencias que, si bien pudo no haber participado en las desapariciones y asesinatos contra líderes de izquierda dentro y fuera de la Iglesia Católica argentina, si existen indicios que es responsable por omisión al no haber levantado la voz contra el sistema autoritario del momento y, peor aún, existen evidencias de una probable relación con ese poder autoritario y represor (La Jornada publicó una foto de Bergoglio con Videla, tomada en una reunión en la década de los 70’s).

Así, una primera vertiente nos indica que Bergoglio fue ungido con el fin de evitar una mayor deserción de fieles católicos en América Latina y, de ser posible, revertir ésta tendencia. Parte de la estrategia se ha visto en los primeros días de papado, al “romper” los protocolos de seguridad y de etiqueta, algo sumamente popular en América Latina.

La segunda vertiente -considero- es revertir otro gran proceso que se está llevando a cabo en América Latina desde hace ya algunos años: la izquierdización del continente. En los últimos 15 años, producto de los malos gobiernos y del fracaso del neoliberalismo como corriente ideológica de pensamiento e imposición política sobre los distintos pueblos de América, se comenzó a dar un proceso en el cual distintos gobiernos de Izquierda, electos democráticamente, han conseguido el poder de forma pacífica, y han demostrado al mundo que otro mundo es posible.

Mediante diversas políticas públicas y económicas, países como Venezuela, Ecuador, Bolivia, Brasil, Argentina, Uruguay, Nicaragua y Perú han roto paradigmas, y han realizado con éxito la difícil tarea de combatir y disminuir la pobreza en sus respectivos países, desobedeciendo los mandatos de los grandes organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.

Ésto, por supuesto, ha disminuido la dependencia económica y la injerencia política de USA y las empresas trasnacionales, y ha desplazado a la Iglesia Católica de su anterior papel social de sometimiento y apaciguador en dichos países al priorizar la consciencia y la razón por encima del dogma de la fe. En éste sentido, el catolicismo, al haber sido aliado y alcahuete de los gobiernos represores derechistas en América Latina, ha perdido terreno en el ámbito político, social y cultural en dichos países.

Sin embargo, la presencia de un papa identificado con la región hace ver que el intento por frenar ésta tendencia izquierdista y renovadora en América Latina existirá, será impulsado por y en nombre de Dios (como muchas de las catástrofes humanas que han existido en éste planeta en toda la Historia) y encabezado por la Iglesia Católica por medio de su alfil Francisco, para que las buenas consciencias y los dueños del poder puedan nuevamente ejercerlo con la gracia y tranquilidad que antes lo ejercían, y que el proceso de conquista y sometimiento siga al menos 500 años más.

Sin embargo, la consciencia una vez que ha adquirido ese carácter, difícilmente volverá a su letargo de sueño y pasividad. No nos queda más que resistir y avanzar en nuestro proceso de despertar consciencias, para que al final, aunque intenten revertir ese proceso, lo que sea de Dios, que se quede con Dios, y lo que es del César, al César.

Saludos. Dejen comentarios.

Fanatismo e intolerancia religiosa

Hola.

Fue el 17 de noviembre de 2007. Acompañé a mi novia a la iglesia de La Villita (más a fuerza que de ganas, debo reconocerlo, pues ya me consideraba agnóstico entonces), la cual fue motivada por su familia para que fueramos a dar “gracias” por haber cumplido años. Aunque no es religiosa tampoco, fue. Estaba el sermón del sacerdote, cuando de pronto un líquido entró por una puerta de los costados, y comenzó a surgir fuego, comenzando a quemar la puerta de madera, que estaba trabada y enrejada en la parte de afuera. Salieron dos diáconos jóvenes con ansias de madrear gente (cuando, según, dan “la paz del señor” y ponen la otra mejilla), pero no encontraron a nadie. Adentro, la confusión por poco genera una marabunta humana, que logró controlarse porque apagaron rápidamente la puerta. Al día siguiente, busqué información en los medios, pero nadie habló nada. Pero el recuerdo se quedó en mí, y en las aproximadamente 500 personas que se encontraban adentro del templo.

En su momento, me pregunté qué sería lo que motivó a realizar dicha acción por aquellos desconocidos. El tiempo pasó, e incluso olvidé la anécdota. Sin embargo, el día de hoy la recordé, y entendí entonces el porqué de acciones así (sin justificar, quiero ser claro).

Me encontraba comiendo quesadillas detrás de dicho templo. Acababa de terminar la misa de las 7 de la noche, y la gente salía del templo. De pronto, sin decir “agua va”, llegó un tipo con sombrero y aire cristero, gritando (comienzo a citar): No voten por el PRD. El PRD apoya el aborto. Es un partido abortivo. Aquellos que voten por el PRD se van a ir al infierno. Ellos apoyan el aborto y la Santa Muerte, esa calavera satánica. Los cristianos no apoyamos ni el aborto ni la Santa Muerte (termino la cita). Sólo le faltó gritar ¡Viva Cristo Rey!, porque lo demás ya lo había dicho.

Independientemente de las falsedades dichas por el personaje casi caricaturezco que gritó ésto (pues el PRD no puede ser un partido abortivo, por definición, ni tampoco apoyan la Santa Muerte, sino la libertad de cultos) quiero hacer algunas precisiones, así como un pequeño análisis del contexto.

  1. Bien Karl Marx decía que la religión es el opio del Pueblo. Más recientemente, Dr. House menciona que la religión no es el opio del Pueblo, sino su plascebo. Ambas afirmaciones son correctas, corroboradas (nuevamente) el día de hoy.
  2. Más allá de la violación que realiza (una vez más) la religión católica al artículo 130 constitucional, lo cierto es que, sin escucharlo, pero existe una campaña de odio por parte de la Iglesia Católica para incidir en la opinión pública sobre la propuesta del PRD en el Congreso Local de despenalizar el aborto. Aquí quiero señalar que existe una diferencia fundamental con respecto a la Ciudad de México, pues mientras que el DF es el estado con mayor nivel educativo entre la población, lo cierto es que Hidalgo es de los más atrasados en dicho rubro, pues aquí se alcanza el 24% de analfabetismo (según el Censo 2010 del INEGI), por lo que la gente es más manipulable por la Iglesia al no tener una visión y capacidad de análisis crítica de los acontecimientos.
  3. En Hidalgo, existe intolerancia religiosa en muchos de sus municipios, principalmente entre católicos y evangélicos, como en el caso de Ixmiquilpan, donde incluso ha habido muertos por ésta cuestión. Sin exculpar a los evangélicos, pero tenemos ya palpable una campaña de odio en contra de un partido político por parte de los católicos. No es de descartarse que, de igual forma, exista una campaña de odio en contra de las otras religiones, en contra del otro, del diferente, pues lo que está en juego es el mercado y el negocio de la fe, traducido en limosnas (dinero) y en control social.
  4. Es muy peligroso lo que la religión católica está haciendo al meter ideas de odio en sus feligreses, pues por una parte se condena el fundamentalismo y extremismo musulmán, pero por otra se justifica y se incita a crear fundamentalismo y extremismo católico, los cuales (sea la religión que sea) no se justifica, ni de un lado ni del otro, pero además se corre el riesgo de desatar tragedias simplemente por el hecho de pensar diferente, de no compartir formas de pensar que sólo benefician a un puñado de gentes, amparadas bajo una sotana, en nombre de Dios, y que sólo buscan (como dije antes) dinero y control socialm pues es bien sabido que la Iglesia, como tal, es un contrapoder contra el Estado, al igual que los empresarios y el futbol. Ya también he hablado sobre las atrocidades de la Iglesia Católica en nombre de Dios.
  5. Finalmente, yo me pregunto: si la religión católica basa su creencia y fe en el sacrificio de Jesucristo (que, según ellos, murió por todos nuestros pecados) ¿porqué incitar al odio, a la violencia, y a la agresión contra el otro y el diferente? ¿No dice Dios, en sus 10 mandamientos, no tomarás el nombre de Dios en vano, no matarás, no levantarás falsos testimonios ni mentirás? ¿Dónde queda, entonces, la calidad moral de la Iglesia para difundir moral con base en los mandamientos de las Tablas de la Ley, cuando son los primeros en violarlos?

Con éstas actitudes, los que se autonombran “la Casa de Dios” (o los macarras de la Moral, como los definió Joan Manuel Serrat) solamente demuestran (como lo han demostrado los últimos 1600 años) que es sólo la búsqueda del control social y de las riquezas lo que les interesa. Vale gorro Dios y la fe de los feligreses. Aunque, si yo fuera Dios, no me sentiría a gusto en una casa donde la familia es disfuncional, y buscaría de inmediato cambiarme de casa. Y si no lo está pensando, seguro ya lo hizo.

Al respecto, seguiré apoyando el derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo, así como seguiré votando por el PRD (mi partido), pues aunque los cristianos que lo apoyen y que voten por el PRD se van a ir al infierno, yo no lo haré, pues yo no soy cristiano, ni católico, ni de ninguna otra religión. Soy más feliz así, pues por una parte no tengo la angustia permanente de quedar bien con el amigo imaginario para irme al Cielo y evitar el infierno y, por otra parte, simplemente hago el bien y lo correcto.

Y finalmente, hago una última pregunta: si existe Dios ¿realmente estará del lado de ellos?

Saludos. Dejen comentarios.

Juan Pablo II ¿Santo?

Hola. Sé que ésta entrada causará polémica, pero es necesario dar otro enfoque del tema.

A lo largo de muchos siglos, la Iglesia Católica (que es la institución más vieja que conoce el Hombre, y la que tiene más experiencia por excelencia) ha ingresado a su lista de santos a muchos personajes que, si bien fueron importantes para la evangelización y difusión de su fe, tampoco ameritan tal honor. Así mismo, existen otros que por su historia personal o su reputación , hacen cuestionarse sobre los méritos que se necesitan para llegar a tener tal título nobiliario dentro de la jerarquía católica.

Pues bien, a ésta lista de personajes destinados para el culto y la salvación eternas, viene a agregarse un líder de ésta religión, muerto hace 5 años: Juan Pablo II. Precisamente, por la propia naturaleza del personaje, y dado el poco tiempo que ha pasado desde su fallecimiento, resulta por demás extraño que apenas comenzado el año se haya anunciado su beatificación, y en mayo se consume su canonización.

Para introducir una causa de beatificación se exige que transcurra un plazo. El derecho exige actualmente que haya transcurrido un plazo de cinco años desde la muerte del fiel y que no hayan pasado cincuenta años. Anteriormente se establecía que debían transcurrir más de cincuenta años antes de iniciar el proceso de beatificación. La legislación actual ha decidido reducir el plazo a cinco años para evitar la desaparición de pruebas. De todas maneras, el Papa puede dispensar del plazo de cinco años. En los últimos años se han dado dos dispensas: una concedida por Juan Pablo II para iniciar el proceso de la Madre Teresa de Calcuta, y otro por Benedicto XVI para iniciar el proceso de canonización de Juan Pablo II. En el tiempo de espera y hasta que se proceda a su beatificación, la Iglesia prohibe que bajo cualquier aspecto se dé siquiera la apariencia de culto público al fiel que ha muerto con fama de santidad.

La espera de cinco años o más, sin embargo, puede ser muy fructífera. Los promotores de una causa de beatificación pueden aprovechar estos años para recoger testimonios de personas que conozcan la vida del candidato a santo y que puedan ilustrar la fama de santidad, así como para redactar una biografía de exquisito rigor histórico y con buen aparato crítico y cuidada documentación, que eventualmente pueda servir para presentarla en los procesos competentes. Además será muy útil que difundan la devoción privada al fiel cuya canonización desean promover. Se suele hacer mediante la difusión de estampas u hojas informativas, y actualmente se incorporan nuevos medios: documentales y vídeos, páginas web, etc. También se pueden editar libros y folletos, como la biografía que se ha preparado para el proceso, u otras más sencillas para la divulgación, con tal de que sean rigurosamente históricas.

Quienes deseen promover la beatificación de un fiel, pueden editar y distribuir estampas, hojas informativas y otros impresos en las que se contengan oraciones al fiel, pero en ellos debe constar la finalidad de la devoción privada de dicho material impreso. Si además se redacta una oración para la devoción privada, se debe pedir la aprobación al Obispo competente. (Iuscanonicum.org. El proceso de beatificación y canonización. http://www.iuscanonicum.org/index.php/derecho-procesal/47-otros-procesos-canonicos-especiales/247-el-proceso-de-beatificacion-y-canonizacion)

Para todo aquel que desee profundizar más en éste sentido, recomiendo dos textos: http://www.iuscanonicum.org/index.php/derecho-procesal/47-otros-procesos-canonicos-especiales/247-el-proceso-de-beatificacion-y-canonizacion y Esquema del proceso de beatificación y canonización

Por otra parte, a Juan Pablo II ya lo estaban canonizando desde que se encontraba en agonía, pues ya desde entonces se hablaba de convertirlo en santo. ¿Cuál es el sentido, entonces, de santificar a un personaje muerto apenas hace algunos años, y que el papa dispense del plazo establecido para tal efecto? La respuesta se dará más adelante, pero antes analizaremos una serie de hechos que nos ayudarán en nuestra hipótesis central.

Karol Wojtyla llega al papado en un periodo turbulento y oscuro de la Iglesia Católica. Su antecesor, Juan Pablo I, oficialmente muerto de un infarto apenas un mes después de haber asumido el cargo, pero existen ciertas dudas con respecto a su merte, debido al carácter progresista que se vislumbraba de su propio papado, mostrado desde el mismo momento de asumir, al poner como lema de su papado Humildad, y rechazando su coronación y la Tiara Papal. Cuando asume el cargo, Karol adopta el nombre de Juan Pablo II, dice, como un homenaje a su antecesor. De inmediato, Karol Wojtyla adopta como misión fundamental de su papado revitalizar, evangelizar y reevangelizar la fe católica.

Esto lo hace de distintas formas en distintos frentes a lo largo y ancho del mundo: en América Latina, por ejemplo, la fe católica se encuentra en decadencia debido, principalmente, a la inserción de doctrinas protestantes y, por otra parte, se encuentra sumida en un proceso de cambio de visión (dejando atrás el conservadurismo) por la cada vez más fortalecida Teología de la Liberación. En Europa, se propone combatir el socialismo o comunismo de los países de Europa del Este, combatiendo a su vez a la doctrina ortodoxa y, por otra parte, se propone frenar políticas públicas progresistas, principalmente en materia de derechos y libertad sexual. Para África y Asia, se propone expandir la fe católica, evangelizando zonas donde la religión católica no ha permeado. Así pues, comienza el largo papado de Juan Pablo II, que duró 26 años, convirtiéndose en uno de los más largos de la Curia Católica.

Sin embargo, la llegada del Opus Dei al papado personificado en Juan Pablo II no hace otra cosa que fortalecer, en gran medida, a los grupos conservadores dentro de la Iglesia Católica, agrandando su poder desmesuradamente y, por otra parte, conlleva al endurecimiento de la postura de la propia Iglesia en cuestiones tales como el aborto, el uso de preservativos, la homosexualidad y la eutanasia. Esto, a su vez, es contrarrestado con la imagen de un papa carismático, bondadoso, y sobre todo, adopta una cercanía con la gente como ningún pontífice lo había hecho antes. Esto, por supuesto, fue reforzado por los medios de comunicación, los cuales ayudaron a crear dicha imagen y, por otra parte, comenzaron un proceso de adoctrinamiento en masa, el cual fortaleció mucho la imagen de la Iglesia Católica en muchos países.

El regaño a Ernesto Cardenal, de la Teología de la Liberación, en pleno aeropuerto, era transmitido en vivo y en directo por las cámaras de televisión a lo largo y ancho de América Latina. El discurso crítico de Fidel Castro hacia el Papa y la Iglesia Católica durante su visita a Cuba, era acallado y ocultado. Las supuestas visitas pastorales que hizo a México eran transmitidas en vivo, ocupando todo el espectro radioeléctrico mexicano. Los acuerdos de El Vaticano con Carlos Salinas de Gortari (quien derogó parte del Artículo 27 Constitucional para que la Iglesia pudiera ser dueña de sus posesiones, algo que se proclamó con las Leyes de Reforma, y que significa un retroceso en términos reales de tales leyes y al Estado Laico) eran ocultados, bajo la sonrisa de Juan Pablo II y su lema “México siempre fiel” (o siempre buey, mejor dicho). Las misas en la Basílica de Guadalupe dirigidas por Juan Pablo II, alentando el guadalupanismo, eran transmitidas en vivo en cadena nacional, y retransmitidas “por si no la viste”. El texto de Schulemburg, Abad del Templo del Tepeyac, en el sentido de que la Virgen de Guadalupe no existió, eran ocultadas o, bien, atacadas y satanizadas. Las misas de canonización de los “mártires” de la Guerra Cristera eran transmitidas en vivo. El apoyo de Samuel Ruiz al movimiento zapatista, era condenado. Las visitas de Marcial Maciel a Juan Pablo II eran nota en los principales noticieros. Las acusaciones de pederastia en contra del líder de los Legionarios de Cristo, eran acalladas.

Hubo cosas buenas en Juan Pablo II, como el reconocimiento de los errores históricos de la Iglesia, o bien la condena al neoliberalismo. Sin embargo, siempre hubo una campaña en medios que funcionó bien. Miles de gentes salían a las calles a recibir a Juan Pablo II al país al que fueran, desconociendo que el Estado de su país le pagaba a El Vaticano de sus propios impuestos para que el papa fuera a sus países, tal cual estrella de rock. El resultado no miente: mucha gente (no sólo del catolicismo) considera a Juan Pablo II un gran líder, un gran Papa, y lo más cercano al legado de Jesucristo y a su propia persona. Nada más alejado de la realidad.

Juan Pablo II representa, para la Iglesia Católica, la oportunidad de recuperar muchos fieles que se han ido por las mismas posturas retrógradas de la Iglesia Católica, así como de los escándalos en los que se ha visto inmersa en la última década, y de atraer otros más de otras religiones que se dejaron deslumbrar por la imagen de Juan Pablo II elaborada por los medios de comunicación.

Hablando en términos de marketing o muy capitalistas, recordemos que el mercado de El Vaticano y de la Iglesia Católica (al igual que el de todas las religiones) es el negocio de la fe, de la salvación eterna, y de la vida después de la muerte. En éste sentido, Juan Pablo II es una imagen que vende, es una marca que puede redituar muy buenos ingresos, materiales, espirituales y, por supuesto, de fe.

Seguir los parámetros tradicionales de beatificación y canonización era perder mucho tiempo, y lo que le falta a la Iglesia Católica para reposicionarse es precisamente eso: tiempo, debido a que el catolicismo se encuentra inmerso en una crisis de fe y credibilidad a nivel mundial (ya reconocido por el mismo papa y la Iglesia Católica). En éste sentido, la mejor vía de beatificación y canonización de Karol Wojtyla era por la vía del fast track, para comenzar a conseguir su objetivo, que es la recuperación de parte de su mercado.

Yo creo que la Iglesia si recuperará algo de su mercado perdido, principalmente en América Latina, donde la figura de Juan Pablo II permeó más que en ninguna parte. Sin embargo, la crisis recurrente y continua en la que se encuentra el catolicismo seguirá ahondándose, y veremos si el empuje y dinamismo que le inyectará la canonización de Juan Pablo II alcanzará para que la Iglesia se recupere y se encumbre como la máxima institución de la fe en América Latina y Europa.

Saludos. Dejen comentarios.

La reconquista española, o el Bicentenario fallido

Hola.

Estuve preparando ésta entrada. Originalmente, iba a titularle “¡Pinche Bicentenario!”, pero iba a haber más de unoque se iba a ofender. Por eso opté por ponerle un título moderado, sin dejar de pensar que éste Bicentenario es pinche.

¿Y porqué pinche Bicentenario? Porque no existe absolutamente nada qué celebrar. Muertos, desapariciones, decapitados, violencia, balaceras, inseguridad, un cúmulo de cosas que a mí, en lo particular, me entristecen. Sin embargo, ha sido montada toda una campaña mercadológica para distraer ésto. Y en esa campaña mercadológica, se ha mercantilizado a la Patria. Ya no se conmemora la búsqueda de un ideal, ya no se reflexiona sobre el papel que México ha tenido en los últimos dos sigloshacia dentro y hacia afuera.

El mercado ahora domina nuestros festejos: el partido del Bicentenario, la Miss Universo del Bicentenario, la telenovela del Bicentenario, el Shalalalala de la canción horrenda del Bicentenario, la ridiculización de los Héroes de la Patria en una película tipo Disney del Bicentenario, la parafernalia tipo show del Bicentenario, souvenires, tonos de celular, y un sinfín de cosas más que podría enumerar, y que no terminaría. Ahora, la Patria es un producto sujeto a la Ley de la Oferta y la Demanda: todo mundo puede comprar y vender algo de Patria, cuando ésta es intangible, intransferible, inmutable…

Y también muestra, por otra parte, la ineficacia del gobierno espurio: nu hubo ni un sólo monumento, uno sólo, terminado. Y lo que se hizo es como para dar pena. Porfirio Díaz, con todo lo que le podemos condenar, achacar y juzgar, pero tuvo dos monumentos magistrales el día del Centenario: el Ángel de la Independencia, y el Reloj Monumental de Pachuca. Pero un siglo después, nada que demuestre la grandeza de nuestro pueblo, y nada terminado de lo mediocremente hecho: el Viaducto Bicentenario todavía tiene grúas encima, la línea 12 del Metro (la línea del Bicentenario) sin concluir, la torre del Bicentenario, sin concluir… Todo ha sido un reverendo fracaso.

 Estamos ante los festejos de un Bicentenario fallido del estado espurio fallido mexicano. Sin embargo, existe una gran carga de hipocresía con respecto a ésta conmemoración, pues por una parte se festeja con cuestiones superfluas y superficiales, y por la otra se continúa entregando el país a la gente de la oligarquía y a las naciones extranjeras.

Y curiosa y contradictoriamente, existe una oscura tendencia a entregar el país, precisamente, a aquellos de quienes nos “independizamos” el 27 de septiembre de 1821: los españoles (o bueno, por lo menos eso dice el Acta de Independencia). En éste sentido, actualmente se está dando una reconquista matizada y amañada (aquí, cabe destacar que no ha sido el único intento registrado en la Historia de nuestro país), y daremos las razones y motivos que nos hacen pensar ésto.

Los primeros indicios que tuvo España de México se remontan hacia 1517, cuando Francisco Hernández de Córdoba bordeó la costa del Golfo de México. Un año después, Juan de Grijalva exploró las costas mexicanas, desembarcó en el Río Grijalva (por eso lleva su nombre) y exploró hasta el Río Alvarado. Tras regresar a Cuba y contar su experiencia, el Gobernador de Cuba, Diego Velázquez, le encomendó la tarea de explorar dichas tierras a Hernán Cortés.

Así, Cortés se dirigió a las tierras mexicanas, donde fundó el primer Ayuntamiento de América latina, la Villa Rica de la Vera Cruz. Ahí comenzó, en realidad, la conquista de México. Mediante un plan donde combinaba la conversión al Catolicismo y la muerte, Cortés se fue haciendo de conquistas y aliados, éstos últimos impusados: por el miedo, o por el odio hacia la nación dominante, Mexihco-Tenochtitlan (como Tlaxcala).

Cortés llega finalmente a Tenochtitlan y, mediante la confusión generada por la porfecía del regreso de Quetzalcóatl, logra ocupar sin problemas un lugar privilegiado en las decisiones junto al Tlatoani, Moctezuma Xocoyotzin. Sin embargo, una tontería por parte de Pedro de Alvarado, al ejecutar la matanza del templo de Axayacatl, produjo que la gente de Tenochtitlan (ya inconforme de por sí) se volcara en contra de los españoles. Cortés amagó secuestrando al Tlatoani, y al no dispersar a la multitud, asesinó a Moctezuma atravesándole una espada desde los testículos hacia arriba. Una muerte cruenta y dolorosa. Así, la gente de Tenochtitlan, lidereados por Cuitláhuac, persiguió y capturó a varios soldados y caballos españoles (y mató a otro tanto), a los cuales sacrificaron y formaron parte de su colección en el Xompantli del Templo Mayor.

Cortés huye hacia el norte, en dirección a Cuauhtitlan, bordea la Sierra de Guadalupe, y llega nuevamente a Tlaxcala, donde se recompone, y desde donde planea y dirige el asalto a Méxihco-Tenochtitlan, la cual cae tras 3 meses de asedio (y donde matan, literalmente, de hambre y sed a la Ciudad) el 13 de agosto de 1521.

Ese momento histórico es precisamente el comienzo de una larga maldición sobre los mexicanos. Primero, soportando 300 años de dominación y sometimiento español, el cual no sólo le limitó a lo político, administrativo y territorial, sino que además tomó matices culturales como la imposición de una religión extraña y ajena, el intento de desaparecer la mexicaneidad y todas las cuestiones que colleva: culinaria, tradiciones, fiestas, etc. Sublevaciones hubo muchas y muy diversas. Indígenas asesinados, también. Más del 90% de la población originaria fue exterminada por los españoles.

Sin embargo, encontraron una forma que fue muy efectiva para dominar a los pobladores mexicanos: mimetizaron una diosa indígena (la diosa Tonantzin) con una virgen católica, y crearon el mito de la Virgen de Guadalupe. Sin embargo, éste mismo símbolo fue utilizado por Miguel Hidalgo contra sus creadores, los españoles, para aglutinar a la gente en torno a su causa (la cual no era hacer de México un país independiente, sino la restauración del trono a Fernando VII, usurpado por Pepe Botella, el hermano de Napoleón, quien tomó el poder en España tras la invasión napoleónica en 1808).

La lucha de Independencia fue cruenta. Y realmente adopta el matiz independentista hasta el movimiento de Morelos, con su declaración en los Sentimientos de la Nación. Y más allá de las luchas que se dieron, aquí es donde realmente comienzan las dos visiones de Nación que subsisten hasta la actualidad: la independencia en todos los sentidos, y la sumisión en todos los sentidos. A éso se reducen ésas dos visiones.

Guerrero e Iturbide, efectivamente pactaron para que el Virrey firmara el acta de independencia, pero en la realidad el Virrey, su séquito y su corte mantuvieron sus mismos privilegios, y fueron quienes impulsaron a Agustín de Iturbide como I Emperador de México, brincándose el acuerdo de que el Congreso discutiera, en primera instancia, si seríamos una república o una monarquía, y en segunda instancia, si fuera república, centralista o federalista.

Obviamente, los insurgentes (con quienes Guerrero simpatizaba) querían una república, mientras que los realistas querían una monarquía. Sin embargo, éstos se dividieron en dos facciones: los iturbidistas (quienes apoyaban para que Iturbide fuera monarca) y los borbonistas, que proponían traer un rey extranjero, en particular Borbón. Ganaron los insurgentes el debate, y entonces los realistas apoyaban que fuera una república centralista, es decir, que hubiera un gobierno central, y regiones administrativas nombrados por el titular del ejecutivo, mientras que los insurgentes querían una república federalista, es decir, soberanías para los estados. Los Insurgentes, de nueva cuenta, ganaron el debate.

Sin embargo, el grupo realista, que después se unirían al Partido Conservador, siempre fueron y han sido entreguistas. Piensan que los mexicanos somos imbéciles, y por tanto hay que traer recetas del extranjero. Éstos son los tatarabuelos de los panistas, que siguen con su misma doctrina.

Los Conservadores fueron quienes propusieron que tantas veces regresara al poder Antonio López de Santa Anna; fueron quienes combatieron junto a la Iglesia Católica contra la Ley Lerdo en la Guerra de Reforma; fueron quienes trajeron a Maximiliano de Habsburgo, y balcanizaron al país; fueron quienes se aliaron a Porfirio Díaz y mantuvieron éste país en la opresión, el hambre y la miseria, mientras unos cuantos se beneficiaban de sus políticas (las empresas extranjeras de petróleo, minas y trenes, los hacendados-latifundistas, etc.); fueron quienes se levantaron en el Bajío en contra de los Revolucionarios; fueron quienes participaron en la Decena Trágica en contra de Madero (el bisabuelo de Santiago Creel ahi andaba); fueron quienes no querían que se aprobaran las grandes reformas sociales plasmadas en la Constitución del 17; fueron quienes se levantaron en contra del Gobierno Revolucionario y se aliaron (otra vez) a la Iglesia en la Guerra Cristera; fueron quienes se opusieron a las reformas cardenistas y quienes fundaron el Partido Acción Nacional (PAN); fueron quienes aplaudieron las políticas entreguistas de Manuel Ávila Camacho y Miguel Alemán Valdéz; y fueron quienes se hicieron tecnócratas, y siendo gobierno con el PRI-AN, vendieron las empresas del Estado y los recursos naturales beneficiando, principalmente, a un sector que a la postre se ha convertido en una oligarquía nacional y a las empresas trasnacionales, principalemente estadounidenses, canadienses y españolas.

España no es para nada lo maravilloso que dicen, y al contrario, es de lo más nocivo para México tanto como lo es Estados Unidos. Los españoles, muy socialistas hacia dentro, y muy imperialistas hacia afuera. Nuestra gran complicación con Estados Unidos es que lo tenemos de vecino. Sin embargo, la influencia nefasta es igual de uno u otro. Regresemos a nuestro tema.

La reconquista, en particular española, no podría ser posible si no fuera por la complacencia del Estado Mexicano. La concesión que Vicente Fox le dió a los españoles (en particular, a Repsol) para explotar y extraer el gas natural de la Cuenca de Burgos, que representan 50,000 kilómetros cuadrados, en los Estados de Nuevo León, Coahuila y Tamaulipas, sin que eso beneficie en nada al país.

O también la concesión del Tren Suburbano, en el Área Metropolitana de la Ciudad de México, a la empresa española CAF (Construcciones y Auxiliares de Ferrocarriles) por un periodo de 30 años, entregando lo que eso implica: vías, la estación histórica del ferrocarril de Buenavista, cuando pudo haberse creado una empresa del Estado que administrara dicho ferrocarril, y con un costo en el pasaje subsidiado (14 pesos por un viaje es una mentada de madre). Y decidieron dársela, pese a las constantes quejas en España sobre el desempeño de ésta empresa, sin contar los choques y descarrilamientos que ha tenido ésta empresa en su país nativo. Incluso, pese a haber tenido un choque ya en México, el Gobierno Federal y el Gobierno del Estado de México le concesionó, nuevamente, el Sistema 2 (que irá de Martín Carrera a Jardines de Morelos) y el 3 (que irá de La Paz a Chalco), sin modificar el tiempode la concesión: 30 años.

En éste entregar recursos se ha entregado las vías de comunicación. Basta mencionar el trato preferencial que ha tenido el gobierno espurio de Calderón y el Gobierno del Estado de México encabezado por Enrique Peña Nieto hacia la empresa OHL, empresa española que actualmente tiene concesionados el Circuiro Mexiquense (que rodea gran parte del Estado de México), el Viaducto Bicentenario (2º Piso de Periférico del lado del Estado de México, Toreo a Perinorte), o las consesiones que racientemente acaba de adjudicar Marcelo Ebrard, Jefe de Gobierno del Distrito Federal, a la misma empresa (una por la vía de la licitación, y la otra por adjudicación directa) para la construcción del 2º Piso del Periférico del lado del Distrito Federal (San Antonio-Toreo) y de la mal llamada Supervía Sur-Poniente (en Magdalena Contreras), ambas vías que serán de cuota durante 30 años.

Así mismo, encontramos empresas españolas que participan en la generación de electricidad que luego le venden a CFE, lo cual, además, representa un acto de inconstitucionalidad. Y qué decir de las empresas trasnacionales norteamericanas que nos invaden como plaga. O de las canadienses que tienen en su mano la minería. O los coreanos y japoneses, que son casi dueños de Tepito.

Todos éstos elementos no hacen más que hacer ver lo evidente: que el Bicentenario y sus festejos es una simulación, una farsa. Lo peor es que existe gente que se lo cree.

De acuerdo a la concepción de Federico Reyes Heroles padre, quien sostenía que “no puede existir independencia política sin independencia económica”, estamos muy lejos de poder celebrar un Bicentenario de la Independencia puesto que, ahora más que nunca, estamos sometidos a los intereses extranjeros. Tal vez ya sin ejércitos extranjeros; tal vez sin un funcionario público visible extranjero, como era el virrey; pero seguimos sujetos a las decisiones del extranjero y, lo más importante, sigue existiendo la misma opresión y pobreza que existían hace 200 años. O quizá no. Ahora hay más, porque tenemos a 80 millones de pobres en México, que representan cerca del 80% de la población.

Es tiempo de reflexionar y actuar. No podemos seguir así siempre. Dicen que no hay mal que dure 100 años, pero nosotros ya llevamos 500 años así.

Y me voy citando a mi teórico favorito, el brillante Karl Marx, quien decía que “aquel que no conoce la Historia, está condenado a repetirla“. No nos equivoquemos una vez más, y generemos el cambio para la Nación que nos merecemos.

Saludos. Dejen comentarios.

Jesucristo, ese primer gran laicista

Hola.

Bueno, pues tras el debate generado sobre la ingerencia de la Iglesia Católica en el caso de los matrimonios del mismo sexo y la adopción de niños por parte de éste tipo de parejas, siendo ésta la decisión de un Estado Laico, y donde no tendría (ni debería) tener injerencia la Iglesia, nos hemos tomado la libertad de realizar una reflexión.

Y ésta reflexión va encaminada sobre cierto pasaje en la vida de Jesús de Nazareth, ese gran líder social del Siglo I de Nuestra Era, el cual comenzó a cargar sobre su espalda el título de “Hijo de Dios” en el Concilio Ecuménico de Nicea. Pues bien, según un pasaje narrado en 3 de los 4 evangelios canónicos (San Mateo 22:21, San Marcos 12:17, y San Lucas 20:25), tras la pregunta por parte de los fariseos a Jesús sobre si se deben pagar o no impuestos, a lo que éste contesta: “Lo que es del César, al César, y lo que es de Dios, a Dios”. En éste sentido, Jesucristo hace, de facto, una separación entre la Iglesia y el Estado, entre lo divino y lo terrenal.

En éste sentido, Jesucristo ratifica ésta doctrina cuando corre del Templo de Jerusalem a los mercaderes que ahí hacen todo tipo de negocios con la Fe, y obtienen jugosas ganancias, tal y como lo hace el catolicismo de nuestros días. En éste pasaje, los miembros del Sanedrín salen encolerizados porque Jesús se madrea a todos en el Templo (el texto bíblico no lo menciona, pero supongo que salen así de encabronados porque recibían alguna comisión por estar ahí), y Jesucristo se va, después de decirle sus cosas a las autoridades religiosas de su tiempo. O sea, la relación de Jesucristo con su jerarquía religiosa no era del todo buena.

Lo cierto es que Jesús hace incapié en dos cuestiones: primero, en que considera que debe de prevalecer una sana distancia entre Iglesia y Estado (cosa que ahora la curia romana no respeta), y segundo, que considera que la fe y la economía no debieran tampoco mezclarse.

Sin embargo, pareciera que sus palabras contravienen la actuación de la que dice ser “su” Iglesia, la cual actúa (y no nada más en éste caso, sino en todo) contrario a la doctrina que predicaba Jesucristo, de amor al prójimo y humildad. Si el señor Juan Sandoval Íñiguez hubiera sido parte del Santo Sanedrín (que de “Santo” nada más tenía el nombre), de inmediato hubiera mandado a crucificar a Jesús, tal y como lo hicieron Anás y Caifás.

Y quizá la historia no sería muy diferente. Ahora, la Arquidiócesis y sus Nuncios Apostólicos realizan exactamante las mismas prácticas con el gobierno espurio que el Santo Sanedrín con el Imperio Romano: ahora, las prácticas y corruptelas que tenían Anás, Caifás, y demás compinches, ahora las realizan Juan Sandoval Íñiguez, Hugo Valdemar o Norberto Rivera.

Por supuesto que yo no pretendo, de ninguna forma, comparar a Marcelo Ebrard con Jesucristo. No es ni el 0.00000000000000000000000000000000000000000000001% de lo que fue Jesús. La única intención era mostrar cómo Jesús de Nazareth se oponía a lo que hoy hace la Curia Romana en México, y cómo los que antes eran los amos religiosos hacen exactamente lo mismo que ahora. Son 2000 años de diferencia, pero pareciera que sucedieron unos a otros.

Saludos. Dejen comentarios.