La crisis de la crisis

Hola.

Desde que tengo memoria, siempre he oído de la crisis. Y también, de los remedios para salir de la crisis. No obstante con ello, también he oído a los valientes que aseguran que nos van a sacar de la crisis. Pero la crisis sigue ahí. No se ha ido. Pareciera que llegó para quedarse. Y por si fuera poco, desde hace algunos años comenzó la crisis de la crisis, que amenaza con profundizarse, y que podría traer una crisis aún mayor (por si ésto fuera poco).

Pues aunque parezca un juego de palabras y que quiero confundir al lector, es más claro que el agua lo que menciono. La actual crisis aseguran que comenzó en 2008, con la crisis inmobiliaria en USA. Sin embargo, proviene desde finales de los 70’s y principios de los 80’s, años en que comienzan a aplicarse las doctrinas neoliberales.

Sin embargo, no sólo es la política económica. Es también la élite mundial, la oligarquía que aseguran no existe, pero que está conformada por grandes banqueros, empresas trasnacionales, magnates, medios de comunicación,  monopolios, duopolios, oligopolios, y todo aquello que tiene forma de acumular el capital. Para ésto, tiene a sus títeres (políticos ambiciosos y rapaces), los cuales son utilizados y encumbrados para seguir reproduciendo el sistema, para continuar el mismo régimen de corrupción y privilegios, los cuales están encargados de continuar aplicando la misma política económica, asegurando la sobreviviencia del moribundo modelo económico neoliberal, y perpetuando lo más posible el sistema capitalista, el cual se encuentra en su fase terminal, pero que continúan dándole vida artificial, mediante mecanismos que en algún momento se habrán de acabar.

Así, en los días pasados vivimos la imposición de una contrarreforma laboral que atenta contra los derechos de los trabajadores , los cuales han sido reducidos drásticamente (pago por hora, outsourcing, reducción o eliminación de seguridad social, así como del pago de prestaciones, eliminación de la antigüedad, reducción de salarios caídos por despido injustificado a sólo un año, contrato de prueba, etc.), y que han instaurado una forma moderna de esclavización, pero con una agravante de pauperización del trabajador y de sobrevivencia en la miseria, sin responsabilidad para el patrón.

Recordemos que en el esclavismo (en Roma, particularmente, pero así en otras sociedades) el esclavo vivía bajo la tutela del patrón que, si, lo azotaba y lo trataba mal (ahora el patrón no azota al trabajador, pero igual lo trata mal), pero el patrón tenía la responsabilidad de darle al esclavo casa, vestido y alimentación. En el actual esquema obrero-esclavista, no existe responsabilidad del patrón para mantener al esclavo.

Sin embargo, aunque pareciera que es un fenómeno único en México la contrarreforma laboral, se está aplicando también en otros países. Por ejemplo, en España algunos aspectos que contiene la nueva ley laboral son el impulso a los convenios y los pactos de empresa; limitó a un año la prórroga de los convenios caducados, hasta entonces indefinida; y facilitó los descuelgues salariales para las empresas.

En los días pasados, en Gran Bretaña (cuna del Capitalismo), el político conservador y Ministro de Hacienda George Osborne (descendiente y parte, por cierto, de la vieja aristocracia anglo-irlandesa), hizo un parafraseo de pésimo gusto de Marx, al exclamar ¡Trabajadores del mundo, únanse… y cedan sus derechos! ¡Naciones del mundo, únanse… y cedan su soberanía!. Resulta que éste pillo burgués imperialista está proponiendo una contrarreforma laboral a partir de abril de 2013 que dé a los trabajadores participaciones entre 2,000 y 25,000 libras, a cambio de ceder sus derechos  a la reclamación por despido improcedente, así como olvidarse del finiquito si la empresa quiebra, o a solicitar un horario flexible para ocupar tiempo para entrenamiento.

Así, queda en evidencia que no es realidad única lo que estamos viviendo en México, sino que son realidades simultáneas en diversas partes del mundo. Son políticas dictadas desde Washington, presentadas ante el G-8, avaladas por el G-20, e impuestas (por las buenas o por las malas) a los países del mundo que se dejan vía Fondo Monetario Internacional o Banco Mundial. Y estas políticas son encaminadas para intentar revivir al moribundo monstruo capitalista, eliminando por la vía de la “austeridad” derechos y servicios sociales y públicos, con el único fin de que los beneficiados del sistema puedan seguir obteniendo los mismos márgenes de ganancia sin importarles el sacrificio que hagan los demás.

Eso explica también, en gran medida, las promesas que como agente inmobiliario realiza Enrique Peña Nieto en su gira por Europa para vender el petróleo y que, dicho sea de paso, para ésto fue encumbrado por Televisa y la oligarquía, comprado la elección e impuesto al Pueblo.

La contrarreforma energética que tanto ha anunciado Peña Nieto (y que incluso, desde la misma campaña mencionó en varias ocasiones) busca la privatización no de PEMEX ni de la empresa PEMEX, sino del producto que extrae, industrializa y comercia PEMEX: el petróleo. PEMEX puede y seguirá siendo una empresa mexicana, y con esa trampa venderán (en el mejor de los casos) o regalarán el petróleo a las naciones extranjeras (USA, Canadá, Reino Unido, Francia y España) vía sus empresas trasnacionales: Exxon-Mobil, Shell, Chevron-Texaco, British Petroleum, Repsol, entre otras.

Sin embargo, esa contrarreforma energética es sólo una parte del gran iceberg de éstos países (principalmente, pero no son los únicos) de obtener el mayor botín posible en la obtención de los recursos energéticos, utilizando a políticos inútiles como Peña Nieto que deciden acatar sin chistar la agenda de Washington y al pie de la letra. Sin embargo, para los países opositores, o cuyos intereses no coinciden con los de las grandes potencias, son “liberados del terrible yugo dictatorial antidemocrático de dichos países”(invasiones vía la OTAN, como en el caso Afganistán en 2001, o Irak en 2003), o bien armando guerrillas de mercenarios pagadas desde los grandes centros de poder, y utilizados como pretextos para invadir y “ayudar a la liberación” de dichos países (como Libia en 2011, o próximamente Irán y Siria) ayudados, por supuesto, por las grandes cadenas y consorcios de medios de comunicación privados alrededor del globo (Fox, CNN, Televisa, TV Azteca, Globovisión, Galavisión, Telefé, El Clarín, Grupo PRISA, El País, etc.)

Esa era precisamente la importancia geopolítica de la elección venezolana del pasado domingo 7 de octubre, y su importancia en el futuro de la región: éste ejercicio y el reacomodo en la correlación de fuerzas con respecto a los centros de poder y al dominio de los recursos energéticos del Sur. La victoria de Hugo Chávez permite que ese conjunto de fuerzas que han logrado decidir su propio destino pueda realizar un desarrollo de adentro hacia afuera (y no al revés, como se venía haciendo, o como México lo sigue haciendo).

Así, mientras no exista en México un gobierno que privilegie nuestras prioridades por encima de las de Washington, seguiremos sumidos en la crisis de la crisis, sumiéndonos en ese deterioro social y cultural que cada vez más parece profundizarse, y del que resultará más difícil salir. De ésta forma, apreciamos la crisis en la política, en la economía, en la sociedad, en la cultura, en los medios de comunicación, en la televisión, en la programación de la propia televisión… ¡hasta en el futbol! existe una crisis, un deterioro, una mediocridad y, a la vez, una superficialidad que son transmitidas, y que cada vez más son interiorizadas en el mexicano como algo natural y espontáneo.

Finalmente, mientras la oligarquía y los beneficiados del régimen mantengan apacientadas a los borregos, podrán seguir beneficiándose y obteniendo los privilegios de los que jamás habrán de saciarse. Finalmente, citando a George Orwell, en nuestra democracia tiránica “todos los animales son iguales, pero hay unos animales más iguales que otros”.

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El aquelarre neoliberal

Hola.

Se denominaban aquelarre a aquellas reuniones que organizaban las brujas para planear sus fechorías, compartir hechizos, y refrendar sus pactos con Satán. Actualmente, ya no se llaman aquelarres, sino ahora les llaman cumbres, y ya no son brujas las que se reúnen para planear fechorías, ni compartir hechizos, o refrendar pactos diabólicos, sino ahora cumplen con tales actividades los ideólogos y funcionarios del Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, la Organización Mundial de Comercio y la Organización del Tratado del Atlántico Norte.

Uno de estos modernos aquelarres es el Fondo Mundial de Davòs, Suiza, donde año con año líderes mundiales, personalidades del momento en diferentes países, dueños de las grandes empresas trasnacionales, y uno que otro perdido, van para rendir cuentas sobre el estado de las “reformas estructurales” en sus respectivos países, a pedir línea sobre qué y cómo deben hacerse las políticas públicas, económicas y sociales, y a ofrecer recursos naturales y territorio que no es suyo, pero que están bajo su administración. Llama la atención que el aquelarre de este año será una cumbre para (según las palabras de los propios organizadores) “refundar” el Capitalismo.

De antemano admiten (de facto) que el Capitalismo ya no está funcionando (ni para ellos mismos, ni siquiera). Esto no es algo nuevo. Ya desde el Siglo XIX, Marx detectó las vulnerabilidades del Capitalismo, y qué y cómo habría de sucumbir (que es tal y como lo estamos presenciando, de hecho). Habló de las crisis recurrentes, de cómo éstas habrían de ser cada vez más constantes y devastadoras, y cómo en algún momento de la Historia tendría que darse el paso hacia lo siguiente: el Socialismo.

Sin embargo (y como es lógico) los que se benefician del Capitalismo se aferran a él porque de otra forma no podrían gozar de los privilegios que les brinda este “bondadoso” sistema económico. Dicen que lo mejor es refundarlo. Mi pregunta es ¿Cómo refundar un sistema que se basa en el individualismo, en el hedonismo, en el egoísmo y en sacar provecho de todo y de todos?

La derecha, durante los últimos 20 años, ha justificado al Capitalismo como sistema económico único y predominante bajo el argumento de que “el Socialismo no funcionó”, pues “lo demuestra la caída del muro de Berlín”. Sin embargo, lo que nunca dicen es que, ni fue Socialismo lo que había en los países donde lo “aplicaron” (pues era cualquier otra cosa a la que le llamaron Socialismo, pero no era tal), y gran parte de la responsabilidad de que no funcionara el Socialismo fue, precisamente, de USA y los países del Bloque Capitalista.

No pretendo en estos momentos dar una explicación del porqué fracasó lo que le llamaron Socialismo en Europa (eso lo podemos desarrollar en otro texto), lo importante aquí es no caer en la ficción y la trampa que la derecha ha sostenido desde 1989: que lo único que funciona es el Capitalismo, y que no existe otra opción frente a esto.

El Capitalismo, actualmente, es como el cadáver del Mío Cid: lo utilizan para atemorizar a pueblos enteros y sus adversarios y conquistarlos, pero que es una armadura de metal con carne maloliente y pudriéndose por dentro. La famosa “refundación” del Capitalismo no será otra cosa que ver cómo siguen sosteniendo el cadáver para seguir explotando y dominando a pueblos y naciones enteras, además de continuar la explotación del hombre por el hombre.

Millones de personas de todo el mundo, desde 1999 y antes, estàn conscientes de que Otro Mundo es Posible, que hay otro camino, y que podemos y debemos cambiar el rumbo, pues vamos hacia un callejón sin salida, y en camino a la autodestrucción como especie.

Estamos a tiempo. Podemos y tenemos derecho a ser dueños de nuestro propio destino. De no tomar decisiones acertadas, las brujas seguirán organizando sus aquelarres, mientras nosotros seguiremos ocultándonos de noche por no acabar, de una vez por todas, con sus fechorías.

Saludos. Dejen comentarios.

Ensayo marxista sobre un twitt fallido

Hola.

Toda la historia de la sociedad humana, hasta la actualidad , es una historia de luchas de clases. Libres y esclavos, patricios y plebeyos, barones y siervos de la gleba, maestros y oficiales; en una palabra, opresores y oprimidos, frente a frente siempre, empeñados en una lucha ininterrumpida, velada unas veces, y otras franca y abierta, en una lucha que conduce en cada etapa a la transformación revolucionaria de todo el régimen social o al exterminio de ambas clases beligerantes […] Hoy, toda la sociedad tiende a separarse, cada vez más abiertamente, en dos grandes campos enemigos, en dos grandes clases antagónicas: la burguesía y el proletariado 1.

Este era, en síntesis, el planteamiento que Karl Marx realizaba en torno a la lucha de clases (que daría origen a lo que más tarde se convertiría en el materialismo histórico y materialismo dialéctico). Aunque nunca ha desaparecido la relación opresor-oprimido, esta relación aparece evidenciada más que nunca en ciertos pasajes de la Historia, mientras que en otros pasa más o menos desapercibida. Sin embargo, hoy, más que nunca, resulta evidentemente vigente, sobre todo en el contexto actual mexicano.

El traspié de Enrique Peña Nieto, candidato presidencial del PRI a la Presidencia de la República el sábado pasado, fue objeto de mofas, burlas y Trending Topics en Twitter, así como el tema más comentado del fin de semana en Facebook, debido a su incapacidad (en todos los sentidos) de nombrar tres libros que lo hayan marcado en su vida.

Sin embargo, cuando piensas que todo se ha terminado, siempre termina la vida por sorprenderte. Pasadas 24 horas de la carrilla acostubrada en Twitter cuando algún personaje público (sobre todo, políticos) twittean alguna barrabasada, que en ésta ocasión fue Peña Nieto, su yerno, José Luis Torre, twitteó el mensaje …un saludo a toda la bola de pendejos, que forman parte de la prole y solo critican a quien envidian!… y que, a su vez, fue retwitteado por la hija de Peña, Paulina Peña Pretelini.

Más allá de la furia que desató en twitteros y no twitteros el mensaje retwitteado por la hija incómoda (así como las represalias por difundir ésto, como el hackeo al blog Homozapping, de Jenaro Villamil, o la cuenta en Twitter de la Red Nacional de Jóvenes con AMLO, @jovenesamlo), así como del propio impacto negativo que ésto tendrá en la campaña de Peña, lo cierto es que ésto reabre un debate que durante mucho tiempo los ideólogos y pseudo-intelectuales de la derecha han declarado como muerto: el debate sobre la lucha de clases, planteado por Marx hace 153 años, en 1848.

El twitt, por sí mismo, tiene una gran carga de verdad explícita, definiendo una diferencia entre el nosotros y el ellos (o el ego y el alter, en términos freudianos): deja de facto el entendido de que los otros, los que no soy yo, es la prole, el proletariado, en términos marxistas; por su parte, queda sobreentendido que al momento que los otros son la prole, yo (en términos del twitt) soy la burguesía, la clase diametralmente opuesta. En términos generales, ésto es algo que ya se sabía de antemano, sin embargo queda confirmada la diferenciación que realiza la clase opresora sobre la oprimida (además, cargada de desprecio de los primeros hacia los segundos, al utilizar la palabra pendejo de forma peyorativa e insultante).

Así mismo, Marx define en su Miseria de la Filosofía los denominados intereses de clase:

En principio, las condiciones económicas habían transformado la masa del país en trabajadores. La dominación del capital ha creado en esta masa una situación común, intereses comunes. Así, esta masa viene a ser ya una clase frente al capital, pero todavía no para sí misma. En la lucha, de la cual hemos señalado algunas fases, esta masa se reúne, constituyéndose en clase para sí misma. Los intereses que defienden llegan a ser intereses de clase2.

En éste entendido, tenemos también en el retwitt de Paulina Peña, de forma implícita, los intereses de clase de ella, su familia, y su entorno: mientras que Enrique Peña Nieto representa a los míos, los burgueses, su contraparte sería Andrés Manuel López Obrador, el que representa a los otros, los proles, el proletariado (pues sería ilógico y estúpido plantear que Josefina Vázquez Mota representa al proletariado).

Lo mejor de todo es que, después de todo, Paulina Peña tiene razón, puesto que los burgueses son los dueños de los medios de producción (y en México, la oligarquía es dueña de esos medios de producción, clase a la que Peña Nieto pertenece y representa), mientras que el proletariado sólo es la fuerza de trabajo (denominada también ejército industrial).

Así, podemos concluir, de forma simple, pero con los elementos teóricos presentes, que estamos ante un escenario donde existen Nosotros los Proles, Ustedes los Peñas (que, obviamente, no son sólo los Peñas, sino también los Salinas, los Azcárragas, y cuanto oligarca pase por la mente) o, lo que es lo mismo, la lucha de clases acentuada, aceptada y masificada gracias a las redes sociales que hoy, ponen en su lugar a cada quien, y desenmascaran a los personajes que la televisión, el teleprompter, y los discursos preelaborados hacen parecer como salvadores de la Humanidad.

Saludos. Dejen comentarios.


1 Marx, Karl y Engels, Friedrich. Manifiesto del Partido Comunista. México: Partido del Trabajo, Mayo de 2005, pp. 32

2 Marx, Karl; Miseria de la Filosofía, pág. 257. Ed. Júcar

Fanatismo e intolerancia religiosa

Hola.

Fue el 17 de noviembre de 2007. Acompañé a mi novia a la iglesia de La Villita (más a fuerza que de ganas, debo reconocerlo, pues ya me consideraba agnóstico entonces), la cual fue motivada por su familia para que fueramos a dar “gracias” por haber cumplido años. Aunque no es religiosa tampoco, fue. Estaba el sermón del sacerdote, cuando de pronto un líquido entró por una puerta de los costados, y comenzó a surgir fuego, comenzando a quemar la puerta de madera, que estaba trabada y enrejada en la parte de afuera. Salieron dos diáconos jóvenes con ansias de madrear gente (cuando, según, dan “la paz del señor” y ponen la otra mejilla), pero no encontraron a nadie. Adentro, la confusión por poco genera una marabunta humana, que logró controlarse porque apagaron rápidamente la puerta. Al día siguiente, busqué información en los medios, pero nadie habló nada. Pero el recuerdo se quedó en mí, y en las aproximadamente 500 personas que se encontraban adentro del templo.

En su momento, me pregunté qué sería lo que motivó a realizar dicha acción por aquellos desconocidos. El tiempo pasó, e incluso olvidé la anécdota. Sin embargo, el día de hoy la recordé, y entendí entonces el porqué de acciones así (sin justificar, quiero ser claro).

Me encontraba comiendo quesadillas detrás de dicho templo. Acababa de terminar la misa de las 7 de la noche, y la gente salía del templo. De pronto, sin decir “agua va”, llegó un tipo con sombrero y aire cristero, gritando (comienzo a citar): No voten por el PRD. El PRD apoya el aborto. Es un partido abortivo. Aquellos que voten por el PRD se van a ir al infierno. Ellos apoyan el aborto y la Santa Muerte, esa calavera satánica. Los cristianos no apoyamos ni el aborto ni la Santa Muerte (termino la cita). Sólo le faltó gritar ¡Viva Cristo Rey!, porque lo demás ya lo había dicho.

Independientemente de las falsedades dichas por el personaje casi caricaturezco que gritó ésto (pues el PRD no puede ser un partido abortivo, por definición, ni tampoco apoyan la Santa Muerte, sino la libertad de cultos) quiero hacer algunas precisiones, así como un pequeño análisis del contexto.

  1. Bien Karl Marx decía que la religión es el opio del Pueblo. Más recientemente, Dr. House menciona que la religión no es el opio del Pueblo, sino su plascebo. Ambas afirmaciones son correctas, corroboradas (nuevamente) el día de hoy.
  2. Más allá de la violación que realiza (una vez más) la religión católica al artículo 130 constitucional, lo cierto es que, sin escucharlo, pero existe una campaña de odio por parte de la Iglesia Católica para incidir en la opinión pública sobre la propuesta del PRD en el Congreso Local de despenalizar el aborto. Aquí quiero señalar que existe una diferencia fundamental con respecto a la Ciudad de México, pues mientras que el DF es el estado con mayor nivel educativo entre la población, lo cierto es que Hidalgo es de los más atrasados en dicho rubro, pues aquí se alcanza el 24% de analfabetismo (según el Censo 2010 del INEGI), por lo que la gente es más manipulable por la Iglesia al no tener una visión y capacidad de análisis crítica de los acontecimientos.
  3. En Hidalgo, existe intolerancia religiosa en muchos de sus municipios, principalmente entre católicos y evangélicos, como en el caso de Ixmiquilpan, donde incluso ha habido muertos por ésta cuestión. Sin exculpar a los evangélicos, pero tenemos ya palpable una campaña de odio en contra de un partido político por parte de los católicos. No es de descartarse que, de igual forma, exista una campaña de odio en contra de las otras religiones, en contra del otro, del diferente, pues lo que está en juego es el mercado y el negocio de la fe, traducido en limosnas (dinero) y en control social.
  4. Es muy peligroso lo que la religión católica está haciendo al meter ideas de odio en sus feligreses, pues por una parte se condena el fundamentalismo y extremismo musulmán, pero por otra se justifica y se incita a crear fundamentalismo y extremismo católico, los cuales (sea la religión que sea) no se justifica, ni de un lado ni del otro, pero además se corre el riesgo de desatar tragedias simplemente por el hecho de pensar diferente, de no compartir formas de pensar que sólo benefician a un puñado de gentes, amparadas bajo una sotana, en nombre de Dios, y que sólo buscan (como dije antes) dinero y control socialm pues es bien sabido que la Iglesia, como tal, es un contrapoder contra el Estado, al igual que los empresarios y el futbol. Ya también he hablado sobre las atrocidades de la Iglesia Católica en nombre de Dios.
  5. Finalmente, yo me pregunto: si la religión católica basa su creencia y fe en el sacrificio de Jesucristo (que, según ellos, murió por todos nuestros pecados) ¿porqué incitar al odio, a la violencia, y a la agresión contra el otro y el diferente? ¿No dice Dios, en sus 10 mandamientos, no tomarás el nombre de Dios en vano, no matarás, no levantarás falsos testimonios ni mentirás? ¿Dónde queda, entonces, la calidad moral de la Iglesia para difundir moral con base en los mandamientos de las Tablas de la Ley, cuando son los primeros en violarlos?

Con éstas actitudes, los que se autonombran “la Casa de Dios” (o los macarras de la Moral, como los definió Joan Manuel Serrat) solamente demuestran (como lo han demostrado los últimos 1600 años) que es sólo la búsqueda del control social y de las riquezas lo que les interesa. Vale gorro Dios y la fe de los feligreses. Aunque, si yo fuera Dios, no me sentiría a gusto en una casa donde la familia es disfuncional, y buscaría de inmediato cambiarme de casa. Y si no lo está pensando, seguro ya lo hizo.

Al respecto, seguiré apoyando el derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo, así como seguiré votando por el PRD (mi partido), pues aunque los cristianos que lo apoyen y que voten por el PRD se van a ir al infierno, yo no lo haré, pues yo no soy cristiano, ni católico, ni de ninguna otra religión. Soy más feliz así, pues por una parte no tengo la angustia permanente de quedar bien con el amigo imaginario para irme al Cielo y evitar el infierno y, por otra parte, simplemente hago el bien y lo correcto.

Y finalmente, hago una última pregunta: si existe Dios ¿realmente estará del lado de ellos?

Saludos. Dejen comentarios.

El paradigma entre la Izquierda y la pseudo-“Izquierda moderna”

Hola.

El día de hoy abarcaré un tema que, en lo personal, siempre me ha atraído, pero que hoy, más que nuca, adquiere vitalidad. Así mismo, es una respuesta al texto de Fernando Belauzarán, “La Izquierda Moderna” (http://herejiapolitica.blogspot.com/2010/10/izquierda-moderna.html). Y hablo del debate entre ser de Izquierda, y de “Izquierda Moderna”, la cual es como perder el tiempo intentando ser algo que no eres.

Dice Fernando Belauzarán que hay que separar etapas, resaltar las diferencias entre un antes y un después. No se trata de empezar de cero. Por el contrario, parte de reconocerse en el pasado, de identificar con claridad al referente primordial que le da sentido al inicio del nuevo momento, que lo liga con un ser preexistente, con su historia, con su tradición, con su carga ideológica e incluso mítica, pero que a la vez hace un deslinde notorio y meridiano con lo que ya no puede o no quiere seguir siendo. Estamos de acuerdo en eso, por eso vamos a clarificar de dónde venimos (no solamente agarrar la parte que nos conviene) y hacia dónde queremos ir.

La definición propia de Izquierda y Derecha proviene de la Revolución Francesa, durante la Asamblea. Los que querían seguirle manteniendo sus privilegios al Rey, y que estaban comprometidos con la nobleza francesa, se sentaban a la derecha del recinto, y los que querían quitarle sus privilegios y se encontraban comprometidos con el Pueblo y las clases desprotegidas, se sentaban a la izquierda. De ahí partieron otras definiciones más que no abarcaré por cuestiones de espacio (centro, centro-derecha, centro-izquierda, ultraderecha, ultraizquierda), pero que muestran el abanico de posibilidades que existen dentro del espectro político.

Sin embargo, la relación y cosmovisión Izquierda-derecha se va modificando a lo largo del tiempo. Al ascender la burguesía al poder, y desaparecer las monarquías, el dueño de los medios y modos de producción cambia. Y entonces la dominación dialéctica señor feudal-vasallo cambia, por una relación burgués-proletario (empresario-trabajador, en nuestros días).

Marx, en un brillante texto titulado “El Manifiesto del Partido Comunista”, da el primer paso para identificar con claridad el objetivo, que básicamente consiste en abolir la propiedad privada burguesa. En pocas palabras: se abre el debate entre la propiedad privada y la propiedad estatal.

En dicho texto también, que es de los más celebres de Marx, cuestiona seriamente al que el denomina Socialismo conservador o burgués, que de acuerdo al texto de Fernando Belauzarán, el PRD y su corriente, Nueva Izquierda, es el que más encaja en dicha categoría marxista. Marx define claramente el Socialismo Burgués de la siguiente forma:

Una parte de la burguesía desea mitigar las injusticias sociales, para de este modo garantizar la perduración de la sociedad burguesa.

Se encuentran en este bando los economistas, los filántropos, los humanitarios, los que aspiran a mejorar la situación de las clases obreras, los organizadores de actos de beneficencia, las sociedades protectoras de animales, los promotores de campañas contra el alcoholismo, los predicadores y reformadores sociales de toda laya.

Pero, además, de este socialismo burgués han salido verdaderos sistemas doctrinales. Sirva de ejemplo la Filosofía de la miseria de Proudhon.

Los burgueses socialistas considerarían ideales las condiciones de vida de la sociedad moderna sin las luchas y los peligros que encierran. Su ideal es la sociedad existente, depurada de los elementos que la corroen y revolucionan: la burguesía sin el proletariado. Es natural que la burguesía se represente el mundo en que gobierna como el mejor de los mundos posibles. El socialismo burgués eleva esta idea consoladora a sistema o semisistema. Y al invitar al proletariado a que lo realice, tomando posesión de la nueva Jerusalén, lo que en realidad exige de él es que se avenga para siempre al actual sistema de sociedad, pero desterrando la deplorable idea que de él se forma.

Una segunda modalidad, aunque menos sistemática bastante más práctica, de socialismo, pretende ahuyentar a la clase obrera de todo movimiento revolucionario haciéndole ver que lo que a ella le interesa no son tales o cuales cambios políticos, sino simplemente determinadas mejoras en las condiciones materiales, económicas, de su vida. Claro está que este socialismo se cuida de no incluir entre los cambios que afectan a las “condiciones materiales de vida” la abolición del régimen burgués de producción, que sólo puede alcanzarse por la vía revolucionaria; sus aspiraciones se contraen a esas reformas administrativas que son conciliables con el actual régimen de producción y que, por tanto, no tocan para nada a las relaciones entre el capital y el trabajo asalariado, sirviendo sólo -en el mejor de los casos- para abaratar a la burguesía las costas de su reinado y sanearle el presupuesto.

La Izquierda Moderna que plantea Belauzarán se parece mucho a ésta visión. Sin embargo, tomando en cuenta sus argumentos vacíos, trata de situarnos en la crítica al stalinismo, el cual fue realizado por los revisionistas marxistas de los 40’s y 50’s. Sin embargo, lo que los revisionistas marxistas proponían es algo completamente distinto a lo planteado por Belauzarán. Nosotros no defendemos el stalinismo, puesto que lo realizado por Stalin no fue Socialismo, sino totalitarismo. Sin embargo, dicho revisionismo se enfocó, sobre todo, a rediscutir las teorías de Marx, tomando en cuenta las condiciones históricas del momento.

Belauzarán enarbola la bandera de la caída del Muro de Berlín, sin darse cuenta de la gran contradicción en la que cae, puesto que dicho acontecimiento fue acompañado de una gran propaganda por parte del Bloque Capitalista para anunciar con bombos y platillos que el Sistema Comunista y las teorías de Marx habían fracasado, y anunciaron triunfalmente (y antes de tiempo) el “fin de la Historia”. Pero dicho fin de la Historia no llegó. Y quedó totalmente demostrado con el crack financiero de 2008, el cual fue el mayor en la historia del Capitalismo, mayor que el de 1929 (puedo dar elementos al respecto, para demostrar ésto), y el cual amenaza con recaer en una forma mayor a la presentada hace dos años.

Durante los 20 años que no menciona Belauzarán, se discutió y rediseñó el objetivo de la Izquierda. En Europa optaron por la comodidad, por la tercera vía: la socialdemocracia, que no es otra cosa que Capitalismo asistencialista. O sea, la ley del camaleón: cambiar para que las cosas sigan igual.

Por otra parte en Latinoamérica, ,durante esos 20 años salieron a la opinión figuras como Hugo Chávez, Lula Da Silva, Evo Morales, Rafael Correa, Daniel Ortega, y ¿porqué no? Andrés Manuel López Obrador. Muchas de éstas figuras ya tenían alguna trayectoria pública previa, y así mismo se contaban con antecedentes como la Revolución Cubana (con todo lo que se le pueda criticar), y Salvador Allende, primer Socialista electo por la vía de las urnas.

Sin embargo, Belauzarán argumenta que la Izquierda es democrática o no es. Sin embargo, la Izquierda no se acota a esa sesgada y burda visión pragmática, razonada en función de un interés mediático. Existen definiciones de la Izquierda en cuanto a lo político, en lo económico, en lo social, y en otros ámbitos. Y esas mismas definiciones también las tiene la derecha. Diferentes a las de la Izquierda, pero las tiene. La Izquierda, su fin primordial, es la distribución equitativa de la riqueza, y quien niegue ésto no puede llamarse de Izquierda.

Belauzarán, así mismo, cree descubrir el hilo negro al asegurar que entre las grandes corporaciones y el Estado propietario existe una tercera opción que puede coexistir con la propiedad privada y la estatal: la propiedad social. Sin embargo, la propiedad social no es algo nuevo en México. Existía mucho antes de la conquista, y retomó su forma en México como el Ejido, una figura que quedó plasmada en la Constitución del 17 que, por cierto, fue promulgada antes de que existiera la caída del Muro de Berlín, incluso, antes de la construcción del muro, y del stalinismo, y de la propia Revolución Rusa.

Belauzarán también critica el caudillismo de la siguente forma:

El culto a la personalidad promovió los peores despotismos, no sólo en los países que se reivindicaban comunistas sino también en los regímenes de corte nacionalista encabezados por caudillos que fueron respaldados acríticamente por sectores de la izquierda. Al igual que en el estalinismo, en este tipo de Estados la disidencia no se tolera y cultiva el sometimiento absoluto al hombre fuerte. Por eso, la izquierda moderna se plantea ser congruente con su convicción democrática y libertaria y por eso promueve contrapesos y equilibrios institucionales, oponiéndose a la concentración del poder. Busca complementar la democracia representativa con mecanismos de participación ciudadana, pero no cae en el error bolchevique de pensar que éstos pueden suplir a aquella.

Sin embargo, Belauzarán parece que no tiene memoria, o hace como que no la tiene. Cuando participó en la UNAM, como parte del movimiento, siempre realizó un culto a la personalidad excesivo al Ing. Cuauhtémoc Cárdenas. Incluso, cuando en el año 2000, organizamos la visita del Ingeniero a Ciudad Universitaria, él, junto con Carlos Imaz, eran los enlaces del CEU con el Ingeniero Cárdenas, e incluso, sabiendo del repudio que había al interior de la UNAM a la entonces Jefa de Gobierno del Distrito Federal, Rosario Robles por la represión al CGH en Periférico, Imaz y él se empeñaron en intentar que Rosario acompañara a Cárdenas a CU… ¿Cómo vamos a impedir que Rosario Robles acuda a alguna parte de la ciudad que ella misma gobierna?, fueron las palabras textuales de Belauzarán en ese entonces.

Y los hechos no mienten: El quería ser el orador principal (como siempre, buscando el protagonismo para llenar su ego) y, al no conseguir esto, consiguió que el Chazam fuera el orador por parte del CEU, mientras que por el CDU fue Alonso Arrioja. Sin embargo, su afán protagonista (y su culto a la personalidad también) no terminó ahí. Al terminar el mítin, se fue a comer con Cárdenas a un Samborn’s cercano, vendiéndole la idea al Ingeniero que él había organizado todo, pasándose a una parte de la comunidad universitaria por el arco del triunfo. Y existe prueba periodística de ello, en el Reforma del 26 de junio de 2000.

Finalmente, Belauzarán exhibe lo desorientado que está, es decir, que está del lado contrario. Asegura que

La izquierda moderna entiende que la redistribución de la riqueza para generar justicia social requiere no sólo de una eficiente recaudación fiscal y de programas eficientes de seguridad y asistencia social sino también de fomentar el crecimiento económico, fomentando la inversión pública, privada y trasnacional. Como lo fundamental es mejorar las condiciones de vida de los más desfavorecidos no es esclavo de los mitos y se atreve a pensar en voz alta soluciones inovadoras, aún a riesgo de sufrir el estigma de los perros guardianes de la fe y la ortodoxia.

“Fomentar la inversión pública, privada y trasnacional”. ¿Qué no es eso, precisamente, lo que propone el neoliberalismo? Es obvio que nunca se va a tener una economía totalmente estatizada. Sería absurdo pensar que el Estado podría administrar todas las misceláneas que hay en el país, o las panaderías, o las farmacias. Pero tampoco puedes darles manga ancha a la Iniciativa Privada, ni mucho menos al Capital Trasnacional.

Primero, debes de definir una serie de prioridades para el desarrollo nacional, sectores estratégicos, y en función de eso no hay vuelta de hoja: estatizarlos. Lo demás se va evaluando, conforme se van generando las circunstancias. Éste es el planteamiento de la Izquierda. No hay vuelta de hoja. Lo demás son simulaciones de cambios al status quo para no cambiar nada. Es simple y llanamente, atole con el dedo.

Finalmente, Belauzarán cuestiona el origen partidista de Andrés Manuel López Obrador, al asegurar que el origen del tabasqueño no es una organización de izquierda sino el PRI. Dando sin conceder, dado que el PRI, de acuerdo a sus documentos básicos, es de Izquierda (en los originales se definía Nacionalista Revolucionario, y en los actuales se autodenominan Socialdemócratas, igual que los chuchos. Tan es así que el PRI actualmente es miembro de la Internacional Socialista, al igual que el PRD), se cae en un falso debate, al asegurar que el origen determina el presente. Y si bien es cierto que López Obrador luego tiene prácticas medio priístas, lo cierto también es que no es igual que Salinas. Incluso, se llegó al extremo en el PRI que igual podían convivir en el mismo partido Lázaro Cárdenas y Miguel Alemán.

También es cierto que el origen no determina el presente: ahí tenemos a Jesús Ortega, hombre que inició en la Izquierda, totalmente entregado al PAN, a la derecha. O al mismo Belauzarán, que inició en la Izquierda Universitaria (y que le abrió los brazos a Cuauhtémoc Cárdenas cuando éste llegó del PRI con la Corriente Democrática), y que ya no es nada de lo que, incluso, conocí en el 2000.

La Izquierda va más allá de un partido político. Un partido es una institución efímera. Una ideología no, pues permanece con el tiempo si tiene la suficiente solidez teórica. Y sabemos que la razón está de nuestro lado, y que rescataremos al partido que hoy subsiste más por el oxígeno que le dan desde las cúpulas del poder (convirtiéndose en un partido esquirol) que por la simpatía popular. El día que el PRD retome su camino, es decir, sin los chuchos ahí, ese día el PRD podrá volver a erigirse como el Partido que defiende los intereses del Pueblo, y que busca realizar las grandes transformaciones que requiere el país.

El movimiento obradorista y la Izquierda pueden prescindir del PRD. El PRD, en éste escenario, depende de un tercero, del PAN, para poder sobrevivir.

El tiempo nos dará la razón, y pondrá a cada quien en su lugar.

Saludos. Dejen comentarios.

Economía básica de la transportación

Hola.

Karl Marx, en su memorable obra ‘El Capital’, mencionó que el Capital se conformaba por tres elementos orgánicos: el Capital Constante (es decir, los bienes e inmuebles materiales de toda empresa, fábrica, etc.); el Capital Variable (es decir, la fuerza de trabajo) y la Plusvalía. Ésta plusvalía es el trabajo no remunerado que el obrero realiza al burgués y del cual (en gran medida) proviene la ganancia del último.

En éste entendido, el burgués, empresario, o como se le quiera llamar al explotador, da al obrero un salario de subsistencia, es decir, lo necesario para que “sobreviva” (obviamente, aquí habría qué revisar qué significa la sobrevivencia del obrero para los Capitalistas, pues muchos de ellos ni siquiera quisieran que los trabajadores tuvieran familia, necesidades o hambre, sino que trabajaran gratis para obtener el máximo de ganancia. Fin de la ironía), pero que no corresponde al trabajo real realizado por el trabajor. Sin embargo, actualmente tenemos de por sí unos salarios en México que ni siquiera son de sobrevivencia, pues gastas tu dinero en lo mínimamente indispensable, y aún así tienes que pedir prestado porque simplemente no te alcanza.

Pues bien, no obstante ésto último que acabo de mencionar, una parte básica de las necesidades de los trabajadores para poder ir a trabajar es el transporte. Sin embargo, valiéndole un reverendo sorbete que los salarios son magros en México, que el aumento a éstos se determina con base en la inflación imaginaria del Banco de México (que cada año es de 4%), y que al contrario de lo que dicen las cifras oficiales, los precios suben día con día (de hecho, no sé qué contemplen en la canasta básica con la que determinan la inflación, yo creo que le van sacando productos cada año para que se mantenga igual); recapitulando: valiéndole un reverendo sorbete lo anteriormente dicho, todavía nos suben el transporte, bajo el argumento de que no pueden sostener el precio.

Sin embargo, éste asunto del aumento del transporte es un tanto engañoso ¿Porqué? Porque en realidad, el aumento en el precio del transporte siempre es al doble, a diferencia de otros productos. Explicaré ésto detalladamente.

Supongamos que la tortilla aumenta de precio, de $10.00 a $12.00 el kilo. Supongamos también que tu familia y tú comen 1 kilo diario de tortilla. En éste entendido, $12.00=1 kilo de tortilla=1 día de alimentación. O sea, aunque te aumentaron el precio, ése aumento se reflejo 1 sóla vez en un día de subsistencia (si no entendiste ésto tan simple, vuélvelo a leer, porque vas a necesitar entenderlo para entender la siguiente parte).

Ahora bien, en el caso del transporte es distinto. Ya mencioné con anterioridad que el aumento es al doble. Ahora lo explicaré. Utilizaré un escenario hipotético. Puede ser que coincida con la realidad.

Supongamos que el precio mínimo del transporte en el Estado de México durante el 2009 era de $5.50. Su flamante gobernador, Enrique Peña Nieto, decide acomodarse el copete y aumentar a $7.00 el mínimo. Así mismo, tenemos a un individuo H (de Héctor) que tiene que desplazarse a un punto S (que puede ser S de Suburbano) y entonces tiene que pagar el mínimo de pasaje (es decir, antes pagaba $5.50 y ahora paga $7.00).

A simple vista, parecería que el pasaje aumentó en $1.50. Sin embargo, el aumento real fue de $3.00 (es decir, más de la mitad del costo del trasporte anterior). ¿Porqué? Pues porque si el individuo H va a un punto, cualquiera que sea: 1. Parte de su casa, y 2. Tiene que regresar a su casa, ni modo que se regrese caminando.

En éste entendido, cualquier aumento al transporte siempre será el doble de lo que indican oficialmente ¿Porqué? Porque uno siempre va a regresar al punto de inicio, necesariamente. En éste entendido, son $30 menos de déficit a la quincena, $60 al mes (tomando en cuenta que no trabaja sábados y/o domingos). Tal vez dirán ¿qué son $60 al mes? Tal vez sea la comida de dos días comiendo en la calle, pues tal vez el individuo H no lleve comida a su trabajo, y tenga que gastar para recobrar energía.

Pero ahora resulta que el individuo H tiene que tomar 3 transportes para llegar a su trabajo. 1, que es la combi del Edomex, cuyo aumento en el transporte fue de $1.50 (es decir, $3.00); 2. el del Tren Suburbano, que además de cobrar una barbaridad, subió su costo el día de ayer $1.00 (es decir, $2.00 diarios); y 3. el metro, que le aumentó el costo en $1.00 (es decir, $2.00 diarios).

En éste entendido, tenemos que el aumento real del transporte fue de $30/$60 en el primer caso, $20/$40 en el segundo, y $20/$40 el tercero. En total, tenemos que aumentó el transporte (para el caso de éste individuo) en $70 a la quincena, $140 al mes. Ésto, en términos reales, es un aumento del 14.58% en precio unitario, 25.45% en términos reales.

Sin embargo, los salarios aumentaron (en promedio, y si aumentaron, 4%). Es decir, ya de entrada (y utilizando la forma tramposa y amañada de explicar los aumentos en el transporte) hay un déficit real de entre el 10 y 20% del salario del trabajador de un año al otro. Ésto, sin tomar en consideración los aumentos a alimentos, medicinas, y demás insumos de subsistencia.

Y aún así, los empresarios promueven una contrarreforma laboral presentada por Javier Lozano (el secretario del trabajo, que yo rebautizaría como secretario del desempleo), en la cual se quieren suprimir muchas garantías y derechos laborales, pues a los señores capitalistas no les basta con servirse con la cuchara grande, sino que se quieren llevar la olla completa.

Así termina nuestra lección de economía básica de la transportación. Saludos, y dejen comentarios.