El circo de varias pistas

Hola.

Los circos de varias pistas tienen una característica fundamental: que en un mismo momento, varios espectáculos son presentados para, por una parte, crear un espectáculo integral para los asistentes al circo pero, por otra parte, al distraer al espectador entre los distintas pistas que tiene el circo con el fin de que le resulte difícil concentrarse al espectador y no centre su atención en un sólo punto.

Lo mismo sucede actualmente en América Latina, en el plano político. Los mismos intereses de siempre por controlar a la región y a sus recursos naturales, encabezados por las grandes empresas trasnacionales, Washington y los grandes organismos financieros internacionales: FMI, BM y OCDE, montaron una estrategia desde hace ya algunos años con el fin de detener los grandes avances que ha tenido la región en materia de desarrollo e independencia económica, gracias a una oleada de gobiernos progresistas que comenzaron a gobernar en Latinoamérica apenas comenzado el Siglo XXI, y que lo hicieron con total independencia de USA e ignorando las “recomendaciones” del Fondo Monetario Internacional.

Así, al ver en grave riesgo su control político y económico de la región, USA comenzó a operar esta estrategia con el apoyo incondicional de la derecha latinoamericana, de tal forma de reencausar y reimplementar el neoliberalismo en los países de la región. La primer estrategia adoptada fue la organización de golpes blandos y duros en contra de los gobiernos de Izquierda electos democráticamente por sus ciudadanos. Así, podemos encontrar distintos momentos de la historia reciente de la región donde se han hecho presentes estos acontecimientos:

  • Golpe de estado contra Hugo Chávez, Venezuela, 2002;
  • Fraude electoral contra Andrés Manuel López Obrador, México, 2006;
  • Movimiento separatista contra Evo Morales, Bolivia, 2009;
  • Golpe de estado contra Rafael Correa, Ecuador, 2010;
  • Golpe de estado contra Manuel Zelaya, Honduras, 2010;
  • Fraude electoral contra Andrés Manuel López Obrador, México, 2012;
  • Golpe de estado contra Fernando Lugo, Paraguay, 2012;
  • Movimientos de desestabilización contra Cristina Fernández, Argentina, 2012;
  • Movimientos de desestabilización de Henrique Capriles durante las elecciones presidenciales contra Hugo Chávez, Venezuela, 2012 y 2013;
  • Protestas y disturbios de la derecha contra Dilma Rousseff, Brasil, 2013;
  • Disturbios encabezados por Leopoldo López tras la muerte de Hugo Chávez, Venezuela, 2014;

Al respecto, cabe señalar que ya hace algún tiempo, en abril de 2013, en el texto “El fantasma” (https://www.hglc.org.mx/2013/04/19/el-fantasma/), haciendo un recuento y una reflexión sobre los recientes acontecimientos de desestabilización hacia gobiernos de Izquierda en América Latina, escribí:

Oscuros nubarrones se miran en el horizonte latinoamericano, una vez que la maquinaria en Washington se ha puesto en marcha nuevamente, y tienen como finalidad la reimplantación del neoliberalismo (en aquellos países que ya tienen su propio rumbo) ya sea por la vía democrática o violenta, profundizarlo en aquellos donde tienen gran injerencia (como México), y continuar el saqueo que durante poco más de dos siglos han venido realizando en contra de los latinoamericanos.

Nuevamente, en junio de 2013, en el texto “Plan Condor Reloaded” (https://www.hglc.org.mx/2013/06/23/plan-condor-reloaded/), dentro del contexto de las exageradas protestas contra Dilma Rousseff en Brasil, durante la celebración de la Copa FIFA Confederaciones 2013, volví a advertir:

[…] Estamos ante un escenario más de desestabilización provocada por la derecha en un país progresista, y con un claro intervencionismo desde Washington. La cobertura mediática que han tenido las manifestaciones por parte de las grandes cadenas televisivas privadas (y que responden a esos mismos intereses) dejan al descubierto el intento de USA de recuperar, ya sea por la vía “pacífica” electoral, o por la violencia, el control sobre la región.

En febrero de 2014, volví a escribir sobre el tema en “El complot” (https://www.hglc.org.mx/2014/02/17/el-complot/), durante los disturbios ocurridos en Venezuela, encabezados por Leopoldo López, con el fin de desestabilizar al gobierno de Maduro:

Si bien es cierto que existen problemas en los países antes mencionados, tampoco podemos ser ilusos y no observar que estos brotes “espontáneos” tienen un patrón común y modus operandi de estas manifestaciones: gobiernos emanados de la Izquierda; hechos violentos en la primera de las marchas que desencadenan en muertos, con la participación de mercenarios infiltrados y entrenados, después de lo cual se convocan a manifestaciones más y más numerosas que suelen terminar en disturbios (quema de negocios y automóviles, enfrentamientos muy violentos con la policía), que desencadenan en represión y van haciendo subir más la tensión social y encienden los ánimos, convirtiéndose en un círculo vicioso.

A pesar de todo, esta estrategia de los golpes blandos y duros adoptada por USA por medio de su brazo ejecutor, la CIA, para desestabilizar a los gobiernos progresistas de América Latina en las primeras décadas del siglo XXI, fue completamente fallida, puesto que lejos de generar un clima de animadversión en contra de los gobiernos establecidos, hacia el interior generaron mayor respaldo popular y apoyo sin precedentes, moral y electoralmente. Sin embargo, hacia el exterior de esos países, la maquinaria mediática desinformativa de empresas como CNN, o Televisa y TV Azteca en México, generaron una imagen distorsionada de la realidad a una opinión pública que no conoce los procesos internos de dichos países y que, al conocer únicamente su realidad inmediata, la de su propio país, sobre todo en lugares como el nuestro, donde la derecha oprime en lo económico y reprime a los movimientos que existen, generó una simpatía desinformada hacia estos “movimientos sociales” de la derecha alienada a los intereses estadounidenses.

Pero para cambiar las cosas al interior de los países (que es donde realmente importa), hay que generar simpatías hacia la disidencia, no fomentar su rechazo. Así, hubo un cambio en el diseño y aplicación de la estrategia, y esta fue financiar a los grupos opositores y a la derecha de cada uno de los países con el fin de recuperar por la misma vía por la que perdieron su control, poder y dominio en la región, la vía electoral.

Esta estrategia ya tuvo sus frutos. El pasado 22 de noviembre, en una segunda vuelta muy cerrada entre el candidato oficial (heredero del Kitchnerismo y representante de la Izquierda) Daniel Scioli, y el candidato de una coalición de partidos de derecha (y menemista, además) Mauricio Macri, este último gana la Presidencia de la República por cerca de un punto porcentual.

Desde antes de tomar el poder, la prepotencia y arrogancia de Macri ya se ha hecho sentir, pues ha anunciado la desaparición de varios programas que venía implementando el gobierno argentino hacía algunos años, anunciando reformas económicas que vislumbran un regreso hacia el neoliberalismo en Argentina, y que además ha tratado con un brutal desprecio a la todavía Presidente Cristina Fernández. El último desplante fue apenas ayer, donde el presidente electo ha decidido unilateralmente que el traspaso de poderes sea en la Casa Rosada (la residencia oficial en Argentina), y no en el Congreso, como marca la constitución argentina, lo que representa una violación a la Carta Magna de ese país.

Sin embargo, la misma estrategia (y el contagio natural, además, de los procesos políticos y sociales que existe en los grupos de humanos) ha sido adoptada en Venezuela. Con una campaña sin precedentes, llena de mentiras y odio, la derecha venezolana ganó ayer la mayoría de las curules de la Asamblea Nacional al partido gobernante, el PSUV.

Más allá de la recomposición que muestra la derecha latinoamericana en estos procesos, y de lo peligroso que puede ser para otros países con gobiernos progresistas este gran retroceso hacia el neoliberalismo en algunos países de la región que ya se habían librado de él, lo cierto es que existen grandes indicios de que la mano que mece la cuna, USA, ha tenido una participación relevante en el vuelco latinoamericano repentino hacia la derecha. Y además, ha ganado dos países estratégicos dentro de la conformación del bloque latinoamericano anti-imperialista que se había agrupado en los últimos años.

Este golpe a los gobiernos progresistas de Argentina y Venezuela implica, además, una situación de riesgo por el contagio hacia otros países: Brasil, Ecuador, Bolivia, Nicaragua y Cuba, principalmente. Y pone en riesgo, además, la posibilidad de un cambio de modelo económico en México al fortalecer a los grupos de derecha mexicanos inmersos en el PRI, PAN y PRD.

En este circo de varias pistas que representa América Latina, es necesario estar muy atentos de cada uno de los procesos que acontecen en los países de la región, pues lo que sucede en uno contagia al otro. Y sería lamentable que varios países que han tenido un desarrollo económico y social en la última década, retornen al neoliberalismo por los propios intereses de las oligarquías locales y de unos cuántos y, por la otra, en este contagio que se da entre países de la región, condenen a México a 6 años más de neoliberalismo.

Lo peor que le podría suceder a América Latina es el retorno del neoliberalismo, y el retorno del control geo-político de la región por parte de USA. Porque una vez que retornen el neoliberalismo y la derecha al poder, ni a chingadazos se los quitan. Que América Latina se vea en el reflejo de un espejo llamado México, y al neoliberalismo y la derecha encarnada en el poder, en el PRI. Así de lamentable y trágico puede ser su destino.

Saludos. Dejen comentarios.

La homologación del salario mínimo

Hola.

El pasado 30 de septiembre de 2015, se publicó en el Diario Oficial de la Federación la RESOLUCIÓN del H. Consejo de Representantes de la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos que revisa los salarios mínimos generales y profesionales vigentes desde el 1 de abril de 2015 y establece los que habrán de regir a partir del 1 de octubre de 2015 que significa, en términos concretos, la homogeneización del salario mínimo en todo el país.

Una de las razones que esgrimió la Comisión Nacional de Salarios Mínimos para decretar la homogeneización del salario mínimo en todo el país es que, con esta medida, el salario mínimo se estaría recuperando de la pérdida del poder adquisitivo que ha tenido desde 1976 en beneficio de los trabajadores. Salario mínimo, por cierto, calculado sesgadamente, pues considera que 7 gramos de pan diarios son suficientes para que un individuo tenga los requerimientos nutricionales necesarios para desenvolverse en su vida diaria.

Cabe señalar que, aunque esta medida es importante, sobre todo para el sector obrero que durante décadas luchó para que en todo el país el mismo trabajo fuera pagado de forma igual, esto no es un ejercicio de justicia social.

En 1976, el salario mínimo alcanzó su valor más alto en la historia del país. Esto quiere decir que, de 1935 a la fecha, no existe un registro histórico donde el salario haya comprado más cosas con su valor que en ese año.

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Desde entonces (1976), el salario se ha depreciado 99.97%. Esto quiere decir que, desde ese año hasta la actualidad, el salario ha perdido casi todo su valor. Es decir, para que un obrero pudiera comprar lo mismo que compraba en 1976, el salario mínimo actual tendría que ser de $290.33 diarios.

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Así mismo, si hacemos la conversión del valor del salario mínimo a dólares, nos encontramos que el salario mínimo alcanzó su máximo histórico en 1981, al tener un valor de 8.03 USD, contra 4.09 USD al día de hoy (con un valor de $70.10, y una paridad de 17.15 pesos por dólar al día de hoy). Es decir, el salario mínimo vale la mitad en dólares de lo que valía en 1981.

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Lo que la Comisión Nacional de Salarios Mínimos no dice, es que debido a las cartas-intención firmadas por México ante el Fondo Monetario Internacional en los 80’s (con las cuales se fue implementando y profundizando el modelo económico neoliberal), una de las condiciones para que el organismo diera los préstamos necesarios para salir de la crisis (que no sirvieron, de hecho, para sacarnos de ella) fue que hubiera una política salarial restrictiva, determinante para que el salario perdiera su poder adquisitivo. Es decir, que el sector obrero no pidiera aumentos salariales, o bien los que pidiera no excedieran la inflación, o bien el gobierno determinó aumentos fijos en los salarios mientras se liberalizaban los precios (entonces controlados por el gobierno, gracias a la gran cantidad de empresas paraestatales y de sectores de la economía que controlaba).

Aquí hago un paréntesis, para volver a explicar. El problema no fue que el gobierno controlara los precios, sino que estos se liberalizaron (es decir, se dejó al capricho de la oferta y la demanda, como parte de los compromisos asumidos en estas cartas-intención), mientras el salario permaneció controlado por el gobierno, con complicidad del sector obrero (entonces la CTM, ariete del PRI, tenía un gran poder para controlar a los trabajadores) y del sector “patronal” (o empresarial).

Esto fue institucionalizado en varias ocasiones: durante la firma del Pacto de Solidaridad Económica en 1987, por el entonces Presidente Miguel de la Madrid, y ratificado durante la firma del Pacto de Estabilidad y Crecimiento Económico, en 1992, durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari. Y desde entonces no se han firmado más “pactos” para ratificar esta política salarial restrictiva, puesto que el gobierno ya lo asume como una doctrina y un libro de recetas a seguir.

La política salarial restrictiva no es fortuita: el sofisma neoliberal sostiene que la restricción del gasto gubernamental y el control de la inflación permiten tener un crecimiento económico sostenido. Nada más falso que esto. Desde 1982 (etapa del neoliberalismo mexicano), el crecimiento económico ha sido bastante mediocre, en ocasiones negativo, teniendo un promedio de 2.3% en todos estos años, contrario al 6.85% de crecimiento económico promedio de 1961 a 1981.

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Así, encontramos que la homologación del salario mínimo, en realidad, es una medida necesaria, pero a la vez cosmética, mediática, que no representa un beneficio real a los ingresos de los trabajadores. Para tener un impacto real en el ingreso, y realizar un ejercicio de justicia social, tendría que modificarse la política salarial restrictiva, medida únicamente posible con un cambio en la política económica implementada por el gobierno.

Así, es necesario abandonar el fracasado neoliberalismo, que sólo ha generado más hambre, pobreza, violencia, inseguridad y acrecentamiento de la brecha entre ricos y pobres. Sólo así podremos retomar el rumbo perdido desde 1982, y generar el cambio necesario e indispensable que requiere nuestro país.

Saludos. Dejen comentarios.

Diferencias abismales

Hola.

Tras la crisis económica de 2008, y después de los despidos masivos, los desalojos de viviendas (en España les llaman desahucios), y la ineptitud del gobierno para enfrentar la crisis, surgió un movimiento denominado el #15-M, que sacó a las calles a la clase media (pero no sólo a ella) para exigir a la clase política que resolviera el grave problema del que España, por cierto, aún no se recupera. Los medios de comunicación les llamaron los indignados, e hicieron una demostración de fuerza inusitada en el país Ibérico, que rebazó a los partidos políticos y que permitió, posteriormente, conformar una opción alternativa al bipartidismo que venía gobernando en España desde el Pacto de la Moncloa, encabezado por el Partido Popular (PP) y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE).

De este movimiento de “indignados” surgió Podemos, un partido político encabezado por Pablo Iglesias, que fue la opción alternativa que comenzó a consolidarse en España. De rápido crecimiento, Podemos comenzó a ganar espacios en la opinión pública, así como simpatías. Hace algunos días, Podemos triunfó en varios ayuntamientos en España, rompiendo la hegemonía del bipartidismo español, y convirtiéndose en un serio aspirante a obtener la Presidencia Española.

El caso de Podemos en España no es el único. Hace algunos meses, en Grecia, y tras el descalabro económico que también tuvo lugar en 2008, la Coalición de la Izquierda Radical Syriza ganó la Presidencia del país helénico. Este triunfo también fue sorpresivo para muchos, aunque explicable. Y en algunos meses que ya lleva la coalición gobernando, ha realizado un viraje en la política económica, ha reestructurado su deuda, y Grecia se perfila hacia un camino más próspero y fuera de la crisis que lo azotó.

Existen varios motivos por el que muchas personas se han sorprendido del triunfo de Syriza y Podemos, dado que estos triunfos han sido en países europeos, que habían tenido una larga tradición socialdemócrata tras la caída del Muro de Berlín, donde el socialismo vuelve a agarrar fuerza tras la declaratoria del “Fin de la Historia” hace 25 años, y que ha marcado un necesario viraje en la política económica neoliberal que venían arrastrando por años.

Sin embargo, ese viraje ya se dió por lo menos hace una década en América Latina, con el triunfo de Hugo Chávez en Venezuela, el de Rafael Correa en Ecuador, el de Evo Morales en Bolivia, el de los Kichtner en Argentina, y con Lula en Brasil. En México, el fraude electoral de 2006 impidió ese avance, aunque desde antes y aún ahora la ciudadanía viene manifestando un hartazgo por la política económica neoliberal, que cada día nos empobrece más, y por el autoritarismo que ha significado el PRI en estos 3 años de gobierno de Enrique Peña Nieto. Sin embargo, en muy pocas ocasiones, ese hartazgo ha beneficiado a verdaderas opciones alternativas, y simplemente ha generado una alternancia entre derechas.

El caso de Vicente Fox en el año 2000 es el caso más emblemático al respecto, pero no el único. El traspaso de la Presidencia de la República del PRI al PAN solamente significó una alternancia política, pero una continuidad en el modelo económico. No sólo eso: Vicente Fox y Felipe Calderón profundizaron el modelo económico neoliberal, antes de regresar la Presidencia de la República al PRI, encabezada ahora por Enrique Peña Nieto.

La llegada de los mal llamados candidatos independientes ha venido a fortalecer el espejismo, la utopía, de que las cosas podrán cambiar a partir de estas figuras “novedosas” de la política mexicana, puesto que lo de independientes sólo existe en la figura legal y en el membrete, pero de ninguna forma representan una independencia respecto a ciertos poderes fácticos o económicos que impulsan a estos candidatos.

Ejemplo de esto es Jaime Heliódoro Rodríguez Calderón, alias “El Bronco”, quien podría convertirse en el primer candidato independiente en gobernar Nuevo León. Bien dice el dicho que dime con quién andas, y te diré quién eres. “El Bronco” es un político ex-priísta que durante mucho tiempo aspiró a gobernar Nuevo León. En esta última elección, impusieron en su partido a Ivonne Álvarez, una conductora de televisión sin gran trayectoria política (ni capacidad intelectual). Así, tras no quedar electo como candidato de su partido, mediante la figura del candidato independiente, logró aspirar a ser candidato, y está a punto de ganar la elección. Sin embargo, debido a sus antecedentes políticos, es fácil imaginar que no existirá un gran cambio en la forma y fondo de hacer política en ese estado. Habrá ganado un candidato independiente de membrete.

Otro caso, que podría considerarse cercano, pues atañe al Estado de Hidalgo, es el caso de Antonio Mota, candidato a Diputado Federal por Pachuca. Candidato independiente también de membrete, se le ha acusado de estar muy cerca del Grupo Universidad y de su principal dirigente, Gerardo Sosa Castelán (de quien se ha hablado mucho en este blog), y que hasta el momento ni se ha deslindado de dichos señalamientos, ni tampoco lo ha desmentido. Aunque no existen posibilidades reales de que Mota pueda ganar la elección, es cierto que tampoco representa una alternativa distinta a lo que existe en el Estado de Hidalgo.

Si bien es cierto que no todos los candidatos independientes tienen detrás un gran poder económico o fáctico detrás de ellos, lo cierto es que, hasta el momento, sólo los que cuentan con este tipo de apoyos son los que tienen posibilidades reales de ganar.

En cuanto a los partidos políticos, si bien es cierto que han perdido su legitimidad y credibilidad, existen candidatos que valen la pena, y que pueden representar algo distinto. Me viene a la mente Enrique Alfaro, candidato a la Presidencia Municipal de Guadalajara, Jalisco, por Movimiento Ciudadano; Amílcar Sandoval, candidato a Gobernador de Guerrero, por MORENA; David Razú, candidato a Jefe Delegacional en Miguel Hidalgo, Distrito Federal, por el PRD; o en el caso de Hidalgo, Armando Azpeitia, candidato a Diputado Federal por Ixmiquilpan; y Cristina de la Concha, candidata a Diputada Federal por Tulancingo, ambos de MORENA.

Sin embargo, estos personajes no representan la generalidad de los partidos. Y aunque MORENA generó muchas expectativas en su creación, se ha generado un desánimo entre compañeros que cuestionan la verticalidad de la organización, la falta de democracia al interior, el hecho de que sólo se reciben instrucciones, donde el análisis y la discusión están nulificadas, y donde las decisiones e imposiciones recaen y las decide Andrés Manuel.

MORENA pudo haber generado, y pudo haber tenido el papel que tuvo el Movimiento al Socialismo en Venezuela con Chávez, la Alianza País en Ecuador con Correa, el Partido del Trabajo en Brasil con Lula, Syriza en Grecia y Podemos en España, lo cierto es que hoy está muy lejos de ello, pues esos movimientos lograron triunfar, efectivamente, por la presencia de un gran líder, pero también gracias a una organización viva, consciente e incluyente, no sectaria ni dogmática, que logró arrastrar al resto de la población, y que ubicó en las clases medias el triunfo.

MORENA pudo ser y no lo es. No pudo o no supo estar a la altura de lo que México necesita. Quedó sólo como la promesa de la Tierra Prometida, antes de ser condenados a vagar 40 años en el desierto. Y eso marca diferencias abismales con respecto a los otros partidos, organizaciones y dirigentes, que supieron estar a la altura del momento histórico que les tocó vivir en sus respectivos países. Así, el cambio que México necesita no vendrá por esa vía, sino por una distinta, que aún está por emerger.

Sin embargo, mientras ese día llega, no podemos (ni debemos) anular el voto, o abstenernos. Eso sólo permite que el estado actual de las cosas se mantenga. Votemos perfiles y candidatos, no colores, filias o dogmas. Sin embargo, no hay que conformarnos con las instituciones partidarias que nos mal representan. Aunque fracasemos una y otra vez, tenemos que intentarlo hasta construir la organización que requiere el país. Tenemos que aprender de nuestros errores, y no repetirlos.

Días difíciles están por venir. Sin embargo, no todo es sombrío. La esperanza se asoma al horizonte, y estamos trabajando para transformar el estado actual de las cosas. No será en vano la lucha. Lograremos materializar y consolidar nuestros ideales, y venceremos. Que de eso no quepa la menor duda.

Saludos. Dejen comentarios.

El punto de no retorno

Hola.

Han pasado muchísimas cosas desde que escribí por última vez en este blog. Mi ausencia no es en vano: ando escribiendo mi tesis, relacionada con la pobreza en México durante el neoliberalismo. Así, por causas de fuerza mayor, he tenido que alejarme de este espacio.

Sin embargo, han llegado esos momentos imprescindibles en la vida del país. Dentro de la farsa democrática en la que vivimos, hay momentos de luz que nos permiten cambiar nuestro destino como nación, darnos una oportunidad de que, mediante el cada vez más desprestigiado voto, demostrar nuestra inconformidad con el estado actual de las cosas e, incluso, aportar lo suficiente para realizar esa transformación que tanto necesitamos.

Si bien es cierto (y como es público) mi decepción hacia las prácticas internas en MORENA y, en general, del movimiento de López Obrador hecho partido se han hecho patentes, lo cierto es que tampoco podemos desperdiciar estos valiosos momentos que, como sociedad, tenemos. Algo también es cierto: López Obrador no es MORENA, y pese a las grandes incongruencias que ha mostrado en los últimos meses, existen candidatos (pocos, pero los hay) que valen la pena apoyar para que lleguen al Congreso de la Unión. Uno de ellos es Armando Azpeitia, en Hidalgo. Otro es Amílcar Sandoval, candidato a gobernador en Guerrero. Y así hay muchos por todo el país.

Es muy importante aclarar esto, porque estamos en un punto de quiebre para el país, en un punto de no retorno, un punto inflexible. Es importante no olvidar la privatización del petróleo, la reforma en telecomunicaciones (que permite la entrada del capital extranjero al negocio), la reforma laboral, la reforma hacendaria (que generó más impuestos), la reforma fiscal (que creo más ventajas para los bancos), la legalización de que agentes extranjeros porten armas en el país, y la iniciativa aún pendiente que pretende privatizar el agua.

No podemos olvidar tampoco a Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, la represión del 1° de diciembre (y otras más), Ayotzinapa, Tlatlaya, y no podemos olvidar que, aunque el PRI ha sido artífice de todos estos agravios en contra de nosotros, el PAN, el PRD, el PANAL y el Verde han servido de comparsa e, incluso, han apoyado y ayudado al PRI a cometer todos estos hechos vergonzosos.

Ahora, más que nunca, y pese a lo cuestionable que hay en todos los partidos, es importante ir a votar. Es importante generar otra dinámica en el Congreso de la Unión. Es importante quitarle poder al PRI.

Así, como siempre (y ahora más que nunca) no votar no es una solución. Anular el voto solamente beneficia al PRI, pues su voto duro si saldrá a sufragar por ellos y, aunque cada vez es menor ese voto duro, aún puede decidir elecciones.

Participemos, analicemos perfiles y candidatos, y votemos contra el PRI. Que se vaya Peña. Y que comencemos revertir el gran daño que le ha hecho a nuestro país desde el Congreso.

Y para los que piensan que me han perdido, no es así. Estoy más que nunca convencido que la salida es por la Izquierda. Pero no por la que se asume a sí misma como Izquierda sin serlo, sino por la de verdad. Por la verdadera Izquierda.

Saludos. Dejen comentarios.

Reflexión de Navidad y Año Nuevo 2015

Hola.

Como cada año, escribo una reflexión que comparto con cada uno de ustedes. Es una forma catártica de realizar un balance en torno a tantas cosas que suceden en lo personal y en lo social. Es una forma de dejar plasmado también, de una vez y para siempre, mi visión en torno a ciertas cosas.

Si bien es cierto que la congruencia exige que ciertas cosas sean perdurables y permanentes a lo largo del tiempo, lo cierto es que también el ser humano cambia su forma de ver las cosas a lo largo de su vida, de pensar en cuanto a otras, y de asimilar el mundo que lo rodea.

En este año que termina, 2014, ha sido año de cambios. Cambio en una sociedad que parecía dormida y conforme con la aplicación de las reformas estructurales neoliberales promovidas y aprobadas por el poder en turno, donde la Izquierda electoral moderada y “radical” dejaron pasar, sin chistar y sin oposición alguna, cada una de estas reformas.

La sociedad despertó, la indignación brotó, y la inconformidad se manifestó no desde el PRD ni desde MORENA, pasivas ante la evolución de los acontecimientos y del creciente entreguismo de Peña Nieto, sino desde la misma sociedad. La huelga del Instituto Politécnico Nacional sorprendió a propios y extraños, en momentos donde la modificación al Reglamento General de Pagos dejaba abierta la puerta al comienzo de la privatización del sector educativo público superior, tal cual lo quisieron hacer (también sin éxito) en la UNAM en 1999. Así, el gobierno federal, que había convertido al país en un polvorín, encendió la mecha de la inconformidad que se haría creciente, y que ganaría un gran respaldo popular. Comenzó así, el otoño mexicano.

La reforma al sector salud (que homologaba al IMSS, al ISSSTE y a la SSA) se detuvo ante esta gran movilización del sector estudiantil. Casi al mismo tiempo, la masacre de estudiantes en Ayotzinapa por parte de las fuerzas federales y municipales en complicidad con el crimen organizado avivó el fuego del incendio provocado por el gobierno de Peña Nieto, que entró en una crisis de legitimidad e ingobernabilidad interna e internacional de la cual no ha podido salir. Aún que Peña Nieto, en complicidad con Mancera, han querido sofocar la inconformidad con represión y a toletazos, la sociedad ha evidenciado en redes sociales el abuso del poder. Las prácticas de hace 30 años han quedado obsoletas, gracias al internet. El México de 2014 no es el mismo de 1968.

Así mismo, la incompetencia de diversos miembros del gabinete, el pésimo manejo de las finanzas públicas y de la economía, y el gran despilfarro a cargo del erario por parte de diversos personajes públicos, ha causado que esta indignación (que si bien es cierto, se encuentra de vacaciones por las fiestas decembrinas) continúe. El manejo irresponsable de la economía, consecuentemente con la disminución de los precios del petróleo a nivel mundial, crean la expectativa de un 2015 malo en lo económico, y que puede repercutir gravemente en la economía popular. Sin embargo, no hay nada de qué lamentarse. Querían PRI, vendieron su voto por una tarjeta Soriana a favor del PRI, y ahora a chingarse.

La Izquierda electoral, ante la inmediatez del 2015, debe replantearse sus estrategias y líneas de acción. MORENA (equivocadamente) decidió arriesgar su capital político hacia una estrategia que, desde antes de comenzar, ya estaba muerta: las firmas en contra de la Reforma Energética. Sabido era de antemano que las instituciones políticas están secuestradas en México desde hace cerca de 32 años (tan es así, que en ese periodo de tiempo se han fraguado 3 fraudes electorales, con distinto modus operandi, distintas aristas y distintos actores), y que al estar secuestrado el poder político en manos de una oligarquía que sólo defiende sus propios intereses, jamás permitirían que un resquicio legal tumbara aquello por lo que trabajaron en más de 50 años (re-privatizar el sector energético). Así, en una de las equivocaciones más costosas para López Obrador, se inmovilizó a la sociedad en contra de la reforma energética con la falsa esperanza de revocar, por medio de la consulta pública y sin manifestaciones, la reforma energética. Así, MORENA llega desgastada y desacreditada, al proceso electoral 2015.

Ante la pasividad de los partidos electorales de Izquierda (incluyendo a la esperanza de México), la sociedad ha tomado las riendas de su propio destino. Ha despertado, y ha marcado el rumbo hacia una renovación de la vida pública del país, donde las estructuras actuales del poder formales e informales no tienen cabida. Esta renovación (lamentable y afortunadamente para muchos) no vendrá de ninguna de las alternativas políticas actuales en México, sino por una vía distinta que aún no florece, pero que no tardará mucho en emerger.

Este cambio de paradigmas que la sociedad mexicana está viviendo ha marcado un parteaguas en la vida pública de México y en su propia historia. En este sentido, las condiciones actuales son inmejorables para realizar el gran cambio de modelo político, económico y social que requiere nuestra Nación.

Es indudable (y deseable) que los 42 normalistas restantes desaparecidos reaparezcan con vida. En necesario y fundamental que renuncia Enrique Peña Nieto de la Presidencia de la República. Pero no sólo él, pues las estructuras políticas actuales permitirían solamente un cambio cosmético. Cambiarían el títere, pero no el titiritero. Para que las cosas realmente cambien, deben irse todos. Y para que eso suceda, debemos de evolucionar del Otoño Mexicano al Corralito Mexicano.

En lo personal, ha sido un año accidentado, sobre todo en la salud, pero hemos salido avante, afortunadamente. Seguimos aquí, vivos y más o menos bien. Tuve un regreso a la vida laboral, y han creado nuevas perspectivas de vida. Así, este año (al igual que muchos) han aparecido nuevas personas en mi vida (algunas de las cuales valen la pena, y otras no), me han reencontrado con otras (de forma fugaz), y se han alejado algunas más.

Agradezco su paciencia y comprensión a quienes me siguen en redes sociales. Intento ser congruente con lo que pienso y conmigo mismo. No ha cambiado mi forma de pensar ni mis principios. Por lo mismo, no estoy sujeto a pensar como piensa el líder, o como quiere una organización que pensemos y actuemos, aún sea inconsecuente, incongruente, y contrapuesto con lo que alguna vez hicimos o pensamos.

Seguiré exponiendo mis puntos de vista, como creo y pienso que son las cosas. Se seguirá imponiendo en mí el Homo Socialis al Homo Militans. Y lamento que esto se imponga a la forma de ver y pensar el mundo de muchos compañeros dentro y fuera de MORENA. Pero esto permanecerá igual, le pese a quien le pese.

Así mismo, agradezco las invitaciones que he recibido para militar en otros institutos políticos distintos a MORENA. Quiero señalar al respecto que no soy un chapulín político. No estoy en la política por cargos, sino para luchar por un mejor país, en cualquier trinchera que me encuentre. Cuando decidí sumarme a MORENA lo hice por convicción y por principios. Tal vez no estoy de acuerdo en muchas de las cosas que suceden dentro de MORENA, y si en algún momento dejo de militar en esta organización política no será para irme a otra. Será para luchar, hombro con hombro, con la sociedad que está ávida de un cambio verdadero, y no para ser parte de la mafia que representan los partidos políticos en el espectro político mexicano.

Así, cerramos el 2014 llenos de energía y fortaleza para afrontar un difícil 2015. Sin embargo, seguiremos hombro con hombro, luchando por un mejor país, una mejor distribución de la riqueza, y una mejor sociedad, más igualitaria y justa. Si eres de los despiertos, deseo que no muera jamás esa energía para luchar por la transformación de México y el mundo. Y si no has despertado, hazlo, porque el horno no está para bollos.

De corazón, te deseo una Feliz Navidad (que ya pasó) y un Mejor Año Nuevo para tí y en compañía de los tuyos.

Feliz año nuevo 2015.

Héctor G. Legorreta
HgLc©

La Tremenda Corte

Hola.

Habrá quien lo sepa, y habrá quien no. Antes de que la Revolución triunfara, en Cuba, a través de la radiodifusora CMQ, se transmitía el programa “La Tremenda Corte”. En él, donde “el Tremendo Juez de la Tremenda Corte [que] va a resolver un tremendo caso”, el personaje principal, José Candelario Tres Patines, es acusado por otros actores de la serie (caracterizados como el gallego Rudecindo, y Nananina) de cometer tropelías y defraudarlos en múltiples ocasiones. Sin embargo, el juez, en vez de aplicar la ley, hace condenas discrecionales y sin otro fundamento que sus propias decisiones irracionales y (en ocasiones) carentes de sentido, inventando incluso delitos inexistentes (pero chistosos) como almacenicidio, señoricidio, o pasajericidio, entre otros.

Previo a la recolección de firmas que actualmente realiza el Movimiento Regeneración Nacional (MORENA) y el Partido de la Revolución Democrática (PRD) para solicitar una consulta sobre la Reforma Energética (cada quien por su lado y a su manera, por cierto), Andrés Manuel López Obrador, Presidente del Consejo Nacional de MORENA, envió una solicitud a la Corte pidiendo que se pronuciaran sobre si era procedente o no la consulta. La Suprema Corte respondió entonces que no podía determinar si esta era procedente o no, debido a que no tenía materia para determinarlo. Es decir, no dijo ni si, ni no, sino todo lo contrario.

Hace algunas semanas, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) anunció su consulta. Una consulta distractora, mediática y populachera: eliminar 100 diputados plurinominales y 32 senadores uninominales plurinominales. Es evidente que esta consulta es una contrarreforma simulada a la Reforma Política de 1977, es una forma fáctica y fascista de achicar y minimizar la presencia de la oposición en el Congreso, es regresar a los tiempos de la mayoría absoluta hegemónica pluripotenciaria aplastante y determinante del Partido Revolucionario Institucional (PRI), y una farsa de austeridad, pues mientras el argumento del PRI es que con esta reforma “se ahorrarían recursos”, lo cierto es que el despilfarro seguiría existiendo. Tan sólo, veamos los gastos de Presidencia de la República, los gastos discrecionales, las partidas secretas, o los sobornos de 35 millones de pesos a cada uno de los diputados por aprobar la Reforma Energética, cuyo monto ascendió a 17,500’000,000 de pesos (aunque desconocemos si estos salieron del erario público, o del lobby de las petroleras trasnacionales).

El punto es que, el PRI presentó la consulta sobre los legisladores plurinominales. El día de ayer (haciendo gala de sus arbitrarias e inverosímiles decisiones) la Suprema Corte de Justicia de la Nación determinó que la asignación de legisladores plurinominales a los partidos que obtengan el 3% de la votación son inconstitucionales. Esta decisión beneficia totalmente al PRI. Mientras que, con la consulta sobre la Reforma Energética no se compromete a nada, le abre totalmente la puerta a la consulta del PRI que, apoyada por el bombardeo propagandístico mediático del duopolio Televisa-Azteca sobre la “conveniencia de eliminar legisladores plurinominales”, esta salga avante y, de paso, el PRI pueda quitarse a la oposición en el Congreso, ese lastre que grita, protesta y retrasa todas sus reformas neoliberales en el Congreso.

Amén de lo anterior, en los días anteriores la SCJN rechazó el amparo contra la Reforma Energética que había solicitado el Senador Manuel Barlett, cerrándole la puerta de facto a cualquier acción de inconstitucionalidad en contra de esta reforma. De aquí, se deduce que el mismo rumbo tomarán las consultas contra la Reforma Energética que impusan MORENA y el PRD. Un rechazo total. Una cuestionable inviabilidad que pronunciará la Corte. Se vislumbra en el horizonte que Peña Nieto ha ordenado a los ministros de la Corte no tocar ni una sóla de las reformas ni con el pétalo de una rosa.

Lo anterior no es sorpresivo. Decisiones irracionales y carentes de sentido la han caracterizado en los últimos años, como la liberación de Florence Cassez, la avalación del cobro del IVA al 16% en regiones fronterizas, el embargo al salario de los trabajadores para saldar deudas, el rechazo a transparentar las declaraciones patrimoniales de los funcionarios públicos, o amparar y liberar a secuestradores y asesinos bajo el argumento de que “no se llevó a cabo el debido proceso”.

Cabe señalar que, estas decisiones irracionales y carentes de sentido por parte de la corte lo son si consideramos que no protegen la voluntad popular, ni son en beneficio del Pueblo. Pero si cambiamos la óptica, vemos que la Corte, en los últimos años, ha fallado en beneficio del poder establecido, los poderes fácticos, los intereses económicos poderosos, o las empresas trasnacionales, y entonces sus determinaciones adquieren todo el sentido del mundo.

Lo consiguió Peña Nieto. Domesticó a la “oposición política” (a toda), y la hizo cómplice de sus comparsas. Doblegó al Congreso de la Unión a sus caprichos y designios mediante el Pacto Por México. Y el Poder Judicial también sucumbió ante él. Hoy, la Suprema Corte es un aparato convertido en títere, en un bufón irrelevante, al estilo de la Tremenda Corte.

Y así, estamos ante un nuevo episodio del presidencialismo autoritario rampante característico del sistema político mexicano del siglo XX. Ese presidencialismo donde el Presidente pregunta “¿qué hora son?”, y le contestan “las que usted guste, Señor Presidente”. Ese presidencialismo gustoso de los halagos, los agasajos y las lambisconerías. El presidencialismo humillante, déspota, mitómano, corrupto, entreguista, sumiso ante las potencias políticas y económicas, y ahora ante las trasnacionales. El presidencialismo del PRI de siempre. Esa pesadilla que regresó para quedarse, al menos, 3 sexenios más.

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