La farsa de Xóchitl

Hola.

Conocí a Xóchitl Gálvez a principios de 2010. No puedo decir que la conozco bien, porque afortunadamente eso no pasó, pero la conozco lo suficiente para escribir este texto.

La primera vez que platicamos con ella, fue en Ixmiquilpan, en una oficina frente al Balneario El Tephé. Acudimos los integrantes del entonces Colectivo de Izquierda Hidalguense, que era conformado por una gran parte de compañeros de la Izquierda más radical en el estado, y que a su vez, conformábamos la primera línea del Gobierno Legítimo encabezado por AMLO, y la Resistencia Civil Pacífica en Hidalgo.

Xóchitl llegó 10 minutos despues de la hora. Comenzamos a platicar sobre sus aspiraciones a ser gobernadora de Hidalgo por parte de un frente opositor al PRI, que aglutinara a todos los partidos opositores, y que pudiera ser contrapeso para lograr la alternancia en el Estado. Como paréntesis, esto ya se había intentado en 1999 con la candidatura de Miguel Ángel Granados Chapa, pero la traición del PAN al salirse de la alianza y registrar a Francisco Xavier Berganza como candidato a Gobernador impidió que desde entonces se consiguiera dicha alternancia política. Fin del paréntesis. Prosigamos.

Después de exponer sus motivos para encabezar la alianza (cosa que nos parecía más decente que apoyar la 2ª candidatura del impresentable José Guadarrama, o al otro impresentable Francisco Xavier), le empezamos a cuestionar ciertas cuestiones elementales, sobre todo para saber dónde estábamos parados, y de qué trataba el asunto. Entonces, le preguntamos de su militancia panista, y dijo que ella “era una ciudadana sin partido, que había visto al PAN como el partido de oposición al PRI, pero que no comulgaba con sus ideales”. Reverenda mentira.

Luego, agregó que ella “realmente era más de izquierda, porque había formado parte de los maoístas durante mi juventud”, por lo que se identificaba totalmente con nuestra visión política de izquierda. Más patrañas y más mentiras, que nos comimos una a una, cabe señalar, porque con ese discurso del maoísmo, nos convenció para apoyarla.

En el camino, fuimos descubriendo la farsa que representa Xóchitl Gálvez: una mujer que ni es indígena, ni es del Pueblo, ni es ciudadana, ni siquiera es legítima. Y explicaré porqué.

Xóchitl Gálvez no es indígena, porque no tiene raíces indígenas. Xóchitl Gálvez nació en Tepatepec, actualmente municipio de Francisco I. Madero, en Hidalgo. Por su parte, Francisco I. Madero es un municipio con 36,248 habitantes, en el cual solo el 1.68% de la población (es decir, 609 personas) habla algún idioma indígena, de las cuales, el 86.6% (527 habitantes) hablan Hñähñu, mientras que el 9.5% (58 personas) hablan náhuatl.

De acuerdo con el INEGI, una persona es o se reconoce indígena cuando desciende de poblaciones nativas o ancestrales, conserva las tradiciones o costumbres de un pueblo indígena, y habla alguna lengua indígena.

Desde el punto de vista antropológico, Ricardo Pozas Arciniega, en su obra “Los indios en las clases sociales de México”, señala que se denomina indios o indígenas a los descendientes de los habitantes nativos de América —a quienes los descubridores españoles, por creer que habían llegado a las Indias, llamaron indios— que conservan algunas características de sus antepasados en virtud de las cuales se hallan situados económica y socialmente en un plano de inferioridad frente al resto de la población, y que, ordinariamente, se distinguen por hablar las lenguas de sus antepasados, hecho que determina el que éstas también sean llamadas lenguas indígenas, y concluye: fundamentalmente, la calidad de indio la da el hecho de que el sujeto así denominado es el hombre de más fácil explotación dentro del sistema; lo demás, aunque también distintivo y retardador, es secundario (Pozas Arciniega, Ricardo. Los indios en las clases sociales de México. Siglo XXI, México, 1971).

Ambas definiciones se unen, y en el caso de Xóchitl, sabemos que no habla hñähñu ni nahuatl (los dos idiomas indígenas predominantes en Hidalgo), e incluso, tampoco conserva las tradiciones o costumbres de un pueblo indígena, y sobre todo, tampoco cumple con la condición que menciona Ricardo Pozas de que la calidad de indio es adquirida por que es el hombre (o mujer) de más fácil explotación dentro del sistema, pues al emigrar Xóchitl de su pueblo natal, y haber sufrido un proceso de aculturación y aburguesamiento (tal, que actualmente vive en Las Lomas, una de las colonias más ricas de México), se desprendió completamente de lo que implica ser indígena (en caso de que lo fuera realmente). No tiene nada de malo vivir en Las Lomas, sino que hubo un proceso de desclasamiento que es evidente, y que contradice el sentido de pertenencia indígena de Gálvez.

En sentido estricto, Xóchitl Gálvez no es indígena, aunque ella diga lo contrario.

Así, al haber sufrido un proceso de aburguesamiento, Xóchitl Gálvez tampoco puede ser “del Pueblo”, como Claudio X. González y la oligarquía la quieren presentar como alternativa a la opción surgida de la Cuarta Transformación. Tampoco es “ciudadana”, porque existe una militancia y una identificación ideológica clara con el panismo y su plataforma ideológica, claramente alineada a la derecha política.

Y no es legítima, primero, porque dice lo que el público al que se dirige quiere escuchar. Es decir, puede ir en la mañana a visitar tranquilamente una colonia popular, y proclamar un discurso en torno a la problemática de la gente y sus necesidades, y en la tarde, acudir con los empresarios, y proclamar un discurso totalmente contrario a lo dicho antes. En conclusión, sufre el Síndrome de la Chimoltrufia: como dice una cosa, dice otra.

Precisamente por eso, es tan detestada en Hidalgo. Los habitantes de nuestra entidad, se dieron cuenta de cómo era Xóchitl, y por eso, cuando se presentó en 2012 a ser Senadora de la República (tan solo 2 años después de haber sido candidata a Gobernadora), la gente la mandó a tercer lugar. A la gente se le puede engañar una o dos veces, pero no se le puede engañar toda la vida. Y bastó una sola ocasión para que la gente de su propio estado la repudiara. Por eso se fue a realizar carrera política a la Ciudad de México, porque sabe bien que en Hidalgo no volverá nunca a ser competitiva.

¿Porqué la oligarquía y la derecha quiere presentar a Xóchitl como su candidata? Porque saben que un candidato del perfil de Peña Nieto, de Enrique de la Madrid, de Ricardo Anaya, solo llevaría a la oposición a una hecatombre y a una derrota de proporciones bíblicas, y en cambio, la presentación de una simuladora como Xóchitl Gálvez, que se viste como indígena (sin ser indígena), que finge ser representante del Pueblo (cuando responde a los intereses de la oligarquía) y que puede ser camaleónica, es el perfil ideal para ser presentada como propuesta de la oposición para intentar engañar, una vez más, al Pueblo.

Xóchitl es una farsa, porque aunque se presente como indígena, no lo es. Y lo que si es, es ser el conducto de la oligarquía para intentar recuperar sus privilegios en 2024. Afortunadamente, Xóchitl es tan pero tan torpe, que permitirá que sus impulsos y arrebatos la dominen (como en la campaña de 2010: https://www.hglc.org.mx/blog/2010/07/07/apuntes-de-campana-mi-experiencia-en-la-campana-de-xochitl/), logrando la consolidación de la Cuarta Transformación de México.

Sin embargo, habrá que esperar, porque la oligarquía cuenta con el apoyo y financiamiento desde el Gobierno de Estados Unidos (quienes mantienen su embestida permanente contra los gobiernos progresistas de América Latina), y es claro que contarán con su apoyo para recuperar el poder y el gobierno.

Así, en 2024, más que nunca, tendremos una confrontación frontal entre ambos proyectos: el de la oligarquía rapaz, y el del Pueblo encabezado por la 4T. Como periódicamente recuerda Andrés Manuel López Obrador, la frase de Benito Juárez: “el triunfo de la reacción es moralmente imposible”, y no puede serlo de la mano de una farsante y simuladora como lo es Xóchitl Gálvez.

El regreso del Cóndor

Hola.

Los procesos de independencia de los diferentes países de América Latina que comenzaron hace dos siglos, en un principio no fueron iniciados como una forma de independizarse del yugo español. Hidalgo, San Martín, Miranda, no preveían la formación de Estados Nacionales, tal y como lo vemos hoy, sino únicamente luchaban por el reconocimiento de los derechos que, como criollos (descendientes de españoles nacidos en América Latina) no tenían. Dicho en palabras de Marx, luchaban por sus propios intereses de clase.

Fue gracias al surgimiento de figuras como Morelos, en México, o Bolívar, en Sudamérica, que la lucha se tornó independentista, y para librarse dela opresión colonizadora. Y lo consiguieron: se quitaron el yugo español, pero continuaron las prácticas coloniales, ahora en manos de los criollos.

Eso permitió la apropiación y concentración de la tierra en pocas familias, que eran propietarias de una gran cantidad de hectáreas, mientras que el Pueblo, los indígenas, lo menos favorecidos continuaron en el esquema de explotación y sumisión ante la nueva oligarquía.

Esa nueva oligarquía se fue transformando: algunos continuaron en el sector agropecuario, otros fueron inclinándose hacia el sector industrial (siempre a la sombra de las trasnacionales estadounidenses o extranjeras), y después de mediados del siglo pasado, algunos evolucionaron hacia el sector servicios.

Sin embargo, esta transición a un Capitalismo incipiente en América Latina (y reitero: Capitalismo incipiente, porque ni la industria ni los servicios se han desarrollado como en las grandes potencias y, por la otra, América Latina sigue siendo proveedor de materias primas hacia los grandes países industrializados, cumpliendo el mismo rol de África en la economía global) conllevó a otro problema: el acaparamiento del poder político por parte de las mismas familias que primero acapararon el poder económico, creando a esa nueva oligarquía que mencioné anteriormente.

Así, la oligarquía creó farsas democráticas, es decir, un sistema político con elecciones donde participa el Pueblo, pero donde las diferentes opciones están conformadas por personajes de la misma oligarquía, de tal forma que no importando la opción que se elija, el rumbo y destino de la Nación siempre será el mismo, pues al final, convergen y coinciden en los mismos intereses de clase.

Eso permitió que, por citar el caso mexicano, existieran figuras como Porfirio Díaz, que gracias a esa oligarquía permaneció en el poder más de 30 años, o que tras la traición a la Revolución Mexicana y la derechización del Partido Oficial durante los sexenios de Ávila Camacho y Miguel Alemán, comenzaran las alianzas y concesiones con la clase que la misma Revolución combatió, que tras la imposición del neoliberalismo en 1985, acapararon el poder político y económico como nunca antes.

Sin embargo, como cualquier sistema político, las farsas democráticas tienen huecos que han permitido que, mediante años de lucha y emancipación, se hayan logrado filtrar (y ganar) candidatos que responden a las necesidades del Pueblo, y que en muy poco tiempo, han tenido que desarticular los sistemas políticos impuestos en los diferentes países de América Latina por parte de las oligarquías, para crear nuevos que no estén atados a las viejas inercias del pasado.

Así, a lo largo del Siglo XXI, han habido dos grandes olas de gobiernos progresistas en América Latina: la primera, de 1999 a 2012 aproximadamente, en las que figuras como Hugo Chávez, Lula Da Silva, Evo Morales, Rafael Correa, y Néstor Kirchner llegaron a la Presidencia, y comenzaron a hacer grandes reformas que permitieron reconfigurar el sistema.

Sin embargo, bien dice Rafael Correa, que en América Latina, ganar la Presidencia no garantiza ganar el poder político, y así fue. Varias veces, en este espacio, he mencionado los eventos que tuvieron que enfrentar estos gobiernos progresistas contra una derecha que no quedó contenta en perder el poder político, y que gracias a sus alianzas con gobiernos extranjeros como el estadounidense, generaron acciones de desestabilización, que nunca prosperaron más allá de lo anecdótico.

Es más o menos en este contexto que se da el fraude electoral de 2006 contra López Obrador. En ese sentido, podríamos asegurar que este fraude conllevó intereses geoestratégicos, sobre todo de Estados Unidos.

Tras la primera ola de gobiernos progresistas, vino la reacción de la reacción. La derecha comenzó a infiltrar a los partidos de Izquierda, y llevaron a cabo dos estrategias: ganar las elecciones con candidatos de derecha disfrazados de Izquierda, como el caso de Lenin Moreno en Ecuador en 2017; o crear golpes parlamentarios, como en Brasil con Michel Temer contra Dilma Rousseff en 2014.

El triunfo de Andrés Manuel López Obrador en 2018 revitalizó a las fuerzas progresistas en América Latina, y sentó las bases para la segunda ola. Alberto Fernández, Lucho Arce, Lula Da Silva en su segundo período, Pedro Castillo, Gustavo Petro, y Gabriel Boric (con todo y las reservas para este caso, dado sus actitudes contra los régimenes cubano y venezolano) han logrado que casi todo el continente, como nunca antes, existan gobiernos de Izquierda.

Sin embargo, no todo puede ser miel sobre hojuelas. El Imperialismo yanqui, con sus cómplices de la derecha latinoamericana, han generado las condiciones para un embate en contra de estos gobiernos, en la búsqueda de recuperar el poder político que les fue arrebatado en las urnas. El triunfo de Lucho Arce en Bolivia fue antecedido por un golpe de Estado contra Evo Morales encabezado por la dictadora Jeanine Añez en 2019. El triunfo de Gustavo Petro se dio pese a la conjunción y conspiración de todas las fuerzas políticas y mediáticas de derecha. Gabriel Boric se enfrentó al rechazo de la nueva Constitución que el nuevo gobierno propuso en Chile, mostrando que el Pinochetismo se niega a morir. Y recién, Cristina Fernández de Kirchner, actual vicepresidente de Argentina, acaba de sufrir un impeachment disfrazado.

En México, Andrés Manuel López Obrador ha tenido que sortear con intentos pírricos de organización por parte de la derecha, a los cuales ha frenado gracias a su capacidad de movilización popular, a la mayoría que tiene en el Congreso y gracias a la cual puede seguir impulsando proyectos de gobierno, y a la capacidad de comunicación que tiene con la población en general.

Sin embargo, la derecha ha logrado aglutinarse para impedir reformas estructurales del Presidente, como la Reforma Eléctrica (defendiendo los intereses de las empresas trasnacionales), o bien con la Reforma Electoral, que si bien es cierto, fue aprobada con la modificación de todas las leyes secundarias en la materia, no pudo realizarse el gran cambio constitucional que requería el sistema electoral para ser reformado en su totalidad.

Sin embargo, nada se acerca a la canallada que le hicieron a Pedro Castillo, maestro rural que ganó las elecciones en Perú el año pasado. Desde el principio de su gobierno, Pedro Castillo no fue bien recibido por la oligarquía peruana, la cual comenzó un clima de hostigamiento y persecución en contra del Presidente.

Recientemente, Castillo sufrió un golpe de Estado en su contra, gracias a la alianza de su vicepresidente (infiltrada, como el caso de Temer en Brasil, o de Lenin en Ecuador) con la oligarquía, el fujimorismo, la derecha parlamentaria y el ejército, sin tener ni un solo cargo en su contra, detenido por su propia guardia personal, e incomunicado ilegalmente. La situación política en Perú ha sacado a la población a las calles, defendiendo a su Presidente, y el gobierno de facto ha sacado a la policía y al ejército para reprimir al Pueblo.

No sabemos qué vaya a pasar ante el complicado escenario que se vive en Perú, pero lo cierto es el Cóndor ha regresado, y está más vivo que nunca. El mismo Cóndor, por cierto, que nació de la Escuela de las Américas que Estados Unidos, por medio de la CIA, implementó en Panamá tras la Segunda Guerra Mundial para contrarrestar los movimientos marxistas y de Izquierda en América Latina, y que después se institucionalizó como Plan Cóndor por parte de las dictaduras militares de los 70’s y 80’s en Sudamérica.

Hasta ahora, el Cóndor había cambiado de estrategia, y se había limitado a crear golpes blandos, e impeachments parlamentarios. Pero en los últimos 3 años, ya tiene dos golpes de Estado en su historial: el de Bolivia de 2019, y este reciente, de Perú, en 2022.

Dice Joaquín Sabina, que el otoño duró lo que tarda en llegar el invierno, y ante la aparición del Otoño Latinoamericano en 2019 (El Otoño Latinoamericano, https://www.hglc.org.mx/blog/2019/10/26/el-otono-latinoamericano/), la derecha entreguista ha traído el frio invierno a nuestra región, aunque de repente se olvidan que, como dijo Pablo Neruda: “podrán cortar todas las flores, pero no impedirán que llegue la Primavera”.

Así pues, es importante estar alertas ante el embate de la derecha, del Cóndor, en todos y cada uno de nuestros países, y evitar que nos arrebaten la esperanza. Que no puedan quitarnos por la fuerza lo que no son capaces de ganar en las urnas.

Para esto, siempre será fundamental recordar las palabras de Salvador Allende: “la Historia es nuestra, y la hacen los Pueblos”.

El triunfo de la reacción es moralmente imposible.

El papel del pasquín propagandístico imperialista contrarrevolucionario de la prensa burguesa, o @TheEconomist vs @LopezObrador_

Hola.

A mediados de la semana, The Economist, revista británica alineada por excelencia a los intereses oligárquicos, oligopólicos, corporativos, bancarios, financieros, trasnacionales, imperialistas y burgueses, publicó un artículo sobre nuestro Presidente, Andrés Manuel López Obrador, titulado El falso mesías.

En él, The Economist afirma que López Obrador es “un peligro para la democracia” pues, desde su punto de vista, ha impulsado políticas ruinosas “por los medios inadecuados”. La revista señala, además, que Andrés Manuel ha pasado desapercibido debido a que “no tiene ‘vicios’ como Presidentes como Viktor Orbán de Hungría, Nerendra Modi en India, o Jair Bolsonaro en Brasil (evidentemente, con este último la comparación es absurda, tan solo partiendo desde el punto ideológico de ambos).

Así, según The Economist, la peligrosidad de López Obrador reside en una necrofilia ideológica, que no es otra cosa que un amor por ideas que ya han sido probadas en el fracaso y fracasaron, según la propia revista.

Finalmente, hace una invitación abiertamente proselitista a favor de la oposición, al asegurar que los votantes deberían frenar al Presidente mexicano hambriento de poder, pues tienen la oportunidad de controlar a su Presidente rechazando a su partido.

No debería de sorprendernos lo anterior en lo más mínimo. Desde su fundación, en 1842, The Economist ha sido un aliado permanente de las élites británicas y europeas, pues representa sus intereses de clase y los defiende. Es un pasquín propagandístico de las élites imperiales publicado para difundir sus ideas, justificar sus acciones tanto en el ámbito político como en el económico, y difundir sus planes contrarrevolucionarios contra los gobiernos progresistas.

En su libro El 18 Brumario de Luis Bonaparte, Karl Marx hace tres referencias y dos señalamientos a The Economist, medio que apoyaba abiertamente la dictadura de Luis Bonaparte, y lo define como el medio con la posición de la aristocracia financiera y que manipulaba a la opinión pública con la pinta del modo más palmario. Posteriormente, vuelve a referirse más adelante a la misma revista como “The Economist” (“El Economista”): revista mensual inglesa de economía y política, órgano de la gran burguesía industrial; aparece en Londres desde 1843.

Así mismo, la misma revista tiene precedentes históricos dignos de ser recordados: apoyó el golpe de Estado de Victoriano Huerta contra Francisco I. Madero, en 1913; apoyó el golpe de Estado contra Salvador Allende y el régimen dictatorial de Augusto Pinochet en Chile; apoyó la invasión a Irak y Afganistán de George W. Bush en 2003, así como la de Libia en 2011; apoyó el golpe de Estado contra Hugo Chávez en 2002, así como las insurrecciones de Henrique Capriles y Juan Guaidó en Venezuela contra el régimen chavista; apoyó el golpe de Estado en contra de Evo Morales por parte de Jeanine Áñez; y un sinfín de etcéteras.

Si algo ha caracterizado a The Economist, es por impulsar la democracia al estilo burgués, y mediante sofismas, adoctrinar a la opinión pública mediante sus publicaciones propagandísticas a favor de sus propios intereses. Su reputación le precede.

Es curioso cómo The Economist busca defender sus intereses: alude al amor de AMLO por ideas del pasado, cuando ellos siguen aferrados al neoliberalismo, pese a que se ha demostrado que este modelo económico ha fracasado en todo el mundo, y cuestionan este amor al pasado, cuando cabe señalar que México, durante los años 60’s tuvo un crecimiento económico sostenido mayor al 6% promedio durante toda la década, que incluso en su momento fue denominado El Milagro Mexicano (por cierto, cuando el Estado tuvo mayor injerencia en la economía), y que parte de ese pasado glorioso, junto con el existente durante el gobierno de Lázaro Cárdenas del Río, es el que López Obrador quiere devolver a nuestro país.

Llama además, la atención que el mismo día que sale publicado el reportaje referido de The Economist, se tiene conocimiento de que el director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés), William J. Burns, llegará en los próximos días a México, supuestamente para preparar la visita de la Vicepresidenta de USA, Kamala Harris. Y llama la atención y resulta sospechoso, porque la CIA es la agencia estadounidense que se ha encargado de operar los golpes de Estado en diferentes países del mundo contra sus gobiernos, en particular los progresistas o ajenos a los intereses de las grandes potencias, y además días antes de las elecciones.

Otra señal importante que hay que advertir es la presencia de “observadores” de la OEA para el próximo proceso electoral. Y es importante poner atención en el papel que desempeñará este organismo en la elección del 6 de junio, pues ya existe el precedente de que la OEA ha sido un factor predominante en las denuncias de supuestos fraudes electorales en diferentes países de América Latina, como Venezuela, Ecuador o Bolivia, donde incluso, fue actor fundamental en el golpe de Estado contra Evo Morales por parte de Áñiz.

Pero The Economist no es un caso aislado. Ejemplos nos sobran: está Reforma, El Universal, El Financiero Bloomberg, LatinUS, Imagen Televisión, CNN, BBC, The New York Times, Forbes… la lista es inmensa, y podemos seguir y seguir mencionando medios de comunicación que, lejos de informar y realizar un periodismo serio, objetivo, independiente, únicamente defienden los intereses de clase de los dueños de los medios de comunicación, pasquines propagandísticos al servicio de las clases económicas dominantes, que no únicamente se encuentran inmersos en el negocio de la información, sino en muchas áreas de la economía.

Así, podemos encontrar que, por citar un ejemplo, Olegario Vázquez Aldir, quien no sólo es propietario de Imagen Televisión, que incluye al Canal 3.1 de televisión abierta y al periódico Excelsior, y de los Hospitales Ángeles, donde cabe señalar la gran campaña que ha ejercido Grupo Imagen por medio de su presentador estrella, Ciro Gómez Leyva, contra el Gobierno de México y su responsable y vocero de la Estrategia Nacional contra el Covid-19, Hugo López-Gatell, debido a que el Gobierno centralizó y estatizó el control de la compra de las vacunas contra el virus, así como la Estrategia Nacional de Vacunación, pues la atención de los casos médicos involucrados con la pandemia fueron atendidos en hospitales públicos, dejando fuera al sector privado, y molestando a empresarios como Vázquez Aldir.

No sólo eso: antes de la pandemia, comenzó el ataque al Gobierno por un supuesto desabasto de medicamentos, pues el Gobierno de López Obrador centralizó las compras de medicamentos a nivel nacional para el sector público, y eliminó el oligopolio que existía en la distribución de medicamentos hacia los hospitales públicos por parte de 5 empresas en manos de políticos y empresarios voraces. Eso explica, en gran medida, el ataque mediático diario de Gómez Leyva en su noticiero todas las noches contra López Gatell, donde el propio Ciro ‘infla’ las cifras en 33,000 muertos más de los publicados por el Gobierno de México, mintiendo a la población acerca de la gravedad de la pandemia.

Por tal motivo, no es de extrañarnos el papel del pasquín propagandístico imperialista de la prensa burguesa, pues este se encarga de confundir a la población mediante de sus voceros y medios de comunicación a la población en pro de sus propios intereses, y con la comunicación como tal como negocio y, por la otra parte, persuadir a la población de que los gobiernos progresistas no están realizando acciones en su beneficio, que se traduce en resultados, ni que se está haciendo lo correcto, con el fin de que comience a generarse descontento y oposición popular intrínseca a las acciones del gobierno.

Por eso, aunque lo he repetido muchas veces, bien cabe señalar la frase de Rafael Correa respecto al papel de la prensa burguesa, al asegurar que “desde que se inventó la imprenta, la ‘libertad de prensa‘ es la voluntad del dueño de la imprenta”.

Por lo anterior, es importante buscar fuentes alternativas de información, y sobre todo, tener claro de quién es cada medio de comunicación y qué intereses defiende, pues esto determinará su línea editorial y nos permitirá discernir si estamos siendo objetos de manipulación de información, pues de lo contrario, como atinadamente dijo Malcolm X: “si no tienes cuidado con los medios de comunicación, nos harán odiar al oprimido y amar al opresor”.

Saludos. Dejen comentarios.

La Resistencia Cristera o el Neo-Sinarquismo del Siglo XXI

Hola.

A finales de julio de 1926, el conflicto entre el gobierno de Plutarco Elías Calles y la Iglesia Católica estalla, debido a modificaciones al Código Penal que convierten en delitos del fuero común las infracciones en materia de cultos. El 31 de julio de dicho año, los obispos suspenden los cultos, y el gobierno prohíbe el culto privado.

Ante esto, la Liga Nacional de la Defensa de la Libertad Religiosa, que aglutinaba a más de un millón de personas, convocan en un primer momento a la resistencia pasiva, y posteriormente, a una insurrección abierta a partir del 1° de enero de 1927, en el episodio llamado Guerra Cristera, donde participan organizaciones como la Acción Católica de la Juventud Mexicana, la Liga, la Unión Popular, y las Brigadas Femeninas, principalmente en los estados del Bajío: Jalisco, Guanajuato, Colima, Michoacán, así como en Coahuila y San Luis Potosí, extendiéndose el conflicto hasta 1930.

Así mismo, durante la etapa final de la Cristíada, se llevó a cabo la elección de 1929 (debido al asesinato de Álvaro Obregón un año antes), donde José Vasconcelos participó como candidato del Partido Nacional Antirreleccionista (PNAR), al que estaba muy cercano Manuel Gómez Morín, fundador del PAN años después. Cabe señalar que años despues, Vasconcelos se declaró abierto seguidor de Hitler. Muestra de ello, son sus palabras publicadas en la revista Timor del 1° de junio de 1940, donde afirmó que Hitler ha salvado a Alemania, ha salvado a un sector imprescindible, de la obra del progreso del mundo… Hitler no es guerrero, es, ante todo, un hombre de Estado, el más completo que hayan producido los siglos, como bien lo dijo Ribbertropp.

Estos dos antecedentes históricos (la Guerra Cristera y la elección de 1929) se pueden ligar con otro posterior, el nacimiento de una organización de carácter fascista: la Unión Nacional Sinarquista en la ciudad de León, Guanajuato, el 28 de mayo de 1937, definiéndose como una organización anticomunista, nacionalista y antiagrarista, como oposición al gobierno de Lázaro Cárdenas (de la misma forma en la que Manuel Gómez Morín fundó el PAN en 1939 con el mismo objeto).

El origen de la palabra Sinarquismo se compone de dos raíces griegas: Sin– Con, y Archis– Gobierno, “con gobierno”, en oposición al Anarquismo. Así mismo, el nombre fue pensado de esa forma debido a que sus siglas UNS coincidía con la palabra alemana Nosotros, aunado al hecho de que las primeras proclamas sinarquistas terminaban con la frase Dios está con nosotros.

Según Gill, la palabra Sinarquismo fue creada por Hellmuth Oscar Schreiter, lingüista, profesor de idiomas, experto en raíces griegas y latinas, llegado a Guanajuato después de la Primera Guerra Mundial, y creador del fracasado Centro Anticomunista en 1936.

Los sinarquistas hacían grandes desfiles militares al estilo fascista en ciudades como Morelia y Guadalajara, pues adoptaron métodos de trabajo y propaganda del Partido Nacional Socialista Alemán (Nazi), aunque siempre se presentaron como un movimiento político pero no electoral, teniendo en Salvador Abascal Infante (padre de Carlos Abascal Carranza, quien fuera Secretario de Trabajo y Secretario de Gobernación con el presidente Vicente Fox) una de sus figuras más predominantes del sinarquismo. A la derrota del fascismo, los sinarquistas se ligaron a organizaciones católicas de Estados Unidos.

Electoralmente, el Sinarquismo participó en dos frentes: primero, con el Partido Acción Nacional (PAN), a quienes apoyaron abiertamente en la elección de 1952 apoyando a Efraín González Luna, candidato netamente católico, pero que siempre caminaron de la mano con ellos desde su propia fundación, en 1939, y posteriormente fundando su propio partido político, el Partido Demócrata Mexicano (PDM), en 1975. Así mismo, en 1955, la organización secreta que controlaba la UNS y el PAN fue reconstituída como la Organización Nacional del Yunque, quienes tenían relación con grupos radicales de mexicanos de derecha en USA, con la Mafia de Miami (los exiliados de la oligarquía cubana tras la Revolución), así como la Falange y Fuerza Nueva de España.

Tras años de participación electoral, el Movimiento Nacional Sinarquista se divide después de la elección de 1994: una facción, pierde el registro del PDM en 1997, y lo vuelve a obtener ahora como Partido Alianza Social (PAS), que apoyaría la candidatura de Cuauhtémoc Cárdenas en 2000; otra facción migra hacia el PAN y el PRD; y otra más como una Asociación Política Nacional con registro desde el 9 de abril de 1999 y con presencia en estados como Guanuajuato, Querétaro, Guerrero, Morelos, Oaxaca, Jalisco y Veracruz.

Toda esta breve historia de la ultraderecha mexicana es necesaria para explicar uno de los actuales fenómenos que estamos viviendo a partir de la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la Presidencia de la República: la aparición de FRENAA (Frente Nacional Anti AMLO) como oposición al actual gobierno.

Mediáticamente, Gilberto Lozano ha sido el dirigente que ha sido más visible por parte de FRENAA: ex-directivo de FEMSA, ex-Presidente del Club de Fútbol Monterrey, y gente muy cercana a Carlos Salinas de Gortari. Sin embargo, en la misma página de FRENAA aparecen tres nombres más que llaman la atención: Pedro Ferriz de Con (hijo de Pedro Ferriz Santa Cruz, conductor de televisión muy ligado al Partido del Frente Cardenista de Rafael Aguilar Talamantes); Rafael Loret de Mola (periodista, padre del comunicador Carlos Loret de Mola, quien se ha convertido en un ariete mediático visible junto a Brozo en el pasquín digital Latinus), y Juan Bosco Abascal Carranza. Si, adivinaron: uno de los 11 hijos de Salvador Abascal Infante (que como ya mencionamos, fue de los fundadores de la Unión Nacional Sinarquista), y hermano de Carlos Abascal Carranza.

Por eso, no es de extrañarse que los planteamientos que actualmente tienen (renuncia de AMLO a la Presidencia de la República, oposición al comunismo de López Obrador), así como su catolicismo radical enalteciendo “¡Viva Cristo Rey!” (una de las consignas más conocidas de los cristeros), así como su veneración extrema a la Virgen de Guadalupe (a la cual le hicieron una capilla en el plantón que mantienen en el Zócalo de la Ciudad de México desde el pasado 23 de septiembre), muestran esos rasgos que demuestran que estamos ante un resurgimiento del Sinarquismo.

Cabe señalar, además, que FRENAA incorpora métodos de la derecha contrarrevolucionaria que han aparecido en los diferentes gobiernos progresistas que han aparecido en América Latina a lo largo del Siglo XXI, en países como Venezuela, Brasil, Ecuador, Argentina, Bolivia: organización política pero no electoral, discurso neofascista y confesional, propaganda desmedida a su favor en los medios convencionales de comunicación (alineados totalmente con las oligarquías locales), campañas de mentiras y desinformación en redes sociales y en sus planteamientos políticos, financiamiento oscuro y de orígenes desconocidos para la realización de sus actividades, y presuntamente (esto todavía sin confirmarse) conexión con la ultraderecha estadounidense y con algunas de América Latina.

Lo mejor será mantener cautela respecto a las acciones que lleve a cabo FRENAA, pues quienes lo encabezan, representan lo más peligroso de la ultraderecha mexicana del Siglo XX. Y hay que tener claro que Gilberto Lozano es un alfil importante, pero la presencia de Juan Bosco Abascal es la fundamental, pues es el poder real detrás del trono, sobre todo considerando los elementos antes mencionados.

Bien decía Karl Marx que la Historia se repite dos veces, primero como drama, y luego como comedia. Y aunque de pronto resulte inverosímil las acciones que pueda realizar FRENAA, algo importante qué aprender en política es que nunca debe subestimarse a nadie. El campamento de la Resistencia Cristera, o el Neo-Sinarquismo del Siglo XXI no debe minimizarse, ni tampoco pensar que será un movimiento fugaz. Será un movimiento permanente a lo largo del período presidencial de López Obrador, con posibilidades de crecimiento, y que pueda ser incluso un ariete del injerencismo estadounidense, tal y como lo fueron los extremismos cristiano-evangélicos en Brasil, con Jair Bolsonaro, o Jeanine Áñez, en Bolivia.

Quien no conoce la Historia, está condenado a repetirla. Ya hemos tenido malas experiencias en Chile en 1973, en Venezuela en 2002, en Brasil en 2015, en Argentina en 2016, en Ecuador en 2017, y en Bolivia en 2019. No cometamos el mismo error que se cometió en aquellos países donde gobernaba la Izquierda, y la derecha no sólo arrebató el poder, sino destruyó el legado que se dejó por parte de los gobiernos progresistas en pocos meses.

Garanticemos pues, que el legado del gobierno de Andrés Manuel López Obrador trascienda, y pongamos atención a lo importante: continuar con la profundización de la Cuarta Transformación, sin dejar de poner atención a los grupos como FRENAA, que representan a lo más oscuro de la ultraderecha de nuestro país, y que buscan reestablecer no sólo el modelo neoliberal, sino el régimen de corrupción y privilegios que gobernó por 90 años nuestro país.

No bajemos la guardia.

Saludos. Dejen comentarios.

La oligarquía mexicana y la concentración de la riqueza (versión 2016)

En el año 2014, publiqué el primer mapa sobre la oligarquía mexicana y la concentración de la riqueza, donde incluí los principales grupos y consorcios empresariales privads del país, para ejemplificar como unas cuántas empresas (y familias) controlan la economía de todo el país.

Así, a finales de 2015, he preparado una segunda versión de este mapa de la oligarquía que, si bien es cierto que no ha habido modificaciones importantes, si ha sufrido algunos cambios:

  • Grupo Carso: El equipo de fútbol Estudiantes de la UAG cambió su nombre a Mineros de Zacatecas
  • Grupo Televisa/Grupo Salinas: Ambos dejaron de tener participación en Iusacell/Unefón, y la empresa fue vendida a AT&T
  • Grupo Televisa: Se revisaron los canales de televisión propiedad del consorcio, y se incorporó Izzi en sustitución de Cablevisión
  • Grupo Salinas: Se incorporó a la empresa petrolera Sierra Oil&Gas
  • Grupo BAL: Se incorporó la empresa petrolera PetroBAL
  • Grupo México: Se incorporó la empresa petrolera Perforadora México

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Deforma energética

Hola.

Dice la Real Academia Española, que deformar es hacer que algo pierda su forma regular o natural. También lo define como tergiversar, siendo esto dar una interpretación forzada o errónea a palabras o acontecimientos.

En el Congreso Mexicano, desde hace algunos sexenios, y aceleradamente durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, no se ha hecho otra cosa que no sea deformar. ¿Y qué deforman nuestros legisladores? Leyes, con el pretexto de reformarlas.

Las reformas neoliberales que han sido impulsadas en los últimos casi 35 años no responden al interés general, a lo que necesidades requeridas por el Pueblo (que representa la mayor parte de éste país). Las leyes han sido rediseñadas conforme al interés de una clase empresarial y política (definida como oligarquía), cuyos intereses representan los de ellos mismos y no los de la mayoría de la población.

Para tal efecto, se han posesionado y secuestrado al gobierno. Mediante una simulación democrática, han logrado controlar al representante del Poder Ejecutivo y su gabinete, han insertado legisladores para modificar las leyes conforme a sus intereses, han logrado generar un clima de impunidad avalado por jueces y magistrados, han controlado la dirigencia de los principales partidos políticos, y han manipulado a la población mediante los medios de comunicación para que exista un respaldo popular a sus agravios.

El paquete de reformas estructurales (que muchas veces se ha insistido en este blog que provienen de cartas-intención con el Fondo Monetario Internacional [FMI], el Banco Mundial [BM], la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos [OCDE] y otros organismos) que ha presentado Enrique Peña Nieto, y que un Congreso maniatado, sometido y timorato ante la figura presidencial ha aprobado sin discusión alguna, no son otra cosa que deformas o, dicho de forma correcta, deformaciones.

La deforma laboral ha sepultado los derechos laborales y el espíritu del artículo 123 por los que se luchó durante mucho tiempo; la deforma educativa ha terminado con la responsabilidad del Estado en la educación pública, laica, gratuita y de calidad, y el espíritu del artículo 3°; la deformación del artículo 130 terminó con el Estado Laico; la deforma financiera ha legalizado el embargo, la retención de sueldos y salarios en caso de deudas por créditos, y la pena corporal (cárcel); la deforma en telecomunicaciones fortaleció a Televisa como monopolio y empresa predominante en el sector, legalizó el espionaje que era hecho ilegalmente por el Estado Mexicano, y permitió la entrada de capital extranjero al negocio de la Radio y TV, antes prohibido; la deforma hacendaria homologó el IVA en la frontera, y legalizó los gasolinazos e, incluso, los intensificó.

Dicho sea de paso, además, que los gasolinazos es una medida impuesta desde el gobierno de Felipe Calderón con el fin de homologar el precio de la gasolina mexicana con el internacional, con el fin de que, una vez que las empresas trasnacionales (como Shell, Exxon, Chevron y Texaco) lleguen al país y abran sus gasolineras, puedan competir contra PEMEX (pues de mantenerse el precio bajo, como era antes, no podrían hacerlo).

Nadie duda hoy que estas deformas fueron realizadas para beneficiar intereses económicos muy poderosos, principalmente extranjeros, y que el Gobierno Mexicano trabaja más como un lobby empresarial que como una entidad dedicada a proteger y priorizar los intereses de sus gobernados.

Pero sin duda, y aún con las graves consecuencias que tienen la deformación de las leyes antes mencionadas, la más grave es la deforma energética.

La madre de todas las reformas, como la han calificado Peña Nieto y su gabinete, es la reforma energética, que en los días pasados ha sido aprobada e impuesta por el Congreso de la Unión por el PRI, en complicidad con el PAN, el PVEM, el PANAL, y con la oposición bipolar voluble simulada del PRD.

Se ha modificado la Constitución en sus artículos 25, 27 y 28 para permitir la inversión extranjera en el sector energético (eso si, repitiendo hasta el cansancio que el petróleo seguirá siendo de la nación, aunque no dicen que en el subsuelo y que, una vez que salga de él, se perderá la propiedad por completo). En las leyes secundarias, han violado por completo el espíritu constitucionalista del artículo 27 y del Decreto de Expropiación Petrolera del General Lázaro Cárdenas, y han puesto y generado las reglas a modo para el capital trasnacional petrolero.

Las nuevas leyes permiten el despojo de las tierras por parte de las empresas trasnacionales para la búsqueda y extracción de petróleo, avaladas por el Gobierno bajo el concepto de “utilidad pública” pero para beneficio privado; no se especifican las tasas de impuestos conforme a los márgenes de utilidad de las empresas extractoras; tampoco existen regulaciones para evitar catástrofes medioambientales que pudieran existir derivado de los procedimientos poco ortodoxos que las empresas petroleras trasnacionales utilizan para obtener el producto (véase el caso Chevron en Ecuador, o el caso Shell en Nigeria) y, finalmente, dejan en un futuro incierto nuestro futuro económico y nuestra viabilidad como nación independiente, convirtiéndonos en tierra de nadie (casi literalmente).

En pocas palabras, la reforma energética da todas las garantías necesarias y no necesarias al capital extranjero trasnacional, y deja sin garantías y en absoluta indefensión a la población en general.

Ningún llamado será atendido. Peña Nieto está pagando con creces a quienes le financiaron su campaña presidencial y aseguraron el regreso del PRI a los Pinos. El PRI está subordinado a los grandes organismos financieros. Penchyna y compañía están entregados a las grandes corporaciones trasnacionales.

La instauración de la corpocracia mexicana es un hecho, acompañada de una oligarquía rapaz y dominante. Felicitemos pues, a aquellos que vendieron el país a cambio de una despensa Soriana, de souvenires del candidato presidencial priísta, de materiales de construcción, de la promesa de un cargo en el gobierno, o de quienes, en medio de su estupidez infinita, no sabían lo que hacían o por quién votaban, pues era más fácil creerle a Televisa, que informarse de lo que había detrás del hombre que, sin remordimientos y tal cual psicópata, ha desgraciado la vida de muchas generaciones hacia adelante.

Estamos en el punto de no retorno. El daño al país está hecho. Y costará muchos años y generaciones revertir el actual proceso de descomposición política, social y económica que está culminando. Que Dios (si existe) nos agarre confesados, porque nos va a cargar el payaso.

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