La farsa de Xóchitl

Hola.

Conocí a Xóchitl Gálvez a principios de 2010. No puedo decir que la conozco bien, porque afortunadamente eso no pasó, pero la conozco lo suficiente para escribir este texto.

La primera vez que platicamos con ella, fue en Ixmiquilpan, en una oficina frente al Balneario El Tephé. Acudimos los integrantes del entonces Colectivo de Izquierda Hidalguense, que era conformado por una gran parte de compañeros de la Izquierda más radical en el estado, y que a su vez, conformábamos la primera línea del Gobierno Legítimo encabezado por AMLO, y la Resistencia Civil Pacífica en Hidalgo.

Xóchitl llegó 10 minutos despues de la hora. Comenzamos a platicar sobre sus aspiraciones a ser gobernadora de Hidalgo por parte de un frente opositor al PRI, que aglutinara a todos los partidos opositores, y que pudiera ser contrapeso para lograr la alternancia en el Estado. Como paréntesis, esto ya se había intentado en 1999 con la candidatura de Miguel Ángel Granados Chapa, pero la traición del PAN al salirse de la alianza y registrar a Francisco Xavier Berganza como candidato a Gobernador impidió que desde entonces se consiguiera dicha alternancia política. Fin del paréntesis. Prosigamos.

Después de exponer sus motivos para encabezar la alianza (cosa que nos parecía más decente que apoyar la 2ª candidatura del impresentable José Guadarrama, o al otro impresentable Francisco Xavier), le empezamos a cuestionar ciertas cuestiones elementales, sobre todo para saber dónde estábamos parados, y de qué trataba el asunto. Entonces, le preguntamos de su militancia panista, y dijo que ella “era una ciudadana sin partido, que había visto al PAN como el partido de oposición al PRI, pero que no comulgaba con sus ideales”. Reverenda mentira.

Luego, agregó que ella “realmente era más de izquierda, porque había formado parte de los maoístas durante mi juventud”, por lo que se identificaba totalmente con nuestra visión política de izquierda. Más patrañas y más mentiras, que nos comimos una a una, cabe señalar, porque con ese discurso del maoísmo, nos convenció para apoyarla.

En el camino, fuimos descubriendo la farsa que representa Xóchitl Gálvez: una mujer que ni es indígena, ni es del Pueblo, ni es ciudadana, ni siquiera es legítima. Y explicaré porqué.

Xóchitl Gálvez no es indígena, porque no tiene raíces indígenas. Xóchitl Gálvez nació en Tepatepec, actualmente municipio de Francisco I. Madero, en Hidalgo. Por su parte, Francisco I. Madero es un municipio con 36,248 habitantes, en el cual solo el 1.68% de la población (es decir, 609 personas) habla algún idioma indígena, de las cuales, el 86.6% (527 habitantes) hablan Hñähñu, mientras que el 9.5% (58 personas) hablan náhuatl.

De acuerdo con el INEGI, una persona es o se reconoce indígena cuando desciende de poblaciones nativas o ancestrales, conserva las tradiciones o costumbres de un pueblo indígena, y habla alguna lengua indígena.

Desde el punto de vista antropológico, Ricardo Pozas Arciniega, en su obra “Los indios en las clases sociales de México”, señala que se denomina indios o indígenas a los descendientes de los habitantes nativos de América —a quienes los descubridores españoles, por creer que habían llegado a las Indias, llamaron indios— que conservan algunas características de sus antepasados en virtud de las cuales se hallan situados económica y socialmente en un plano de inferioridad frente al resto de la población, y que, ordinariamente, se distinguen por hablar las lenguas de sus antepasados, hecho que determina el que éstas también sean llamadas lenguas indígenas, y concluye: fundamentalmente, la calidad de indio la da el hecho de que el sujeto así denominado es el hombre de más fácil explotación dentro del sistema; lo demás, aunque también distintivo y retardador, es secundario (Pozas Arciniega, Ricardo. Los indios en las clases sociales de México. Siglo XXI, México, 1971).

Ambas definiciones se unen, y en el caso de Xóchitl, sabemos que no habla hñähñu ni nahuatl (los dos idiomas indígenas predominantes en Hidalgo), e incluso, tampoco conserva las tradiciones o costumbres de un pueblo indígena, y sobre todo, tampoco cumple con la condición que menciona Ricardo Pozas de que la calidad de indio es adquirida por que es el hombre (o mujer) de más fácil explotación dentro del sistema, pues al emigrar Xóchitl de su pueblo natal, y haber sufrido un proceso de aculturación y aburguesamiento (tal, que actualmente vive en Las Lomas, una de las colonias más ricas de México), se desprendió completamente de lo que implica ser indígena (en caso de que lo fuera realmente). No tiene nada de malo vivir en Las Lomas, sino que hubo un proceso de desclasamiento que es evidente, y que contradice el sentido de pertenencia indígena de Gálvez.

En sentido estricto, Xóchitl Gálvez no es indígena, aunque ella diga lo contrario.

Así, al haber sufrido un proceso de aburguesamiento, Xóchitl Gálvez tampoco puede ser “del Pueblo”, como Claudio X. González y la oligarquía la quieren presentar como alternativa a la opción surgida de la Cuarta Transformación. Tampoco es “ciudadana”, porque existe una militancia y una identificación ideológica clara con el panismo y su plataforma ideológica, claramente alineada a la derecha política.

Y no es legítima, primero, porque dice lo que el público al que se dirige quiere escuchar. Es decir, puede ir en la mañana a visitar tranquilamente una colonia popular, y proclamar un discurso en torno a la problemática de la gente y sus necesidades, y en la tarde, acudir con los empresarios, y proclamar un discurso totalmente contrario a lo dicho antes. En conclusión, sufre el Síndrome de la Chimoltrufia: como dice una cosa, dice otra.

Precisamente por eso, es tan detestada en Hidalgo. Los habitantes de nuestra entidad, se dieron cuenta de cómo era Xóchitl, y por eso, cuando se presentó en 2012 a ser Senadora de la República (tan solo 2 años después de haber sido candidata a Gobernadora), la gente la mandó a tercer lugar. A la gente se le puede engañar una o dos veces, pero no se le puede engañar toda la vida. Y bastó una sola ocasión para que la gente de su propio estado la repudiara. Por eso se fue a realizar carrera política a la Ciudad de México, porque sabe bien que en Hidalgo no volverá nunca a ser competitiva.

¿Porqué la oligarquía y la derecha quiere presentar a Xóchitl como su candidata? Porque saben que un candidato del perfil de Peña Nieto, de Enrique de la Madrid, de Ricardo Anaya, solo llevaría a la oposición a una hecatombre y a una derrota de proporciones bíblicas, y en cambio, la presentación de una simuladora como Xóchitl Gálvez, que se viste como indígena (sin ser indígena), que finge ser representante del Pueblo (cuando responde a los intereses de la oligarquía) y que puede ser camaleónica, es el perfil ideal para ser presentada como propuesta de la oposición para intentar engañar, una vez más, al Pueblo.

Xóchitl es una farsa, porque aunque se presente como indígena, no lo es. Y lo que si es, es ser el conducto de la oligarquía para intentar recuperar sus privilegios en 2024. Afortunadamente, Xóchitl es tan pero tan torpe, que permitirá que sus impulsos y arrebatos la dominen (como en la campaña de 2010: https://www.hglc.org.mx/blog/2010/07/07/apuntes-de-campana-mi-experiencia-en-la-campana-de-xochitl/), logrando la consolidación de la Cuarta Transformación de México.

Sin embargo, habrá que esperar, porque la oligarquía cuenta con el apoyo y financiamiento desde el Gobierno de Estados Unidos (quienes mantienen su embestida permanente contra los gobiernos progresistas de América Latina), y es claro que contarán con su apoyo para recuperar el poder y el gobierno.

Así, en 2024, más que nunca, tendremos una confrontación frontal entre ambos proyectos: el de la oligarquía rapaz, y el del Pueblo encabezado por la 4T. Como periódicamente recuerda Andrés Manuel López Obrador, la frase de Benito Juárez: “el triunfo de la reacción es moralmente imposible”, y no puede serlo de la mano de una farsante y simuladora como lo es Xóchitl Gálvez.

La Hora de la Verdad

En La Revolución Interrumpida, Adolfo Gilly plantea que, desde el punto de vista marxista, la Revolución Mexicana es una revolución interrumpida en su curso hacia su conclusión socialista. Es la aplicación de la teoría de la revolución permanente a todo el ciclo revolucionario de México desde 1910, como parte del ciclo mundial de la revolución proletaria abierto definitivamente con la victoria de la revolución rusa y el establecimiento del Estado obrero soviético. Gilly asegura que la base teórica de esta concepción esta en la teoría marxista de la revolución permanente (Gilly, 1971).

¿Porqué Gilly considera que la Revolución Mexicana fue interrumpida? Porque no alcanzo la plenitud de los objetivos socialistas potencialmente en ella contenidos, pero tampoco fue derrotada; que no pudo continuar avanzando, pero sus fuerzas no fueron quebradas ni dispersadas ni sus conquistas esenciales perdidas o abandonadas. Dejó el poder en manos de la burguesía, pero le impidió asentarlo en bases sociales propias; le permiti6 un desarrollo económico, pero le impidió un desarrollo social. Dejó en cambio en las manos y en la cabeza de las masas una seguridad histórica inextinguible en sus propias fuerzas, en sus propios métodos, en sus propios hombres, en sus propios sentimientos profundos de solidaridad y fraternidad desarrollados, probados y afirmados en la lucha, en el trabajo y en la vida cotidiana. Entonces se mantuvieron vivas, en la conciencia de las masas y en sus conquistas esenciales, la revolución y la posibilidad de continuarla. Eso fue después el periodo de Cárdenas (Gilly, 1971).

Gilly asegura que la pequeñaburguesía antimperialista (técnicos, maestros, profesionistas, intelectuales, estudiantes, militares, oficinistas, etc.), continuadora de la que contribuyo en primera línea con sus hombres e ideas a la revolución, cuyo nacionalismo se orienta bacia las ideas socialistas –como ya sucedió en el cardenismo–y que tiene en las empresas estatizadas una base material que la sostiene y la genera incesantemente: es toda la población trabajadora de México la que comparte, de uno u otro modo, la idea verdaderamente nacional de que no hay que hacer una nueva revolución, sino continuar y completar la que fue interrumpida al final del periodo de Cárdenas (Gilly, 1971).

Desde ese punto de vista, podríamos teorizar que la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la Presidencia de la República, implica la continuación de esa Revolución Interrumpida en dos ocasiones (como el mismo Gilly lo menciona), pero con varias salvedades. La Revolución Interrumpida, en principio, tardó 78 años en continuar, y en condiciones totalmente distintas a las existentes previas a su interrupción: un Estado fallido, instituciones destruidas por el régimen anterior, un modelo económico elitista y excluyente como fue el neoliberalismo, una crisis de gobernabilidad generada por la violencia heredada de los dos sexenios anteriores, el deterioro profundizado del tejido social, y con la base industrial estatal creada durante el Desarrollo Estabilizador totalmente privatizada o saqueada (como en los casos de PEMEX y CFE), entre otros factores.

Por si fuera poco, cuando comenzó a implementarse el Plan Nacional de Desarrollo de López Obrador, la aparición de la peor pandemia de los últimos 100 años, ocasionó que todos los planes existentes cambiaran, cuando se cerró la economía y se obligó a reorientar una gran parte del presupuesto en la adquisición de equipo médico y vacunas para combatir esta enfermedad que no ha terminado de irse.

Sin embargo, hoy se presenta uno de los retos más importantes que ha tenido nuestro movimiento: la renovación de la estructura interna de MORENA, el partido que logró la continuación de la Revolución Interrumpida, y que fue la plataforma programática con la cual López Obrador llegó a la Presidencia de la República.

A diferencia de los dos procesos anteriores (2012 y 2015), en esta ocasión se juega el control de la estructura formal del partido, de cara a las próximas elecciones de 2024, donde se elegirá Presidente de México, Senadores y Diputados Federales, sin olvidar los procesos locales en varias entidades del país.

En ese entendido, existen diferentes bloques que, conforme a sus intereses, buscarán tener el control de la nueva estructura de MORENA: por una parte, los ex-militantes del viejo régimen, de los viejos partidos, advenedizos, arribistas y oportunistas, que buscarán apropiarse de la estructura de MORENA para intentar recuperar sus privilegios perdidos en estos 4 años; por otra, representantes de elección popular activos o anteriores (Diputados Federales y Locales, Senadores, Presidentes Municipales, Alcaldes, Síndicos, Regidores), y funcionarios públicos o parte de equipos de transición, que buscan acaparar más poder del que ya tienen, cuyos fines son personales pero no colectivos, que traen a López Obrador en la boca pero no en sus acciones, y totalmente ajenos al ideario obradorista, quien les pidió renunciar a los cargos que actualmente tienen para poder estar dentro de la estructura partidista, llamado al que hicieron caso omiso; y finalmente, con los verdaderos militantes, los militantes de a pie, denominados fundadores, que fueron quienes construyeron el partido en 2012 desde abajo, ensuciándose los zapatos, tocando puertas, invitando a gente a participar y, sobre todo, quienes creyeron en un principio en el proyecto obradorista, y que se contaban con la palma de la mano.

Sin embargo, paradojas de la vida, estos últimos son los más proclives a ser excluidos en este proceso electoral: al no tener con la capacidad de movilización corporativa ni el capital utilizado en ello que los dos primeros bloques, ni tampoco coincidir con las prácticas que tienen muchos personeros del viejo régimen (compra del voto, coacción, engaños), así como su incapacidad para ponerse de acuerdo en propuestas que combatan a los neomorenistas (no en balde, tan solo en Hidalgo hubo 1,387 candidatos a Consejeros Estatales), por lo cual es muy probable que el partido sea arrebatado a sus militantes originales y quienes mantienen el espíritu genuino del obradorismo, por personajes que solo ven a MORENA como un trampolín para sus intereses políticos personales, totalmente ajenos a la ideología obradorista y a la Cuarta Transformación.

A diferencia de muchos procesos políticos y sociales, si existe un responsable de la actual crisis y debacle que se presenta en MORENA: John Ackerman. Durante todo el 2022, Ackerman se dedicó, por medio de la Convención Nacional Morenista, a azuzar a las bases para generar “una renovación de las estructuras políticas de MORENA”, que desde su punto de vista, se habían aletargado indebidamente. Su movimiento logró presionar a tal punto, que los órganos formales de MORENA que fueron conformados en 2015 generaran la convocatoria de renovación de los órganos internos del partido, algo totalmente innecesario, sobre todo, porque se había logrado contener la entrada de personajes políticos nefastos a la estructura partidaria (que no fue el caso de muchas candidaturas locales).

Paradójicamente, la Convención Nacional Morenista, que buscaba devolver el Partido a las bases, terminará arrebatándoselo a ellas, resultando más caro el caldo que las albóndigas, pues la verdadera base pocos espacios lograrán en este proceso de renovación estructural partidista. Era preferible una estructura aletargada, pero con compañeros que construyeron el movimiento, a una estructura secuestrada por intereses ajenos a nuestro partido.

Así, se cumplirá una de las máximas sociológicas, que indican que todos los partidos tienden a la burocratización, oligarquización y sectarización. Y MORENA no es ajeno a este proceso indeseable, pero natural.

Estamos ante un parteaguas histórico en la lucha por nuestro país. El futuro del Proyecto Alternativo de Nación, de MORENA, y de una nueva interrupción de la Revolución Interrumpida, están en juego ante el embate que buscarán, sin duda, la apropiación de la estructura y del aparato de la única opción existente contra la oligarquía y la derecha para decidir el destino y las decisiones importantes: el 2024.

Llegó la hora de la verdad. Sin duda, la disyuntiva es apostar a la continuidad del obradorismo, o un retroceso hacia el neoliberalismo. Lo demás es mera simulación. Y de simuladores está lleno el proceso actual.

La Resistencia Cristera o el Neo-Sinarquismo del Siglo XXI

Hola.

A finales de julio de 1926, el conflicto entre el gobierno de Plutarco Elías Calles y la Iglesia Católica estalla, debido a modificaciones al Código Penal que convierten en delitos del fuero común las infracciones en materia de cultos. El 31 de julio de dicho año, los obispos suspenden los cultos, y el gobierno prohíbe el culto privado.

Ante esto, la Liga Nacional de la Defensa de la Libertad Religiosa, que aglutinaba a más de un millón de personas, convocan en un primer momento a la resistencia pasiva, y posteriormente, a una insurrección abierta a partir del 1° de enero de 1927, en el episodio llamado Guerra Cristera, donde participan organizaciones como la Acción Católica de la Juventud Mexicana, la Liga, la Unión Popular, y las Brigadas Femeninas, principalmente en los estados del Bajío: Jalisco, Guanajuato, Colima, Michoacán, así como en Coahuila y San Luis Potosí, extendiéndose el conflicto hasta 1930.

Así mismo, durante la etapa final de la Cristíada, se llevó a cabo la elección de 1929 (debido al asesinato de Álvaro Obregón un año antes), donde José Vasconcelos participó como candidato del Partido Nacional Antirreleccionista (PNAR), al que estaba muy cercano Manuel Gómez Morín, fundador del PAN años después. Cabe señalar que años despues, Vasconcelos se declaró abierto seguidor de Hitler. Muestra de ello, son sus palabras publicadas en la revista Timor del 1° de junio de 1940, donde afirmó que Hitler ha salvado a Alemania, ha salvado a un sector imprescindible, de la obra del progreso del mundo… Hitler no es guerrero, es, ante todo, un hombre de Estado, el más completo que hayan producido los siglos, como bien lo dijo Ribbertropp.

Estos dos antecedentes históricos (la Guerra Cristera y la elección de 1929) se pueden ligar con otro posterior, el nacimiento de una organización de carácter fascista: la Unión Nacional Sinarquista en la ciudad de León, Guanajuato, el 28 de mayo de 1937, definiéndose como una organización anticomunista, nacionalista y antiagrarista, como oposición al gobierno de Lázaro Cárdenas (de la misma forma en la que Manuel Gómez Morín fundó el PAN en 1939 con el mismo objeto).

El origen de la palabra Sinarquismo se compone de dos raíces griegas: Sin– Con, y Archis– Gobierno, “con gobierno”, en oposición al Anarquismo. Así mismo, el nombre fue pensado de esa forma debido a que sus siglas UNS coincidía con la palabra alemana Nosotros, aunado al hecho de que las primeras proclamas sinarquistas terminaban con la frase Dios está con nosotros.

Según Gill, la palabra Sinarquismo fue creada por Hellmuth Oscar Schreiter, lingüista, profesor de idiomas, experto en raíces griegas y latinas, llegado a Guanajuato después de la Primera Guerra Mundial, y creador del fracasado Centro Anticomunista en 1936.

Los sinarquistas hacían grandes desfiles militares al estilo fascista en ciudades como Morelia y Guadalajara, pues adoptaron métodos de trabajo y propaganda del Partido Nacional Socialista Alemán (Nazi), aunque siempre se presentaron como un movimiento político pero no electoral, teniendo en Salvador Abascal Infante (padre de Carlos Abascal Carranza, quien fuera Secretario de Trabajo y Secretario de Gobernación con el presidente Vicente Fox) una de sus figuras más predominantes del sinarquismo. A la derrota del fascismo, los sinarquistas se ligaron a organizaciones católicas de Estados Unidos.

Electoralmente, el Sinarquismo participó en dos frentes: primero, con el Partido Acción Nacional (PAN), a quienes apoyaron abiertamente en la elección de 1952 apoyando a Efraín González Luna, candidato netamente católico, pero que siempre caminaron de la mano con ellos desde su propia fundación, en 1939, y posteriormente fundando su propio partido político, el Partido Demócrata Mexicano (PDM), en 1975. Así mismo, en 1955, la organización secreta que controlaba la UNS y el PAN fue reconstituída como la Organización Nacional del Yunque, quienes tenían relación con grupos radicales de mexicanos de derecha en USA, con la Mafia de Miami (los exiliados de la oligarquía cubana tras la Revolución), así como la Falange y Fuerza Nueva de España.

Tras años de participación electoral, el Movimiento Nacional Sinarquista se divide después de la elección de 1994: una facción, pierde el registro del PDM en 1997, y lo vuelve a obtener ahora como Partido Alianza Social (PAS), que apoyaría la candidatura de Cuauhtémoc Cárdenas en 2000; otra facción migra hacia el PAN y el PRD; y otra más como una Asociación Política Nacional con registro desde el 9 de abril de 1999 y con presencia en estados como Guanuajuato, Querétaro, Guerrero, Morelos, Oaxaca, Jalisco y Veracruz.

Toda esta breve historia de la ultraderecha mexicana es necesaria para explicar uno de los actuales fenómenos que estamos viviendo a partir de la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la Presidencia de la República: la aparición de FRENAA (Frente Nacional Anti AMLO) como oposición al actual gobierno.

Mediáticamente, Gilberto Lozano ha sido el dirigente que ha sido más visible por parte de FRENAA: ex-directivo de FEMSA, ex-Presidente del Club de Fútbol Monterrey, y gente muy cercana a Carlos Salinas de Gortari. Sin embargo, en la misma página de FRENAA aparecen tres nombres más que llaman la atención: Pedro Ferriz de Con (hijo de Pedro Ferriz Santa Cruz, conductor de televisión muy ligado al Partido del Frente Cardenista de Rafael Aguilar Talamantes); Rafael Loret de Mola (periodista, padre del comunicador Carlos Loret de Mola, quien se ha convertido en un ariete mediático visible junto a Brozo en el pasquín digital Latinus), y Juan Bosco Abascal Carranza. Si, adivinaron: uno de los 11 hijos de Salvador Abascal Infante (que como ya mencionamos, fue de los fundadores de la Unión Nacional Sinarquista), y hermano de Carlos Abascal Carranza.

Por eso, no es de extrañarse que los planteamientos que actualmente tienen (renuncia de AMLO a la Presidencia de la República, oposición al comunismo de López Obrador), así como su catolicismo radical enalteciendo “¡Viva Cristo Rey!” (una de las consignas más conocidas de los cristeros), así como su veneración extrema a la Virgen de Guadalupe (a la cual le hicieron una capilla en el plantón que mantienen en el Zócalo de la Ciudad de México desde el pasado 23 de septiembre), muestran esos rasgos que demuestran que estamos ante un resurgimiento del Sinarquismo.

Cabe señalar, además, que FRENAA incorpora métodos de la derecha contrarrevolucionaria que han aparecido en los diferentes gobiernos progresistas que han aparecido en América Latina a lo largo del Siglo XXI, en países como Venezuela, Brasil, Ecuador, Argentina, Bolivia: organización política pero no electoral, discurso neofascista y confesional, propaganda desmedida a su favor en los medios convencionales de comunicación (alineados totalmente con las oligarquías locales), campañas de mentiras y desinformación en redes sociales y en sus planteamientos políticos, financiamiento oscuro y de orígenes desconocidos para la realización de sus actividades, y presuntamente (esto todavía sin confirmarse) conexión con la ultraderecha estadounidense y con algunas de América Latina.

Lo mejor será mantener cautela respecto a las acciones que lleve a cabo FRENAA, pues quienes lo encabezan, representan lo más peligroso de la ultraderecha mexicana del Siglo XX. Y hay que tener claro que Gilberto Lozano es un alfil importante, pero la presencia de Juan Bosco Abascal es la fundamental, pues es el poder real detrás del trono, sobre todo considerando los elementos antes mencionados.

Bien decía Karl Marx que la Historia se repite dos veces, primero como drama, y luego como comedia. Y aunque de pronto resulte inverosímil las acciones que pueda realizar FRENAA, algo importante qué aprender en política es que nunca debe subestimarse a nadie. El campamento de la Resistencia Cristera, o el Neo-Sinarquismo del Siglo XXI no debe minimizarse, ni tampoco pensar que será un movimiento fugaz. Será un movimiento permanente a lo largo del período presidencial de López Obrador, con posibilidades de crecimiento, y que pueda ser incluso un ariete del injerencismo estadounidense, tal y como lo fueron los extremismos cristiano-evangélicos en Brasil, con Jair Bolsonaro, o Jeanine Áñez, en Bolivia.

Quien no conoce la Historia, está condenado a repetirla. Ya hemos tenido malas experiencias en Chile en 1973, en Venezuela en 2002, en Brasil en 2015, en Argentina en 2016, en Ecuador en 2017, y en Bolivia en 2019. No cometamos el mismo error que se cometió en aquellos países donde gobernaba la Izquierda, y la derecha no sólo arrebató el poder, sino destruyó el legado que se dejó por parte de los gobiernos progresistas en pocos meses.

Garanticemos pues, que el legado del gobierno de Andrés Manuel López Obrador trascienda, y pongamos atención a lo importante: continuar con la profundización de la Cuarta Transformación, sin dejar de poner atención a los grupos como FRENAA, que representan a lo más oscuro de la ultraderecha de nuestro país, y que buscan reestablecer no sólo el modelo neoliberal, sino el régimen de corrupción y privilegios que gobernó por 90 años nuestro país.

No bajemos la guardia.

Saludos. Dejen comentarios.

La liebre y la tortuga

Hola.

El presente texto está plagado de conjeturas. Pero es gracias a las conjeturas, que las Ciencias Sociales han conseguido explicar fenómenos sociales. Y la elección del próximo 1° de julio es eso: un fenómeno social digno de ser estudiado y analizado desde todos los ángulos posibles. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.

En la fábula de Esopo, hay una carrera entre la tortuga y la liebre. Todos dan por ganadora a la liebre, por su velocidad. Pero el exceso de confianza hace que la liebre duerma una siesta pensando en que cuando despierte podrá ganar a la tortuga con su velocidad.

En exactamente una semana, tendremos una idea de quién será el próximo Presidente de la República. Digo una idea, porque aunque formalmente los cómputos de la elección comienzan hasta el miércoles 4 de julio, el Programa de Resultados Preeliminares (PREP) a cargo del Instituto Nacional Electoral tendrá un informe sobre los resultados de las elecciones con base en lo capturado directamente de las actas de casilla.

Desde hace algunos meses, Andrés Manuel López Obrador (la liebre) ha lidereado casi todas las encuestas con un amplio margen. En las últimas, aparece con preferencias electorales cercanas al 50% de los votos, y con 20 puntos de diferencia en promedio respecto a su más cercano competidor, que ha cambiado según la casa encuestadora: José Antonio Meade, o Ricardo Anaya (ambos podrían personificar a la tortuga).

Sin embargo y a pesar de la amplia ventaja que aparentemente tiene el puntero, veo tres grandes riesgos que, conjuntamente, pueden significar, o bien un resultado distinto electoralmente hablando, o bien la operación de un fraude con base en los siguientes supuestos:

  1. Según los datos que proporciona el Instituto Nacional Electoral en su página, la lista nominal de electores (es decir, los ciudadanos que tienen credencial de elector y podrán ejercer su derecho al voto el próximo 1° de julio) es, al 30 de abril, de 89’393,959 electores.

En una elección donde aproximadamente el 70% de los ciudadanos votarán, estamos hablando que acudirán a las urnas, aproximadamente, 62’575,771 ciudadanos.

  1. En este escenario, y considerando los datos promedio que proporciona Oraculus al día de hoy, AMLO tiene una preferencia de voto promedio de 46.8%; Ricardo Anaya 27.6%; José Antonio Meade 22.4%; y el Bronco 3%.

En todas las encuestas hay un 20% de personas que no contestan su preferencia electoral, o bien no sabe aún o no manifiestan por quién votarán en la elección del próximo domingo.

Es decir, que del 70% de ciudadanos que acudirán a las urnas (los 62 millones y medio de electores aproximadamente), el 80% ya tiene definido su voto (es decir, 50’060,616), y 20% no sabe aún por quién va a votar (es decir, 12’515,154 aproximadamente).

Considerando los datos anteriores, estamos hablando que, en este momento, López Obrador tendría aproximadamente 23’428,368 personas que votarían por él; Ricardo Anaya 13’816,730 votos; José Antonio Meade 11’213,577 votos; y el Bronco 1,501,818 votos.

  1. Hay un dato más que no sabemos: cómo se van a comportar los indecisos. Sin embargo, lo que sí sabemos es que son más que la diferencia entre el primer lugar (AMLO) y el segundo (Anaya) que es de aproximadamente 9’611,638 votos de diferencia (19.2%). Es decir, hay casi 3 millones más de indecisos (2’903,516 personas) que lo que representa la diferencia entre el primero y segundo lugar.

Estos son determinantes para determinar el rumbo de la elección, ya que, si consideramos que estos regularmente votan de forma inversamente proporcional a las preferencias electorales, ya que se comportan de forma distinta al voto duro y al voto definido. Así, estaríamos hablando que, de los indecisos, aproximadamente 2’928,546 votarían por AMLO; 4,543,000 por Anaya; 4,292,697 por Meade; y 750,909 por el Bronco.

De esta forma, Andrés Manuel llegaría aproximadamente a 26’356,914; Ricardo Anaya a 18’359,730; José Antonio Meade a 15’506,274 y el Bronco 2’252,727 votos. Así, la diferencia entre el primer y segundo lugar se reduciría a casi 8 millones de votos (7,997,184), es decir, 12.8%.

  1. Hay que considerar, además, que el pasado 14 de junio, el dirigente de la CNOP, Arturo Zamora, declaró que el PRI necesita 6 millones y medio de votos para ganar la elección presidencial.

Aquí la pregunta sería ¿Esos 6 millones y medio de votos serían conseguidos en forma de convencimiento a la población? Evidentemente no.

Al respecto, quiero mencionar que, en diciembre y con los datos que tenía en ese momento, mencioné que el PRI necesitaba comprar de 5 a 7 millones de votos para ganar la elección. La cifra que da Arturo Zamora es parecida: 6 millones y medio de votos que, evidentemente, ya están operando desde ahorita para comprarlos y conseguirlos.

Aunque no sepamos con certeza de dónde va a comprar el PRI los votos (es decir, si de la gente de López Obrador, de Anaya, del Bronco o de los indecisos), es determinante ese dato, ya que Meade llegaría 21 millones de votos, una diferencia menor a 5 millones de votos.

¿Por qué hago todos estos números, que seguramente ya tienen estresado al lector? Porque lo que quiero hacer patente es que, tanto Meade como Anaya, estarían ejecutando una estrategia en estos días para reducir la diferencia de López Obrador con ellos (la guerra sucia que hemos visto en redes sociales y spots es parte de ello, pero también hay una operación de campo en marcha), y poder revertir el resultado mediante las siguientes estrategias:

  1. Intentar impedir que se coloquen más del 20% de las casillas a nivel nacional, pues de acuerdo a la ley, si no se instalan el 20% o más de las casillas de una elección, esta se anula y tendría que repetirse todo el proceso;
  2. Si fracasa esta primera estrategia, intentar realizar sus prácticas marrulleras de siempre como la siembra de boletas, carruseles, ratones locos, etc. en las casillas, o bien generar irregularidades en las casillas;
  3. Alterar las actas con el fin de poder manipular los paquetes electorales mientras estos se encuentran resguardados entre el día de la elección y los cómputos distritales, para de esta forma también utilizar el ya choteado algoritmo de cruce de votos durante los cómputos;
  4. Impugnar ante el Tribunal las casillas donde hubo mayor votación a favor de López Obrador para ser anuladas, ya sea para reducir aún más la diferencia (o incluso revertirla), o bien anularlas para completar el 20% que pide la ley para anular la elección.

¿A qué es a lo que voy? A que, pese a lo que ha habido estos 90 días de campaña, estamos ante varios hechos:

  1. La elección no está definida aún. Las plazas llenas y las encuestas exorbitantes no garantizan nada a nadie; y
  2. Existe una estrategia en curso para disminuir lo más posible la diferencia del puntero con los candidatos del PRI y del PAN, con el fin de poderla revertir posteriormente mediante diferentes estrategias legales y no legales.

El próximo 1° de julio veremos si al final, la liebre se vuelve a confiar y pierde ante la ventaja holgada que llevaba a la tortuga por dormirse debido a la confianza y la soberbia, que son muy malas consejeras.

Y sabemos que Andrés Manuel es de lo que principalmente adolece.

Saludos. Dejen comentarios

Gatopardismo electoral neoliberal

Hola.

Estas líneas son mi primer análisis de la jornada electoral del pasado domingo. Más que un diagnóstico y análisis elaborado y apoyado en datos duros, cuantitativos, numéricos, es un análisis político de la situación del estado y del país después del domingo.

El PAN logra ganar 6 de las 12 gubernaturas en juego (Aguascalientes, Chihuahua, Durango, Puebla, Tamaulipas y Veracruz), 1 el PRD (Quintana Roo), y sólo 5 el PRI (Hidalgo, Oaxaca, Sinaloa, Tlaxcala y Zacatecas).

En el Estado de Hidalgo, el resultado es aparentemente catastrófico para el PRI, pues este partido obtiene sólo 30 de los 84 ayuntamientos del estado (15 en coalición y 15 en solitario); el PAN obtiene 16 presidencias; el PRD 12; el PES 7; el PVEM 6; el PT 4; MC 3; y MORENA y los candidatos independientes 1 cada uno.

2016

Así, realizando el comparativo con respecto a la última elección de Presidentes Municipales (2011), nos encontramos con lo siguiente:

El PRI y el PT son los únicos partidos que, de 2011 a 2016, pierden Presidencias Municipales, con 21 y 1, respectivamente. Por su parte, el resto de los partidos ganan alcaldías: el PES es el partido que más Presidencias Municipales gana, con 7; el PAN obtiene 6; el PVEM 4; el PRD 2; y MC, MORENA y los candidatos independientes 1 cada uno.

Sin embargo, al revisar el comparativo de votos por partido de la elección de diputados federales de 2015 con la elección de Presidentes Municipales de 2016, nos encontramos con lo siguiente:

El PRI es el partido que más votos pierde en esta jornada electoral, con 87,742, seguido del Partido Verde Ecologista de México, con 15,703 votos, y de los votos nulos, con 8,006. Esto implica, en la práctica, que un porcentaje menor de la población anuló su voto nulo.

Por otra parte, el PAN es el partido que más votos gana en esta elección, con 117,367 votos; seguido del
PT, con 85,523; MC, con 63,894; PANAL, con 35,665; PRD, con 34,795; los candidatos independientes, con 28,444; PES, con 15,559; MORENA, con 2,205; y los candidatos no registrados, con 591 votos.

Por su parte, y dado la afinidad ideológica del Partido Humanista, así como la votación obtenida por el PAN, es muy probable que los 16,940 votos que obtuvo el PH en la elección de 2015, se hayan trasladado al PAN.

Con base en lo anterior, y sin hacer un análisis más profundo (que realizaré con posterioridad), encontramos lo siguiente a nivel nacional:

  1. Todo mundo lo ha dicho ha: el gran perdedor de la jornada electoral del domingo fue el PRI;
  2. Sin duda, considero que el gran ganador del pasado 5 de junio fue la derecha, el PAN;
  3. Aunque MORENA obtiene la mayor votación para la elección del Constituyente de la Ciudad de México, lo cierto es que no consigue las gubernaturas de Veracruz, Zacatecas y Oaxaca (como se anticipaba) y más allá de las especulaciones mediáticas y propagandísticas, lo cierto es que MORENA fue el partido que, pese a tener un gran avance electoral, quedó únicamente como la gran promesa;
  4. Este resultado habla mucho de lo que ha sido la gestión de Enrique Peña Nieto, pues el electorado hace un voto de castigo efectivo efectivo contra el PRI;
  5. El resultado en la Ciudad de México convierte al Jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, el gran perdedor (junto con el PRI) de la jornada electoral. Sin embargo, el resultado no termina por consolidar a MORENA, sino que pone al PRI dentro del escenario de la pelea por la Jefatura de Gobierno para el 2018; y
  6. A diferencia de lo que se esperaba, el electorado no vota hacia la Izquierda, sino hacia la derecha empresarial recalcitrante, mostrando esta un gran avance a nivel nacional y estatal.

A nivel estatal, podemos hacer las siguientes observaciones:

  1. El PRI pierde gran parte del terreno que tenía en el Estado. Si bien es cierto que gana la gubernatura, pierde 54 ayuntamientos y 6 diputados locales, resultado histórico para la oposición;
  2. Lo cierto es que, actualmente, el PRI tiene un proceso de balcanización y dispersión que continuará debilitando a este partido, pues si consideramos y sumamos la votación del PRI, del Verde, de Nueva Alianza y de Encuentro Social, esta es igual a la votación histórica del PRI avasallante y predominante. Sin embargo, este proceso de balcanización del PRI se explica por las dinámicas del poder regionales y locales;
  3. Hubo un importante voto de castigo en contra del PRI en las principales ciudades, pero más en Pachuca y en la Zona Metropolitana. Los parquímetros, la destrucción de la Plaza Independencia, el Tuzobus, la represión contra los vecinos, la cerrazón de Olvera, las tonterías de Eleazar y la ineficiencia de Filiberto ocasionaron la victoria del PAN en la capital del Estado;
  4. Hay destellos de alternancia en el Estado. Sin embargo, la alternancia se está dando hacia la derecha y no hacia la Izquierda, como esperábamos, pues el PAN es el partido que más avanza electoralmente, y considerando las características económicas, sociales, culturales e históricas que tiene el Estado, es inconcebible esto;
  5. El PRD continúa siendo la tercera fuerza electoral en el Estado, y llega a su piso electoral de 10% (lo que lo convierte en su voto duro después de la desbandada que hubo hacia MORENA del 2012 al 2015); y no bajará de esa posición en mucho tiempo;
  6. MORENA no logra crecer. Obtiene 2,500 votos más a nivel estatal, pero en términos relativos, obtiene el mismo 7% de la elección pasada. No baja, pero tampoco sube. Esto implica que MORENA no está convenciendo a nadie más de votar por su partido, sino que votaron práctica y exactamente los mismos electores que hace un año. Esto, en términos reales, representa una crisis como institución, pues la principal meta de un partido es el acceso al poder, y si MORENA no logra convencer a nadie más que a sus propios afiliados y militantes, no podrá acceder a él nunca.

Así, el 2018 se enfila hacia un crecimiento de la derecha panista, y un incierto panorama para la Izquierda electoral, MORENA, para Andrés Manuel López Obrador, y sus aspiraciones presidenciales, puesto que el gran ganador de esta jornada electoral, y quienes salen fortalecidos, son las candidaturas de Acción Nacional: Ricardo Anaya y Margarita Zavala, mientras que la candidatura de Andrés Manuel López Obrador (MORENA) queda en suspenso, dado que con la votación obtenida no alcanza a ganar, en un escenario hipotético, la Presidencia de la República en dos años más.

Llama la atención, además, el fortalecimiento que tuvo el PAN en este año, partido neoliberal por excelencia, por tradición y por ideología, y que es coincidente con el regreso del neoliberalismo a América Latina en los últimos meses, por las buenas y por las malas, en Argentina, Venezuela, y Brasil. Es decir, rumbo a 2018, sólo hay un gatopardismo electoral neoliberal entre el PRI y el PAN.

De no suceder nada extraordinario en la elección del Estado de México del año que entra, es probable que hacia fines del 2017 y principios de 2018 se complique el panorama de la Izquierda para la renovación del poder ejecutivo de este país, y entremos a un complicado escenario de bipardismo entre dos fuerzas de derecha y neoliberales (PRI y PAN disputando la Presidencia), mientras la Izquierda se encuentre atomizada y dividida, sin aspiraciones reales de ganar y gobernar este país, y con un emplazamiento por 6 años más del proyecto neoliberal para este país que, estoy seguro, no lo podría aguantar ni Obama.

Saludos. Dejen comentarios.

El circo de varias pistas

Hola.

Los circos de varias pistas tienen una característica fundamental: que en un mismo momento, varios espectáculos son presentados para, por una parte, crear un espectáculo integral para los asistentes al circo pero, por otra parte, al distraer al espectador entre los distintas pistas que tiene el circo con el fin de que le resulte difícil concentrarse al espectador y no centre su atención en un sólo punto.

Lo mismo sucede actualmente en América Latina, en el plano político. Los mismos intereses de siempre por controlar a la región y a sus recursos naturales, encabezados por las grandes empresas trasnacionales, Washington y los grandes organismos financieros internacionales: FMI, BM y OCDE, montaron una estrategia desde hace ya algunos años con el fin de detener los grandes avances que ha tenido la región en materia de desarrollo e independencia económica, gracias a una oleada de gobiernos progresistas que comenzaron a gobernar en Latinoamérica apenas comenzado el Siglo XXI, y que lo hicieron con total independencia de USA e ignorando las “recomendaciones” del Fondo Monetario Internacional.

Así, al ver en grave riesgo su control político y económico de la región, USA comenzó a operar esta estrategia con el apoyo incondicional de la derecha latinoamericana, de tal forma de reencausar y reimplementar el neoliberalismo en los países de la región. La primer estrategia adoptada fue la organización de golpes blandos y duros en contra de los gobiernos de Izquierda electos democráticamente por sus ciudadanos. Así, podemos encontrar distintos momentos de la historia reciente de la región donde se han hecho presentes estos acontecimientos:

  • Golpe de estado contra Hugo Chávez, Venezuela, 2002;
  • Fraude electoral contra Andrés Manuel López Obrador, México, 2006;
  • Movimiento separatista contra Evo Morales, Bolivia, 2009;
  • Golpe de estado contra Rafael Correa, Ecuador, 2010;
  • Golpe de estado contra Manuel Zelaya, Honduras, 2010;
  • Fraude electoral contra Andrés Manuel López Obrador, México, 2012;
  • Golpe de estado contra Fernando Lugo, Paraguay, 2012;
  • Movimientos de desestabilización contra Cristina Fernández, Argentina, 2012;
  • Movimientos de desestabilización de Henrique Capriles durante las elecciones presidenciales contra Hugo Chávez, Venezuela, 2012 y 2013;
  • Protestas y disturbios de la derecha contra Dilma Rousseff, Brasil, 2013;
  • Disturbios encabezados por Leopoldo López tras la muerte de Hugo Chávez, Venezuela, 2014;

Al respecto, cabe señalar que ya hace algún tiempo, en abril de 2013, en el texto “El fantasma” (https://www.hglc.org.mx/2013/04/19/el-fantasma/), haciendo un recuento y una reflexión sobre los recientes acontecimientos de desestabilización hacia gobiernos de Izquierda en América Latina, escribí:

Oscuros nubarrones se miran en el horizonte latinoamericano, una vez que la maquinaria en Washington se ha puesto en marcha nuevamente, y tienen como finalidad la reimplantación del neoliberalismo (en aquellos países que ya tienen su propio rumbo) ya sea por la vía democrática o violenta, profundizarlo en aquellos donde tienen gran injerencia (como México), y continuar el saqueo que durante poco más de dos siglos han venido realizando en contra de los latinoamericanos.

Nuevamente, en junio de 2013, en el texto “Plan Condor Reloaded” (https://www.hglc.org.mx/2013/06/23/plan-condor-reloaded/), dentro del contexto de las exageradas protestas contra Dilma Rousseff en Brasil, durante la celebración de la Copa FIFA Confederaciones 2013, volví a advertir:

[…] Estamos ante un escenario más de desestabilización provocada por la derecha en un país progresista, y con un claro intervencionismo desde Washington. La cobertura mediática que han tenido las manifestaciones por parte de las grandes cadenas televisivas privadas (y que responden a esos mismos intereses) dejan al descubierto el intento de USA de recuperar, ya sea por la vía “pacífica” electoral, o por la violencia, el control sobre la región.

En febrero de 2014, volví a escribir sobre el tema en “El complot” (https://www.hglc.org.mx/2014/02/17/el-complot/), durante los disturbios ocurridos en Venezuela, encabezados por Leopoldo López, con el fin de desestabilizar al gobierno de Maduro:

Si bien es cierto que existen problemas en los países antes mencionados, tampoco podemos ser ilusos y no observar que estos brotes “espontáneos” tienen un patrón común y modus operandi de estas manifestaciones: gobiernos emanados de la Izquierda; hechos violentos en la primera de las marchas que desencadenan en muertos, con la participación de mercenarios infiltrados y entrenados, después de lo cual se convocan a manifestaciones más y más numerosas que suelen terminar en disturbios (quema de negocios y automóviles, enfrentamientos muy violentos con la policía), que desencadenan en represión y van haciendo subir más la tensión social y encienden los ánimos, convirtiéndose en un círculo vicioso.

A pesar de todo, esta estrategia de los golpes blandos y duros adoptada por USA por medio de su brazo ejecutor, la CIA, para desestabilizar a los gobiernos progresistas de América Latina en las primeras décadas del siglo XXI, fue completamente fallida, puesto que lejos de generar un clima de animadversión en contra de los gobiernos establecidos, hacia el interior generaron mayor respaldo popular y apoyo sin precedentes, moral y electoralmente. Sin embargo, hacia el exterior de esos países, la maquinaria mediática desinformativa de empresas como CNN, o Televisa y TV Azteca en México, generaron una imagen distorsionada de la realidad a una opinión pública que no conoce los procesos internos de dichos países y que, al conocer únicamente su realidad inmediata, la de su propio país, sobre todo en lugares como el nuestro, donde la derecha oprime en lo económico y reprime a los movimientos que existen, generó una simpatía desinformada hacia estos “movimientos sociales” de la derecha alienada a los intereses estadounidenses.

Pero para cambiar las cosas al interior de los países (que es donde realmente importa), hay que generar simpatías hacia la disidencia, no fomentar su rechazo. Así, hubo un cambio en el diseño y aplicación de la estrategia, y esta fue financiar a los grupos opositores y a la derecha de cada uno de los países con el fin de recuperar por la misma vía por la que perdieron su control, poder y dominio en la región, la vía electoral.

Esta estrategia ya tuvo sus frutos. El pasado 22 de noviembre, en una segunda vuelta muy cerrada entre el candidato oficial (heredero del Kitchnerismo y representante de la Izquierda) Daniel Scioli, y el candidato de una coalición de partidos de derecha (y menemista, además) Mauricio Macri, este último gana la Presidencia de la República por cerca de un punto porcentual.

Desde antes de tomar el poder, la prepotencia y arrogancia de Macri ya se ha hecho sentir, pues ha anunciado la desaparición de varios programas que venía implementando el gobierno argentino hacía algunos años, anunciando reformas económicas que vislumbran un regreso hacia el neoliberalismo en Argentina, y que además ha tratado con un brutal desprecio a la todavía Presidente Cristina Fernández. El último desplante fue apenas ayer, donde el presidente electo ha decidido unilateralmente que el traspaso de poderes sea en la Casa Rosada (la residencia oficial en Argentina), y no en el Congreso, como marca la constitución argentina, lo que representa una violación a la Carta Magna de ese país.

Sin embargo, la misma estrategia (y el contagio natural, además, de los procesos políticos y sociales que existe en los grupos de humanos) ha sido adoptada en Venezuela. Con una campaña sin precedentes, llena de mentiras y odio, la derecha venezolana ganó ayer la mayoría de las curules de la Asamblea Nacional al partido gobernante, el PSUV.

Más allá de la recomposición que muestra la derecha latinoamericana en estos procesos, y de lo peligroso que puede ser para otros países con gobiernos progresistas este gran retroceso hacia el neoliberalismo en algunos países de la región que ya se habían librado de él, lo cierto es que existen grandes indicios de que la mano que mece la cuna, USA, ha tenido una participación relevante en el vuelco latinoamericano repentino hacia la derecha. Y además, ha ganado dos países estratégicos dentro de la conformación del bloque latinoamericano anti-imperialista que se había agrupado en los últimos años.

Este golpe a los gobiernos progresistas de Argentina y Venezuela implica, además, una situación de riesgo por el contagio hacia otros países: Brasil, Ecuador, Bolivia, Nicaragua y Cuba, principalmente. Y pone en riesgo, además, la posibilidad de un cambio de modelo económico en México al fortalecer a los grupos de derecha mexicanos inmersos en el PRI, PAN y PRD.

En este circo de varias pistas que representa América Latina, es necesario estar muy atentos de cada uno de los procesos que acontecen en los países de la región, pues lo que sucede en uno contagia al otro. Y sería lamentable que varios países que han tenido un desarrollo económico y social en la última década, retornen al neoliberalismo por los propios intereses de las oligarquías locales y de unos cuántos y, por la otra, en este contagio que se da entre países de la región, condenen a México a 6 años más de neoliberalismo.

Lo peor que le podría suceder a América Latina es el retorno del neoliberalismo, y el retorno del control geo-político de la región por parte de USA. Porque una vez que retornen el neoliberalismo y la derecha al poder, ni a chingadazos se los quitan. Que América Latina se vea en el reflejo de un espejo llamado México, y al neoliberalismo y la derecha encarnada en el poder, en el PRI. Así de lamentable y trágico puede ser su destino.

Saludos. Dejen comentarios.