El límite

Hola.

El pasado 1º de Diciembre, los mexicanos fuimos testigos de la manifestación más violenta en los últimos 30 años, motivada por la toma de posesión de Enrique Peña Nieto en la Presidencia de la República y el regreso del Partido Revolucionario Institucional (PRI) tras 12 años de gobiernos priístas.

En ésta manifestación, la cual fue una gran catarxis colectiva, con un saldo de varias decenas de heridos (algunos de gravedad) para ambos lados, y con un muerto de lado de los manifestantes, se demostró un nivel de violencia como tenía mucho que no había en México en protestas multitudinarias.

Más allá de que haya habido provocadores o no, lo cierto es que las distintas organizaciones que acudieron a la manifestación en sus distintos frentes tenían ganas de hacer lo que hicieron (pues definitivamente, no son niños chiquitos a los que asuraron para radicalizar las manifestaciones): una confrontación frontal y directa contra el Estado, representado ahora por Peña Nieto. Una demostración de lo que son capaces de hacer ante la cerrazón de la élite del poder por realizar un cambio de rumbo, el cual está destruyendo al país.

A diferencia de lo argumentado por Marcelo Ebrard (a nivel local, el cual, afortunadamente, ya se va en dos días) y Manuel Mondragón (a nivel federal), en efecto esperaban manifestaciones violentas. Los gases lacrimógenos, los gases rosas, los rehiletes, las balas de goma, y demás artefactos que utilizaron para dispersar y reprimir a los manifestantes, las vayas cercando los puntos clave, y el número de policías desplazados a las distintas sedes y alrededor de todo el cerco, indica que si lo esperaban, aunque quizá no de la magnitud y de la forma tan agresiva como se presentó.

Sin justificar la violencia, lo cierto es que el carácter y naturaleza de éstas manifestaciones, las cuales han pasado de lo pacífico a la confrontación, demuestran el cada vez mayor hartazgo de la sociedad, debido al desempleo, inseguridad, violencia, hambre, miseria, y falta de democracia que hoy prevalecen en el país. Se han rebasado los límites de la paciencia popular, y se ha hecho patente ya de forma tangible.

Ante la gran mentira teorizada por Weber, en el sentido de que la violencia justificable es la monopolizada por el Estado (y en el caso mexicano, por el narco-poder también), los medios de comunicación han desatado una campaña de odio y miedo criminalizando la protesta social, y a los participantes en ella. Han justificado el uso de la fuerza, la violencia y la represión del Estado, y han criminalizado (jurídica y mediáticamente) a aquellos que no tienen otra forma de demostrar su impotencia, rabia, frustración y desesperación por estar condenados a una vida llena de carencias y miseria, mientras unos pocos (que es la oligarquía de éste país, así como su régimen títere encabezado por Peña Nieto) disfrutan de todos los privilegios, siendo ellos los principales criminales beneficiados de la desfortuna del Pueblo.

Pareciera que se justifica la violencia del narco y del Estado, más no así la del Pueblo, que se encuentra en su legítimo derecho de manifestarse como le venga en gana, pues su trabajo y sus impuestos son los que alimentan a los criminales beneficiados del Estado, así como a los policías que los reprimen. Justifican el terrorismo de Estado realizado por Calderón durante 6 años, y condenan enérgicamente y “con todo el rigor de la ley” (sic Marcelo Ebrard) el derecho a manifestarse por las vías que el Pueblo crea conveniente.

La “violencia dirigida y planeada para atentar contra instituciones nacionales” (como lo describió Mondragón) es una demostración de que el modelo de Estado Mexicano y sus instituciones, en su forma actual, han perdido vigencia, se encuentra hoy por hoy caduco, y está en estado de putrefacción. Indica también que el Pacto Social actual (no se confunda con la tontería llamada ‘Pacto por México’, sino aquel realizado no formalmente entre gobiernantes y gobernados) necesita renovarse, así como incorporar nuevas reglas, para recomponer el tejido y la convivencia social, la cual actualmente se encuentra degradada totalmente.

Sin embargo, ésto no parece importar a Peña Nieto y la oligarquía totalitaria. Seguirán profundizando el modelo económico neoliberal y, por ende, la desazón y frustración del Pueblo, la cual se irá manifestando con una violencia creciente en las manifestaciones, las cuales también serán reprimidas cada vez con mayor fuerza, violencia y magnitud.

Sin embargo, todo llega a un límite, a un punto de quiebre. Y es en ese momento donde se darán las condiciones para cambiar el estado de las cosas y el status quo imperante. No tarda mucho en llegar ese instante. Puede ser pacífico o violento, y eso depende de la forma en la cual el Estado asuma su rol en la sociedad. Mientras tanto, resistiremos los que estamos inmersos en ésta lucha, algunos de los cuales hemos optado por una vía más moderada, en la cual únicamente difiere el método utilizado. Pero ésto no quiere decir que nuestras luchas sean distintas, sino son complementarias.

Exigimos la liberación de los presos políticos del pasado 1º de diciembre, pues para que no haya violencia del Pueblo, debe primero terminar la violencia del Estado hacia sus gobernados. Así, exigimos también el cese a la represión por parte del Estado. Y no me refiero únicamente a los macanazos, las balas de goma y los lacrimógenos. Me refiero también a la represión mediática, psicológica, jurírica, política, económica, social y cultural. A terminar con la máxima utilizada durante la firma del “Pacto por México”, donde “todo aquel que no suscribe ese acuerdo está en contra de México”, que es la misma política de Bush de “están conmigo o en mi contra”.

Sólo así podremos estar como sociedad coexistiendo y en paz.

Saludos. Dejen comentarios.

Consumatum Est

Si eres neutral en situaciones de injusticia has elegido el lado del opresor
Desmond Tutu

La imposición se ha consumado.

Quien crea que Enrique Peña Nieto no fue una imposición, es porque no ve lo evidente: 5 millones de votos comprados mediante despensas, tarjetas Soriana, material de construcción, gallinas, patos, becerros, enseres, dinero en efectivo, y un innumerable etcétera.

No puede existir una verdadera democracia ignorando lo anterior, puesto que al ser comprado, vendido, coaccionado o amenazado el voto, no es un voto que se realiza bajo una de las premisas básicas de la democracia, que es la libertad de consciencia para votar por quien deseas, quieras, simpatizas, o piensas que puede llevar a tu país a buen puerto.

Enrique Peña Nieto no actuó solo. Es sólo el títere del titiritero que baila al ritmo que marca la mano que mece la cuna.

El titiritero son aquellos visibles que lo rodean: Luis Videgaray, Carlos Salinas de Gortari, el PRI, Elba Esther, el duopolio Televisa-Azteca, el Consejo Coordinador Empresarial, los 30 grandes oligarcas que dominan y mandan en éste país.

La mano que mece la cuna es peor, pues es invisible y más devastadora: empresas trasnacionales de todo tipo (Coca-Cola, Nestlé, Monsalvo, Danone, Kimberly-Clark, Blackberry, y otro sinfín etcétera); grandes petroleras (Exxon, Shell, Mobil, Chevron, Texaco, British Petroleum); consorcios mediáticos (Televisa Networks, Disney, News Corporation, Time-Warner, NBC-Universal, Fox, CBS); gobiernos nacionales, sobre todo del G-8 (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón, Reino Unido y Rusia).

Y finalmente, el cuerpo de la mano que mece la cuna: el Grupo Bilderberg, la Comisión Trilateral, el Vaticano, el Banco Mundial (BM), el Fondo Monetario Internacional (FMI), Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), Organización Mundial del Comercio (OMC), Foro Económico Mundial (Davos World Economic Forum), Buró Federal de Investigación (FBI), Agencia Central de Inteligencia, (CIA), Comisión Europea, bancos centrales.

Los mecanismos son evidentes: la política económica neoliberal, reformas y ajustes estructurales, cartas-intención, créditos impagables, pandemias, sanciones económicas, provocadores, intervenciones, guerrillas subvencionadas, grupos de mercenarios, invasiones, delitos de lesa humanidad.

¿Cómo lo hacen? Creando gobiernos a modo: dictaduras, gobiernos-satélite, golpes de estado, derrocamientos, apoyo irrestricto a candidatos de la derecha, mediocracia, telecracia, imposiciones, fraudes electorales.

Por eso, quien crea que Enrique Peña Nieto no fue imposición, es porque no ve lo evidente.

La imposición se ha consumado.

La nueva Guerra Fría o Paz Armada

Hola.

Al concluir la Segunda Guerra Mundial, y tras la repartición del mundo y el rediseño de la geopolítica mundial entre Harry S. Truman, Churchill y Stalin, el mundo entró en una etapa muy larga y tensa denominada Guerra Fría, donde había una confrontación directa entre USA y la URSS, los primeros lidereando el Bloque Capitalista u Occidental con su brazo militar, la OTAN, y los segundos lidereando el Bloque Socialista u Oriental, unidos mediante el Pacto de Varsovia.

Ésta Guerra Fría casi llevó al mundo a una Guerra Mundial en 1962 (hace escazamente un mes se cumplieron 50 años de éste acontecimiento), y gracias al oficio político de Krushev (más que de Kennedy) es por lo que aquí estamos el día de hoy.

Muchos acontecimientos, entre los que estuvieron involucrados Margaret Tatcher, Ronald Reagan, George Bush, Mikhail Gorvachev, Karol Wojtyla (si, efectivamente, el Papa Juan Pablo II), entre muchos otros actores y sucesos, ocasionaron la caída del Muro de Berlin, colapsara la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, y se proclamara anticipadamente el “fin de la Historia” al mismo tiempo que la Guerra Fría finalizaba, y promocionaban al Capitalismo como el sistema económico triunfante, dejando el camino libre a las reformas estructurales y a la instauración y profundización del neoliberalismo como doctrina casi religiosa.

20 años después, y aunque los historiadores no lo mencionen (o no lo acepten), estamos entrando a en un nuevo periodo, el cual podría ubicar que comenzó el 11 de Septiembre de 2001, pero que comenzó a manifestarse claramente meses antes que USA invadiera Libia, en 2011.

A diferencia de la Guerra Fría, en ésta las condiciones han cambiado y, hasta cierto punto, los bloques están más equilibrados que antes (cabe señalar que no estamos etiquetando aquí a “buenos” o “malos”, a “terroristas” y “no terroristas”, sino únicamente es un análisis geopolítico actual). Los bloques se encuentran perfectamente definidos:

  • Bloque occidental: Encabezado por USA e Israel, apoyado por Gran Bretaña, Francia, España, Alemania, Italia, Suecia, Turquía, Arabia Saudí, Jordania, Qatar, Oman, Yemen, Egipto, Afganistán, Japón, Corea del Sur, Australia, Nueva Zelanda, Micronesia, Palau, Islas Marshall, Canadá, México, Panamá, Colombia y Chile, entre otros.
  • Bloque oriental: Encabezado por Rusia y China, apoyado por Ucrania, Bielorrusia, Líbano, Siria, Irán, Pakistán, India, Corea del Norte, Vietnam, Singapur, Malasia, Cuba, Nicaragua, Venezuela, Ecuador, Perú, Bolivia, Brasil y Argentina, entre otros.

Sin embargo, en este nuevo periodo hay disputas y enfrentamientos por territorios y recursos naturales, de la misma forma en que lo hubo en la Guerra Fría. Mientras que en la Guerra Fría tuvimos la Guerra de Corea, la Guerra de Vietnam, la Crisis de los Misiles, la Guerra de los Seis Días, la Guerra Irán-Irak, o la I Guerra del Golfo, en este nuevo periodo histórico hemos tenido la Invasión de Afganistán, II Guerra del Golfo, o la Invasión de Libia.

Sin embargo, lo cierto es que cada vez más comienza a sentirse la misma tensión mundial que se sentía hace 25 ó 30 años. También es cierto que tantos frentes no se encontraban tan tensos desde hacía muchos años. Las tensiones USA-Rusia por el Escudo Antimisiles Euroamericano instalado en Europa no se veían desde los mejores años de la Guerra Fría. También, la tensión fronteriza Turquía-Siria (provocada por la OTAN), las tensiones Israel-Siria, Israel-Irán, Israel-Palestina, Irán-USA, Japón-China y Corea del Norte-Corea del Sur, nos dejan ver que, en el mejor de los escenarios, estamos ante una Segunda Guerra Fría (en el mejor de los casos), o bien en una nueva Paz Armada, que sería la antesala de un gran conflicto mundial: la Tercera Guerra Mundial.

Mientras son peras o manzanas, lo cierto es que la polarización del mundo es ya alarmante. La crisis económica mundial está acelerando éste proceso, sumado a la gran tensión que existe dentro de los propios países europeos debido a los “ajustes estructurales” (recortes y austeridad) promovidos por la Troika en toda Europa (FMI, BM y BCE), y que está orillando a USA y Europa a inclinarse por continuar la política de invasiones y guerras para intentar “recuperar la economía”.

Así, nos enfrentamos a un nuevo escenario en el que ya hemos vivido antes. Falta ver si, como en el primero, logramos sobrevivir a esa tensión permanente, o bien la Humanidad está en el umbral de su extinción final.

Saludos. Dejen comentarios.

El destino final

Hola.

El día de hoy fue aprobada la Reforma Laboral de Calderón en la Cámara de Diputados, con una alianza final del PRIAN (y donde Acción Nacional traicionó al PRD, con quien se había comprometido a frenar las iniciativas retrógradas priístas), y con la cual, dadas las cosas, será también aprobada en el Senado de la República.

Ya lo he dicho en otras ocasiones que éstas reformas no responden ni siquiera a una iniciativa de Peña Nieto al respecto (incluso, dudo que Peña Nieto tenga iniciativa para algo, pero eso es otra cosa), sino que responden a una serie de reformas estructurales redactadas y dictadas desde Washington, consensadas por el G-8, y puestas en práctica por el G-20, cuyo fin último es la profundización del modelo económico neoliberal y del sistema capitalista, no importando las consecuencias de sus imposiciones. Sin embargo, ésta contrarreforma laboral no es la única ley que deberá ser aprobada dentro del paquete de reformas estructurales. Ya se vislumbra en el horizonte por lo menos dos más: la reforma fiscal, y la reforma energética.

La reforma fiscal que Peña Nieto estaría enviando al Congreso durante el próximo periodo de sesiones tiene como fin último gravar todos los productos (incluyendo alimentos, medicinas, libros y educación, que actualmente están exentos) con el IVA (Impuesto al Valor Agregado). En días anteriores, José Ángel Gurría -Secretario General de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), y que también es ex-Secretario de Hacienda del sexenio de Carlos Salinas de Gortari, o sea, priísta- “recomendó” al gobierno de Peña Nieto homologar el IVA al 19% “general, sin excepciones, sin tasa cero y sin diferencias en las fronteras” (Recomienda OCDE a gobierno de Peña homologar IVA a 19%. Martes 06 de Noviembre de 2012. http://redaccion.xhglc.com.mx/?p=6830).

Sin embargo, existe información de que ésta cifra sería el aumento conservador, por decirlo de alguna forma, porque existen especialistas (y López Obrador) que dicen que la meta es subirlo y homologarlo al 22%. Ésto, aunado a la pérdida anual del poder adquisitivo de los trabajadores en cuanto al salario mínimo, sumado con la reforma laboral recién aprobada, sería un desastre.

Por otra parte, la reforma energética que también estará presentando Peña Nieto ante el Congreso es tramposa y engañosa. Se maneja el doble discurso de no privatizar PEMEX (como empresa), pero se pone a disposición de las trasnacionales el petróleo (es decir, el producto que trabaja PEMEX en sus diferentes formas: exploración, perforación, extracción, procesamiento y distribución) y la renta petrolera (es decir, las ganancias del producto petrolero), en una clara y absoluta privatización.

De nada le sirven a la nación tener una red de gasolineras que están concesionadas y que lo único que pertenece a PEMEX es la imagen corporativa (pues la venta de las gasolinas las obtienen los concesionarios y no PEMEX), así como tampoco servirá de nada tener la rectoría sobre un montón de instalaciones, fierros, líderes sindicales y trabajadores cuando lo que debería generar PEMEX, que (vuelvo a repetir) es la exploración, perforación, extracción, procesamiento y distribución no lo va a hacer, y se quedará parte del producto en manos de Shell, Exxon, Mobil, Chevron, Texaco, British Petroleum, y demás empresas petroleras voraces.

Éstas contrarreformas (desde mi punto de vista) pasarán sin problemas, pues habrá manifestaciones en las calles, pero no contundentes, la sociedad en general no se movilizará, e incluso compartirán la idea de que así tiene que ser. La muestra me la han dado dos situaciones: la venta del voto y la votación a favor de Enrique Peña Nieto (para lo cual la memoria histórica no fue un factor de cambio), y la casi nula movilización de la sociedad civil ante la aprobación de una reforma laboral que afectaba sus intereses directos, y ante la cual no hubo la respuesta que tendría que existir.

Yo no soy de los optimistas que espera en que el Pueblo reaccione en éste momento, dado que si no reaccionó con los dos hechos mencionados anteriormente, no hay razón por la que ahora lo haga.

El destino final, sin duda será el parecido al de Argentina en 2001, donde en ése momento las contrarreformas neoliberales y las recetas dictadas desde el exterior (Washington, en concreto) y que llegaban con recomendaciones vía el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial se hicieron insostenibles, entonces la economía se cayó, y fue hasta ese momento (cuando los argentinos ya habían perdido todo, y no tenían ni para comer) que entonces reaccionaron, cambiaron el gobierno, la clase política y la política económica, y entonces comenzaron una espiral cuesta arriba. Yo espero que ese sea el mejor escenario para México.

El otro es mucho peor, y es parecido al caso chileno, donde lograron deponer al dictador Pinochet después de muchos muertos, pero jamás cambiaron la política económica, pese al cambio de gobierno y de clase política. Y una nueva generación les ha venido a enseñar a luchar a aquellos adultos que se conformaron con sólo la alternancia en el poder. Sin embargo, la lucha que ha dado ésta nueva generación en Chile no ha conseguido ablandar, en lo más mínimo, al modelo neoliberal enquistado, en gran parte por el origen de Piñera, pero en gran parte también porque esa socialdemocracia que gobernó con Bachelet no hizo los cambios necesarios que necesitaba el país porque no se atrevieron, o porque así les convenía.

De ser el segundo escenario para México, tendrá que pasar mucho tiempo antes de que las cosas verdaderamente cambien. Pero, para entonces, quien sabe si México siga existiendo como país soberano, si seamos un protectorado más, una colonia formalmente reconocida, o bien un estado más de el país de las estrellas.

Saludos. Dejen comentarios.

La crisis de la crisis

Hola.

Desde que tengo memoria, siempre he oído de la crisis. Y también, de los remedios para salir de la crisis. No obstante con ello, también he oído a los valientes que aseguran que nos van a sacar de la crisis. Pero la crisis sigue ahí. No se ha ido. Pareciera que llegó para quedarse. Y por si fuera poco, desde hace algunos años comenzó la crisis de la crisis, que amenaza con profundizarse, y que podría traer una crisis aún mayor (por si ésto fuera poco).

Pues aunque parezca un juego de palabras y que quiero confundir al lector, es más claro que el agua lo que menciono. La actual crisis aseguran que comenzó en 2008, con la crisis inmobiliaria en USA. Sin embargo, proviene desde finales de los 70’s y principios de los 80’s, años en que comienzan a aplicarse las doctrinas neoliberales.

Sin embargo, no sólo es la política económica. Es también la élite mundial, la oligarquía que aseguran no existe, pero que está conformada por grandes banqueros, empresas trasnacionales, magnates, medios de comunicación,  monopolios, duopolios, oligopolios, y todo aquello que tiene forma de acumular el capital. Para ésto, tiene a sus títeres (políticos ambiciosos y rapaces), los cuales son utilizados y encumbrados para seguir reproduciendo el sistema, para continuar el mismo régimen de corrupción y privilegios, los cuales están encargados de continuar aplicando la misma política económica, asegurando la sobreviviencia del moribundo modelo económico neoliberal, y perpetuando lo más posible el sistema capitalista, el cual se encuentra en su fase terminal, pero que continúan dándole vida artificial, mediante mecanismos que en algún momento se habrán de acabar.

Así, en los días pasados vivimos la imposición de una contrarreforma laboral que atenta contra los derechos de los trabajadores , los cuales han sido reducidos drásticamente (pago por hora, outsourcing, reducción o eliminación de seguridad social, así como del pago de prestaciones, eliminación de la antigüedad, reducción de salarios caídos por despido injustificado a sólo un año, contrato de prueba, etc.), y que han instaurado una forma moderna de esclavización, pero con una agravante de pauperización del trabajador y de sobrevivencia en la miseria, sin responsabilidad para el patrón.

Recordemos que en el esclavismo (en Roma, particularmente, pero así en otras sociedades) el esclavo vivía bajo la tutela del patrón que, si, lo azotaba y lo trataba mal (ahora el patrón no azota al trabajador, pero igual lo trata mal), pero el patrón tenía la responsabilidad de darle al esclavo casa, vestido y alimentación. En el actual esquema obrero-esclavista, no existe responsabilidad del patrón para mantener al esclavo.

Sin embargo, aunque pareciera que es un fenómeno único en México la contrarreforma laboral, se está aplicando también en otros países. Por ejemplo, en España algunos aspectos que contiene la nueva ley laboral son el impulso a los convenios y los pactos de empresa; limitó a un año la prórroga de los convenios caducados, hasta entonces indefinida; y facilitó los descuelgues salariales para las empresas.

En los días pasados, en Gran Bretaña (cuna del Capitalismo), el político conservador y Ministro de Hacienda George Osborne (descendiente y parte, por cierto, de la vieja aristocracia anglo-irlandesa), hizo un parafraseo de pésimo gusto de Marx, al exclamar ¡Trabajadores del mundo, únanse… y cedan sus derechos! ¡Naciones del mundo, únanse… y cedan su soberanía!. Resulta que éste pillo burgués imperialista está proponiendo una contrarreforma laboral a partir de abril de 2013 que dé a los trabajadores participaciones entre 2,000 y 25,000 libras, a cambio de ceder sus derechos  a la reclamación por despido improcedente, así como olvidarse del finiquito si la empresa quiebra, o a solicitar un horario flexible para ocupar tiempo para entrenamiento.

Así, queda en evidencia que no es realidad única lo que estamos viviendo en México, sino que son realidades simultáneas en diversas partes del mundo. Son políticas dictadas desde Washington, presentadas ante el G-8, avaladas por el G-20, e impuestas (por las buenas o por las malas) a los países del mundo que se dejan vía Fondo Monetario Internacional o Banco Mundial. Y estas políticas son encaminadas para intentar revivir al moribundo monstruo capitalista, eliminando por la vía de la “austeridad” derechos y servicios sociales y públicos, con el único fin de que los beneficiados del sistema puedan seguir obteniendo los mismos márgenes de ganancia sin importarles el sacrificio que hagan los demás.

Eso explica también, en gran medida, las promesas que como agente inmobiliario realiza Enrique Peña Nieto en su gira por Europa para vender el petróleo y que, dicho sea de paso, para ésto fue encumbrado por Televisa y la oligarquía, comprado la elección e impuesto al Pueblo.

La contrarreforma energética que tanto ha anunciado Peña Nieto (y que incluso, desde la misma campaña mencionó en varias ocasiones) busca la privatización no de PEMEX ni de la empresa PEMEX, sino del producto que extrae, industrializa y comercia PEMEX: el petróleo. PEMEX puede y seguirá siendo una empresa mexicana, y con esa trampa venderán (en el mejor de los casos) o regalarán el petróleo a las naciones extranjeras (USA, Canadá, Reino Unido, Francia y España) vía sus empresas trasnacionales: Exxon-Mobil, Shell, Chevron-Texaco, British Petroleum, Repsol, entre otras.

Sin embargo, esa contrarreforma energética es sólo una parte del gran iceberg de éstos países (principalmente, pero no son los únicos) de obtener el mayor botín posible en la obtención de los recursos energéticos, utilizando a políticos inútiles como Peña Nieto que deciden acatar sin chistar la agenda de Washington y al pie de la letra. Sin embargo, para los países opositores, o cuyos intereses no coinciden con los de las grandes potencias, son “liberados del terrible yugo dictatorial antidemocrático de dichos países”(invasiones vía la OTAN, como en el caso Afganistán en 2001, o Irak en 2003), o bien armando guerrillas de mercenarios pagadas desde los grandes centros de poder, y utilizados como pretextos para invadir y “ayudar a la liberación” de dichos países (como Libia en 2011, o próximamente Irán y Siria) ayudados, por supuesto, por las grandes cadenas y consorcios de medios de comunicación privados alrededor del globo (Fox, CNN, Televisa, TV Azteca, Globovisión, Galavisión, Telefé, El Clarín, Grupo PRISA, El País, etc.)

Esa era precisamente la importancia geopolítica de la elección venezolana del pasado domingo 7 de octubre, y su importancia en el futuro de la región: éste ejercicio y el reacomodo en la correlación de fuerzas con respecto a los centros de poder y al dominio de los recursos energéticos del Sur. La victoria de Hugo Chávez permite que ese conjunto de fuerzas que han logrado decidir su propio destino pueda realizar un desarrollo de adentro hacia afuera (y no al revés, como se venía haciendo, o como México lo sigue haciendo).

Así, mientras no exista en México un gobierno que privilegie nuestras prioridades por encima de las de Washington, seguiremos sumidos en la crisis de la crisis, sumiéndonos en ese deterioro social y cultural que cada vez más parece profundizarse, y del que resultará más difícil salir. De ésta forma, apreciamos la crisis en la política, en la economía, en la sociedad, en la cultura, en los medios de comunicación, en la televisión, en la programación de la propia televisión… ¡hasta en el futbol! existe una crisis, un deterioro, una mediocridad y, a la vez, una superficialidad que son transmitidas, y que cada vez más son interiorizadas en el mexicano como algo natural y espontáneo.

Finalmente, mientras la oligarquía y los beneficiados del régimen mantengan apacientadas a los borregos, podrán seguir beneficiándose y obteniendo los privilegios de los que jamás habrán de saciarse. Finalmente, citando a George Orwell, en nuestra democracia tiránica “todos los animales son iguales, pero hay unos animales más iguales que otros”.

Saludos. Dejen comentarios.

Sin duda, votaría por Chávez

Hola.

El próximo domingo se llevarán a cabo las elecciones presidenciales en Venezuela. Y lo cierto también es que (al igual que en México) se elegirá entre dos proyectos distintos y contrapuestos.

El primero de ellos es el encabezado por el Comandante Hugo Chávez Frías, candidato del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), quien ha sido electo en dos ocasiones (y ratificado en una) y ha gobernado esa nación durante 13 años. Llegó al poder en 1999 debido al fracaso de las políticas neoliberales que habían hundido a Venezuela y que habían convertido a dicho país en un mar de disparidad y inequidad económica, política y social.

Chávez llegó al poder por la vía de las urnas, después de un fallido Golpe de Estado comandado por él en 1992, y cuya fuerza popular le permitió ser liberado, ser candidato y ganar la Presidencia de la República. Al instante de asumir el poder, convocó aun nuevo constituyente, el cual creó una nueva Carta Magna, y fue aprobada en el año 2000, después de lo cual Chávez volvió a competir (ya con la nueva Constitución) y fue ratificado en el poder. Así, debido a las políticas públicas que comenzó a aplicar, en el 2002 se orquestó un golpe de estado en su contra, apoyado por FEDECÁMARAS (el equivalente al Consejo Coordinador Empresarial en México), Radio Caracas Televisión (RCTV) [el equivalente de Televisa], Globovisión, Venevisión, así como por las embajadas y gobiernos españoles y norteamericanos.

Sin embargo, dicho golpe falló, en gran medida porque el pueblo venezolando se volcó a las calles a defender a su gobernante, y a exigir que se le devolviera el poder. Así, Chávez libró su prueba de fuego (la más importante que ha tenido) y se consolidó como gobernante en Venezuela.

Después, los avances que comenzó a tener Venezuela en materia de salud, educación, bienestar, poder adquisitivo, acceso a la tecnología y a la información, servicios públicos, infraestructura, y demás rubros fueron impresionantes. Expulsó a las compañias petroleras estadounidenses, las cuales ganaban el 75% de la renta petrolera y no pagaban impuestos, en beneficio de los venezolanos y de su propio desarrollo. Así mismo, nacionalizó las empresas cementeras en Venezuela, las cuales (en su gran mayoría) eran propiedad de las trasnacional CEMEX, la cual hacía práticas abusivas, sacaba más de la mitad del concreto producido en Venezuela hacia otros países, y el que se quedaba en dicho país se lo vendían al gobierno 2, o hasta 3 veces más caro del valor en el mercado.

Para dar otra muestra: actualmente, el salario mínimo en Venezuela es de USD $476.17, mientras que en México es de apenas USD $146.40 mensuales (y con la contrarreforma laboral recientemente aprobada, bajará aún más). Otro ejemplo: mientras que en México se aprobó una reforma laboral para beneficiar al empresario, en Venezuela también fue aprobada una reforma laboral que le da más beneficios al trabajador.

Así, en 13 años, Chávez ha transformado a Venezuela no sólo cambiando el modelo económico de neoliberal a lo que se ha denominado Socialismo del Siglo XXI, sino que éste ha impactado en el nivel de vida del venezolano aumentando considerablemente el tamaño de la clase media en dicho país, y disminuyendo la línea de pobreza (mientras en 2002 el 48.6% de la población venezolana se encontraba en la línea de pobreza, 31.2% tenía sus necesidades básicas insatisfechas, y 20.2% estaba en pobreza crónica, éstos índices descendieron en el 2008 al 27.5%, 23.4% y 11.8% respectivamente, es decir, en 6 años [Fuente: Política Social, Desarrollo y Pobreza en Venezuela, Caracciolo Viloria, Instituto Latinoamericano de Investigaciones Sociales (ILDIS) Oficina en Venezuela de la Fundación Friedrich Ebert, http://library.fes.de/pdf-files/bueros/caracas/08763.pdf]).

El otro proyecto que se presenta en Venezuela es el encabezado por Henrique Capriles, candidato de la Mesa de Unidad Democrática, coalición conformada por partidos de diversos matices, principalmente centristas y derechistas. El proyecto de Capriles es uno: el retorno del neoliberalismo a Venezuela, y reconfigurar la geopolítica en Sudamérica favorablemente a los intereses estadounidenses.

Práticamente, todos los avances que ha tenido la Revolución Bolivariana en Venezuela serían destruídos, el petróleo regalado a los estadounidenses, y se gobernaría (al igual que en México) para unos cuántos, que es la oligarquía que busca retomar el poder perdido después de tantos años.

Así, Capriles es el candidato de la OTAN, de USA, de Barack Obama, de Washington, del Fondo Monetario Internacional, de las embajadas americana y española, de las compañías petroleras norteamericanas, de la oligarquía local de Venezuela, de FEDECÁMARAS, de Venevisión, de Globovisión, de los poderes fácticos, del dinero, del neoliberalismo y, lo más importante, del retroceso para Venezuela.

Cabe señalar, por cierto, que tanto Capriles como la embajada de USA en Venezuela han amagado con no reconocer el resultado electoral si sale victorioso Chávez. El primero, generando una revuelta entre sus seguidores, y los segundos, pidiendo una intervención militar, tal y como están planeando hacerlo con Siria en éstos días vía Turquía, y como pretenden también hacerlo con Irán vía Israel.

Así, en este choque de proyectos distintos y contrapuestos, sólo hay dos opciones: 6 años más de mejores condiciones de vida para los venezolanos, ó un retroceso económico, político y social para ésta nación que bastante sufrió durante muchos años antes de la Revolución Bolivariana.

Chávez ha demostrado que otro mundo es posible. Que si esposible redistribuir la riqueza, y repartirla equitativamente. Que si es posible tener una relación respetuosa con USA, siempre y cuando éstos no tengan injerencia en la Soberanía Nacional. Que si es posible generar mayores y mejores servicios públicos, a cargo del estado. Que si es posible no depender de la mano invisible. Que si hay de otra. Que cada pueblo puede y debe determinar su propio destino.

Así, en ésta coyuntura fundamental para Venezuela, si yo fuera venezolano, sin duda, votaría por Chávez.

Saludos. Dejen comentarios.